Un guión para Radio Historia


Hace tres semanas, en la última publicación de esta bitácora de 4º de ESO, describí el planteamiento general de la actividad Radio Historia. Desde entonces, el alumnado ha dedicado dos sesiones al trabajo de cada uno de los apartados del programa, quedando todo recopilado y cohesionado en el guión que presento en esta entrada: Guión de Radio Historia

Al respecto, debo aclarar que el retraso en la elaboración del proyecto se ha debido, fundamentalmente, a diversas actividades y exámenes que no nos han permitido ir al ritmo previsto. Finalmente, hemos tenido las dos sesiones de trabajo a principios de febrero, a las que habría que añadir un ensayo general -con especial atención a la entonación- y un boceto de grabación usando un micrófono externo, un programa de grabación y, como es lógico, un ordenador.

El guión que presentaba más arriba es fruto del trabajo de investigación y redacción de mi alumnado. Ahora bien, como casi todo lo que terminamos haciendo, el texto final ha sido corregido por el profesor. Eso explica la ausencia de faltas de ortografía, la presencia de términos complejos para su edad y, sobre todo, que las frases estén bien construidas.

Unidad 3. La revolución industrial y los cambios sociales


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL TERCER TEMA DE 4º de ESO. EN UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN HASTA FINALES DEL XIX, ASÍ COMO SUS CONSECUENCIAS SOCIALES. DE ESTE ÚLTIMO ASPECTO CABE DESTACAR LA APARICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASES Y EL MOVIMIENTO OBRERO.

Anarquismo: teoría política basada en el pensamiento de Proudhon, si bien su máximo exponente fue Bakunin. El anarquismo se oponía a cualquier forma de gobierno, pues solo el hecho de gobernar suponía una coacción y una injusticia. Defiende, por tanto, la libertad individual y la desaparición de la propiedad privada y de todas las autoridades.

Asociación Internacional de Trabajadores (AIT): organización internacional del movimiento obrero fundada en Londres en 1864 por delegados de las principales asociaciones europeas de trabajadores. Se implantó rápidamente en los años siguientes y fue escenarios de los enfrentamientos entre socialistas, partidarios de Marx, y anarquistas, partidarios de Bakunin. Finalmente, en el Congreso de la Haya (1872), estos últimos fueron expulsados.

Burguesía (acepción contemporánea y marxista): grupo social poseedor de los medios de producción (tierra, capital, empresas y fábricas) que, durante el siglo XIX aumentó su poder económico y político. Sus intereses de clase están enfrentados a los de la antigua aristocracia y a los de la incipiente clase obrera.

Capitalismo: sistema económico y social caracterizado por la posesión privada del capital y de los medios de producción, la libertad de empresa y el librecambio. En él la propiedad marca la diferencia con los sectores sociales que sólo pueden ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Sus raíces se remontan a la Europa moderna, pero su consolidación y expansión mundial comenzó a finales del XVIII.

Cartel: acuerdo temporal entre empresas para fijar los precios de las mercancías y repartirse las cuotas de producción y del mercado. Su objetivo es eliminar la competencia empresarial y monopolizar un mercado sectorial. Adquirieron particular importancia en Alemania a finales del siglo XIX, en el marco de la Larga Depresión.

Cartismo: movimiento surgido en Reino Unido que expresaba la agitación de la clase obrera producida por los cambios derivados de la Revolución Industrial y por leyes del Parlamento. Obtuvo su nombre de la Carta del Pueblo, un documento escrito en junio de 1837, que fue enviado al Parlamento en 1838.

Clase social: concepto que describe, desde principios del XIX, a los diversos grupos de la sociedad diferenciados por sus condiciones y nivel de vida. Se configura también por su diferente posición económica y política, así como por su relación con el sistema económico capitalista en tanto que propietarios de los medios de producción (burguesía) o de la fuerza de trabajo (proletariado).

Comunismo: sistema económico y social en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. El comunismo moderno parte de las ideas de Karl Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, donde se propugnaba la abolición de los derechos de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo de todos los ciudadanos.

Domestic System: término anglosajón que se refiere al sistema doméstico de producción. Define una situación anterior a la aparición de las fábricas en la que la producción de manufacturas se lleva a cabo en el marco familiar de la industria rural dispersa.

Economía de mercado: sistema donde el mercado determina, a través de la competencia, la producción. Es propia del liberalismo económico capitalista.

Enclosure acts: actos legislativos con los que el Parlamento británico favoreció, durante el siglo XVIII, la concentración y privatización de la propiedad agraria, e incluso las tierras comunales. Esta transformación de la propiedad permitió la constitución de empresas agrarias rentables, orientadas al mercado. Sin embargo, perjudicó a los pequeños propietarios y jornaleros, los cuales se convirtieron en fuerza de trabajo disponible para la naciente industria.

Ensanche urbano: ampliación planificada de una ciudad en crecimiento como consecuencia de la superación de sus límites tradicionales a lo largo del siglo XIX. Se caracteriza por el trazado recto de sus calles, un trazado reticular y la amplitud de sus plazas.

Holding: forma de concentración empresarial surgida a finales del siglo XIX. Consiste en la creación de una sociedad anónima que, gracias a sus participaciones financieras, controla un grupo de empresas de la misma naturaleza, quedando de esta forma unidas por un conjunto de intereses.

Liberalismo económico: teoría basada en la libre actuación de todos los sectores de la economía –libertad individual, de empresa, de intercambio…-, tal y como refleja la frase Laissez faire, laissez passer («Dejad hacer, dejad pasar»). El representante más destacado del liberalismo económico fue Adam Smith, cuya doctrina se opone a la intervención del Estado en la economía.

Ludismo: movimiento obrero surgido en Inglaterra a principios del siglo XIX, que consistió en el asalto de las fábricas y destrucción de las maquinas por parte de los trabajadores. Protestaban así contra los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de maquinaria en el proceso productivo.

Manos muertas: propiedades de la nobleza y del clero que, en el marco del Antiguo Régimen, no podían venderse.

Marxismo: conjunto de movimientos políticos, sociales, económicos y filosóficos derivados de la obra de Karl Marx. Su objetivo era alcanzar, mediante la revolución y la dictadura del proletariado, una sociedad sin propiedad privada y sin clases sociales.

Medios de producción: conjunto de elementos necesarios para fabricar un producto: fábricas, maquinaria, fuentes de energía, materias primas, mano de obra y capital.

Monopolio: concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que lleve a cabo, en exclusiva, una actividad industrial o comercial.

Movimiento obrero: conjunto de manifestaciones e intervenciones políticas y sociales de los trabajadores, organizados en favor de la mejora de sus condiciones de vida y de la transformación revolucionaria o reformadora de la sociedad. Surgió con la sociedad industrial a través de sindicatos y partidos.

Revolución agraria: aumento progresivo de la producción acaecido a finales del siglo XVIII, como consecuencia de la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

Revolución industrial: periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufrieron el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico.

Sociedad anónima: empresa que pertenece a varias personas que poseen participaciones (acciones) y, a cambio, reciben una parte proporcional de los beneficios.

Teoría del valor: según Adam Smith, el valor de las mercancías representa la cantidad de trabajo que contienen; a más trabajo, más valor.

Trust: concentración y fusión de empresas y fábricas dedicadas a la misma actividad, o a distintas fases del mismo proceso productivo, con la finalidad de monopolizar la producción de una mercancía, ocupar mayoritariamente el mercado y regular los precios.

Unidad 3. La revolución industrial y el movimiento obrero


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL TERCER TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN HASTA FINALES DEL XIX, ASÍ COMO SUS CONSECUENCIAS SOCIALES. DE ESTE ÚLTIMO ASPECTO CABE DESTACAR LA APARICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASES Y EL MOVIMIENTO OBRERO.

Anarquismo: teoría política basada en el pensamiento de Proudhon, si bien su máximo exponente fue Bakunin. El anarquismo se oponía a cualquier forma de gobierno, pues solo el hecho de gobernar suponía una coacción y una injusticia. Defiende, por tanto, la libertad individual y la desaparición de la propiedad privada y de todas las autoridades.

Asociación Internacional de Trabajadores (AIT): organización internacional del movimiento obrero fundada en Londres en 1864 por delegados de las principales asociaciones europeas de trabajadores. Se implantó rápidamente en los años siguientes y fue escenarios de los enfrentamientos entre socialistas, partidarios de Marx, y anarquistas, partidarios de Bakunin. Finalmente, en el Congreso de la Haya (1872), estos últimos fueron expulsados.

Burguesía (acepción contemporánea y marxista): grupo social poseedor de los medios de producción (tierra, capital, empresas y fábricas) que, durante el siglo XIX aumentó su poder económico y político. Sus intereses de clase están enfrentados a los de la antigua aristocracia y a los de la incipiente clase obrera.

Capitalismo: sistema económico y social caracterizado por la posesión privada del capital y de los medios de producción, la libertad de empresa y el librecambio. En él la propiedad marca la diferencia con los sectores sociales que sólo pueden ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Sus raíces se remontan a la Europa moderna, pero su consolidación y expansión mundial comenzó a finales del XVIII.

Cartel: acuerdo temporal entre empresas para fijar los precios de las mercancías y repartirse las cuotas de producción y del mercado. Su objetivo es eliminar la competencia empresarial y monopolizar un mercado sectorial. Adquirieron particular importancia en Alemania a finales del siglo XIX, en el marco de la Larga Depresión.

Cartismo: movimiento surgido en Reino Unido que expresaba la agitación de la clase obrera producida por los cambios derivados de la Revolución Industrial y por leyes del Parlamento. Obtuvo su nombre de la Carta del Pueblo, un documento escrito en junio de 1837, que fue enviado al Parlamento en 1838.

Clase social: concepto que describe, desde principios del XIX, a los diversos grupos de la sociedad diferenciados por sus condiciones y nivel de vida. Se configura también por su diferente posición económica y política, así como por su relación con el sistema económico capitalista en tanto que propietarios de los medios de producción (burguesía) o de la fuerza de trabajo (proletariado).

Comunismo: sistema económico y social en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. El comunismo moderno parte de las ideas de Karl Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, donde se propugnaba la abolición de los derechos de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo de todos los ciudadanos.

Domestic System: término anglosajón que se refiere al sistema doméstico de producción. Define una situación anterior a la aparición de las fábricas en la que la producción de manufacturas se lleva a cabo en el marco familiar de la industria rural dispersa.

Economía de mercado: sistema donde el mercado determina, a través de la competencia, la producción. Es propia del liberalismo económico capitalista.

Enclosure acts: actos legislativos con los que el Parlamento británico favoreció, durante el siglo XVIII, la concentración y privatización de la propiedad agraria, e incluso las tierras comunales. Esta transformación de la propiedad permitió la constitución de empresas agrarias rentables, orientadas al mercado. Sin embargo, perjudicó a los pequeños propietarios y jornaleros, los cuales se convirtieron en fuerza de trabajo disponible para la naciente industria.

Ensanche urbano: ampliación planificada de una ciudad en crecimiento como consecuencia de la superación de sus límites tradicionales a lo largo del siglo XIX. Se caracteriza por el trazado recto de sus calles, un trazado reticular y la amplitud de sus plazas.

Holding: forma de concentración empresarial surgida a finales del siglo XIX. Consiste en la creación de una sociedad anónima que, gracias a sus participaciones financieras, controla un grupo de empresas de la misma naturaleza, quedando de esta forma unidas por un conjunto de intereses.

Liberalismo económico: teoría basada en la libre actuación de todos los sectores de la economía –libertad individual, de empresa, de intercambio…-, tal y como refleja la frase Laissez faire, laissez passer («Dejad hacer, dejad pasar»). El representante más destacado del liberalismo económico fue Adam Smith, cuya doctrina se opone a la intervención del Estado en la economía.

Ludismo: movimiento obrero surgido en Inglaterra a principios del siglo XIX, que consistió en el asalto de las fábricas y destrucción de las maquinas por parte de los trabajadores. Protestaban así contra los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de maquinaria en el proceso productivo.

Manos muertas: propiedades de la nobleza y del clero que, en el marco del Antiguo Régimen, no podían venderse.

Marxismo: conjunto de movimientos políticos, sociales, económicos y filosóficos derivados de la obra de Karl Marx. Su objetivo era alcanzar, mediante la revolución y la dictadura del proletariado, una sociedad sin propiedad privada y sin clases sociales.

Medios de producción: conjunto de elementos necesarios para fabricar un producto: fábricas, maquinaria, fuentes de energía, materias primas, mano de obra y capital.

Monopolio: concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que lleve a cabo, en exclusiva, una actividad industrial o comercial.

Movimiento obrero: conjunto de manifestaciones e intervenciones políticas y sociales de los trabajadores, organizados en favor de la mejora de sus condiciones de vida y de la transformación revolucionaria o reformadora de la sociedad. Surgió con la sociedad industrial a través de sindicatos y partidos.

Revolución agraria: aumento progresivo de la producción acaecido a finales del siglo XVIII, como consecuencia de la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

Revolución industrial: periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufrieron el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico.

Sociedad anónima: empresa que pertenece a varias personas que poseen participaciones (acciones) y, a cambio, reciben una parte proporcional de los beneficios.

Teoría del valor: según Adam Smith, el valor de las mercancías representa la cantidad de trabajo que contienen; a más trabajo, más valor.

Trust: concentración y fusión de empresas y fábricas dedicadas a la misma actividad, o a distintas fases del mismo proceso productivo, con la finalidad de monopolizar la producción de una mercancía, ocupar mayoritariamente el mercado y regular los precios.

Especifica las características de la nueva sociedad de clases y compárala con la sociedad estamental del Antiguo Régimen


CUADRAGÉSIMO CUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

La sociedad estamental del Antiguo Régimen dio paso a la de clases, en la que la posición dependía fundamentalmente de la riqueza, si bien podía considerarse también el nivel educativo. En la cúspide de la pirámide social estaban las clases altas, una alianza entre la vieja nobleza y la nueva burguesía enriquecida, que tenían el poder político y económico, así como los principales cargos públicos. Por debajo de ellas se situaban las clases medias -un grupo escaso en los primeros decenios del siglo XIX- y una gran masa con poco poder económico. Las clases populares constituían el resto de la población, y su denominación hacía referencia a quienes trabajaban con sus manos: campesinado y clases bajas urbanas. Ahora bien, a lo largo de la segunda mitad del siglo irá apareciendo otro nuevo grupo social: el obrero industrial.

Mientras que la sociedad burguesa del siglo XIX, una vez se implantó el liberalismo, basó su posición en la riqueza económica, la del Antiguo Régimen se dividía en tres estamentos: nobleza, clero y pueblo llano o tercer estado. Cada uno de ellos estaba definido por el nacimiento y la posesión de un determinado régimen jurídico y económico. Esto suponía la existencia de una división social basada en la existencia de privilegios; siendo la nobleza y el clero privilegiados, y el estado llano no privilegiado. Era por tanto una sociedad con importantes barreras entre los distintos grupos y una escasa movilidad social.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia de España 2 – Editorial Anaya.
  2. Historia de España – Editorial Vicens Vives.

La Rusia de los zares: una industrialización muy localizada


La abolición de la servidumbre había dado lugar a un aumento de la mano de obra disponible para la industria.

Sin embargo, la agricultura no estaba lo suficientemente desarrollada como para poder aportar el capital que el proceso industrializador exigía. Así, la Rusia zarista tuvo que recurrir a inversiones extranjeras procedentes, fundamentalmente, de Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Alemania.

El resultado fue una industrialización muy rápida: entre 1890 y 1900, la producción industrial se duplicó y Rusia se convirtió en la quinta potencia industrial del mundo. Ahora bien, la industrialización rusa presentaba unas particularidades bien definidas:

  • En primer lugar, la concentración geográfica en unas zonas determinadas del Imperio: San Petersburgo, Moscú, Ucrania y Polonia.
  • En segundo lugar, el gigantismo, ya que más de la mitad de los obreros trabajaban en empresas de más de 500 trabajadores.
  • En tercer lugar, la dependencia financiera: en 1914 casi un tercio de las sociedades por acciones estaban en manos de capitales foráneos.

La industrialización potenció el crecimiento del proletariado y hacia 1900 había ya casi tres millones de obreros. A pesar de que numéricamente era poco importante, el proletariado tenía una considerable fuerza social en las regiones industriales como consecuencia de la gran concentración empresarial.

En algunas ciudades, como San Petersburgo, los obreros representaban el 50% de la población.

Las condiciones laborales y salariales eran extremadamente duras:

  • Jornada de trabajo de 12 horas.
  • Salarios muy bajos que disminuían con la edad.
  • Un porcentaje muy elevado de mano de obra infantil y femenina.
  • Viviendas miserables…

A todo ello habría que añadir la ausencia de derechos sindicales, en concreto del derecho a la huelga, y la escasa legislación laboral que dejaba a los obreros indefensos frente a la arbitrariedad de la patronal. En estas circunstancias, no es extraño que la conflictividad social fuese muy elevada y que, de día en día, las revueltas obreras aumentasen.

Los grandes debates de la Segunda Internacional


Tres fueron los grandes debates que ocuparon las sesiones de la Segunda Internacional:

La colaboración con los partidos burgueses y la crisis revisionista. Esta surgió a raíz de la participación de algunos socialistas en gobiernos formados por partidos burgueses y también a partir de la formulación de las tesis revisionistas de Bernstein. El resultado fue la condena explícita del revisionismo y de la participación en gobiernos burgueses, aunque se admitía esa posibilidad en casos extremos. A comienzos del siglo XX, la postura revisionista se fue abriendo paso hasta convertirse, pocas décadas después, en predominante dentro de los partidos socialistas.

La cuestión colonial y el imperialismo. El movimiento socialista se había manifestado desde el principio, y en especial en el Congreso de Stuttgart (1907), a favor de la igualdad de razas y en contra de la esclavitud. En Stuttgart se enfrentaron:

  • Los que saludaban la idea colonizadora como elemento integrante de la meta civilizadora a la que aspiraba el socialismo (E. David).
  • Los que defendían el sistema colonial, pero criticaban la barbarie de los colonizadores (H. van Kol).
  • Los que condenaban el colonialismo como una forma degradada de capitalismo (K. Kautsky).

El Congreso se adhirió a esta última postura, imponiendo a todos los partidos el deber de combatir, en todas sus formas, la explotación colonial.

El impacto de la I Guerra Mundial.

El problema de la guerra fue el que más afectó a la Internacional, hasta el punto de poner en duda su propia existencia. En principio, la Internacional se había mostrado pacifista y condenaba las guerras entre potencias capitalistas, considerando como un deber del proletariado la lucha para evitarlas.

Ahora bien, cuando estalló la guerra mundial, la mayoría de los partidos socialistas quedaron también embargados por la ola nacionalista que recorrió Europa. La ilusión colectiva por alcanzar la victoria le llevó a votar a favor de los créditos de guerra y a apoyar a los gobiernos nacionales. Los esfuerzos para impedir la guerra habían fracasado y con ellos la Internacional entraba en un impasse del que le costaría mucho salir.

La escisión de la AIT


El enfrentamiento Marx-Bakunin.

Pronto se puso de manifiesto que la Internacional estaba muy lejos de ser homogénea ideológicamente. Las delegaciones de los países más industrializados, como Gran Bretaña o Alemania, apoyaban las ideas de Marx, mientras que las de los países agrícolas (Francia, Italia, España) estaban bajo la influencia anarquista.

El enfrentamiento entre Marx y Bakunin fue el debate más fuerte y el de mayor trascendencia política.

Bakunin condenaba la participación en las elecciones y en las luchas políticas para conseguir reformas sociales. Propugnaba la abolición del Estado y no su conquista, al tiempo que se mostraba hostil ante cualquier tipo de autoridad, combatiendo, en consecuencia, al Consejo General de la AIT. Defendía el poder directo de las secciones nacionales y negaba la necesidad de un comité permanente, al que acusaba de ser dictatorial.

El estallido, en 1870, de la guerra franco-prusiana hizo entrar en crisis a la Primera Internacional:

  • En primer lugar, fracasó la propuesta internacionalista que propugnaba que los obreros de los dos bandos no debían combatir entre ellos al tratarse de una guerra burguesa.
  • En segundo lugar, el fracaso del levantamiento obrero de la Comuna de París fue un golpe muy duro para la AIT.

La Internacional fue declarada fuera de la ley, acusada de ser la instigadora de la Comuna y sus miembros fueron duramente perseguidos.

La escisión del internacionalismo.

Pero fue el agravamiento de las diferencias internas lo que dio el golpe definitivo a la AIT. En el Congreso de La Haya (1872), fueron expulsados los bakunistas de muchas secciones (belga, española, suiza e italiana), que formaron una nueva organización: Internacional Antiautoritaria. Esta tuvo una vida muy efímera, ya que celebró su último congreso en 1881.

Por otro lado, Marx, ante la persecución que sufrían en Europa la Internacional y sus miembros, decidió trasladar el Consejo General a Nueva York, hecho que provocó su lenta extinción. Además, estaba convencido de que la lucha revolucionaria del proletariado debía fundamentarse sobre un nuevo tipo de organización: los partidos obreros.

Con la ruptura de la Internacional se había consolidado la primera gran escisión del movimiento obrero entre anarquistas y marxistas.

Los principales socialistas utópicos


Conde de Saint-Simon. Consideraba que la actividad industrial y la propiedad debían estar en manos de una élite productiva y emprendedora, y no en poder de haraganes y rentistas. Anticipó algunas ideas que después desarrollaría Marx, como la participación del Estado en la economía y la división social entre propietarios y trabajadores.

Robert Owen. Empresario británico que trató de implantar un sistema de producción más humano. En New Harmony (EE.UU.) desarrolló un nuevo sistema social y económico, el cooperativismo, en el que no existía propiedad privada, todos los trabajadores participaban de los beneficios y la jornada laboral era de diez horas.

Charles Fourier. Pensador francés contrario a la industrialización. Diseñó los falansterios, comunidades formadas por trabajadores libres e iguales (incluyendo a las mujeres) a los que reconocía el derecho a disfrutar de tiempo de ocio.

Louis Blanc. Político francés que proponía la creación de talleres estatales para garantizar a los obreros un sueldo digno, una jornada laboral inferior a las diez horas, un subsidio de desempleo y, en caso de enfermedad, asistencia médica y sustento para su familia. Formó parte del gobierno francés en 1848, poniendo en marcha los talleres nacionales.

El origen de la prensa obrera


En la primera mitad del siglo XIX, además de la Carta del Pueblo, el movimiento obrero se sirvió de la palabra impresa como poderoso medio para difundir sus mensajes y extender la conciencia de clase.

A través de periódicos y folletos, los líderes del proletariado publicaron proclamas, documentos y ensayos con la intención de concienciar y movilizar a los trabajadores. Estas publicaciones se leían en público debido a que la mayoría de los obreros eran analfabetos.

Entre los periódicos obreros británicos destacó La Voz del Pueblo, un semanario de la Asociación Nacional para la Protección del Trabajo que llegó a difundir 30.000 ejemplares. Otras publicaciones importantes fueron Revista de Progreso y Ni Dios ni amo.

Las ideologías de la desigualdad social


En el sistema económico capitalista y liberal el objetivo era la búsqueda del beneficio. Este fin implicaba reducir los costes de producción y, por tanto, los salarios de los trabajadores, cuyos ingresos descendieron hasta los límites de la subsistencia.

El propio Adam Smith había afirmado que la búsqueda del lucro individual era el motor de la economía.

Esta máxima era manifiesta en el capitalismo industrial, en el que el más fuerte prevalecía sobre el más débil. Como consecuencia, las desigualdades sociales se incrementaron: la riqueza se concentró en las clases altas y medias, mientras las condiciones de vida de las clases bajas empeoraron notablemente.

En la nueva sociedad de clases, la antigua división entre privilegiados y miembros del tercer estado se sustituyó por otra de propietarios (empresarios, comerciantes y hacendados) y asalariados (obreros y jornaleros).

La nueva desigualdad recibió el respaldo de las ideologías imperantes en la época, como era el caso del darwinismo social, que legitimó los contrastes entre ricos y pobres aplicando a los seres humanos la teoría de la selección natural formulada por Charles Darwin en 1859. De esta manera, los individuos, como las especies, eran naturalmente desiguales.

Por tanto, las diferencias sociales y económicas tenían su fundamento en la biología.