Unidad 3. La revolución industrial y los cambios sociales


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL TERCER TEMA DE 4º de ESO. EN UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN HASTA FINALES DEL XIX, ASÍ COMO SUS CONSECUENCIAS SOCIALES. DE ESTE ÚLTIMO ASPECTO CABE DESTACAR LA APARICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASES Y EL MOVIMIENTO OBRERO.

Anarquismo: teoría política basada en el pensamiento de Proudhon, si bien su máximo exponente fue Bakunin. El anarquismo se oponía a cualquier forma de gobierno, pues solo el hecho de gobernar suponía una coacción y una injusticia. Defiende, por tanto, la libertad individual y la desaparición de la propiedad privada y de todas las autoridades.

Asociación Internacional de Trabajadores (AIT): organización internacional del movimiento obrero fundada en Londres en 1864 por delegados de las principales asociaciones europeas de trabajadores. Se implantó rápidamente en los años siguientes y fue escenarios de los enfrentamientos entre socialistas, partidarios de Marx, y anarquistas, partidarios de Bakunin. Finalmente, en el Congreso de la Haya (1872), estos últimos fueron expulsados.

Burguesía (acepción contemporánea y marxista): grupo social poseedor de los medios de producción (tierra, capital, empresas y fábricas) que, durante el siglo XIX aumentó su poder económico y político. Sus intereses de clase están enfrentados a los de la antigua aristocracia y a los de la incipiente clase obrera.

Capitalismo: sistema económico y social caracterizado por la posesión privada del capital y de los medios de producción, la libertad de empresa y el librecambio. En él la propiedad marca la diferencia con los sectores sociales que sólo pueden ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Sus raíces se remontan a la Europa moderna, pero su consolidación y expansión mundial comenzó a finales del XVIII.

Cartel: acuerdo temporal entre empresas para fijar los precios de las mercancías y repartirse las cuotas de producción y del mercado. Su objetivo es eliminar la competencia empresarial y monopolizar un mercado sectorial. Adquirieron particular importancia en Alemania a finales del siglo XIX, en el marco de la Larga Depresión.

Cartismo: movimiento surgido en Reino Unido que expresaba la agitación de la clase obrera producida por los cambios derivados de la Revolución Industrial y por leyes del Parlamento. Obtuvo su nombre de la Carta del Pueblo, un documento escrito en junio de 1837, que fue enviado al Parlamento en 1838.

Clase social: concepto que describe, desde principios del XIX, a los diversos grupos de la sociedad diferenciados por sus condiciones y nivel de vida. Se configura también por su diferente posición económica y política, así como por su relación con el sistema económico capitalista en tanto que propietarios de los medios de producción (burguesía) o de la fuerza de trabajo (proletariado).

Comunismo: sistema económico y social en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. El comunismo moderno parte de las ideas de Karl Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, donde se propugnaba la abolición de los derechos de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo de todos los ciudadanos.

Domestic System: término anglosajón que se refiere al sistema doméstico de producción. Define una situación anterior a la aparición de las fábricas en la que la producción de manufacturas se lleva a cabo en el marco familiar de la industria rural dispersa.

Economía de mercado: sistema donde el mercado determina, a través de la competencia, la producción. Es propia del liberalismo económico capitalista.

Enclosure acts: actos legislativos con los que el Parlamento británico favoreció, durante el siglo XVIII, la concentración y privatización de la propiedad agraria, e incluso las tierras comunales. Esta transformación de la propiedad permitió la constitución de empresas agrarias rentables, orientadas al mercado. Sin embargo, perjudicó a los pequeños propietarios y jornaleros, los cuales se convirtieron en fuerza de trabajo disponible para la naciente industria.

Ensanche urbano: ampliación planificada de una ciudad en crecimiento como consecuencia de la superación de sus límites tradicionales a lo largo del siglo XIX. Se caracteriza por el trazado recto de sus calles, un trazado reticular y la amplitud de sus plazas.

Holding: forma de concentración empresarial surgida a finales del siglo XIX. Consiste en la creación de una sociedad anónima que, gracias a sus participaciones financieras, controla un grupo de empresas de la misma naturaleza, quedando de esta forma unidas por un conjunto de intereses.

Liberalismo económico: teoría basada en la libre actuación de todos los sectores de la economía –libertad individual, de empresa, de intercambio…-, tal y como refleja la frase Laissez faire, laissez passer («Dejad hacer, dejad pasar»). El representante más destacado del liberalismo económico fue Adam Smith, cuya doctrina se opone a la intervención del Estado en la economía.

Ludismo: movimiento obrero surgido en Inglaterra a principios del siglo XIX, que consistió en el asalto de las fábricas y destrucción de las maquinas por parte de los trabajadores. Protestaban así contra los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de maquinaria en el proceso productivo.

Manos muertas: propiedades de la nobleza y del clero que, en el marco del Antiguo Régimen, no podían venderse.

Marxismo: conjunto de movimientos políticos, sociales, económicos y filosóficos derivados de la obra de Karl Marx. Su objetivo era alcanzar, mediante la revolución y la dictadura del proletariado, una sociedad sin propiedad privada y sin clases sociales.

Medios de producción: conjunto de elementos necesarios para fabricar un producto: fábricas, maquinaria, fuentes de energía, materias primas, mano de obra y capital.

Monopolio: concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que lleve a cabo, en exclusiva, una actividad industrial o comercial.

Movimiento obrero: conjunto de manifestaciones e intervenciones políticas y sociales de los trabajadores, organizados en favor de la mejora de sus condiciones de vida y de la transformación revolucionaria o reformadora de la sociedad. Surgió con la sociedad industrial a través de sindicatos y partidos.

Revolución agraria: aumento progresivo de la producción acaecido a finales del siglo XVIII, como consecuencia de la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

Revolución industrial: periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufrieron el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico.

Sociedad anónima: empresa que pertenece a varias personas que poseen participaciones (acciones) y, a cambio, reciben una parte proporcional de los beneficios.

Teoría del valor: según Adam Smith, el valor de las mercancías representa la cantidad de trabajo que contienen; a más trabajo, más valor.

Trust: concentración y fusión de empresas y fábricas dedicadas a la misma actividad, o a distintas fases del mismo proceso productivo, con la finalidad de monopolizar la producción de una mercancía, ocupar mayoritariamente el mercado y regular los precios.

Anuncios

Unidad 3. La revolución industrial y el movimiento obrero


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL TERCER TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN HASTA FINALES DEL XIX, ASÍ COMO SUS CONSECUENCIAS SOCIALES. DE ESTE ÚLTIMO ASPECTO CABE DESTACAR LA APARICIÓN DE LA SOCIEDAD DE CLASES Y EL MOVIMIENTO OBRERO.

Anarquismo: teoría política basada en el pensamiento de Proudhon, si bien su máximo exponente fue Bakunin. El anarquismo se oponía a cualquier forma de gobierno, pues solo el hecho de gobernar suponía una coacción y una injusticia. Defiende, por tanto, la libertad individual y la desaparición de la propiedad privada y de todas las autoridades.

Asociación Internacional de Trabajadores (AIT): organización internacional del movimiento obrero fundada en Londres en 1864 por delegados de las principales asociaciones europeas de trabajadores. Se implantó rápidamente en los años siguientes y fue escenarios de los enfrentamientos entre socialistas, partidarios de Marx, y anarquistas, partidarios de Bakunin. Finalmente, en el Congreso de la Haya (1872), estos últimos fueron expulsados.

Burguesía (acepción contemporánea y marxista): grupo social poseedor de los medios de producción (tierra, capital, empresas y fábricas) que, durante el siglo XIX aumentó su poder económico y político. Sus intereses de clase están enfrentados a los de la antigua aristocracia y a los de la incipiente clase obrera.

Capitalismo: sistema económico y social caracterizado por la posesión privada del capital y de los medios de producción, la libertad de empresa y el librecambio. En él la propiedad marca la diferencia con los sectores sociales que sólo pueden ofrecer en el mercado su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Sus raíces se remontan a la Europa moderna, pero su consolidación y expansión mundial comenzó a finales del XVIII.

Cartel: acuerdo temporal entre empresas para fijar los precios de las mercancías y repartirse las cuotas de producción y del mercado. Su objetivo es eliminar la competencia empresarial y monopolizar un mercado sectorial. Adquirieron particular importancia en Alemania a finales del siglo XIX, en el marco de la Larga Depresión.

Cartismo: movimiento surgido en Reino Unido que expresaba la agitación de la clase obrera producida por los cambios derivados de la Revolución Industrial y por leyes del Parlamento. Obtuvo su nombre de la Carta del Pueblo, un documento escrito en junio de 1837, que fue enviado al Parlamento en 1838.

Clase social: concepto que describe, desde principios del XIX, a los diversos grupos de la sociedad diferenciados por sus condiciones y nivel de vida. Se configura también por su diferente posición económica y política, así como por su relación con el sistema económico capitalista en tanto que propietarios de los medios de producción (burguesía) o de la fuerza de trabajo (proletariado).

Comunismo: sistema económico y social en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. El comunismo moderno parte de las ideas de Karl Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, donde se propugnaba la abolición de los derechos de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo de todos los ciudadanos.

Domestic System: término anglosajón que se refiere al sistema doméstico de producción. Define una situación anterior a la aparición de las fábricas en la que la producción de manufacturas se lleva a cabo en el marco familiar de la industria rural dispersa.

Economía de mercado: sistema donde el mercado determina, a través de la competencia, la producción. Es propia del liberalismo económico capitalista.

Enclosure acts: actos legislativos con los que el Parlamento británico favoreció, durante el siglo XVIII, la concentración y privatización de la propiedad agraria, e incluso las tierras comunales. Esta transformación de la propiedad permitió la constitución de empresas agrarias rentables, orientadas al mercado. Sin embargo, perjudicó a los pequeños propietarios y jornaleros, los cuales se convirtieron en fuerza de trabajo disponible para la naciente industria.

Ensanche urbano: ampliación planificada de una ciudad en crecimiento como consecuencia de la superación de sus límites tradicionales a lo largo del siglo XIX. Se caracteriza por el trazado recto de sus calles, un trazado reticular y la amplitud de sus plazas.

Holding: forma de concentración empresarial surgida a finales del siglo XIX. Consiste en la creación de una sociedad anónima que, gracias a sus participaciones financieras, controla un grupo de empresas de la misma naturaleza, quedando de esta forma unidas por un conjunto de intereses.

Liberalismo económico: teoría basada en la libre actuación de todos los sectores de la economía –libertad individual, de empresa, de intercambio…-, tal y como refleja la frase Laissez faire, laissez passer («Dejad hacer, dejad pasar»). El representante más destacado del liberalismo económico fue Adam Smith, cuya doctrina se opone a la intervención del Estado en la economía.

Ludismo: movimiento obrero surgido en Inglaterra a principios del siglo XIX, que consistió en el asalto de las fábricas y destrucción de las maquinas por parte de los trabajadores. Protestaban así contra los despidos y los bajos salarios ocasionados por la introducción de maquinaria en el proceso productivo.

Manos muertas: propiedades de la nobleza y del clero que, en el marco del Antiguo Régimen, no podían venderse.

Marxismo: conjunto de movimientos políticos, sociales, económicos y filosóficos derivados de la obra de Karl Marx. Su objetivo era alcanzar, mediante la revolución y la dictadura del proletariado, una sociedad sin propiedad privada y sin clases sociales.

Medios de producción: conjunto de elementos necesarios para fabricar un producto: fábricas, maquinaria, fuentes de energía, materias primas, mano de obra y capital.

Monopolio: concesión otorgada por la autoridad competente a una empresa para que lleve a cabo, en exclusiva, una actividad industrial o comercial.

Movimiento obrero: conjunto de manifestaciones e intervenciones políticas y sociales de los trabajadores, organizados en favor de la mejora de sus condiciones de vida y de la transformación revolucionaria o reformadora de la sociedad. Surgió con la sociedad industrial a través de sindicatos y partidos.

Revolución agraria: aumento progresivo de la producción acaecido a finales del siglo XVIII, como consecuencia de la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

Revolución industrial: periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que Gran Bretaña en primer lugar, y el resto de Europa continental después, sufrieron el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la historia de la humanidad, desde el neolítico.

Sociedad anónima: empresa que pertenece a varias personas que poseen participaciones (acciones) y, a cambio, reciben una parte proporcional de los beneficios.

Teoría del valor: según Adam Smith, el valor de las mercancías representa la cantidad de trabajo que contienen; a más trabajo, más valor.

Trust: concentración y fusión de empresas y fábricas dedicadas a la misma actividad, o a distintas fases del mismo proceso productivo, con la finalidad de monopolizar la producción de una mercancía, ocupar mayoritariamente el mercado y regular los precios.

Los cambios económicos de finales del XIX


A mediados del siglo XVIII se inició en Gran Bretaña un intenso proceso de industrialización que llevó a la transformación radical de la forma de producir, distribuir y comercializar bienes y servicios. Posteriormente, esos cambios se extendieron al continente europeo, así como a otros territorios fuera del Viejo Mundo, como los EE.UU. o Japón. En este vídeo se abordan los principales cambios que experimentó la economía después de la crisis de 1870, tanto desde el punto de vista tecnológico como de la organización empresarial. Los otros vídeos abordan el concepto y consecuencias de la industrializaciónlos inicios de ese proceso en Gran Bretañalas principales característicaslos cambios demográficosla expansión de la revolución industrial al Continentela evolución del comercio hasta 1870la Larga Depresión y las claves del pensamiento económico liberal.

Breve resumen de la II revolución industrial


Antes de abordar la complicada cuestión de la segunda revolución industrial, es necesario concretar ciertos aspectos terminológicos.

En primer lugar hemos de resolver si se trata de una revolución –ruptura brusca- o de una evolución –consecuencia del desarrollo paulatino-. Quizás habría que hablar más bien de una convivencia entre ambas en lugar de una contraposición, ya que, aunque su irrupción fue de tipo revolucionario, sus variables se desarrollaron lentamente.

En segundo término abordaremos el problema de la periodización. Generalmente se suele situar la segunda revolución industrial entre 1870 y 1914, correspondiendo la primera fecha a la completa finalización de la etapa industrializadora anterior, y la segunda al comienzo de la Gran Guerra.

Es esta una etapa que presenta las siguientes diferencias con respecto al primer periodo:

  • Se dieron transformaciones en las fuentes de energía, los transportes, el tipo de industrias, y el modelo financiero.
  • Gran Bretaña perdió su supremacía en favor de los EE.UU. y Alemania. Además, el crecimiento económico francés hizo que esta nación se acercase notablemente también al nivel de los británicos.
  • En relación con la característica hay que situar la complejidad y diversidad de las fuentes de innovación y progreso. No fue, como en la primera mitad del XIX, Inglaterra el foco de las nuevas técnicas, sino que todas las grandes potencias económicas tendieron a innovar.

En lo que se refiere a los límites espaciales de la segunda revolución industrial, es necesario, en primer lugar, distinguir tres estratos: regional, nacional e internacional.

De esta manera, dentro de cada uno de ellos podemos encontrar grandes disparidades: notables diferencias en el grado de industrialización. Aunque si atendemos exclusivamente al nivel internacional, entonces hemos de hablar de un proceso que se centró en Europa, EE.UU. y Japón.

La aparición del gran capitalismo

Durante el periodo que engloba la segunda revolución industrial, se asistió a un proceso de integración de la economía mundial. Este estuvo, en cierta medida, marcado por la asimetría en las relaciones económicas entre los distintos países: unos exportaban materias primas, y otros productos manufacturados.

Entre las causas de este proceso de integración económica destacaron la liberalización de los intercambios y de los movimientos de capitales, el desarrollo del patrón oro internacional, y el crecimiento en el volumen de los intercambios.

A su vez, a modo de consecuencia, cabe destacar la modificación de las corriente de intercambio, que perjudicaron a los británicos en favor de norteamericanos, alemanes y japoneses. También aparecieron nuevos productos y las estructuras empresariales fueron modificadas tanto en su estructura –aparición de las primeras multinacionales- como en su modo de producción.

Los cambios en la organización empresarial y en la producción

Además de a un proceso integrador, se asistió a una reestructuración empresarial, a una mecanización de los procesos productivos –aparición de nueva maquinaria industrial-, y a la estandarización de los productos.

En lo relativo al primer aspecto, hay que destacar la búsqueda por parte de los empresarios de una mayor dimensión empresarial y capacidad productiva.

Así, para la consecución de este fin, se tomaron las siguientes medidas: aumento de los capitales invertidos, organización más rigurosa del trabajo, y concentraciones y fusiones empresariales.

En lo que respecta a la estandarización de la producción es interesante señalar cuatro aspectos del proceso:

  • Permitió la reducción de los costes de fabricación.
  • Favoreció el crecimiento de la demanda, ya que la reducción de los precios permitió el acceso de más población a esos mercados.
  • Se especializó la producción.
  • Hizo posible la producción en serie y el desarrollo del modelo de partes intercambiables.

Las consecuencias del cambio

Hasta el año 1896 la economía fue afectada por la segunda revolución industrial de la siguiente forma:

  • Se produjo una crisis de superproducción en las ramas fundamentales de la economía: metalurgia y ferrocarril.
  • Existencia de una enorme competencia entre el hierro y el acero; marcada por la doble utilización de estos materiales, no superada hasta que se impuso el segundo.
  • En lo que se refiere a la agricultura, destacó la explotación acelerada de inmensas zonas vírgenes en América. Esto, unido al desarrollo de los transportes, situó a los productos agrícolas americanos a un precio muy bajo. Las consecuencias de estos hechos en Europa no se hicieron esperar: las naciones que no aplicaron políticas proteccionistas vieron como su agricultura se arruinaba.
El periodo justo anterior a la Gran Guerra se caracterizó por el receso de esa crisis. Es decir, se vivió un periodo de crecimiento económico sostenido y de fomento del comercio.

Además, en esos años aparecieron nuevas formas empresariales –concentraciones industriales: trust y cárteles- y financieras. También se generalizó el crédito, que adoptó nuevas formas. Así, los bancos se vincularon a las grandes empresas, a las que financiaban, y en cuyo gobierno participaban.

El americanismo


El hundimiento europeo y el espectacular desarrollo alcanzado por los EE.UU. durante esos años, fueron las principales causas de la aparición de la leyenda de América:

(Georg Grosz, Un sí menor y un NO mayor) “…las noticias americanas que imprimían los periódicos alemanes causaban sensación. Cuando sucedía algo increíble ¿dónde sucedía? Siempre en Norteamérica, país de posibilidades ilimitadas. ¿Dónde si no podían existir aquellas riquezas fabulosas, dónde podía uno, fuese cual fuese su procedencia, empezar limpiando zapatos, repartiendo periódicos o fregando platos, para acabar indefectiblemente siendo multimillonario, tanto si se lo proponía uno como si no? (…) De Norteamérica nos llegaban las historias más descabelladas. Decían que había allí ciruelas del tamaño de la palma de la mano, cultivadas de modo que, al dirigirles una palabra determinada, se abrían y escupían automáticamente el hueso”.

En el anterior fragmento Georg Grosz nos describe cómo se veía desde el Viejo Continente al gigante americano, cómo y por qué se le admiraba. EE.UU. era, para los europeos, sinónimo de industrialización y nuevas posibilidades. Sin embargo, si bien es verdad que buena parte de la leyenda era real, no es menos cierto que la mitificación de la vida americana alcanzó en ocasiones cotas de irrealidad muy altas. Aún así, no cabe duda de que Norteamérica era el nuevo centro del mundo, el lugar donde surgieron las tendencias culturales, económicas y políticas preponderantes durante los años veinte:

(Georg Grosz, Un sí menor y un NO mayor) “De Norteamérica nos llegaba el americanismo, término muy citado y discutido, que hablaba de un progreso técnico y civilizador avanzado que, bajo la guía de los Estados Unidos, alcanzaba al mundo entero. Nuevas formas de racionalización, lo que solía llamarse eficacia, una publicidad comercial según el modelo americano (advertising and selling), el servicio al cliente (service), el famoso sep smiling, el proceso moderno de trabajo en el que se descompone la tarea en determinadas partes aisladas, calculadas con precisión, los sistemas de Taylor, Ford y demás, todo eso procedía de Norteamérica”.

Éste admirado modelo de producción americano se basaba en tres pilares fundamentales:

– El crecimiento la oferta fruto del desarrollo de la producción en masa. Esto permitía, en base al aumento de la productividad, incrementar las ganancias.

– Para colocar esa oferta era necesaria una demanda que la absorbiese. Por tanto, se hizo imprescindible que la población tuviera mayor capacidad adquisitiva con el fin de aumentar también su consumo.

– Se hizo necesario el desarrollo de sistemas internacionales de relaciones comerciales, en base a la libre circulación de mercancías, y financieras; es decir, la existencia de un sistema monetario estable.

Producción en masa.

Se procedió a racionalizar la producción mediante los siguientes mecanismos:

– Proceso de mecanización; el trabajo humano y de la máquina de vapor fue sustituido por el de los motores eléctricos. Además, en el campo de las fuentes de energía, el carbón perdió la primacía a favor de la electricidad y el petróleo.

– Estandarización de los productos; se redujo la oferta a un tipo de materias tipo, es decir, se unificaron los modelos productivos con el fin de facilitar y acelerar los procesos de fabricación. Éste fenómeno nos lo describe ampliamente el periodista español Julio Camba en un capítulo de La ciudad automática.

– Organización más racional del trabajo; se aplicaron los principios de Taylor: cronometrar los tiempos de cada operación con el fin de establecer un ritmo estándar; eliminación de los tiempos muertos y de los movimientos inútiles; cálculo de cada movimiento; mano de obra no especializada, ya que los movimientos a realizar, en general muy sencillos, no la requerían. De éstos obreros inexpertos nos habla Louise Ferdinand Céline en Viaje al fondo de la noche cuando narra cómo, a pesar de sus limitaciones, fue contratado en la fábrica de automóviles Ford en Detroit.

– Organización en cadena del trabajo siguiendo el método fordista, es decir, descomponiendo éste en procesos. Tanto la narración de Louise Ferdinand Céline en Viaje al fondo de la noche como el film de Charles Chaplin Tiempos modernos, son buenos ejemplos de esto.

– Concentración empresarial, bien por medio de trust, holding o konzert, que acabó por generar grandes empresas. Este proceso se vio favorecido, además, por los avances tecnológicos, productivos, y por la necesidad de controlar a la competencia.

Consumo y sociedad de masas.

El segundo aspecto a tener en cuenta era el consumo; es decir, que la demanda absorbiese la oferta empresarial. Con éste fin se desarrollaron los siguientes mecanismos:

– Imparable progreso de la publicidad, que pasó a utilizar medios como la prensa, la radio, los carteles y los luminosos. Se realizaron importantes inversiones en éste campo, que, como se fue comprobando más adelante, acabaron siendo muy rentables. Los principales productos anunciados fueron: los alimentos, los chocolates, los chicles, las bebidas, los tabacos, los productos de belleza e higiene, los perfumes, la ropa y los complementos, el menaje y el hogar, el sonido, los automóviles, las camionetas, y los complementos para vehículos.

– Creció la capacidad adquisitiva de la población gracias al desarrollo del crédito y la caída en desuso de la costumbre del ahorro. Se trataba de poner de moda el consumo-disfrute, en el que jugó un papel fundamental la facilidad dada al consumidor de poder comprar a plazos. De ésta manera, las sociedades de crédito y el crédito mismo se extendieron por el mundo, generalizándose el endeudamiento. Todo éste complejo sistema permitió que la demanda creciera enormemente, ya que la mayoría de la población tenía acceso a casi todos los productos.

– Los cambios en las condiciones de vida, en el trabajo y en el grado de urbanización –mayor durante éstos años-, permitió que se desarrollara con fuerza la civilización de masas.

– El desarrollo de los medios de comunicación fue otro de los factores que posibilitó el aumento de la demanda y la aparición de la cultura de masas. La prensa, la radio, el cine, la industria del ocio… todos se adecuaron a los nuevos tiempos, pasando a formar parte de todo éste engranaje publicitario. Al igual que la sociedad, los medios sufrieron un importante cambio: surgió la prensa de masas, portadora de grandes titulares y rebosante de sensacionalismo; la radio, medio de comunicación estrella de la época, se generalizó entre la población, llegando a convertirse en un medio accesible para todos; y el cine por su parte se convirtió en un importante elemento de ocio.

– Todo esto permitió la difusión del americanismo como forma de cultura: música, moda, entretenimientos…

Marco internacional.

Hemos señalado anteriormente, a modo de tercer elemento necesario para el desarrollo del americanismo, la importancia de que existiese un marco institucional que aportase la seguridad necesaria para las transacciones internacionales. De ésta manera, y tras el caos de la posguerra, se trató de restablecer el patrón oro y reducir la inflación en las distintas naciones con el fin de poder poner en marcha estos mecanismos. Se buscaba, en definitiva, volver a la normalidad económica de la preguerra que tan difícil estaba resultando alcanzar. Los dirigentes de los distintos estados pusieron las bases de éste proceso en la Conferencia Internacional de Génova (1922), donde se acordó como fin para todos los países:

– Alcanzar la estabilidad monetaria.

– Restablecer la convertibilidad de las monedas en oro.

En lo que respecta al primer elemento, hay que señalar que afectaba principalmente, aunque no exclusivamente, a la Europa centro-oriental. De ésta forma, entre 1921 y 1924, se sanearon las finanzas de Polonia, los países bálticos, Checoslovaquia, Hungría y Alemania. Además, con el fin de solucionar los problemas de las indemnizaciones de guerra, se negoció con los alemanes el Plan Dawes, que debía regir desde ese momento el pago de las reparaciones.

En lo referente al segundo aspecto, cabe subrayar que se confirmó la supremacía americana como centro financiero mundial en detrimento de Londres. Los EE.UU. pasaban a ser el principal inversor del mundo, destacando sus inversiones en Europa, América del Sur, Canadá y la India. Con estas medidas se logró alcanzar, por fin, una estabilidad sobre la que se pudo edificar el entramado económico de los años veinte.

Deficiencias del sistema

El sistema económico surgido en la Conferencia Internacional de Génova se mantuvo vigente durante la década de los años veinte. Sin embargo, a causa de diversos factores, no acabó de funcionar a la perfección. Los principales elementos que impidieron el desarrollo de éste modelo económico, y por tanto su pervivencia, fueron:

– El constante estado de depresión económica que se vivió de los años veinte, cuya principal manifestación fue el elevado precio de los productos.

– La escasa adaptación de la estructura económica europea al modelo americano. Europa, poco desarrollada en los sectores industriales en auge, continuó rigiéndose por el modelo británico, es decir, el de preguerra.

– Limitaciones de la demanda a causa del alto número de desempleados, el elevado índice de pobreza, la ruina de los agricultores, y la escasa capacidad adquisitiva de buena parte de la población.

– Otros obstáculos que impidieron éste desarrollo fueron: el proteccionismo y altos aranceles existentes, la interrupción de los trasvases migratorios ante la nueva política de EE.UU. hacia los inmigrantes, y el mal funcionamiento del sistema de pagos.

A largo plazo, la consecuencia de estos desequilibrios del sistema será la llegada de la Gran Depresión.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.

[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.

[5] La ciudad automática; Julio Camba – Madrid – Espasa-Calpe – 1950.

[6] Viaje al fondo de la noche; Louise Ferdinand Céline – 1932.

[7] Un sí menor y un No mayor; Georg Grosz – Madrid – Anaya – 1991.