La crisis de la democracia


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

Este vídeo se aborda la crisis del sistema democrático durante esos años. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, los felices años veinte, las claves de las relaciones internacionales durante el periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

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La Revolución de Octubre


Ante tal situación, los bolcheviques propugnaron la insurrección armada como única vía posible para derrocar al gobierno provisional y consolidar el poder de los soviets.

Por primera vez consiguieron que el soviet de Petrogrado, presidido por Trotski, y el de Moscú apoyasen sus planes. La insurrección quedó definitivamente fijada para el 25 de octubre (7 de noviembre en el calendario occidental) con el fin de hacerla coincidir con la apertura del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia.

El levantamiento comenzó la noche del día 24 en Petrogrado bajo la dirección del comité militar revolucionario, que en pocas hora controló toda la ciudad y ocupó el Palacio de Invierno. Todos los miembros del gobierno, con excepción de Kerenski, que consiguió huir, fueron detenidos.

En la tarde del día 25, el Congreso de los Soviets destituyó al gobierno provisional y aprobó la formación del Consejo de Comisarios del Pueblo. Este, presidido por Lenin y formado en su mayoría por bolcheviques, se convirtió en el órgano representativo del primer gobierno obrero y campesino.

El Congreso adoptó con rapidez las primeras medidas revolucionarias:

  • Se promulgó un decreto en el que se proponía a todos los pueblos y gobierno beligerantes que establecieran negociaciones inmediatas para alcanzar una paz justa y democrática.
  • Una delegación rusa inició en Brest-Litovsk negociaciones con Alemania, cuyo resultado fue un tratado de paz que comportó unas pérdidas territoriales enormes para Rusia.
  • Ucrania, Polonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Estonia, Besarabia, Armenia y algunos enclaves del Cáucaso.
  • Se firmó un decreto sobre la tierra confiscando las propiedades de la Corona, la nobleza y la Iglesia, que se entregaban a los soviets para ser repartidas entre los campesinos.
  • Se estableció un decreto sobre las nacionalidades en el que se reconocía a los diferentes pueblos del Imperio, así como su derecho a la autodeterminación.
  • Finalmente, se estableció el control obrero sobre las empresas de más de cinco trabajadores y se nacionalizó la banca.

La Rusia de los zares: una industrialización muy localizada


La abolición de la servidumbre había dado lugar a un aumento de la mano de obra disponible para la industria.

Sin embargo, la agricultura no estaba lo suficientemente desarrollada como para poder aportar el capital que el proceso industrializador exigía. Así, la Rusia zarista tuvo que recurrir a inversiones extranjeras procedentes, fundamentalmente, de Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Alemania.

El resultado fue una industrialización muy rápida: entre 1890 y 1900, la producción industrial se duplicó y Rusia se convirtió en la quinta potencia industrial del mundo. Ahora bien, la industrialización rusa presentaba unas particularidades bien definidas:

  • En primer lugar, la concentración geográfica en unas zonas determinadas del Imperio: San Petersburgo, Moscú, Ucrania y Polonia.
  • En segundo lugar, el gigantismo, ya que más de la mitad de los obreros trabajaban en empresas de más de 500 trabajadores.
  • En tercer lugar, la dependencia financiera: en 1914 casi un tercio de las sociedades por acciones estaban en manos de capitales foráneos.

La industrialización potenció el crecimiento del proletariado y hacia 1900 había ya casi tres millones de obreros. A pesar de que numéricamente era poco importante, el proletariado tenía una considerable fuerza social en las regiones industriales como consecuencia de la gran concentración empresarial.

En algunas ciudades, como San Petersburgo, los obreros representaban el 50% de la población.

Las condiciones laborales y salariales eran extremadamente duras:

  • Jornada de trabajo de 12 horas.
  • Salarios muy bajos que disminuían con la edad.
  • Un porcentaje muy elevado de mano de obra infantil y femenina.
  • Viviendas miserables…

A todo ello habría que añadir la ausencia de derechos sindicales, en concreto del derecho a la huelga, y la escasa legislación laboral que dejaba a los obreros indefensos frente a la arbitrariedad de la patronal. En estas circunstancias, no es extraño que la conflictividad social fuese muy elevada y que, de día en día, las revueltas obreras aumentasen.

La Guerra de Posiciones (1915-1916)

En el verano de 1914 estallaba el que, hasta la Segunda Guerra Mundial, fue el conflicto más importante y destructivo de la historia de la humanidad. Más de treinta naciones de todo el mundo, así como sus imperio coloniales, se enfrentaron en una guerra que se cobró más de diez millones de muertos. Su final, en 1918, dio lugar a un nuevo panorama mundial, marcado por la decadencia de las potencias europeas, el ascenso norteamericano y el comienzo de una era de incertidumbre, crisis y miedo. Este vídeo está dedicado al conflicto en los años 1915 y 1916, quedando los restantes para cuestiones como la introducción a la Guerra, las tensiones internacionales, la Paz Armada, el sistema de alianzasel atentado de Sarajevo y el estallido de la Guerra, los contendientes de la Gran Guerra y los principales frentes del conflicto. También hay apartados dedicados a su evolución (19141917 y 1918) y y consecuencias. Este repaso finaliza con un vídeo sobre los tratados de paz y otro sobre la fundación de la Sociedad de Naciones.

 

 

Los restantes tratados de paz


Austria firmó en septiembre de 1919 el Tratado de Saint-Germain, que reducía su territorio al actual. Tuvo que reconocer la independencia de Hungría, Checoslovaquia, Polonia y Serbia. Cedió a Italia el Tirol sur, Trieste, Istria y parte de Dalmacia.

A Serbia se le concedió Bosnia-Herzegovina y Eslovenia.

Hungría firmó en 1920 el Tratado de Trianon. Entregaba Croacia y Eslabona a Serbia, Eslovaquia a Checoslovaquia y Transilvania a Rumanía.

En noviembre de 1920, Bulgaria se vio obligada a ceder a Grecia la Tracia oriental -perdiendo su salida al mar Egeo- y gran parte de Macedonia.

Turquía firmó en agosto de 1920 el Tratado de Sèvres, donde sufrió notables pérdidas territoriales:

  • Tracia oriental y las islas del mar Egeo pasaban a Grecia.
  • Rodas y el Dodecaneso se cedían a Italia.
  • Armenia se convertía en Estado independiente.
  • Kurdistán lograba su autonomía.

Siria, Líbano y Cilicia se convertían en mandatos franceses, mientras Iraq, Palestina y Transjordania pasaban a ser mandatos británicos.

El descontento por las condiciones del Tratado de Sèvres provoco un levantamiento nacionalista acaudillado por Mustafa Kemal.

El sultán fue depuesto y se reanudó la lucha contra los griegos, de tal modo que las sucesivas victorias turcas obligaron a revisar las condiciones de paz en el Tratado de Lausana (24 de julio de 1923).

Turquía recuperaba Tracia oriental y conservaba Asia Menor en su totalidad.

El Tratado de Versalles


El Tratado contenía cláusulas territoriales y militares y estipulaba sanciones económicas. Sin embargo, lo peor fue que se obligó a Alemania a reconocer su culpabilidad en el inicio de la guerra y a pagar reparaciones por los daños causados, propiciando un sentimiento revanchista en Alemania.

Las ideas generales del Tratado fueron, esencialmente, tres:

  • El reconocimiento del principio de las nacionalidades, remodelando el mapa de Europa.
  • La implantación generalizada de las formas del republicanismo democrático, que no contribuyó a estabilizar los nuevos Estados.
  • El castigo a los derrotados, que incluía indemnizaciones económicas y pérdidas territoriales.

Las pérdidas territoriales de Alemania.

Alemania perdió el 15,5% de su territorio y un 10% de su población. Alsacia y Lorena pasaban a Francia, y El Sarre quedaba bajo administración de la Sociedad de Naciones durante quince años. Sus minas las explotaría Francia. Al finalizar ese periodo se celebraría un plebiscito para dilucidar dónde se integraría dicho territorio.

La zona de Tupen-Malmedy pasaba a Bélgica, mientras que algunos territorios de la Prusia occidental y el corredor del Danzig se asignaron a Polonia. Danzig se convertía en ciudad libre.

La zona de Memel pasaría a Lituania, y el ducado de Schleswig se dividió entre Dinamarca y Alemania. Por su parte, la Alta Silesia se dividió entre polacos y alemanes.

Además, Alemania perdía todas sus colonias, que fueron repartidas entre el Reino Unido, Francia y Japón como Mandatos.

Los alemanes pensaron que muchos de estos territorios les eran injustamente arrebatados al vivir en ellos un porcentaje elevado de población alemana.

Otros detalles del Tratado.

El ejército alemán tuvo que reducirse a 100.000 hombres, sin artillería ni aviación. Se suprimió el servicio militar obligatorio y se entregó la flota de guerra a los aliados. Además, Alemania debía entregar casi toda su flota mercante y ceder locomotoras, vagones, cables submarinos….

Una comisión fijó las indemnizaciones de guerra en 132.000 millones de marcos-oro. Para asegurar el pago, Francia exigió que sus tropas ocuparan la orilla izquierda del Rhin durante quince años.

Para los alemanes la pérdida del territorio era contraria a los Catorce Puntos de Wilson, las reparaciones fueron consideradas excesivas y el desarme una imposición. Estas ideas, que no fueron tenidas en consideración por los aliados, condicionaron todo el periodo de entreguerras, solicitando Alemania la revisión del Tratado de forma reiterada.

Las fases del conflicto: la guerra de trincheras


Durante estos años la guerra consistió en lanzar ofensivas contra las líneas enemigas para romper el frente. Los soldados eran detenidos por las alambradas y diezmados por el fuego de ametralladora.

Las batallas ocasionaban cientos de miles de muertos por el empleo de las nuevas armas: tanques, gases asfixiantes, ametralladoras, aviación… No obstante, las posiciones permanecieron inalterables.

Ofensivas y guerra de desgaste.

En 1915, los franceses atacaron a los alemanes en Artois y en la Champaña, pero no consiguieron romper sus líneas. En el frente oriental, y en el mismo año, los austro-alemanes lanzaron tres ofensivas contra los rusos (mayo, julio y agosto), conquistando toda Polonia. De esta manera, a finales de septiembre, las tropas germanas ocuparon un frente desde el mar Báltico hasta el río Dniéster.

Desde febrero hasta junio de 1916 tuvo lugar la batalla de Verdún, que fue planteada como batalla de desgaste. Los alemanes perdieron 240.000 hombres y los franceses 275.000, sin que hubiera alteraciones importantes en el mapa. En julio los franceses atacaron en el Somme, momento que fue aprovechado por Rusia para recuperar parte de Polonia.

En busca de aliados.

Las enormes pérdidas humanas y de material llevaron a los dos bandos a buscar nuevos aliados.

  • En mayo de 1915 Italia se incorporaba a la Entente a cambio de recuperar los territorios irredentos (Triestre, Trentino e Istria) y parte de la costa Dálmata.
  • En septiembre de 1915 fue Bulgaria la que se unió a los imperios centrales.
  • Rumania se unió a la Entente a finales de agosto de 1916, pero fue rápidamente invadida por Alemania.

International Knowledge Fair (Almagro 2017)


Los alumnos de Historia del Mundo Contemporáneo participaron,, la pasada semana en la International Knowledge Fair organizada por el IES Antonio Calvín dentro del programa Erasmus de secundaria y bachillerato. Además de participar en diversos talleres, durante los días 6 y 7 de febrero, tuvieron la ocasión de visitar el Hospital Central de Ciudad Real, la ciudad de Toledo, la Facultad de Medicina y la Escuela de Ingeniería de la UCLM (Universidad de Castilla la Mancha) a lo largo de las dos jornadas siguientes.

En Almagro se dieron cita un total de novecientos alumnos y ciento cincuenta profesores. Esto permitió a los estudiantes de 1º de Bachillerato tener la oportunidad de compartir unos días de intensa actividad con personas de otros centros educativos de España, así como de Italia, Polonia y Dinamarca. También los docentes pudimos intercambiar experiencias, ya fuera en conversaciones informales o en las comunicaciones que se presentaron durante los dos primeros días. El IES Juan Martín el Empecinado aportó su granito de arena a esa labor formativa con dos intervenciones: una sobre #ÉpocaDeRevoluciones (compartida con el Antonio Calvín, Sapere Aude y Gabriel Miró) y otra sobre los Itinerarios libres.

Por último, cabe señalar que los alumnos se turnaban para atender a los visitantes de nuestro stand. Todo el que pasara por allí, además de recibir una sugerente explicación de los contenidos, podía comprobar cómo trabajamos la clase invertida en 1º de Bachillerato. Mención especial merecen materiales como los ensayos, los cómics, la actividad en los blogs y en Twitter, el vídeo promocional de nuestra asignatura o las aportaciones de otras material, como es el caso de Educación Plástica y Tecnología.

La política exterior III: de la crisis Blomberg-Fritsch al pacto germano-soviético


La “crisis Blomberg-Fritsch” y el relevo de Neurath por Ribbentrop en lo que a asuntos internacionales se refiere, cambiaron la estrategia expansionista alemana. Desde ese momento se procedió a elevar tres reclamaciones territoriales sucesivas -Austria, Checoslovaquia y Polonia- con un esquema muy similar: reivindicación de los derechos de la población germana en esos territorios, presión sobre las autoridades con el apoyo de movimientos internos, y ocupación final del territorio.

1. Cuestión austríaca; en su relación con Austria los nacionalsocialistas pasaron de la política golpista -asesinato de Dollfuss en 1934- a la normalización diplomática -reconocimiento de la soberanía austríaca y proclamación del régimen de Viena como Estado alemán en 1936-. Sin embargo, el 13 de marzo de 1938 Adolf Hitler proclamó el “Anschluss” al tiempo que pedía el refrendo de la población austríaca.

Como austríaco, Stefan Zweig nos narra en El mundo de ayer sus impresiones acerca de los grandes peligros que se cernían sobre Austria y Europa. Considera que las grandes potencias, y especialmente Inglaterra, cometieron el error de confiar en los nazis, de creer en sus promesas. En su opinión, tal vez sobre la conciencia de estas pesase el duro castigo inflingido a Alemania en Versalles, y, por tanto, un deseo de reconpensarla; aunque también destaca la necesidad occidental de una Alemania fuerte capaz de cumplir la función de baluarte contra el bolchevismo.

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Una y otra vez se pretendía hacer creer que Hitler sólo quería atraer a los alemanes de los territorios fronterizos, que luego se daría por satisfecho y, en agradecimiento, exterminaría al bolchevismo; este anzuelo funcionó a la perfección. A Hitler le bastaba mencionar la palabra paz en un discurso para que los periódicos olvidaran con júbilo y pasión todas las infamias cometidas y dejaran de preguntarse por qué Alemania se estaba armando con tanto frenesí (…) poco a poco fueron surgiendo voces en Inglaterra que empezaban a justificar en parte sus “reivindicaciones” de una Gran Alemania, nadie comprendía que Austria era la piedra angular del edificio y que, tan pronto como la hicieran saltar, Europa se derrumbaría (…) Por eso, cada vez que hacía una escapada a Austria y luego volvía a cruzar la frontera, respiraba con alivio: Esta vez, todavía no. Y miraba hacia atrás como si fuera la última. Veía acercarse la catástrofe, inevitablemente; cien veces durante aquellos años, mientras los demás leían confiados los periódicos, yo temía en lo más íntimo de mi ser ver en ellos los titulares: Finis Austr¡ae”.

2. Cuestión checoslovaca; en los Sudetes vivían cerca de tres millones y medio de alemanes, e incluso existía un movimiento interno progermánico contrario al gobierno de Praga. En esta situación, Adolf Hitler presionó para que el caso de los Sudetes fuera revisado por las potencias. Estas se reunieron en la Conferencia de Munich (28-29 de septiembre de 1938), y optaron por entregar los Sudetes a Alemania con el fin de evitar el conflicto bélico. Finalmente, tras la reclamación alemana de Bohemia y Moravia, se procedió a la liquidación de toda Checoslovaquia, quedando tan solo Eslovaquia como república independiente bajo la tutela del Reich. Veamos como vivió Stefan Zweig aquellos sucesos:

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Sé que hoy se recuerda con disgusto aquel encuentro en que Chamberlain y Daladier, colocados impotentes contra la pared, capitularon ante Hitler y Mussolini, pero, puesto que quiero servir a la verdad basándome en documentos, debo confesar que todo aquel que vivió aquellos días en Inglaterra entonces los consideró admirables (…) Se había dado la noticia de que Hitler, Chamberlain, Daladier y Mussolini habían llegado a un acuerdo total y, más aún, que Chamberlain había conseguido cerrar un pacto con Alemania que garantizaba el arreglo pacífico de todos los posibles conflictos entre ambos países para siempre (…) Por radio se oyó primero el mensaje Peace for our time que anunciaba a nuestra sufrida generación que podíamos volver a vivir en paz y contribuir a la construcción de un mundo nuevo y mejor, y miente quien quiera negar a posteriori lo mucho que nos embriagaron aquellas palabras mágicas. Pues, ¿quién podía creer que un hombre que regresaba preparado para una entrada triunfal era un hombre derrotado? (…) Pero, ay, sólo fue la última llamarada de un fuego que iba a extinguirse definitivamente. En los días siguientes empezaron a filtrarse los fatales detalles: cuán absoluta había sido la capitulación ante Hitler y cuán ignominiosa la entrega de Checoslovaquia, a la que se había garantizado ayuda y apoyo; y hacia el fin de semana ya era público que ni siquiera la capitulación había satisfecho a Hitler y que, incluso antes de que se hubiese secado la firma del pacto, él ya lo había violado en todos sus puntos. Sin ninguna clase de escrúpulos Goebbels proclamó entonces públicamente y a los cuatro vientos que en Munich habían acorralado a Inglaterra contra la pared”.

Así pues, el literato austríaco nos muestra cuán grande fue la capitulación anglo-francesa en Münich, pero también cómo se vivieron todos esos hechos en Londres y París. Describe cómo se pasó de la euforia del “Peace for our time”, de haber alejado el fantasma de la guerra, a la decepción de saber cuales eran las exigentes condiciones alemanas. Sobra decir que este descontento aumentó notablemente cuando Adolf Hitler ni siquiera respetó sus propias condiciones de paz.

3. Cuestión polaca; la supeditación, por parte de Adolf Hitler, del pacto de no agresión con Polonia a la incorporación de Dantzig al Reich y la construcción de un pasillo que uniera Alemania con Prusia Oriental, marcó el comienzo de lo que parecía ser otra nueva crisis diplomática. Polonia desestimó la oferta alemana confiando en que las potencias occidentales le apoyarían en caso de enfrentamiento. En consecuencia, Alemania decidió dar un giro radical en su política exterior, y firmó, el 23 de agosto de 1939, un pacto de no agresión con la Unión Soviética. Este incluía una cláusula secreta de reparto de Polonia y del Báltico:

(W. Hofer, Der Nationalsozialismus Dokumente) “…en el caso de reforma político-territorial de los territorios pertenecientes a los Estados bálticos, la frontera septentrional de Lituania trazará la divisoria de las esferas de intereses alemana y soviética. A este respecto, se reconoce por ambas partes el interés de Lituania en el territorio de Vilna (…) en el caso de una reforma político-territorial de los territorios pertenecientes al Estado polaco, las zonas de intereses de Alemania y la URSS quedarán delimitadas aproximadamente por el curso de los ríos Narev, Vístula y San”.

De esta manera, Stalin ganaba tiempo para rearmarse ante su previsible guerra con Alemania, y Adolf Hitler se asegura no caer entre dos frentes –occidental y oriental- por un tiempo.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

El desastre de Napoleón en Rusia


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) que muestra la retirada de Rusia tras el fracaso de la invasión ideada por Napoleón. Semanas antes, tras haber alcanzado Moscú, un incendio en esa ciudad obligó a los franceses a abandonarla. Además, al haber perdido buena parte de sus provisiones en ese acontecimiento, no tuvieron más remedio que huir hacia la frontera con el Gran Ducado de Varsovia. Por el camino, buena parte de los soldados perecerán como consecuencia del frío, así como de las embestidas protagonizadas por los propios rusos. Bonaparte, que había iniciado la invasión con medio millón de hombres, terminaría regresando a Polonia con apenas unos pocos cientos de miles. Este desastre militar selló el destino del Imperio Francés, que dos años después se derrumbaba ante los ataques de la coalición europea.