La Unión Soviética | El Ejército Rojo, la Guerra Civil y la NEP


En este episodio de la serie dedicada a la Historia de 4º de ESO se aborda la evolución de Rusia una vez triunfó la Revolución de 1917. El repaso a ese periodo se inicia con la construcción de la Unión Soviética y la Guerra Civil. De ese último episodio se destaca el Ejército Rojo y el comunismo de guerra. Los últimos apartados están dedicados a la NEP (Nueva Política Económica) y a la lucha por el poder entre Stalin y Trotski.

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ESTRUCTURA DEL VÍDEO: La Unión Soviética

  • 0:00. Introducción.
  • 0:26. La Guerra Civil Rusa.
  • 1:33. La formación del Ejército Rojo.
  • 2:21. El comunismo de guerra.
  • 3:26. Las elecciones a la Asamblea Constituyente.
  • 5:35. La dictadura del proletariado.
  • 7:05. El nacimiento de la URSS.
  • 8:33. Soviet Supremo, Presidium y Consejo de Comisarios del Pueblo.
  • 9:15. La Nueva Política Económica (NEP).
  • 11:21. Stalin y Trostki.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia Contemporánea; Javier Paredes – Ariel.
  2. La era de la revolución; Eric Hobsbawm – Crítica.
  3. Historia 4º de ESO – Santillana.
  4. Historia del Mundo Contemporáneo – Oxford.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

La Revolución Rusa | De los Romanov a la Unión Soviética


En este episodio de la serie dedicada a la Historia de 4º de ESO se aborda la evolución de Rusia durante las primeras dos décadas del siglo XX, haciendo especial hincapié en los episodios revolucionarios de 1905 y 1917. También se pone en valor la importancia de la participación rusa en la Primera Guerra Mundial y en la aparición de la Unión Soviética.

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ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:00. Introducción.
  • 0:26. El gobierno de los zares.
  • 1:43. La economía en el Imperio Ruso.
  • 2:43. Las fuerzas de oposición al zarismo.
  • 4:28. La Revolución de 1905.
  • 5:41. El Domingo Sangriento.
  • 6:48. El Manifiesto de Octubre.
  • 7:56. Las causas de la revolución de 1917.
  • 10:06. La Revolución de Febrero.
  • 12:18. El retorno de Lenin y las Tesis de Abril.
  • 14:06. La Revolución de Octubre.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia Contemporánea; Javier Paredes – Ariel.
  2. La era de la revolución; Eric Hobsbawm – Crítica.
  3. Historia 4º de ESO – Santillana.
  4. Historia del Mundo Contemporáneo – Oxford.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Unidad 7. Las Revoluciones Rusas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SÉPTIMO TEMA DE 4º DE ESO. EN ESTA UNIDAD, PARTIENDO DE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIOECONÓMICA DE LA RUSIA ZARISTA, SE EXPLICAN LAS REVOLUCIONES DE 1905 Y 1917, ASÍ COMO LOS PRIMEROS AÑOS DE VIGENCIA DEL SISTEMA SOVIÉTICO.

Bolcheviques: sector revolucionario del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (SD) que, bajo el liderazgo de Lenin, protagonizó la Revolución de octubre de 1917. Defendían el protagonismo del proletariado en la revolución y la creación de una dictadura revolucionaria.

Colectivización: traspaso de los medios de producción de manos privadas a titularidad estatal o comunal. Se iniciaron tras la Revolución Rusa, sirviendo posteriormente como modelo para otros estados comunistas.

Comunismo: sistema social en el que la propiedad en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. Parte de las ideas de Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, que propugnaba la abolición del derecho de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo para todos los ciudadanos.

Comunismo de Guerra: modelo económico impuesto por los bolcheviques en Rusia con el fin de hacer frente a la guerra civil (1918-1921) que les enfrentaba con los “blancos”. La gravedad de la situación económica obligó a tomar las siguientes medidas: expropiaciones generalizadas, disciplina laboral rígida, anulación de los derechos sindicales y requisas de productos para el abastecimiento del ejército y de las ciudades.

Dictadura del proletariado: descripción marxista-leninista del gobierno que debe darse en la primera fase del proceso hacia la sociedad sin clases. En Rusia fue establecida por Lenin en 1917, cuando los bolcheviques tomaron el poder.

Domingo Sangriento: movilización social que tuvo lugar el 9 de enero de 1905 en San Petersburgo (Rusia). Ese día, con más de doscientos muertes y casi mil heridos, fue reprimida por el ejército una marcha pacífica que se dirigía al Palacio de Invierno para pedir al zar Nicolás II que convocase una asamblea constituyente y atendiese a las demandas de mejoras laborales de los trabajadores.

Duma: parlamento de la Rusia zarista creado por Nicolás II tras la Revolución de 1905. Formó parte del intento democratizador del país previo a la Primera Guerra Mundial.

Ejército Blanco: nombre que recibieron los enemigos de los bolcheviques en Rusia tras el triunfo de la Revolución de octubre. Organizaron un ejército que, apoyado por potencias extranjeras, se enfrentó al Ejército Rojo de los bolcheviques durante la guerra civil.

Ejército Rojo: nombre que recibieron las tropas revolucionarias bolcheviques que, bajo la dirección de Trotski, se enfrentaron al Ejército Blanco en la Guerra Civil Rusa.

Koljós: granja colectiva en la Unión Soviética en la que la tierra, que era propiedad del Estado, se explotaba en común utilizando máquinas asignadas por las autoridades públicas. Sus miembros podían tener una casa y una parcela, así como mantener cabezas de ganado para uso personal.

Kulak: nombre de los campesinos rusos que, como consecuencia de las reformas agrarias del año 1906, poseían propiedades agrarias de mediana extensión. Tuvieron especial importancia mientras estuvo vigente la NEP, y desaparecieron con la colectivización de la tierra promovida en época de Stalin.

Mencheviques: facción moderada del Partido Socialdemócrata Ruso que se opuso a los bolcheviques después de la escisión de 1903. Su principal líder fue Martov, defensor de la evolución de Rusia hacia un régimen democrático en donde buscar acomodo a las demandas de la clase obrera.

NEP (Nueva Política Económica): conjunto de medidas acordadas en el X Congreso del Partido Comunista de la URSS en 1921. Estas permitieron que, hasta 1927, se diera cierta tolerancia en aspectos como la libertad de comercio y la creación de pequeñas y medianas empresas. Las reformas económicas permitieron que la situación económica del país mejorara de manera significativa.

Soviets: asambleas revolucionarias de obreros, campesinos y soldados, bajo la dirección bolchevique. No aceptaron la autoridad del Gobierno provisional, al que terminarían derribando en la Revolución de octubre.

Sovjós: granja soviética en la que las tierras, el ganado, las instalaciones y la maquinaria eran propiedad del Estado. Además, la labor de administración recaía en los funcionarios estatales. Los campesinos que trabajaban en ellas no tenían parcelas privadas y trabajaban en un régimen laboral similar al industrial.

Tercera Internacional o Komintern: organismo coordinado de todos los partidos comunistas del mundo. Propugnaba la revolución contra el Estado burgués y el rechazo de las reformas democráticas propuestas por los socialistas en la Segunda Internacional.

URSS: siglas de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una organización federal de régimen comunista fundada en 1922 para agrupar a los diferentes territorios, etnias y nacionalidades del antiguo Imperio Ruso.

Los orígenes de la Edad Moderna: las transformaciones políticas


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En esta clase se inicia la explicación de la Edad Moderna, centrándose en los cambios políticos del periodo. Ese contenido se complementa con los vídeos dedicados a la situación económica y social, al reinado de los Reyes Católicos (Unión Dinástica, reformas internas, política exterior, economía y sociedad, arte y cultura), a las grandes expediciones oceánicas y a los pueblos precolombinos.

 

 

 

Unidad 6. Las revoluciones rusas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SEXTO TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN ESTA UNIDAD, PARTIENDO DE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIOECONÓMICA DE LA RUSIA ZARISTA, SE EXPLICAN LAS REVOLUCIONES DE 1905 Y 1917, ASÍ COMO LOS PRIMEROS AÑOS DE VIGENCIA DEL SISTEMA SOVIÉTICO.

Bolcheviques: sector revolucionario del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (SD) que, bajo el liderazgo de Lenin, protagonizó la Revolución de octubre de 1917. Defendían el protagonismo del proletariado en la revolución y la creación de una dictadura revolucionaria.

Colectivización: traspaso de los medios de producción de manos privadas a titularidad estatal o comunal. Se iniciaron tras la Revolución Rusa, sirviendo posteriormente como modelo para otros estados comunistas.

Comunismo: sistema social en el que la propiedad en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. Parte de las ideas de Marx expresadas en «El Manifiesto Comunista», que propugnaba la abolición del derecho de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo para todos los ciudadanos.

Comunismo de Guerra: modelo económico impuesto por los bolcheviques en Rusia con el fin de hacer frente a la guerra civil (1918-1921) que les enfrentaba con los “blancos”. La gravedad de la situación económica obligó a tomar las siguientes medidas: expropiaciones generalizadas, disciplina laboral rígida, anulación de los derechos sindicales y requisas de productos para el abastecimiento del ejército y de las ciudades.

Dictadura del proletariado: descripción marxista-leninista del gobierno que debe darse en la primera fase del proceso hacia la sociedad sin clases. En Rusia fue establecida por Lenin en 1917, cuando los bolcheviques tomaron el poder.

Domingo Sangriento: movilización social que tuvo lugar el 9 de enero de 1905 en San Petersburgo (Rusia). Ese día, con más de doscientos muertes y casi mil heridos, fue reprimida por el ejército una marcha pacífica que se dirigía al Palacio de Invierno para pedir al zar Nicolás II que convocase una asamblea constituyente y atendiese a las demandas de mejoras laborales de los trabajadores.

Duma: parlamento de la Rusia zarista creado por Nicolás II tras la Revolución de 1905. Formó parte del intento democratizador del país previo a la Primera Guerra Mundial.

Ejército Blanco: nombre que recibieron los enemigos de los bolcheviques en Rusia tras el triunfo de la Revolución de octubre. Organizaron un ejército que, apoyado por potencias extranjeras, se enfrentó al Ejército Rojo de los bolcheviques durante la guerra civil.

Ejército Rojo: nombre que recibieron las tropas revolucionarias bolcheviques que, bajo la dirección de Trotski, se enfrentaron al Ejército Blanco en la Guerra Civil Rusa.

Koljós: granja colectiva en la Unión Soviética en la que la tierra, que era propiedad del Estado, se explotaba en común utilizando máquinas asignadas por las autoridades públicas. Sus miembros podían tener una casa y una parcela, así como mantener cabezas de ganado para uso personal.

Kulak: nombre de los campesinos rusos que, como consecuencia de las reformas agrarias del año 1906, poseían propiedades agrarias de mediana extensión. Tuvieron especial importancia mientras estuvo vigente la NEP, y desaparecieron con la colectivización de la tierra promovida en época de Stalin.

Mencheviques: facción moderada del Partido Socialdemócrata Ruso que se opuso a los bolcheviques después de la escisión de 1903. Su principal líder fue Martov, defensor de la evolución de Rusia hacia un régimen democrático en donde buscar acomodo a las demandas de la clase obrera.

NEP (Nueva Política Económica): conjunto de medidas acordadas en el X Congreso del Partido Comunista de la URSS en 1921. Estas permitieron que, hasta 1927, se diera cierta tolerancia en aspectos como la libertad de comercio y la creación de pequeñas y medianas empresas. Las reformas económicas permitieron que la situación económica del país mejorara de manera significativa.

Soviets: asambleas revolucionarias de obreros, campesinos y soldados, bajo la dirección bolchevique. No aceptaron la autoridad del Gobierno provisional, al que terminarían derribando en la Revolución de octubre.

Sovjós: granja soviética en la que las tierras, el ganado, las instalaciones y la maquinaria eran propiedad del Estado. Además, la labor de administración recaía en los funcionarios estatales. Los campesinos que trabajaban en ellas no tenían parcelas privadas y trabajaban en un régimen laboral similar al industrial.

Tercera Internacional o Komintern: organismo coordinado de todos los partidos comunistas del mundo. Propugnaba la revolución contra el Estado burgués y el rechazo de las reformas democráticas propuestas por los socialistas en la Segunda Internacional.

URSS: siglas de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una organización federal de régimen comunista fundada en 1922 para agrupar a los diferentes territorios, etnias y nacionalidades del antiguo Imperio Ruso.

La Revolución de Octubre


Ante tal situación, los bolcheviques propugnaron la insurrección armada como única vía posible para derrocar al gobierno provisional y consolidar el poder de los soviets.

Por primera vez consiguieron que el soviet de Petrogrado, presidido por Trotski, y el de Moscú apoyasen sus planes. La insurrección quedó definitivamente fijada para el 25 de octubre (7 de noviembre en el calendario occidental) con el fin de hacerla coincidir con la apertura del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia.

El levantamiento comenzó la noche del día 24 en Petrogrado bajo la dirección del comité militar revolucionario, que en pocas hora controló toda la ciudad y ocupó el Palacio de Invierno. Todos los miembros del gobierno, con excepción de Kerenski, que consiguió huir, fueron detenidos.

En la tarde del día 25, el Congreso de los Soviets destituyó al gobierno provisional y aprobó la formación del Consejo de Comisarios del Pueblo. Este, presidido por Lenin y formado en su mayoría por bolcheviques, se convirtió en el órgano representativo del primer gobierno obrero y campesino.

El Congreso adoptó con rapidez las primeras medidas revolucionarias:

  • Se promulgó un decreto en el que se proponía a todos los pueblos y gobierno beligerantes que establecieran negociaciones inmediatas para alcanzar una paz justa y democrática.
  • Una delegación rusa inició en Brest-Litovsk negociaciones con Alemania, cuyo resultado fue un tratado de paz que comportó unas pérdidas territoriales enormes para Rusia.
  • Ucrania, Polonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Estonia, Besarabia, Armenia y algunos enclaves del Cáucaso.
  • Se firmó un decreto sobre la tierra confiscando las propiedades de la Corona, la nobleza y la Iglesia, que se entregaban a los soviets para ser repartidas entre los campesinos.
  • Se estableció un decreto sobre las nacionalidades en el que se reconocía a los diferentes pueblos del Imperio, así como su derecho a la autodeterminación.
  • Finalmente, se estableció el control obrero sobre las empresas de más de cinco trabajadores y se nacionalizó la banca.

Las consecuencias de la Gran Guerra: segunda parte


Consecuencias políticas.

El mapa europeo quedó profundamente modificado. El imperio austro-húngaro se desintegró, apareciendo Austria, Hungría y Checoslovaquia, al tiempo que reforzaba a la nueva potencia balcánica: Yugoslavia.

La Revolución Rusa y la posterior guerra civil propiciaron la aparición de Estados como Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. A su vez, Polonia recuperó su independencia a costa de los ocupantes alemanes, austríacos y rusos.

Los cuatro imperios anteriores a la guerra –alemán, ruso, austro-húngaro y otomano- desaparecieron.

La I Guerra Mundial aceleró el declive del liderazgo europeo a favor de los EE.UU., que se consolidó como potencia mundial. Sin embargo, el acontecimiento político más trascendental de esos años fue el triunfo de la Revolución Bolchevique, que mostró el camino hacia un modelo político, económico y social distinto al predominante.

Consecuencias ideológicas.

La sociedad europea sufrió una profunda crisis de conciencia. Los millones de muertos y heridos, junto con las millones de familias destrozadas, llevaron a muchos a cuestionar el valor del sistema político y económico responsable.

Una gran parte de los intelectuales consideraba a Europa como la cuna de la civilización y esto justificaba la extensión de su civilización y el imperialismo. Después de la guerra ya no se podía defender esa superioridad moral de los europeos.

A su vez, el conflicto europeo despertó el sentimiento nacionalista en las colonias.

Las conquistas de la Rusia zarista


Durante buena parte del siglo XIX, el expansionismo ruso había tenido como objetivo primordial los Balcanes y el Mediterráneo Oriental, buscando siempre una necesaria salida al mar.

Esta política se convirtió en objetivo prioritario durante el reinado del zar Nicolás I, hasta que la guerra de Crimea (1853-1856) puso fin, momentáneamente a estas ambiciones. Las potencias europeas, en términos generales, eran contrarias a que Rusia alcanzara su tan anhelada salida al mar por los Estrechos.

Esta situación obligaba a reestructurar la política exterior que, a partir de los años centrales del siglo, centró su área de expansión natural en Asia.

De forma paulatina pero continuada se fue llevando a cabo la implantación rusa en el continente asiático:

  • Primero, en la región montañosa del Cáucaso, sometida tras vencer la dura resistencia de la población indígena.
  • Simultáneamente, adelantando sus fronteras en Asia Central, hasta situarlas entre el Caspio, el Aral y el Balkach.
  • A continuación fueron las fértiles regiones del Turquestán las que atrajeron su interés, sometiendo mediante una continuada campaña a sus ciudades más importantes.
  • Al comenzar los años setenta, todo el Turquestán había quedado bajo su área de influencia, que pretendía extenderse ahora hacia las zonas montañosas del Pamir.

La potencia más afectada por el expansionismo ruso por Asia era, sin lugar a dudas, Inglaterra. Por una parte, aumentaba el peligro sobre Turquía, a la que los británicos deseaban conservar inmune. Por otra, sus propios intereses en la India podían peligrar ante aquella inquietante vecindad.

Finalmente, se ponía en juego el área de influencia sobre Persia. Este antiquísimo imperio, postrado política y económicamente y, por tanto, vulnerable a la dependencia exterior, era una codiciada presa. Tanto ingleses como rusos deseaban obtener de Teherán concesiones de tipo económico, dando lugar esta situación a tensiones y recelos.

Inglaterra deseaba delimitar perfectamente su zona de influencia en esa parte del globo, evitando injerencias externar. Su dominio sobre Afganistán le permitió establecer un Estado-tapón que defendiera sus intereses en Asia Central.

Con todo ello, el Imperio ruso tuvo que desplazar su línea de actuación hacia Extremo Oriente, o sea, hacia la costa del Pacífico. Dentro de esta política estaría la colonización de Siberia, la cesión por parte de China de los territorios situados al norte del río Amur y la obtención de la zona costera entre este río y Corea. Justamente en ese enclave los rusos fundaron Vladivostok.

Su atención se centró entonces en China, de la que consiguió importantes concesiones como la construcción de vías férreas en este país y la entrega de Port Arthur. Con ello, Rusia consiguió su largo deseo de obtener una salida al mar.

Sin embargo, su presencia en Extremo Oriente se vería pronto amenazada por un expansionismo emergente: el del Japón.

La Rusia de los zares


Al tiempo que se desarrollaba la expansión imperialista, cada una de las potencias europeas desarrolla su propia política internacional -rivalidades, alianzas y conflictos bélicos- dentro del Viejo Continente. A esa cuestión, así como a la situación interna de esos estados, está dedicado este conjunto de vídeos. Después de la introducción, en esta clase abordaremos la situación de Rusia e finales del XIX. Este apartado también incluye vídeos dedicados a la Inglaterra Victoriana, la Tercera República Francesa, la Alemania de Bismarck, el Imperio Austrohúngaro y el territorio otomano. Esto se complementa con otros vídeos dedicados a potencias no europeas, como los EE.UU., Japón y China.

 

Los últimos años de los zares

Artículo publicado por la web Club Lorem Ipsum el 18 de enero de 2008.


En la segunda mitad del siglo XIX Rusia era un enorme imperio gobernado de forma autocrática por los zares de la dinastía de los Romanov. Mientras en buena parte de Europa Occidental había triunfado el liberalismo y se desarrollaba la industria capitalista, el imperio ruso mostraba un gran atraso político y económico. Todavía a comienzos del siglo XX aparecía como el último bastión del absolutismo.

El zar ejercía un poder absoluto con el apoyo de la iglesia ortodoxa –era la cabeza de la misma-, del ejército, de una burocracia centralizada y de una policía política omnipresente –Okrana- encargada de reprimir cualquier oposición al régimen oficial. Se encarcelaba a las personas por delitos políticos y se les obligaba a emigrar a las nuevas tierras asiáticas.

En el régimen de la Rusia zarista no existían partidos políticos legales, ni tampoco elecciones. Además, la población era mayoritariamente analfabeta, y en muchos casos padecía las consecuencias del hambre.

La sociedad rusa era predominantemente rural –85% a finales del XIX-. Hasta la abolición de la servidumbre, en 1861, el sistema feudal seguía muy arraigado y la industria era casi inexistente. Ante ese enorme atraso económico, el zar Alejandro II (1855-1881) aconsejado por algunos de sus ministros, decidió impulsar una serie de reformas que lograsen apuntalar un régimen que padecía una lenta agonía.

En 1864 se crearon los “zemstvos”, consejos locales donde conjuntamente nobles, ciudadanos y campesinos adoptaban comunitariamente las medidas por las que se habían de regir las actividades municipales. Los “zemstvos” desarrollaron importantes iniciativas en la construcción de carreteras, en la sanidad y en la enseñanza (hacia 1881 se habían fundado 10.000 escuelas primarias).

Muchos miembros de la oposición al zarismo ejercieron de médicos o como profesores en estas instituciones. Durante estos años mejoraron también las Universidades que empezaron a acoger, además de hijos de la nobleza, a nuevos grupos sociales provenientes de la escasa clase media. La Justicia mejoró fomentando jueces y jurados independientes.

Sin embargo, esta labor reformista no pudo acabar con la lenta agonía del sistema: el propio zar Alejandro II moría, víctima de un atentado terrorista, en 1881.

De todo este proyecto reformista, la medida más importante fue la reforma agraria con la abolición de la servidumbre en 1861. Sin embargo, con esto no se alcanzaron los resultados esperados. Ni introdujo en Rusia una agricultura capitalista, a semejanza de las reformas agrarias liberales de la Europa occidental, ni atenuó la tensión social en el campo derivada de la miseria rural. Además, la ausencia de progreso agrícola frenó la industrialización.

En 1905, Stolypin, primer ministro del zar Nicolás II (1894-1917) emprendió una nueva reforma que pretendía crear una numerosa clase de campesinos prósperos y políticamente leales al régimen. Sin embargo, su alcance se vio limitado al no afectar a las propiedades de la nobleza y de la Iglesia; razón por la cual el campesinado más pobre no se benefició de ella. Además, suprimió definitivamente el “mir” y el pago de las redenciones, lo que favoreció la aparición de unos dos millones y medio de prósperos campesinos propietarios o “kulak”. La agricultura comercial cobró así un cierto auge.

El desarrollo industrial, lento hasta 1890, se aceleró con el cambio de siglo debido a las inversiones extranjeras y a la construcción del ferrocarril. En 1900 la participación de capital no ruso en las empresas privadas del país era del 25%, superando en 1913 el 33%. Ello planteó un grave problema, el endeudamiento y la dependencia del exterior, que llevaron a los gobiernos zaristas a aumentar la presión fiscal para saldar la deuda externa.

El desarrollo del ferrocarril (30.000 km en 1887; 75.000 en 1913) impulsó las industrias siderúrgicas y la minería del carbón. Creó importantes islotes industriales en las regiones de San Petersburgo y Moscú, en Ucrania, en la Polonia rusa y en el bajo Don. Aún así, en 1913 la población activa en la industria moderna era de dos millones y medio de obreros; es decir, sólo el 5% de la población activa total.

Por tanto, el Imperio Ruso conservaba muchos aspectos de una economía atrasada, aunque no estancada. El país estaba transformándose, pero el proceso era muy desigual: provocaba tensiones sociales y políticas en las ciudades, pero también en un mundo rural dominado por la miseria, el hambre y un reparto injusto de la tierra.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea I y II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[3] La Rusia de los zares; Alejandro Muñoz-Alonso – Madrid – Espasa – 2007.