Oposiciones Secundaria | Tema 45


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 45. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema45_Las transformaciones de Extremo Oriente desde 1886 a 1949

BIBLIOGRAFÍA:

  1. J. Allen, Breve historia económica del Japón moderno (1867-1937).
  2. J. Bland, Tse-hsi emperatriz regente (China desde 1835 a 1909).
  3. I. Burama, La creación de Japón, 1853-1964.
  4. J. Chesneaux, Movimientos campesinos en China (1840-1949).
  5. J. Díez Espinosa, Historia del Mundo Actual. Desde 1945 a nuestros días.
  6. J. K. Fairbank, Historia de China. Siglos XIX y XX.
  7. A. Fontaine, Historia de la Guerra Fría.
  8. H. Franke, El imperio chino.
  9. J. Gernet, El mundo chino.
  10. E. Hobsbawm, Historia del siglo XX.
  11. P. Johnson, Tiempos Modernos.
  12. M. Kitche, El periodo de entreguerras.
  13. H. Kohn, Historia del nacionalismo.
  14. J. Mutel, Historia del Japón. El fin del Shogunato y el Japón Meiji.
  15. J. Paredes, Historia del Mundo Contemporáneo. Siglos XIX y XX.
  16. R. Parker, El siglo XX.
  17. R. Remond, El siglo XIX (1815-1914).
  18. P. Renouvin, Historia de las Relaciones.
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Historia de Extremo Oriente


Si bien solo está presente de forma marginal en el plan de estudios español, considero de vital importancia conocer la historia de Extremo Oriente. No en vano, a pesar de la distancia, esos territorios han vivido un desarrollo paralelo al de Occidente, siendo los mejores ejemplos las similitudes entre la China de los Han y el Imperio Romano. Además, las relaciones comerciales, directamente o a través de intermediarios, siempre han sido fluidas entre ambos extremos de Eurasia. Por esos y otros motivos, he iniciado la grabación de la historia de aquellos países desde la Edad del Hierro hasta la actualidad.


HISTORIA DE CHINA


Las dinastías antiguas
La dinastía Qin y el primer emperador
La dinastía Han
Los Tres Reinos
La dinastía Tang
La dinastía Song
La dinastía Yuan de Kublai Khan
La dinastía Ming
La dinastía Qing último emperador
La República | El Kuomintang, Mao Zedong y la Guerra Civil China
La República Popular | Mao Zedong y la Revolución China
Historia de China en 400 mapas


HISTORIA DE JAPÓN


Periodos Kofun y Asuka
Periodos Nara, Heian y Kamakura
Periodos Muromachi, Sengoku y Azuchi-Momoyama
Periodo Edo o Shogunato Tokugawa
Periodos Meiji y Taishō
De Hirohito a Naruhito

Historia de China: la dinastía Tang


¿Quieres convertirte en un gran conocedor de la HISTORIA DE CHINA? Acompáñame en esta serie de vídeos que te llevarán a saber lo básico sobre la dinastía Tang 🉐🉐🉐

ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:54. Los primeros Tang.
  • 2:12. La emperatriz de China.
  • 3:26. La rebelión de An Lushan.

DESCARGA EL PDF: Historia de China: La dinastía Tang

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia de China; Patricia Buckley Ebrey – La Esfera de los Libros.
  2. Breve historia de China milenaria; Gregorio Doval Huecas – Nowtilus.
  3. El mundo chino; Jacques Gernet – Crítica.

DIAPÓSITIVAS DEL VÍDEO

Historia de las relaciones internacionales: los tigres asiáticos


Durante el curso 2018-2019 elaboré este Prezi para mis clases del Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Asiáticos. Aunque es probable que con el tiempo vaya introduciendo correcciones, comparto la presentación en su estado actual. Para consultarla haz click aquí.


Las potencias extra-europeas: los EE.UU. y Japón


El siglo XIX vio crecer el poder de dos Estados extraeuropeas destinados a convertirse en dos grandes potencias a lo largo del siglo XX: los Estados Unidos y Japón.

Estos dos países reclamaron su papel en la conquista colonial, y lo hicieron sobre todo en el área que creían que le correspondía con más derechos que a los europeos. Los japoneses veían en el Pacífico y en la parte oriental del continente asiático su área natural de expansión. Los EE.UU. tenían como principal objetivo el dominio económico del continente americano, según las bases de la Doctrina Monroe.

Fue en estas dos zonas donde intentaron ocupar el lugar de las potencias europeas.

Gracias a su potencial económico -en 1913 poseía el 36% de la producción industrial del mundo-, Estados Unidos se consideró preparado para iniciar su expansión territorial. De esta manera, en el último tercio del siglo XIX, marcó las líneas maestras de su política colonial.

En primer lugar, se trató de un imperialismo de proximidad: América Central, América del Sur y el Caribe fueron las regiones que recibieron más directamente su influencia. Además, presentó una segunda originalidad que lo diferenciaba del imperialismo europeo y que anunciaba el tipo de dominio colonial del siglo XX: el neocolonialismo. Este se caracterizaba, no tanto por la conquista territorial y el control político directo, sino por la influencia y la sumisión económica.

Los norteamericanos estuvieron interesados en dominar determinados países y en someterlos a sus intereses económicos. Para ello utilizaron los gobiernos débiles y corruptos de las oligarquías locales y, en ocasiones, la intervención militar. Así, hacia 1870 comenzó la expansión de sus intereses financieros en la zona del Caribe, creando lo que se llamó el “área dólar”.

En 1898, con la excusa de la voladura del acorazado “Maine”, declararon la guerra a España y destruyeron su armada en Cuba y Filipinas. España se vio obligada a reconocer la independencia de Cuba y cedió Puerto Rico y Filipinas a EE.UU. También en 1898 los norteamericanos ocuparon las islas Hawai, en el Pacífico.

Japón inició su industrialización a partir de la revolución Meiji (1867-1912) y, en paralelo a su crecimiento económico, comenzó su expansión territorial.

La necesidad de proveerse de materias primas, vitales para un país falto de recursos naturales, y la búsqueda de mercados para sus productos, condujeron a Japón por la senda del colonialismo. Así, la intervención japonesa en Corea provocó la guerra con China (1894-1895), que fue derrotada y tuvo que ceder a los japoneses Formosa y Port Arthur. A su vez, China tuvo que renunciar a la soberanía sobre Corea, que se convirtió en zona de influencia nipona.

El expansionismo japonés chocó también con los intereses rusos en la zona, lo que provocó un enfrentamiento entre ambos en 1904 y 1905, con una sorprendente victoria de Japón. Esta victoria, además de otorgarle el control incuestionable sobre Corea y Manchuria, supuso la entrada de Japón en el club de las potencias imperialistas, en pie de igualdad con las europeas.

Las conquistas de la Rusia zarista


Durante buena parte del siglo XIX, el expansionismo ruso había tenido como objetivo primordial los Balcanes y el Mediterráneo Oriental, buscando siempre una necesaria salida al mar.

Esta política se convirtió en objetivo prioritario durante el reinado del zar Nicolás I, hasta que la guerra de Crimea (1853-1856) puso fin, momentáneamente a estas ambiciones. Las potencias europeas, en términos generales, eran contrarias a que Rusia alcanzara su tan anhelada salida al mar por los Estrechos.

Esta situación obligaba a reestructurar la política exterior que, a partir de los años centrales del siglo, centró su área de expansión natural en Asia.

De forma paulatina pero continuada se fue llevando a cabo la implantación rusa en el continente asiático:

  • Primero, en la región montañosa del Cáucaso, sometida tras vencer la dura resistencia de la población indígena.
  • Simultáneamente, adelantando sus fronteras en Asia Central, hasta situarlas entre el Caspio, el Aral y el Balkach.
  • A continuación fueron las fértiles regiones del Turquestán las que atrajeron su interés, sometiendo mediante una continuada campaña a sus ciudades más importantes.
  • Al comenzar los años setenta, todo el Turquestán había quedado bajo su área de influencia, que pretendía extenderse ahora hacia las zonas montañosas del Pamir.

La potencia más afectada por el expansionismo ruso por Asia era, sin lugar a dudas, Inglaterra. Por una parte, aumentaba el peligro sobre Turquía, a la que los británicos deseaban conservar inmune. Por otra, sus propios intereses en la India podían peligrar ante aquella inquietante vecindad.

Finalmente, se ponía en juego el área de influencia sobre Persia. Este antiquísimo imperio, postrado política y económicamente y, por tanto, vulnerable a la dependencia exterior, era una codiciada presa. Tanto ingleses como rusos deseaban obtener de Teherán concesiones de tipo económico, dando lugar esta situación a tensiones y recelos.

Inglaterra deseaba delimitar perfectamente su zona de influencia en esa parte del globo, evitando injerencias externar. Su dominio sobre Afganistán le permitió establecer un Estado-tapón que defendiera sus intereses en Asia Central.

Con todo ello, el Imperio ruso tuvo que desplazar su línea de actuación hacia Extremo Oriente, o sea, hacia la costa del Pacífico. Dentro de esta política estaría la colonización de Siberia, la cesión por parte de China de los territorios situados al norte del río Amur y la obtención de la zona costera entre este río y Corea. Justamente en ese enclave los rusos fundaron Vladivostok.

Su atención se centró entonces en China, de la que consiguió importantes concesiones como la construcción de vías férreas en este país y la entrega de Port Arthur. Con ello, Rusia consiguió su largo deseo de obtener una salida al mar.

Sin embargo, su presencia en Extremo Oriente se vería pronto amenazada por un expansionismo emergente: el del Japón.

Europa a finales del siglo XIX


Al tiempo que se desarrollaba la expansión imperialista, cada una de las potencias europeas desarrolla su propia política internacional -rivalidades, alianzas y conflictos bélicos- dentro del Viejo Continente. A esa cuestión, así como a la situación interna de esos estados, está dedicado este conjunto de vídeos. Iniciamos el repaso con una breve introducción, para pasar después a desarrollar la Inglaterra Victoriana, la Tercera República Francesa, el Segundo Reich Alemán, la Rusia de los zares, el Imperio Austrohúngaro y el territorio otomano. Esto se complementa con otros vídeos dedicados a potencias no europeas, como los EE.UU., Japón y China.

 

La ocupación de Asia


La expansión por Asia y Extremo Oriente presentó, relativamente, pocas dificultades. Además, se trató de un escenario donde las rutas del Índico cobraron gran importancia.

Mientras Francia extendía su dominio por el Sureste asiático, Gran Bretaña ocupaba Birmania y creaba un protectorado en Afganistán, con el que intentaba controlar y detener las apetencias rusas.

Con la presencia occidental en Asia fueron, sin embargo, dos imperios milenarios los que se vieron afectados en forma más espectacular e importante: China y Japón. En ambos casos, la evolución de su propia historia se vio cortada radical y dramáticamente, iniciándose un nuevo periodo que en cada uno de los casos siguió un camino muy distinto.

En China, la situación llevó a extremos especialmente tensos, ocasionando una resistencia nacional que estalló por primera vez en las llamadas Guerras del Opio.

El definitivo advenimiento de la República en 1912 se debió a los desordenes sociales y a la intervención extranjera durante el siglo XIX, hechos que erosionaron por completo a la estática e inamovible civilización.

Como a China, el encuentro de Japón con el mundo occidental en el siglo XIX fue traumático y forzado. Sin embargo, su principal efecto no fue la descomposición, sino su crecimiento y desarrollo social, político y económico.

Una transformación previsible, al imponerse Occidente sobre una sociedad equilibrada y estable.

Sobre este desarrollo económico se edificó, a su vez, un patriotismo imperialista ávido de emular los avances europeos.

Los tipos de colonización


Otra realidad a tener en cuenta es que la colonización se plasmó en realidades tan diferentes como diferentes fueron sus motivaciones. La tipología colonial llegó a ser extremadamente variada, aunque aquí nos vamos a ceñir a las más frecuentes.

  • La colonia en el sentido más estricto del término es aquel territorio en el que se implanta el gobierno y administración de una potencia occidental. Este gobierno actúa sobre la población nativa, a la que somete totalmente (caso de la India).
  • Las bases económicas se establecen en grandes y lejanos países a los que controlan económicamente, pero no políticamente. Los mejores ejemplos al respecto los encontramos en China, con bases como Macao o Hong-Kong.
  • Las colonias de poblamiento son aquellas a las que se trasladan importantes contingentes humanos desde la metrópoli. Estos llevan su lengua, sus instituciones y su forma de vida, por lo que la colonia se convierte en un calco de la patria (caso de Argelia o Canadá).
  • Las bases de carácter estratégico son habitualmente pequeños enclaves destinados al mantenimiento de una guarnición militar. Se basa en la importancia del lugar por sí mismo o por servir de control a las rutas comerciales (caso de Singapur o Gibraltar).
  • El protectorado se da en aquellos países donde existe de antiguo una estructura política y cultural, pero a los que se considera necesitados de ayuda por parte del país colonizador. Este, a cambio, establece un control militar y una explotación económica (caso de Marruecos).

Además de todo eso, la presencia occidental se dejó sentir en otros continentes a través de unas vías de actuación menos visibles, pero de vital importancia:

  • A través del control económico ejercido sobre una nación, sin inmiscuirse en su actividad política y sin desplazar a él ni funcionarios ni militares (casos de China o Persia).
  • O bien mediante fuertes inversiones de capital que llegaron a dominar el panorama y que establecieron un auténtico imperialismo económico (caso de EE.UU. con América Latina).

Más tardíos en el tiempo fueron los mandatos, creados por la Sociedad de Naciones tras la I Guerra Mundial para administrar los territorios que habían pertenecido a las potencias vencidas (caso de los antiguos territorios otomanos).

El mundo en torno al año 1000


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se resume de forma muy breve la situación política mundial a principios del segundo milenio. Esta información se complementa con otras clases sobre el feudalismo, el sistema de vasallaje, el feudo y sus elementos, la sociedad y economía medieval, la Iglesia en la Edad Media y el arte románico.