Oposiciones Secundaria | Tema 67


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 67. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema67_La Constitución Española de 1978

BIBLIOGRAFÍA:

  1. S. Alonso Castrillo, La apuesta de centro. Historia de UCD.
  2. O. Alzaga, La Constitución Española de 1978.
  3. I. Delgado, Sistemas de organización política contemporánea.
  4. F. Garrido Falla, Comentarios de la Constitución.
  5. J. Hopkin, El partido de la transición. Ascenso y caída de la UCD.
  6. G. Mammarella, Historia de Europa Contemporánea desde 1945 hasta hoy.
  7. J. Mellón, Ideologías y movimientos políticos contemporáneos.
  8. J. Paredes, Historia Contemporánea de España.
  9. S. Payne, El régimen de Franco.
  10. G. Peces-Barba, La Constitución de 1978.
  11. Ch. Powell, España en democracia (1975-2000).
  12. V. Prego, Así se hizo la Transición.
  13. V. Prego, Diccionario de la Transición.
  14. M. Redero San Román, La transición a la democracia en España.
  15. L- Sánchez Agesta, El sistema político de la Constitución Española de 1978.
  16. S. Sánchez-Terán, La Transición: síntesis y claves.
  17. A. Soto Carmona, La transición a la democracia. España. 1975-1986.
  18. J. Tezanos, La transición democrática española.
  19. J. Tusell, Historia de la Transición 1975-1986.
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La apertura de las libertades VI

La tesis de la «ruptura» fracasaría rotundamente por varios motivos: la realidad socio-política y económica del pueblo español era muy distinta a la del 31, y la inmensa mayoría no quería volver a fórmulas o métodos del pasado; la fortaleza real de las fuerzas de la oposición era escasa, y la estructura del Estado aguantó con firmeza los embates del proceso de huelgas en cadena; el propósito de la reforma democrática, alentado por los hombres de la nueva generación instalados en la gobernación del país, era profundo y estaba decididamente apoyado por el Rey; el Ejército jamás hubiera aceptado un proceso de ruptura con el régimen de Franco, con el que se sentía profundamente vinculado.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 87.

La apertura de las libertades IV

Pero la manifestación ciudadana más importante fue la celebrada en Barcelona, el 1 de febrero de 1976. Su convocatoria correspondía a la llamada «Comisión de los 150», un notabilísimo elenco de personalidades catalanas pertenecientes a asociaciones de vecinos, colegios profesionales, entidades culturales y religiosas, universidad, movimiento sindical, ayuntamientos, artistas e intelectuales y, por supuesto, todos los dirigentes del Consell de Forces Polítiques, que se acababa de crear, y una representación de la Assemblea de Catalunya. Allí estaba «el todo Barcelona» de la oposición al Régimen, y su objetivo era la petición de amnistía.

Ante la importancia de la convocatoria, el gobernador civil consultó en dos ocasiones con el Ministerio de la Gobernación, que denegó su autorización. Ni el clima político a los dos meses de la muerte de Franco estaba para autorizar manifestaciones multitudinarias, ni el ambiente social crispado de huelgas tensas aconsejaba la presencia de masas en las calles, y además el tema de la amnistía era específicamente inabordable en aquellos momentos. Estas eran las razones de Fraga, que el gobernador de Barcelona compartía.

A pesar de la desautorización, hubo diálogo entre los convocantes y la autoridad gubernativa, para intentar aplazar la convocatoria o minimizar los enfrentamientos; pero no se llegó a un acuerdo.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 85.

La apertura de las libertades III

La primera batalla política de la Transición se da en la calle y en las fábricas. Es un pulso a las estructuras del gobierno y de seguridad del Estado, lanzado por la oposición y dirigido por el Partido Comunista y por Comisiones Obreras, con una importante aportación de las organizaciones de extrema izquierda. La participación en esta lucha del PSOE y de la UGT no es significativa, por la escasa fuerza que tienen en ese momento el partido y el sindicato socialista.

Ya dos meses antes de la muerte de Franco, Santiago Carrillo, en una entrevista con Oriana Fallaci, afirmaba que el Régimen caería derribado por una huelga nacional, «una huelga que paralizará de improviso al país entero, de la fábrica a la universidad, del comercio a las comunicaciones. Una huelga que bloquee todo el mecanismo del Estado y contra la que el Régimen no podrá hacer nada. Todo deberá suceder en ese momento; todo. Y lo que estamos haciendo es crear las condiciones para ese momento».

La conflictividad laboral en España había ido creciendo desde 1970. Y ello, en función de la mayor presencia y penetración de Comisiones Obreras en las empresas y en la estructura de la organización del sindicato oficial, lo que conllevaba una mayor conciencia de clase y una más agresiva actitud reivindicativa. Prueba de ello es que, según los datos oficiales en 1971, hubo 616 conflictos colectivos, con un total de siete millones de horas perdidas, cifra que se duplicaba en 1975, con 3159 conflictos.

Pero la tensión laboral, que disminuyó en el segundo semestre del 75, pues todos -gobierno, oposición, sindicatos ilegales- enmudecieron ante la larga enfermedad y agonía de Franco, se disparó con el primer gobierno de la Monarquía, desde principios de 1976.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 80-81.

La apertura de las libertades II

Este discurso, cuya quintaesencia reflejan tan bien los titulares transcritos, tiene valor de testimonio histórico. Resume con toda nitidez el proyecto de reforma Arias Navarro, que fue inviable. Pero vale la pena constatar -como contraste de otras alternativas- que ésta era la mayor y mejor reforma política que un hombre coherente con su lealtad a la persona y al régimen de Franco podía ofrecer desde la fidelidad a los Principios Fundamentales y en el cauce del Movimiento Nacional. Ésta no era la reforma propugnada por Fraga, ni la que después haría realidad Adolfo Suárez; ni, por supuesto, la que el Rey Juan Carlos quería.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 78.

Los últimos tiempos de Franco VII

Finalmente, hay que resaltar la evolución de las fuerzas políticas de Cataluña en el ámbito de la oposición. En la primavera del 75, se organizaron unas sonadas conferencias, «Las terceras vías a Europa», en las que intervinieron líderes de los que poco después serían lo principales partidos de la oposición: Cañellas, democristiano; Trías Fargas, liberal; Pujol, nacionalista; Pallach, socialdemócrata; Reventós, socialista; y Solé Barberá, comunista. Este ciclo prefiguró lo que, meses depués, muerto Franco, se constituiría como Consell de Forces Polítiques de Catalunya.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p.  53.

Los últimos tiempos de Franco VI

La simple lectura de los componentes de ambos organismos -Junta y Plataforma- demuestra algo evidente: la fragmentación y la desvertebración en que se encuentra la oposición tras cuarenta años de Régimen de Franco. De toda esa compleja amalgama de siglas va a emerger pronto la realidad de los partidos históricos.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 51.

Los últimos tiempos de Franco V

La economía, que tuvo máximos de bonanza en el período 1970/1972, inicia en los últimos años del Régimen un deterioro grave, que se prolongará y se acentuará desde los primeros de la Transición hasta los Pactos de la Moncloa. «Los efectos de la primera crisis del petróleo, que había llegado en otoño de 1973, se empieza a notar con dureza: descenso de los beneficios de las empresas; aumento del déficit externo, de la inflación y del paro; disminución del crecimiento de la economía; frenazo de la inversión privada; etc. Mientras que los países de nuestro entorno hacía casi dos años que se habían apretado el cinturón para resistir la crisis, los últimos gobiernos de Franco en España, no habían tenido la voluntad política ni la fuerza necesaria para trasladar a los ciudadanos los sacrificios».

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 46.

Los últimos tiempos de Franco IV

Raymond Carr y Juan Pablo Fusi explican así lo sucedido con la frustrada apertura: «Arias fracasó por una acumulación de circunstancias: por la resistencia de la derecha franquista, Franco incluido (lo que empezó a llamarse el «búnker»); por la alarma que produjo en España la Revolución portuguesa de abril de 1974 y por el temor del franquismo a que Arias pudiera ser el Caetano español; por la creciente presión del terrorismo, por el malestar laboral y por la agitación de los estudiantes; por la durísima política de orden público, especialmente en el País Vasco, con que Arias quiso contrarrestar las críticas que recibía desde su derecha; y, finalmente, porque, en el fondo, Arias era demasiado conservador y franquista como para haber realizado una democratización verdadera del régimen, esto es, una democratización no limitada por la propia legalidad del régimen que se pretendía transformar».

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p.29.

Los últimos tiempos de Franco III

El «espíritu del 12 de febrero» consiguió algunos logros: una mayor libertad de prensa, reflejada en las revistas críticas hacia el Régimen, y una tolerancia de la oposición moderada (demócrata-cristianos, liberales, socialdemócratas y socialistas).

Pero la vigencia del «espíritu» fue efímera. El 28 de abril, Girón publicó un manifiesto en el diario falangista Arriba, en el que arremetía contra la libertad de prensa y la apertura.

Sólo existía «el espíritu del 18 de julio». El «gironazo» dio en la línea de flotación del Gobierno Arias. Pocos meses después, el presidente Arias volvería a las esencias franquistas, que en su corazón no había abandonado nunca. El 15 de junio de 1974, en un discursos en Barcelona, afirmaba con contundencia «que, en primer lugar, deseo reafirmar el protagonismo del Movimiento en el momento político presente (…). El Movimiento y el pueblo español son una misma cosa».

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p.29.