Salvador Sánchez-Terán. Un político de la Transición


En mi primer libro, «Salvador Sánchez-Terán. Un político de la Transición», propongo un recorrido por los años finales del franquismo y los inicios de la democracia. Esta biografía permite ilustrar ese periodo de la historia de España, así como los anhelos y proyectos de toda una generación: aquella que supo elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle era plenamente normal.

Su protagonista, Salvador Sánchez-Terán, participó activamente en ese proceso, siendo un actor de primer orden en la consecución de algunos de esos objetivos. De entre ellos cabe destacar la negociación con Josep Tarradellas, que permitió restablecer la Generalitat de Cataluña en septiembre de 1977. También colaboró con Adolfo Suárez y otros miembros de la UCD en la modernización y la reforma económica del país, ya fuera desde el Consejo de Ministros o desde la presidencia de la compañía Telefónica.

En definitiva, la obra es el estudio de un perfil político de centro que nos permite comprender mejor la Transición, al tiempo que sirve para mantener vivo el legado de aquellas personas que supieron construir la democracia sobre la base de la reconciliación nacional.

«Salvador Sánchez-Terán. Un político de la Transición» puede adquirirse en Casa del Libro, El Corte Inglés, Agapea y Amazon. También puede comprarse directamente en la web de la distribuidora: Vnet Librerías.

A mediados de noviembre, el libro fue presentado en Logroño, y el 12 de diciembre tuvo lugar un acto similar en el Club Siglo XXI de Madrid. También están previstas presentaciones en Valladolid y Palencia para fechas anteriores a fin de año.

Visitamos la Fundación Transición Española


Camino de la International Knowledge Fair 2017, hemos hecho escala en Madrid para visitar la sede de la Fundación Transición Española. Allí hemos participado en un acto que contó con la participación de su director y del ministro de la UCD Salvador Sánchez-Terán. Trece alumnos del IES Juan Martín el Empecinado tuvieron la oportunidad de compartir una hora de conversación con uno de los protagonistas del cambio político en España. Al final el tiempo nos supo a poco y se nos quedaron varias preguntas en el tintero. Otra vez será.

De entrada nos vamos con buen sabor de boca y con ganas de repetir la experiencia. También nos llevamos una serie de conocimientos sobre esa etapa de la historia de España que, hasta la fecha, desconocíamos. Hablo de cuestiones relacionadas con la personalidad de Adolfo Suárez, la crisis de la UCD, el golpe de Estado del 23F o la situación de Cataluña a la muerte de Franco.

Ahora nos espera la Feria de Almagro, en la que pasaremos dos días presentando nuestros proyectos y aprendiendo de alumnos y profesores de otros centro. El evento promete: más de cien alumnos, medio centenar de profesores, participantes de cuatro países y, sobre todo, mucha ilusión por mejorar la educación.

El divorcio entre la realidad y la legalidad

Como escribiera el entonces gobernador civil de Barcelona, Salvador Sánchez-Terán, la ola de huelgas registradas en los primeros meses del año tuvo la virtud de poner de manifiesto que, «si había un divorcio rotundo entre realidad y legalidad, era en el mundo sindical». Situaciones como las de Vitoria demostraron que la organización sindical se encontraba impotente para encauzar las demandas de los trabajadores, incluso las estrictamente laborales.

Charles Powell, España en democracia, 1975-2000, p. 153.

Las claves de la Transición IX

La UCD empezó a desarrollarse como partido con una estructura organizativa basada en seis secretarías: Organización, Salvador Sánchez-Terán; Relaciones Económicas, Álvaro Alonso-Castrillo; Programa, Manuel Fraile; Acción Cultural, Carmela García Moreno; Acción Electoral, Arturo Moya; y Organizaciones Cívicas, Gonzalo Casado. Poco después se crearía la de Relaciones Internacionales, asumida por Javier Rupérez. Además, se constituyó un Comité de Programación presidido por Suárez, e integrado por Álvarez, Arias- Salgado, Calvo Sotelo, Clavero, Fontán y Mayor Zaragoza.

Cuando dejé la Secretaría de organización, en febrero del 78, por ser nombrado ministro, la asumió Rafael Arias-Salgado. En ese momento, UCD tiene 50 comités provinciales, 1300 comités locales y 40000 militantes.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 292.

Las claves de la Transición IV

El día de Reyes de 1981, los dos directores de los periódicos de Salamanca La Gaceta Regional y El Adelanto me pidieron una entrevista para conocer mi posición sobre la continuidad de Suárez al frente del partido, ante el próximo congreso de UCD. Mi respuesta fue de rotundo apoyo a la reelección de Suárez como presidente del partido, lo que destacaron ambos diarios al día siguiente. Veintidós días después, Suárez, de forma inesperada, presentaba su dimisión de la Presidencia del Gobierno y del Partido. Pensé entonces, y sigo pensando ahora, que la mejor -y, seguramente, la única solución- para UCD era la continuidad de Adolfo Suárez en la presidencia del partido.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 260.

El consenso constitucional VI

El sistema constitucional español pretendió ofrecer diferentes posibilidades, como si quisiera dar una respuesta flexible y plural, asimétrica en definitiva, a la variedad de las situaciones existentes. Con ello diseñó un panorama impredecible, pero con el mérito de no estar cerrado, y trasladando al futuro la posibilidad de construirlo y, al mismo tiempo, la obligación de consenso para hacerlo.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 228.

El consenso constitucional IV

En nombre de esta comisión, Reventós solicita entrevista a S. M. el Rey y al presidente del Gobierno para formular la reivindicación del Estatuto de autonomía y, de forma muy insistente, el restablecimiento de la Generalitat. En este nuevo contexto democrático, y ante el dinamismo de los parlamentarios catalanes, en la Moncloa se plantea la cuestión: ¿Qué hacer en Cataluña? ¿Y con quién hacerlo? La primera pregunta tiene una respuesta clara: antes o después habrá de ser restablecida la Generalitat, pero el tema del Estatuto corresponde decidirlo a las Cortes Generales. En cuanto a la segunda, parece claro que el Gobierno hubiera deseado negociar con Carlos Sentís o con Jordi Pujol, pero resultaba evidente, y destaca, la ventaja electoral del PSC-PSOE, e ineludible, por tanto, la adjudicación de un liderazgo a Reventós. En este momento, y ante la alternativa Reventós o Tarradellas, es cuando en la Presidencia del Gobierno comienzan a considerarse con seriedad las posibilidades de retorno del exiliado presidente.

La decisión de iniciar las negociaciones con Tarradellas es tomada, en un gesto más de profunda intuición política, por el presidente Suárez, de acuerdo con el ministro Martín Villa, y por supuesto, con pleno conocimiento y aquiescencia del Rey. En ella ha jugado un papel muy importante Carlos Sentís, número uno de la lista de UCD por Barcelona y amigo personal, de antiguo, de Tarradellas, que vuelca toda su influencia en que el presidente sea invitado a viajar a Madrid.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 194-195.

El consenso constitucional III

Este primer Gobierno democrático sufriría una crisis importante a los pocos meses de su constitución. El vicepresidente Económico, Fuentes Quintana, que nunca se encontró a gusto en las tareas políticas de gobierno, una vez aprobados los Pactos de la Moncloa, presentó su dimisión irrevocable en febrero del 78, arrastrando en su marcha a otros ministros económicos. Suárez entregó las riendas de la política económica a su más estrecho colaborador, el vicepresidente Abril Martorell y nombró cuatro nuevos ministros: Jaime Lamo Espinosa en Agricultura, Agustín Rodríguez Sahagún en Industria, Rafael Calvo Ortega en Trabajo y Salvador Sánchez-Terán en Transportes y Comunicaciones.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 191.

El consenso constitucional II

A los pocos días, recibía del presidente Suárez el encargo de dirigir la Secretaría de Organización de UCD. Comencé  a preparar los estatutos, en estrecha colaboración con Fernando Abril. El 6 de agosto, en el palacio de la Moncloa, firmábamos Adolfo Suárez, Miguel Doménech y yo, ante el notario José Luis Álvarez, el acta para inscribir el partido UCD en el registro oficial del Ministerio de la Gobernación. Así empezaba la andadura legal de la brillante y efímera historia del partido político que supo hacer la Transición pero no logró sobrevivir a ella.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 189.

El consenso constitucional I

Suárez hizo unas declaraciones sorprendentes para algunos: «La unión de Centro Democrático hará una política de centro izquierda y propugnará profundos cambios en los terrenos económico, social, cultural y político». Es preciso dejar constancia de esta postura presidencial porque, desde el primer momento -y tengo de ello testimonio en numerosas entrevistas personales y con el secretariado de UCD- Suárez tuvo la convicción de que el eje político del electorado español pasaba por el centro-izquierda y que era en esa ubicación donde había que situar la política de UCD.

Salvador Sánchez-Terán, La Transición. Síntesis y claves, p. 188-189.