La revolución industrial y los cambios sociales


VÍDEOS OBLIGATORIOS


Introducción a la revolución industrial
La revolución industrial británica: primera parte
La revolución industrial británica: segunda parte
La revolución industrial británica: tercera parte
Las principales características de la revolución industrial
La evolución de la economía mundial hasta 1870
Los ciclos del capitalismo y la crisis de 1870
Los cambios económicos de finales del XIX
La aparición de la sociedad de clases
Origen y características del movimiento obrero
El movimiento ludita
El origen del sindicalismo
El movimiento cartista
La ideología marxista
La ideología anarquista
Las Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)


VÍDEOS VOLUNTARIOS


Adam Smith y el liberalismo económico
Los cambios demográficos
La expansión de la revolución industrial al Continente
La ciudad industrial del siglo XIX
El socialismo utópico
La Segunda Internacional

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Analiza la crisis general de 1917: sus causas, manifestaciones y consecuencias


SEXAGÉSIMO SEXTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En el contexto de la crisis económica y política que afectó a España en los últimos meses de la Primera Guerra Mundial, durante el verano de 1917 el régimen de la Restauración vivió uno de sus momentos más críticos. Confluyeron en el tiempo tres conflictos que serán objeto de análisis en los siguientes párrafos.

En primer lugar se ha de hacer referencia a la crisis militar, que se materializó en la formación de las Juntas de Defensa. El problema se originó por el malestar que había generado, dentro del ejército, el proyecto de reforma militar del gobierno. Pues este incluía la reducción del número de oficiales y una modificación en el sistema de ascensos. Este descontentó, que afectaba principalmente a los militares jóvenes, se puso de manifiesto con la aparición de las Juntas de Defensa y el manifiesto que estas presentaron al gobierno en junio de 1917. Finalmente, la intervención de Alfonso XIII a favor del ejército terminó por frustrar el proyecto reformista.

La crisis militar fue seguida de otra de carácter político, que tuvo como principal exponente a la Asamblea de Parlamentarios. En el origen hemos de situar la interpretación que algunos grupos de oposición –republicanos, socialistas y nacionalistas- hicieron del suceso de las Juntas de Defensa. La debilidad del gobierno fue vista como una nueva señal de la creciente debilidad del Régimen de la Restauración y, por tanto, una oportunidad para reformar el sistema de forma integral. A esto se ha de añadir el cierre de las Cortes y la suspensión de las garantías constitucionales decretada por el gobierno conservador de Eduardo Dato. Como respuesta a esas medidas, el líder de la Lliga Regionalista, Francesc Cambó, convocó a todos los senadores y diputados a formar en Barcelona una Asamblea de Parlamentarios. En su reunión del mes de julio, los representantes acordaron formar un nuevo gobierno provisional y dotar al país de una nueva constitución donde se abriera la posibilidad a la autonomía de algunos territorios. Sin embargo, el escaso respaldo de los distintos partidos políticos a la Asamblea –asistieron únicamente setenta de los setecientos sesenta senadores y diputados- terminó por condenar al fracaso las diversas iniciativas de sus miembros.

Por último, abordaremos la crisis social, que tuvo su momento álgido en la huelga general del mes de agosto. Previamente, en marzo de 1917, la UGT y la CNT, que por entonces eran los sindicatos que agrupaban a un mayor número de trabajadores, suscribieron un manifiesto a favor del establecimiento de una república democrática. De esta manera, con el fin de terminar con la monarquía y el sistema político de la Restauración, convocaron una huelga general para el verano. Sin embargo, esta únicamente tuvo cierta incidencia en algunos sectores industriales de Madrid, Barcelona, País Vasco y Asturias. Aún así, los disturbios obligaron a que el gobierno recurriera al ejército, cuya intervención provocó más de setenta muertos. Además, el número de detenidos, entre los que se encontraban los miembros del comité de huelga, se elevó a los dos mil.

Explica las repercusiones de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa en España


SEXAGÉSIMO CUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

El estallido, desarrollo y desenlace de la Gran Guerra (1914-1918), unido a la aparición del primer régimen comunista del mundo en el año 1917, tuvo importantes consecuencias para España, tanto en el campo de la política como en la sociedad en general. De hecho, aunque la monarquía liberal se mantuvo como hasta 1931, esos dos acontecimientos marcaron un punto de inflexión en la evolución del régimen de la Restauración.

Al iniciarse la Gran Guerra en 1914, el gobierno presidido por el conservador Eduardo Dato, con el respaldo de todas las formaciones políticas, declaró la neutralidad de España. Esta decisión convirtió al país en proveedor de materias primas y productos industriales, favoreciendo así el desarrollo de la economía nacional. Ahora bien, este crecimiento no afectó del mismo modo a la burguesía industrial y a la clase trabajadora. Mientras los primeros se enriquecieron gracias a los beneficios que producía el contexto bélico en Europa, los segundos vieron como su calidad de vida se deterioraba por una escasez de suministros que, a pesar del alza de los salarios, no era compensaba la subida de los sueldos. De esta manera, además de agravar las diferencias sociales de la época, la evolución de la economía durante la Gran Guerra provocó numerosas huelgas y conflictos laborales en medio de un clima de tensión y auge del crecimiento obrero.

Ahora bien, a pesar de situarse en una posición de neutralidad, oficial, la sociedad española, los medios de comunicación y los propios partidos políticos se dividieron en dos bandos en función de la potencia con la que simpatizaban. Los sectores más conservadores presentaron una clara germanofilia, mientras que los liberales y la izquierda se sentían más cercanos a los aliados. Por su parte, los anarquistas y una minoría dentro del socialismo calificaron el conflicto como un enfrentamiento imperialista; una consecuencia lógica del desarrollo del capitalismo.

Por su parte, las revoluciones rusas del año 1917 tuvieron una importante influencia en la deriva política de los grupos políticos y sindicatos de izquierdas. En concreto, en el PSOE se produjo una escisión como consecuencia de la fundación de la Internacional Comunista, pues una minoría pro-soviética abandonó partido para fundar el PCE (Partido Comunista de España). Además, entre la burguesía capitalista y las clases medias dio lugar a la aparición del miedo al contagio comunista.

La influencia de la Revolución Rusa llevó también a que algunos sindicatos se radicalizaron y elevaron el nivel de sus demandas. Además, como consecuencia de la crisis económica de posguerra y a la desigualdad social que esta provocó, esos sindicatos extendieron su influencia entre la clase trabajadora. De esta manera, la UGT aumentó el número de sus afiliados de 160.000 en 1916 a 240.000 en 1921, mientras que la CNT pasó de 80.000 afiliados a 600.000 en ese mismo periodo.

Analiza las diferentes corrientes ideológicas del movimiento obrero y campesino español, así como su evolución durante el último cuarto del siglo XIX


QUINCUAGÉSIMO PRIMER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Tal como sucedió en los restantes países de la Europa Central y Occidental, las corrientes ideológicas que más aceptación tuvieron entre los obreros y campesinos españoles fueron el anarquismo y el socialismo. A continuación se procederá a analizar cada una de ellas, prestando especial atención a sus planteamientos, dirigentes e instrumentos.

El anarquismo llegó a España durante el Sexenio Democrático (1868-1874) de la mano de un discípulo de Mijaíl Bakunin, el italino Giuseppe Fanelli. En esta etapa se centró en la captación de seguidores y la acción terrorista, por lo que fueron clandestinos y perseguidos. Aún así, logró ser la ideología obrera más influyente durante el periodo de la Restauración, difundiéndose especialmente entre el campesinado andaluz y los trabajadores de las fábricas y talleres catalanes. Su oposición a toda forma de poder y la acción violenta contra miembros del gobierno y de la burguesía, hizo que se convirtieran en una amenaza contra el poder establecido.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado como organización de clasepor Pablo Iglesias en 1879, combinaba el ideario revolucionario marxista con medidas más acordes a la realidad finisecular, como la participación en el juego electoral. Asociado a él surgió, en 1888, la Unión General de Trabajadores (UGT), un sindicato también de orientación socialista. Toda esta actividad en pro de la defensa de los derechos del proletariado se complementó con la puesta en marcha de prensa escrita –destacó El Socialista-, Casas del Pueblo y mutuas obreras.

EdPuzzle para 1º de Bachillerato


CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN Y LAS REVOLUCIONES INGLESAS



La monarquía absoluta
La economía del Antiguo Régimen
La sociedad estamental
Las revoluciones inglesas del siglo XVII: primera parte
Las revoluciones inglesas del siglo XVII: segunda parte
El pensamiento político de John Locke


LAS REVOLUCIONES ATLÁTICAS


 

Planteamiento de la independencia de los EE.UU.
El proceso de independencia de los EE.UU.
Las causas de la Revolución Francesa
Los inicios de la Revolución Francesa
La proclamación de la República y la Convención
La Convención Termidoriana y el Directorio
El 18 de Brumario y el Consulado
El Imperio Napoleónico
La Restauración y el Congreso de Viena
La ideología liberal y el nacionalismo
Las oleadas revolucionarias
La unificación italiana: primera parte
La unificación italiana: segunda parte
La unificación alemana: primera parte
La unificación alemana: segunda parte
Las causas de la independencia de Hispanoamérica
La independencia de Hispanoamérica: los movimientos precursores
La independencia de Hispanoamérica: las primeras insurrecciones
La independencia de Hispanoamérica: la emancipación definitiva


LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL MOVIMIENTO OBRERO



Introducción a la revolución industrial
La revolución industrial británica: primera parte
La revolución industrial británica: segunda parte
Las principales características de la revolución industrial
Los cambios demográficos
La expansión de la revolución industrial al Continente
La evolución de la economía mundial hasta 1870
Los ciclos del capitalismo y la crisis de 1870
Adam Smith y el liberalismo económico
Los cambios económicos de finales del XIX
La aparición de la sociedad de clases
La ciudad industrial del siglo XIX
Origen y características del movimiento obrero
El movimiento ludita
El origen del sindicalismo
El movimiento cartista
El socialismo utópico
La ideología marxista
La ideología anarquista
Las Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)
La Segunda Internacional


EL IMPERIALISMO Y LA POLÍTICA DE FINALES DEL XIX



Introducción al Imperialismo
Las causas del Imperialismo: primera parte
Las causas del Imperialismo: segunda parte
Las formas de expansión colonial
El reparto de África
Las consecuencias del Imperialismo
Europa a finales del siglo XIX
La Inglaterra victoriana
La Tercera República Francesa
La Alemania de Bismarck
La Rusia de los zares
Austriahungría y el Imperio Otomano a finales del XIX
Los EE.UU. en la segunda mitad del siglo XIX
Extremo Oriente durante el siglo XIX


LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



Introducción a la Primera Guerra Mundial
La Paz Armada
Las tensiones internacionales previas a la Primera Guerra Mundial
El sistema de alianzas y la Gran Guerra
El atentado de Sarajevo y el estallido de la Guerra
Los contendientes de la Primera Guerra Mundial
Los principales frentes de la Guerra
La Guerra de Movimientos (1914)
La Guerra de Posiciones (1915-1916)
1917. El año decisivo
Los últimos meses de la Primera Guerra Mundial
Las consecuencias de la Guerra
El Tratado de Versalles
Woodrow Wilson y la Sociedad de Naciones


LA REVOLUCIÓN RUSA Y LA EXPERIENCIA SOVIÉTICA HASTA 1939



Introducción a la Revolución Rusa
Las causas de la Revolución Rusa
Las fuerzas de oposición al zarismo
La Revolución de 1905
La Revolución Rusa: febrero
La evolución de la República Rusa
La Revolución Rusa: octubre
Los Decretos de Octubre
La construcción del Estado Soviético
La Guerra Civil: blancos contra rojos
El comunismo de guerra
La Nueva Política Económica (NEP)
La fundación de la URSS
El ascenso de Stalin


EL PERIODO DE ENTREGUERRAS Y LA CRISIS DE LAS DEMOCRACIAS



Introducción al periodo de entreguerras
La crisis económica de postguerra, 1919-1924
La crisis de postguerra: desempleo e inflación
La deuda y las indemnizaciones de guerra, 1919-1924
La crisis de la democracia
Los felices años veinte
Las relaciones internacionales durante los años veinte
La cultura de masas
El camino hacia la depresión
El crack de 1929
Las consecuencias del crack bursátil
La expansión de la Gran Depresión
El New Deal
Las características del fascismo
El fascismo italiano
El nacionalsocialismo alemán: primera parte
El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL



Introducción a la Segunda Guerra Mundial
El camino hacia el conflicto: primera parte
El camino hacia el conflicto: segunda parte
La Conferencia de Múnich
La cuestión polaca y el Pacto Germano-Soviético
La política expansionista de Japón
Los bandos de la Segunda Guerra Mundial
El inicio del conflicto
El frente de Europa occidental hasta 1940
El frente mediterráneo y la batalla de Inglaterra
El frente oriental
La guerra en el Pacífico
El fracaso de la Operación Barbarroja
La ofensiva aliada en Europa
El final de la guerra en Europa
El final de la guerra en el Pacífico
Los tratados de paz
La Organización de las Naciones Unidas
Las consecuencias del conflicto bélico

Presentación: Las grandes ideologías del movimiento obrero


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato el movimiento obrero. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

Las fuerzas de oposición al zarismo


Las primeras corrientes importantes de oposición al zarismo se desarrollaron en el campo ruso hacia la segunda mitad del siglo XIX. El primer movimiento que cabe destacar fue el creado por los denominados “nihilistas”, grupo inicialmente de carácter intelectual, que posteriormente evolucionó hacia el terrorismo.

Sin embargo, el movimiento más importante en las últimas décadas del siglo fue el populismo (narodniki), que se oponía a la industrialización masiva, defendiendo la reforma de las comunidades rurales. Inspirados en el pensamiento de Bakunin, los populistas fundaron “Tierra y Libertad”, una organización que concretó sus esfuerzos en la acción directa.

Su persistencia en perpetrar atentados contra Alejandro II alcanzó sus frutos en 1881, año en el que el zar moría víctima de las bombas terroristas.

Fue entre los años finales del siglo XIX y los comienzos del XX cuando surgieron las corrientes de oposición que dieron lugar a la formación de los dos partidos políticos que más influencia ejercieron en el movimiento revolucionario.

El primero fue el Partidos Socialista Revolucionario (SR o eserita), con gran influencia entre los campesinos. Fundado en 1901, recogió la tradición del populismo, especialmente en lo que hace referencia a la defensa de los campesinos como clase revolucionaria. Propugnaba la necesidad de destruir el zarismo y de instaurar una sociedad colectivista de base rural.

El segundo, fundado por Plejanov en 1898, fue el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, de tendencia marxista y afiliado a la II Internacional. Entre sus miembros destacaba Vladimir Ilich Uliánov (Lenin), que fue quien adaptó el marxismo a las condiciones específicas de Rusia y el gran artífice de la revolución de 1917.

Hacia 1903 surgieron dentro del partido dos tendencias, mencheviques y bolcheviques, que en 1912 se escindieron definitivamente. Unos y otros aceptaban el esquema marxista de la revolución, que preveía la necesidad de derribar el orden feudal como paso previo a la destrucción del orden burgués por parte del proletariado. Sin embargo, las discrepancias surgieron a la hora de analizar el papel que debía desempeñar la burguesía en la revolución y el carácter que debía tener el partido.

  • Respecto al primer punto, los mencheviques defendían una separación muy clara entre la revolución burguesa y la revolución socialista. Los bolcheviques, en cambio, partían de la base de la incapacidad de la burguesía para protagonizar una revolución propia.
  • Respecto al segundo punto, los mencheviques defendían un partido de masas según el modelo de la socialdemocracia europea. Los bolcheviques concebían un partido de combate, formado por revolucionarios profesionales y con una férrea disciplina.
La corriente liberal y democrática se formó más lentamente y siempre fue más débil, pues en Rusia la burguesía era poco numerosa.

Los sectores liberales se desarrollaron dentro de los zemstva cuando algunos comenzaron a defender la necesidad de establecer un régimen constitucional. En 1905 se fundó el Partido Constitucionalista Demócrata (Kadet) que se oponía a cualquier tipo de acción revolucionaria y propugnaba la necesidad de luchar dentro del marco legal para alcanzar la democracia.

Los grandes debates de la Segunda Internacional


Tres fueron los grandes debates que ocuparon las sesiones de la Segunda Internacional:

La colaboración con los partidos burgueses y la crisis revisionista. Esta surgió a raíz de la participación de algunos socialistas en gobiernos formados por partidos burgueses y también a partir de la formulación de las tesis revisionistas de Bernstein. El resultado fue la condena explícita del revisionismo y de la participación en gobiernos burgueses, aunque se admitía esa posibilidad en casos extremos. A comienzos del siglo XX, la postura revisionista se fue abriendo paso hasta convertirse, pocas décadas después, en predominante dentro de los partidos socialistas.

La cuestión colonial y el imperialismo. El movimiento socialista se había manifestado desde el principio, y en especial en el Congreso de Stuttgart (1907), a favor de la igualdad de razas y en contra de la esclavitud. En Stuttgart se enfrentaron:

  • Los que saludaban la idea colonizadora como elemento integrante de la meta civilizadora a la que aspiraba el socialismo (E. David).
  • Los que defendían el sistema colonial, pero criticaban la barbarie de los colonizadores (H. van Kol).
  • Los que condenaban el colonialismo como una forma degradada de capitalismo (K. Kautsky).

El Congreso se adhirió a esta última postura, imponiendo a todos los partidos el deber de combatir, en todas sus formas, la explotación colonial.

El impacto de la I Guerra Mundial.

El problema de la guerra fue el que más afectó a la Internacional, hasta el punto de poner en duda su propia existencia. En principio, la Internacional se había mostrado pacifista y condenaba las guerras entre potencias capitalistas, considerando como un deber del proletariado la lucha para evitarlas.

Ahora bien, cuando estalló la guerra mundial, la mayoría de los partidos socialistas quedaron también embargados por la ola nacionalista que recorrió Europa. La ilusión colectiva por alcanzar la victoria le llevó a votar a favor de los créditos de guerra y a apoyar a los gobiernos nacionales. Los esfuerzos para impedir la guerra habían fracasado y con ellos la Internacional entraba en un impasse del que le costaría mucho salir.

Origen y estructura organizativa de la Segunda Internacional


La Segunda Internacional se fundó en París en 1889 con ocasión de los actos conmemorativos del primer centenario de la toma de la Bastilla. Se configuró como una organización que incluía exclusivamente a partidos obreros socialistas y no a diferentes organizaciones obreras, como ocurrió en la Primera Internacional.

Además, se presentaba más homogénea ideológicamente, ya que pronto quedó establecido su carácter socialista de inspiración marxista.

También, a diferencia de la primera, no tuvo una tendencia tan centralizada, no había ningún Comité Central, y cada organización mantenía su autonomía. No se actuaba por órdenes, sino por consejos, que tan sólo obligaban moralmente. Lo que se pretendía era la coordinación del movimiento socialista internacional tanto a nivel teórico como pragmático.

La incidencia de la Segunda Internacional fue también muy superior a la de la primera, ya que agrupaba a millones de trabajadores y sus debates tenían una amplia resonancia en la política y la opinión pública. En su foro se discutían los grandes problemas de la política internacional y se daban las directrices a seguir por el socialismo mundial.

Fue la Segunda Internacional la que instauró algunos de los grandes símbolos del movimiento obrero, como el himno de La Internacional o la fiesta reivindicativa del “Primero de Mayo”.

Los principales socialistas utópicos


Conde de Saint-Simon. Consideraba que la actividad industrial y la propiedad debían estar en manos de una élite productiva y emprendedora, y no en poder de haraganes y rentistas. Anticipó algunas ideas que después desarrollaría Marx, como la participación del Estado en la economía y la división social entre propietarios y trabajadores.

Robert Owen. Empresario británico que trató de implantar un sistema de producción más humano. En New Harmony (EE.UU.) desarrolló un nuevo sistema social y económico, el cooperativismo, en el que no existía propiedad privada, todos los trabajadores participaban de los beneficios y la jornada laboral era de diez horas.

Charles Fourier. Pensador francés contrario a la industrialización. Diseñó los falansterios, comunidades formadas por trabajadores libres e iguales (incluyendo a las mujeres) a los que reconocía el derecho a disfrutar de tiempo de ocio.

Louis Blanc. Político francés que proponía la creación de talleres estatales para garantizar a los obreros un sueldo digno, una jornada laboral inferior a las diez horas, un subsidio de desempleo y, en caso de enfermedad, asistencia médica y sustento para su familia. Formó parte del gobierno francés en 1848, poniendo en marcha los talleres nacionales.