Oposiciones Secundaria | Tema 38


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 38. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema38_LaRevolución Industrial y la industrialización

BIBLIOGRAFÍA:

  1. M. Berg, La era de las manufacturas 1700-1820.
  2. A. Briggs, El siglo XIX: Las contradicciones del progreso.
  3. R. Cameron, Historia económica mundial.
  4. R. Cameron, La industrialización europea. Estadios y tipos.
  5. D. Cardwell, Historia de la tecnología.
  6. J. Droz, Historia general del socialismo.
  7. E. Hobsbawm, Trabajadores. Estudios de historia de la clase obrera.
  8. A. G. Kenwood, Historia del desarrollo económico internacional, XIX y XX.
  9. D. S. Landes, Progreso económico y revolución industrial.
  10. G. Lefranc, El sindicalismo en el mundo.
  11. J. Neré, Historia Contemporánea.
  12. J. Paredes, Historia del Mundo Contemporáneo. Siglos XIX y XX.
  13. R. Remond, El siglo XIX (1815-1914).
  14. J. Rule, Clase obrera e industrialización.
  15. A. Rosal, Los congresos obreros internacionales del siglo XIX.
  16. A. Taylor, El nivel de vida en Gran Bretaña durante la Revolución industrial.
  17. E. P. Thompson, La formación de la clase obrera en Inglaterra.
  18. S. Webb, Historia del sindicalismo, 1666-1920.
Anuncios

Radio Historia: la revolución industrial


En el desarrollo de la asignatura de Historia de 4º de ESO, y más en concreto en el apartado dedicado a la revolución industrial y el movimiento obrero, hemos puesto en marcha un proyecto que consiste en elaborar un programa de radio. En los siguientes enlaces puede verse las sucesivas fases del proyecto, así como el resultado final:

Poniendo en marcha Radio Historia
Un guión para Radio Historia
Radio Historia: programa sobre la revolución industrial

Radio Historia: programa sobre la revolución industrial


A finales del mes de enero pusimos en marcha una actividad de radio dedicada a la revolución industrial. El objetivo era aprovechar los contenidos del temario para hacer un programa especial que nos permitiera, a su vez, practicar la expresión escrita a la hora de elaborar el guión y la oral en la fase de grabación.

Ha sido un largo camino, entre otras cosas porque hemos combinado este proyecto con otras actividades y con los exámenes de las diferentes unidades. Sin embargo, mes y medio después, al fin está disponible el audio completo:

Explica los objetivos de la red ferroviaria y las consecuencias de la Ley General de Ferrocarriles de 1855


QUINCUAGÉSIMO OCTAVO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Durante el bienio progresista (1854-1856), el gobierno de España aprobó la Ley General de Ferrocarriles. Se trató de una medida que, a partir de su entrada en vigor en 1855, estimuló la construcción de la red viaria básica, que era uno de los grandes anhelos del partido político en el poder.

Los objetivos de la Ley de Ferrocarriles pueden resumirse en tres puntos que, a su vez, están interrelacionados:

  • Activar la economía nacional gracias a un medio de transporte con mayor capacidad y notablemente más rápido que el existente.
  • Dar salida, mediante una inversión rentable en apariencia, al excedente de capital acumulado en las últimas décadas.
  • Favorecer el desarrollo de la industria mediante la articulación del mercado nacional y el aumento de la demanda.

A la hora de abordar las consecuencias de la Ley General de Ferrocarriles, se ha de tener en cuenta que algunas de ellas fueron positivas para el país, pero también las hubo negativas. Dentro de ese último grupo cabe destacar la escasa rentabilidad de la inversión realizada, así como los efectos de la excesiva especulación, que terminó por llevar a la crisis de 1866 y a la quiebra de numerosas entiedades financieras. Sin embargo, también se ha de destacar que la ley aprobada en 1855 revolucionó el sistema de comunicaciones en España, permitiendo crear un mercado nacional que trajo consigo el fortalecimiento de la industria. De hecho, la carga transportada pasó de 3.000 millones de toneladas en 1870 a 16.000 millones en el año 1900.

Las causas del imperialismo: primera parte


Si bien se dieron episodios anteriores de gran expansión europea, como fue el caso de la Monarquía Hispánica, la Corona de Portugal o el propio Imperio Británico en América del Norte, a partir de mediados del XIX los estados occidentales se lanzaron a la conquista del globo. Las cancillerías europeas se convirtieron en el escenario donde los territorios de otros continentes -el caso más significativo fue el de África- quedaban repartidos entre las potencias imperialistas. A su vez, la rivalidad por ocupar mayor espacio, por obtener mayores riquezas y, especialmente, por tener mayor prestigio internacional, condujo a una escalada del nacionalismo que, a principios del siglo XX llevaría al estallido de la Primera Guerra Mundial. En este vídeo se repasan algunas de las causas del Imperialismo; más en concreto, las demográficas, económicas y tecnológicas. En las restantes clases se introduce la cuestión, se completan estas causas, se habla de las formas expansión de los imperios coloniales, del reparto de África y de las consecuencias de esto en la política interna de Europa.

 

La expansión de la industrialización al Continente


A mediados del siglo XVIII se inició en Gran Bretaña un intenso proceso de industrialización que llevó a la transformación radical de la forma de producir, distribuir y comercializar bienes y servicios. Posteriormente, esos cambios se extendieron al continente europeo, así como a otros territorios fuera del Viejo Mundo, como los EE.UU. o Japón. En este vídeo se aborda, precisamente, esa expansión de la revolución industrial al Continente, y más en concreto a Bélgica, Francia y Alemania. Los otros vídeos abordan el concepto y consecuencias de la industrializaciónlos inicios de ese proceso en Gran Bretañalas principales características, los cambios demográficos, la evolución económica occidental hasta 1870, la Larga Depresión de esa década, los planteamientos del liberalismo económico y los cambios económicos de finales del XIX.

 

Breve resumen de la II revolución industrial


Antes de abordar la complicada cuestión de la segunda revolución industrial, es necesario concretar ciertos aspectos terminológicos.

En primer lugar hemos de resolver si se trata de una revolución –ruptura brusca- o de una evolución –consecuencia del desarrollo paulatino-. Quizás habría que hablar más bien de una convivencia entre ambas en lugar de una contraposición, ya que, aunque su irrupción fue de tipo revolucionario, sus variables se desarrollaron lentamente.

En segundo término abordaremos el problema de la periodización. Generalmente se suele situar la segunda revolución industrial entre 1870 y 1914, correspondiendo la primera fecha a la completa finalización de la etapa industrializadora anterior, y la segunda al comienzo de la Gran Guerra.

Es esta una etapa que presenta las siguientes diferencias con respecto al primer periodo:

  • Se dieron transformaciones en las fuentes de energía, los transportes, el tipo de industrias, y el modelo financiero.
  • Gran Bretaña perdió su supremacía en favor de los EE.UU. y Alemania. Además, el crecimiento económico francés hizo que esta nación se acercase notablemente también al nivel de los británicos.
  • En relación con la característica hay que situar la complejidad y diversidad de las fuentes de innovación y progreso. No fue, como en la primera mitad del XIX, Inglaterra el foco de las nuevas técnicas, sino que todas las grandes potencias económicas tendieron a innovar.

En lo que se refiere a los límites espaciales de la segunda revolución industrial, es necesario, en primer lugar, distinguir tres estratos: regional, nacional e internacional.

De esta manera, dentro de cada uno de ellos podemos encontrar grandes disparidades: notables diferencias en el grado de industrialización. Aunque si atendemos exclusivamente al nivel internacional, entonces hemos de hablar de un proceso que se centró en Europa, EE.UU. y Japón.

La aparición del gran capitalismo

Durante el periodo que engloba la segunda revolución industrial, se asistió a un proceso de integración de la economía mundial. Este estuvo, en cierta medida, marcado por la asimetría en las relaciones económicas entre los distintos países: unos exportaban materias primas, y otros productos manufacturados.

Entre las causas de este proceso de integración económica destacaron la liberalización de los intercambios y de los movimientos de capitales, el desarrollo del patrón oro internacional, y el crecimiento en el volumen de los intercambios.

A su vez, a modo de consecuencia, cabe destacar la modificación de las corriente de intercambio, que perjudicaron a los británicos en favor de norteamericanos, alemanes y japoneses. También aparecieron nuevos productos y las estructuras empresariales fueron modificadas tanto en su estructura –aparición de las primeras multinacionales- como en su modo de producción.

Los cambios en la organización empresarial y en la producción

Además de a un proceso integrador, se asistió a una reestructuración empresarial, a una mecanización de los procesos productivos –aparición de nueva maquinaria industrial-, y a la estandarización de los productos.

En lo relativo al primer aspecto, hay que destacar la búsqueda por parte de los empresarios de una mayor dimensión empresarial y capacidad productiva.

Así, para la consecución de este fin, se tomaron las siguientes medidas: aumento de los capitales invertidos, organización más rigurosa del trabajo, y concentraciones y fusiones empresariales.

En lo que respecta a la estandarización de la producción es interesante señalar cuatro aspectos del proceso:

  • Permitió la reducción de los costes de fabricación.
  • Favoreció el crecimiento de la demanda, ya que la reducción de los precios permitió el acceso de más población a esos mercados.
  • Se especializó la producción.
  • Hizo posible la producción en serie y el desarrollo del modelo de partes intercambiables.

Las consecuencias del cambio

Hasta el año 1896 la economía fue afectada por la segunda revolución industrial de la siguiente forma:

  • Se produjo una crisis de superproducción en las ramas fundamentales de la economía: metalurgia y ferrocarril.
  • Existencia de una enorme competencia entre el hierro y el acero; marcada por la doble utilización de estos materiales, no superada hasta que se impuso el segundo.
  • En lo que se refiere a la agricultura, destacó la explotación acelerada de inmensas zonas vírgenes en América. Esto, unido al desarrollo de los transportes, situó a los productos agrícolas americanos a un precio muy bajo. Las consecuencias de estos hechos en Europa no se hicieron esperar: las naciones que no aplicaron políticas proteccionistas vieron como su agricultura se arruinaba.
El periodo justo anterior a la Gran Guerra se caracterizó por el receso de esa crisis. Es decir, se vivió un periodo de crecimiento económico sostenido y de fomento del comercio.

Además, en esos años aparecieron nuevas formas empresariales –concentraciones industriales: trust y cárteles- y financieras. También se generalizó el crédito, que adoptó nuevas formas. Así, los bancos se vincularon a las grandes empresas, a las que financiaban, y en cuyo gobierno participaban.

Los inicios de la revolución industrial británica


Entre el último tercio del siglo XVIII y el primero del XIX, el crecimiento económico inglés se basó en la producción de bienes de consumo -curtidos, alimentos, bebidas, lino, seda, lana…- mediante técnicas tradicionales. No obstante, ninguno de estos sectores jugó un papel tan destacado como el del textil algodonero, que durante esta etapa actuó como dinamizador de la economía.

Entre las causas que favorecieron el desarrollo del sector textil algodonero cabe destacar la situación del mercado interior británico y las conexiones coloniales. No hemos de olvidar al respecto que, durante todo el siglo XIX, el Imperio Británico fue el más extenso del mundo.

Además, la industria del algodón supo aprovechar las ventajas que, en materia de cantidad y coste, tenía con respecto a la lana. Esto les permitió, a su vez, invertir más capital en innovación. Por tanto, los cambios organizativos y el desarrollo tecnológico, fueron factores fundamentales para el incremento de la productividad.

Sin embargo, junto al papel dinamizador de la industria textil algodonera, hemos de destacar otros elementos que facilitaron el desarrollo industrial británico. Entre ellos cabe destacar la utilización del carbón como fuente de energía, la invención y aplicación de la máquina de vapor, el auge de la siderurgia y la mejora en los transportes.

El carbón como fuente de energía

En esta época de grandes cambios, las fuentes de energía también se vieron afectadas. Junto a las tradicionales, que continuaron utilizándose, surgieron otras fruto del desarrollo y las necesidades de la industria. Así, de entre las nuevas fuentes de energía, cabe destacar el carbón.

En su origen, el carbón se vio notablemente favorecido por la escasez de madera en las islas británicas, lo que propició que se convirtiera en un elemento fundamental para el uso doméstico. Posteriormente, con el crecimiento demográfico y urbano, se hizo aún más necesario en este sentido.

Al margen de esto, hay que destacar a la industria de extracción del carbón como pionera en la organización de tipo capitalista, en la que también encontramos un gran interés por la innovación tecnológica.

Sin embargo, el gran impulso del carbón como fuente de energía vino dado por las mejoras siderúrgicas y el desarrollo de la máquina de vapor. La primera plasmación de este invento la encontramos a principios del siglo XVIII de la mano de T. Newman, siendo aplicada a la minería con cierto éxito.

No obstante, el culmen de esta mejora técnica llegó con J. Watt en 1755. Este desarrolló una máquina más potente y eficaz, que posteriormente fue aplicada también al transporte. La aparición de la máquina de vapor favoreció notablemente el desarrollo del proceso industrializador mediante el impulso del sistema fabril y de las nuevas formas de organización financiera.

El desarrollo de la siderurgia

A principios del siglo XVIII, la producción de hierro, aún siendo de cierta calidad, no satisfacía ni fomentaba la demanda: era demasiado caro y escaso. Sin embargo, con el paso de los años, la industria siderúrgica fue tomando un papel más relevante, hasta el punto de que, en el segundo tercio del XIX, tomó el relevo de la industria textil algodonera como motor económico.

Esta evolución de la industria siderúrgica fue posible gracias a la conjunción de dos factores:

  • La renovación tecnológica, que, de la mano de hombres como A. Darby y H. Cort, permitió reducir los costes y mejorar la calidad del producto.
  • El incremento de la demanda, que estuvo, sin duda, muy ligado al proceso revolucionario –industrial, agrícola y demográfico-, siendo precisamente este el impulsor de la sustitución de la madera por el hierro, tanto en el campo doméstico como en el de la producción.
A todo esto se unieron dos fenómenos que favorecieron este crecimiento de la demanda: las guerras de principios del XIX, y el desarrollo del ferrocarril.