Oposiciones Secundaria | Tema 27


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 27. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema27_Origen y expansión del Islam

BIBLIOGRAFÍA:

  1. P. Bonnassie, Vocabulario básico de la Historia Medieval.
  2. R. Dossier, La Edad Media.
  3. E. Frade, El Islam y su cuna.
  4. A. Mackay, Atlas de Europa Medieval.
  5. F. Maillo, Vocabulario básico de Historia del Islam.
  6. E. Manzano, Historia de las sociedades musulmanas en la Edad Media.
  7. R. Mantran, La expansión musulmana (siglos VII a XI).
  8. E. Mitre, Historia de la Edad Media en Occidente.
  9. M. Rodinson, Los árabes.
  10. D. Sourdel, La civilización del Islam clásico.
  11. J. Vernet, Los orígenes del Islam.
  12. M. Watt, Mahoma, profeta y hombre de estado.
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La Iglesia Medieval


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se explica la importancia política, social y cultura de la Iglesia en la Edad Media, así como su organización interna. Esta información se complementa con otras clases sobre el año 1000, el feudalismo, el feudo y sus elementos, la economía feudalel arte románico.

 

Presentación: El arte paleocristiano


Durante el curso 2014-2015 elaboré este Prezi para explicar en 2º de Bachillerato el arte  paleocristiano. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

Religión y cultura en época de los Reyes Católicos


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se explica la política religiosa y el desarrollo cultura del reinado. Ese contenido se complementa con cuatro entradas más: la Unión Dinástica, las reformas internas de los Reyes Católicos, la política exterior del periodo y la economía del siglo XV.

Teorías sobre el imperialismo


En términos generales, las corrientes de análisis sobre el fenómeno imperialista pueden agruparse en torno a cuatro variables.

La primera sitúa el énfasis en los aspectos económicos del imperialismo y comprende tanto la posición liberal como la marxista. Se centra en las consecuencia de la crisis de 1870 -medidas proteccionistas, necesidad de mercados y de materias primas- y en las mejoras tecnológicas y los excedentes de producción propios de la segunda revolución industrial.

Objeción a esta explicación: la expansión colonial no es siempre rentable.

La segunda conecta el imperialismo con un complejo ideológico que vincula lo que supone que son actitudes básicas del ser humano. El afán de dominio y la lucha por la supervivencia sustentados por teorías sobre biología, superioridad racial, valores éticos y normas estéticas.

La tercera se sustenta en consideraciones militares y estratégicas ligadas al conjunto de teorías y prácticas comprendidas bajo la noción de “geopolítica”.

La cuarta es puramente ideológica y cultural, y posee connotaciones de tipo mesiánico fundadas en creencias como el providencialismo político, la superioridad de una determinada civilización, la conversión religiosa…

La verdadera historia del Evangelio de Mateo


De un tiempo a esta parte, la literatura y el cine han rentabilizado enormemente la confusión existente en torno al origen y autoría de algunos textos bíblicos. Además, esto ha dado a pie a que muchos pseudo-historiadores ganen fama con estrambóticas teorías e “investigaciones” que suelen estar más cerca de la ficción que de la realidad. En definitiva, la polémica en torno a la cuestión atrae al lector hasta el punto de ser la temática histórica preferida después de la II Guerra Mundial y los Templarios.

En este artículo se pretende arrojar luz sobre algunas polémicas recientes, como son la autoría del Evangelio de Mateo, la fecha de su confección, la lengua en que se escribió o las personas a las que estaba destinado el texto.

Situando cronológicamente el texto

A la hora de abordar el estudio del texto de Mateo, es imprescindible situarlo en un marco espacio-temporal. Es bastante probable, y comúnmente aceptado por los estudiosos de la cuestión, que fuera redactado en la ciudad siria Antioquía, en torno a las décadas del 50 y 60. Por tanto, estaríamos ante el más antiguo de todos los Evangelios.

La lengua originaria, a su vez, sería el hebreo, aunque no habría que descartar la posibilidad del arameo. Ahora bien, la riqueza lingüística del texto griego que conservamos nos lleva a pensar que quizás el original, además de ser objeto de traducción, lo hubiera sido de alguna variación entre los años 80 y el 90. Esta sospecha no se funda únicamente en la calidad del griego utilizado, sino también en otros dos aspecto más: aclara cuestiones confusas del Evangelio de Marcos –supuestamente posterior- y el autor da muestras de conocer la destrucción de Jerusalén a manos de Tito en el año 70.

Autor y destinatarios del Evangelio de Mateo

Al igual que los demás Evangelios, el de Mateo es anónimo en su materialidad. Ahora bien, por las referencias que hace al discípulo de Jesucristo, así como por la tradición de los primeros siglos del cristianismo, se le atribuye a él. Por tanto, esta dotado de una autoridad apostólica. En tanto que la llamada evangélica es universal, también el texto de Mateo lo es. Sin embargo, tanto por la lengua en la que fue escrita como por el uso de expresiones propias de palestina y la alusión a costumbres judías, parece estar destinado a los judíos bautizados. Esta teoría se basa también en otras cuestiones de suma importancia para el Pueblo Elegido, como son las citas constantes a pasajes del Antiguo Testamento o las palabras de Jesús sobre la relación entre la Antigua y la Nueva Ley.

En esa misma línea hemos de entender el carácter catequético del texto, que busca dar respuesta a los dilemas que se plantean los bautizados. Es decir, no se trata de un Evangelio dirigido a los paganos o a los catecúmenos, sino a los que ya pertenecen a la comunidad cristiana. De esta manera, no es de extrañar que Mateo exponga de forma sencilla y ordenada las normas y enseñanzas de Jesucristo, y tampoco que reproduzca los cinco grandes discursos de la vida pública del Señor (Sermón de la montaña, discurso de la misión de los apóstoles, discurso de las parábolas, discurso eclesiástico y discurso escatológico).

A su vez, justifica con argumentos históricos la potestad que Dios da a sus ministros y, por ende, a la Iglesia. De hecho, los grandes temas de este Evangelio son Jesucristo –Hijo de Dios, Hijo del Hombre y Siervo de Dios- y la Iglesia. Por último, hay que destacar dos rasgos más del texto de San Mateo como catequesis para los bautizados: su carácter quasi-poético, que facilita su memorización, y el papel protagónico que en los milagros poseen las palabras de Jesús.

La estructura del texto

En lo que se refiere a la estructura del Evangelio según Mateo se aprecia, en primer lugar, la presencia de tres tiempos dentro de la actividad de Jesús: el correspondiente a la proclamación del Reino de Dios en Galilea, los sucesos que siguieron a la confesión de San Pedro, y los episodios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. En segundo término, hay que señalar la presencia de una estructura narrativa basada en la presencia de los cinco discursos antedichos, que siempre preceden al relato de milagros.

La relación entre ideología y alienación en Marx


En el artículo anterior se desarrolló la crítica marxista a la filosofía política de Hegel. Un estudio que se basaba en el concepto de ideología y, más en concreto, en sus contraposiciones: la realidad y la praxis. En los siguientes párrafos vamos a tratar de explicar la importancia de este concepto en Los manuscritos económicos y filosóficos (1844).

La ideología como tal no aparece citada en esos textos, sin embargo su presencia implícita es más que evidente.

Karl Marx no solo parte del contraste realidad-abstracción que había utilizado para criticar la postura hegeliana, sino que también recurre al paradigma de la inversión. El último elemento que lleva a sostener la presencia de esa noción en Los manuscritos económicos y filosóficos, es el uso habitual de términos situados en la esfera ideológica: derecho, política, ética, arte y religión.

La alienación económica como punto de partida

Según Marx, los economistas británicos del siglo XVIII acertaban al afirmar que la fuente de riqueza de toda propiedad era el trabajo y no la mera posesión. Sin embargo, encontraba contradicciones en buena parte de sus planteamientos.

En concreto, consideraba un error que la propiedad, a través del salario, tuviera poder sobre el trabajador, como defendían aquellos teóricos de la economía.

El marxismo denomina alienación a ese fenómeno por el cual el ser humano pierde el poder sobre su trabajo. Lo contrapone con la objetivación a la que identifica con la realidad en contraposición con la abstracción de la pérdida del objeto. En definitiva, descubrimos nuevamente analogías al concepto de ideología detrás de estos postulados.

Pero las referencias a la ideología no terminan ahí. Llegados a ese punto, Marx recurre nuevamente al paradigma de la inversión, utilizando la religión como metáfora: así como el creyente pone su vida en Dios, y pasa a así a pertenecerle, el trabajador alienado pone su vida en el objeto.

Las formas de alienación y la cuestión del salario

En Los manuscritos económicos y filosóficos Marx distingue cuatro momentos dentro del concepto de alienación:

  • El primero, que además sirve como base para explicar la noción de alienación en general, guarda relación con el producto del propio trabajo.
  • El segundo es la alienación en el acto de producción; es decir, el trabajo es exterior al ser humano, no voluntario.
  • La tercera forma enunciada por Marx afectaría a la humanidad misma del trabajador, a lo que Feuerbach denominaba Gattungswesen.
  • En último lugar se situaría la alienación intersubjetiva; esto es, del ser humano con respecto a los demás.
Una vez desarrolladas las formas de alienación, Karl Marx se plantea quién se beneficia de esos procesos. Desde su punto de vista la respuesta es sencilla: la propiedad privada.

Esta, por medio del salario, es la que adquiere poder sobre las personas a través de la extrañación del objeto del trabajo.


*Artículos sobre el origen del pensamiento marxista:

[1] El concepto de ideología en Marx y su crítica a Hegel.

[3] La ideologia alemana I.

[4] Marx y la ideología alemana II.

La tolerancia religiosa en John Locke


John Locke, uno de los principales teóricos del liberalismo británico del XVII, asumió como propia una problemática heredada por el estado y la sociedad británica desde un siglo antes. En ese contexto, que es también el de las guerras de religión en Europa, el autor inglés abordó la cuestión en dos de sus principales obras: Ensayo sobre la tolerancia y Carta sobre la tolerancia.

La influencia de este autor en la revolución gloriosa de 1688 iba a conducir a la imposición de un pensamiento liberal en materia religiosa.

El nacimiento del anglicanismo

1534. Enrique VIII rompía el vínculo existente entre el reino de Inglaterra y la Iglesia de Roma. El monarca británico, con el fin de divorciarse de su esposa Catalina de Aragón, se autoproclamó cabeza de una nueva tendencia dentro del cristianismo: la anglicana.

Eduardo, único hijo de Enrique VIII, siguió la senda marcada por su padre, si bien introdujo numerosas novedades de carácter calvinista. Su prematura muerte en 1553, cuando contaba con sólo dieciséis años, llevó al trono a María Tudor. Las convicciones católicas de esta reina devolvieron a Inglaterra al seno de la Iglesia romana hasta su muerte.

Cinco años duró la reina María en el trono y, puesto que falleció sin descendencia, su hermana Isabel heredó la monarquía inglesa en 1558.

Su largo reinado -murió en 1603- permitió que el anglicanismo, esbozado por su padre Enrique VIII y reformado por su hermano Eduardo VI, tomará fuerza hasta convertirse en la religión única del estado británico.

Los orígenes históricos de una intolerancia

Isabel I dio fuerza a una nueva concepción religiosa, no sólo con novedosas convicciones y dogmas, sino también con el fortalecimiento de la figura de la reina como cabeza del nuevo credo. Sin embargo, el compromiso de la monarquía con la religión anglicana dejaba a los que no profesaban esa fe fuera de la ley.

Por supuesto, los católicos -denominados despectivamente como «papistas»- debían ser perseguidos por obedecer a un poder enemigo y extranjero: Roma.

No obstante, los teólogos y juristas dudaban sobre el estatus que se debía conceder a las concepciones del cristianismo surgidas de la Reforma protestante, especialmente a los puritanos y calvinistas.

Tendría que pasar todo un siglo, el XVII, para que finalmente fueran aceptadas en el seno de Inglaterra las restantes religiones reformadas. Dos revoluciones y el pensamiento de un hombre, John Locke, iban a ser decisivas en ese proceso.

La ruptura de la unidad religiosa

La aparición del puritanismo, que aspiraba a la libertad religiosa con respecto a la Corona y a un modelo de organización anti-jerárquico o no episcopaliano, llevó a la ruptura de la unidad anglicana.

Esta nueva concepción religiosa se mantuvo en la clandestinidad durante los reinados posteriores a Isabel. No obstante, la revolución de la década de 1640, en la que el rey Carlos I Estuardo fue ejecutado, y la república que se instauró como consecuencia de esta, favorecieron el avance de la causa de los puritanos.

Así, durante el protectorado de Oliver Cromwell hubo de hecho un reconocimiento de las distintas sectas protestantes, si bien nunca se estableció con claridad cuál era la situación legal de los puritanos.

En 1660 los Estuardo, en la figura del rey Jacobo, volvieron al poder. Con ellos retornó también la intolerancia religiosa y el debate sobre la cuestión puritana.

Los ensayos de John Locke sobre la tolerancia religiosa

En el contexto que venimos describiendo, John Locke publicó en 1667 su Ensayo sobre la tolerancia. En esa obra se manifestaba en favor de la tolerancia para con los disidentes religiosos.

El argumento de fondo del autor liberal inglés era el mayor peso de las ventajas económicas y religiosas de la tolerancia con respecto a la intolerancia.

Desde el punto de vista de Locke, la falta de libertad religiosa obligaría a los puritanos a emigrar, perdiendo el estado una parte de su población, así como la riqueza asociada a ellos. A su vez, consideraba que el contacto entre distintas religiones sólo podía enriquecer a ambas.

Esta misma argumentación fue recogida y ampliada en Cartas sobre la tolerancia en 1689, un año después de la revolución liberal que derrocó al rey Jacobo Estuardo. En esa segunda obra, Locke abordó la problemática desde una perspectiva política. Establecía que la tolerancia religiosa sólo era inadmisible en el caso de perjudicar a los derechos de otro individuo o atentar contra la existencia misma del Estado.

#JMJ. Un movimiento social del siglo XXI alternativo

Al día siguiente de escribir mi artículo sobre la financiación de la JMJ, los editores de «Ruta 42» me invitaron a escribir una crónica del evento. Lo cierto es que no me compremetí en un primer momento: respondí con una incógnita. Sin embargo, a mi regreso de Madrid eran tantas las cosas que tenía que decir que no pude resistirme a la tentación de plasmar sobre el papel mis impresiones sobre este encuentro.

Una vez más he insertado esta entrada dentro de las dedicadas a los movimientos sociales del siglo XXI. La razón de está decisión es sencilla: creo que las JMJ, si bien con un carácter distinto a los demás, puede incluirse dentro de este grupo. Precisamente esa diferencia es la que me lleva a darle la denominación de «alternativo», en la que no pretendo en ningún momento dar a entender una oposición de este con respecto a los demás.

Aunque todo lo que vivimos durante esos días no se puede recoger en apenas dos folios, espero que el artículo sea de vuestro agrado.

JMJ Madrid 2011: una experiencia inolvidable

Sorprende que un octogenario como Joseph Ratzinger haya conseguido reunir en Cuatro Vientos a la mayor multitud en la historia de este país. Aún durante el pontificado de Karol Wojtyla podía argumentarse que se trataba de un hombre con un carisma especial, un gran comunicador. No es mi intención restar virtudes a Benedicto XVI, pero su perfil está muy alejado del típico fenómeno de masas.

Quizás deberíamos empezar a pensar que no son Karol ni Joseph los que mueven a millones de peregrinos, sino que hay algo detrás. De hecho, ni uno ni otro hablan de sí mismos en las JMJ. El protagonista de sus discursos es un tercer hombre: Jesucristo.

Sólo en ese contexto se entiende el acontecimiento que, durante esta última semana, ha tenido lugar en el madrileño parque de El Retiro. Doscientos confesionarios llenos y colas de miles de personas, muchas de ellas ajenas a la JMJ que, en ese ambiente especial, decidieron abrir su corazón al perdón de Dios. Los católicos no somos distintos a los demás ciudadanos; no somos perfectos, pero tenemos la suerte de poder reconocer nuestras culpas, repararlas en la medida de lo posible y empezar de nuevo el camino con más alegría si cabe. El perdón, al fin y al cabo, tiene una fuerza difícil de medir.

Desde mi llegada a la capital en la tarde del viernes fui testigo del cariño con el que los ciudadanos de Madrid han recibido a los peregrinos. La oposición de los primeros días de agosto -provocada por informaciones contradictorias y, en buena medida, malintencionadas- dio paso a una complicidad entre madrileños y jóvenes, fruto de la alegría y el buen humor que suele acompañar a las JMJ. Siempre hay tristes excepciones, pero lo habitual eran los saludos, aplausos, abrazos, ofrecimientos, conversaciones agradables… ¡Gracias, Madrid!

El sábado por la mañana los madrileños volvieron a mostrar su hospitalidad cuando caminábamos desde el metro de Aluche a Cuatro Vientos. Mientras miles de banderas de los cinco continentes avanzaban hermanadas hacia el aeródromo, muchas personas del barrio salían a los balcones a aplaudir y nos tiraban agua para aliviar el intenso calor del mediodía.

Lo agradecían los coreanos y los brasileños, los italianos y los nigerianos, los franceses y, por supuesto, los chinos.

A ellos en concreto quiero dedicar unas palabras, pues pocas cosas me emocionaron tanto como ver a representantes de un país que, durante décadas, ha perseguido a la Iglesia. Cualquier católico que esté medianamente informado sobre lo que han sufrido –y sufren- los cristianos de China, no puede evitar que la emoción le embargue al levantar la mirada y ver una bandera roja de ese país rodeada por cientos de orientales sonriendo.

Poco antes de entrar en el aeródromo nos detuvimos en una oficina de la organización para comprar nuestra acreditación y la mochila del peregrino con todo su contenido. En total, 55 euros y el orgullo de poder decir con conocimiento de causa: “esta mochila la he pagado yo”. Por fin, ya dentro de Cuatro Vientos, fuimos testigos de un espectáculo poco común: serbios y croatas –enemigos hace apenas una década- bailaban juntos al son de canciones tradicionales, palestinos y judíos se tumbaban juntos a descansar mientras compartían suelo y agua, miles de personas llenaban las capillas y no eran pocos los que continúan allí la avalancha de confesiones de El Retiro.

En definitiva, cánticos, lecturas, oraciones, conversaciones… amenizaron nuestra espera. Esta mereció la pena, pues el Benedicto XVI dedicaba esas horas a visitar un centro para personas deficientes. Tras un emocionante discurso de uno de esos muchachos, el Papa pronunciaba unas palabras que se me han quedado grabadas: “Una sociedad que no acepta a los que sufren, no es una sociedad humana; nuestra sociedad necesita de vuestro ejemplo”.

A las 20.00 llegó Benedicto XVI a Cuatro Vientos. Por aquel entonces ya no cabía un alfiler en el aeródromo, lo que provocó que más de 150.000 personas tuvieran que seguir los actos desde fuera del recinto.

Esto no les desanimó, sino que, plantando sus tiendas en una amplia vaguada, se prepararon para acompañarnos a todos a pesar de tan gran contradicción. De entre estas cabe destacar la gran tormenta que nos calló encima durante más de veinte minutos. Respondimos con cantos, aplausos y alegría, demostrando una vez más que esta no depende de las circunstancias, sino que sale de dentro.

Tampoco se libró Benedicto XVI de los efectos de la tormenta. Ante la atónita mirada de Rouco, el viento se llevaba el solideo papal. Sin embargo, este permanecía impasible, mirando el ejemplo de cientos de miles de jóvenes que no se movían de allí. El cardenal arzobispo de Madrid le sugirió volver a la nunciatura, pero la respuesta del Papa fue firme: “Nos quedamos”. Y allí estuvo hasta que paró la tormenta, mirando esa multitud a la que poco después, haciendo uso de cierta dósis de humor, felicitaba por “haber vencido a la tormenta”.

Gracias a una brisa cálida que sopló durante más de una hora, pudimos secar todas nuestras pertenencias y meternos en el saco como si nada hubiera pasado. Sin embargo, no todos aprovecharon la noche para dormir. Muchas personas pasaron horas rezando en las capillas habilitadas para tal fin, y no pocos sacrificaron sus horas de sueño entre tertulias, cánticos y juegos de cartas. Eso si, ningún incidente.

En España solemos relacionar la presencia de grandes grupos de jóvenes con la palabra disturbios. Por eso quizás ha sorprendido que más de millón y medio de jóvenes no generáramos ningún tipo de incidente durante las veinticuatro horas que permanecimos en Cuatro Vientos. La buena educación y la obediencia a los organizadores y fuerzas de seguridad fueron quizás el secreto de ese triunfo.

Los datos del SAMUR están ahí: un millón y medio de jóvenes en el país del botellón y ningún paciente atendido por cuestiones relacionadas con el exceso de alcohol.

A la mañana siguiente, con más ojeras de lo habitual, asistimos a la Misa celebrada por el Papa. Desde el sector D5, en pleno centro de la explanada se podía contemplar a la multitud extenderse por los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, lo verdaderamente grande no era el número de asistentes. Si fueron un millón o dos, millón y medio o quinientos mil, carece de importancia. Lo trascendental de esa multitud era su piedad, el silencio que mantuvo durante toda la celebración. Estando allí percibías que los que te rodeaban -ya fueran alemanes, canadienses o libaneses- no estaban simplemente asistiendo a una celebración, sino que estaban rezando intensamente.

A las 12.00 terminó la celebración, y con ella mi participación en la JMJ. Llegaba el momento de partir y dejar atrás una experiencia inolvidable. Todos nos llevábamos de Cuatro Vientos nuestros propósitos de mejora, nuestras sanas inquietudes y un sinfín de imágenes en la retina. Nos íbamos, al fin y al cabo, con la esperanza de estar en la JMJ de Río de Janeiro 2013, aunque mucho tendremos que ahorrar para semejante viaje.

El auge de la duda cartesiana

En la religión no fue la creencia en la salvación o en el más allá lo que inmediatamente se perdió, sino la certitudo salutis, y esto ocurrió en todos los países protestantes en los que la caída de la Iglesia Católica había eliminado la última institución ligada a la tradición que, donde su autoridad no fue desafiada, se mantuvo entre el choque de la modernidad y las masas de creyentes.

Hannah Arendt, La condición humana, p. 304-305.