Unidad 7. Las Revoluciones Rusas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SÉPTIMO TEMA DE 4º DE ESO. EN ESTA UNIDAD, PARTIENDO DE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIOECONÓMICA DE LA RUSIA ZARISTA, SE EXPLICAN LAS REVOLUCIONES DE 1905 Y 1917, ASÍ COMO LOS PRIMEROS AÑOS DE VIGENCIA DEL SISTEMA SOVIÉTICO.

Bolcheviques: sector revolucionario del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (SD) que, bajo el liderazgo de Lenin, protagonizó la Revolución de octubre de 1917. Defendían el protagonismo del proletariado en la revolución y la creación de una dictadura revolucionaria.

Colectivización: traspaso de los medios de producción de manos privadas a titularidad estatal o comunal. Se iniciaron tras la Revolución Rusa, sirviendo posteriormente como modelo para otros estados comunistas.

Comunismo: sistema social en el que la propiedad en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. Parte de las ideas de Marx expresadas en “El Manifiesto Comunista”, que propugnaba la abolición del derecho de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo para todos los ciudadanos.

Comunismo de Guerra: modelo económico impuesto por los bolcheviques en Rusia con el fin de hacer frente a la guerra civil (1918-1921) que les enfrentaba con los “blancos”. La gravedad de la situación económica obligó a tomar las siguientes medidas: expropiaciones generalizadas, disciplina laboral rígida, anulación de los derechos sindicales y requisas de productos para el abastecimiento del ejército y de las ciudades.

Dictadura del proletariado: descripción marxista-leninista del gobierno que debe darse en la primera fase del proceso hacia la sociedad sin clases. En Rusia fue establecida por Lenin en 1917, cuando los bolcheviques tomaron el poder.

Domingo Sangriento: movilización social que tuvo lugar el 9 de enero de 1905 en San Petersburgo (Rusia). Ese día, con más de doscientos muertes y casi mil heridos, fue reprimida por el ejército una marcha pacífica que se dirigía al Palacio de Invierno para pedir al zar Nicolás II que convocase una asamblea constituyente y atendiese a las demandas de mejoras laborales de los trabajadores.

Duma: parlamento de la Rusia zarista creado por Nicolás II tras la Revolución de 1905. Formó parte del intento democratizador del país previo a la Primera Guerra Mundial.

Ejército Blanco: nombre que recibieron los enemigos de los bolcheviques en Rusia tras el triunfo de la Revolución de octubre. Organizaron un ejército que, apoyado por potencias extranjeras, se enfrentó al Ejército Rojo de los bolcheviques durante la guerra civil.

Ejército Rojo: nombre que recibieron las tropas revolucionarias bolcheviques que, bajo la dirección de Trotski, se enfrentaron al Ejército Blanco en la Guerra Civil Rusa.

Koljós: granja colectiva en la Unión Soviética en la que la tierra, que era propiedad del Estado, se explotaba en común utilizando máquinas asignadas por las autoridades públicas. Sus miembros podían tener una casa y una parcela, así como mantener cabezas de ganado para uso personal.

Kulak: nombre de los campesinos rusos que, como consecuencia de las reformas agrarias del año 1906, poseían propiedades agrarias de mediana extensión. Tuvieron especial importancia mientras estuvo vigente la NEP, y desaparecieron con la colectivización de la tierra promovida en época de Stalin.

Mencheviques: facción moderada del Partido Socialdemócrata Ruso que se opuso a los bolcheviques después de la escisión de 1903. Su principal líder fue Martov, defensor de la evolución de Rusia hacia un régimen democrático en donde buscar acomodo a las demandas de la clase obrera.

NEP (Nueva Política Económica): conjunto de medidas acordadas en el X Congreso del Partido Comunista de la URSS en 1921. Estas permitieron que, hasta 1927, se diera cierta tolerancia en aspectos como la libertad de comercio y la creación de pequeñas y medianas empresas. Las reformas económicas permitieron que la situación económica del país mejorara de manera significativa.

Soviets: asambleas revolucionarias de obreros, campesinos y soldados, bajo la dirección bolchevique. No aceptaron la autoridad del Gobierno provisional, al que terminarían derribando en la Revolución de octubre.

Sovjós: granja soviética en la que las tierras, el ganado, las instalaciones y la maquinaria eran propiedad del Estado. Además, la labor de administración recaía en los funcionarios estatales. Los campesinos que trabajaban en ellas no tenían parcelas privadas y trabajaban en un régimen laboral similar al industrial.

Tercera Internacional o Komintern: organismo coordinado de todos los partidos comunistas del mundo. Propugnaba la revolución contra el Estado burgués y el rechazo de las reformas democráticas propuestas por los socialistas en la Segunda Internacional.

URSS: siglas de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una organización federal de régimen comunista fundada en 1922 para agrupar a los diferentes territorios, etnias y nacionalidades del antiguo Imperio Ruso.

Unidad 6. Las revoluciones rusas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SEXTO TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN ESTA UNIDAD, PARTIENDO DE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIOECONÓMICA DE LA RUSIA ZARISTA, SE EXPLICAN LAS REVOLUCIONES DE 1905 Y 1917, ASÍ COMO LOS PRIMEROS AÑOS DE VIGENCIA DEL SISTEMA SOVIÉTICO.

Bolcheviques: sector revolucionario del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (SD) que, bajo el liderazgo de Lenin, protagonizó la Revolución de octubre de 1917. Defendían el protagonismo del proletariado en la revolución y la creación de una dictadura revolucionaria.

Colectivización: traspaso de los medios de producción de manos privadas a titularidad estatal o comunal. Se iniciaron tras la Revolución Rusa, sirviendo posteriormente como modelo para otros estados comunistas.

Comunismo: sistema social en el que la propiedad en el que la propiedad de los medios de producción está en manos del Estado. Parte de las ideas de Marx expresadas en «El Manifiesto Comunista», que propugnaba la abolición del derecho de herencia, la expropiación de la tierra y las fábricas, la nacionalización de la banca y la obligación legal del trabajo para todos los ciudadanos.

Comunismo de Guerra: modelo económico impuesto por los bolcheviques en Rusia con el fin de hacer frente a la guerra civil (1918-1921) que les enfrentaba con los “blancos”. La gravedad de la situación económica obligó a tomar las siguientes medidas: expropiaciones generalizadas, disciplina laboral rígida, anulación de los derechos sindicales y requisas de productos para el abastecimiento del ejército y de las ciudades.

Dictadura del proletariado: descripción marxista-leninista del gobierno que debe darse en la primera fase del proceso hacia la sociedad sin clases. En Rusia fue establecida por Lenin en 1917, cuando los bolcheviques tomaron el poder.

Domingo Sangriento: movilización social que tuvo lugar el 9 de enero de 1905 en San Petersburgo (Rusia). Ese día, con más de doscientos muertes y casi mil heridos, fue reprimida por el ejército una marcha pacífica que se dirigía al Palacio de Invierno para pedir al zar Nicolás II que convocase una asamblea constituyente y atendiese a las demandas de mejoras laborales de los trabajadores.

Duma: parlamento de la Rusia zarista creado por Nicolás II tras la Revolución de 1905. Formó parte del intento democratizador del país previo a la Primera Guerra Mundial.

Ejército Blanco: nombre que recibieron los enemigos de los bolcheviques en Rusia tras el triunfo de la Revolución de octubre. Organizaron un ejército que, apoyado por potencias extranjeras, se enfrentó al Ejército Rojo de los bolcheviques durante la guerra civil.

Ejército Rojo: nombre que recibieron las tropas revolucionarias bolcheviques que, bajo la dirección de Trotski, se enfrentaron al Ejército Blanco en la Guerra Civil Rusa.

Koljós: granja colectiva en la Unión Soviética en la que la tierra, que era propiedad del Estado, se explotaba en común utilizando máquinas asignadas por las autoridades públicas. Sus miembros podían tener una casa y una parcela, así como mantener cabezas de ganado para uso personal.

Kulak: nombre de los campesinos rusos que, como consecuencia de las reformas agrarias del año 1906, poseían propiedades agrarias de mediana extensión. Tuvieron especial importancia mientras estuvo vigente la NEP, y desaparecieron con la colectivización de la tierra promovida en época de Stalin.

Mencheviques: facción moderada del Partido Socialdemócrata Ruso que se opuso a los bolcheviques después de la escisión de 1903. Su principal líder fue Martov, defensor de la evolución de Rusia hacia un régimen democrático en donde buscar acomodo a las demandas de la clase obrera.

NEP (Nueva Política Económica): conjunto de medidas acordadas en el X Congreso del Partido Comunista de la URSS en 1921. Estas permitieron que, hasta 1927, se diera cierta tolerancia en aspectos como la libertad de comercio y la creación de pequeñas y medianas empresas. Las reformas económicas permitieron que la situación económica del país mejorara de manera significativa.

Soviets: asambleas revolucionarias de obreros, campesinos y soldados, bajo la dirección bolchevique. No aceptaron la autoridad del Gobierno provisional, al que terminarían derribando en la Revolución de octubre.

Sovjós: granja soviética en la que las tierras, el ganado, las instalaciones y la maquinaria eran propiedad del Estado. Además, la labor de administración recaía en los funcionarios estatales. Los campesinos que trabajaban en ellas no tenían parcelas privadas y trabajaban en un régimen laboral similar al industrial.

Tercera Internacional o Komintern: organismo coordinado de todos los partidos comunistas del mundo. Propugnaba la revolución contra el Estado burgués y el rechazo de las reformas democráticas propuestas por los socialistas en la Segunda Internacional.

URSS: siglas de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, una organización federal de régimen comunista fundada en 1922 para agrupar a los diferentes territorios, etnias y nacionalidades del antiguo Imperio Ruso.

El fracaso alemán en la URSS y en el norte de África


La Segunda Guerra Mundial ha sido, hasta la fecha, el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, tanto en términos de vidas humanas como en destrucción material. Una vez en el poder, Adolf Hitler tomó el camino hacia la guerra que, tras estallar en 1939, no tocaría a su fin hasta 1945. Una vez terminada, los vencedores se reunieron en diversas conferencias para preparar la paz y el nuevo orden mundial.

En este vídeo se analizan las derrotas alemanas en el frente oriental y norteafricano, mientras que en las restantes clases se aborda la introducción al periodo, el camino hacia la guerra (parte primera y parte segunda), la Conferencia de Múnich, la cuestión polaca y el Pacto Germano-Soviético, la política expansionista de Japón, los bandos de la guerra, el inicio del conflicto, las victorias del Eje en el frente occidental, la resistencia británica y el frente mediterráneo, la Operación Barbarroja, la guerra en el Pacífico, la ofensiva en Europa, el final de la guerra en Europa, la rendición de Japón, los tratados de paz y la Organización de las Naciones Unidas, las consecuencias del conflicto bélico.

 

La expansión revolucionaria y la formación de la Tercera Internacional


El ejemplo de la Revolución Rusa hizo que en muchos lugares se iniciasen revueltas de carácter bolchevique con la pretensión de derrocar el orden burgués.

Las más importantes fueron las de los espartaquistas alemanes, dirigidos por Rosa Luxemburg y Kart Liebknecht, y la de los comunistas húngaros de Bela Kun.

Ambas fracasaron y fueron sofocadas, sobre todo la primera, con una cruenta represión.
A pesar de todo, los soviets confiaban todavía en la posibilidad de la expansión revolucionaria, al tiempo que veían clara la necesidad de crear un Partido Revolucionario Mundial, es decir, una Internacional.

Con esta intención, Lenin y su partido convocaron en enero de 1919 una conferencia internacional de partidos revolucionarios, que se inauguró el 3 de marzo, creando la III Internacional.

La formación de la III Internacional o Internacional Comunista (Komintern) avivó las disensiones internas entre los partidos socialistas, ya muy debilitados por la guerra.

La cuestión era decidir si tenían que adherirse a la Komintern o a la II Internacional socialista, reconstruida en febrero de 1919. La Internacional Comunista promulgó por entonces 21 condiciones para integrarse en su seno.

La aceptación o no de estas condiciones provocó en muchos países extranjeros la división de los partidos socialistas en una mayoría socialdemócrata y una minoría comunista. Entre 1920 y 1923 se fundaron en numerosos países pequeños partidos comunistas muy ligados a las orientaciones de Moscú.

Finalmente, la Tercera Internacional fue voluntariamente disuelta por Stalin en mayo de 1943, como muestra de buena voluntad ante sus aliados occidentales en la II Guerra Mundial.

La Guerra Civil Rusa (1917-1921)


Acabada la guerra con Alemania, el poder soviético se vio rápidamente contestado, tanto por los antiguos partidarios del zar como por las fuerzas burguesas que habían apoyado al gobierno provisional:

  • Kerenski lanzó una ofensiva contra la capital que fue detenida por la Guardia Roja.
  • La Duma municipal de Petrogrado, dominada por los socialistas, hizo un llamamiento a la población para que resistiese el envite bolchevique.
  • Los funcionarios de los ministerios y de la banca iniciaron una huelga.

Sin embargo, las dificultades del nuevo régimen no habían hecho más que empezar, puesto que, con el objetivo de derrocarlo, antiguos militares zaristas, unidos a varias partidas de cosacos, formaron el llamado Ejército Blanco.

Comenzaba la guerra civil, que se prolongó durante más de tres años (1917-1921).

Las fuerzas contrarrevolucionarias se vieron incrementadas cuando, acabada la I Guerra Mundial, las potencias vencedoras decidieron intervenir contra la Rusia revolucionaria. Esta hubo de enfrentarse a un bloqueo internacional y a la invasión de tropas francesas, inglesas, polacas, americanas y japonesas.

Así, en marzo de 1918, los soviets solamente controlaban los alrededores de Petrogrado y Moscú, que se convirtió en la capital.

Para afrontar la nueva situación, los bolcheviques encargaron a Trotski que organizase el Ejército Rojo. Este, formado inicialmente por voluntarios, muy pronto comenzó a obtener las primeras victorias.

Una firme disciplina, una gran capacidad para movilizar las tropas y la adopción de medidas revolucionarias que facilitaron el apoyo de los campesinos, dieron el triunfo a los bolcheviques.

La victoria de los bolcheviques en la guerra civil no se debió única y exclusivamente a sus propios méritos, sino también a las divergencias entre los generales del Ejército Blanco.

También influyó notablemente la retirada de las tropas extranjeras ante la imposibilidad de alcanzar una victoria rápida.

La construcción del Estado Soviético


En 1917 se inició en Rusia un proceso revolucionario de importantes repercusiones políticas y económicas, tanto a nivel doméstico, como internacional. En febrero de ese año las huelgas, manifestaciones y protestas obligaron a la dinastía Romanov a abandonar el poder. El antiguo régimen zarista pasaba a convertirse entonces en una república de carácter democrático. Sin embargo, en octubre de 1917, los bolcheviques protagonizaron una insurrección de tipo comunista contra el gobierno provisional. Este vídeo explica la planificación y desarrollo de la Revolución de Octubre. Las restantes clases estarán dedicadas a una introducción al tema, las causas del fenómeno revolucionario, las fuerzas de oposición al zarismo, la Revolución de 1905, los sucesos de febrero de 1917, la evolución de la República Rusa y la Revolución de Octubre. Además, este repaso incluye vídeos sobre los Decretos de Octubre, la Guerra Civil, el Comunismo de Guerra, la NEP, la fundación de la URSS y el ascenso de Stalin.

 

La Revolución de Octubre


Ante tal situación, los bolcheviques propugnaron la insurrección armada como única vía posible para derrocar al gobierno provisional y consolidar el poder de los soviets.

Por primera vez consiguieron que el soviet de Petrogrado, presidido por Trotski, y el de Moscú apoyasen sus planes. La insurrección quedó definitivamente fijada para el 25 de octubre (7 de noviembre en el calendario occidental) con el fin de hacerla coincidir con la apertura del Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia.

El levantamiento comenzó la noche del día 24 en Petrogrado bajo la dirección del comité militar revolucionario, que en pocas hora controló toda la ciudad y ocupó el Palacio de Invierno. Todos los miembros del gobierno, con excepción de Kerenski, que consiguió huir, fueron detenidos.

En la tarde del día 25, el Congreso de los Soviets destituyó al gobierno provisional y aprobó la formación del Consejo de Comisarios del Pueblo. Este, presidido por Lenin y formado en su mayoría por bolcheviques, se convirtió en el órgano representativo del primer gobierno obrero y campesino.

El Congreso adoptó con rapidez las primeras medidas revolucionarias:

  • Se promulgó un decreto en el que se proponía a todos los pueblos y gobierno beligerantes que establecieran negociaciones inmediatas para alcanzar una paz justa y democrática.
  • Una delegación rusa inició en Brest-Litovsk negociaciones con Alemania, cuyo resultado fue un tratado de paz que comportó unas pérdidas territoriales enormes para Rusia.
  • Ucrania, Polonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Estonia, Besarabia, Armenia y algunos enclaves del Cáucaso.
  • Se firmó un decreto sobre la tierra confiscando las propiedades de la Corona, la nobleza y la Iglesia, que se entregaban a los soviets para ser repartidas entre los campesinos.
  • Se estableció un decreto sobre las nacionalidades en el que se reconocía a los diferentes pueblos del Imperio, así como su derecho a la autodeterminación.
  • Finalmente, se estableció el control obrero sobre las empresas de más de cinco trabajadores y se nacionalizó la banca.

La Revolución de 1905


Durante los primeros años del siglo XX, Rusia sufrió una profunda crisis económica que agravó aún más sus diferencias. Como consecuencia de una crisis de sobreproducción, la demanda disminuyó y se retrajeron las inversiones extranjeras. Las condiciones de vida se hicieron más duras, tanto en el campo, donde un par de malas cosechas empeoraron la situación, como en la ciudad.

El resultado fue un importante movimiento reivindicativo que se extendió por todo el Imperio.

En esta coyuntura de crisis, el Estado ruso se vio implicado en una guerra con Japón, su gran rival en Asia. Los japoneses no estaban de acuerdo con el expansionismo ruso en la zona de Manchuria, así que decidieron atacar la base naval rusa de Port Arthur.

La guerra fue un desastre para el ejército ruso y las derrotas militares se fueron sucediendo. Los problemas económicos y las dificultades exteriores fueron suficientes para unir a todos los sectores de oposición al zar en una demanda de mejores condiciones de vida y democratización del sistema.

La revolución de 1905 fue el primer gran intento de convertir el Imperio Ruso en una monarquía parlamentaria y constitucional. La chispa que encendió la revolución fue la manifestación pacífica ante el Palacio de Invierno de más de 100.000 personas reclamando reformas sociales, libertades y una Asamblea Constituyente. La manifestación fue disuelta a tiros por la guardia cosaca con el resultado de mil muertos y dos mil heridos.

El acontecimiento será recordado con el nombre de “Domingo Sangriento”.

Tras estos hechos, la revuelta se extendió rápidamente. Los bolcheviques promovieron huelgas en muchos centros industriales, mientras los eseritas estimularon la agitación campesina reclamando la propiedad colectiva de la tierra. Al movimiento revolucionario se unieron algunas insurrecciones de soldados, siendo la más conocida la del acorazado “Potemkin”. Por su parte, los delegados liberales de la zemstva aprovecharon el descontento general para reclamar el sufragio universal.

Con la movilización surgió una nueva organización de masas, los soviets (consejos), que a la larga tendrían una gran trascendencia en la historia de Rusia. Los soviets eran asambleas de delegados de las fábricas y de las organizaciones obreras, constituidos como instituciones democráticas espontáneas.

En medio de una población casi analfabeta, los métodos expeditivos que empleaban (votación a mano alzada, asambleas públicas, elección directa de los órganos superiores…) acercaron la política a las masas. Los primeros soviets surgieron en San Petersburgo y Moscú, extendiéndose rápidamente por los centros industriales más importantes de Rusia.

Ante el peligro de una guerra civil, Nicolás II se vio obligado a ceder, y en el Manifiesto de Octubre se comprometió a convocar una asamblea nacional (Duma) elegida por sufragio universal. El zar también se comprometió a garantizar el respeto de las libertades públicas.

No obstante, con el tiempo se vio que las reformas eran más aparentes que reales. El sufragio se organizó de manera corporativa e indirecta para impedir una posible victoria de la oposición. Además, el sistema era constitucional, pero no parlamentario, pues los ministros no eran responsables ante la Duma y el zar tenía iniciativa a la hora de legislar.

En 1914 parecía que el Estado zarista había puesto fin a los problemas. El poder absoluto del zar permanecía intacto, el orden había sido restablecido, el progreso industrial se había reanudado con gran fuerza y los problemas del campo se habías apaciguado ligeramente.

Sin embargo, la difícil coyuntura de la I Guerra Mundial volvió a pones de manifiesto las contradicciones del sistema.

La Rusia de los zares: una industrialización muy localizada


La abolición de la servidumbre había dado lugar a un aumento de la mano de obra disponible para la industria.

Sin embargo, la agricultura no estaba lo suficientemente desarrollada como para poder aportar el capital que el proceso industrializador exigía. Así, la Rusia zarista tuvo que recurrir a inversiones extranjeras procedentes, fundamentalmente, de Francia, Gran Bretaña, Bélgica y Alemania.

El resultado fue una industrialización muy rápida: entre 1890 y 1900, la producción industrial se duplicó y Rusia se convirtió en la quinta potencia industrial del mundo. Ahora bien, la industrialización rusa presentaba unas particularidades bien definidas:

  • En primer lugar, la concentración geográfica en unas zonas determinadas del Imperio: San Petersburgo, Moscú, Ucrania y Polonia.
  • En segundo lugar, el gigantismo, ya que más de la mitad de los obreros trabajaban en empresas de más de 500 trabajadores.
  • En tercer lugar, la dependencia financiera: en 1914 casi un tercio de las sociedades por acciones estaban en manos de capitales foráneos.

La industrialización potenció el crecimiento del proletariado y hacia 1900 había ya casi tres millones de obreros. A pesar de que numéricamente era poco importante, el proletariado tenía una considerable fuerza social en las regiones industriales como consecuencia de la gran concentración empresarial.

En algunas ciudades, como San Petersburgo, los obreros representaban el 50% de la población.

Las condiciones laborales y salariales eran extremadamente duras:

  • Jornada de trabajo de 12 horas.
  • Salarios muy bajos que disminuían con la edad.
  • Un porcentaje muy elevado de mano de obra infantil y femenina.
  • Viviendas miserables…

A todo ello habría que añadir la ausencia de derechos sindicales, en concreto del derecho a la huelga, y la escasa legislación laboral que dejaba a los obreros indefensos frente a la arbitrariedad de la patronal. En estas circunstancias, no es extraño que la conflictividad social fuese muy elevada y que, de día en día, las revueltas obreras aumentasen.

La política exterior V: la Guerra Nacionalsocialista


Los primeros años de guerra estuvieron marcados por la Blitzkrieg, que permitió a los nazis controlar los territorios que iban desde el Atlántico hasta Moscú. De esta forma, hacia 1942 los territorios del Reich, económicamente al servicio de Alemania, se organizaban de la siguiente manera:

  • Zonas bajo la administración militar y civil.
  • Gobiernos bajo la tutela nazi.
  • Estados satélites.

Hemos indicado ya que todos estos territorios fueron puestos al servicio de la economía Alemania, lo que incluía también a sus habitantes. Durante los años de la guerra la mano de obra esclava o semiesclava trabajando para el Reich creció hasta tal punto que, sin estos “infrahumanos”, hubieran sido imposible que los alemanes hubieran mantenido durante tanto tiempo la guerra:

(Klaus J. Bade, Población, trabajo y migración en Alemania) “…esta gente me son completamente indiferentes y si cometen la menor ofensa, denúncieles inmediatamente a la policía ¡Se les puede fusilar y ahorcar! No me importa ni lo más mínimo ¡Si se vuelven peligrosos, deben ser exterminados!”

El giro de la guerra a favor de los aliados vino marcado por dos hechos: el fracaso de la invasión alemana de Rusia, y la entrada de los EE.UU. en la guerra. Los nazis perdieron la iniciativa del conflicto en Stalingrado, el norte de África, y el Atlántico. Adolf Hitler se olvidó entonces de su proyecto de conquista del mundo y se centró en el otro gran objetivo: la política racial. En un principio se pensó en enviar a los judíos a Palestina y Madagascar; sin embargo, tras la Conferencia de Wannsee (enero 1942) se procedió al exterminio de los semitas mediante el uso de avanzada tecnología:

(Daniel J. Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler) “…un hombre de las SS borracho se nos acercó y nos dijo que los judíos tenían que desvestirse y entonces les decían que iban a despiojarlos. En realidad, gaseaban a aquellas personas y luego las quemaban”.

El asalto definitivo de los aliados se produjo mediante cuatro campañas: la ofensiva rusa, la campaña de Italia, la campaña de Francia, y el hundimiento de Alemania. Finalmente, el 8 de mayo de 1945, los alemanes capitulaban.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

[7] Población, trabajo y migración en Alemania; Klaus J. Bade – Madrid – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social – 1992.

[8] Los verdugos voluntarios de Hitler; Daniel J. Goldhagen – Madrid – Taurus – 1997.