Explica la organización política del Estado franquista


OCTOGÉSIMO OCTAVO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

El elemento clave de la dictadura fue, precisamente, la figura del general Franco, sin el cual resulta imposible comprender la naturaleza del régimen autoritario que se desarrolló en España de 1939 a 1975. De ahí que se tienda a hablar de una dictadura personal en la que, por la pertenencia de su líder al estamento militar, el ejército desempeñó un papel fundamental como pilar del Estado. A esto hemos de añadir que, durante la Guerra Civil, Franco fue concentrando en sus manos cada vez más poder: Generalísimo de todos los ejércitos, Jefatura del Estado, Presidencia del Gobierno y líder del único partido político legal, el “Movimiento Nacional”.

Con el tiempo, ese régimen personal y de corte autoritario fue desarrollando su propia estructura legal en forma de las llamadas Leyes Fundamentales del Reino: Fuero del Trabajo (1938), Ley Constitutiva de las Cortes (1942), Fuero de los Españoles (1945), Ley de Referéndum Nacional (1945), Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947), Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) y Ley Orgánica del Estado (1966). Este conjunto de textos permitió sentar las bases de un Estado corporativo que, según sus arquitectos legales, debía perdurar más allá de la vida del propio dictador.

Además, establecía los cauces para la participación de los ciudadanos en la vida política del país; si bien dentro de los estrechos márgenes permitidos por el régimen, y siempre supeditada a su voluntad. De hecho, las Cortes desempeñaban un papel meramente consultivo y servil con respecto al Ejecutivo. El proceso de elección de sus miembros se realizaba a través de la llamada “democracia orgánica”, según la cual los españoles eran representados por los llamados “órganos naturales”: familia, municipio y sindicato. En ese proceso de configuración legal, España pasó a definirse como un reino. De esta manera, tal como quedó fijado en la Ley de Sucesión de 1947, llegado el momento debía sustituir a Franco un Jefe del Estado que ostentara el título de rey.

Por último, hemos de hacer mención a la Administración del Estado, caracterizada por su marcado centralismo. Con este fin, se nombraron gobernadores civiles en cada una de las provincias para administrarlas de acuerdo a las directrices salidas de Madrid. Desde el Gobierno Civil, cuyo máximo responsable era también Jefe Provincial del Movimiento, también se elegían a los alcaldes, por lo que la política estatal tenía su reflejo también a nivel local.

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Representa una línea del tiempo desde 1931 hasta 1939, situando en ella los principales acontecimientos históricos


OCTOGÉSIMO TERCER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

1931 II – Gobierno del almirante Aznar.
1931 IV – Elecciones municipales del 12 de abril.
1931 IV – Proclamación de la Segunda República.
1931 V – Restablecimiento de la Generalitat de Cataluña.
1931 VI – Decretos de Azaña para reformar el Ejército.
1931 VI – Elecciones a Cortes Constituyentes.
1931 XII – Promulgación de la Constitución republicana.
1931 XII – Alcalá Zamora es nombrado presidente de la República.
1931 XII – Comienzo del Bienio Progresista: gobierno de Manuel Azaña.
1932 VIII – Sublevación del general Sanjurjo.
1932 IX – Se aprueba el Estatuto de Cataluña.
1932 IX – Ley de Reforma Agraria.
1932 IX – Françesc Maciá es nombrado presidente de la Generalitat.
1933 I – Revueltas campesinas: sucesos de Casas Viejas.
1933 III – Fundación de la CEDA.
1933 X – Fundación de Falange.
1933 X – Dimisión de Manuel Azaña.
1933 XI – Gobierno de Martínez Barrio.
1933 XI – Elecciones generales.
1933 XII – Comienzo del Bienio Radical-Cedista.
1933 XII – Gobierno de Alejandro Lerroux.
1934 I – Lluis Companys es nombrado presidente de la Generalitat.
1934 X – Revolución de octubre.
1934 X – El Gobierno suspende el Estatuto de Cataluña.
1935 IX – Nueva Ley Agraria.
1935 X – Escándalo del “estraperlo”.
1935 X – Dimisión de Alejandro Lerroux.
1936 II – Elecciones del Frente Popular.
1936 II – Restablecimiento de la Generalitat.
1936 V – Gobierno de Casares Quiroga.
1936 VI – Se restablece la Ley de Reforma Agraria de 1932.
1936 VI – Se aprueba el Estatuto de Galicia.
1936 VII – Asesinato del teniente Castillo y de Calvo Sotelo.
1936 VII – Comienzo de la Guerra Civil.
1936 VII – Gobierno de Martínez Barrio.
1936 VII – Gobierno de José Giral.
1936 VII – Se forma de Junta de Defensa Nacional en Burgos.
1936 VIII – Se constituye el Comité Internacional de No Intervención.
1936 IX – Gobierno de Largo Caballero.
1936 X – Franco es nombrado “jefe del Gobierno del Estado español”.
1936 XI – El gobierno republicano se traslada a Valencia
1936 XI – Se crea la Junta de Defensa en Madrid: comienza la batalla de Madrid.
1937 III – Comienzo de la Campaña del País Vasco.
1937 IV – Decreto de Unificación: Falange Tradicionalista de las JONS.
1937 IV – Bombardeo de Guernica.
1937 V – Enfrentamiento en Barcelona entre los anarquistas, POUM y PCE.
1937 V – Gobierno de Juan Negrín.
1937 XII Ofensiva sobre Teruel.
1938 II – Primer Gobierno de Franco.
1938 II – Se aprueba el Fuero del Trabajo.
1938 IV – El ejército franquista llega al Mediterráneo.
1938 VII – Batalla del Ebro.
1938 XII – Ofensiva franquista en Cataluña.
1939 II – Ocupación de Cataluña.
1939 II – Ley de Responsabilidades Políticas.
1939 III – Golpe de Estado del coronel Casado y de Julián Besteiro.
1939 III – El ejército franquista entra en Madrid.
1939 IV – Finaliza la Guerra Civil.

La Conferencia de Múnich (1938)


La Segunda Guerra Mundial ha sido, hasta la fecha, el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, tanto en términos de vidas humanas como en destrucción material. Una vez en el poder, Adolf Hitler tomó el camino hacia la guerra que, tras estallar en 1939, no tocaría a su fin hasta 1945. Una vez terminada, los vencedores se reunieron en diversas conferencias para preparar la paz y el nuevo orden mundial.

En este vídeo se aborda la explicación de la Conferencia de Múnich, mientras que en las restantes clases se aborda la introducción al periodo, el camino hacia la guerra (parte primera y parte segunda), la cuestión polaca y el Pacto Germano-Soviético, la política expansionista de Japón, los bandos de la guerra, el inicio del conflicto, las victorias del Eje en el frente occidental, la resistencia británica y el frente mediterráneo, la Operación Barbarroja, la guerra en el Pacífico, el fracaso alemán en la URSS y en el norte de África,  la ofensiva aliada en Europael final de la guerra en Europa, la rendición de Japón, los tratados de paz y la Organización de las Naciones Unidas, las consecuencias del conflicto bélico.

 

El Estado totalitario nazi: el Tercer Reich


Una vez con plenos poderes, Hitler legalizó la dictadura con la imposición de las siguientes leyes en 1933:

  • La Ley de Unificación de los Länder, que suprimía la estructura federal de la República de Weimar.
  • La Ley de Organización de la Burocracia, que excluía de la administración a los funcionarios no adeptos al régimen, así como a los no arios.

A su vez, diversas leyes fueron prohibiendo los partidos políticos, siendo el NSDAP el partido único del sistema. En la misma línea, los sindicatos fueron reemplazados por el Frente del Trabajo, órgano corporativista que debía representar los intereses comunes de obreros y patronos.

En abril de 1933 empezaron a funcionar los primeros campos de concentración a donde fueron a parar algo más de 30.000 opositores políticos del nuevo régimen.

Un año más tarde se creó la Gestapo, policía secreta del Estado, dirigida por Heinrich Himmler, jefe también de las SS.

Hitler, con el fin de ganarse la total adhesión del ejército y de los industriales, anunció el fin de la revolución nacional, poniendo fin a las SA por la vía legal y por la práctica (“Noche de los cuchillos largos”).

En agosto de 1934 murió Hindenburg, lo que dejó vía libre a Hitler para fusionar los poderes del presidente y del canciller en una única persona. En medio de este proceso, que contó con el apoyo del ejército y la gran industria, Hitler proclamó el nacimiento del Tercer Reich, mientras Alemania abandonaba la Sociedad de Naciones.

La instauración y desarrollo del Tercer Reich puede definirse, en lo político, como la tarea de desmantelamiento de todos los derechos civiles recogidos en la Constitución de 1919. Fueron sustituidos por el arbitrario gobierno del partido único y del líder carismático.

Uno de los elementos clave de la organización administrativa en el periodo nazi fue la fusión o solapamiento de los cargos estatales y los del partido. De manera que le correspondía al NSDAP el poder real en toda la organización del Estado.

Al Führer le correspondía el nombramiento y sustitución de todos los cargos en el partido y en cada uno de los niveles de la administración, así como el mando supremo del ejército. También proponía a los miembros del Reichstag, que eran votados por la población en una única lista del NSDAP.

Como en la Italia fascista, pero de manera más sistemática y eficaz, los dirigentes nazis monopolizaron los medios de información, la educación y el arte, con el fin de controlar las masas, especialmente a la juventud.

 

Al tiempo que se intenta forjar el “nuevo alemán”, la oposición intelectual emigraba y los judíos sufrían con mayor dureza las consecuencias del antisemitismo nazi a partir de la Kristalnacht de 1938.

El éxito en el plano económico, manifestado en el aumento de la producción y la práctica desaparición del desempleo, supuso la consolidación definitiva del nazismo. Se estimuló la iniciativa privada, se favoreció la concentración de empresas y el control de los trabajadores. Se llevó adelante un gran programa de obras públicas: red de autopistas, presas, electrificaciones…

Finalmente, en la segunda mitad de la década de 1930 Alemania comienza a dedicar cada vez más esfuerzos a la industria armamentística, al tiempo que se va reforzando la autarquía. Ambas medidas marcan el inicio del camino a la II Guerra Mundial, que internacionalmente seguirá el siguiente itinerario:

  • Remilitarización de Renania (1936).
  • Anexión de Austria: Anschluss (marzo de 1938).
  • Cuestión de los Sujetes (septiembre de 1938).
Después de la Conferencia de Münich (1938), donde pareció solucionarse la cuestión checoslovaca, el Tercer Reich se lanzaría contra Polonia con el sorprendente apoyo de la URSS.

El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se explican los principales acontecimientos de la Alemania nazi previos a la Segunda Guerra Mundial. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte).

 

La evolución política de Francia durante el periodo de entreguerras


La III República francesa sostuvo el sistema democrático entre 1918 y 1939. Funcionó el multipartidismo, se mantuvieron los partidos clásicos (conservadores y radicales) y los socialistas, desde 1936, formaron gobierno.

A pesar de esto, soportó momentos de inestabilidad política porque no se resolvieron los problemas con Alemania y tuvo que hacer frente a la oposición constante de los comunistas y de las ligas fascistas.

Del Bloque Nacional al gobierno de “concentración” (1919-1929).

En 1919 triunfó una coalición de centro-derecha: el Bloque Nacional, que se mantuvo en el poder hasta 1924. Su programa era nacionalista y de reconstrucción y gobernaron sucesivamente G. Clemanceau, A. Briand y R. Poincaré.

El caos financiero y el desprestigio político del Bloque provocaron un cambio en las elecciones de 1924.

El centro-izquierda (cartel de izquierdas) de radicales y socialistas gobernó entre 1924 y 1926. En la presidencia se situó Edouard Herriot.

La gravedad de los problemas económicos condujo a un gobierno de Unión Nacional (1926-1929) con presencia de todas las tendencias: desde radicales hasta conservadores. Lo encabezó, como presidente de la República, Raymond Poincaré, y Aristide Briand como jefe de Gobierno.

Se normalizaron las relaciones con Alemania gracias a la firma de los acuerdos de Locarno. Se consiguió el equilibrio presupuestario y se pudo pagar la deuda exterior ocasionada por la guerra gracias a la reducción del gasto público, la inflación y la subida de impuestos.

Esta situación favorable devolvió la confianza en el franco, aunque redujo la capacidad adquisitiva de los más necesitados.

Los gobiernos efímeros y el Frente Popular (1929-1938).

El crack de 1929 produjo una gran inestabilidad por el hundimiento de la producción industrial y el aumento del número de parados. Hasta 1932 gobernaron gabinetes de centro-derecha, que después pasaron el testigo a la izquierda. Todos fueron muy inestables por falta de mayorías sólidas debidas al multipartidismo reinante.

Las tendencia ideológicas se radicalizaron: el comunismo y los fascismos influyeron cada vez más en la izquierda y la derecha francesa. La tensión social era extrema, pero la democracia se mantuvo.

La última experiencia política de la III República fue el Frente Popular (1936-1938): coalición de izquierda creada en torno a los socialistas. El socialista Léon Blum presidió el primer gobierno del Frente Popular:

  • Se incrementaron los salarios, se extendieron los seguros obreros y se revitalizaron los acuerdos entre sindicatos y patronal.
  • La recuperación económica evolucionó lentamente, aunque salpicada de conflictos.
El inicio de la II Guerra Mundial cambió el panorama político francés, donde tomó el mando el mariscal Petain.

La política exterior III: de la crisis Blomberg-Fritsch al pacto germano-soviético


La “crisis Blomberg-Fritsch” y el relevo de Neurath por Ribbentrop en lo que a asuntos internacionales se refiere, cambiaron la estrategia expansionista alemana. Desde ese momento se procedió a elevar tres reclamaciones territoriales sucesivas -Austria, Checoslovaquia y Polonia- con un esquema muy similar: reivindicación de los derechos de la población germana en esos territorios, presión sobre las autoridades con el apoyo de movimientos internos, y ocupación final del territorio.

1. Cuestión austríaca; en su relación con Austria los nacionalsocialistas pasaron de la política golpista -asesinato de Dollfuss en 1934- a la normalización diplomática -reconocimiento de la soberanía austríaca y proclamación del régimen de Viena como Estado alemán en 1936-. Sin embargo, el 13 de marzo de 1938 Adolf Hitler proclamó el “Anschluss” al tiempo que pedía el refrendo de la población austríaca.

Como austríaco, Stefan Zweig nos narra en El mundo de ayer sus impresiones acerca de los grandes peligros que se cernían sobre Austria y Europa. Considera que las grandes potencias, y especialmente Inglaterra, cometieron el error de confiar en los nazis, de creer en sus promesas. En su opinión, tal vez sobre la conciencia de estas pesase el duro castigo inflingido a Alemania en Versalles, y, por tanto, un deseo de reconpensarla; aunque también destaca la necesidad occidental de una Alemania fuerte capaz de cumplir la función de baluarte contra el bolchevismo.

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Una y otra vez se pretendía hacer creer que Hitler sólo quería atraer a los alemanes de los territorios fronterizos, que luego se daría por satisfecho y, en agradecimiento, exterminaría al bolchevismo; este anzuelo funcionó a la perfección. A Hitler le bastaba mencionar la palabra paz en un discurso para que los periódicos olvidaran con júbilo y pasión todas las infamias cometidas y dejaran de preguntarse por qué Alemania se estaba armando con tanto frenesí (…) poco a poco fueron surgiendo voces en Inglaterra que empezaban a justificar en parte sus “reivindicaciones” de una Gran Alemania, nadie comprendía que Austria era la piedra angular del edificio y que, tan pronto como la hicieran saltar, Europa se derrumbaría (…) Por eso, cada vez que hacía una escapada a Austria y luego volvía a cruzar la frontera, respiraba con alivio: Esta vez, todavía no. Y miraba hacia atrás como si fuera la última. Veía acercarse la catástrofe, inevitablemente; cien veces durante aquellos años, mientras los demás leían confiados los periódicos, yo temía en lo más íntimo de mi ser ver en ellos los titulares: Finis Austr¡ae”.

2. Cuestión checoslovaca; en los Sudetes vivían cerca de tres millones y medio de alemanes, e incluso existía un movimiento interno progermánico contrario al gobierno de Praga. En esta situación, Adolf Hitler presionó para que el caso de los Sudetes fuera revisado por las potencias. Estas se reunieron en la Conferencia de Munich (28-29 de septiembre de 1938), y optaron por entregar los Sudetes a Alemania con el fin de evitar el conflicto bélico. Finalmente, tras la reclamación alemana de Bohemia y Moravia, se procedió a la liquidación de toda Checoslovaquia, quedando tan solo Eslovaquia como república independiente bajo la tutela del Reich. Veamos como vivió Stefan Zweig aquellos sucesos:

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Sé que hoy se recuerda con disgusto aquel encuentro en que Chamberlain y Daladier, colocados impotentes contra la pared, capitularon ante Hitler y Mussolini, pero, puesto que quiero servir a la verdad basándome en documentos, debo confesar que todo aquel que vivió aquellos días en Inglaterra entonces los consideró admirables (…) Se había dado la noticia de que Hitler, Chamberlain, Daladier y Mussolini habían llegado a un acuerdo total y, más aún, que Chamberlain había conseguido cerrar un pacto con Alemania que garantizaba el arreglo pacífico de todos los posibles conflictos entre ambos países para siempre (…) Por radio se oyó primero el mensaje Peace for our time que anunciaba a nuestra sufrida generación que podíamos volver a vivir en paz y contribuir a la construcción de un mundo nuevo y mejor, y miente quien quiera negar a posteriori lo mucho que nos embriagaron aquellas palabras mágicas. Pues, ¿quién podía creer que un hombre que regresaba preparado para una entrada triunfal era un hombre derrotado? (…) Pero, ay, sólo fue la última llamarada de un fuego que iba a extinguirse definitivamente. En los días siguientes empezaron a filtrarse los fatales detalles: cuán absoluta había sido la capitulación ante Hitler y cuán ignominiosa la entrega de Checoslovaquia, a la que se había garantizado ayuda y apoyo; y hacia el fin de semana ya era público que ni siquiera la capitulación había satisfecho a Hitler y que, incluso antes de que se hubiese secado la firma del pacto, él ya lo había violado en todos sus puntos. Sin ninguna clase de escrúpulos Goebbels proclamó entonces públicamente y a los cuatro vientos que en Munich habían acorralado a Inglaterra contra la pared”.

Así pues, el literato austríaco nos muestra cuán grande fue la capitulación anglo-francesa en Münich, pero también cómo se vivieron todos esos hechos en Londres y París. Describe cómo se pasó de la euforia del “Peace for our time”, de haber alejado el fantasma de la guerra, a la decepción de saber cuales eran las exigentes condiciones alemanas. Sobra decir que este descontento aumentó notablemente cuando Adolf Hitler ni siquiera respetó sus propias condiciones de paz.

3. Cuestión polaca; la supeditación, por parte de Adolf Hitler, del pacto de no agresión con Polonia a la incorporación de Dantzig al Reich y la construcción de un pasillo que uniera Alemania con Prusia Oriental, marcó el comienzo de lo que parecía ser otra nueva crisis diplomática. Polonia desestimó la oferta alemana confiando en que las potencias occidentales le apoyarían en caso de enfrentamiento. En consecuencia, Alemania decidió dar un giro radical en su política exterior, y firmó, el 23 de agosto de 1939, un pacto de no agresión con la Unión Soviética. Este incluía una cláusula secreta de reparto de Polonia y del Báltico:

(W. Hofer, Der Nationalsozialismus Dokumente) “…en el caso de reforma político-territorial de los territorios pertenecientes a los Estados bálticos, la frontera septentrional de Lituania trazará la divisoria de las esferas de intereses alemana y soviética. A este respecto, se reconoce por ambas partes el interés de Lituania en el territorio de Vilna (…) en el caso de una reforma político-territorial de los territorios pertenecientes al Estado polaco, las zonas de intereses de Alemania y la URSS quedarán delimitadas aproximadamente por el curso de los ríos Narev, Vístula y San”.

De esta manera, Stalin ganaba tiempo para rearmarse ante su previsible guerra con Alemania, y Adolf Hitler se asegura no caer entre dos frentes –occidental y oriental- por un tiempo.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

La consolidación del nacionalsocialismo X: el 0bjetivo del desempleo


Hacia 1938 el gobierno del Reich alcanzó finalmente su objetivo de acabar con el desempleo; y todo esto a pesar del crecimiento de la población activa durante esos años. Para llevar a cabo esa tarea, a lo largo de los cinco años anteriores se desarrollaron cuatro mecanismos:

  • Se les negó la inscripción en las oficinas de empleo a los funcionarios despedidos por razones políticas.
  • Se favoreció el abandono por parte de la mujer del mercado laboral mediante bonos, incentivos, préstamos y subsidios matrimoniales y maternales.
  • Se inscribió a los jóvenes en los Servicios de Trabajo del Reich.
  • Se reinstauró el servicio militar para los jóvenes desde marzo de 1935.

(Denis de Rougemont, Diario de Alemania) “Ciertamente, había que combatir el paro, pero, en la práctica, los muchachos que acaban de terminar el bachillerato se ven obligados a hacer seis meses de campo de trabajo, dos años de servicio militar, y a veces un año de Lehrakademie antes de entrar en la Universidad…”.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

[7] Diario de Alemania; Denis de Rougemont – Buenos Aires – Colección Sur – 1939.

La consolidación del nacionalsocialismo VIII: la política racial antisemita


La exclusión de los judíos de la Comunidad Nacional fue uno de los fundamentos de la ideología nazi. Estos eran portadores de ideas peligrosas -marxismo, democracia, internacionalismo…-, y por lo tanto eran parásitos muy dañinos para la comunidad. Se procedió a la sistemática persecución de este grupo, que estuvo siempre supeditada a la marcha de la política interior y exterior del Reich. En 1939, desde su exilio británico, Stefan Zweig nos describe la situación de los judíos en los territorios nazis, y la evolución del proceso de persecución:

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “Semana tras semana, mes tras mes, llegaban cada vez más refugiados, que parecían cada vez más pobres y más angustiados que los que les habían precedido. Los primeros, los que habían salido de Alemania con más premura, aún habían podido salvar la ropa, las maletas y los enseres de la casa y muchos incluso algún dinero. Pero cuanto más tiempo habían confiado en Alemania, cuanto más les había costado desprenderse de su amada patria, más severamente habían sido castigados. Primero les quitaron la profesión, les prohibieron la entrada en los teatros, cines y museos, y a los investigadores, el acceso a las bibliotecas: seguían allí por fidelidad o pereza, por cobardía u orgullo. Preferían ser humillados en su patria a humillarse como pordioseros en el extranjero. Luego se les privó del personal de servicio y se les quitó las radios y los teléfonos de las viviendas; después, las viviendas mismas; a continuación se les obligó a llevar pegada la estrella de David, para que todo el mundo los reconociera, los evitara y escarneciera en la calle como a leprosos, expulsados y proscritos”.

Podemos distinguir dos grandes fases dentro de la persecución racial: primero discriminación y exclusión, y después desaparición y exterminio. Sin embargo, procederemos al estudio cronológico de la misma sin detenernos a clasificar en que fase hemos de encuadrar cada hecho:

1933. Boicot a su negocios, jubilación forzosa de funcionariado semita, limitación del porcentaje escolar y universitario correspondiente a este grupo. Así anunciaba el boicot a los negocioa judíos el diario oficial del partido…

(Völkischer Beobachter, 30 de marzo de 1933) “El 1 de abril, al toque de las diez, empieza el boicot a todos los negocios, médicos y abogados judíos. Los judíos han declarado la guerra a 65 millones de personas, ahora van a ser golpeados donde más les duele”.

…y así lo vivió Sebastian Haffner:

(Sebastian Haffner, Historia de un alemán) “El primer acto intimidatorio fue el boicot impuesto a los judíos el primero de abril de 1933 (…) En los días siguientes se tomaron medidas complementarias: todos los negocios arios debían despedir a los empleados judíos. A continuación: todos los negocios judíos debían hacer lo propio. Sus dueños estaban obligados a seguir pagando los sueldos y salarios de sus empleados arios mientras los negocios permaneciesen cerrados a causa del boicot. Dichos propietarios tenían que retirarse totalmente y solicitar la presencia de gerentes arios… Al mismo tiempo comenzó la campaña informativa contra los judíos”.

1935. Exclusión de la oficialidad y del servicio militar, y disposiciones de Nuremberg (negación de la ciudadanía y prohibición de los matrimonios mixtos).

1938. Expulsión de las actividades económicas –incluía la confiscación de estos bienes-, arrestos masivos durante la noche del 9 al 10 de noviembre –Noche de los cristales rotos-, e internamiento en campos de concentración.

Este amplia represión escondía un triple objetivo:

  • Avivar el clima psicológico de lucha.
  • Excluir a los judíos de la esfera económica.
  • Nutrir las arcas del Estado.

En definitiva, el problema de la pureza racial, y especialmente la cuestión del antisemitismo, fue uno de los pilares básicos de la ideología nacionalsocialista. Sin embargo, pronto fueron conscientes los líderes nazis de que este objetivo tenía que ser llevado a cabo de manera progresiva, por medio de pequeñas medidas que pudieran ser digeridas por la sociedad sin levantar grandes protestas. Así arrancó un proceso que, a base de agresiones bien calculadas, acabó llevando a los judíos a los campos de exterminio.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

El modelo yugoslavo IX

Miembro del Comité Central del partido desde 1938, fue uno de los principales ideólogos del nuevo régimen, y en 1953 ocupó los cargos de vicepresidente de la república y presidente de la Asamblea Federal. A principios de los años cincuenta Djilas comenzó a formular, desde posiciones marxistas, una crítica del estalinismo, definido como un sistema de capitalismo de estado sustentado por la policía política y la burocracia. Sus ideas, compartidas en principio por los demás dirigentes yugoslavos, comenzaron a resultar incomodas para el partido cuando, a partir de 1953, Djilas aplicó el mismo tipo de crítica a su propio país. En diversos artículos, el vicepresidente cuestionó la necesidad del monopolio del poder y atacó duramente a la nueva casta dirigente. Vilipendiado y aislado por sus antiguos camaradas, Djilas abandonó el partido y sus cargos públicos en marzo de 1954. Después de publicar en 1957 La nueva clase, libro en que se reafirmaba en sus críticas y denunciaba la pervivencia del estalinismo en la configuración política y económica de Yugoslavia, fue juzgado y condenado a prisión.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 29-30.