Cayo Julio César y los Idus de Marzo


¿Quiénes formaron el Triunvirato? ¿Cuáles fueron las principales victorias de Cayo Julio César en la Guerra Civil? ¿Por qué César cruzó el Rubicón? ¿Cómo se llevó a cabo la conquista de la Galia? En este vídeo, pensado para la Cultura Clásica de 2º de ESO, se explican los principales acontecimiento de la vida de Julio César, así como su asesinato en los Idus de Marzo.

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ESTRUCTURA DEL VÍDEO

  • 0:39. Los orígenes de Julio César.
  • 1:04. El Primer Triunvirato.
  • 1:25. La Guerra de las Galias.
  • 2:05. La ruptura del Triunvirato.
  • 2:50. El paso del Rubicón.
  • 3:36. La Guerra Civil.
  • 4:07. El nombramiento de dictador.
  • 4:43. Los Idus de Marzo.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Cultura Clásica; Martí Durán – Casals.
  2. Cultura Clásica; José Navarro – Anaya.
  3. Cultura Clásica; Patricia Cañizares y Óscar Martínez – SM.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Oposiciones Secundaria | Tema 53


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 53. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema53_La dictadura franquista

BIBLIOGRAFÍA:

  1. R. Carr, España: de la Restauración a la democracia, 1875-1980.
  2. R. De la Cierva, La historia del franquismo.
  3. E. Díaz, El pensamiento español en la era de Franco.
  4. R. Gunther, Política y cultura en España.
  5. J. M. Maravall, Dictadura y disentimiento político. Obreros y estudiantes.
  6. A. Miguel, Manual de estructura social de España.
  7. J. Paredes, Historia de Contemporánea de España.
  8. S. G. Payne, El régimen de Franco.
  9. M. Ruiz Carnicer, El Sindicato Español Universitario (SEU), 1936-1965.
  10. M. Ruiz Carnicer, La universidad española bajo el régimen de Franco.
  11. J. Sinova, La censura de prensa durante el franquismo (1936-1951).
  12. L. Suárez, Franco.
  13. R. Tamames, Introducción a la economía española.
  14. J. Tusell, La oposición democrática al franquismo.

 

Oposiciones Secundaria | Tema 49


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 49. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema49_España: República y Guerra Civil

BIBLIOGRAFÍA:

  1. J. Aróstegui, La Guerra Civil (1936-1939): la ruptura democrática.
  2. M. Artola, Partidos y programas políticos, 1808-1936.
  3. J. Avilés Farré, Los republicanos de izquierda, 1930-1936.
  4. J. Avilés Farré, Pasión y farsa: franceses y británicos ante la guerra.
  5. S. Ben Ami, Los Orígenes de la II República, anatomía de una transición.
  6. B. Bolloten, La Guerra Civil; revolución y contrarrevolución. 
  7. M. Cabrera, La patronal ante la II República.
  8. A. Castells, Las Brigadas Internacionales en la Guerra de España.
  9. M. Contreras, El PSOE en la II República: organización e ideología.
  10. J. Coverdale, La intervención italiana en la Guerra Civil Española.
  11. P. Elstob, La Legión Cóndor.
  12. M. Espadas Burgos, La Guerra Civil Española y las Brigadas Internacionales.
  13. J. Gómez Navarro, El Régimen de Primo de Rivera. Reyes, dictadura y dictadores.
  14. J. García Delgado, La II República Española.
  15. G. Jackson, La República Española y la Guerra Civil.
  16. S. Juliá, Madrid, 1931-1934: de la fiesta popular a la lucha de clases.
  17. M. R. Madariaga, Los moros que trajo Franco.
  18. J. Montero, La CEDA: el catolicismo social y político en la II República. 
  19. J. Paredes, Historia de Contemporánea de España.
  20. S. G. Payne, La primera democracia española. La Segunda República.
  21. J. Gil Pecharromán, La Segunda República.
  22. P. Preston, La Guerra Civil Española.
  23. J. Tusell, Los intelectuales y la República.
  24. A. Viñas, Franco, Hitler y el estallido de la Guerra Civil.

Explica las alternativas políticas que se proponían tras la muerte de Franco, y quiénes defendían cada una de ellas


NONAGÉSIMO CUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Existe un acuerdo global a la hora de situar la transición española dentro de la “tercera ola” democratizadora enunciada por Samuel P. Huntington. Asimismo, se observa un amplio consenso en torno a la labor realizada, que consistía en desmantelar el viejo régimen, dar voz institucional a la oposición democrática, reconocer a los partidos políticos, los derechos de los sindicatos y el derecho de catalanes y vascos a ser culturalmente diferentes y políticamente autónomos, todo esto sin provocar una reacción autoritaria por parte del ejército y del búnker franquista, sin desatar los viejos demonios históricos de la primera y de la segunda República española y de todas las guerras civiles de la España contemporánea.

Ahora bien, para una mejor compresión de ese proceso de cambio, es preciso describir la situación política del país a la muerte del General Franco. En ese contexto distinguimos tres grandes proyectos: continuismo, reforma y ruptura. El primero de ellos, al que se adscribían los grupos más involucionistas de la administración estatal -el bunker-, se caracterizó por una defensa a ultranza del régimen político tal y como se había forjado durante la Guerra Civil y los años de posguerra; es decir, sin admitir ningún tipo de cambio en lo relativo a la organización del poder, las Leyes Fundamentales y los derechos y libertades de la ciudadanía. En el otro extremo se situaban los partidarios de romper con el pasado franquista e instaurar en España una democracia a través de un proceso de cambio político en el que, si bien no era lo deseado, no se renunciaba a la vía revolucionaria. Dentro de ese grupo se situaban los grupos de izquierdas, con especial protagonismo del PSOE y del PCE, así como los nacionalistas periféricos.

Por último, en una posición intermedia entre las otras dos posturas, se situaban los reformistas, grupo integrado tanto por los aperturistas del régimen como por la oposición mas moderada; democristianos, liberales y socialdemócratas fundamentalmente. Su objetivo, al igual que el de los rupturistas, era la sustitución de la dictadura del general Franco por un régimen democrático con sufragio universal, la desaparición de la represión y la división de poderes que ello conlleva. Sin embargo, entendían que ese proceso debía realizarse desde la legalidad franquista –“de la Ley a la Ley”-, desmontando piedra a piedra el régimen dictatorial sin rupturas ni discontinuidades.

Desde el primer momento se hizo evidente que los ciudadanos deseaban, de forma mayoritaria, la democratización del país, pero sin sacrificar la paz y el orden. Esto sólo dejaba una posibilidad, la reforma, que fue el camino seguido por el proceso de transición hasta la aprobación, el 15 de diciembre de 1976, de la Ley para la Reforma Política. En ese periodo de casi trece meses, los españoles fueron testigos de cómo, tanto el búnker como la oposición rupturista al régimen, fracasaban en sus respectivos proyectos.

No obstante, una vez llevada a cabo la reforma legal desde arriba, los reformistas del régimen no podían continuar el tránsito a un orden democrático sin la ayuda de la oposición. Necesitaban atraerse a los sectores más moderados de entre las filas rupturistas, lo que supuso aceptar buena parte de sus postulados. De esta manera, el cambio político pudo llevarse a cabo porque ambos proyectos, reformista y rupturista, cedieron en determinados aspectos con el fin de constituir un régimen democrático. De hecho, la democratización del país era la meta común de los dos grupos, que tan sólo diferían en la manera de llevarlo a cabo. A este respecto, podemos decir que en un principio, por la lógica del momento ya enunciada anteriormente, se impuso la vía reformista; sin embargo, más adelante comenzaron a integrarse también algunos rasgos del proyecto rupturista.

Bloque 11. La Dictadura Franquista (1939-1975)


Conjunto de estándares del temario de 2º de Bachillerato pertenecientes al Bloque 11, en el que se estudia la evolución y características del régimen franquista.

  1. Elabora un esquema con los grupos ideológicos y lo apoyos sociales del franquismo en su etapa inicial.
  2. Explica la organización política del Estado franquista.
  3. Especifica las causas de la crisis final del franquismo desde 1973.
  4. Relaciona la evolución política del régimen con los cambios que se producen el contexto internacional.
  5. Explica la política económica del franquismo en sus diferentes etapas y la evolución económica del país.
  6. Especifica los diferentes grupos de oposición política al régimen franquista y comenta su evolución en el tiempo.
  7. Representa una línea del tiempo desde 1939 hasta 1975, situando en ella los principales acontecimientos históricos.

Especifica los diferentes grupos de oposición política al régimen franquista y comenta su evolución en el tiempo


NONAGÉSIMO SEGUNDO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

A la hora de analizar los grupos de oposición al franquismo hay que diferenciar, en primer lugar, tres grandes etapas: la posguerra (1939-1947), los años de desarrollo del régimen y la apertura internacional (1948-1968) y la crisis final de la dictadura (1969-1975). A su vez, hay que tener en cuenta que, en el periodo que siguió a la Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial, se desarrolló tanto un movimiento de oposición político-institucional como actividades armadas en forma de guerrilla, el llamado “maquis”. Por su parte, en los años cincuenta y sesenta surgieron las primeras protestas estudiantiles y obreras, en las que se formaron buena parte de los opositores de los últimos tiempos del franquismo.

Atendiendo al criterio cronológico establecido en el párrafo anterior, es preciso indicar que, a pesar de que las instituciones republicanas se mantuvieron tras la Guerra Civil, los exiliados estaban divididos, lo que debilitó los intentos de reinstaurar la democracia en España con el apoyo de las potencias aliadas en esos años. Además, a pesar de constituir uno de los grupos más activos contra Franco, siempre se tendió a aislar a los comunistas; al tiempo que los socialistas abandonaron a los republicanos para iniciar su acercamiento a los monárquicos “juanistas”. Todo esto impidió aprovechar la coyuntura internacional favorable que se dio en la segunda mitad de los años cuarenta.

Además, al término de la Segunda Guerra Mundial, los excombatientes republicanos, principalmente anarquistas y comunistas, iniciaron una serie de movimientos de guerrilla que conocemos como el “maquis”. Esta actividad armada, que se desarrolló fundamentalmente en zonas rurales y montañosas, alcanzó su mayor grado de intensidad entre 1945 y 1947, dejando de ser una amenaza para el régimen a partir de 1952.

Una vez superada esa primera etapa, los partidos políticos en el exilio se convencieron de la imposibilidad de acabar con el régimen mediante la guerrilla y la acción diplomática a través de las grandes potencias. A partir de entonces, los opositores, y principalmente el PCE, establecieron redes de acción en los ambientes universitarios y sindicales. La universidad fue, desde la década de los cincuenta, un símbolo de oposición al régimen, el cual empleó métodos represivos para controlarla.

Desde los años sesenta, la oposición política y social adquirió un protagonismo creciente. Esto fue posible, en gran medida, porque el movimiento obrero aprovechó el marco legal de los sindicatos verticales para debilitar el orden laboral franquista; mención especial merece al respecto la fundación de las Comisiones Obreras (CC.OO.) en 1962. A esto se ha de añadir la contribución del Concilio Vaticano II (1962-1965), que inició la renovación de la Iglesia española, abriendo el camino hacia el final del nacionalcatolicismo y del soporte ideológico-religioso de la dictadura.

A todo esto hemos de añadir que, a partir de 1973, surgieron a la izquierda del PCE grupos radicalizados que preconizaban la lucha armada y practicaban el terrorismo (fenómeno similar al alemán o al italiano). Entre estos destacaban FRAP (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico), los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) y ETA (Euskadi Ta Askatasuna). Por último, la crisis final del régimen facilitó la coordinación de la oposición política formada por los partidos de centro-derecha, izquierda y nacionalistas a través de organismos como la Junta Democrática de España o el Consell de Forçes Polítiques de Catalunya.

Explica la política económica del franquismo en sus diferentes etapas y la evolución económica del país


NONAGÉSIMO PRIMER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Al término de la Guerra Civil, el régimen puso en marcha una política económica de carácter intervencionista y autárquico; es decir, pretendía ser autosuficiente y mantener escasa conexión con el exterior. Esta tendencia se vio favorecida, a su vez, por el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el aislamiento diplomático de España hasta la década de los cincuenta. Esto resultó nefasto para un país atrasado industrialmente y con escasas fuentes de energía propias. La autarquía favoreció el estancamiento y la crisis de subsistencia, retrasando la recuperación de la renta per cápita de preguerra y el fin de las cartillas de racionamiento hasta 1952.

Las dificultades que, a partir de 1956, se fueron acumulando en el campo de la economía provocaron otra modificación en la política económica del régimen franquista. De esta manera, a partir de 1957, un grupo de nuevos ministros, los llamados tecnócratas, tomaron en sus manos el control de la política económica de España. A lo largo de la década de 1960 los políticos tecnócratas serán los encargados de dirigir la economía del país.

Franco había formado en 1957 un nuevo Gobierno en el cual dos personalidades destacadas de este grupo ocuparon dos carteras básicas en el área económica. Estas fueron la de Comercio, desempeñada por Alberto Ullastres, y la de Hacienda, a cuyo frente se situó a Mariano Navarro Rubio. Los nuevos ministros elaboraron un Plan de estabilización Económica, que consideraban imprescindible para asentar sobre una base sólida el proceso de crecimiento económico que se quería iniciar. El Plan de Estabilización fue aprobado por el Gobierno el 21 de julio de 1959. Mediante este decreto se impusieron una serie de medidas básicas para orientar la economía del país, entre las que destacaban:

  • Reducción del excesivo gasto estatal; esto implicó restricciones en la concesión de créditos y congelación de los salarios.
  • Desaparición progresiva de los controles del Gobierno sobre las actividades económicas.
  • Apertura de la economía española a los mercados exteriores aumentando las facilidades para la realización de exportaciones.

La finalidad última de esta operación de política económica era poner en contacto la economía española con la internacional. Como consecuencia de estas medidas, a lo largo de los años 60, la economía española entró en una etapa de fuerte crecimiento. Este fue más notable en algunas regiones del país, las denominadas regiones industriales: el País Vasco, Cataluña y Valencia. A su vez, algunas ciudades como Madrid, Burgos, Valladolid, Zaragoza, Vigo, La Coruña, Huelva y Sevilla se convirtieron en importantes núcleos de desarrollo.

Relaciona la evolución política del régimen con los cambios que se producen el contexto internacional


NONAGÉSIMO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

 Pocos meses después de concluir la Guerra Civil en España, se inició en Europa un nuevo conflicto bélico -la Segunda Guerra Mundial (1939-1945)- que iba a ser determinante para las relaciones internacionales en la primera etapa del régimen franquista. Como consecuencia de la ayuda recibida de Alemania e Italia entre 1936 y 1939, la dictadura se encontraba ligada a las potencias del Eje, con las que compartía también ciertos rasgos ideológicos. Ahora bien, en un primer momento, España se declaró neutral, pues Franco sabía que el país no estaba en condiciones de participar en una nueva guerra.

Aún así, alemanes e italianos sondearon las posibilidades de una integración española en el conflicto, ejerciendo presión para que se produjera. En este contexto se han de situar las entrevistas con Hitler y Mussolini, en Hendaya (Francia) y Bordighera (Italia) respectivamente. Tras estos encuentros, si bien España no entró en la guerra, cambio su estatuto de país neutral a no beligerante y firmó el Pacto Antikomintern en noviembre de 1941. De esta manera, tropas españolas ocuparon la ciudad de Tánger, en la costa de Marruecos, y se envió al frente ruso un contingente de voluntarios –la División Azul- para combatir junto a las tropas alemanas en la invasión de la Unión Soviética.

Cuando la guerra parecía volverse claramente desfavorable para las potencias del Eje, España abandonó la no-beligerancia para tornar de nuevo a la neutralidad. Las fluctuaciones de la guerra hicieron que el régimen tuviese también que cuidar las relaciones con el bando aliado, de quienes recibía ayuda en forma de alimentos y combustible. De hecho, los británicos trataron siempre a Franco de forma cordial para que no se produjera su integración en el bando contrario. Finalmente, en octubre de 1943, el general Gómez-Jordana sustituyó a Ramón Serrano Súñer al frente de Exteriores, al tiempo que se retiraba la División Azul.

Una vez se produjo la derrota alemana, se inició un periodo muy difícil para el régimen en el ámbito internacional. No en vano, los aliados veían con disgusto la simpatía que, durante el conflicto, había mostrado España hacia las potencias del Eje. De hecho, vetaron su integración en la ONU, al tiempo que, en la Conferencia de Potsdam se abogaba por favorecer la caída de Franco por medios pacíficos. Esos hechos coincidieron en el tiempo con la firma, en marzo de 1945, del Manifiesto de Lausana por parte de don Juan de Borbón, en la que se abogaba por la restauración de la monarquía y la democracia en España. En definitiva, el franquismo quedó aislado internacionalmente, al tiempo que se recrudecía la lucha de guerrillas en el interior.

Después de muchas presiones diplomáticas, en diciembre de 1946, la ONU recomendó a todos los países que retirasen sus embajadores de España, de tal modo que solo permanecieron los más cercanos, como era el caso de Argentina y Portugal. Sin embargo, cuando más crítica parecía la situación del régimen -aislado diplomáticamente y ahogado en el ámbito económico-, el inicio de la Guerra Fría permitió a Franco presentarse ante británicos y norteamericanos como adalid de la lucha contra el comunismo y, por tanto, como un aliado a tener en cuenta en el nuevo panorama internacional. Aunque España no fue admitida en la OTAN, ni recibió los beneficios del Plan Marshall, fue saliendo progresivamente del aislamiento durante la primera mitad de la década de los cincuenta. Fue así como, en 1950, la ONU levantó el veto que pesaba sobre su integración en los organismos internacionales, como la FAO y la UNESCO. A esto se ha de añadir la firma, en 1953, del Concordato con la Santa Sede y del Tratado Económico y Defensivo con los EE.UU. Por último, ya en 1955, España pasó a ser miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas, si bien la dictadura nunca logró la entrada en las Comunidades Europeas fundadas en los Tratados de París (1951) y Roma (1957).

Explica la organización política del Estado franquista


OCTOGÉSIMO OCTAVO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

El elemento clave de la dictadura fue, precisamente, la figura del general Franco, sin el cual resulta imposible comprender la naturaleza del régimen autoritario que se desarrolló en España de 1939 a 1975. De ahí que se tienda a hablar de una dictadura personal en la que, por la pertenencia de su líder al estamento militar, el ejército desempeñó un papel fundamental como pilar del Estado. A esto hemos de añadir que, durante la Guerra Civil, Franco fue concentrando en sus manos cada vez más poder: Generalísimo de todos los ejércitos, Jefatura del Estado, Presidencia del Gobierno y líder del único partido político legal, el “Movimiento Nacional”.

Con el tiempo, ese régimen personal y de corte autoritario fue desarrollando su propia estructura legal en forma de las llamadas Leyes Fundamentales del Reino: Fuero del Trabajo (1938), Ley Constitutiva de las Cortes (1942), Fuero de los Españoles (1945), Ley de Referéndum Nacional (1945), Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947), Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958) y Ley Orgánica del Estado (1966). Este conjunto de textos permitió sentar las bases de un Estado corporativo que, según sus arquitectos legales, debía perdurar más allá de la vida del propio dictador.

Además, establecía los cauces para la participación de los ciudadanos en la vida política del país; si bien dentro de los estrechos márgenes permitidos por el régimen, y siempre supeditada a su voluntad. De hecho, las Cortes desempeñaban un papel meramente consultivo y servil con respecto al Ejecutivo. El proceso de elección de sus miembros se realizaba a través de la llamada “democracia orgánica”, según la cual los españoles eran representados por los llamados “órganos naturales”: familia, municipio y sindicato. En ese proceso de configuración legal, España pasó a definirse como un reino. De esta manera, tal como quedó fijado en la Ley de Sucesión de 1947, llegado el momento debía sustituir a Franco un Jefe del Estado que ostentara el título de rey.

Por último, hemos de hacer mención a la Administración del Estado, caracterizada por su marcado centralismo. Con este fin, se nombraron gobernadores civiles en cada una de las provincias para administrarlas de acuerdo a las directrices salidas de Madrid. Desde el Gobierno Civil, cuyo máximo responsable era también Jefe Provincial del Movimiento, también se elegían a los alcaldes, por lo que la política estatal tenía su reflejo también a nivel local.

Elabora un esquema con los grupos ideológicos y los apoyos sociales del franquismo en su etapa inicial


OCTOGÉSIMO SÉPTIMO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En los primeros años de la dictadura del general Franco, tres instituciones participaron activamente en la instauración y consolidación del régimen: el Ejército, la Iglesia y la Falange. A esto hemos de añadir una serie de grupos sociales que, en ocasiones como parte de esas instituciones, fueron parte importante en el proceso de construcción del nuevo Estado.

Sin lugar a dudas, el Ejército fue el sostén y eje fundamental del régimen franquista. Evidentemente, hablamos de un cúpula militar formada por los oficiales del bando vencedor de la Guerra Civil; es decir, fieles a Franco y al ideario político que le guiaba. Por tanto, como consecuencia de la depuración bélica y posbélica, dentro de ese estamento castrense predominaban los conservadores, monárquicos e, incluso, fascistas.

En gran medida como consecuencia de la persecución religiosa de los años anteriores, la jerarquía de la Iglesia española se identificó con el ideario del Estado. De esta cercanía entre el poder político y el religioso surgió el nacionalcatolicismo, una alianza de la que se beneficiaron ambas partes y que sirvió de ideología oficial del régimen hasta el Concilio Vaticano II.

La tercera institución a tener en cuenta fue Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el partido único de la dictadura que, comúnmente, era conocido como el “Movimiento Nacional”. Si bien, como consecuencia del Decreto de Unificación de 1937, Franco había desvirtuado en gran medida el proyecto político de José Antonio Primo de Rivera, continuaba siendo un grupo de corte fascista cercano a los regímenes de Italia y Alemania. En este sentido, cabe destacar su papel en la labor de propaganda y control de la sociedad.

Al margen de las instituciones a las que se ha hecho referencia, donde se deben incluir también los grupos sociales que las conformaban –militares, clérigos y miembros del Movimiento-, el régimen también contaba con el apoyo de los empresarios, buena parte de los propietarios agrarios y los grupos de la clase media más cercanos a posiciones conservadoras e, incluso, moderadas.

Atendiendo a criterios ideológicos esas a instituciones y grupos sociales terminaron por agruparse de diversas formas hasta constituir las llamadas “familias” del régimen. De entre ellas, las que más protagonismo adquirieron a lo largo de la dictadura fueron los militares, los miembros del Movimiento y los católicos, desempeñando en esta última un importante papel algunos miembros del Opus Dei.