Con la mirada puesta en el próximo curso


Aunque nos quedan tres intensos meses de curso académico, llevo varias semanas repasando los errores y aciertos de este año con el fin de dar un nuevo paso adelante a partir de septiembre. De hecho, hace pocos días anuncié mi intención de publicar la transcripción de los vídeos, generando en Twitter un interesante debate entre docentes que desarrollan el modelo flipped classroom.

La verdad es que tengo bastantes novedades en mente, pero me falta tiempo para ponerlas por escrito en esta bitácora dedicada a la asignatura de 4º de ESO. Intentaré ir haciéndolo poco a poco, pues soy consciente de los beneficios de poner las cosas por escrito y de recibir refuerzo positivo o críticas constructivas por parte de los compañeros de profesión.

Por le momento, aprovechando la elaboración de unos materiales que hemos presentado a un concurso de la Editorial Santillana, pongo el enlace a un Genially donde se recogen los contenidos de la unidad 6 con su correspondiente cronograma y los proyectos realizados en ese tiempo: La Primera Guerra Mundial.

Una vez terminado el Genially, me he dado cuenta de que puede ser muy útil para organizar mejor el curso que viene. Por ese motivo, de aquí a septiembre trataré de elaborar un material similar para las restantes diez unidades.

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Un guión para Radio Historia


Hace tres semanas, en la última publicación de esta bitácora de 4º de ESO, describí el planteamiento general de la actividad Radio Historia. Desde entonces, el alumnado ha dedicado dos sesiones al trabajo de cada uno de los apartados del programa, quedando todo recopilado y cohesionado en el guión que presento en esta entrada: Guión de Radio Historia

Al respecto, debo aclarar que el retraso en la elaboración del proyecto se ha debido, fundamentalmente, a diversas actividades y exámenes que no nos han permitido ir al ritmo previsto. Finalmente, hemos tenido las dos sesiones de trabajo a principios de febrero, a las que habría que añadir un ensayo general -con especial atención a la entonación- y un boceto de grabación usando un micrófono externo, un programa de grabación y, como es lógico, un ordenador.

El guión que presentaba más arriba es fruto del trabajo de investigación y redacción de mi alumnado. Ahora bien, como casi todo lo que terminamos haciendo, el texto final ha sido corregido por el profesor. Eso explica la ausencia de faltas de ortografía, la presencia de términos complejos para su edad y, sobre todo, que las frases estén bien construidas.

Poniendo en marcha Radio Historia


Aunque hace dos semanas que echó a andar la segunda evaluación, inauguro ahora el nuevo año en esta bitácora dedicada a mi desempeño docente en 4º de ESO. Se me van acumulando los temas, como la entrada dedicada a iDoceo que mencioné en un post anterior, el inicio de las exposiciones orales, el uso de Time Toast o las novedades relacionadas con el Diario de la Historia. Supongo que a lo largo de las próximas semanas iré entrando en todas esas cuestiones, pero ahora me apetece hablar del proyecto que hemos iniciado hoy.

Desde hace varios años, como bien puede verse en las publicaciones de este blog, vengo realizando una actividad llamada «Radio Historia». En general eran podcast de entrevistas a personajes históricos o noticas breves del pasado. Sin embargo, aunque no lo he publicado aún, el curso pasado dimos un paso más al realizar un programa sobre la Conferencia de Múnich de 1938. La idea en este caso es similar, si bien intervendrá toda la clase y no solo un pequeño grupo de seis alumnos.

PRIMEROS PASOS DEL PROYECTO

Cuando llegue el momento compartiré más información sobre la evolución de la actividad y, por supuesto, el resultado final. Por ahora me limitaré a comentar cómo hemos organizado los primeros pasos esta mañana en el aula.

  1. En los primeros diez minutos de clase he comentado los diversos papeles que pueden adoptar los distintos estudiantes a lo largo del proyecto. Además de una persona encargada de dirigir el programa, contaremos en directo el primer viaje en ferrocarril y la presentación del barco de vapor de Robert Fulton. También tendremos un debate entre Adam Smith y Karl Marx, una entrevista a Edison con preguntas por parte de la audiencia y la visita a una fábrica de la época.
  2. En los siguientes minutos de clase, el alumnado se organizó en función de las tareas asignadas y se puso a buscar información sobre su temática en internet. Evidentemente, contaron en todo momento con la supervisión y ayuda del profesor.
  3. Todo el material que van generando por separado se compartirá posteriormente en Drive, de donde saldrá un único documento que servirá de guión para todos el día que grabemos el programa en el aula.

Antes de terminar, pienso que es interesante aclarar que todo esto no es consecuencia de una ocurrencia reciente, sino que se apoya en la experiencia de varios proyectos anteriores. Además, desde que comenzó el curso he manifestado en varias ocasiones mi intención de hacer un programa de radio sobre la revolución industrial. Ahora que hemos superado esa parte del temario, creo que ha llegado el momento de llevarlo a término.

Encuesta al alumnado con Google Forms


Después de publicar la pasada semana una entrada con mis reflexiones sobre la marcha del trimestre, clausuro el año 2018 en mi bitácora de 4º de ESO con las opiniones del alumnado.

Las imágenes que presento a continuación son una selección de las treinta y seis preguntas que, de forma anónima, han respondido mis estudiantes. Ese cuestionario está dividido, a su vez, en los siguientes apartados: evaluación de la actividad docente y sus contenidos, método de trabajo, relación con el alumnado, cumplimiento de las normas del centro y valoración general.

 

Si bien en esta ocasión me han sorprendido un poco los resultados -los esperaba peores por los diversos problemas a los que hice referencia en mi autoevaluación-, es una encuesta con la que ya estoy bastante familiarizado. No en vano, la suelo realizar todos los cursos al finalizar la primera evaluación.

En líneas generales se trata de un cuestionario que aborda la materia y el desarrollo de la actividad docente en su conjunto, pero sin profundizar demasiado. Eso me permite tener una idea global de cómo los estudiantes perciben la materia y el método de trabajo. A su vez, si considero que están suficientemente justificadas, puedo tener en cuenta sus opiniones para introducir cambios.

Para terminar, diré que no tengo por costumbre repetir otra vez esas mismas preguntas a lo largo del curso. En las dos evaluaciones restantes procuro plantear cuestionarios acerca de actividades concretas sobre las que me interesa tener feedback. En fin, cuando llegue el momento daré más detalles sobre esa cuestión.

Autoevalución en mi bitácora docente


Un rápido repaso a los contenidos de esta bitácora docente permite ver cómo ha transcurrido mi primer trimestre en 4º de ESO. Este es el octavo texto que escribo, un número bastante lejano a los quince que, a estas alturas, llevaba con 1º de Bachillerato hace dos cursos. Además, los dos primeros son anteriores al comienzo del curso y los dos últimos se han publicado en las vacaciones de Navidad. En definitiva, solo he añadido cuatro entradas en periodo lectivo.

Quizá ha faltado reflexión por mi parte en estas semanas, de eso no cabe duda. Sin embargo, lo que más he echado en falta ha sido el tiempo.

Si bien, nunca me ha resultado sencillo compatibilizar la docencia en Secundaria con la Universidad, en los últimos meses esta última me ha exigido un mayor esfuerzo por la puesta en marcha del modelo flipped classroom en el primer curso del Grado de Comercio. A eso se añaden las horas que he tenido que dedicar a preparar e impartir las clases en el Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Asiáticos y la corrección definitiva de mi segundo libro.

También he comenzado a dar la vuelta a mis clases en la Geografía de 3º de ESO -no impartía esa materia desde el curso 2013-2014-, he puesto en marcha un ambicioso proyecto de gamificación en la Economía de 4º de ESO y estoy tratando de sacar adelante una actividad de turismo con los alumnos de Iniciativa Emprendedora. Por último, he participado como tallerista en el FlipCon de Zaragoza, así como en la organización del tercer Innobar de Palencia y del Encuentro de Docentes de Ciencias Sociales de Castilla y León (EnlaCCSS).

Con todas esas tareas en marcha, reconozco que no he dedicado todo el tiempo que me hubiera gustado a la asignatura que protagoniza esta bitácora. Es cierto que hemos sacado dos números del Diario de la Historia, estando el tercero pendiente únicamente de la maquetación; no hemos cumplido el objetivo inicial de sacar un periódico cada quince días, pero sí cada mes. A esto se añade la actividad Convención. Juicio a Luis Capeto, que como explicaba en mi última entrada, hemos logrado terminar de milagro.

Ahora bien, en el tintero se han quedado otras actividades, como la gamificación centrada en la independencia de los Estados Unidos (#América1776) o varias exposiciones orales centradas en la Restauración y las Oleadas Revolucionarias. Es necesario hacer hincapié en que no ha sido la falta de tiempo la causa de no haberlas llevado a cabo, sino la escasa atención que he podido prestarles.

Un tercer tema sobre el que merece la pena reflexionar es el considerable retraso que llevamos con el temario, pues en enero empezaremos la revolución industrial.

Me pareció conveniente ir poco a poco, tanto por la importancia de los conceptos aprendidos en los primeros temas como por el bajo nivel y escasos conocimientos que detecté en la evaluación inicial. Tendremos que esperar a final de curso para comprobar si he acertado con esta medida, pero a día de hoy no dejo de estar inquieto con la situación. Además, hemos perdido el interesante tren del Proyecto EDIA por no coincidir en ritmo con los restantes participantes.

Quizá uno de los aspectos más positivos del trimestre -y con esto termino- es el mayor partido que le he sacado a iDoceo. Es cierto que llevo tres cursos utilizando este cuaderno del profesor, pero en los últimos meses he dado un salto de calidad al respecto. Considero que esa cuestión merece una entrada individual, así que pronto explicaré en qué puntos he avanzado.

 

Analizando el juicio a Luis Capeto


Hace tres semanas, las aulas mis dos grupos de 4º ESO se convirtieron en la Convención francesa del año 1792. Como comenté en la anterior entrada de esta bitácora docente, el objetivo era iniciar un debate sobre la vida de Luis Capeto, quien fuera rey de Francia bajo el nombre de Luis XVI.

Evidentemente, no se trata de desarrollar otra vez aquí la preparación, organización y estructura del debate, sino de describir cómo ha ido la experiencia y los puntos a mejorar para la siguiente.

En primer lugar, es conveniente señalar que, a pesar de los errores cometidos al poner en marcha el juicio, este ha resultado altamente satisfactorio. El alumnado ha dedicado varias clases a leer sobre la Revolución Francesa, al tiempo que ha participado en la elaboración de los discursos y en una actividad de expresión oral -el debate- bastante exigente. A eso hay que añadir la motivación con que se lo han tomado y las críticas favorables que he recibido de algunos al terminar.

El principal problema, y sin duda el principal, ha tenido que ver con el contexto en que se ha desarrollado el debate: el final de la evaluación. Unos estudiantes con bastantes exámenes y poco tiempo para prepararlos, han dedicado menos tiempo del que me hubiera gustado a trabajar la actividad. En esa misma línea, he de reconocer que yo también he sido víctima del cansancio a la hora de poner mi granito de arena.

Otro aspecto a mejorar es el que tiene que ver con el material que se le da al alumnado para preparar sus discursos. Considero que los cuatro textos que les pasé eran, en algún caso, demasiado complicados para ellos. Además, no contenían información suficiente para dos sesiones de La Convención.

Por último, considero que fue un error sortear entre los alumnos las cartas de los diversos diputados. Considero que algunos, por la relevancia que tienen, han de caer en manos de personas que den cierto «juego» en el debate. Si no se hace así, las sesiones pueden volverse monótonas y poco imaginativas.

En fin, a bote pronto esos son los aspectos que espero mejorar para el curso que viene. Eso sí, no me despido sin antes informar que en 4º A votaron a favor de la muerte de Luis Capeto, mientras que en 4º B lo hicieron en contra.

Diario de la Historia


De entre los proyectos que vamos a realizar a lo largo del curso 2018-2019, destaca la redacción y edición de un periódico de temática histórica.

Quizá no sea la más espectacular de todas las actividades, pero desde luego sí la más ambiciosa y a la que más tiempo dedicaremos. No en vano, la intención es publicar un número de en torno a ocho páginas cada dos semanas. Es cierto que, para cumplir ese objetivo, cuento con la ventaja de tener dos grupos de 4º de ESO, de tal modo que cada uno de ellos solo intervendrá una vez al mes.

Una peculiaridad de «Diario de la Historia» es que, al tratar una temática amplia, mezcla entre sus contenidos aspectos del pasado que sucedieron en años distintos. Es evidente que no podemos permitirnos el lujo de hacer una publicación año a año, pues el trabajo nos llevaría varios cursos.

Ahora bien, hemos adoptado un compromiso al respecto: respetar el orden cronológico en sus páginas al menos en lo que se refiere a las noticias. De esta forma, los acontecimientos más antiguos estarán en la portada y  los más modernos en las páginas interiores.

 

 

 

ELEMENTOS DE NUESTRO DIARIO

Con el fin de trabajar diversos aspectos de la asignatura, así como distintas herramientas de aprendizaje, he optado por dividir el trabajo del alumnado en los siguientes elementos:

  1. Como todo periódico, «Diario de la Historia» cuenta con una sección de noticias en la que se narran, de forma cronológica, los acontecimientos del pasado. Estos contenidos están repartidos a lo largo de las páginas del periódico y, como se ha indicado antes, siguen un orden cronológico.
  2. Las biografías de los personajes se trabajan a través de las necrológicas. En ellas, con un formato propio de un recuerdo a un difunto, se relatarán los aspectos clave de su vida. Aunque trataremos de agruparlas en una de las páginas finales, no se descarta que, por su interés en relación a una noticia, la biografía ocupe un lugar destacado.
  3. Recurriremos a una entrevista para aquellos personajes que se consideren de especial interés. A diferencia de los dos elementos anteriores, esta será realizada por dos alumnos y, salvo excepciones, se situará en la contraportada del periódico.
  4. Además de la posibilidad de dedicar noticias a la cuestión, la economía y el consumo se abordarán a través de los anuncios publicitarios.
  5. Por último, «Diario de la Historia» también cuenta con elementos lúdicos. De un lado están los pasatiempos, fundamentalmente crucigrama y sopa de letras, y por el otro el cómic. Este último tenderá a ocupar las dos páginas centrales y será elaborado por tres personas.

Mi intención es ir subiendo aquí los distintos números de «Diario de la Historia». Por el momento solo puedo ofrecer el primero, dedicado a las Revoluciones Inglesas:

Diario de octubre de 2018: Las Revoluciones Inglesas.
Diario de noviembre de 2018: España y la independencia de los EE.UU.
Diario de diciembre de 2018: La Convención.
– Diario de enero de 2019: El triunfo del liberalismo.

EL PROCESO DE ELABORACIÓN

Según pasen las semanas y se vaya acostumbrando el alumnado a este sistema, espero acortar los tiempos, pero por el momento este ha sido el sistema de trabajo sesión a sesión:

  • Día 1. Durante los últimos 20 minutos de la clase se repartieron los distintos elementos del periódico (noticias, necrológicas, cómic…). A partir de ahí, teniendo en cuenta que algunos de ellos condicionan la temática a trabajar, se escogieron los contenidos que iban a tratarse en cada apartado.
  • Día 2. La sesión se desarrolló en la sala de informática y comenzó con 15 minutos de lectura individual y comprensiva sobre cada una de las temáticas. En general, la fuentes escogida fue Wikipedia. Una vez terminada esa fase, los alumnos cerraron internet y, en un documento abierto en Drive, escribieron con sus palabras todo aquello que recordaban. Por último, abriendo nuevamente la página web leída, corrigieron o añadieron los datos que consideraron oportuno.
  • Día 3. De nuevo en informática, a partir del texto creado en la clase anterior, los estudiantes hicieron un esfuerzo de adaptar esa información al tipo de documento que debían crear.

Si bien se ha tenido que añadir una sesión más en alguno de los trabajos, ese ha sido el esquema que hemos seguido en la fase de redacción. A continuación he sido yo el que ha corregido los textos y, a través de los documentos compartidos en Drive, sugerido una serie de cambios. En las siguientes imágenes se pueden ver tres ejemplos de eso:

 

 

 

Una vez estuvieron terminados los textos, dio comienzo la fase de edición en Cómic Life. A pesar de tratarse de una aplicación de pago, puede instalarse en el ordenador y utilizarse con normalidad durante treinta días. Por tanto, podremos maquetar con ella los primeros periódicos. Una vez expire el periodo de gratuidad, tendremos que utilizar mi iPad, pues hace unos años compre la app por poco más de 3€.

LA EVALUACIÓN DEL TRABAJO

Sin entrar a detallar cuáles, es evidente que hay elementos del periódico que llevan más trabajo que otros. De igual modo, no es lo mismo enfrentarse a un texto solo que hacerlo en parejas o grupos de tres. En definitiva, la calificación final de cada aportación a «Diario de la Historia» depende de muchos factores y, en consecuencia, han de ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar individualmente a cada persona.

Ahora bien, hay un elemento común a todos: la intensidad y el empeño con que se trabaja en el aula.

Aunque quizá haya quedado claro en el apartado anterior, quiero remarcar que todo se realiza en el aula bajo mi supervisión. El alumnado no continua su tarea en casa, con el consiguiente riesgo de que allí reciba una ayuda excesiva que adultere el proceso. La observación que he realizado en esos días, así como las abundantes notas tomadas en clase, me permiten evaluar una parte del trabajo sin tan siquiera leer sus textos definitivos. Y, como vengo haciendo desde hace tres cursos, ese apartado es un 25% de la nota final del proyecto.

Por cierto, las notas tomadas durante la observación quedan recogidas en mi cuaderno del profesor (iDoceo) y se comparten con el alumnado vía mail una vez termina el proyecto.

El proceso de evaluación individualizado de los distintos apartados del periódico -ese restante 75% de la nota de cada estudiante- se lleva a cabo a partir de rúbricas. Si cada uno de los elementos del periódico -noticia, necrológica, cómic…- tiene un formato distinto, es lógico también que cuenten con un sistema diferente a la hora de poner nota al trabajo. A continuación dejo como ejemplo los modelos utilizados para la necrológica y el cómic:

 

 

 

Evidentemente, con el fin de que el proceso sea lo más justo posible, los alumnos irán pasando por todos y cada uno de los elementos del periódico a lo largo del curso. Es decir, en junio cada persona habrá elaborado una noticia, una necrológica, una entrevista un cómic, un anuncio, un crucigrama y una sopa de letras.

Un examen atomizado y de libre configuración


Como he venido anunciando desde que comencé esta bitácora, he optado por cambiar el sistema de evaluación para este curso. No es que supongo un gran terremoto, pero sí es un cambio significativo con respecto a lo que venía haciendo hasta la fecha. Es una cuestión que afecta tanto al modelo de examen como a los porcentajes dedicados a cada aspecto de la asignatura.

Además, por política de mi nuevo centro, donde se pretende una mayor adecuación de la nota final a los estándares y las competencias, estos dos aspectos también desempeñan un papel relevante.

Por el momento, me detendré únicamente en la cuestión de los exámenes, dejando para futuras entradas el tema de los porcentajes, los estándares y las competencias. Y, por si acaso no se ha leído el último texto que escribí, recuerdo que mi repaso a la evaluación empezó hace unos días cuando hablé del itinerario libre.

Un examen atomizado

En 2017 cerré mi bitácora de 1º de Bachillerato hablando de la deconstrucción del examen. Debo reconocer que, con el paso de los meses, la idea ha ido cogiendo cada vez más fuerza, al tiempo que la puesta en práctica de aquellas medias anunciadas no ha hecho más que reforzar la idea del examen atomizado.

Mi obsesión por terminar con un alumnado centrado solo en «el examen» -problema al que los docentes hemos contribuido notablemente- me llevó, en un primer momento, a restar porcentaje de la nota a ese tipo de pruebas. Posteriormente a eso se añadió la distribución de las distintas pruebas que lo conformaban en varios días.

Llegados a este punto, quizá algún que otro docente se plantee cómo es posible que dé tiempo a eso y además a impartir la materia. Pues bien, la solución es sencilla. En primer lugar, al utilizar el modelo de la clase invertida -la explicación teórica les llega a través de una serie de vídeos que hacen las veces de tarea-, tengo mucho tiempo en el aula para dedicarlo a lo que considere más positivo para su aprendizaje. Y, en segundo término, muchas de esas pruebas no llevan más de quince minutos, pues son partes de aquel examen que antes ocupaba la hora entera.

Concretando la atomización

En concreto, para este curso me planteo realizar los siguientes exámenes, en fechas distintas, con mi alumnado de 4º de ESO:

  1. Una prueba tipo test por cada unidad didáctica; se trata de un ejercicio en el que se examinan los conocimientos concretos -los datos- que ha adquirido el alumno.
  2. Examen de conceptos en cada tema; se trata de la principal herramienta con la que cuento para que trabajen la memoria, pero también para que entiendan bien los términos más importantes.
  3. Tres cuestionarios orales por alumno cada evaluación; estos seguirán el modelo que utilicé hace dos cursos con mi alumnado de Historia Contemporánea y tienen como objetivo desarrollar sus habilidad de comunicación verbal.
  4. Un examen de aspectos generales cada dos unidades didácticas; con esta prueba, que no estará centrada en aspectos memorísticos, pretendo descubrir si son capaces de relacionar diversos aspectos de la materia. De hecho, lo más probable es que el punto de partida sea un texto, un mapa, una tabla o una gráfica, a partir del cual deban elaborar un comentario libre, pero bien fundamentado.

Un examen de itinerario libre

El cuarto modelo de examen al que acabo de hacer referencia tiene mucho en común con el itinerario libre a partir de vídeos del que hablaba en mi última entrada. Al respecto, hay que tener que un comentario libre -una prueba de relación a partir de textos, mapas, tablas o gráficas- favorece a aquellas personas que más esfuerzo han puesto en ampliar sus conocimientos. Si bien es cierto que en ocasiones esto no se cumple, pienso que todos estamos de acuerdo en que es lo más probable. Por tanto, aquellos que más vídeos opcionales hayan trabajado, tienen más recursos para elaborar una respuesta de mayor calidad.

Ahora bien, hay un segundo punto común entre el itinerario libre y el examen que planteo. Me refiero a la posibilidad de establecer una «Historia de dos velocidades».

Esta  idea, por cierto, la he esbozado ya en textos anteriores, pero sin profundizar en ella ¿En qué consistiría? En el caso concreto del examen se establecería dos opciones dentro de cada pregunta, una básica y otra de excelencia. Aquellos que aspiren al notable como máximo, optarán por la más sencilla de las dos, mientras que las personas que busquen un sobresaliente deberán responder a la más compleja.

También cabe la posibilidad de que, en una misma prueba, se combinen preguntas básicas y de excelencia. De igual modo, habrá alumnos que en unas unidades opten por ir a por la máxima nota y en otras se conformen con «ir tirando». Sea como fuere, al final la media del curso deberá reflejar del mejor modo posible -y sobre todo de la manera más justa- esas estrategias.

Como aclaración final, me gustaría comentar que, aunque me he llenado la boca hablando de excelencia, realmente lo que subyace bajo este sistema es la búsqueda de una salida para el alumnado proveniente de PMAR (Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento). Pienso que ningún docente de Secundaria es ajeno a la situación que atraviesan estos estudiantes al ser «arrojados» de pronto a un 4º de ESO con un nivel muy superior al que realmente tienen.

Si bien considero que es un problema legal que no me toca corregir, entiendo que desde mi ámbito de responsabilidad debo poner los medios para atenuar el perjuicio que se les causa.

El retorno al itinerario libre


Acabamos de terminar la segunda semana de curso y, por el momento, lo único que puedo decir es que apenas hemos avanzado con el temario. Vamos poco a poco, tratando de desperezar a un alumnado con pocas ganas de trabajar después de un largo verano; estío que, por otro lado, se está prolongando debido a las altas temperaturas de este final de septiembre.

Además, estoy poniendo especial empeño en asentar aspectos organizativos y procedimentales, así como en lograr que todos los estudiantes tengan una cuenta de Google Classroom, Quizlet y EdPuzzle.

Ahora bien, la lentitud inicial no indica, ni mucho menos, que no exista un itinerario claro para el desarrollo de la asignatura. Una materia en la que, como señalé en mi anterior entrada, pretendo reciclar muchos materiales de la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato y adecuarla al nivel de 4º de ESO. Precisamente me el objetivo de estas líneas es explicar cómo voy a hacerlo en el caso de los vídeos.

Hace un par de curso, al iniciar la redacción de mi bitácora de 1º de Bachillerato, hablé de los itinerarios libres y abiertos. Una idea tremendamente ambiciosa y, quizá precisamente por eso, casi irrealizable. En fin, siempre he pensado que aquello podía haber funcionado con algunos ajustes y un poco más de dedicación por mi parte. Sea como fuere, a día de hoy no estoy en condiciones de demostrarlo, pero si de plantear para 4º de ESO algo semejante pero más adecuado a la realidad.

La explicación de lo que tengo en mente llevará probablemente varias entradas de este diario del profesor, ya que debe abordar cuestiones tan complejas como la evaluación, los proyectos, la colaboración entre alumnos y con otros centros, la creatividad, el compromiso, la difusión… Por eso me conformo con detenerme hoy en la cuestión de los vídeos.

Como bien puede apreciarse en la página de este blog dedicada al material audiovisual de 4º de ESO, en cada unidad didáctica existen unos vídeos obligatorios y otros opcionales. Todos ellos estarán disponibles para el alumnado en EdPuzzle, si bien solo podrán abordar los segundos cuando hayan completado la visualización de los primeros.

Se abre, por tanto, la posibilidad de que ellos decidan si quieren ampliar el itinerario obligatorio con materiales que amplíen sus conocimientos. Y, como es lógico, esto tendrá repercusiones en la nota final, pues solo podrán aspirar a obtener un nueve o más aquellos que hayan trabajado el material optativo de, al menos, cuatro unidades didácticas. De igual manera, el resto del alumnado obtendrá una pequeña bonificación en la nota por cada visualización extra.

En definitiva, se trata de una medida de excelencia que, a su vez, evita dedicar más tiempo de la cuenta a aquellos que no aspiran al sobresaliente.

Como veremos a la hora de hablar de los exámenes, esa «Historia de dos velocidades» también tienen en ellos su manifestación. Y, por supuesto, aquellos materiales que considero optativos no son los imprescindibles, sino aspectos de segundo nivel que suelen estudiarse en Bachillerato, pero no en 4º de ESO.

 

El arte de reciclar


A menos de 48 horas para que comience oficialmente el curso académico 2018-2019, tengo la sensación de tener demasiadas tareas pendientes. En fin, supongo que a muchos docentes les sucede lo mismo, si bien en mi caso existe la excusa de impartir Economía e Iniciativa Emprendedora por primera vez.

Me da la sensación de que el año pasado tenía todo mejor «atado y bien atado», y eso me da un poco de miedo, pues sé el «caos controlado» que terminó siendo a partir de noviembre.

Si eso sucedió con unas asignaturas programadas al detalle, no quiero ni pensar qué puede pasar en las circunstancias actuales. Eso sí, sospecho que buena parte de los problemas del 2017-2018 se debieron a la propia rigidez de la organización que plantee; pero bueno, eso es otra historia.

De momento cuento con la ventaja de tener el material que, a lo largo de los dos últimos cursos, he elaborado para 1º de Bachillerato. Eso me ha permitido ir adaptándolo a 4º de ESO en estas dos primeras semanas de septiembre, pues el temario es casi idéntico. Quizá más adelante cuente con detalle los criterios que he seguido para rebajar un poco el nivel de los contenidos y la exigencia -también me gustaría dedicar una entrada al sistema de evaluación que tengo en mente (y en la programación)-, pero de momento me conformo con dejar por escrito esa dependencia con respecto al curso superior.

En pocas horas comenzará todo y, a pesar de esa desorganización de la que hablaba antes, tengo la certeza de haber hecho una buena labor de reciclaje de materiales.