Encuesta al alumnado con Google Forms


Después de publicar la pasada semana una entrada con mis reflexiones sobre la marcha del trimestre, clausuro el año 2018 en mi bitácora de 4º de ESO con las opiniones del alumnado.

Las imágenes que presento a continuación son una selección de las treinta y seis preguntas que, de forma anónima, han respondido mis estudiantes. Ese cuestionario está dividido, a su vez, en los siguientes apartados: evaluación de la actividad docente y sus contenidos, método de trabajo, relación con el alumnado, cumplimiento de las normas del centro y valoración general.

 

Si bien en esta ocasión me han sorprendido un poco los resultados -los esperaba peores por los diversos problemas a los que hice referencia en mi autoevaluación-, es una encuesta con la que ya estoy bastante familiarizado. No en vano, la suelo realizar todos los cursos al finalizar la primera evaluación.

En líneas generales se trata de un cuestionario que aborda la materia y el desarrollo de la actividad docente en su conjunto, pero sin profundizar demasiado. Eso me permite tener una idea global de cómo los estudiantes perciben la materia y el método de trabajo. A su vez, si considero que están suficientemente justificadas, puedo tener en cuenta sus opiniones para introducir cambios.

Para terminar, diré que no tengo por costumbre repetir otra vez esas mismas preguntas a lo largo del curso. En las dos evaluaciones restantes procuro plantear cuestionarios acerca de actividades concretas sobre las que me interesa tener feedback. En fin, cuando llegue el momento daré más detalles sobre esa cuestión.

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Autoevalución en mi bitácora docente


Un rápido repaso a los contenidos de esta bitácora docente permite ver cómo ha transcurrido mi primer trimestre en 4º de ESO. Este es el octavo texto que escribo, un número bastante lejano a los quince que, a estas alturas, llevaba con 1º de Bachillerato hace dos cursos. Además, los dos primeros son anteriores al comienzo del curso y los dos últimos se han publicado en las vacaciones de Navidad. En definitiva, solo he añadido cuatro entradas en periodo lectivo.

Quizá ha faltado reflexión por mi parte en estas semanas, de eso no cabe duda. Sin embargo, lo que más he echado en falta ha sido el tiempo.

Si bien, nunca me ha resultado sencillo compatibilizar la docencia en Secundaria con la Universidad, en los últimos meses esta última me ha exigido un mayor esfuerzo por la puesta en marcha del modelo flipped classroom en el primer curso del Grado de Comercio. A eso se añaden las horas que he tenido que dedicar a preparar e impartir las clases en el Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Asiáticos y la corrección definitiva de mi segundo libro.

También he comenzado a dar la vuelta a mis clases en la Geografía de 3º de ESO -no impartía esa materia desde el curso 2013-2014-, he puesto en marcha un ambicioso proyecto de gamificación en la Economía de 4º de ESO y estoy tratando de sacar adelante una actividad de turismo con los alumnos de Iniciativa Emprendedora. Por último, he participado como tallerista en el FlipCon de Zaragoza, así como en la organización del tercer Innobar de Palencia y del Encuentro de Docentes de Ciencias Sociales de Castilla y León (EnlaCCSS).

Con todas esas tareas en marcha, reconozco que no he dedicado todo el tiempo que me hubiera gustado a la asignatura que protagoniza esta bitácora. Es cierto que hemos sacado dos números del Diario de la Historia, estando el tercero pendiente únicamente de la maquetación; no hemos cumplido el objetivo inicial de sacar un periódico cada quince días, pero sí cada mes. A esto se añade la actividad Convención. Juicio a Luis Capeto, que como explicaba en mi última entrada, hemos logrado terminar de milagro.

Ahora bien, en el tintero se han quedado otras actividades, como la gamificación centrada en la independencia de los Estados Unidos (#América1776) o varias exposiciones orales centradas en la Restauración y las Oleadas Revolucionarias. Es necesario hacer hincapié en que no ha sido la falta de tiempo la causa de no haberlas llevado a cabo, sino la escasa atención que he podido prestarles.

Un tercer tema sobre el que merece la pena reflexionar es el considerable retraso que llevamos con el temario, pues en enero empezaremos la revolución industrial.

Me pareció conveniente ir poco a poco, tanto por la importancia de los conceptos aprendidos en los primeros temas como por el bajo nivel y escasos conocimientos que detecté en la evaluación inicial. Tendremos que esperar a final de curso para comprobar si he acertado con esta medida, pero a día de hoy no dejo de estar inquieto con la situación. Además, hemos perdido el interesante tren del Proyecto EDIA por no coincidir en ritmo con los restantes participantes.

Quizá uno de los aspectos más positivos del trimestre -y con esto termino- es el mayor partido que le he sacado a iDoceo. Es cierto que llevo tres cursos utilizando este cuaderno del profesor, pero en los últimos meses he dado un salto de calidad al respecto. Considero que esa cuestión merece una entrada individual, así que pronto explicaré en qué puntos he avanzado.

 

Diario de la Historia


De entre los proyectos que vamos a realizar a lo largo del curso 2018-2019, destaca la redacción y edición de un periódico de temática histórica.

Quizá no sea la más espectacular de todas las actividades, pero desde luego sí la más ambiciosa y a la que más tiempo dedicaremos. No en vano, la intención es publicar un número de en torno a ocho páginas cada dos semanas. Es cierto que, para cumplir ese objetivo, cuento con la ventaja de tener dos grupos de 4º de ESO, de tal modo que cada uno de ellos solo intervendrá una vez al mes.

Una peculiaridad de «Diario de la Historia» es que, al tratar una temática amplia, mezcla entre sus contenidos aspectos del pasado que sucedieron en años distintos. Es evidente que no podemos permitirnos el lujo de hacer una publicación año a año, pues el trabajo nos llevaría varios cursos.

Ahora bien, hemos adoptado un compromiso al respecto: respetar el orden cronológico en sus páginas al menos en lo que se refiere a las noticias. De esta forma, los acontecimientos más antiguos estarán en la portada y  los más modernos en las páginas interiores.

 

 

 

ELEMENTOS DE NUESTRO DIARIO

Con el fin de trabajar diversos aspectos de la asignatura, así como distintas herramientas de aprendizaje, he optado por dividir el trabajo del alumnado en los siguientes elementos:

  1. Como todo periódico, «Diario de la Historia» cuenta con una sección de noticias en la que se narran, de forma cronológica, los acontecimientos del pasado. Estos contenidos están repartidos a lo largo de las páginas del periódico y, como se ha indicado antes, siguen un orden cronológico.
  2. Las biografías de los personajes se trabajan a través de las necrológicas. En ellas, con un formato propio de un recuerdo a un difunto, se relatarán los aspectos clave de su vida. Aunque trataremos de agruparlas en una de las páginas finales, no se descarta que, por su interés en relación a una noticia, la biografía ocupe un lugar destacado.
  3. Recurriremos a una entrevista para aquellos personajes que se consideren de especial interés. A diferencia de los dos elementos anteriores, esta será realizada por dos alumnos y, salvo excepciones, se situará en la contraportada del periódico.
  4. Además de la posibilidad de dedicar noticias a la cuestión, la economía y el consumo se abordarán a través de los anuncios publicitarios.
  5. Por último, «Diario de la Historia» también cuenta con elementos lúdicos. De un lado están los pasatiempos, fundamentalmente crucigrama y sopa de letras, y por el otro el cómic. Este último tenderá a ocupar las dos páginas centrales y será elaborado por tres personas.

Mi intención es ir subiendo aquí los distintos números de «Diario de la Historia». Por el momento solo puedo ofrecer el primero, dedicado a las Revoluciones Inglesas:

Diario de octubre de 2018: Las Revoluciones Inglesas.
Diario de noviembre de 2018: España y la independencia de los EE.UU.
Diario de diciembre de 2018: La Convención.
– Diario de enero de 2019: El triunfo del liberalismo.

EL PROCESO DE ELABORACIÓN

Según pasen las semanas y se vaya acostumbrando el alumnado a este sistema, espero acortar los tiempos, pero por el momento este ha sido el sistema de trabajo sesión a sesión:

  • Día 1. Durante los últimos 20 minutos de la clase se repartieron los distintos elementos del periódico (noticias, necrológicas, cómic…). A partir de ahí, teniendo en cuenta que algunos de ellos condicionan la temática a trabajar, se escogieron los contenidos que iban a tratarse en cada apartado.
  • Día 2. La sesión se desarrolló en la sala de informática y comenzó con 15 minutos de lectura individual y comprensiva sobre cada una de las temáticas. En general, la fuentes escogida fue Wikipedia. Una vez terminada esa fase, los alumnos cerraron internet y, en un documento abierto en Drive, escribieron con sus palabras todo aquello que recordaban. Por último, abriendo nuevamente la página web leída, corrigieron o añadieron los datos que consideraron oportuno.
  • Día 3. De nuevo en informática, a partir del texto creado en la clase anterior, los estudiantes hicieron un esfuerzo de adaptar esa información al tipo de documento que debían crear.

Si bien se ha tenido que añadir una sesión más en alguno de los trabajos, ese ha sido el esquema que hemos seguido en la fase de redacción. A continuación he sido yo el que ha corregido los textos y, a través de los documentos compartidos en Drive, sugerido una serie de cambios. En las siguientes imágenes se pueden ver tres ejemplos de eso:

 

 

 

Una vez estuvieron terminados los textos, dio comienzo la fase de edición en Cómic Life. A pesar de tratarse de una aplicación de pago, puede instalarse en el ordenador y utilizarse con normalidad durante treinta días. Por tanto, podremos maquetar con ella los primeros periódicos. Una vez expire el periodo de gratuidad, tendremos que utilizar mi iPad, pues hace unos años compre la app por poco más de 3€.

LA EVALUACIÓN DEL TRABAJO

Sin entrar a detallar cuáles, es evidente que hay elementos del periódico que llevan más trabajo que otros. De igual modo, no es lo mismo enfrentarse a un texto solo que hacerlo en parejas o grupos de tres. En definitiva, la calificación final de cada aportación a «Diario de la Historia» depende de muchos factores y, en consecuencia, han de ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar individualmente a cada persona.

Ahora bien, hay un elemento común a todos: la intensidad y el empeño con que se trabaja en el aula.

Aunque quizá haya quedado claro en el apartado anterior, quiero remarcar que todo se realiza en el aula bajo mi supervisión. El alumnado no continua su tarea en casa, con el consiguiente riesgo de que allí reciba una ayuda excesiva que adultere el proceso. La observación que he realizado en esos días, así como las abundantes notas tomadas en clase, me permiten evaluar una parte del trabajo sin tan siquiera leer sus textos definitivos. Y, como vengo haciendo desde hace tres cursos, ese apartado es un 25% de la nota final del proyecto.

Por cierto, las notas tomadas durante la observación quedan recogidas en mi cuaderno del profesor (iDoceo) y se comparten con el alumnado vía mail una vez termina el proyecto.

El proceso de evaluación individualizado de los distintos apartados del periódico -ese restante 75% de la nota de cada estudiante- se lleva a cabo a partir de rúbricas. Si cada uno de los elementos del periódico -noticia, necrológica, cómic…- tiene un formato distinto, es lógico también que cuenten con un sistema diferente a la hora de poner nota al trabajo. A continuación dejo como ejemplo los modelos utilizados para la necrológica y el cómic:

 

 

 

Evidentemente, con el fin de que el proceso sea lo más justo posible, los alumnos irán pasando por todos y cada uno de los elementos del periódico a lo largo del curso. Es decir, en junio cada persona habrá elaborado una noticia, una necrológica, una entrevista un cómic, un anuncio, un crucigrama y una sopa de letras.

Materiales educativos


RECURSOS PARA DOCENTES


PreziRúbricas

Schoology#HistoriaEn3Minutos

Técnicas_EstudioFracaso_Escolar

Extremo_Oriente  HistoriaEnMapas   BarChartRace_Imperios  BarChartRace_Población Oposición_Secundaria Historia_Económica

 


PROYECTOS DESARROLLADOS


Radio_Historia  Proyecto_Explora Quizlet Medieval_TimesBanqueros_Comerciantes  RenacimientoWarhol Experiencia_Cómic Realidad_VirtualBlogs  Emoticonos Kahoot Visual_ThinkingRecreación epistolar  Crack_1929 Debates #DifundeHistoriaInstagram_Quizlet  WhatsFake Diario_Historia Convención#EstoEsGeografía  Conferencia_PAz Reporteros_Historia Ready_Player

Un examen atomizado y de libre configuración


Como he venido anunciando desde que comencé esta bitácora, he optado por cambiar el sistema de evaluación para este curso. No es que supongo un gran terremoto, pero sí es un cambio significativo con respecto a lo que venía haciendo hasta la fecha. Es una cuestión que afecta tanto al modelo de examen como a los porcentajes dedicados a cada aspecto de la asignatura.

Además, por política de mi nuevo centro, donde se pretende una mayor adecuación de la nota final a los estándares y las competencias, estos dos aspectos también desempeñan un papel relevante.

Por el momento, me detendré únicamente en la cuestión de los exámenes, dejando para futuras entradas el tema de los porcentajes, los estándares y las competencias. Y, por si acaso no se ha leído el último texto que escribí, recuerdo que mi repaso a la evaluación empezó hace unos días cuando hablé del itinerario libre.

Un examen atomizado

En 2017 cerré mi bitácora de 1º de Bachillerato hablando de la deconstrucción del examen. Debo reconocer que, con el paso de los meses, la idea ha ido cogiendo cada vez más fuerza, al tiempo que la puesta en práctica de aquellas medias anunciadas no ha hecho más que reforzar la idea del examen atomizado.

Mi obsesión por terminar con un alumnado centrado solo en «el examen» -problema al que los docentes hemos contribuido notablemente- me llevó, en un primer momento, a restar porcentaje de la nota a ese tipo de pruebas. Posteriormente a eso se añadió la distribución de las distintas pruebas que lo conformaban en varios días.

Llegados a este punto, quizá algún que otro docente se plantee cómo es posible que dé tiempo a eso y además a impartir la materia. Pues bien, la solución es sencilla. En primer lugar, al utilizar el modelo de la clase invertida -la explicación teórica les llega a través de una serie de vídeos que hacen las veces de tarea-, tengo mucho tiempo en el aula para dedicarlo a lo que considere más positivo para su aprendizaje. Y, en segundo término, muchas de esas pruebas no llevan más de quince minutos, pues son partes de aquel examen que antes ocupaba la hora entera.

Concretando la atomización

En concreto, para este curso me planteo realizar los siguientes exámenes, en fechas distintas, con mi alumnado de 4º de ESO:

  1. Una prueba tipo test por cada unidad didáctica; se trata de un ejercicio en el que se examinan los conocimientos concretos -los datos- que ha adquirido el alumno.
  2. Examen de conceptos en cada tema; se trata de la principal herramienta con la que cuento para que trabajen la memoria, pero también para que entiendan bien los términos más importantes.
  3. Tres cuestionarios orales por alumno cada evaluación; estos seguirán el modelo que utilicé hace dos cursos con mi alumnado de Historia Contemporánea y tienen como objetivo desarrollar sus habilidad de comunicación verbal.
  4. Un examen de aspectos generales cada dos unidades didácticas; con esta prueba, que no estará centrada en aspectos memorísticos, pretendo descubrir si son capaces de relacionar diversos aspectos de la materia. De hecho, lo más probable es que el punto de partida sea un texto, un mapa, una tabla o una gráfica, a partir del cual deban elaborar un comentario libre, pero bien fundamentado.

Un examen de itinerario libre

El cuarto modelo de examen al que acabo de hacer referencia tiene mucho en común con el itinerario libre a partir de vídeos del que hablaba en mi última entrada. Al respecto, hay que tener que un comentario libre -una prueba de relación a partir de textos, mapas, tablas o gráficas- favorece a aquellas personas que más esfuerzo han puesto en ampliar sus conocimientos. Si bien es cierto que en ocasiones esto no se cumple, pienso que todos estamos de acuerdo en que es lo más probable. Por tanto, aquellos que más vídeos opcionales hayan trabajado, tienen más recursos para elaborar una respuesta de mayor calidad.

Ahora bien, hay un segundo punto común entre el itinerario libre y el examen que planteo. Me refiero a la posibilidad de establecer una «Historia de dos velocidades».

Esta  idea, por cierto, la he esbozado ya en textos anteriores, pero sin profundizar en ella ¿En qué consistiría? En el caso concreto del examen se establecería dos opciones dentro de cada pregunta, una básica y otra de excelencia. Aquellos que aspiren al notable como máximo, optarán por la más sencilla de las dos, mientras que las personas que busquen un sobresaliente deberán responder a la más compleja.

También cabe la posibilidad de que, en una misma prueba, se combinen preguntas básicas y de excelencia. De igual modo, habrá alumnos que en unas unidades opten por ir a por la máxima nota y en otras se conformen con «ir tirando». Sea como fuere, al final la media del curso deberá reflejar del mejor modo posible -y sobre todo de la manera más justa- esas estrategias.

Como aclaración final, me gustaría comentar que, aunque me he llenado la boca hablando de excelencia, realmente lo que subyace bajo este sistema es la búsqueda de una salida para el alumnado proveniente de PMAR (Programa de Mejora del Aprendizaje y Rendimiento). Pienso que ningún docente de Secundaria es ajeno a la situación que atraviesan estos estudiantes al ser «arrojados» de pronto a un 4º de ESO con un nivel muy superior al que realmente tienen.

Si bien considero que es un problema legal que no me toca corregir, entiendo que desde mi ámbito de responsabilidad debo poner los medios para atenuar el perjuicio que se les causa.

El retorno al itinerario libre


Acabamos de terminar la segunda semana de curso y, por el momento, lo único que puedo decir es que apenas hemos avanzado con el temario. Vamos poco a poco, tratando de desperezar a un alumnado con pocas ganas de trabajar después de un largo verano; estío que, por otro lado, se está prolongando debido a las altas temperaturas de este final de septiembre.

Además, estoy poniendo especial empeño en asentar aspectos organizativos y procedimentales, así como en lograr que todos los estudiantes tengan una cuenta de Google Classroom, Quizlet y EdPuzzle.

Ahora bien, la lentitud inicial no indica, ni mucho menos, que no exista un itinerario claro para el desarrollo de la asignatura. Una materia en la que, como señalé en mi anterior entrada, pretendo reciclar muchos materiales de la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato y adecuarla al nivel de 4º de ESO. Precisamente me el objetivo de estas líneas es explicar cómo voy a hacerlo en el caso de los vídeos.

Hace un par de curso, al iniciar la redacción de mi bitácora de 1º de Bachillerato, hablé de los itinerarios libres y abiertos. Una idea tremendamente ambiciosa y, quizá precisamente por eso, casi irrealizable. En fin, siempre he pensado que aquello podía haber funcionado con algunos ajustes y un poco más de dedicación por mi parte. Sea como fuere, a día de hoy no estoy en condiciones de demostrarlo, pero si de plantear para 4º de ESO algo semejante pero más adecuado a la realidad.

La explicación de lo que tengo en mente llevará probablemente varias entradas de este diario del profesor, ya que debe abordar cuestiones tan complejas como la evaluación, los proyectos, la colaboración entre alumnos y con otros centros, la creatividad, el compromiso, la difusión… Por eso me conformo con detenerme hoy en la cuestión de los vídeos.

Como bien puede apreciarse en la página de este blog dedicada al material audiovisual de 4º de ESO, en cada unidad didáctica existen unos vídeos obligatorios y otros opcionales. Todos ellos estarán disponibles para el alumnado en EdPuzzle, si bien solo podrán abordar los segundos cuando hayan completado la visualización de los primeros.

Se abre, por tanto, la posibilidad de que ellos decidan si quieren ampliar el itinerario obligatorio con materiales que amplíen sus conocimientos. Y, como es lógico, esto tendrá repercusiones en la nota final, pues solo podrán aspirar a obtener un nueve o más aquellos que hayan trabajado el material optativo de, al menos, cuatro unidades didácticas. De igual manera, el resto del alumnado obtendrá una pequeña bonificación en la nota por cada visualización extra.

En definitiva, se trata de una medida de excelencia que, a su vez, evita dedicar más tiempo de la cuenta a aquellos que no aspiran al sobresaliente.

Como veremos a la hora de hablar de los exámenes, esa «Historia de dos velocidades» también tienen en ellos su manifestación. Y, por supuesto, aquellos materiales que considero optativos no son los imprescindibles, sino aspectos de segundo nivel que suelen estudiarse en Bachillerato, pero no en 4º de ESO.

 

El arte de reciclar


A menos de 48 horas para que comience oficialmente el curso académico 2018-2019, tengo la sensación de tener demasiadas tareas pendientes. En fin, supongo que a muchos docentes les sucede lo mismo, si bien en mi caso existe la excusa de impartir Economía e Iniciativa Emprendedora por primera vez.

Me da la sensación de que el año pasado tenía todo mejor «atado y bien atado», y eso me da un poco de miedo, pues sé el «caos controlado» que terminó siendo a partir de noviembre.

Si eso sucedió con unas asignaturas programadas al detalle, no quiero ni pensar qué puede pasar en las circunstancias actuales. Eso sí, sospecho que buena parte de los problemas del 2017-2018 se debieron a la propia rigidez de la organización que plantee; pero bueno, eso es otra historia.

De momento cuento con la ventaja de tener el material que, a lo largo de los dos últimos cursos, he elaborado para 1º de Bachillerato. Eso me ha permitido ir adaptándolo a 4º de ESO en estas dos primeras semanas de septiembre, pues el temario es casi idéntico. Quizá más adelante cuente con detalle los criterios que he seguido para rebajar un poco el nivel de los contenidos y la exigencia -también me gustaría dedicar una entrada al sistema de evaluación que tengo en mente (y en la programación)-, pero de momento me conformo con dejar por escrito esa dependencia con respecto al curso superior.

En pocas horas comenzará todo y, a pesar de esa desorganización de la que hablaba antes, tengo la certeza de haber hecho una buena labor de reciclaje de materiales.

Emulando a Odiseo


Durante el curso 2016-2017, siguiendo el ejemplo del profesor Vicente Alemany un año antes, decidí llevar una especie de diario de la asignatura con los dos grupos de 1º de Bachillerato.

Estoy convencido de que aquella experiencia, aunque exigente, favoreció notablemente mi labor docente y la buena marcha de la materia.

Desde luego me ayudó mucho a reflexionar sobre lo que hacía, el modo de hacerlo y los objetivos que perseguía. Además, me permitió conocer con más profundidad mis puntos débiles y poner, en la medida de mis posibilidades, remedio a esas carencias.

La importancia de aquellas treinta y cinco entradas se puso de manifiesto al curso siguiente cuando, pensando quizá que era algo superado, decidí no continuar con el diario.

Debo confesar que lo eché bastante de menos, pues percibí que me faltaba una herramienta muy valiosa para orientar la asignatura y reflexionar por escrito sobre su marcha.

Ese es el motivo que me ha llevado a retomar la bitácora de la asignatura a comienzos de este nuevo curso. Ahora bien, con el cambio de centro educativo he perdido el 1º de Bachillerato, por lo que centraré mis reflexiones en los dos grupos de 4º de ESO. Al igual que Odiseo trataba de regresar a Ítaca en la obra de Homero, yo trato de retomar lo perdido para volver a experimentar una experiencia de aprendizaje memorable.


A continuación pueden ir leyéndose las distintas entradas pertenecientes a esta bitácora docente de 4º de ESO:

El arte de reciclar
El retorno al itinerario libre
Un examen atomizado y de libre configuración
Diario de la Historia: un proyecto a largo plazo
Convención. Juicio a Luis Capeto
Analizando el juicio a Luis Capeto
Autoevaluación en mi bitácora docente
Encuesta al alumnado con Google Forms
Poniendo en marcha Radio Historia
Un guión para Radio Historia
Radio Historia: programa sobre la revolución industrial
#Versalles100. Conmemorando un centenario en las redes sociales
Los memes son historia
Conferencia de Paz de Versalles 
Con la mirada puesta en el próximo curso
Nuestro Tratado de Versalles

 

Repositorio de rúbricas


En los últimos años, las rúbricas han ido adquiriendo un mayor protagonismo dentro de las múltiples herramientas que los docentes utilizamos para evaluar el trabajo del alumnado. Aunque las descubrí hace un tiempo, no he empezado a utilizarlas de manera habitual hasta que me hice con iDoceo a comienzos del curso 2016/2017. Desde entonces he podido comprobar que no solo facilitan mi trabajo, sino que también evitan cierto grado de subjetividad a la hora de corregir. Además, como suelo ponerlas a disposición de mi alumnado en Google Classroom, ellos saben con detalle qué se les pide y cuál es el valor de cada uno de los ítems contenidos.

Esta entrada tiene como objetivo poner a disposición otros profesores algunas de mis rúbricas. De tal modo que, sin problema por mi parte, las aprovechen si consideran que les pueden resultar útiles. Mi intención es ir subiéndolas poco a poco, así como añadir una breve explicación que pueda servir de ayuda. Por tanto, a diferencia de otros apartados de mi blog, se trata de una publicación en constante construcción.

Presentaciones orales

Como viene siendo habitual en mis rúbricas, las columnas muestran cinco posibles calificaciones, que van del cero al cuatro en función de los objetivos logrados por el alumnado. Además, se establecen cuatro ítems a evaluar: utilización del tiempo, expresión oral, puesta en escena y trabajo en el aula. De ellas es preciso detenerse brevemente en las dos últimas, pues considero que las otras no generan ningún problema de comprensión.

El tercero de los ítems hace referencia, en todos los casos, a la postura y movimiento del estudiante mientras hablan. Es decir, su capacidad para utilizar la expresión corporal de tal modo que esta ayude a la mejor comprensión de la temática escogida. Ahora bien, en algunos casos puede afectar también al uso de la pizarra, presentaciones o, si se busca cierta teatralidad, los disfraces u otros elementos creativos.

La cuestión del trabajo en el aula está presente en la inmensa mayoría de mis rúbricas, siendo un aspecto en el que insisto mucho a mi alumnado desde inicio del curso. Saben de sobra que un cuarto de la calificación final sale de las notas que tomo en clase mientras ellos preparan los contenidos y la presentación.

Presentación_Oral.png

Lectura en el aula

Si bien no sucede todos los días, es bastante habitual que iniciemos la clase con diez minutos de lectura. En el caso de los alumnos de los primeros cursos de la ESO, les proporciono novelas históricas adecuadas a su edad que hemos comprado en el departamento de Geografía e Historia, mientras que los mayores pueden proponer su propio libro de lectura, siempre y cuando tenga relación con los contenidos de la asignatura. En cualquier caso, si un estudiante de 4º de ESO o de Bachillerato no propone nada, me encargo de asignarle un libro adecuado.

Se trata de una actividad que tiene su peso en la evaluación final y que tiene una doble finalidad: trabajar la compresión lectora y profundizar en el conocimiento de algunos aspectos de la historia. Como se desprende de la rúbrica que presento a continuación, mientras leen no paro de pasear por la clase tomando notas, comprobando que realmente están pendientes del libro y anotando su avance de un día para otro. Además, cada cierto tiempo, sin previo aviso, se desarrollan pruebas de comprensión.

Lectura

Entrevistas a personajes históricos

La grabación de podcast suele ser, de unos años a esta parte, un recurso habitual entre los profesores de diversas asignaturas. Con esto no se pretende únicamente mejorar su competencia digital, sino también su expresión oral y escrita. Estas últimas se ponen de manifiesto, tanto a la hora de elaborar el guión, como en el proceso de grabación.

En esta ocasión, a la hora de evaluar el trabajo de los alumnos, se valoran los contenidos recogidos, la calidad técnica de la entrega final, la expresión oral y el trabajo en el aula. Conviene aclarar que nosotros solemos realizar la inmensa mayoría del proyecto en horario lectivo. Tanto el trabajo de investigación sobre la vida de los personajes, como la elaboración del guión y la propia grabación se realizan en el aula.

Entrevista_Personaje.png

Para ampliar un poco esta información y escuchar una selección de trabajos, puede consultarse el siguiente enlace: Reporteros de la Historia.

Galería de personajes

Con el fin de ampliar los conocimientos históricos del alumnado de 2º de ESO, suelo realizar una actividad que consiste en realizar breves biografías de los principales personajes de la Edad Media. El trabajo se desarrolla en varios momentos del curso y requiere, únicamente, el uso de una sesión de clase. Si bien, previamente, a través de la plataforma educativa, han escogido una de las opciones de la lista propuesta por mí.

El alumnado debe acudir ese día con una tira de cartulina -una tercera parte de un DINA3-, una imagen relacionada con la temática que quepa en ese espacio y la información que haya recopilado en casa sobre su personaje, ya sea impresa o escrita a mano en una hoja aparte. A partir de ahí, tienen toda la hora para elaborar en sucio un texto propio a partir de los datos con los que cuentan y, una vez lo haya revisado el profesor, pasarlo a la cartulina. En ella deberá ir también pegada la imagen seleccionada previamente.

Se trata de una actividad de corta duración, fácil de organizar y en la que se trabaja, fundamentalmente, la competencia lingüística en el ámbito de la redacción. Hasta la fecha, la rúbrica que he utilizado para evaluar esos trabajos cuenta con cuatro apartados: contenidos, redacción, presentación y trabajo en el aula.

Galería_Personajes.png

Actividad de debate

A diferencia de las dos rúbricas anteriores, considero que esta únicamente puede aplicarse a cursos superiores. Al menos mi experiencia me dice que los debates no terminan de funcionar bien por debajo de 3º de ESO. De todos modos, como en casi todo, depende más del grupo ante el que nos encontremos y la forma de plantear la actividad que del curso o la edad.

Conviene resaltar, una vez más, que hay un trabajo en el aula que supone un cuarto de la nota final del trabajo. El desarrollo de los debates y la forma como organizo los turnos de palabra pueden consultarse en esta entrada: Debatiendo sobre ideologías.

Debate.png

Trabajo cooperativo de estándares

Aunque se trata de una rúbrica pensada para que los alumnos evalúen el trabajo de sus compañeros de grupo a la hora de elaborar los estándares de 2º de Bachillerato, considero que esta rúbrica puede adaptarse a la inmensa mayoría de los trabajos en equipo.

La rúbrica valora el proceso de recogida de información, la elaboración del texto y la participación activa en los debates del grupo. Además, contiene un apartado en el que pueden valorar la puntualidad de los compañeros en la entrega de sus tareas.

Cooperativo_Estándares.png

Experiencia Cómic

Desde el primer trimestre del curso 2016-2017, la elaboración de cómics ocupa un espacio importante en el desarrollo de algunas de mis asignaturas. En general suelo recurrir a la aplicación Cómic Life, como bien se explica en la siguiente publicación: Experiencia Cómic.

Una vez más, las notas tomadas por el profesor sobre el trabajo de aula suponen el 25% de la calificación final. Además, se tienen en cuenta otros aspectos como la coherencia de la historia, la cantidad de información histórica -siempre que sea correcta-, y la calidad de la composición.

Proyecto_Cómic.png

Bitácora individual

Todos los alumnos de 1º de Bachillerato cuentan con un blog en el que deben ir publicando diversas entradas a lo largo del curso. Aunque por lo general deben realizar una publicación semanal, el primer mes del curso suele estar dedicado únicamente a que se familiaricen con el entorno WordPress y trabajen el diseño de su espacio en la red. Por tanto, los primeros contenidos creados por ellos no aparecen hasta mediados de octubre.

La mayor parte de sus publicaciones tienen que ver con el trabajo del ensayo histórico, si bien también se pueden encontrar reflexiones suyas sobre la asignatura, sus contenidos o alguna cuestión que les haya llamado la atención. En cualquier caso, lo que prima es que el contenido sea original, tal como se explica en las entradas que yo mismo he dedicado a esta actividad: Blogueros de la Historia.

Semanalmente entro en cada una de sus bitácoras y evalúo su trabajo a partir de la siguiente rúbrica:

Bitácora.png

El ensayo histórico

Con el fin de que mis alumnos de Bachillerato realicen una pequeña investigación trimestral y la plasmen en sus blogs con corrección gramatical, solemos dedicar varios días a la elaboración de lo que llamo el ensayo histórico. Se trata de una actividad que, a pesar de estar en constante proceso de transformación desde que la inicié, queda bastante bien reflejada en estas entradas: Las ventajas del itinerario libre y abierto y Blogueros de la Historia.

En este caso, las notas tomadas por el docente en el aula no influyen para nada en la calificación del producto final. Ahora bien, si no aprovechan el tiempo que se les da en clase, es muy probable que no logren terminar el ensayo. Esto es así, tanto porque en casa no cuentan con la ayuda del profesor, como por la cantidad de tiempo que esta tarea conlleva.

Ensayo_Histórico

Proyectos #DifundeHistoria

Para las actividades que, desde mayo de 2016, vengo realizando en Twitter con otros docentes de diversos puntos de España, utilizo dos rúbricas distintas. La primera de ellas, en este caso bajo el título «#ArteMedieval» está orientada al alumnado de Educación Secundaria. Por su parte, la que aquí denomino «#RevoluciónEDU» corresponde a los cursos de Bachillerato. Como bien se aprecia, la única diferencia entre ambas es el número de tweets, seguidores, retweets y likes que se exige en cada una de ellas.

Tal como sucedía en el caso del ensayo histórico, tampoco esta rúbrica cuenta con un apartado dedicado al trabajo de aula. Ahora bien, el ítem dedicado al equipo es rellenado por el docente a partir de la distribución de tareas que observa en clase. Además, la inmensa mayoría de los tweets se programan en horario lectivo.

 

 

Para conocer otros aspectos de estos proyectos, así como las competencias que se trabajan y su repercusión mediática, puede consultarse el siguiente enlace: #DifundeHistoria: proyectos en Twitter.

La Conferencia de París (1919)

Las actividades de aprendizaje vivencial también son evaluadas mediante rúbricas. La que presento a continuación es un ejemplo aplicado a la simulación de la Conferencia de Paz de París que solemos realizar al terminar la explicación de la Primera Guerra Mundial. En ella, el alumnado queda dividido en grupos, correspondiéndole a cada uno representar a las principales potencias: los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón, Italia y Alemania.

Una vez distribuidos, cada uno de ellos recibe un dossier con la información que debe incluir en su discurso, así como con los objetivos de su país de cara a la reunión. A partir de ese momento, en dos sesiones -una de preparación y otra de debates- se desarrolla una actividad que se evalúa de acuerdo con los ítems de la siguiente rúbrica:

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La feria de las revoluciones

Esta rúbrica está pensado para un proyecto que engloba varias actividades. La feria de las revoluciones engloba varios trabajos elaborados a lo largo de un trimestre o curso con el fin de darles visibilidad en el centro. Esto incluye exposiciones orales, diseño de pósters, competiciones de Kahoot y puntos de información sobre las diversas revoluciones de finales del XVIII y XIX.

Evidentemente, es un proyecto que puede aplicarse a otras asignaturas e incluir otro tipo de actividades. La idea es, en definitiva, coordinar una serie de actividades de temática común y concentrarlas en una única semana. A partir de ahí, con el fin de romper un poco la monotonía de la vida del centro, sacarlas del aula y mostrar el trabajo de esos alumnos a la comunidad educativa.

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Presentaciones orales para universitarios

Como profesor asociado en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid, desarrollo a lo largo del cuatrimestre algunas actividades para mejorar la destreza oral de mi alumnado. Considero que, tanto el modelo de trabajo como la rúbrica que presento aquí, podrían utilizarse sin problema en los cursos de Bachillerato.

En los primeros días de curso subo un listado de trabajos al campus virtual y ellos, mediante un mail, eligen uno. A continuación, contando con mi asesoramiento en las horas de tutoría, investigan sobre la cuestión y, cuando se ven preparados, me lo notifican para que les asigne un día de presentación ante sus compañeros.

Es importante señalar que no deben entregarme ningún trabajo en soporte papel o digital, pues solo evalúo la puesta en escena en el aula. De igual modo, como bien se desprende de la rúbrica, se valora positivamente la mención de varios tipos de fuentes, la presencia de abundantes contenidos sin errores históricos y que en su intervención el alumnado hable de memoria, sin apoyarse en sus notas.

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Programando la evaluación del curso II


Después de escribir hace unos días sobre la deconstrucción del examen, mi intención con esta entrada es darle otra vuelca de tuerca a la evaluación para acercarme más a la evaluación continua. Los tres epígrafes de esta entrada siguen la misma filosofía: dar la oportunidad al alumnado de que, una vez realizada una prueba, tenga la posibilidad de mejorar la calificación que ha obtenido. Evidentemente, como se verá a continuación, eso está sujeto a una serie de condiciones. Además, no se aplica a todas las actividades del curso.

Conviene aclarar que, en ningún caso, se tratan de exámenes extraordinarios, sino de “segundas oportunidades” que modifican la nota media de los estudiantes en cualquier momento del curso. La recuperación existe al margen de este planteamiento, y a ella deberán presentarse en junio aquellos que no hayan logrado superar una o más evaluaciones.

Un proceso acumulativo para afianzar conceptos

A lo largo del curso académico, el alumnado ha de enfrentarse a nueve pruebas donde se evalúa su conocimiento de los términos de las distintas unidades didácticas. Previamente, como viene siendo habitual en las asignaturas que imparto, se les facilita la lista de esos conceptos, y se les informa de su valor en la nota: un 12%.

Ahora bien, lo previsto no es examinarse en cada unidad únicamente de los términos que le son propios, sino también de los de temáticas previamente dadas. Es decir, en la segunda prueba del curso también habrá conceptos de la primera, en la tercera de la primera y la segunda, en la cuarta de las tres anteriores y así hasta la novena unidad didáctica.

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Mi objetivo con esta medida es doble: por un lado pretendo afianzar conocimientos básicos y por el otro poner fin a la costumbre de que un contenido dado se olvida después del examen. También es verdad que, entre el profesor y el alumnado, existe un acuerdo para que, al menos, el 40% de los términos sean del último tema explicado.

De cara a la cuestión que pretendo explicar en esta entrada, la acumulación de términos históricos también tiene consecuencias. De hecho, en una prueba de conceptos los estudiantes pueden modificar la nota obtenida en pruebas anteriores. Para que se me entienda bien, quizá lo mejor sea poner un ejemplo:

Imaginemos una persona que ha obtenido una calificación baja en la prueba de una unidad didáctica y que, semanas después, se enfrenta a la de otra. No sé, qué tal si la primera fue del tema tres y esta última del cinco, por ejemplo. Pues bien, si responde bien a un porcentaje alto de los conceptos de la tercera unidad, verá mejorada aquella nota.

Como es lógico, todo esto no se deja al azar, sino que está concretado de la siguiente manera:

  • Si el alumno responde correctamente a todos los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añaden dos puntos a la nota que tenía en la prueba de términos.
  • Si el alumno responde correctamente a dos tercios de los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añade un punto a la nota que tenía en la prueba de términos.
  • Si el alumnos responde correctamente a la mitad de los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añade medio punto a la nota que tenía en la prueba de términos. Ahora bien, para ello ha de tener, al menos, un siete en el examen que está realizando en ese momento.

Exámenes orales: elige tu propia aventura

Al igual que en el caso de los conceptos, los alumnos pueden modificar la nota que han obtenido en las pruebas orales. El sistema en este caso, todo hay que decirlo, es bastante menos complejo.

En el vídeo que elaboré para #AsíFlipeoEn3Minutos comentaba que cada estudiante se enfrenta a un examen oral cada dos semanas. Eso supone que al final de curso van a tener dieciocho oportunidades, mientras que las unidades didácticas, como ya comenté, son únicamente nueve.

 

Es decir, una vez hayan superado todas las pruebas previstas para un momento determinado del curso, podrán aprovechar los días sobrantes para mejorar las calificaciones obtenidas en los anteriores.

Rebobinando las respuestas de EdPuzzle

Aunque la visualización de los vídeos no entra del 80% de la nota que mi departamento marca para los exámenes –se sitúa dentro del otro 20%-, sí que es otro elemento clave en esta extraña evaluación continua que vengo explicando.

Todas y cada una de las explicaciones teóricas que tengo grabadas están subidas a EdPuzzle. De esta manera, gracias a las preguntas que introduzco en esta aplicación, cada vídeo me aporta una nota de todos los estudiantes.

Pues bien, existe la posibilidad de que, en cualquier momento del curso, los alumnos puedan mejorar la calificación que han obtenido en tres de ellos. Únicamente pongo una condición: deben haber hecho la tarea de vídeos dos semanas seguidas. Una vez cumplan eso, escogen tres explicaciones para que yo las desbloquee y ellos puedan volver a contestar.

¿De qué porcentaje de nota estamos hablando?

Este procedimiento con el que pretendo acercarme a la evaluación continua permite que la nota media del alumnado se actualice cada vez que mejoran su calificación en cualquiera de las tres pruebas descritas. Ahora bien, únicamente afecta a estas, por lo que cabe plantearse cuál es su peso real en la nota final.

En la entrada anterior señalé que los exámenes orales constituían el 20%, mientras que las pruebas de conceptos se quedaban un poco por debajo: un 12%. La cuestión de EdPuzzle es más compleja, pues no todas las unidades didácticas tienen la misma cantidad de vídeos. Sin embargo, suele situarse en torno al 3% en las tres evaluaciones.

En definitiva, este sistema de corrección de la nota afectaría a un 35% del total. Una cantidad que, si bien dista de ser decisiva, no es ni mucho menos despreciable.