Clases virtuales de 2º de ESO


Conjunto de directos en YouTube grabados con motivo de la pandemia del coronavirus. En estas clases se recopila la actividad realizada con alumnos de 2º de ESO en Historia a partir del 16 de marzo de 2020. Para más información sobre el funcionamiento de las sesiones y la metodología que hay detrás, recomiendo ver antes este vídeo:  Coronavirus y centros educativos.

 

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Clases virtuales de 4º de ESO


Conjunto de directos en YouTube grabados con motivo de la pandemia del coronavirus. En estas clases se recopila la actividad realizada con alumnos de 4º de ESO en Historia a partir del 16 de marzo de 2020. Para más información sobre el funcionamiento de las sesiones y la metodología que hay detrás, recomiendo ver antes este vídeo:  Coronavirus y centros educativos.

 

Clases virtuales de 3º de ESO


Conjunto de directos en YouTube grabados con motivo de la pandemia del coronavirus. En estas clases se recopila la actividad realizada con alumnos de 3º de ESO en Geografía a partir del 16 de marzo de 2020. Para más información sobre el funcionamiento de las sesiones y la metodología que hay detrás, recomiendo ver antes este vídeo:  Coronavirus y centros educativos.

 

 

 

 

Clases virtuales de Cultura Clásica


Conjunto de directos en YouTube grabados con motivo de la pandemia del coronavirus. En estas clases se recopila la actividad realizada con alumnos de 2º de ESO en Cultura Clásica a partir del 17 de marzo de 2020. Para más información sobre el funcionamiento de las sesiones y la metodología que hay detrás, recomiendo ver antes este vídeo:  Coronavirus y centros educativos.

Enseñar historia en tiempo de coronavirus


Como es conocido, a mediados de marzo de 2020 las aulas de los centros educativos de España cerraron como consecuencia de la pandemia. En el momento de escribir estas líneas llevamos tres semanas con las clases virtuales, y todo parece indicar que se va a prolongar más en el tiempo. Partiendo del proyecto que me plantee al comienzo, dedicaré este espacio a contar mi experiencia, con errores y aciertos.

En febrero de este año grabé mi primer directo en YouTube. Es cierto que tenía ganas de hacerlo desde tiempo atrás, pero el impulso definitivo vino de manos del coronavirus. El cierre temporal de colegios en Japón me llevó a pensar qué haría si aquí nos pasaba lo mismo. Lo veía como algo remoto, pero tenía claro que en ese supuesto me vendría bien saber cómo preparar y comportarme en un directo.

Fue así como hice cuatro directos antes del 12 de marzo, fecha en la que publiqué el vídeo que os dejo a continuación. En el explicaba qué iba a hacer en caso de cerrarse las aulas, cosa que sucedió al día siguiente:

Aunque recomiendo ver el vídeo para comprender el sistema y sus objetivos, dejo a continuación un Genially que permita percibir algunas cosas de forma visual y rápida:


CONSEJOS PARA LA CUARENTENA


El mismo día del cierre, decidí grabar un vídeo con consejos para mi alumnado. No se trataba de unas instrucciones sobre cómo afrontar la asignatura, sino una serie de consejos -académicos y no académicos- para el periodo de confinamiento. De hecho, el modus operandi de las clases virtuales se lo había ido comentando a lo largo de la semana, pues había visto las dificultades con las que se encontraron en Madrid con el cierre del 9 de marzo. No quería que la situación me cogiera totalmente desprevenido, aunque no ha sido sencillo a pesar de la previsión.


LAS CLASES VIRTUALES


Finalmente, el lunes 16 de marzo comenzamos las clases virtuales según el modelo que he comentado más arriba. A continuación dejo los enlaces a las distintas asignaturas. La verdad es que no resultan vídeos entretenidos, todo hay que decirlo. Pero sirven de ejemplo para entender lo que comentaba en el vídeo inicial y, sobre todo, para mostrar que es posible trabajar así. De hecho, nunca he tenido ningún problema en que compañeros de mi centro o de otro entren en mi aula y vean qué hago bien y qué hago mal. Es algo enriquecedor para ambos, la verdad.

Clases virtuales de Cultura Clásica
Clases virtuales de Historia: 2º de ESO
Clases virtuales de Geografía: 3º de ESO
Clases virtuales de Historia: 4º de ESO


REVISANDO EL MODELO


El 2 de abril, último día antes de las vacaciones de Semana Santa en Castilla y León, hice un nuevo directo comentando los errores y aciertos del modelo que inicialmente me había planteado. También anuncié algunas mejoras y, gracias a las aportaciones de otros docentes a través del chat de YouTube, el vídeo se vio notablemente enriquecido.


REGRESO A LAS CLASES


El lunes 8 de junio, después de consultarlo con mi equipo directivo y tomar todas las medidas de seguridad propias de la fase en la que estábamos, volví a mi instituto. El objetivo era doble: por un lado dar una sorpresa al alumnado, pues volverían a ver su aula aunque fuera a través de la cámara; y por el otro romper la monotonía asociada a dar clase todos los días desde casa. En este último punto me refiero a mí, claro está, pues ellos no vinieron al centro. A continuación comparto 10 minutos de vídeo donde se recoge un pequeño tour por el instituto:

Autoevalución en mi bitácora docente


Un rápido repaso a los contenidos de esta bitácora docente permite ver cómo ha transcurrido mi primer trimestre en 4º de ESO. Este es el octavo texto que escribo, un número bastante lejano a los quince que, a estas alturas, llevaba con 1º de Bachillerato hace dos cursos. Además, los dos primeros son anteriores al comienzo del curso y los dos últimos se han publicado en las vacaciones de Navidad. En definitiva, solo he añadido cuatro entradas en periodo lectivo.

Quizá ha faltado reflexión por mi parte en estas semanas, de eso no cabe duda. Sin embargo, lo que más he echado en falta ha sido el tiempo.

Si bien, nunca me ha resultado sencillo compatibilizar la docencia en Secundaria con la Universidad, en los últimos meses esta última me ha exigido un mayor esfuerzo por la puesta en marcha del modelo flipped classroom en el primer curso del Grado de Comercio. A eso se añaden las horas que he tenido que dedicar a preparar e impartir las clases en el Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Asiáticos y la corrección definitiva de mi segundo libro.

También he comenzado a dar la vuelta a mis clases en la Geografía de 3º de ESO -no impartía esa materia desde el curso 2013-2014-, he puesto en marcha un ambicioso proyecto de gamificación en la Economía de 4º de ESO y estoy tratando de sacar adelante una actividad de turismo con los alumnos de Iniciativa Emprendedora. Por último, he participado como tallerista en el FlipCon de Zaragoza, así como en la organización del tercer Innobar de Palencia y del Encuentro de Docentes de Ciencias Sociales de Castilla y León (EnlaCCSS).

Con todas esas tareas en marcha, reconozco que no he dedicado todo el tiempo que me hubiera gustado a la asignatura que protagoniza esta bitácora. Es cierto que hemos sacado dos números del Diario de la Historia, estando el tercero pendiente únicamente de la maquetación; no hemos cumplido el objetivo inicial de sacar un periódico cada quince días, pero sí cada mes. A esto se añade la actividad Convención. Juicio a Luis Capeto, que como explicaba en mi última entrada, hemos logrado terminar de milagro.

Ahora bien, en el tintero se han quedado otras actividades, como la gamificación centrada en la independencia de los Estados Unidos (#América1776) o varias exposiciones orales centradas en la Restauración y las Oleadas Revolucionarias. Es necesario hacer hincapié en que no ha sido la falta de tiempo la causa de no haberlas llevado a cabo, sino la escasa atención que he podido prestarles.

Un tercer tema sobre el que merece la pena reflexionar es el considerable retraso que llevamos con el temario, pues en enero empezaremos la revolución industrial.

Me pareció conveniente ir poco a poco, tanto por la importancia de los conceptos aprendidos en los primeros temas como por el bajo nivel y escasos conocimientos que detecté en la evaluación inicial. Tendremos que esperar a final de curso para comprobar si he acertado con esta medida, pero a día de hoy no dejo de estar inquieto con la situación. Además, hemos perdido el interesante tren del Proyecto EDIA por no coincidir en ritmo con los restantes participantes.

Quizá uno de los aspectos más positivos del trimestre -y con esto termino- es el mayor partido que le he sacado a iDoceo. Es cierto que llevo tres cursos utilizando este cuaderno del profesor, pero en los últimos meses he dado un salto de calidad al respecto. Considero que esa cuestión merece una entrada individual, así que pronto explicaré en qué puntos he avanzado.

 

Medieval Times: consejos para poner en práctica la fase I


Aunque mi intención es publicar en breve diversos aspectos de la versión extendida de la gamificación Medieval Times, me ha parecido conveniente elaborar antes una entrada explicando las principales dificultades con las que me he encontrado en este primer trimestre. Evidentemente, con mayor o menor éxito, he buscado solución para cada una de ellas, tal como expondré a lo largo de las siguientes líneas.

Un difícil comienzo

El primer problema tenía que ver con el alumnado y mi forma de trabajar. O, dicho de otro modo, me enfrentaba a chicos de 2º de ESO que, sin ser malos estudiantes, no estaban para nada acostumbrados a la clase invertida, el trabajo por proyectos o el uso de Google Classroom y EdPuzzle entre otras herramientas.

De todos modos, con mucha paciencia por mi parte, y no poco esfuerzo por la suya, a mediados de trimestre todo comenzó a marchar sobre ruedas. Con alguna que otra excepción –el éxito 100% nos está vedado a los talentos medios-, la inmensa mayoría de la clase se movía como pez en el agua dentro del nuevo sistema.

Eso sí, habíamos perdido mes y medio de juego en esa operación, pues tenía claro que no les iba a introducir en la dinámica de Medieval Times hasta que no se manejaran bien en los elementos más básicos de la asignatura. Por tanto, no iniciamos la gamificación como tal hasta el mes de noviembre.

Contabilizando insignias

Pronto comprobé que, sentado en un sillón o frente al ordenador de casa, resulta muy sencillo idear un juego. Ahora bien ¿Qué sucede cuando tienes enfrente una veintena de adolescentes a los que debes enseñar historia sin que se suban por las paredes? Pues, obviamente, no te da tiempo a controlar todos los aspectos Medieval Times; especialmente uno que tiene una importancia capital, el reparto de insignias y puntos.

Es cierto que no tardé mucho en dar con la tecla, pero al principio me desesperaba un poco al ser consciente de que el juego vivía en una especie de caos donde nadie sabía con qué insignias y puntos contaba y, por tanto, qué héroes podía o no desbloquear.

La solución fue sencilla: los alumnos debía responsabilizarse de llevar la contabilidad de sus insignias y comunicarme cada semana –habitualmente en los recreos del lunes- cuáles habían adquirido en esos siete días. Evidentemente, sobre la marcha comprobaba si eso era cierto, pues es más fácil ir “a tiro fijo” que buscar ítem tras ítem sin ninguna indicación previa.

Dificultades con la Unidad de Auxilio

En líneas generales, las insignias de Medieval Times se conceden de manera objetiva a partir de unos parámetros fácilmente comprobables por el profesor y el alumnado. Sin embargo, de entre las quince existentes hay una que se sitúa en una nebulosa peligrosa; me estoy refiriendo a la Unidad de Auxilio.

Nada más poner en marcha la gamificación, me di cuenta de que no quedaba claro cómo se conseguía esa medalla. Suena muy bien pedirles que ayuden a sus compañeros, pero muchas veces no saben cómo y otras consideran que cualquier pequeño favor hecho al prójimo sirve para obtener la insignia.

Se hacía necesario poner un “parche” en el juego, y de manera urgente, pues el desbloqueo de algunos héroes precisa de la Unidad de Auxilio. A finales de noviembre puse en marcha mi particular Plan Marshall de ida y vuelta. Un sistema de ayudas dirigido por el profesor en el que todos dan y reciben.

Su funcionamiento es relativamente sencillo. En primer lugar se detecta un aspecto de la asignatura en el que cada alumno tiene dificultades. Posteriormente se procede a buscar una compañera o compañero que tenga, precisamente ahí, uno de sus puntos fuertes. El tercer paso es comunicárselo a ambos y darles un periodo de dos semanas para revertir la situación. Pasado ese tiempo, si se aprecia una mejora en el que tenía problemas, se le concede la insignia a la persona que le ayudó.

Es importante tener en cuenta que todos ayudan y son ayudados, pues considero que todos tienen puntos fuertes que pueden poner al servicio de los demás. Es decir, al tiempo que reciben consejo de un compañero para mejorar en su dificultad, están ayudando a un tercero a superar las suyas.

Repositorio de rúbricas


En los últimos años, las rúbricas han ido adquiriendo un mayor protagonismo dentro de las múltiples herramientas que los docentes utilizamos para evaluar el trabajo del alumnado. Aunque las descubrí hace un tiempo, no he empezado a utilizarlas de manera habitual hasta que me hice con iDoceo a comienzos del curso 2016/2017. Desde entonces he podido comprobar que no solo facilitan mi trabajo, sino que también evitan cierto grado de subjetividad a la hora de corregir. Además, como suelo ponerlas a disposición de mi alumnado en Google Classroom, ellos saben con detalle qué se les pide y cuál es el valor de cada uno de los ítems contenidos.

Esta entrada tiene como objetivo poner a disposición otros profesores algunas de mis rúbricas. De tal modo que, sin problema por mi parte, las aprovechen si consideran que les pueden resultar útiles. Mi intención es ir subiéndolas poco a poco, así como añadir una breve explicación que pueda servir de ayuda. Por tanto, a diferencia de otros apartados de mi blog, se trata de una publicación en constante construcción.

Presentaciones orales

Como viene siendo habitual en mis rúbricas, las columnas muestran cinco posibles calificaciones, que van del cero al cuatro en función de los objetivos logrados por el alumnado. Además, se establecen cuatro ítems a evaluar: utilización del tiempo, expresión oral, puesta en escena y trabajo en el aula. De ellas es preciso detenerse brevemente en las dos últimas, pues considero que las otras no generan ningún problema de comprensión.

El tercero de los ítems hace referencia, en todos los casos, a la postura y movimiento del estudiante mientras hablan. Es decir, su capacidad para utilizar la expresión corporal de tal modo que esta ayude a la mejor comprensión de la temática escogida. Ahora bien, en algunos casos puede afectar también al uso de la pizarra, presentaciones o, si se busca cierta teatralidad, los disfraces u otros elementos creativos.

La cuestión del trabajo en el aula está presente en la inmensa mayoría de mis rúbricas, siendo un aspecto en el que insisto mucho a mi alumnado desde inicio del curso. Saben de sobra que un cuarto de la calificación final sale de las notas que tomo en clase mientras ellos preparan los contenidos y la presentación.

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Lectura en el aula

Si bien no sucede todos los días, es bastante habitual que iniciemos la clase con diez minutos de lectura. En el caso de los alumnos de los primeros cursos de la ESO, les proporciono novelas históricas adecuadas a su edad que hemos comprado en el departamento de Geografía e Historia, mientras que los mayores pueden proponer su propio libro de lectura, siempre y cuando tenga relación con los contenidos de la asignatura. En cualquier caso, si un estudiante de 4º de ESO o de Bachillerato no propone nada, me encargo de asignarle un libro adecuado.

Se trata de una actividad que tiene su peso en la evaluación final y que tiene una doble finalidad: trabajar la compresión lectora y profundizar en el conocimiento de algunos aspectos de la historia. Como se desprende de la rúbrica que presento a continuación, mientras leen no paro de pasear por la clase tomando notas, comprobando que realmente están pendientes del libro y anotando su avance de un día para otro. Además, cada cierto tiempo, sin previo aviso, se desarrollan pruebas de comprensión.

Lectura

Entrevistas a personajes históricos

La grabación de podcast suele ser, de unos años a esta parte, un recurso habitual entre los profesores de diversas asignaturas. Con esto no se pretende únicamente mejorar su competencia digital, sino también su expresión oral y escrita. Estas últimas se ponen de manifiesto, tanto a la hora de elaborar el guión, como en el proceso de grabación.

En esta ocasión, a la hora de evaluar el trabajo de los alumnos, se valoran los contenidos recogidos, la calidad técnica de la entrega final, la expresión oral y el trabajo en el aula. Conviene aclarar que nosotros solemos realizar la inmensa mayoría del proyecto en horario lectivo. Tanto el trabajo de investigación sobre la vida de los personajes, como la elaboración del guión y la propia grabación se realizan en el aula.

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Para ampliar un poco esta información y escuchar una selección de trabajos, puede consultarse el siguiente enlace: Reporteros de la Historia.

Galería de personajes

Con el fin de ampliar los conocimientos históricos del alumnado de 2º de ESO, suelo realizar una actividad que consiste en realizar breves biografías de los principales personajes de la Edad Media. El trabajo se desarrolla en varios momentos del curso y requiere, únicamente, el uso de una sesión de clase. Si bien, previamente, a través de la plataforma educativa, han escogido una de las opciones de la lista propuesta por mí.

El alumnado debe acudir ese día con una tira de cartulina -una tercera parte de un DINA3-, una imagen relacionada con la temática que quepa en ese espacio y la información que haya recopilado en casa sobre su personaje, ya sea impresa o escrita a mano en una hoja aparte. A partir de ahí, tienen toda la hora para elaborar en sucio un texto propio a partir de los datos con los que cuentan y, una vez lo haya revisado el profesor, pasarlo a la cartulina. En ella deberá ir también pegada la imagen seleccionada previamente.

Se trata de una actividad de corta duración, fácil de organizar y en la que se trabaja, fundamentalmente, la competencia lingüística en el ámbito de la redacción. Hasta la fecha, la rúbrica que he utilizado para evaluar esos trabajos cuenta con cuatro apartados: contenidos, redacción, presentación y trabajo en el aula.

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Actividad de debate

A diferencia de las dos rúbricas anteriores, considero que esta únicamente puede aplicarse a cursos superiores. Al menos mi experiencia me dice que los debates no terminan de funcionar bien por debajo de 3º de ESO. De todos modos, como en casi todo, depende más del grupo ante el que nos encontremos y la forma de plantear la actividad que del curso o la edad.

Conviene resaltar, una vez más, que hay un trabajo en el aula que supone un cuarto de la nota final del trabajo. El desarrollo de los debates y la forma como organizo los turnos de palabra pueden consultarse en esta entrada: Debatiendo sobre ideologías.

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Trabajo cooperativo de estándares

Aunque se trata de una rúbrica pensada para que los alumnos evalúen el trabajo de sus compañeros de grupo a la hora de elaborar los estándares de 2º de Bachillerato, considero que esta rúbrica puede adaptarse a la inmensa mayoría de los trabajos en equipo.

La rúbrica valora el proceso de recogida de información, la elaboración del texto y la participación activa en los debates del grupo. Además, contiene un apartado en el que pueden valorar la puntualidad de los compañeros en la entrega de sus tareas.

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Experiencia Cómic

Desde el primer trimestre del curso 2016-2017, la elaboración de cómics ocupa un espacio importante en el desarrollo de algunas de mis asignaturas. En general suelo recurrir a la aplicación Cómic Life, como bien se explica en la siguiente publicación: Experiencia Cómic.

Una vez más, las notas tomadas por el profesor sobre el trabajo de aula suponen el 25% de la calificación final. Además, se tienen en cuenta otros aspectos como la coherencia de la historia, la cantidad de información histórica -siempre que sea correcta-, y la calidad de la composición.

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Bitácora individual

Todos los alumnos de 1º de Bachillerato cuentan con un blog en el que deben ir publicando diversas entradas a lo largo del curso. Aunque por lo general deben realizar una publicación semanal, el primer mes del curso suele estar dedicado únicamente a que se familiaricen con el entorno WordPress y trabajen el diseño de su espacio en la red. Por tanto, los primeros contenidos creados por ellos no aparecen hasta mediados de octubre.

La mayor parte de sus publicaciones tienen que ver con el trabajo del ensayo histórico, si bien también se pueden encontrar reflexiones suyas sobre la asignatura, sus contenidos o alguna cuestión que les haya llamado la atención. En cualquier caso, lo que prima es que el contenido sea original, tal como se explica en las entradas que yo mismo he dedicado a esta actividad: Blogueros de la Historia.

Semanalmente entro en cada una de sus bitácoras y evalúo su trabajo a partir de la siguiente rúbrica:

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El ensayo histórico

Con el fin de que mis alumnos de Bachillerato realicen una pequeña investigación trimestral y la plasmen en sus blogs con corrección gramatical, solemos dedicar varios días a la elaboración de lo que llamo el ensayo histórico. Se trata de una actividad que, a pesar de estar en constante proceso de transformación desde que la inicié, queda bastante bien reflejada en estas entradas: Las ventajas del itinerario libre y abierto y Blogueros de la Historia.

En este caso, las notas tomadas por el docente en el aula no influyen para nada en la calificación del producto final. Ahora bien, si no aprovechan el tiempo que se les da en clase, es muy probable que no logren terminar el ensayo. Esto es así, tanto porque en casa no cuentan con la ayuda del profesor, como por la cantidad de tiempo que esta tarea conlleva.

Ensayo_Histórico

Proyectos #DifundeHistoria

Para las actividades que, desde mayo de 2016, vengo realizando en Twitter con otros docentes de diversos puntos de España, utilizo dos rúbricas distintas. La primera de ellas, en este caso bajo el título «#ArteMedieval» está orientada al alumnado de Educación Secundaria. Por su parte, la que aquí denomino «#RevoluciónEDU» corresponde a los cursos de Bachillerato. Como bien se aprecia, la única diferencia entre ambas es el número de tweets, seguidores, retweets y likes que se exige en cada una de ellas.

Tal como sucedía en el caso del ensayo histórico, tampoco esta rúbrica cuenta con un apartado dedicado al trabajo de aula. Ahora bien, el ítem dedicado al equipo es rellenado por el docente a partir de la distribución de tareas que observa en clase. Además, la inmensa mayoría de los tweets se programan en horario lectivo.

 

 

Para conocer otros aspectos de estos proyectos, así como las competencias que se trabajan y su repercusión mediática, puede consultarse el siguiente enlace: #DifundeHistoria: proyectos en Twitter.

La Conferencia de París (1919)

Las actividades de aprendizaje vivencial también son evaluadas mediante rúbricas. La que presento a continuación es un ejemplo aplicado a la simulación de la Conferencia de Paz de París que solemos realizar al terminar la explicación de la Primera Guerra Mundial. En ella, el alumnado queda dividido en grupos, correspondiéndole a cada uno representar a las principales potencias: los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón, Italia y Alemania.

Una vez distribuidos, cada uno de ellos recibe un dossier con la información que debe incluir en su discurso, así como con los objetivos de su país de cara a la reunión. A partir de ese momento, en dos sesiones -una de preparación y otra de debates- se desarrolla una actividad que se evalúa de acuerdo con los ítems de la siguiente rúbrica:

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La feria de las revoluciones

Esta rúbrica está pensado para un proyecto que engloba varias actividades. La feria de las revoluciones engloba varios trabajos elaborados a lo largo de un trimestre o curso con el fin de darles visibilidad en el centro. Esto incluye exposiciones orales, diseño de pósters, competiciones de Kahoot y puntos de información sobre las diversas revoluciones de finales del XVIII y XIX.

Evidentemente, es un proyecto que puede aplicarse a otras asignaturas e incluir otro tipo de actividades. La idea es, en definitiva, coordinar una serie de actividades de temática común y concentrarlas en una única semana. A partir de ahí, con el fin de romper un poco la monotonía de la vida del centro, sacarlas del aula y mostrar el trabajo de esos alumnos a la comunidad educativa.

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Presentaciones orales para universitarios

Como profesor asociado en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid, desarrollo a lo largo del cuatrimestre algunas actividades para mejorar la destreza oral de mi alumnado. Considero que, tanto el modelo de trabajo como la rúbrica que presento aquí, podrían utilizarse sin problema en los cursos de Bachillerato.

En los primeros días de curso subo un listado de trabajos al campus virtual y ellos, mediante un mail, eligen uno. A continuación, contando con mi asesoramiento en las horas de tutoría, investigan sobre la cuestión y, cuando se ven preparados, me lo notifican para que les asigne un día de presentación ante sus compañeros.

Es importante señalar que no deben entregarme ningún trabajo en soporte papel o digital, pues solo evalúo la puesta en escena en el aula. De igual modo, como bien se desprende de la rúbrica, se valora positivamente la mención de varios tipos de fuentes, la presencia de abundantes contenidos sin errores históricos y que en su intervención el alumnado hable de memoria, sin apoyarse en sus notas.

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Programando la evaluación del curso I


Hace unas semanas, @eneko_fc inició un hilo en Twitter que ha generado un sinfín de reacciones y casi una decena de interesantes aportaciones en formato de vídeo. Con el hashtag #AsíFlipeoEn3Minutos, varios docentes nos lanzamos a explicar cómo programamos un curso siguiendo el modelo de aprendizaje inverso.

Aunque esta entrada recoge la lista de reproducción donde pueden consultarse esos vídeos, el verdadero objetivo de las siguientes líneas es profundizar en algunos aspectos mencionados en mi propia explicación sobre 1º de Bachillerato. Y, más en concreto, en la relación existente entre todas esas actividades, así como en su proceso de evaluación.

La deconstrucción del examen

Al término del pasado curso detecté dos problemas que tenían su origen en mi forma de evaluar la asignatura. El primero de ellos tenía que ver con lo poco que aprovechaban los alumnos es tiempo que se les daba para trabajar en el aula. Mientras que el otro guardaba relación con la tendencia a esforzarse únicamente en el estudio de los exámenes.

En su momento escribí una entrada en este blog en la que hablaba de la necesidad de deconstruir el examen. No me detendré a explicarlo de nuevo, pero sí a comentar cómo se ha plasmado esto en mi programación para este curso.

En lugar de realizar exámenes cada dos unidades didácticas, he recurrido a la fórmula de hacer una única prueba al final de cada trimestre. Ahora bien, con el fin de no darle un valor decisivo en la nota de la evaluación, supone únicamente el 26% de la misma.

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A partir de ahí, teniendo en cuenta que el acuerdo de mi departamento establece que el 80% de la nota deben ser exámenes, me las ingenié para distribuir una gran cantidad de pequeñas pruebas a lo largo de cada trimestre. Con esto lo que pretendo alcanzar dos objetivos:

  1. Que el trabajo del alumnado sea continuo y no fruto de la urgencia provocada por un examen puntual.
  2. Hacerles ver que muchas pocas cosas hacen algo muy grande.

Un mini-examen semanal de carácter plural

La idea que tengo en mente es que mis alumnos, en cada unidad didáctica, se enfrentarán a una prueba de conceptos, un kahoot, un test y un pequeño examen oral. Evidentemente, cada uno de esos ejercicios se realiza distanciado varios días del anterior y del posterior. Eso permite que cada semana tengan que demostrar, en una prueba sencilla, sus conocimientos.

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Otra ventaja que destacaría de ese sistema es la variedad de los sistemas que se utilizan. Al fin y al cabo, no es lo mismo enfrentarse a un examen oral que a uno escrito, a una prueba de conceptos que a una tipo test o a una actividad donde basta con acertar que a otra donde cuenta también la competencia.

Al final, ese conjunto de pequeñas pruebas completa el 80% de la nota dedicada a los exámenes de la siguiente manera:

– Cada uno de los tres exámenes de conceptos es un 4%.
– Cada uno de los tres test es un 6%.
– Cada uno de los cuatro kahoots es un 1%.
– Cada uno de los cuatro exámenes orales es un 5%.

Reflexión sobre las herramientas para generar test


Después de dos días escribiendo sobre la utilización de los test en el proceso de evaluación –En defensa de las pruebas tipo test y Evaluando con test: apuntar es acertar-, pretendo ahora analizar el uso de aplicaciones que autocorrigen las pruebas.

No pretendo explicar de forma pormenorizada el uso de Socrative, Grade Scanner, Drive o Moodle. Entre otras cosas porque solo trabajo con una de esas aplicaciones, no con todas. Mi objetivo es otro: reflexionar sobre lo que aporta a la labor docente, así como sus peligros.

Ganando en tiempo y objetividad

Después de publicar mi primera entrada, varias personas comentaron que era una buena opción porque se ganaba tiempo en la corrección. Además, destacaban el carácter objetivo de los test en comparación con otro tipo de preguntas más abiertas a interpretación.

Considero que una buena rúbrica ayuda a alcanzar cierta objetividad en la corrección de cualquier prueba. Pero parece evidente que, aún así, los test mantienen su posición privilegiada en ese aspecto.

En lo que al tiempo se refiere, también debo darles la razón. Aunque es verdad que se tarda mucho más en preparar un cuestionario que en escribir el título de un tema para desarrollar, no es menos cierto que, una vez tienes una base de datos con preguntas de test, ese proceso es bastante sencillo.

A todo esto hemos de añadir el tiempo que nos permiten ahorrar aquellas aplicaciones que corrigen automáticamente los test. Conocer la nota de un alumno escaneando la hoja con el iPad, tal como permite Grade Scanner, es todo un lujo.

¿Ahorrar tiempo para trabajar menos?

No soy enemigo de las aplicaciones auto-correctoras, sino todo lo contrario. Ahora bien, la búsqueda de una fórmula de corrección más rápida puede llevarnos a tener docentes “comodones” e incapaces de detectar las necesidades reales del alumnado.

Una buena fórmula para evitar esos peligros es dedicar al análisis de los resultados el tiempo que nos ahorramos en la corrección. Con esa dedicación, además de evitar convertirnos en profesores aburguesados, adquirimos un conocimiento de las carencias, puntos fuertes y problemas de nuestros estudiantes que difícilmente podríamos tener sin contar con esas herramientas.

Con la información que aporta ese análisis tendremos más posibilidades de saber cómo ayudarles a mejorar.

En resumen, no cabe duda que la tecnología es un gran aliado en nuestra tarea docente. Sin embargo, en la medida que vaya asumiendo cargas que hasta la fecha recaían únicamente en nosotros, hemos de ir abriendo nuevos campos a nuestra actividad. Lo contrario supondría no avanzar en la calidad de la educación: mera sustitución del profesor por la máquina.

Llegaríamos a una situación en la que, salvo la pérdida del elemento humano, no habría cambios reales en el proceso de evaluación. Y eso es una verdadera pena, una gran oportunidad desaprovechada.