Autoevalución en mi bitácora docente


Un rápido repaso a los contenidos de esta bitácora docente permite ver cómo ha transcurrido mi primer trimestre en 4º de ESO. Este es el octavo texto que escribo, un número bastante lejano a los quince que, a estas alturas, llevaba con 1º de Bachillerato hace dos cursos. Además, los dos primeros son anteriores al comienzo del curso y los dos últimos se han publicado en las vacaciones de Navidad. En definitiva, solo he añadido cuatro entradas en periodo lectivo.

Quizá ha faltado reflexión por mi parte en estas semanas, de eso no cabe duda. Sin embargo, lo que más he echado en falta ha sido el tiempo.

Si bien, nunca me ha resultado sencillo compatibilizar la docencia en Secundaria con la Universidad, en los últimos meses esta última me ha exigido un mayor esfuerzo por la puesta en marcha del modelo flipped classroom en el primer curso del Grado de Comercio. A eso se añaden las horas que he tenido que dedicar a preparar e impartir las clases en el Máster en Relaciones Internacionales y Estudios Asiáticos y la corrección definitiva de mi segundo libro.

También he comenzado a dar la vuelta a mis clases en la Geografía de 3º de ESO -no impartía esa materia desde el curso 2013-2014-, he puesto en marcha un ambicioso proyecto de gamificación en la Economía de 4º de ESO y estoy tratando de sacar adelante una actividad de turismo con los alumnos de Iniciativa Emprendedora. Por último, he participado como tallerista en el FlipCon de Zaragoza, así como en la organización del tercer Innobar de Palencia y del Encuentro de Docentes de Ciencias Sociales de Castilla y León (EnlaCCSS).

Con todas esas tareas en marcha, reconozco que no he dedicado todo el tiempo que me hubiera gustado a la asignatura que protagoniza esta bitácora. Es cierto que hemos sacado dos números del Diario de la Historia, estando el tercero pendiente únicamente de la maquetación; no hemos cumplido el objetivo inicial de sacar un periódico cada quince días, pero sí cada mes. A esto se añade la actividad Convención. Juicio a Luis Capeto, que como explicaba en mi última entrada, hemos logrado terminar de milagro.

Ahora bien, en el tintero se han quedado otras actividades, como la gamificación centrada en la independencia de los Estados Unidos (#América1776) o varias exposiciones orales centradas en la Restauración y las Oleadas Revolucionarias. Es necesario hacer hincapié en que no ha sido la falta de tiempo la causa de no haberlas llevado a cabo, sino la escasa atención que he podido prestarles.

Un tercer tema sobre el que merece la pena reflexionar es el considerable retraso que llevamos con el temario, pues en enero empezaremos la revolución industrial.

Me pareció conveniente ir poco a poco, tanto por la importancia de los conceptos aprendidos en los primeros temas como por el bajo nivel y escasos conocimientos que detecté en la evaluación inicial. Tendremos que esperar a final de curso para comprobar si he acertado con esta medida, pero a día de hoy no dejo de estar inquieto con la situación. Además, hemos perdido el interesante tren del Proyecto EDIA por no coincidir en ritmo con los restantes participantes.

Quizá uno de los aspectos más positivos del trimestre -y con esto termino- es el mayor partido que le he sacado a iDoceo. Es cierto que llevo tres cursos utilizando este cuaderno del profesor, pero en los últimos meses he dado un salto de calidad al respecto. Considero que esa cuestión merece una entrada individual, así que pronto explicaré en qué puntos he avanzado.

 

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Analizando el juicio a Luis Capeto


Hace tres semanas, las aulas mis dos grupos de 4º ESO se convirtieron en la Convención francesa del año 1792. Como comenté en la anterior entrada de esta bitácora docente, el objetivo era iniciar un debate sobre la vida de Luis Capeto, quien fuera rey de Francia bajo el nombre de Luis XVI.

Evidentemente, no se trata de desarrollar otra vez aquí la preparación, organización y estructura del debate, sino de describir cómo ha ido la experiencia y los puntos a mejorar para la siguiente.

En primer lugar, es conveniente señalar que, a pesar de los errores cometidos al poner en marcha el juicio, este ha resultado altamente satisfactorio. El alumnado ha dedicado varias clases a leer sobre la Revolución Francesa, al tiempo que ha participado en la elaboración de los discursos y en una actividad de expresión oral -el debate- bastante exigente. A eso hay que añadir la motivación con que se lo han tomado y las críticas favorables que he recibido de algunos al terminar.

El principal problema, y sin duda el principal, ha tenido que ver con el contexto en que se ha desarrollado el debate: el final de la evaluación. Unos estudiantes con bastantes exámenes y poco tiempo para prepararlos, han dedicado menos tiempo del que me hubiera gustado a trabajar la actividad. En esa misma línea, he de reconocer que yo también he sido víctima del cansancio a la hora de poner mi granito de arena.

Otro aspecto a mejorar es el que tiene que ver con el material que se le da al alumnado para preparar sus discursos. Considero que los cuatro textos que les pasé eran, en algún caso, demasiado complicados para ellos. Además, no contenían información suficiente para dos sesiones de La Convención.

Por último, considero que fue un error sortear entre los alumnos las cartas de los diversos diputados. Considero que algunos, por la relevancia que tienen, han de caer en manos de personas que den cierto «juego» en el debate. Si no se hace así, las sesiones pueden volverse monótonas y poco imaginativas.

En fin, a bote pronto esos son los aspectos que espero mejorar para el curso que viene. Eso sí, no me despido sin antes informar que en 4º A votaron a favor de la muerte de Luis Capeto, mientras que en 4º B lo hicieron en contra.

Convención. Juicio a Luis Capeto


Esta actividad propone recrear, con alumnos de 4º de ESO o 1º de Bachillerato, el debate que se desarrolló en la Convención Nacional para decidir el futuro del depuesto Luis XVI. Se trata, por tanto, de un aprendizaje vivencial que cuenta con pequeños elementos de gamificación y un intenso trabajo en materia de competencia lingüística. No en vano, estamos ante una sesión parlamentaria que exige al alumnado preparar por escrito sus intervenciones y, posteriormente, expresarlas correctamente de forma oral. A esto se añade improvisación propia de cualquier debate parlamentario, en el que los diputados intercambian argumentos de forma rápida.

Otro de los objetivos de «Convención. Juicio a Luis Capeto» es dar a conocer al alumnado  el funcionamiento de la política durante los primeros años de la Revolución Francesa. Mi experiencia demuestra que, al terminar la actividad, la mayoría tiene claro que se está desarrollando una lucha por el poder en el seno de la asamblea. Y como esta gobierna Francia, son conscientes de que la votación sobre la vida del antiguo rey puede hacer que el control pase de manos girondinas a jacobinas.

Además, en ese contexto les resulta más fácil entender que algunos diputados se están jugando algo más que ganar o perder poder político. El carácter radical que va tomando la Revolución Francesa hace que estén en peligro sus propias vidas. Como cada uno de los alumnos toma el control de un representante de la Convención, tenderán a percibir la situación desde el prisma de su personaje. Ahora bien, al ver actuar a los demás, también adquirirán mayor conocimiento sobre figuras como Robespierre, Danton, Condorcet, Fouché, Barras, Sieyès o Marat entre otros.

EXPLICACIÓN Y REPARTO DE PERSONAJES

El primer paso para poner en marcha «Convención. Juicio a Luis Capeto» será dedicar en torno a quince o veinte minutos a explicar la actividad. El alumnado ha de saber que en los siguientes días se desarrollará un debate sobre la vida del rey depuesto, que durará dos sesiones y que, previamente, se dedicarán otras dos clases a preparar discursos y argumentos en el aula a partir de un material proporcionado por el profesor.

También se les explicará que en la Convención habrá cinco diputados girondinos, partidarios de mantener con vida a Luis Capeto, y cinco jacobinos favorables a su ejecución. Los restantes representantes serán neutrales al comienzo, pudiendo situarse a derecha -girondinos- o izquierda -jacobinos- en función de que los argumentos de unos u otros les convenzan. Ahora bien, entre estos habrá cuatro -Fouché, Barras, Ducos y Sieyès- que no actuarán con total libertad a la hora de decidir su voto, pues tienen indicaciones concretas en función de lo que suceda en la asamblea.

Una vez aclarado que el objetivo de girondinos y jacobinos es que la votación final sea favorable a sus intereses, ya sea la vida o la muerte del rey, se procederá al reparto de los personajes mediante la entrega de las siguientes tarjetas:

Además, como se verá más adelante, algunas de ellas van acompañadas de sobres que contienen indicaciones secretas.

PREPARACIÓN DEL DEBATE

Los dos días siguientes estarán dedicados a la elaboración de discursos y la búsqueda de argumentos a partir del material seleccionado por el profesor. Durante ese tiempo, los diputados que pertenezcan a uno de los dos grupos predominantes -girondinos y jacobinos- podrán juntarse con el fin de planificar una estrategia común. Por su parte, los neutrales deberán trabajar de forma individual, buscando argumentos a favor y en contra de la muerte de Luis Capeto, pues no saben aún en qué bando van a terminar.

Mientras tanto, el profesor debe asesorar a los estudiantes, solucionar sus dudas y dar instrucciones a quienes tengan una misión especial en el debate. De entre ellos destacan aquellos a los que se les ha entregado un sobre con la tarjeta de personaje. Reproduzco a continuación el contenido de cada uno de ellos en relación al diputado en cuestión:

  1. Eres Joseph Fouché, un personaje camaleónico y siniestro capaz de detectar el peligro y urdir conspiraciones que te permitan sobrevivir en medio del caos revolucionario. No conoces más que un partido, al que eres y serás fiel hasta el final: el más fuerte, el de la mayoría. Por tanto, tu objetivo en la Convención no será, en ningún caso, apreciar los argumentos y elaborados discursos de los señores diputados, sino averiguar hacia donde se inclinará la votación final. Una vez que lo detectes -que sea evidente quien va a ganar- deberás abandonar tu escaño para dirigirte a la zona donde se encuentran aquellos que van a triunfar. Ahora bien, como no tienes más principio que la propia supervivencia, no dudes en cambiar de bando las veces que consideres oportuna. Si tu primer diagnóstico resulta ser equivocado, abandona el asiento que has tomado y pásate al otro partido. Eso sí, muestra mucha atención a como se te acoge entre sus filas. Si ves que te tratan como un traidor, deberás abandonar ese lugar y hacer todo lo posible para que gane el otro grupo, pues tu vida dependerá de eso.
  2. Eres Paul Barras, un oportunista provinciano que únicamente se deja guiar por su ambición de obtener cargos y honores públicos. Sabes perfectamente que, en la Francia revolucionaria, solo sobreviven los que ganan las votaciones. Por tanto, deberás averiguar qué grupo está más cerca de la victoria y unirte a sus filas. Una vez que lo hagas, habrás atado su destino al de ellos, así que escoge bien, pues no habrá vuelta atrás. Un último consejo: a estas alturas se te conoce bien en la Convención, así que no debes tardar mucho en buscar aliados. Por tanto, deberás elegir entre girondinos y jacobinos antes de finalizar la primera sesión.

  3. Eres Robespierre, el líder y principal orador de los jacobinos. Todos esperan que lleves la iniciativa en las sesiones, que seas el portavoz de tu grupo. Eso no quiere decir que no debas confiar en las capacidades de Danton o Saint-Just, pero tus palabras deben sonar con más frecuencia y de forma más convincente. Además, conoces bien a uno de los nuevos diputados: Joseph Fouché. Sabes bien cuáles son sus habilidades y también su capacidad para cambiar de bando. Eso es algo que no soportas, pues por algo te apodan “el incorruptible”. Aceptarás a Fouché si escoge a los jacobinos como primera opción, pero si procede del grupo girondino, le harás la vida imposible y le llevarás la contraria en los debates. Debe sentir que le consideras un traidor.

  4. Eres Danton, la cara amable de los jacobinos. Eso no quiere decir que luches por la vida del rey o que seas menos radical que el resto de tus compañeros. Simplemente es una cuestión de apariencia. Debes ganarte a los diputados con palabras amables y argumentos que parezcan típicos de un moderado. Jamás debe salir de tu boca una amenaza o un discurso con tono alto y palabras violentas. Tu arte es el de la persuasión: convencer a los restantes diputados de que tu causa es justa y que las medidas que quieres adoptar están muy alejadas del radicalismo que muestran otros jacobinos.

  5. Eres Marat, un jacobino capaz de llenar la prensa de artículos radicales e incendiarios; un genio de la propaganda. Evidentemente, eso tiene su reflejo en la Convención. Tus discursos, sin olvidar la necesidad de argumentar, deben desprender violencia y radicalidad. La determinación que exhibes a la hora de defender tu causa, debe impresionar a los restantes diputados. Quizá terminen temiéndote, pero en muchos casos eso les llevará a ponerse de tu lado para no ser sepultados por la fuerza que desprenden tus palabras. Recuerda, manejas bien la opinión pública, así que debes utilizar el argumento de los periódicos para amedrentar a tus rivales.

  6. Eres Roger Ducos, un hombre sin más principios que la propia supervivencia. En nada te favorece o te perjudica la muerte de Luis XVI, pero temes que una equivocación al elegir un bando te lleve por delante. Quizá por ese motivo, no mostrarás tus cartas hasta el último momento. En definitiva, no pasarás a sentarte con los jacobinos o los girondinos durante el debate, pero en la votación tendrás que tomar partido. Ahora bien, sabes de sobra a quiénes temer y lo que estos pueden interpretar acerca de tu indecisión. Por ese motivo, aunque no manifiestes tu voto hasta el último día, si te decides por los jacobinos, conviene que Marat lo sepa. De igual modo, actuarás así con Condorcet si te inclinas por los girondinos. De todos modos, eso no te ata a ninguno de los grupos, pues son solo conversaciones informales. Puedes cambiar el sentido de tu voto hasta el final.

  7. Eres Sieyès, un diputado de carácter moderado que, aún así, no se identifica del todo con los girondinos. De hecho, tienes bastantes dudas acerca de si se ha de condenar o no a Luis XVI. Sabes de sobra que mantenerle con vida puede resultar peligroso para la República, pero no te hace ninguna gracia votar con Robespierre, Saint-Just o Marat, pues detestas a esos personajes. Solo los argumentos sólidos podrán convencerte de sumarte al bando jacobino o al girondino. Mientras tanto, tus discursos oscilarán entre una postura y la otra, llenando de confusión a los miembros de la Convención. Finalmente, el día de la votación, tomarás tu decisión sin previamente aclarar a nadie el sentido de tu voto.

  8. Eres Condorcet, un diputado girondino al que todos respetan, incluidos algunos de los jacobinos. De hecho, solo uno de ellos, quizá por inconsciencia, tratará de plantarte cara en la Convención. Con el tiempo, descubrirás por ti mismo de quién se trata. Junto a Brissot, llevarás la voz cantante y liderarás tu grupo, tratando de utilizar sobre todo argumentos de peso basados en la lógica, no en el sentimiento. Tu prestigio te hará también merecedor de las confidencias de algunos de los diputados neutrales. En esas conversaciones has de ser capaz de ganarlos para tu causa.

  9. Eres Brissot, uno de los líderes de los girondinos. En principio, Condorcet y tú estáis llamados a liderar el debate, por lo que deberéis poneros de acuerdo y recoger buena parte de los argumentos de los restantes compañeros. Eso no quiere decir que ellos no intervengan, pero vosotros dos tendréis un mayor protagonismo. Ahora bien, mientras Condorcet es todo lógica y razón, tu debes apelar al sentimiento y a las emociones en tu discurso. En ese sentido, tu gran rival será Marat, al que deberás hacer frente con unas palabras y un tono de voz similares a las que él emplea.

  10. Eres Vergniaud, un girondino que asume su posición como político de segunda fila. Ahora bien, aunque reconozcas el liderazgo de Brissot y Condorcet, también eres capaz de ver las dificultades que sufren estos durante el debate. En concreto, hay un diputado jacobino que atacará de forma dura a Condorcet. Una vez lo descubráis, conviene que seas tú quien le defienda de esas acusaciones.

  11. Eres Saint-Just, un joven jacobino exaltado convencido de que ningún girondino merece respeto. En la Convención serás el azote de Condorcet, a quien embestirás duramente con cuestiones que, en ocasiones, estarán lejos del debate político y cerca del ataque personal.

Además, también será necesario reunir a todos los diputados neutrales que no tienen indicaciones concretas para comentarles tres cuestiones fundamentales:

  1. Su voto debe ser consecuencia de los argumentos puestos sobre la mesa por los distintos miembros de la Convención. De hecho, parte importante de su nota final estará relacionada con su capacidad para explicar al profesor los motivos que les han llevado a alinearse con los jacobinos o con los girondinos.
  2. A pesar de ser neutrales, deberán intervenir en el debate aportando su visión y dando argumentos; no son meros espectadores. Es cierto que, según se sitúen a derecha o izquierda, les será más fácil participar.
  3. En la disputa entre Saint-Just y Condorcet, deberán valorar positivamente que este último no se defienda, tal como indica el sobre entregado al girondino. Ahora bien, si pierde los papeles y actúa, los neutrales lo tendrán en cuenta negativamente a la hora de tomar su decisión final.

EL DESARROLLO DEL DEBATE

Antes de pasar a explicar el desarrollo del debate, conviene señalar que esta información estará colgada en la plataforma educativa desde el primer día. De esta manera, el alumnado puede acceder a ella y consultarla mientras prepara sus argumentos y discursos.

El debate-juicio se desarrollará a lo largo de dos sesiones de clase y seguirá el siguientes esquema:

  1. El diputado jacobino Desmoulins se levantará al comienzo de la sesión pidiendo una votación para determinar si se condena a muerte a Luis Capeto.
  2. El diputado girondino Roland responderá a esa propuesta anunciando que su grupo se opone a la ejecución del rey depuesto, pero acepta que se debate y se vote de forma democrática.
  3. Discurso de los jacobinos a cargo de Robespierre. Aunque lo pronuncie este personaje, el texto puede ser elaborado por todos los miembros del grupo. Deberá contener los principales argumentos a favor de la muerte de Luis XVI y durará en torno a dos minutos.
  4. Debate abierto en el que los diputados pueden pedir la palabra e intervenir libremente para comentar el discurso de Robespierre: durará unos 30 segundos por turno. Se valorarán los argumentos, el respeto del turno de palabra y la forma de iniciar la intervención: estimados diputados, representantes de la nación, señores diputados…
  5. Discurso de los girondinos a cargo de Condorcet, Brissot o ambos a la vez. Aunque lo pronuncien estos personajes, el texto puede ser elaborado por todos los miembros del grupo. Deberá contener los principales argumentos en contra de la muerte de Luis XVI y durará en torno a dos minutos.
  6. Debate abierto en el que los diputados pueden pedir la palabra e intervenir libremente para comentar el discurso de Brissot y Condorcet: durará unos 30 segundos por turno. Se valorarán los argumentos, el respeto del turno de palabra y la forma de iniciar la intervención: estimados diputados, representantes de la nación, señores diputados…
  7. Debate abierto con intervenciones de aquellos diputados que pidan la palabra y sigan las indicaciones mencionadas anteriormente.
  8. Discurso breve (un minuto) de un representante de cada facción y votación final.
  9. Al finalizar la intervención de un diputado, cualquiera de los «neutrales» podrá mover su silla hacia una de las dos posiciones.

Como el debate dura dos sesiones, lo habitual es que la primera de ellas termine en el punto cuatro, reiniciándose al día siguiente con el discurso de los girondinos (punto 5).

EL PROCESO DE EVALUACIÓN

Como sucedía en el epígrafe anterior, los aspectos a tener en cuenta por el profesor a la hora de poner la nota final estarán disponibles en la plataforma educativa desde el primer momento. En concreto, se valoraran los siguientes puntos:

  1. Trabajo desarrollado en el aula durante las dos sesiones de preparación (30%).
  2. Calidad de las intervenciones llevadas a cabo en el transcurso del debate, tanto en formato discurso como en las réplicas a otros diputados. Como es lógico, estas deben guardar las normas de educación básicas y utilizar un lenguaje adecuado (40%).
  3. Respeto a las indicaciones propias de cada personaje, recogidas casi todas ellas en los sobres (25%).
  4. Cuidado del material entregado (5%).

Presentación: La Revolución Francesa


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato la Revolución Francesa. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa material. Para consultar la presentación haz click aquí.

La crisis del Antiguo Régimen y las revoluciones inglesas


VÍDEOS DE CARÁCTER OBLIGATORIO


Introducción al Antiguo Régimen
La Monarquía Absoluta
La sociedad estamental: nobleza y clero
La sociedad estamental: estado llano
La economía preindustrial
El régimen demográfico antiguo
Las nuevas teorías económicas
Los fundamentos de la Ilustración
Los ilustrados y sus obras
Las revoluciones inglesas del siglo XVII: primera parte
Las revoluciones inglesas del siglo XVII: segunda parte
El pensamiento político de John Locke


MATERIAL PARA AMPLIAR


Introducción al Antiguo Régimen
Luis XIV de Hyacinthe Rigaud
Luis XIV en el Museo del Prado
Luis XIV, el rey de los tacones rojos
Vatel: el poder de la monarquía sobre la nobleza
Vatel: la humillación de la nobleza ante el monarca absoluto
Vatel: la desigualdad entre estamentos
Vatel: el contraste entre los privilegiados y el pueblo llano
Caricaturas de la sociedad estamental
El Estatúder en el gobierno de las Provincias Unidas
La revolución inglesa en el cine: juicio y ejecución de Carlos I Estuardo
Resumen del pensamiento político de James Harrington
Breve biografía de John Locke
La libertad política en John Locke
La tolerancia religiosa en John Locke
La crisis del Antiguo Régimen
La Enciclopedia francesa y sus principales autores
Montesquieu y la división de poderes
El origen de la sociedad en Rousseau 

El Imperio de los Cien Días


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) que muestra el retorno de Bonaparte a Francia tras su estancia en la isla de Elba. Después de ser destronado el emperador en 1814 y haberse restaurado la monarquía en la persona de Luis XVIII de Borbón, hermano del ejecutado Luis XVI, Napoleón vuelve a hacerse con el poder en 1815. En la escena se observa uno de los muchos encuentros que se produjeron entre los fieles a Bonaparte y las tropas enviadas por el rey. Habitualmente esas situaciones se solucionaron con el paso de las soldados monárquicos al bando del emperador. Tras su llegada a París, de donde había huido Luis XVIII, Napoleón instauró el régimen que se conoce como el Imperio de los Cien Días.

 

Danton: Espías y detenciones en la cola del pan


Fragmento de la película «Danton» (1983) en el que se aprecia el descontento del pueblo ante el racionamiento del pan. Es muestra, por tanto, de que, a pesar del triunfo de la Revolución, la crisis económica y el hambre del final del reinado de Luis XVI continuaban durante el periodo posterior. Al margen de eso, es interesante destacar el miedo de los ciudadanos a murmurar contra el gobierno por la presencia de espías en todas partes. Al final, como contraposición al hambre y el miedo, el film nos muestra a la figura de Danton, un tanto idealizada, claro está.

 

La proclamación de la República y la Convención


En 1789 estalló en Francia una revolución que terminó, en primer lugar, con la Monarquía y, en segundo término, con la vida de los propios reyes. Después de esos acontecimientos, la I República Francesa terminó por convertirse en el Imperio Napoleónico, que se mantuvo hasta 1815. En esta clase se aborda la proclamación de la República y la Convención. En los restantes vídeos se explican las causas de la Revolución Francesa, la Monarquía Constitucional, el Directorio, el Consulado y el Imperio Napoleónico.

 

Los inicios de la Revolución Francesa


En 1789 estalló en Francia una revolución que terminó, en primer lugar, con la Monarquía y, en segundo término, con la vida de los propios reyes. Después de esos acontecimientos, la I República Francesa terminó por convertirse en el Imperio Napoleónico, que se mantuvo hasta 1815. En esta clase se aborda el comienzo del proceso revolucionario y la Monarquía Constitucional. En los restantes vídeos se explican las causas de la Revolución Francesa, la etapa de la Convención, el Directorio, el Consulado y el Imperio Napoleónico.

 

Fouché y el 18 de Brumario


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) con la escena en la que Napoleón visita a Fouché, ministro de la Policía, para implicarle en el golpe del 18 de Brumario (1799). En un primer momento, este se muestra reticente a aceptar la propuesta de Bonaparte. Sin embargo, cuando se menciona el posible restablecimiento del régimen monárquico y la implicación de Fouché en la ejecución de Luis XVI -votó a favor de la condena a muerte en la Asamblea Nacional-, la situación da un giro de ciento ochenta grados.