Congreso de los Diputados y elecciones en España


El siguiente vídeo muestra de forma rápida, visual y sencilla la evolución del Congreso de los Diputados en España desde las elecciones de 1977 a las segundas de 2019. Sin embargo, para una mejor comprensión recomiendo consultar la información complementaria.

ELECCIONES DE 1977

Censo electoral: 23.583.762.
Votos emitidos: 18.590.130.
Participación: 78,83%.
Presidente del Gobierno: Adolfo Suárez.

  • Unión de Centro Democrático (UCD) 165.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 118.
  • Partido Comunista Español (PCE) 20.
  • Alianza Popular (AP): 16.
  • Pacte Democràtic per Catalunya (PDC) 11.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 8.
  • Partido Socialista Popular (PSP): 6.
  • Resto de partidos: 6.

ELECCIONES DE 1979

Censo electoral: 26.836.490.
Votos emitidos: 18.259.192.
Participación: 67,43%.
Presidente del Gobierno: Adolfo Suárez.

  • Unión de Centro Democrático (UCD) 168.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 121.
  • Partido Comunista Español (PCE) 23.
  • Coalición Democrática (CD): 10.
  • Convergència i Unió (CiU) 8.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 7.
  • Partido Andalucista (PSP): 5.
  • Resto de partidos: 8.

ELECCIONES DE 1982

Censo electoral: 26.846.940.
Votos emitidos: 18.259.192.
Participación: 79,97%.
Presidente del Gobierno: Felipe González.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 202.
  • Alianza Popular (AP): 107.
  • Convergència i Unió (CiU) 12.
  • Unión de Centro Democrático (UCD) 11.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 8.
  • Resto de partidos: 10.

ELECCIONES DE 1986

Censo electoral: 29.117.613.
Votos emitidos: 20.524.858.
Participación: 70,49%.
Presidente del Gobierno: Felipe González.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 184.
  • Partido Popular (PP): 105.
  • Centro Democrático y Social (CDS): 19.
  • Convergència i Unió (CiU) 18.
  • Izquierda Unida (IU): 7.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 6.
  • Herri Batasuna (HB): 5.
  • Resto de partidos: 6.

ELECCIONES DE 1989

Censo electoral: 29.604.055.
Votos emitidos: 20.646.365.
Participación: 69,74%.
Presidente del Gobierno: Felipe González.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 175.
  • Partido Popular (PP): 107.
  • Convergència i Unió (CiU) 18.
  • Izquierda Unida (IU): 17.
  • Centro Democrático y Social (CDS): 14.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5.
  • Resto de partidos: 15.

ELECCIONES DE 1993

Censo electoral: 31.030.511.
Votos emitidos: 23.718.816.
Participación: 76,44%.
Presidente del Gobierno: Felipe González.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 159.
  • Partido Popular (PP): 141.
  • Izquierda Unida (IU): 18.
  • Convergència i Unió (CiU) 17.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5.
  • Resto de partidos: 11.

ELECCIONES DE 1996

Censo electoral: 32.531.833.
Votos emitidos: 25.172.058.
Participación: 77,38%.
Presidente del Gobierno: José María Aznar.

  • Partido Popular (PP): 156.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 141.
  • Izquierda Unida (IU): 21.
  • Convergència i Unió (CiU) 16.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5.
  • Resto de partidos: 11.

ELECCIONES DE 2000

Censo electoral: 33.969.640.
Votos emitidos: 23.339.490.
Participación: 68,71%.
Presidente del Gobierno: José María Aznar.

  • Partido Popular (PP): 183.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 125.
  • Convergència i Unió (CiU) 15.
  • Izquierda Unida (IU): 8.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 7.
  • Resto de partidos: 12.

ELECCIONES DE 2004

Censo electoral: 34.571.831.
Votos emitidos: 26.155.436.
Participación: 75,66%.
Presidente del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 164.
  • Partido Popular (PP): 148.
  • Convergència i Unió (CiU) 10.
  • Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): 8.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 7.
  • Izquierda Unida (IU): 5.
  • Resto de partidos: 8.

ELECCIONES DE 2008

Censo electoral: 35.073.179.
Votos emitidos: 25.900.439.
Participación: 73,85%.
Presidente del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 169.
  • Partido Popular (PP): 154.
  • Convergència i Unió (CiU) 10.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 6.
  • Resto de partidos: 11.

ELECCIONES DE 2011

Censo electoral: 35.779.491.
Votos emitidos: 24.666.441.
Participación: 71,71%.
Presidente del Gobierno: Mariano Rajoy.

  • Partido Popular (PP): 186.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 110.
  • Convergència i Unió (CiU) 16.
  • Izquierda Unida (IU): 11.
  • Amaiur: 7.
  • Unión Progreso y Democracia (UPyD): 5.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5.
  • Resto de partidos: 10.

ELECCIONES DE 2015

Censo electoral: 36.511.848.
Votos emitidos: 25.438.532.
Participación: 73,2%.
Presidente del Gobierno: Mariano Rajoy.

  • Partido Popular (PP): 123.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 90.
  • Podemos: 42.
  • Ciudadanos: 40.
  • En Comú Podem: 12.
  • Es el Moment: 9.
  • Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): 9.
  • Democràcia i Llibertat: 8.
  • En Marea: 6.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 6.
  • Resto de partidos: 5.

ELECCIONES DE 2016

Censo electoral: 36.520.913.
Votos emitidos: 24.279.259.
Participación: 69,84%.
Presidente del Gobierno: Mariano Rajoy/Pedro Sánchez.

  • Partido Popular (PP): 137.
  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 85.
  • Unidos Podemos: 45.
  • Ciudadanos: 32.
  • En Comú Podem: 12.
  • A la Valenciana: 9.
  • Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): 9.
  • Convergència Democràtica de Catalunya (CDC): 8.
  • En Marea: 5.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 5.
  • Resto de partidos: 3.

ELECCIONES DE 2019 (I)

Censo electoral: 36.898.883.
Votos emitidos: 26.478.140.
Participación: 71,76%.
Presidente del Gobierno: Pedro Sánchez.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 123.
  • Partido Popular (PP): 66.
  • Ciudadanos: 57.
  • Unidas Podemos: 33.
  • Vox: 24.
  • Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): 15.
  • En Comú Podem: 7.
  • Junts per Catalunya (JxCAT): 7.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 6.
  • Resto de partidos: 12.

ELECCIONES DE 2019 (II)

Censo electoral: 37.001.379.
Votos emitidos: 24.507.715.
Participación: 66,2%.
Presidente del Gobierno: Pedro Sánchez.

  • Partido Socialista Obrero Español (PSOE): 120.
  • Partido Popular (PP): 89.
  • Vox: 52.
  • Unidas Podemos: 26.
  • Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): 13.
  • Ciudadanos: 10.
  • Junts per Catalunya (JxCAT): 8.
  • En Comú Podem: 7.
  • Partido Nacionalista Vasco (PNV): 6.
  • EH Bildu: 5.
  • Resto de partidos: 15.

Breve historia de la III República Francesa


La caída del II Imperio Francés, como consecuencia de la derrota en la guerra contra Prusia, así como de la creciente oposición a Napoleón III, fue seguida de un breve periodo de caos e incertidumbre.

En esos días previos al establecimiento de la III República, podemos distinguir dos grupos políticos predominantes: moderados y radicales.

El primero de estos grupos, bajo la dirección de Thiers, estaba formado por antiguos monárquicos. Estos, conscientes de que la situación no era propicia para una restauración, se mostraban partidarios de una república conservadora. Además, defendían la necesidad de llegar a una paz rápida con Prusia que permitiera sobrevivir al nuevo régimen.

Los radicales, bajo el liderazgo de Gambetta, podrían ser considerados como los herederos finiseculares de los jacobinos. En lo que respecta a la guerra con Prusia, eran partidarios de la resistencia, pues pensaban que eso fortalecería a la República tal como había sucedido en 1791.

En febrero de 1871 se convocaron elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Los comicios se saldaron con el triunfo de Thiers, si bien los radicales pudieron imponer algunas de sus ideas. Tras estos hechos, el nuevo gobierno, como ya había anunciado, se apresuró a pedir la paz a Prusia, que fue firmada en el Tratado de Frankfurt.

Sin embargo, antes de lograr su doble objetivo de alcanzar la paz exterior e interior, Thiers tuvo que enfrentarse a dos grandes problemas: las duras condiciones de paz impuestas por los alemanes, y la tendencia hacia la revolución de los parisinos.

Durante dos meses la capital del país estuvo gobernada por la Commune, que finalmente fue duramente reprimida por el gobierno.

Proyectos para restaurar la monarquía

Una vez estabilizado el régimen, se sucedieron una serie de tentativas con el fin de llevar a cabo la restauración en la figura de un rey. No obstante, todos estos proyectos fracasaron.

La división interna dentro de la familia monárquica, donde existían partidarios de los Borbones, de los Orleans y de los Bonaparte, así como las intrigas internas dentro del gobierno, cuya manifestación más importante fue la sustitución de Thiers por Mac Mahon, hicieron imposible que se llevase a cabo la restauración.

La consecuencia de este hecho fue la inmediata prolongación de los poderes de Mac Mahon por siete años más. La finalidad de este afianzamiento del militar monárquico en el poder, no era otra que mantener abiertas las puertas a una posible restauración posterior.

El fortalecimiento del ideal republicano

Mientras los monárquicos no hallaban una salida a la crisis en torno a la restauración, la República fue poco a poco afianzándose y sentando sus bases. Cada vez parecía más evidente que la única salida a la crisis política del país era aceptar el régimen republicano.

Así, lentamente, se fueron aprobando las leyes fundamentales que acabarían formando parte de la Constitución de la III República francesa: liberalismo parlamentario, respeto a la opinión, defensa de la propiedad, interés por lo económico, existencia de dos cámaras…

Finalmente, la victoria de los republicanos de Gambetta en las elecciones de 1877, realizadas por sufragio universal, acabaron por consolidar el régimen republicano.

No obstante, aunque la jefatura del gobierno estaba en manos radicales, la presidencia siguió en manos de Mac Mahon hasta 1879.

La consolidación de la III República

A partir del año 1879, se consolidó definitivamente el régimen republicano y democrático en Francia. Pronto se dejaron notar las consecuencias de este hechos:

  • El poder ejecutivo quedó en manos del primer ministro, convirtiéndose el cargo de presidente de la República en algo casi honorífico.
  • Secularización de la vida pública francesa, que se manifestó principalmente en la expulsión de algunas congregaciones religiosas, y en la instauración de una enseñanza estatal laica y obligatoria.

Durante la presidencia de Gambetta se mantuvo cierta continuidad con respecto a la herencia de Mac Mahon. Esto redujo enormemente la tensión política y permitió la permanencia de los radicales en el poder durante un largo periodo de tiempo. Sin embargo, la mala coyuntura económica y el estancamiento de la industria francesa propiciaron su caída a mediados de la década de 1880.

Francia ante la crisis finisecular

La crisis paso factura a los radicales en las elecciones de 1885. De los comicios surgió un parlamento fragmentado y sin apenas capacidad de maniobra. Sin embargo, este hecho, y la falta de sutileza política de los conservadores, favoreció la posterior victoria política los radicales. Estos volvieron a ocupar el poder entre 1889 y 1898.

Esa esa década, la III República vivió algunos de los momentos más importantes de su corta historia, como la reconciliación con las monarquías europeas, la gran expansión colonial y la promulgación de una amplia legislación social.

Para terminar, hemos de citar otros cambios profundos de los últimos años del siglo XIX francés: la reconciliación del gobierno con los católicos, y el surgimiento del partido y sindicato socialista.

La deriva política serbia III

Receloso acaso de un temible competidor, el presidente serbio sentó las bases para cortar de raíz el crecimiento del partido de Seselj. El enfrentamiento con los radicales tuvo por efecto principal la disolución, el 20 de octubre de 1993, del parlamento serbio; Milosevic convocó nuevas elecciones para el 19 de diciembre, en medio de las quejas de todos los partidos, exceptuando, naturalmente, el Socialista. Las elecciones se tradujeron en un visible éxito de este último, que se hizo con 123 de los 250 escaños. Los radicales de Seselj perdieron claramente terreno -39 escaños- y se vieron superados incluso por la coalición opositora DEPOS -45 escaños-; el Partido Demócrata, por su parte, obtuvo 29 actas parlamentarias. Aunque los resultados no parecían obligar a los socialistas a buscar apoyos en el parlamento, lo cierto es que no era descartable una aproximación, aparentemente contra natura, entre el partido de Seselj y las formaciones políticas, sobre el papel en la oposición democrática, lideradas por Vuk Draskovic y Zoran Djindjic.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 130.

La deriva política serbia II

Por lo pronto, y bien que con un uso abierto de la represión, Milosevic estaba consolidando su poder interno en Serbia. A principios de febrero de 1993 Nikola Sainovic fue nombrado primer ministro serbio, y pasó a encabezar un gobierno que, aunque compuesto en su inmensa mayoría por miembros del Partido Socialista, al menos en principio disfrutaba del apoyo del Partido Radical. Un mes después, a principios de marzo, el montenegrino Radoje Kontic -eventual sustituto de Milan Panic- pasaba a encabezar el gobierno de la «Federación Yugoslava», también con el apoyo de socialistas y radicales. El 1 de junio Milosevic, en virtud de un procedimiento que muchas fuentes calificaron de ilegal, consiguió desprenderse de Cosic, que fue destituido como presidente yugoslavo por las dos cámaras del parlamento de la «Federación». Cosic había sostenido posiciones crecientemente independientes en relación con la crisis de Croacia, y en términos generales había pasado a defender un aplacamiento de tensiones en todos los ámbitos. A la destitución de Cosic le siguió una operación represiva contra el Partido de Renovación de Serbia; su principal dirigente, Vuk Draskovic, fue golpeado en la calle y detenido. Sin que se hicieran notar grandes protestas populares, al cabo de una huelga de hambre Draskovic fue liberado el 9 de julio de 1993. Unos días antes, el 25 de junio, Zoran Lilic, hasta entonces presidente del parlamento serbio y dirigente del Partido Socialista, había sido elegido, en sustitución de Cosic, presidente de la «Federación Yugoslava». En resumen, en el transcurso de la primera mitad de 1993 habían desaparecido del panorama político los dos grandes rivales de Milosevic: Panic lo había hecho tras su derrota en las elecciones presidenciales de diciembre, y Cosic tras su sustitución en calidad de presidente «yugoslavo». Las cosas así, las posibilidades de que en la cúpula de poder en Serbia se hiciesen notar voces disidentes se habían reducido sensiblemente.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 128.

La deriva política serbia I

La nueva línea opositora se manifestaba a través de una amplia coalición: el Movimiento Democrático de serbia (DEPOS). Las elecciones al parlamento federal -celebradas el 31 de mayo de 1992 y boicoteadas por la «oposición moderada»- apuntaban, de cualquier modo, resultados confusos, por cuanto la pérdida en el peso de la formación política que apoyaba a Milosevic, el Partido Socialista, se veía acompañada del ascenso de una formación nacionalista de corte neofascista -el mencionado Partido Radical de Seselj-, nada contenida en el comportamiento bélico-nacional. Bien es verdad que, pese a lo anterior, los socialistas se hacían con 73 de los 138 escaños en disputa.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 124.

La dictadura franquista (1939-1975)

1. Introducción.

La historia política de España durante el periodo 1939-1975 presenta una característica constante: la dictadura personal del general Francisco Franco. Si analizamos el poder que se le otorgaba, comprobaremos que este poseía el alto mando supremo del Ejército y los dos poderes políticos básicos: legislativo y ejecutivo. De esta forma, Franco podía hacer las leyes, aprobarlas, promulgarlas y, al mismo tiempo, controlar su aplicación.

A lo largo del periodo 1939-1975, Franco gobernó el país de acuerdo con sus peculiares ideas políticas:

– En primer lugar, tenía una obsesión propia de su formación militar: el mantenimiento del orden público.

– A esto habría que añadir un nacionalismo español exacerbado , del cual derivaba una concepción absolutamente unitaria y centralista del Estado español.

– Creía, además, en un catolicismo tradicional muy arraigado, en el cual debía basarse todo el sistema de valores de la sociedad española.

– Finalmente, hemos de destacar su militancia anticomunista, que serviría, a su vez, de motivación para el alzamiento de 1936.

En un periodo que duró casi cuarenta años, el país experimentó importantes cambios en todos los aspectos: político, cultural, social y económico. Analizando estos cambios, podemos dividir la época franquista en varias etapas:

– Etapa “azul” o fascista (1939-1943).

– Etapa de transición: del inmovilismo a las grandes transformaciones (1944-1957).

– Etapa de gran desarrollo económico y social (1958-1970).

– Etapa de crisis política del régimen (1971-1975).

2. La evolución interna del régimen.

Etapa “azul” o fascista (1939-1943).

La fuerza política dominante durante el primer periodo fue la Falange, que tenía muchas similitudes con los otros partidos fascistas europeos. El 19 de abril de 1937, Franco había decretado la unificación en un solo partido de falangistas y requetés, formando FET y de las JONS. La nueva fuerza política tenía que convertirse en algo parecido al partido único típico de los regímenes fascistas.

El nuevo partido proporcionó la ideología básica del régimen franquista y una parte importante de su personal político en el periodo 1939-1943. Con todo, hay que advertir que la nueva Falange perdió su autonomía política. Así, al finalizar la Guerra Civil, Franco controlaba FET de las JONS, prueba de ello es que situase al frente a su cuñado, Ramón Serrano Suñer.

Las ideas de Falange se convirtieron en la base de la ideología política que el régimen franquista difundió por toda España en el periodo 1939-1943. Dos documentos resumen la ideología franquista en esta etapa: los 27 Puntos de Falange, elaborado en 1934 como programa del partido, y el Fuero del Trabajo, de 1938.

Además, se hacía uso frecuente de las manifestaciones y los signos externos típicos de todos los regímenes fascistas: concentraciones de masas, uniformes, gestos, eslóganes… A partir de 1943, toda esa liturgia fascista se fue evaporando a medida que los aliados empezaron a perfilarse como vencedores de la II Guerra Mundial.

El nuevo Estado español creado por Franco era rígidamente unitario y centralizado. Desparecieron los Estatutos de Autonomía aprobados por la República, y cualquier decisión política tenía que salir del Consejo de Ministros, presidido por el propio Franco.

Al terminar la guerra se extendió por todo el país el sistema de represión instaurado durante la contienda en la zona ocupada por los sublevados. Los tribunales militares continuaron juzgando y condenando a los acusados de toda clase de delitos políticos. La legislación que se aplicaba en esos caso era la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939.

Los tribunales militares dictaban sentencias que acarreaban a los condenados penas de cárcel o condenas a muerte. El número de ejecuciones realizadas en todo el territorio español en la posguerra no ha sido evaluado con exactitud, pero los historiadores las sitúan entre las 30.000 y las 50.000.

En lo que se refiere a las penas de cárcel, se considera que en abril de 1939 ya eran 100.000 las personas encarceladas. Esta cifra ascendía a 270.000 a finales de ese año.

En el periodo 1939-1943, la política social del régimen franquista fue dirigida por los falangistas, que aspiraban a aplicar sus teorías nacionalsindicalistas.

Al terminar la Guerra Civil, el Gobierno tuvo que emprender inmediatamente la reconstrucción económica del país. La situación era muy difícil, ya que los niveles de producción de 1939 eran muy inferiores a los de 1935.

El Gobierno de Franco programó una política económica autárquica basada en un rígido control de la actividad económica por parte del Estado y en la reducción radical de los intercambios económicos.

En el periodo  1939-1946, los resultados de esta política económica fueron absolutamente negativos. Pronto se pudo comprobar que la idea en que se basaba el sistema era solamente un eslogan propagandístico muy alejado de la triste realidad. Ni la producción industrial ni la agraria lograron alcanzar los niveles de producción de 1935 hasta los años 50.

Los falangistas se limitaron a regular, a su manera, las relaciones entre los empresarios y los trabajadores. En primer lugar, se suprimieron los sindicatos obreros y el Gobierno creó unos sindicatos verticales de los que formaban parte tanto empresarios como trabajadores. Todos estos nuevos sindicatos constituían la Central Nacional Sindicalista (CNS), controlada rígidamente por el Gobierno a través del ministros Delegado de Sindicatos.

En esta etapa, el Gobierno fijaba, por decreto, el valor de los salarios en cada rama de la producción. Además, los trabajadores no podían declararse en huelga, que era siempre ilegal. Por su parte, los empresarios tenían muchas dificultades para despedir a sus empleados.

A partir de 1941 el ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco, un falangista de la etapa anterior a 1936, empezó a desarrollar un sistema de seguridad social. Así se creó el Seguro Obligatorio de Enfermedad (1943) y, en años posteriores, los seguros de invalidez, accidentes laborales, paro y vejez. Esta primera etapa de creación de la Seguridad Social se alargó hasta 1957.

Del inmovilismo a las primeras transformaciones (1944-1957).

A partir de 1943 el régimen franquista se apresuró a arrinconar todos los signos políticos fascistas que lo habían caracterizado desde 1939. Esta “desfascistización” hubiera podido desembocar en un sistema político similar al que se estaba imponiendo en la Europa Occidental. Sin embargo, eso no fue posible porque Franco seguía manteniendo su firme oposición a la democracia liberal.

En 1945, el régimen sufrió una serie de retoques –operación de maquillaje-, destinados a demostrar que se respetaban los derechos políticos propios de los sistemas democráticos. El resultado final fue la creación de una especie de híbrido político que recibió el nombre de “democracia orgánica”.

Por otra, para que quedara bien claro cuál era el tipo de democracia que tenían los españoles, se publicó en 1958 un documento, la Ley de Principios del Movimiento. En ella se definían claramente las bases políticas del sistema franquista.

Desde 1943 algunos grupos monárquicos españoles empezaron a actuar. Se trataba de partidarios de don Juan de Borbón que había heredado de su padre, el rey Alfonso XIII, los derechos a la Corona de España. Tras varios desencuentros, donde destaca el Manifiesto de Lausana hecho público por don Juan, en marzo de 1948, se pactó que el príncipe Juan Carlos se trasladara a España para continuar sus estudios.

Un año antes, en julio de 1947, el Gobierno había sometido a referéndum la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que fue aprobada.

Entre 1943 y 1951 se produjeron pocas modificaciones en el panorama de miseria que había caracterizado la etapa anterior. Las estadísticas reflejan un estancamiento de la renta nacional, que no logró alcanzar los niveles de 1935.

En los años siguientes la situación económica del país experimentaría un leve mejora. Esta fue consecuencia, en gran medida, de la fundación del INI y la llegada de la ayuda norteamericana logró acabar con la situación de miseria que vivía el país.

La gran transformación del país (1958-1970).

Las dificultades que, a partir de 1956, se fueron acumulando en el campo de la economía provocaron otra modificación en la política económica del régimen franquista.

De esta manera, a partir de 1957, un grupo de nuevos ministros, los llamados tecnócratas, tomaron en sus manos el control de la política económica de España. A lo largo de la década de 1960 los políticos tecnócratas serán los encargados de dirigir la economía del país.

Franco había formado en 1957 un nuevo Gobierno en el cual dos personalidades destacadas de este grupo ocuparon dos carteras básicas en el área económica. Estas fueron la de Comercio, desempeñada por Alberto Ullastres, y la de Hacienda, a cuyo frente se situó a Mariano Navarro Rubio.

Los nuevos ministros elaboraron un Plan de estabilización Económica, que consideraban imprescindible para asentar sobre una base sólida el proceso de crecimiento económico que se quería iniciar.

El Plan de Estabilización fue aprobado por el Gobierno el 21 de julio de 1959. Mediante este decreto se impusieron una serie de medidas básicas para orientar la economía del país, entre las que destacaban:

– Reducción del excesivo gasto estatal; esto implicó restricciones en la concesión de créditos y congelación de los salarios.

– Desaparición progresiva de los controles del Gobierno sobre las actividades económicas.

– Apertura de la economía española a los mercados exteriores aumentando las facilidades para la realización de exportaciones.

La finalidad última de esta operación de política económica era poner en contacto la economía española con la internacional.

Como consecuencia de estas medidas, a lo largo de los años 60, la economía española entró en una etapa de fuerte crecimiento. Este fue más notable en algunas regiones del país, las denominadas regiones industriales: el País Vasco, Cataluña y Valencia. A su vez, algunas ciudades como Madrid, Burgos, Valladolid, Zaragoza, Vigo, La Coruña, Huelva y Sevilla se convirtieron en importantes núcleos de desarrollo.

En el periodo 1957-1970 la población española pasó de 29.784.019 habitantes a 34.032.801.vEn diez años el aumento de población había sido superior al que se había registrado en los veinte transcurridos entre 1940 y 1960, evaluado en sólo dos millones. Semejante modificación del ritmo de crecimiento demográfico fue debido, básicamente, a la disminución de los índices de mortalidad.

La segunda característica demográfica de este periodo fue la gran movilidad de la población.vLas migraciones de los años 60 resultaron verdaderamente espectaculares. Se trataba, en primer lugar, de la emigración de los trabajadores que se trasladaron a los distintos países de Europa Occidental. Entre 1963 y 1973 salieron de España casi un millón de personas que iban a trabajar a Francia, Alemania y Suiza.

Pero el fenómeno más impresionante al respecto fue el de las migraciones internas.vEstas pusieron en movimiento una gran cantidad de españoles que abandonaban su región de origen para ir a establecerse en zonas industrializadas.

El crecimiento de los años 60 provocó una profunda transformación de la sociedad española, que pasó de ser predominantemente rural a convertirse en urbana en apenas dos décadas. La urbanización de buena parte de la población fue una consecuencia de la modificación de la actividad económica.

Una sociedad urbanizada suele ser, normalmente, una sociedad más alfabetizada que una sociedad rural. Efectivamente, a lo largo de los años 60 el nivel educativo de la población española se fue aproximando al de los otros países de la Europa Occidental.

La crisis del régimen franquista (1971-1975).

A lo largo de esta etapa se sucedieron tres Gobiernos que tuvieron que afrontar los problemas propios de un sistema que cada vez encontraba más dificultades para mantener la vida política del país dentro del marco del régimen.

En la formación del primero de ellos, consecuencia de la implicación de varios ministros en el “caso Matesa”, destaca la figura del almirante Carrero Blanco, nombrado vicepresidente. La importancia de este nombramiento residía no sólo en el cargo, sino en los poderes que adquiría como consecuencia del deterioro de la salud del general Franco.

En esta situación, Carrero Blanco era el hombre encargado de mantener en pie el espíritu y las formas del sistema franquista.

No obstante, el empeoramiento de la salud de Franco parece que fue el elemento determinante de la operación política que se realizó en junio de 1973. Por primera vez, Franco abandonó la jefatura del Gobierno, entregándosela al almirante Carrero Blanco. Este empezó su actuación excluyendo de su Gobierno a las personalidades del ejecutivo anterior que se habían manifestado partidarias de la transformación del sistema.

Sin embargo, los proyectos de Franco y de Carrero fueron truncados por un atentado, reivindicado por ETA, que costó la vida al almirante el día 20 de diciembre de 1973.

Después de la muerte de Carrero, la única preocupación de Franco, incapaz ya de elaborar nuevas estrategias políticas, parecía ser el mantenimiento del orden público. Así se explica que nombrara jefe de Gobierno a Carlos Arias Navarro, que había sido ministro de la Gobernación en el Gobierno presidido por Carrero Blanco.

El Gobierno de Arias Navarro se encontró con problemas cada vez más graves, a lo que se añadía que la salud de Franco empeoraba. Finalmente, en la madrugada el 20 de noviembre de 1975, el general Francisco Franco moría en Madrid.

3. La política exterior.

La política internacional del periodo 1939-1943.

Al comienzo de la II Guerra Mundial, como consecuencia del apoyo germano-italiano recibido durante la Guerra Civil, el Gobierno español empezó a recibir presiones de ambos países, que le pedían alguna clase de apoyo.

En un primer momento, el ministro español de Asuntos Exteriores, Juan Beigbeder, pudo mantener la neutralidad. Pero pronto la presión de Alemania le obligó a para a la no beligerancia. A partir de ese momento se fueron imponiendo, en el Gobierno español, los partidarios de adoptar una actitud más favorable hacia el Gobierno alemán.

En octubre de 1940 Serrano Suñer sustituyó a Beigbeder al frente de Exteriores, iniciándose así una etapa de colaboración con Alemania que se alargó hasta 1943. Al parecer Hitler contaba con la intervención española en la guerra para realizar un proyecto militar: el cierre del estrecho de Gibraltar a los barcos británicos. Sin embargo, la entrevista entre Hitler y Franco, celebrada en Hendaya en octubre de 1940, no dio los resultados que el Führer esperaba.

Cuando en 1941 se produjo el ataque alemán a la URSS, Franco vio la oportunidad de ofrecer su apoyo a Alemania. Se creó un cuerpo de voluntarios españoles, la División Azul, para ir a luchar al frente ruso al lado de los alemanes.

Sin embargo, en otoño de 1942 la situación militar de Alemania empezó a deteriorarse. A partir de ese momento el Gobierno español inició, tímidamente, su distanciamiento de los alemanes. En septiembre de 1943 Serrano Suñer fue sustituido por el conde de Jordana al frente de Exteriores. A su vez, se retornó a la situación diplomática de neutralidad, mientras los combatientes de la División Azul volvían a España.

El bloqueo internacional del régimen franquista (1945-1948).

La victoria de los aliados sobre Alemania, Italia y Japón desencadenó una fuerte oposición internacional contra los gobiernos que habían ofrecido algún tipo de apoyo a los vencidos.

Esta oposición internacional se abatió, entre 1946 y 1948, sobre el régimen político español. La ofensiva empezó en enero de 1946, con una nota oficial de los gobiernos de los EE.UU., Gran Bretaña y Francia, en la que se rechazaba la legitimidad del régimen español. A su vez, en el documento se manifestaba la esperanza de que la oposición interior al régimen lograra cambiar el sistema político de España.

Esta declaración se vio confirmada solemnemente en la ONU cuando, el 13 de diciembre de 1946, la Asamblea General condenó el régimen español. También se recomendaba a los países miembros retirar su embajada de Madrid.

La presión internacional adoptó pronto un nuevo aspecto: el bloqueo económico. Sólo algunas excepciones, como la Argentina gobernada por el general Perón, dieron un pequeño respiro a la economía española al proporcionarle el trigo que necesitaba urgentemente.

Franco reaccionó con dureza ante esta ofensiva internacional. La propaganda franquista, que adoptó tonos de un nacionalismo exaltado, supo presentar esta presión como un atentado intolerable a la dignidad y a la soberanía del pueblo español. Una gran manifestación, convocada en Madrid en diciembre de 1946, representó el punto culminante de esta campaña propagandística.

La Guerra Fría y el viraje de la política internacional (1948-1955).

A partir de 1948, la situación internacional dio un vuelco espectacular: empezó la Guerra Fría, con los EE.UU. y la URSS como protagonistas. Por este motivo, a partir de ese año, la política exterior norteamericana se basó en un anticomunismo radical, siendo su objetivo conseguir aliados seguros.

El régimen español fue integrándose en el bando de los países liderados por los EE.UU. y, poco a poco, se fueron sucediendo una serie de hechos significativos:

– En octubre de 1950 la ONU levantaba su veto contra el régimen político español.

– En el año 1951 España empezaba a integrarse en algunos organismos dependientes de la ONU, empezando por la FAO.

– En 1953 se firmaban los acuerdos entre el gobierno español y el de EE.UU.

– Finalmente, en el año 1955 España ingresaba en la ONU como miembro de pleno derecho.

4. La oposición al Régimen.

Conflictos y reivindicaciones.

A lo largo de los años 60 se fue extendiendo entre los estudiantes universitarios un fuerte movimiento de oposición política al régimen franquista. A principios de la década, los dirigentes del SEU, que era el sindicato oficial de los universitarios, aceptaron que algunos de sus cargos fueran elegidos por los estudiantes. Pronto se pudo comprobar que resultaban elegidos los estudiantes más críticos con el régimen franquista.

El paso siguiente de este movimiento de contestación en la Universidad fue el rechazo del SEU y el inicio de los incidentes dentro de los recintos universitarios a partir del año 1962. En 1965 ya se concretó, en las Universidades de Madrid y de Barcelona, el intento de crear un Sindicato Democrático de Estudiantes. Este hecho marcaría el inicio de un periodo de agitación endémica en la Universidad.

Fuera del ámbito universitario cabe destacar los movimientos contestatarios protagonizados por los trabajadores. La tímida apertura del Gobierno que, desde 1954, había autorizado la elección de representantes sindicales por parte de los trabajadores, tuvo como consecuencia la rápida transformación de panorama sindical.

En 1958 el Gobierno promulgó la Ley de Convenios Colectivos, por la cual se aceptaba claramente que la negociación sobre salarios y condiciones de trabajo la realizarían: Los representantes de los trabajadores, aún encuadrados dentro del sindicato oficial, junto con los empresarios. Pero a partir de ese momento, cada una de las negociaciones, una para cada sector, empezó a ir acompañada de una oleada de conflictos.

En septiembre de 1962 se aprobó la Ley de Conflictos Colectivos. En ella se aceptaba, por primera vez, que pudieran existir en España huelgas que no fueran ilegales, aunque se tomaron las precauciones para restringirlas al máximo.

Durante la huelga de 1962 se produjeron una serie de hechos que iban a modificar a fondo el panorama sindical del país. Para organizarla se habían creado en algunas poblaciones unas comisiones de obreros encargadas de dirigir el proceso. Una vez finalizada la huelga, alguna de estas comisiones no se disolvieron, llegando a formar con el tiempo Comisiones Obreras (1964).

A lo largo de la década siguiente la agitación iniciada en los años 60 no sólo no se redujo, sino que fue en aumento. En la Universidad los conflictos se convirtieron en algo endémico. Se trataban siempre de problemas de raíz política que degeneraban en una agitación permanente. El Gobierno ya no sabía cómo atajarla; la medida más frecuente consistía en mantener cerradas las aulas universitarias durante largos periodos de tiempo.

Por su parte, el movimiento de reivindicación de los trabajadores, dirigido normalmente por CCOO, iba también en aumento. Las huelgas, que raramente podían ser consideradas legales, acarrearon en 1968 la pérdida de 4,5 millones de jornadas de trabajo, para ascender, en 1974, a 44 millones.

Los grupos políticos de la oposición.

A partir de 1960 algunas personalidades de ideología liberal y democratacristiana que residían en España, empezaron a manifestar su oposición al régimen franquista. Además, se declaraban partidarios de la implantación de un régimen de democracia liberal parlamentaria en España. Algunas de estas personalidades –Gil Robles, Álvarez de Miranda, Joaquín Satrústegui– se reunieron en Munich (junio de 1962) con miembros de la oposición que estaban exiliados. El Gobierno llamó a esta reunión “El Contubernio de Munich”.

Dentro de la ideología socialista existían grupos y tendencias muy variados:

Dionisio Ridruejo, un falangista de los primeros tiempos, fundó en esa época un grupo, Acción Democrática, de tendencia socialdemócrata.

– La dirección del PSOE seguía establecida en el exilio, pero en el interior del país se organizaban grupos de militantes que, con el paso del tiempo, adquirieron más importancia.

– En Cataluña existía un grupo de ideología socialista, el MSC (Moviment Socialista de Catalunya) que había sido creado en el Sur de Francia en el año 1945.

En los años 60 los comunistas se agrupaban en el PCE (Partido Comunista Español). Este partido, dirigido desde el exilio por personalidades nuevas, como su secretario general Santiago Carrillo, realizó en este periodo una constante labor de penetración en la sociedad. Ya en la década de 1950 habían modificado su mensaje: abandonaron la Guerra Civil y la revancha para embarcarse en un proyecto de reconciliación nacional.

No obstante, a partir de 1973, surgieron a la izquierda del PCE grupos radicalizados que preconizaban la lucha armada y practicaban el terrorismo (fenómeno similar al alemán o al italiano). Entre estos destacaban FRAP (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico) y los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre).

Los comunistas catalanes de esa época se agruparon, a su vez, en el PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya), totalmente controlado por el PCE.

En el País Vasco subsistía el PNV como máximo representante de la ideología nacionalista. Su dirección estaba en el exilio, donde mantenía el Gobierno vasco.

A partir de 1959 algunos grupos de jóvenes nacionalistas comenzaron a distanciarse del PNV por considerarlo demasiado moderado. De estos grupos iba a surgir ETA (Euzkadi Ta Askatasuna: Euskadi Patria y Libertad) en 1962. Los miembros de ETA se inclinaron por una ideología socialista y, a partir de 1968, iniciaron la “lucha armada” contra el Estado español.

5. Conclusiones.

En la década de 1960, se produjo en España una profunda transformación económica y social. El país que, en 1939, era predominantemente rural y agrario, se convirtió en urbano e industrial durante ese periodo.

El principal motor del cambio fue el proceso de industrialización, que produjo un aumento de la producción industrial y del número de trabajadores del sector secundario. Estos trabajadores procedían en buena parte del mundo rural y acudían a las ciudades más industrializadas con el fin de mejorar su nivel de vida.

En paralelo a esta transformación económica, empezaron a surgir reivindicaciones sociales y posturas críticas en los sectores obreros y en el mundo universitario.

Al mismo tiempo, el propio régimen franquista, incapaz de adaptarse a los cambios que se estaban produciendo, encontraba cada vez más dificultades para ser aceptado.

En el periodo comprendido entre 1969 y 1975, el franquismo vivió una larga agonía, provocada por la evolución económica, social y cultural del país, así como por los deseos de apertura política que mostraba la población. Al mismo tiempo, la salud del dictador se deterioraba a marchas forzadas: era evidente que, sin la presencia de su arquitecto y cabeza omnipresente, era imposible mantener el régimen.

Así, la muerte del general Franco puso fin a una dictadura que a lo largo de la última década había mostrado claros síntomas de agotamiento: se abría la puerta a un periodo de transición a la democracia.

Ferenc Münnich

Este texto forma parte de un conjunto de breves biografías que he elaborado sobre la Revolución Húngara de 1956. Para ver la lista completa, pincha aquí.


Ferenc_Munnich(1886-1977) Como militante comunista desde los primeros momentos, en 1919 había participado junto a Béla Kun en el intento fallido de crear la primera república socialista húngara. Ante el fracaso revolucionario tuvo que emigrar a la Unión Soviética y pasado el tiempo luchó con las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Al terminar la Segunda Guerra Mundial fue nombrado jefe de la policía de Budapest y posteriormente embajador en Moscú. En octubre de 1956 fue Ministro del Interior en el Gobierno Nagy. Colaborador de János Kádár, participó junto a éste en la formación del “Gobierno revolucionario, obrero y campesino” de 4 de noviembre y fue nombrado Vicepresidente y Ministro de Defensa. Siempre fiel al comunismo soviético, perteneció al Politburó del Partido Socialista Obrero Húngaro kádárista entre 1957 y 1965; también en esta época, de 1958 a 1961, ocupó el cargo de Primer Ministro, y entre ese último año y 1965 fue Ministro de Estado.

Sándor Kopácsi

Este texto forma parte de un conjunto de breves biografías que he elaborado sobre la Revolución Húngara de 1956. Para ver la lista completa, pincha aquí.


Sandor_Kopacsi(1922-2001) Militar de carrera, el coronel Kopácsi había sido nombrado en 1953 jefe de la policía de Budapest. Aliado de Imre Nagy, se comprometió activamente con la insurrección de otoño de 1956 y colaboró en la organización de la Milicia Nacional. Formó parte de la comisión gestora del Partido Socialista Obrero Húngaro presidida por Kádár. Procesado en 1958 como miembro del grupo de Nagy, fue condenado a cadena perpetua. La amnistía de 1963 lo dejó en libertad. En 1975 emigró a Canadá y sólo regresó a Hungría en 1989 al desplomarse el sistema socialista.

Zoltán Szántó

Este texto forma parte de un conjunto de breves biografías que he elaborado sobre la Revolución Húngara de 1956. Para ver la lista completa, pincha aquí.


Zoltan_Szanto(1893-1977) Militante comunista desde los primeros tiempos, había pasado los años de entreguerras en el exilio. Terminada la Segunda Guerra Mundial se dedicó a la diplomacia: fue embajador en Belgrado de 1947 a 1949; en París, de 1949 a 1954, y en Varsovia, de 1955 a 1956. En el momento de la revolución era miembro del Comité Central del Partido y el 1 de noviembre formó parte de la comisión gestora del nuevo partido de Kádár, el Partido Socialista Obrero Húngaro. Fue Zoltán Szántó quien negoció con el embajador yugoslavo en Budapest la entrada del grupo de Nagy en dicha legación diplomática. Por sus vínculos con el grupo también terminó recluido en Rumania junto a Nagy y sus compañeros, pero finalmente no fue procesado y se retiró de la política.

Antal Apró

Este texto forma parte de un conjunto de breves biografías que he elaborado sobre la Revolución Húngara de 1956. Para ver la lista completa, pincha aquí.


Antal_Apro(1913-1994) Entre 1953 y 1971, durante prácticamente dos décadas, formó parte de los Gobiernos de Hungría, y hasta 1980 permaneció en el Comité Central del Partido Socialista Obrero Húngaro. Durante la revolución del otoño de 1956 estaba al frente de la Comisión Militar del Comité Central del Partido, cuyo objetivo era terminar con las partidas de insurrectos, tarea que no fue respaldada por Imre Nagy mientras fue Primer Ministro. También entró en el Gobierno “revolucionario y patriótico” formado por Kádár el 4 de noviembre.