Oposiciones Secundaria | Tema 46


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 46. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema46_Los Estados balcánicos en el siglo XX

BIBLIOGRAFÍA:

  1. H. Cleyeland, El nacimiento del nuevo orden mundial.
  2. J. Díez Espinosa, Historia del Mundo Actual. Desde 1945 a nuestros días.
  3. F. Fetjó, Historia de las democracias populares.
  4. A. Fontaine, Historia de la Guerra Fría.
  5. E. Hobsbawm, Historia del siglo XX.
  6. P. Johnson, Tiempos Modernos.
  7. T. Judt, Postguerra: una historia de Europa desde 1945.
  8. M. Kitche, El periodo de entreguerras.
  9. G. Mammarella, Historia de Europa contemporánea (1945-1990).
  10. J. Paredes, Historia del Mundo Contemporáneo. Siglos XIX y XX.
  11. G. Pérez Sánchez, La Europa del Este de 1945 a nuestros días.
  12. P. Renouvin, Historia de las Relaciones.
  13. C. Taibo, La disolución de la URSS.
  14. C. Taibo, Los conflictos yugoslavos: una introducción.
  15. F. Veiga, La trampa balcánica.
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Sarajevo en 360º: una experiencia de realidad virtual


A finales del curso 2016-2017, introduje la realidad virtual en alguna de mis clases. En líneas generales fueron actividades sencillas y relacionadas con el estudio de la Historia del Arte, tal como puede leerse en el artículo que en su día escribí para EvaluAcción: «El arte gótico en 360º: una experiencia de realidad virtual».

 

Sin embargo, llevaba tiempo dándole vueltas a la posibilidad de utilizar este recurso en una clase de historia con el fin de ilustrar algún acontecimiento del pasado. De ahí que, aprovechando un trabajo previo sobre la historia de Gavrilo Princip, haya ideado una sesión en la que se reconstruye los atentados de Sarajevo de 1914.

Recursos necesarios y preparación de la actividad

Como acabo de indicar, el proyecto parte de un resumen amplio de la historia del bosnio Gavrilo Princip. Ese es el relato que, con la ayuda de diversas imágenes y de la realidad virtual, pretendo contarle a mis estudiantes. De esta manera, la exposición va acompañada en todo momento de cuatro elementos o recursos:

  1. Un mapa de Sarajevo sacado de Wikipedia en el que se señalan los lugares claves de aquel acontecimiento.
  2. La proyección en la pantalla del aula de esa zona de la ciudad en 2D y 3D gracias al uso de Google Earth.
  3. El uso de las gafas de realidad virtual para permitir a alguno de los alumnos ver en detalle el escenario donde transcurre la narración.
  4. La conversión de la imagen proyectada de Google Earth en fotografía de 360º para permitir a las restantes personas observar lo que está viendo el compañero de las gafas.

 

A la hora de hacer uso de la realidad virtual es bueno tener en cuenta una serie de cuestiones importantes:

  1. Las gafas precisan del uso de un teléfono móvil que permite visualizar las calles de Sarajevo en 360º gracias a la aplicación Google Street View.
  2. Ese recurso consume mucha batería, así que es interesante que esté totalmente cargada antes de empezar la clase.
  3. La narración de los atentados debe ir acompasada con las fotografías en 360º que se proyectan, lo que exige un trabajo previo de selección de escenas.
  4. Es recomendable que las gafas roten aprovechado los cambios de escenas dentro del relato. De esta manera, a lo largo de la sesión pueden hacer uso de ellas en torno a diez personas.

En definitiva, la realidad virtual, si bien cumple un papel importante, no es el centro de la actividad. No en vano, el material con el que contamos solo permite que vivan la historia en 360º de uno en uno. La narración detallada de los atentados es la que da sentido a la sesión, de tal modo que, usen las gafas o no, todos los alumnos están participando de la historia.

Desarrollo de la actividad

Una buena preparación asegura el éxito de la sesión pues, si tenemos claro el relato y los lugares donde nos vamos a detener, no tendría que haber ningún problema. Simplemente iremos narrando los hechos apoyándonos en el material audiovisual que queramos mostrar en la pantalla del aula.

Evidentemente, eso debe ir acompañado del uso de la realidad virtual, que va asociada a  unos lugares concretos que previamente hemos seleccionado. Es en esos puntos donde seleccionaremos a una persona para que lo vea en 360º con las gafas. A su vez, como se ha indicado más arriba, sus compañeros verán la misma fotografía en la pantalla del aula.

Por ejemplo, para la sesión de este curso mis alumnos de 1º de Bachillerato y yo nos detuvimos en el puente Ćumurija, el ayuntamiento de la ciudad, el puente Latino y el Museo. Cada uno de esos lugares, como bien se puede leer en la parte del texto dedicada a la ejecución de los atentados, fue testigo de un elemento clave en los acontecimientos del 28 de junio de 1914. De esta manera, además de recibir información sobre los atentados, ven con sus propios ojos la escena histórica.

 

Teniendo en cuenta que en cada uno de esos puntos utilizaron las gafas dos alumnos, al final solo ocho personas pudieron visitar Sarajevo en realidad virtual. Con el fin de compensar a los restantes, me llegué a plantear elaborar una actividad similar con la toma del Palacio de Invierno o el Putsch de Múnich. Sin embargo, finalmente no tuve tiempo para preparar esos dos recorridos históricos. Son dos proyectos que, siguiendo el modelo que aquí he narrado, espero poner en marcha pronto.

 

 

La historia de Gavrilo Princip


En 2014 se conmemoró el centenario del estallido de la I Guerra Mundial y, por consiguiente, del atentado sobre el archiduque de Austria Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek. Por ese motivo, y también por la curiosidad que despertaba entre mis alumnos la figura del autor material de los asesinatos, Gavrilo Princip, me decidí a investigar un poco sobre su vida. Estas dos entradas que publico aquí son consecuencia de ese trabajo. Una labor que espero poder completar en breve con una tercera parte dedicada al juicio, prisión y muerte de Princip.

Gavrilo Princip, los orígenes de un nacionalista
La planificación y ejecución de los atentados de Sarajevo
Los últimos días de Gavrilo Princip

Gavrilo Princip, los orígenes de un nacionalista


Puedes leer la continuación de este texto en el siguiente enlace: La planificación y ejecución de los atentados de Sarajevo.

1894. En el enclave de Oblijaj, al noroeste de Bosnia, nacía Gavrilo, el cuarto hijo de Petar Princip y su esposa Marija. Partiendo de orígenes humildes, el cabeza de familia había logrado alcanzar cierto prestigio entre sus vecinos gracias a su empleo en el servicio postal austríaco. Compatibilizaba ese trabajo con la tarea que habían desempeñado sus antepasados: la agricultura. Aún así, los Princip no escapaban a la dureza de las condiciones de vida de la época y, mucho menos, a la pobreza, común denominador en la pequeña aldea. En pocos años, Gavrilo vio enterrar a seis de sus nueve hermanos, lo que sin duda dejó una profunda huella en su carácter. El joven bosnio se volvió taciturno, rasgo que unido a su carácter enfermizo y la debilidad de su anatomía, le hacían parecer insignificante e inofensivo. Sin embargo, eso cambiaba cuando la política, y más en concreto el destino de Bosnia, se convertían en el centro de una conversación. El personaje tímido se transformaba, dando paso a una inusitada verborrea que pronto le hizo granjearse fama de radical.

La vida que se iniciaba en el verano de 1894 hubiera transcurrido sin grandes sobresaltos de no ser por una serie de circunstancias que empujaron a Gavrilo al gran torrente de la historia. El hijo de Petar y Marija podía haber gastado sus días en una remota región de Bosnia, entre discusiones políticas y encendidas proclamas nacionalistas. Sin más público que los campesinos que frecuentaban las tabernas de la comarca. Pero decidió pasar a la acción, una acción que, materializada en el asesinato de los archiduques de Austria, hizo temblar los cimientos de la antigua Europa. Ningún gran estadista había oído jamás hablar de la pequeña Oblijaj, y mucho menos de las humildes familias campesinas que la habitaban. Apenas veinte años después, las principales potencias iban a la guerra utilizando como pretexto un acto perpetrado por Gavrilo Princip. La historia, tantas veces caprichosa e impredecible, puso sus ojos en un joven bosnio salido de un lugar que el mundo jamás había oído nombrar y que, seguramente tras él, nunca vuelva a aparecer como centro de la tragedia humana.

A comienzos del siglo XX, Bosnia importaba poco en las cancillerías de los estados más poderosos. Gran Bretaña, Francia y Alemania tenían puestos sus ojos en la gran expansión colonial que llevó a los imperios europeos a dominar tres quintas partes del globo. Tan sólo Austria y Rusia parecían tener cierto interés en la situación geopolítica de los Balcanes, pero pocos podían predecir que allí se encendería la mecha que los llevaría a la mayor guerra jamás vivida hasta entonces. Ahora bien, el orgullo de todos esos países se había incrementado tanto en las últimas décadas, que cualquier acontecimientos que hiriera la vanidad nacional podía provocar una catástrofe. Por esa y otras razones, quizás sea excesivo culpar a Gavrilo Princip del estallido de la Gran Guerra. Sin embargo, desde Homero el ser humano necesita poner rostro al origen de las catástrofes. De esta manera, de igual modo que Paris, al raptar a Helena, llevó a su patria a un duro conflicto con los aqueos, ese joven nacido en Oblijaj, con su idea romántica de liberar Bosnia del yugo austríaco, condujo a los hombres de su tiempo a una carnicería que terminó por reducir el mundo decimonónico a unas cenizas similares a las de la antigua Troya.

Al poco de cumplir los trece años, mientras esas grandes potencias se disputaban el dominio del mundo, Gavrilo abría los horizontes del suyo. Petar y Marija, aprovechando la buena marcha del negocio de exportación de madera iniciado en Sarajevo por Jovo, el segundo de sus hijos, le enviaron a la capital una vez finalizados sus estudios básicos. La idea inicial era preparar al joven para el ingreso en la academia militar, un destino que, teniendo en cuenta los humildes orígenes familiares, suponía un notable ascenso en la escala social. Por supuesto, todo ello hubiera sido imposible sin la ayuda de Jovo, que en pocos años se había convertido en el sostén de los Princip. Ese incremento de peso en la economía familiar también llevaba aparejado un aumento de su poder de decisión. De esta manera, al percatarse de que Gavrilo no reunía las condiciones físicas necesarias para ingresar en el ejército, decidió matricularlo en la Escuela de Comercio. Fue sin duda un acierto, ya que su hermano no sólo tenía una anatomía inadecuada para ese tipo de vida, sino que su nacionalismo bosnio favorecía en poco su ingreso en el ejército imperial austríaco.

Apenas llevaba un curso en la Escuela de Comercio cuando tuvo lugar el acontecimiento que marcó de manera decisiva su destino: el Imperio Austrohúngaro, que hasta entonces sólo ejercía el control militar sobre Bosnia, se anexionaba el territorio. Las manifestaciones, unidas en ocasiones a disturbios graves, se sucedieron durante el otoño de 1908 en las ciudades importantes del país. Incluso tuvieron eco fuera de sus fronteras, especialmente en la vecina Serbia que desde tiempo atrás reclamaba la formación de una gran nación eslava que agrupara a los pueblos de los Balcanes. Gavrilo participó intensamente en la protesta, e incluso, en una de las cargas de la caballería austríaca, estuvo a punto de resultar herido de gravedad. Por suerte para él, el sable del jinete rasgó únicamente sus ropas, quedando su filo a escasos milímetros de su piel.

Aquellas manifestaciones le permitieron entrar en contacto con otros jóvenes nacionalistas, muchos de ellos miembros de la Joven Bosnia. Esta organización de carácter nacionalista, compuesta fundamentalmente por estudiantes, constituyó el germen de la célula terrorista que en 1914 asesinó al archiduque Francisco Fernando y a su esposa, Sofía Chotek. Por aquel entonces el ideólogo del grupo era Vladimir Gaćinović, un joven ensayista cuatro años mayor que Princip. Con sus escritos y encendidos discursos, este serbo-bosnio hizo calar entre sus compañeros la doctrina del tiranicidio. A partir de ese momento, el asesinato de toda autoridad austríaca, en tanto que representante de la tiranía, no solo quedó justificado, sino que se convirtió en el medio fundamental de la Joven Bosnia para alcanzar el gran objetivo: la libertad de la patria y su unión con los pueblos eslavos del sur para formar Yugoslavia.

Precisamente mientras tenían lugar los disturbios de 1908, un simpatizante de la Joven Bosnia planeaba asesinar al emperador Francisco José aprovechando su visita a la ciudad de Mostar. Su nombre era Bogdan Žerajić, y, como es sabido, nunca llevó a término su plan. Pero eso no fue impedimento para que, plenamente convencido de la eficacia del tiranicidio, se viera envuelto en un nuevo atentado dos años después. En esa ocasión, el objetivo de este estudiante de Leyes era Marijan Varešanin, gobernador austríaco en Bosnia, a quien pretendía disparar durante la apertura de la Dieta que debía tener lugar el 10 de junio en Sarajevo. En el momento decisivo, Žerajić descargó con rabia cinco balas de su revolver sobre el gobernador. El sexto proyectil lo reservó para sí, quitándose la vida de un tiro en la cabeza. La víctima del atentado, sin embargo, salió indemne gracias a la poca pericia del terrorista en el manejo del arma.

El fracaso de Bogdan Žerajić, lejos de desanimar a los miembros de la Joven Bosnia, reforzó su convencimiento en que ese era el camino a seguir. La organización tenía ahora su primer mártir, cuya tumba se convirtió en centro de peregrinación para sus compañeros. De hecho, Gavrilo realizaría numerosas visitas al lugar. Allí juró dedicar su vida a la liberación de Bosnia y honrar su memoria realizando un atentado similar contra las autoridades imperiales.

Pero su situación en Sarajevo se complicaba por momentos. Con motivo de las protestas de 1912, cometió la imprudencia de recorrer el instituto amenazando, con un puño de metal, a todos los que no habían participado. Gavrilo, quien en su afán por ganar adeptos para la causa de Bosnia había pasado por todas las aulas, fue expulsado inmediatamente. No sólo su vida académica se vio afectada. Pronto se percató de que la policía austríaca, considerándolo un agitador y un terrorista en potencia, vigilaba sus movimientos. De esta manera, en mayo decidió trasladarse a Belgrado, capital de Serbia, con el fin de terminar allí sus estudios.

Los inicios de Gavrilo Princip como agitador coincidieron en el tiempo con la aparición en Serbia de Unificación o Muerte, una sociedad secreta más conocida como Mano Negra. El líder indiscutible era el coronel Dragutin Dimitrijević, cuyo nombre clave era Apis. Bajo sus órdenes actuaban una serie de altos oficiales del ejército que, al margen del gobierno, dirigían operaciones que tenían por fin la unificación de los Balcanes en una gran nación eslava. Uno de aquellos hombres era el comandante Vojislav Tankosić, con quien Gavrilo Princip se entrevistó a los pocos meses de abandonar Sarajevo. El motivo de ese encuentro fue el empeño del bosnio por alistarse en el ejército y participar así, en la guerra que Serbia y Bulgaria acababan de iniciar contra el Imperio Otomano. Su primera tentativa tuvo lugar en Belgrado, donde el comité militar de la ciudad le rechazó a causa de su baja estatura. Gavrilo no se rindió. Quería participar de manera activa en la construcción de la gran nación balcánica, y entendía que en ese momento el mejor modo de hacerlo era combatir junto a los serbios. Por tanto, solicitó una entrevista con Tankosić, cuyo ejército estaba estacionado en Prokuplje, en la frontera que por aquel entonces Serbia compartía con los otomanos. Gavrilo viajó en vano, pues su debilidad física y su escasa estatura llevaron al miembro de la Mano Negra a rechazarlo de inmediato.

Los caminos de Tankosić y Princip volverían a cruzarse dos años después, generando tal seísmo en la vida de la vieja Europa que, aún hoy, sus consecuencias son perceptibles. Ahora bien, tras su entrevista de 1912, mientras el primero de ellos iniciaba una campaña triunfal que terminaría por sepultar el poder otomano en los Balcanes, el joven bosnio, profundamente abatido, emprendía el viaje de regreso a Belgrado.

Gavrilo tardó varios días en recuperarse de aquella decepción. Se sentía humillado y no paraba de maldecir su suerte, esa que le había deparado un cuerpo endeble que, aún en tiempos de necesidad, era rechazado por el ejército serbio. Pero como en otras ocasiones, la fase depresiva tocó a su fin cuando apareció ante él una nueva meta, una nueva forma de servir a su gran objetivo nacionalista. Cuando Živojin Rafajlović, uno de los pocos amigos que tenía en Belgrado, le recomendó para ingresar en un campo de entrenamiento militar, Princip volvió a sentir el ardor de la sangre en sus venas. Su espíritu romántico despertó, lanzándose de manera frenética y obsesiva a su nueva tarea. Durante varias semanas participó en unas maniobras dirigidas a formar militarmente a jóvenes bosnios para una futura insurrección contra el poder austríaco. Allí Gavrilo practicó tanto lanzamiento de bombas como puntería con armas de fuego, destrezas que, de cara al atentado contra los archiduques, fueron de gran utilidad.

Cuando las jornadas de entrenamiento en Vranje tocaron a su fin, Princip volvió a Belgrado. Allí, sin demasiados sobresaltos, transcurrió el siguiente año. Un periodo de tiempo en el que, sin éxito, se presentó en varias ocasiones al examen de acceso a los estudios de bachillerato. Pero esa relativa paz se vio alterada en marzo de 1914. La momentánea coincidencia de intereses de la Mano Negra y la Joven Bosnia, unida a las obligaciones de representación del heredero a la corona imperial austríaca, el archiduque Francisco Fernando, brindaron a Gavrilo la oportunidad que estaba esperando. Desde ese momento, se entregó de lleno a los preparativos de una acción terrorista que marcaría su destino y el de toda una generación.

El atentando de Sarajevo y el estallido de la Guerra


En el verano de 1914 estallaba el que, hasta la Segunda Guerra Mundial, fue el conflicto más importante y destructivo de la historia de la humanidad. Más de treinta naciones de todo el mundo, así como sus imperio coloniales, se enfrentaron en una guerra que se cobró más de diez millones de muertos. Su final, en 1918, dio lugar a un nuevo panorama mundial, marcado por la decadencia de las potencias europeas, el ascenso norteamericano y el comienzo de una era de incertidumbre, crisis y miedo. Este vídeo está dedicado al asesinato del archiduque Francisco Fernando y la declaración de guerra del verano de 1914, quedando los restantes para cuestiones como la introducción a la Guerra, las tensiones internacionales, la Paz Armada, el sistema de alianzas, los contendientes y los principales frentes de la Gran Guerra. También hay apartados dedicados a su evolución (1914, 1915, 1916, 1917 y 1918) y consecuencias. Este repaso finaliza con un vídeo sobre los tratados de paz y otro sobre la fundación de la Sociedad de Naciones.

 

El estallido de la Guerra


El 28 de junio de 1914 un estudiante bosnio asesinó en Sarajevo al heredero de la corona austro-húngara, el archiduque Francisco Fernando, y a su esposa.

Los austríacos acusaron al gobierno serbio de estar detrás del atentado: era la ocasión para atacarlos y liquidarlos militarmente. Austria se aseguró, en primer lugar, el apoyo alemán y posteriormente presentó a Serbia un ultimátum con condiciones difícilmente aceptables para un Estado soberano.

Los serbios buscaron la conciliación, pero el gobierno austríaco declaró la guerra el 28 de julio de 1914. En ese momento entró en funcionamiento el sistema de alianzas:

  • El 1 de agosto Alemania declaró la guerra a Rusia, que a su vez había hecho lo propio antes con Austria.
  • El 3 de agosto era Francia la que, en virtud de sus acuerdos con Rusia, le declaraba la guerra a Alemania.
  • La entrada británica en la guerra se produjo el 4 de agosto, como consecuencia de la invasión de Bélgica por parte de Alemania.
  • Italia, a pesar de ser aliada de Austria y Alemania, se mantuvo neutral al comienzo.

La relación de fuerzas en el inicio de la guerra.

En los primeros días de agosto se enfrentaron los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría) contra la Entente (Francia, Reino Unido y Rusia). Los imperios centrales contaban con 116 millones de habitantes y la Entente con 240 millones.

Alemania era la segunda potencia industrial del mundo, pero Francia y el Reino Unido poseían inmensos imperios coloniales que les abastecían de materias primas, alimentos y hombres.

Efectivos y capacidad militar de acción.

La Entente disponía de ejércitos numerosos, pero el alemán estaba mejor armado. Los imperios centrales estaban agrupados en un bloque territorial unido, lo que facilitaba las comunicaciones y los movimientos de tropas.

La Entente dominaba los mares, ya que la poderosa marina británica bloqueaba la salida al mar de las naves alemanas y austríacas.

Las crisis diplomáticas previas al conflicto


Entre 1905 y 1914 estallaron diferentes disputas territoriales que consolidaron los dos bloques: Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia) y Triple Entente o aliados (Francia, Rusia y Reino Unido).

La primera crisis fue colonial y se produjo en Marruecos.

En 1905, Alemania se opuso al acuerdo franco-británico del año anterior porque cerraba su posibilidad de establecerse en el norte de África. Para solucionarlo se convocó la Conferencia de Algeciras en 1906, que aceptó el reparto del territorio de Marruecos entre España y Francia.

A su vez, imponía la internacionalización de la economía de la zona. Esto propició que España se comprometiera con Francia y Reino Unido en caso de amenaza, lo que suponía su alejamiento de la órbita alemana. De otro lado, Rusia firmó un acuerdo con Reino Unido en 1907 para resolver sus problemas en Persia y Afganistán.

La segunda crisis se localizó en los Balcanes en 1908, cuando Austria se anexionó Bosnia-Herzegovina a costa del Imperio Otomano.

Ante el apoyo de Alemania, Rusia y Serbia tuvieron que ceder, pero aumentó la enemistad entre estos Estados.

La tercera crisis se originó otra vez en territorio marroquí, en 1911.

Se produjeron rebeliones contra el sultán de Marruecos, que pidió ayuda a Francia. Los franceses ocuparon Fez y, en compensación, los españoles ocuparon Larache y Alcazarquivir. Estas actuaciones vulneraban lo decidido en la Conferencia de Algeciras, por lo que Alemania trasladó el cañonero Panther a Agadir.

La crisis se solucionó con la cesión a Alemania de territorios congoleños y guineanos con el fin de que reconociera la nueva situación marroquí.

La cuarta crisis tuvo lugar de nuevo en los Balcanes.

En 1912, Bulgaria, Serbia y Grecia declararon la guerra al Imperio Otomano para conseguir la liberación de Macedonia. Una vez alcanzado ese objetivo, los tres países se enemistaron, iniciando una nueva guerra entre ellos de la que Serbia saldría triunfadora.

La deriva política serbia II

Por lo pronto, y bien que con un uso abierto de la represión, Milosevic estaba consolidando su poder interno en Serbia. A principios de febrero de 1993 Nikola Sainovic fue nombrado primer ministro serbio, y pasó a encabezar un gobierno que, aunque compuesto en su inmensa mayoría por miembros del Partido Socialista, al menos en principio disfrutaba del apoyo del Partido Radical. Un mes después, a principios de marzo, el montenegrino Radoje Kontic -eventual sustituto de Milan Panic- pasaba a encabezar el gobierno de la «Federación Yugoslava», también con el apoyo de socialistas y radicales. El 1 de junio Milosevic, en virtud de un procedimiento que muchas fuentes calificaron de ilegal, consiguió desprenderse de Cosic, que fue destituido como presidente yugoslavo por las dos cámaras del parlamento de la «Federación». Cosic había sostenido posiciones crecientemente independientes en relación con la crisis de Croacia, y en términos generales había pasado a defender un aplacamiento de tensiones en todos los ámbitos. A la destitución de Cosic le siguió una operación represiva contra el Partido de Renovación de Serbia; su principal dirigente, Vuk Draskovic, fue golpeado en la calle y detenido. Sin que se hicieran notar grandes protestas populares, al cabo de una huelga de hambre Draskovic fue liberado el 9 de julio de 1993. Unos días antes, el 25 de junio, Zoran Lilic, hasta entonces presidente del parlamento serbio y dirigente del Partido Socialista, había sido elegido, en sustitución de Cosic, presidente de la «Federación Yugoslava». En resumen, en el transcurso de la primera mitad de 1993 habían desaparecido del panorama político los dos grandes rivales de Milosevic: Panic lo había hecho tras su derrota en las elecciones presidenciales de diciembre, y Cosic tras su sustitución en calidad de presidente «yugoslavo». Las cosas así, las posibilidades de que en la cúpula de poder en Serbia se hiciesen notar voces disidentes se habían reducido sensiblemente.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 128.

La deriva política serbia I

La nueva línea opositora se manifestaba a través de una amplia coalición: el Movimiento Democrático de serbia (DEPOS). Las elecciones al parlamento federal -celebradas el 31 de mayo de 1992 y boicoteadas por la «oposición moderada»- apuntaban, de cualquier modo, resultados confusos, por cuanto la pérdida en el peso de la formación política que apoyaba a Milosevic, el Partido Socialista, se veía acompañada del ascenso de una formación nacionalista de corte neofascista -el mencionado Partido Radical de Seselj-, nada contenida en el comportamiento bélico-nacional. Bien es verdad que, pese a lo anterior, los socialistas se hacían con 73 de los 138 escaños en disputa.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 124.

Bosnia-Herzegovina en la encrucijada I

Si sondeos realizados en la primavera de 1990 reflejaban una amplia mayoría favorable a tal permanencia, varios acontecimientos -el antecedente de Kosovo, la guerra en Croacia, la independencia de las dos repúblicas septentrionales y la propia creación de las regiones autónomas serbias en Bosnia- precipitaron un giro en la opinión pública, ahora más reacia a aceptar una ficción de federación que en mucho recordaba al proyecto de la «gran Serbia». A mediados de octubre de 1991 el parlamento bosnio había aprobado una declaración de soberanía a la que había seguido un anuncio de retirada de la Federación Yugoslava.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 94.