#EstoEsGeografía. Tipos de Estados


Clase pensada para alumnos de 3º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se explican los Estados según su organización política, la distribución del poder y su relación con la religión. Esta información se complementa con una serie de vídeos dedicados al sistema de relaciones internacionales, la estructura del Estado español, y el proceso de formación y las instituciones Unión Europea.

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Unidad 1. La crisis del Antiguo Régimen


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL PRIMER TEMA DE 4º DE ESO. EN ESTA UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA EXPLICACIÓN DE LOS ASPECTOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES DEL ANTIGUO RÉGIMEN, ASÍ COMO LAS CAUSAS DE SU DESAPARICIÓN EN INGLATERRA.

Absolutismo: forma de gobierno propia de la Edad Moderna por la cual el rey ostentaba todo el poder: hacía las leyes, era el principio de toda justicia –aunque delegaba en tribunales-, era la máxima autoridad administrativa, decidía sobre los gastos, y los impuestos se recaudaban en su nombre. Su condición de soberano absoluto era justificada por las teorías que lo consideraban la encarnación del Estado, así como por la voluntad divina.

Antiguo Régimen: sistema político, económico y social que, partiendo de las estructuras medievales, terminó por configurarse durante la Edad Moderna. Entre sus características cabe destacar el poder absoluto de los monarcas, la desigualdad social basada en los estamentos, una economía predominantemente agraria y de subsistencia y un escaso crecimiento vegetativo de la población.

Bill of Rights (Declaración de Derechos): documento que, como consecuencia de la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra, recortaba los poderes del rey, garantizaba las elecciones libres y otorgaba amplios poderes al Parlamento.

Derechos civiles: libertades y prerrogativas sociales inherentes a los ciudadanos de los sistemas democráticos. Algunos de sus mayores exponentes se encuentran en las declaraciones de derechos aprobadas por los regímenes liberarles desde finales del siglo XVII y, especialmente, en el XVIII y el XIX.

Despotismo ilustrado: nombre que recibieron algunos regímenes políticos europeos de finales del siglo XVIII en los que se combinaba el mantenimiento del poder absoluto de los monarcas con una voluntad reformadora de la economía y la sociedad. Este último elemento tenía su principal manifestación en la presencia de ministros ilustrados en los gobiernos.

División de poderes: planteamiento político que defendía la separación de las atribuciones del Estado en distintas instituciones, de tal modo que unas sirvieran como contrapeso de las otras. Esta idea se popularizó en Europa con la publicación de “El Espíritu de las Leyes”, de Montesquieu. Sin embargo, hemos de buscar su origen en las teorías inglesas del XVII, y más en concreto en James Harrington y John Locke.

Estado: conjunto de instituciones políticas, jurídicas y administrativas que tienen jurisdicción sobre toda la población de un territorio limitado por fronteras. Surgió a comienzos de la Edad Moderna como consecuencia de la concentración de poderes en manos de los monarcas, y condujo a la formación del absolutismo a partir del siglo XVI.

Fisiocracia: doctrina económica del siglo XVIII que defendía la primacía de la actividad agraria y de la propiedad de la tierra sobre cualquier otra actividad económica. Su principal representante fue el francés François Quesnay.

Gremio: organizaciones que agrupaban a trabajadores de un mismo oficio con el fin de acordar los precios, salarios y cantidad de producción. Los artesanos se dividían según sus conocimiento en maestros, oficiales y aprendices.

Ilustración: movimiento intelectual que se originó en Francia durante el siglo XVIII. Sus principios ideológicos eran la confianza en la razón como fuente de conocimiento y en el progreso ilimitado del ser humano, el ideal reformista y el espíritu crítico. Uno de sus principales canales de difusión fue la Enciclopedia, dirigida por Diderot y D`Alambert.

Liberalismo: sistema filosófico, económico y político opuesto al despotismo y defensor de las libertades civiles. Constituyó la corriente en la que se fundamentan tanto el Estado de derecho como la democracia representativa y la división de poderes.

Motines de subsistencia: formas de conflictividad social típicas del Antiguo Régimen, pero que persistieron en algunos lugares de Europa hasta bien entrado el siglo XIX. Solían estar relacionados con el alza de los precios de los productos de primera necesidad.

Parlamentarismo: sistema de organización política basado en la existencia de una asamblea que asume el control política del gobierno y la función legislativa del mismo.

Privilegio: ventaja, gracia o prerrogativa especial de la que goza una persona. En el Antiguo Régimen había dos estamentos cuyos miembros tenían privilegios: la nobleza y el clero.

República: forma de organización del Estado en la que el cargo de jefe del Estado no es hereditario ni vitalicio, sino resultado de una elección directa o indirecta de los ciudadanos. La duración del mandatos presidencial, sus funciones y poderes vienen determinados por la Constitución.

Revolución: cambio rápido, profundo y, en ocasiones, violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de un país.

Señorío: modelo de posesión de la tierra y del poder político en el sistema feudal. Había dos tipos de señoríos: los jurisdiccionales y los territoriales. Durante la Edad Moderna fueron desapareciendo progresivamente los primeros, pero permanecieron los de tipo territorial.

Unidad 1. La crisis del Antiguo Régimen y las revoluciones inglesas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL PRIMER TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN ESTA UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA EXPLICACIÓN DE LOS ASPECTOS POLÍTICOS, ECONÓMICOS Y SOCIALES DEL ANTIGUO RÉGIMEN, ASÍ COMO LAS CAUSAS DE SU DESAPARICIÓN EN INGLATERRA.

Absolutismo: forma de gobierno propia de la Edad Moderna por la cual el rey ostentaba todo el poder: hacía las leyes, era el principio de toda justicia –aunque delegaba en tribunales-, era la máxima autoridad administrativa, decidía sobre los gastos, y los impuestos se recaudaban en su nombre. Su condición de soberano absoluto era justificada por las teorías que lo consideraban la encarnación del Estado, así como por la voluntad divina.

Antiguo Régimen: sistema político, económico y social que, partiendo de las estructuras medievales, terminó por configurarse durante la Edad Moderna. Entre sus características cabe destacar el poder absoluto de los monarcas, la desigualdad social basada en los estamentos, una economía predominantemente agraria y de subsistencia y un escaso crecimiento vegetativo de la población.

Bill of Rights (Declaración de Derechos): documento que, como consecuencia de la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra, recortaba los poderes del rey, garantizaba las elecciones libres y otorgaba amplios poderes al Parlamento.

Derechos civiles: libertades y prerrogativas sociales inherentes a los ciudadanos de los sistemas democráticos. Algunos de sus mayores exponentes se encuentran en las declaraciones de derechos aprobadas por los regímenes liberarles desde finales del siglo XVII y, especialmente, en el XVIII y el XIX.

Despotismo ilustrado: nombre que recibieron algunos regímenes políticos europeos de finales del siglo XVIII en los que se combinaba el mantenimiento del poder absoluto de los monarcas con una voluntad reformadora de la economía y la sociedad. Este último elemento tenía su principal manifestación en la presencia de ministros ilustrados en los gobiernos.

División de poderes: planteamiento político que defendía la separación de las atribuciones del Estado en distintas instituciones, de tal modo que unas sirvieran como contrapeso de las otras. Esta idea se popularizó en Europa con la publicación de “El Espíritu de las Leyes”, de Montesquieu. Sin embargo, hemos de buscar su origen en las teorías inglesas del XVII, y más en concreto en James Harrington y John Locke.

Estado: conjunto de instituciones políticas, jurídicas y administrativas que tienen jurisdicción sobre toda la población de un territorio limitado por fronteras. Surgió a comienzos de la Edad Moderna como consecuencia de la concentración de poderes en manos de los monarcas, y condujo a la formación del absolutismo a partir del siglo XVI.

Fisiocracia: doctrina económica del siglo XVIII que defendía la primacía de la actividad agraria y de la propiedad de la tierra sobre cualquier otra actividad económica. Su principal representante fue el francés François Quesnay.

Gremio: organizaciones que agrupaban a trabajadores de un mismo oficio con el fin de acordar los precios, salarios y cantidad de producción. Los artesanos se dividían según sus conocimiento en maestros, oficiales y aprendices.

Ilustración: movimiento intelectual que se originó en Francia durante el siglo XVIII. Sus principios ideológicos eran la confianza en la razón como fuente de conocimiento y en el progreso ilimitado del ser humano, el ideal reformista y el espíritu crítico. Uno de sus principales canales de difusión fue la Enciclopedia, dirigida por Diderot y D`Alambert.

Liberalismo: sistema filosófico, económico y político opuesto al despotismo y defensor de las libertades civiles. Constituyó la corriente en la que se fundamentan tanto el Estado de derecho como la democracia representativa y la división de poderes.

Motines de subsistencia: formas de conflictividad social típicas del Antiguo Régimen, pero que persistieron en algunos lugares de Europa hasta bien entrado el siglo XIX. Solían estar relacionados con el alza de los precios de los productos de primera necesidad.

Parlamentarismo: sistema de organización política basado en la existencia de una asamblea que asume el control política del gobierno y la función legislativa del mismo.

Privilegio: ventaja, gracia o prerrogativa especial de la que goza una persona. En el Antiguo Régimen había dos estamentos cuyos miembros tenían privilegios: la nobleza y el clero.

República: forma de organización del Estado en la que el cargo de jefe del Estado no es hereditario ni vitalicio, sino resultado de una elección directa o indirecta de los ciudadanos. La duración del mandatos presidencial, sus funciones y poderes vienen determinados por la Constitución.

Revolución: cambio rápido, profundo y, en ocasiones, violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de un país.

Señorío: modelo de posesión de la tierra y del poder político en el sistema feudal. Había dos tipos de señoríos: los jurisdiccionales y los territoriales. Durante la Edad Moderna fueron desapareciendo progresivamente los primeros, pero permanecieron los de tipo territorial.

Unidad 10. El siglo del Barroco


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL NOVENO TEMA DE 2º DE ESO. EN ESTA UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA EXPLICACIÓN DEL IMPERIO ESPAÑOL BAJO LOS AUSTRIAS, ESTABLECIENDO UNA CLARA DIFERENCIA ENTRE LA SITUACIÓN DEL SIGLO XVI Y LA DEL XVII.

Barroco: estilo artístico surgido en Italia a finales del siglo XVI que, durante la centuria siguiente, extendió su influencia por toda Europa. Se caracterizó por la expresividad, la preferencia por los elementos curvos y la abundante decoración. Supuso una ruptura con el equilibrio y la armonía del Renacimiento.

Bill of Rights (Declaración de Derechos): documento que, como consecuencia de la Revolución Gloriosa de 1688 en Inglaterra, recortaba los poderes del rey, garantizaba las elecciones libres y otorgaba amplios poderes al Parlamento.

Bodegón: tema pictórico en el que únicamente se muestran seres inanimados: vegetales, frutas, objetos o animales muertos.

Claroscuro: efecto pictórico que, gracias a los fuertes contrastes de luces y sombras, permitía a los artistas orientar la atención del espectador hacia un punto concreto de la obra.

Churrigueresco: estilo de los retablos o de las fachadas propio de los arquitectos de la familia Churriguera. Se caracterizaba por la abundancia de elementos decorativos.

Guerra de los Treinta Años: conflicto bélico que se desarrolló en Europa entre 1618 y 1648. Tuvo su origen en el enfrentamiento entre católicos y protestantes dentro del Imperio alemán, pero acabó convirtiéndose en una lucha entre las potencias por la hegemonía en el continente.

Monarquía Absoluta: forma de gobierno por la cual el rey ostentaba todos los poderes, convirtiéndose, por tanto, en soberano absoluto.

Paz de Westfalia: acuerdo de paz que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en 1648.

Productividad: rendimiento que se obtiene según los recursos empleados.

Revolución Inglesa: proceso político que tuvo lugar en la Inglaterra del siglo XVII. Tuvo como principal consecuencia el reconocimiento de la supremacía del Parlamento sobre el rey, así como con el reconocimiento de unos derechos fundamentales para todos ciudadanos.

Tenebrismo: estilo propio del Barroco caracterizado por los contrastes entre luces y sombras, que producen efectos de claroscuro.

Presentación: las revoluciones inglesas del XVII


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato las revoluciones inglesas del XVII. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

 

Introducción al Antiguo Régimen


La expresión «Antiguo Régimen» la acuñaron los revolucionarios franceses de finales del siglo XVIII para designar la forma de organización política, económica y social vigente en la Edad Moderna.

El sistema político propio del Antiguo Régimen fue la monarquía absoluta que, en algunos países de Europa adoptó una modalidad nueva: el despotismo ilustrado.

La sociedad era jerarquizada y de tipo estamental. Ahora bien, la influencia sociopolítica de la burguesía no dejó de aumentar desde los inicios de la Edad Moderna.

La economía europea era de base agraria, pero en algunos países se introdujeron nuevas técnicas que aumentaron la productividad. Además, el comercio cobró una mayor importancia, al tiempo que la población creció gracias a la mejora de la alimentación y los avances en el campo de la medicina.

En política económica los estados se regían por el mercantilismo, una doctrina que fue desplazada primero por la fisiocracia y, más adelante, por el liberalismo económico.

En este contexto se desarrollaron las revoluciones inglesas del siglo XVII, que dieron lugar al parlamentarismo, y el movimiento cultural de la Ilustración, que terminó por cuestionar los fundamentos del Antiguo Régimen.

La crisis ideológica


Uno de los principales elementos de la crisis de entreguerras fue la irrupción de las fuerzas antisistema. Estas, como réplicas al modelo burgués, liberal y capitalista, al que consideraban inferior, socavaron las estructuras del liberalismo democrático. Sin embargo, no hemos de caer en el error de pensar que, en los países donde triunfó un modelo antisistema, fue únicamente ese grupo el que desgastó al liberalismo: la caída del sistema se debía a la actuación de todos los elementos antisistema.

La alternativa comunista. En contraposición al sistema democrático-liberal, el comunismo proponía el siguiente modelo:

– Frente al parlamento: democracia socialista de los soviets.

– Frente al capitalismo: planificación, socialización y centralización de los medios de producción.

– Frente a la burguesía: predominio del proletariado.

– Frente al idealismo artístico: realismo socialista predominante en el arte.

La alternativa fascista o nacionalsocialista. En contraposición al sistema democrático-liberal, el fascismo proponía el siguiente modelo:

– Frente al parlamento: imperio del ejecutivo.

– Frente al capitalismo: intervensionismo y corporativismo.

– Frente a la burguesía: comunidad nacional orgánica.

– Frente al idealismo artístico: vitalismo y exaltación del instinto.

Teorías sobre la quiebra de las democracias.

En un principió, muchos investigadores afirmaban que la clave de la quiebra de las democracias había que buscarla en el fascismo. E. Hobsbawm, principal defensor de esta postura, afirmaba que, al haber sido sustituidas por la derecha todas las democracias derrocadas en el periodo de entreguerras, el peligro vendría pues de ese lado. Además, señalaba que la operatividad soviética durante esos años era prácticamente inexistente porque:

– La Unión Soviética se encontraba aislada y centrada en sus importantes problemas internos.

– Las oleadas revolucionarias bolcheviques habían experimentado un notable retroceso desde 1921.

– Los movimientos marxistas socialdemócratas colaboraban con el sistema.

– Los movimientos específicos comunistas eran débiles y, en algunos países, se encontraban escindidos o prohibidos.

Más adelante fueron surgiendo una serie de teorías que culpaban al comunismo de la crisis del sistema liberal democrático. Estos veían el fascismo como una respuesta al comunismo surgida a partir del miedo a la expansión del bolchevismo.

Además, también fueron apareciendo teorías más moderadas, cuyo principal representante fue Linz. Éste afirma que la propia crisis de legitimidad experimentada por la democracia favoreció el desarrollo de los grupos antisistema. De esta manera, la subida al poder de uno de estos elementos no es la causa de la crisis, sino su manifestación.

Una vez expuestas las principales teorías en torno a la cuestión, procederemos a revisarlas, matizarlas y extraer nuestras conclusiones. En primer término, abordando la cuestión de la debilidad comunista, hemos de señalar que:

– No sólo afectó a Rusia, así que esta no es el único –si el principal- transmisor.

– El mero hecho de la existencia de una alternativa es, sin lugar a dudas, un factor de desestabilización para otros países, y especialmente los fronterizos.

– La Internacional comunista está presente en muchos países.

– Genera miedo en la sociedad capitalista, donde existe una gran confusión entre comunismo y socialismo.

En segundo lugar procederemos a limitar el papel jugado por el fascismo, a demostrar que se trató únicamente de un factor más:

– En las naciones donde existía una democracia estable apenas tuvo seguidores.

– Sólo llegaron al poder en Italia y Alemania; en otros países compartieron el poder.

– En ciertos regímenes autoritarios se receló del fascismo, que llegó incluso a ser perseguido.

– No es la única alternativa existente en la derecha, ya que existía también un conservadurismo tradicional y otro de corte corporativista. Si bien es verdad que estas tres variantes tenían muchos elementos comunes –eran contrarios a la revolución social posterior a 1914 y a las instituciones liberales; favorecían al ejército, a la policía y a los aparatos represivos; eran de carácter nacionalista- no es menos cierto que también existían diferencias –mientras que el fascismo buscaba destruir el sistema vigente, movilizar a las masas, llevar a cabo una revolución que mire al futuro…; los conservadurismos luchaban por una vuelta al pasado-.

Por tanto, siguiendo las directrices marcas por E. Nolte en La época del fascismo, podemos concluir afirmando que existían dos grandes grupos de ideología antisistema: el autoritarismo y el totalitarismo, dentro del cual encontraríamos al fascismo y al comunismo.

Por último, nos dejaremos guiar por Pomian en lo referente a la explicación de por qué cae la democracia. Según éste autor, a finales del siglo XIX existía ya una lucha por la legitimidad entre las instituciones democráticas y las tradicionales. Esta se intensificó a partir de 1914, finalizando la Gran Guerra con dos resultados: la consolidación de la democracia y la aparición de la alternativa comunista. De esta manera, a lo largo de los años veinte, se abrieron numerosas posibilidades: bien la erosión del sistema democrático, bien la del tradicional, o bien la de ambos. Esto condujo, según el caso, a tres soluciones: la democracia parlamentaria, las dictaduras autoritarias, y los regímenes totalitarios.

Los totalitarismos.

Los totalitarismos, tanto de izquierdas como de derechas, son fácilmente reconocibles por las siguientes características fundamentales:

– Una ideología específica y oficial que los inunda todo.

– Un sistema político basado en la supresión de todos los partidos menos el oficial –es decir, sistema de partido único-, el sometimiento del legislativo al ejecutivo, el culto a la personalidad del líder, y la movilización de las masas, especialmente las juveniles.

– Subordinación del individuo a la sociedad y al Estado, siendo éste último el encargado de adoctrinarle en la ideología oficial y reprimirle si fuera necesario.

– Un sistema económico controlado totalmente por el Estado, que se encarga de coordinar todos los elementos de la economía y expresar sus objetivos básicos mediante los planes de desarrollo.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[3] El periodo de entreguerras en Europa; Martin Kitchen – Madrid – Alianza Editorial – 1992.

[4] Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión; José Ramón Díez Espinosa – Valladolid – Universidad – 1996.

[5] Los orígenes del totalitarismo; Hannah Arendt – Madrid – Alianza -2006.

[6] La época del fascismo; Ernst Nolte – Madrid – Península – 1967.

De un régimen autoriatario a uno democrático

El objetivo del estudio que abordamos es conocer el paso de un sistema autoritario a otro democrático y las características del mismo. Dicha evolución supuso:

1º. El tránsito de un sistema en el cual no se reconoce la participación o está muy limitada, a otro donde se universaliza.

2º. El paso de un sistema que reprime las demandas de los ciudadanos, en función de una supuesta “armonía”, a otro que reconoce la existencia de las mismas.

3º. El cambio de un proceso político sometido a las arbitrariedades y al dominio del poder ejecutivo, a otro donde la existencia de una efectiva división de poderes hace al poder legislativo ser el depositario de la soberanía nacional.

Álvaro Soto Carmona, De las Cortes orgánicas a las Cortes democráticas, en Manuel Redero San Román, La transición a la democracia en España, revista Ayer nº 15-1994, p. 110.

Las raíces cristianas de Europa


En el anterior fragmento de “Discurso a los europeos” Robert Schuman defendía que –cito textualmente- “el sustrato europeo es particularmente favorable a la emergencia de un conjunto comunitario de un tipo nuevo”. Llegados a este punto, cabe preguntarnos en qué basaba el “Padre de Europa” esa afirmación. A continuación ofrezco el principio de su respuesta, que presenta tres elementos íntimamente relacionados: Historia, democracia y cristianismo.

“¿Qué es lo que distingue a Europa en el seno de la gran familia humana? La Europa libre está formada por democracias parlamentarias. Ahora bien, la democracia debe su existencia al cristianismo. La democracia griega negaba la igualdad de todos los hombres; la aplicaba a una élite de nacimiento. La democracia moderna reconoce la igualdad de los derechos de todas las personas humanas , sin distinción ni excepción. El cristianismo fue el primero que enseñó la igualdad de naturaleza de todos los hombres, hijos de un mismo Dios, rescatados por el mismo Cristo, sin distinción de raza, de color, de clase o de profesión. Ha hecho reconocer la dignidad de trabajo y la obligación de todos a someterse a ello. Ha reconocido la primacía de los valores interiores, que son los únicos que ennoblecen al hombre. La ley universal del amor y de la caridad ha hecho de todo hombre un prójimo nuestro, y en ella se apoyan desde entonces las relaciones sociales en el mundo cristiano. Esta revolución se llevó a cabo bajo la inspiración progresiva del Evangelio, que ha ido moldeando las generaciones con un trabajo lento, a veces acompañado de luchas dolorosas. Los progresos de la civilización de esencia cristiana no fueron automáticos ni siguieron un solo sentido; las reminiscencias del pasado y los malos instintos de una naturaleza viciada han pesado sobre esta evolución y siguen contrariándola.

Si bien se encuentran así rasgos profundos del ideal cristiano en la vida política contemporánea, el cristianismo no está y no debe estar enfeudado en un régimen político, no debe ser identificado con ninguna forma de gobierno, aunque sea democrático. En este terreno, como en otros, hay que distinguir el ámbito del César y el de Dios. Cada uno de estos dos poderes tiene su propia responsabilidad. La Iglesia debe velar por el respeto de la ley natural y las verdades reveladas; su papel no es erigirse en juez de las opciones concretas de la política. La tarea del hombre político responsable consiste en conciliar, en una síntesis a veces delicada pero necesaria, estos dos órdenes, el espiritual y el profano. Con frecuencia nuestra vida se encuentra confundida en el dédalo de los problemas y de las opciones y en la pasión de las controversias. Pero no existe ningún conflicto insoluble entre ambos imperativos, el de una doctrina inmutable en lo que se refiere a los principios y el de una prudente aplicación de las contingencias mudables que hay que tener en cuenta, tanto en la vida de los pueblos como en la de los individuos.

La teocracia desconoce el principio de la separación de estos dos ámbitos. Endosa a la idea religiosa responsabilidades que no son suyas. Bajo tal régimen, las divergencias de orden político corren el peligro de degenerar en fanatismo religioso; la guerra santa es la expresión más temible de una explotación sangrante de los sentimientos religiosos”.

Bibliografía:

[1] La Unión Europea: guiones para su enseñanza; Antonio Calonge Velázquez (Coord.) – Comares – Granada – 2004.

[2] El proceso de integración comunitario en marcha: de la CECA a los Tratados de Roma; Guillermo A. Pérez Sánchez – Comares – Granada – 2007.

[3] Por Europa; Robert Schuman – Encuentro – Madrid – 2006.

[4] Robert Schuman, padre de Europa (1886-1963); René Lejeune – Palabra – Madrid – 2000.