El Parlamentarismo | Las revoluciones inglesas del XVII


En este episodio de la serie dedicada a la Historia de 4º de ESO se cuenta cómo surgió el parlamentarismo. Para ello centramos nuestra atención en la guerra civil inglesa de mediados del XVII, la revolución gloriosa de 1688 y el Bill of Rights del año siguiente.

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ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:43. Los objetivos revolucionarios.
  • 1:49. El reinado de Carlos I Estuardo.
  • 2:39. Las exigencias del Parlamento.
  • 3:48. La convocatoria de 1640.
  • 5:01. La Guerra Civil Inglesa y Oliver Cromwell.
  • 6:15. Las etapas del conflicto.
  • 7:44. La restauración monárquica.
  • 8:22. La Revolución Gloriosa.
  • 9:25. El Bill of Rights.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia Contemporánea; Javier Paredes – Ariel.
  2. Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen; Antonio Domínguez Ortiz – Akal.
  3. Historia 4º de ESO – Santillana.
  4. Historia del Mundo Contemporáneo – Oxford.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

El gobierno en David Hume


En el siglo XVIII, especialmente durante la segunda mitad, Escocia se convirtió en el escenario de un importante desarrollo intelectual. Los miembros de la Ilustración Escocesa -Adam Smith, John Millar, David Hume, Adam Ferguson…- se centraron en el estudio de la filosofía moral y política, la ciencia económica y las ciencias naturales.

Como veremos en el caso concreto de David Hume, a la hora de estudiar la sociedad y el gobierno político, estos autores parten de bases distintas a las planteadas por John Locke en sus Dos tratados sobre le Gobierno Civil. A su vez, centraron buena parte de sus estudios en el análisis del comercio y las instituciones políticas adecuadas para el buen funcionamiento de la economía.

La teoría de los sentimientos

Partiendo de los sentimientos (passions) de placer y displacer, David Hume analiza el comportamiento de los hombres y describe la naturaleza humana. Por tanto, su teoría de los sentimientos está en la base de sus ideas políticas.

Para Hume la razón está sometida a los sentimientos, que son los que guían la conducta humana. De esta manera, su única función es la de controlar e iluminar las consecuencias de los actos inspirados por el placer y el displacer.

La incapacidad del ser humano para satisfacer las necesidades inspiradas por sus sentimientos constituye el fundamento de la sociedad. La falta de medios y la consciencia de la propia debilidad llevan a que los hombres formen comunidades capaces de cubrir esas carencias.

En definitiva, para David Hume el origen de la sociedad no está en sentimientos altruistas, sino en la satisfacción de las necesidades egoístas de sus miembros. El Estado ha de tener como principal objetivo esa tarea, midiéndose su eficacia y sus límites en función de ese criterio.

EL fin del poder político

David Hume considera que el contrato social enunciado por Locke es una ficción. Para él no existe estado de naturaleza, sino que el ser humano nace en sociedad. Por tanto, tampoco tiene sentido hablar de un contrato como mecanismo explicativo del poder político.

El Estado tiene legitimidad en tanto que es útil y necesario para los individuos. Únicamente si se cumple esa condición se someterán estos al gobierno.

A su vez, mientras vela por ese interés común, el gobernante ha de respetar la libertad individual de cada uno de los ciudadanos y la igualdad entre ellos. Es decir, ha de ser neutral ante los diversos intereses particulares.

David Hume sostenía que el desarrollo económico de la sociedad era consecuencia directa del buen gobierno. De ahí que, dentro de su teoría política, una de las principales tareas del Estado sea crear las condiciones necesarias para que la economía crezca.

La importancia de las instituciones

Aunque, a diferencia de Locke o Montesquieu, David Hume no llega a enunciar ninguna separación concreta de poderes, en su teoría política se aprecia cierta tendencia hacia ese fin. Para el pensador escocés, el poder ha de estar institucionalizado, de tal modo que las propias instituciones del Estado se equilibren y contrapesen.

En definitiva, para Hume la importancia de las instituciones radica en evitar la arbitrariedad a la hora de ejercer el poder y aplicar las leyes. La primacía de unas normas claras y aplicadas con rigor, igualdad y justicia es una de las claves del pensamiento de este autor y de la ilustración escocesa en su conjunto.