Introducción al fascismo


Los años que siguieron a la Gran Guerra estuvieron marcados por el predominio de la filosofía vitalista.

Después de cuatro años de conflicto, el racionalismo fue perdiendo adeptos de manera alarmante; se acusaba a la Razón de haber conducido a la humanidad hacia la catástrofe.
Al mismo tiempo, la filosofía de Nietzche, con el superhombre como bandera, fue imponiendo una cultura de desprecio a la inteligencia y exaltación de la fuerza.

En ese ambiente se fueron forjando los movimientos antidemocráticos. Buena parte de las naciones pensaron que los postulados del liberalismo estaban en crisis, que eran anticuados.

Muchas fueron las que durante el periodo de entreguerras asumieron un nuevo orden basado en el autoritarismo de rasgos fascistas:

  • España bajo Primo de Rivera y Francisco Franco.
  • Portugal con los regímenes de Gomes da Costa y Salazar.
  • La Polonia del mariscal Pilsudski.
  • Grecia con Venizelos.
  • Yugoslavia con el monarca autoritario Alejandro I.
  • Hungría bajo Gömbös.
  • Austria con el régimen de Dollfuss.
  • Rumania con Carol II, y Bulgaria bajo Boris III.

No obstante, los dos estados que alcanzaron mayor perfección en la construcción del estado totalitario fueron la Italia de Benito Mussolini y el Reich alemán de Adolf Hitler.
En ocasiones estos regímenes se apoyaban en grupos políticos con una sólida y jerarquizada estructura.

 

Este era el caso del NSDAP en Alemania, del partido fascista en Italia y, en menor medida, de FET en España. Estos grupos, además de por una ideología empapada de vitalismo e irracionalismo, se basaban en:

  • Los postulados sobre la comunidad nacional -subordinación del individuo al colectivo- del movimiento volkisch.
  • El darwinismo racial; de ahí la proliferación de las organizaciones racistas dentro de estos estados.
  • En la figura del dictador como guía del pueblo.

En el auge de los fascismos, podemos distinguir tres tipos de factores: psicológicos, económicos e ideológicos. En el primero de ellos se encontraría el cansancio de la población ante los esfuerzos y sacrificios que les exigió una dura guerra de cuatro años de duración.

Además, esta se asoció con el liberalismos y fue tildada de guerra capitalista e imperialista, con el consiguiente desprestigio de este sistema. Dentro de las consecuencias económicas de la guerra cabe destacar las siguientes:

  • Una mayor concentración de poderes en manos del estado.
  • La militarización de varios aspectos de la vida civil.
  • La crispación generada por las crisis económicas y de subsistencia.
  • El ascenso de las potencias extraeuropeas, los EE.UU. y el Japón.

Entre los factores ideológico-políticos se encontrarían:

  • El desprestigio de la democracia.
  • El temor a la expansión de la revolución bolchevique.
  • El miedo a los abusos del capitalismo.

Introducción al nacionalsocialismo


Este vídeo mezcla imágenes de «El triunfo de la voluntad» de la directora Leni Riefenstahl, con «Carmina Burana» del compositor Carl Orff. En concreto, las imágenes son de la celebración del Día del Partido en Nüremberg del año 1934, mientras que la música se compuso entre 1935 y 1936. Me he decidido a mezclar ambos trabajos para introducir la parte del temario referida al régimen nazi. En concreto, una vez visualizado en el aula, suelo hacer referencia a las siguientes cuestiones: el papel del líder, la obsesión de Hitler por el orden y la geometría, la puesta en escena, el culto a la muerte y la cuestión de los símbolos. Mi experiencia es que, después de ver estos cinco minutos y discutir los puntos a los que he hecho referencia, los alumnos afrontan de una manera distinta el estudio del tema.

 

Las economías planificadas y la Gran Depresión


Otra forma de intervencionismo estatal fue la planificación económica, que sólo era posible aplicar en los Estados totalitarios.

La Rusia soviética, la Alemania nazi y la Italia fascista los pusieron en marcha para incrementar la producción. Su crecimiento fue espectacular, en parte por la inversión acelerada en equipamiento militar.

En el caso de Alemania, al poco de subir Hitler al poder, se suspendieron los pagos de las reparaciones de guerra. Además, se pactaron medidas económicas con los industriales y banqueros alemanes, favoreciendo la concentración empresarial y las grandes inversiones estatales.

Se prohibió importar y se impuso una política autárquica, aplicándose un proteccionismo a ultranza. Las compras al extranjero se realizaban mediante “marcos bloqueados”: divisas que sólo servían para comprar en Alemania.

 

Se estableció un control sobre la producción agrícola para que no descendieran los precios, al tiempo que se potenciaba la industria con el rearme y las obras públicas.

Cuando Hitler llegó al poder, Alemania contaba con cerca de seis millones de parados; en 1934 sólo eran dos millones y medio y en 1936 no había paro. No obstante, sin su política armamentística no hubiera alcanzado esos resultados: Alemania se dirigía a otra guerra de escala mundial.

El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se explican los principales acontecimientos de la Alemania nazi previos a la Segunda Guerra Mundial. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte).

 

Las características del fascismo


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resumen los principales rasgos de la ideología fascista. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

La República de Weimar


Entre los nacionalistas alemanes se difundió la idea de la responsabilidad de los socialistas y judíos en la revolución que favoreció la rendición alemana. Asimismo, consideraban el Tratado de Versalles un diktak (imposición).

De esta mentalidad surgiría el revanchismo alemán contra la democracias, que afectó en primer lugar a la suya.

La dureza de la crisis (1920-1923)

En julio de 1919 se elaboró, en la ciudad de Weimar, la nueva constitución que convertía a Alemania en un República federal (con autonomía de los länders) y presidencialista. Además, se aprobaba el sufragio universal, que incluía el femenino.

Sin embargo, el sistema electoral impedía la formación de mayorías parlamentarias.

El problema político de Alemania era la aceptación de las nuevas fronteras y el pago de las reparaciones de guerra. Esta situación se agravó en 1923 a causa de:

  • La ocupación del Ruhr por los franceses ante el impago de las reparaciones por parte de Alemania. Provocó una fuerte inflación que dejó a los sectores populares sin capacidad de compra.
  • Los intentos separatistas de Renania y Baviera, el malestar entre los militares y la crisis social por la difícil incorporación de los excombatientes a la vida civil.
En este contexto, se sucedieron intentonas golpistas por parte de la extrema derecha desde 1920: del general Lütwitz en Berlín (1920) y de Hitler en Munich (1923).

Los apoyos políticos entre 1923-1929

La República se apoyó durante sus dos primeros años en el SPD y en el Zentrum, organización de centro-derecha. En 1923 eligió como presidente del Gobierno y ministro de Asuntos Exteriores a Gustav Stresemann, del Partido Popular alemán, formación conservadora y democrática.

Así, se consiguió un Gobierno de gran coalición que obtuvo cierta estabilidad. Sus objetivos fueron normalizar las relaciones con Francia y equilibrar la situación económica y monetaria. De ahí surgió el Plan Dawes pactado entre los vencedores y Alemania que redujo las reparaciones y suavizó los plazos para pagarlas. Comenzó la recuperación económica alemana que permitió reducir el paro.

En este ambiente de entendimiento franco-alemán surgieron, a su vez, los acuerdos de Locarno. El pacto de Locarno (1925), cuyos artífices fueron Stresemann y Briand, buscaba fijar las fronteras de Europa:

  • Alemania reconoció la pérdida de Alsacia y de Lorena.
  • Francia se retiró de la cuenca del Ruhr.
  • Se flexibilizaron las reparaciones de guerra alemanas.
  • Se admitió a Alemania en la Sociedad de Naciones.
Quedaba un asunto pendiente: la aceptación por parte de Alemania de las fronteras orientales.

Locarno serenó los ánimos y empujó una cierta recuperación económica europea.

Además, tanto Francia como Alemania se comprometían a someter a un tribunal de Justicia Internacional aquellos litigios que no pudieran resolver de forma amistosa. El complemento de Locarno fue el proyecto de paz duradera: el pacto Briand-Kellog, mediante el cual los firmantes renunciaban y condenaban la guerra. Lo firmaron 65 naciones, entre ellas Alemania.

El fin de la República de Weimar (1929-1933)

La muerte de G. Stresemann (1929) se produjo en el peor momento, justo cuando comenzaban los efectos de la depresión del 29 y la consiguiente radicalización política. Cayó la producción, huyeron los capitales extranjeros, se devaluó la moneda, se disparó la inflación y volvió el desempleo en toda su crudeza.

En 1928 el NSDAP sólo consiguió el 2,6% de los votos, mientras que en 1930 ya alcanzaba el 18% y en julio de 1932 el 37,3%, siendo la fuerza más votada. Finalmente, en marzo de 1933, siendo ya Hitler canciller, alcanzó el 43,9%. Aunque más lentamente, también creció el KPD: 10,6% en 1928, 14,3% en 1930 y 16,9% en julio de 1932.

Al mismo tiempo, se producía la caída de los partidos moderados de centro (liberales, populares y Zentrum) y de izquierda (SPD).

Historia de Alemania, 1914-1939


Este vídeo se inserta dentro del repaso que, a través de explicaciones grabadas, estoy realizando del periodo de entreguerras. En esta ocasión, más que un contenido teórico, presento una serie de fotografías que permiten repasar, de manera visual, la historia de Alemania entre 1914 y 1939. Las fotografías van acompañadas por la pieza musical «Comptine d’un Autre été».

 

 

LISTADO DE FOTOGRAFÍAS ORGANIZADAS POR TEMÁTICAS Y ORDEN DE APARICIÓN

Imágenes del II Reich (1914-1918)
– El Káiser y sus hijos en un desfile militar.
– El Reichstag –parlamento alemán- aprueba los créditos de guerra.
– Una familia contempla una estatua de Guillermo II.
– Las tropas se dirigen al frente en 1914.
– Unos artilleros posan ante la cámara.
– Operación militar germana en las inmediaciones de la frontera con Francia.
– La industria armamentística alemana.
– El racionamiento y la penuria en la retaguardia.
– La miseria masiva en la población civil.
– Nueva imagen de la industria armamentística.
– La “guerra de trincheras”.
– Una de las primeras manifestaciones contra la guerra.
– La muerte como destino de buena parte de la juventud del Reich.
– Un soldado contempla la devastación de la guerra.

Imágenes de la Revolución (1918-1919)
– Unos revolucionarios armados caminan por Berlín.
– El edificio del Reichstag como testigo del triunfo de la revolución el 9 de noviembre.
– Primer Reichstag de la República de Weimar.
– Discurso del espartaquista Karl Liebknecht.
– Intervención de la contrarrevolución.

Imágenes de la República de Weimar (1919-1933)
– La “fiebre” por el deporte.
– El cine de la Universum Film AG.
– Gustav Stresemann ante el Reichstag.
– La arquitectura de la Bauhaus.
– El desarrollo de las comunicaciones por carretera.
– El conflicto de Versalles llevado a las escuelas.
– Desfile de una agrupación juvenil.
– Cartel publicitario que muestra a Hitler como marioneta del capital.
– El desempleo de masas en la Gran Depresión y su relación con el auge del nazismo.

Imágenes del ascenso nazi (1933-1940)
– Pintura del día del partido en Nüremberg
– Grupo nacionalsocialista por las calles ondeando sus banderas.
– Celebración de la elección de Hitler como canciller en enero de 1933.
– Desfile nacionalsocialista.
– Olimpiadas de Berlín 1936.

Imágenes del antisemitismo (1933-1940)
– Puerta de un campo de prisioneros (todavía no de exterminio).
– Ataques a los negocios y hogares judíos el 9 de noviembre de 1938.
– La segregación racial en el transporte público.
– Cuatro imágenes de la miseria en los ghettos.

La crisis de la democracia


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

Este vídeo se aborda la crisis del sistema democrático durante esos años. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, los felices años veinte, las claves de las relaciones internacionales durante el periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

La política exterior V: la Guerra Nacionalsocialista


Los primeros años de guerra estuvieron marcados por la Blitzkrieg, que permitió a los nazis controlar los territorios que iban desde el Atlántico hasta Moscú. De esta forma, hacia 1942 los territorios del Reich, económicamente al servicio de Alemania, se organizaban de la siguiente manera:

  • Zonas bajo la administración militar y civil.
  • Gobiernos bajo la tutela nazi.
  • Estados satélites.

Hemos indicado ya que todos estos territorios fueron puestos al servicio de la economía Alemania, lo que incluía también a sus habitantes. Durante los años de la guerra la mano de obra esclava o semiesclava trabajando para el Reich creció hasta tal punto que, sin estos “infrahumanos”, hubieran sido imposible que los alemanes hubieran mantenido durante tanto tiempo la guerra:

(Klaus J. Bade, Población, trabajo y migración en Alemania) “…esta gente me son completamente indiferentes y si cometen la menor ofensa, denúncieles inmediatamente a la policía ¡Se les puede fusilar y ahorcar! No me importa ni lo más mínimo ¡Si se vuelven peligrosos, deben ser exterminados!”

El giro de la guerra a favor de los aliados vino marcado por dos hechos: el fracaso de la invasión alemana de Rusia, y la entrada de los EE.UU. en la guerra. Los nazis perdieron la iniciativa del conflicto en Stalingrado, el norte de África, y el Atlántico. Adolf Hitler se olvidó entonces de su proyecto de conquista del mundo y se centró en el otro gran objetivo: la política racial. En un principio se pensó en enviar a los judíos a Palestina y Madagascar; sin embargo, tras la Conferencia de Wannsee (enero 1942) se procedió al exterminio de los semitas mediante el uso de avanzada tecnología:

(Daniel J. Goldhagen, Los verdugos voluntarios de Hitler) “…un hombre de las SS borracho se nos acercó y nos dijo que los judíos tenían que desvestirse y entonces les decían que iban a despiojarlos. En realidad, gaseaban a aquellas personas y luego las quemaban”.

El asalto definitivo de los aliados se produjo mediante cuatro campañas: la ofensiva rusa, la campaña de Italia, la campaña de Francia, y el hundimiento de Alemania. Finalmente, el 8 de mayo de 1945, los alemanes capitulaban.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

[7] Población, trabajo y migración en Alemania; Klaus J. Bade – Madrid – Ministerio de Trabajo y Seguridad Social – 1992.

[8] Los verdugos voluntarios de Hitler; Daniel J. Goldhagen – Madrid – Taurus – 1997.

La política exterior IV: 1 de septiembre de 1939


Los esfuerzos por evitar el conflicto habían fracasado, todas las concesiones de occidente al nacionalsocialismo habían resultado inútiles: Alemania era por aquel entonces insaciable. Tras los hechos de Münich a Inglaterra y Francia se les había acabado la paciencia, una agresión sobre Polonia no tenía otra salida que la guerra. Finalmente, el 1 de septiembre de 1939 los alemanes entraron en Polonia, dando así comienzo la Guerra Nacionalsocialista. Stefan Zweig narra en las últimas páginas de sus memorias el estallido del conflicto; la comparación con el verano de 1914 se hacía inevitable:

(Stefan Zweig, El mundo de ayer) “La política del appeasement y del try to try again había fracasado estrepitosamente y en Inglaterra se había acabado de la noche a la mañana la época de la buena fe (…) Inglaterra parecía dispuesta a todo. Ya no escondía sus preparativos bélicos, sino que exhibía públicamente su armamento. De repente aparecieron obreros excavando refugios antiaéreos en medio de los jardines de Londres: en Hyde Park, Regent´s Park y, sobre todo, frente a la embajada alemana. Se movilizó a la flota, los oficiales del estado mayor volaban sin parar entre París y Londres para decidir conjuntamente las últimas medidas, los barcos que se dirigían a América eran abordados por extranjeros que querían ponerse a salvo antes de que fuera demasiado tarde; desde 1914 Inglaterra no había conocido un despertar como aquel (…) se instalaban baterías antiaéreas, se repartían caretas antigás, se sopesaba la conveniencia de evacuar a los niños de Londres y se tomaban misteriosas medidas que nadie comprendía, pero que todo el mundo sabía a qué estaban destinadas. La gente volvió a pasar mañanas, tardes y noches esperando el periódico, escuchando la radio. Se repitieron aquellos momentos de julio de 1914, con una espera terrible y crispada, del sí o el no (…) Había llegado el verano de 1939, Munich había pasado ya a la historia con su breve ilusión de peace for our time; Hitler había atacado y anexionado la mutilada Checoslovaquia, rompiendo juramentos y promesas; Klaipeda había sido ocupada; la prensa alemana, artificialmente encauzada por el delirio, reclamaba Danzig y el corredor polaco. Inglaterra se despertó con un amargo regusto de su leal credulidad. Incluso la gente sencilla e inculta, que sólo por instinto aborrecía la guerra, empezó a exteriorizar con vehemencia su enojo (…) En la mañana del domingo la radio dio la noticia de que Inglaterra había declarado la guerra a Alemania. Fue una mañana singular. Nos alejamos de la radio, que había lanzado al espacio un mensaje que iba a durar siglos, un mensaje destinado a transformar totalmente nuestro mundo y la vida de cada uno de nosotros, un mensaje que encerraba la muerte para miles de los que lo escuchaban en silencio (…) Bajé al centro de la ciudad para echar una última mirada a la paz. Resplandecía serena a la luz de l mediodía y no me pareció diferente de como solía ser. La gente seguía su camino de costumbre con su paso habitual. No corría, no formaba corros en mitad de la calle. Su comportamiento parecía tranquilo y sereno, propio de los domingos, y por un momento me pregunté: ¿acaso todavía no lo saben? Pero eran ingleses, acostumbrados a reprimir sus sentimientos. No necesitaban banderas ni tambores, ruido ni música, para afirmarse en su tenaz determinación, desprovista de patetismo. ¡Qué diferente de aquellos días de julio de 1914 en Austria!”.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.