Describe la evolución de la industria textil catalana, la siderurgia y la minería a lo largo del siglo XIX


QUINCUAGÉSIMO SEXTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

La industria textil catalana, si bien contaba con unas sólidas bases de origen medieval, se desarrolló con fuerza a principios del XIX gracias a la introducción del algodón en el proceso productivo. A la fabricación de este tipo de tejidos se ha de añadir la introducción de una maquinaria basada, en un primer momento, en la fuerza hidráulica y, posteriormente, en el vapor.

Al margen de la materia prima y las innovaciones técnicas, la evolución del textil catalán estuvo marcada por el contexto histórico europeo y nacional. De esta manera, después de la parálisis producida por la Guerra de la Independencia (1808-1814) y la pérdida de las colonias americanas en la década de 1820, se inició un periodo de expansión que tocó a su fin la crisis económica y política de la década de 1860. Una vez superada esa situación, la industria volvió a vivir un periodo de bonanza que se prolongó hasta la pérdida de Cuba y Puerto Rico, cuyo dominio era clave al tratarse de monopolios mercantiles.

Por su parte, la siderurgia estuvo supeditada a la minería del hierro y el carbón, así como a la capacidad de la iniciativa privada y estatal de explotar esos recursos naturales. Ahora bien, el atraso con respecto a otros países del entorno se explica también por la libertad de importación que estableció la Ley General de Ferrocarriles (1855), la reducida demanda interna y el atraso técnico. Después de las primeras experiencias empresariales en territorio malagueño, este sector experimentó una gran expansión a partir de 1871 gracias a la pujanza de los Altos Hornos vizcaínos.

La escasa demanda a la que se ha hecho referencia a la hora de tratar la siderurgia, afectó también a la minería, que estuvo estancada hasta el último tercio del XIX. También afectaron negativamente a su desarrollo la escasez de capitales, el atraso tecnológico y la política estatal, que frenaba la inversión extranjera. Finalmente, el aumento de la demanda a partir de la década de 1870, así como las medidas librecambistas, de entre las que destacó la Ley de Bases sobre Minas (1869), favorecieron la actividad extractiva.

Quizlet para 1º de Bachillerato


En 2013 comencé a utilizar Quizlet, si bien por aquel entonces lo hacía para repasar vocabulario en inglés. Realmente fue al año siguiente cuando, descubierto su potencial, decidí llevarlo a mis asignaturas y, más en concreto, a la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato.

Si bien corregido por mí, el cuestionario dividido en unidades que presento a continuación es fruto del trabajo de mis alumnos. Un ejercicio muy interesante, tanto desde el punto de vista del repaso, como de la competencia lingüística. Pues, aunque los docentes solemos pensar lo contrario, les resulta complicado plantear preguntas con pleno sentido gramatical a determinas respuestas.

La crisis del Antiguo Régimen
Las revoluciones atlánticas
La revolución industrial y el movimiento obrero
El Imperialismo y la política de finales del XIX
La Primera Guerra Mundial
La Revolución Rusa y la experiencia soviética hasta 1939
El periodo de entreguerras y la crisis de las democracias
La Segunda Guerra Mundial
La Guerra Fría y el proceso de descolonización
El mundo actual

 

Quizlet para las clases de Historia de 1º de Bachillerato


En 2013 comencé a utilizar Quizlet, si bien por aquel entonces lo hacía para repasar vocabulario en inglés. Realmente fue al año siguiente cuando, descubierto su potencial, decidí llevarlo a mis asignaturas y, más en concreto, a la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato.

Si bien corregido por mí, el cuestionario dividido en unidades que presento a continuación es fruto del trabajo de mis alumnos. Un ejercicio muy interesante, tanto desde el punto de vista del repaso, como de la competencia lingüística. Pues, aunque los docentes solemos pensar lo contrario, les resulta complicado plantear preguntas con pleno sentido gramatical a determinas respuestas.

La crisis del Antiguo Régimen
Las revoluciones atlánticas
La revolución industrial y el movimiento obrero
El Imperialismo y la política de finales del XIX
La Primera Guerra Mundial
La Revolución Rusa y la experiencia soviética hasta 1939
El periodo de entreguerras y la crisis de las democracias
La Segunda Guerra Mundial
La Guerra Fría y el proceso de descolonización
El mundo actual

 

Identifica los factores del lento crecimiento demográfico español en el siglo XIX


QUINCUAGÉSIMO QUINTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

A lo largo del XIX, la población española creció en torno al 80%: de 10.5 millones de habitantes en 1797 a 18.5 en 1900. Ahora bien, en las primeras dos décadas del siglo, la demografía apenas registró cambios con respecto al modelo propio del Antiguo Régimen. Además, a partir de 1860, fundamentalmente como consecuencia de la crisis económica y alimentaria de ese periodo, el crecimiento experimentó un ralentización.

El retraso en el proceso de industrialización, unido a una mayor mortalidad, el aumento de población fue inferior al de otros países del entorno, concentrándose fundamentalmente entre 1820 y 1860. Por su parte, la natalidad también se mantuvo alta durante todo el siglo, presentando un 35 ‰ en el año 1900; es decir, muy por encima de las tasas de otros países de Europa Occidental.

Las pésimas condiciones sanitarias, unidas a las hambrunas –una docena a lo largo del siglo- y a la elevada mortalidad infantil dibujan un panorama más propio del régimen demográfico antiguo que solo empezó a cambiar en el último tercio del XIX. A partir de entonces, las tasas de natalidad y mortalidad empezaron a reducirse, si bien el cambio no fue uniforme en ambos indicadores. Además, el territorio peninsular también presentaba particularidades regionales, así como episodios de crisis, como la epidemia de cólera de 1885.

Especifica las consecuencias para España de la crisis del 98 en los ámbitos económico, político e ideológico


QUINCUAGÉSIMO CUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Si bien la derrota en la guerra de 1898 con los Estados Unidos, unida a la pérdida de las últimas colonias, no condujo a un cambio de régimen o de gobierno, provocó la aparición del movimiento regeneracionista. En su origen, además del desastre militar y colonial, fue esencial el impulso de buena parte de la intelectualidad y algunos políticos de la época. El objetivo fundamental de los regeneracionistas era poner en marcha un replanteamiento general de la situación de España a partir de la modernización social, la superación del atraso cultural y la dignificación de la actividad política.

Ahora bien, es necesario señalar que el llamado “Desastre del 98” fue más un estado de ánimo, una crisis moral e ideológica, que una realidad política y económica. De hecho, en los años siguientes el sistema de la Restauración continuó funcionando como lo había hecho hasta la fecha; sin sobresaltos que pusieran en cuestión su vigencia. A esto se ha de añadir que las consecuencias económicas de la pérdida colonial resultaron ser menores de lo previstas. Al fin y al cabo, España ya no tenía que afrontar el cuantioso gasto que suponían el ejército y la administración colonial. También se hizo evidente que los territorios de ultramar no aportaban demasiados beneficios a la economía española; e incluso durante los primeros años se dejaron notar las consecuencias beneficiosas de la repatriación de capitales, los llamados “capitales indianos”.

Como se ha indicado anteriormente, en el campo ideológico las consecuencias afectaron al estado de ánimo de la nación. Las élites intelectuales, y de manera especial la Generación del 98, se vieron afectada por el derrotismo, pesimismo y victimismo posterior a la derrota en la guerra. Además la prensa extranjera se empeñó en presentar a España como un país en decadencia, con una economía atrasada y un sistema político corrupto.

Explica la política española respecto al problema de Cuba


QUINCUAGÉSIMO TERCER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Una correcta compresión de la política española en Cuba ha tener en cuenta el contexto internacional de finales del XIX, caracterizado por el auge del imperialismo y el creciente expansionismo de los Estados Unidos. De hecho, la nación americana, que había iniciado su proceso de conversión en una gran potencia industrial y militar tras la Guerra de Secesión (1861-1865), desempeñó un papel fundamental en el desarrollo y desenlace del conflicto cubano.

A esto hemos de añadir la política inmovilista de los gobiernos españoles con respecto a la isla y las demandas de sus pobladores. Un importante sector de la clase dirigente peninsular era partidaria de no ceder a ninguna presión reformadora planteada por los cubanos, que cada vez exigían un mayor grado de autonomía. De hecho, aunque la esclavitud en Cuba quedó abolida en 1886, las Cortes rechazaron la propuesta de descentralización presentada en 1893.

De esta manera, los intereses norteamericanos en la isla, unidos a la errática política española, llevó a que en 1895 se produjera una nueva insurrección de corte independentista. Se inició así una nueva guerra en Cuba, que enfrentó, en primer término, al ejército español con los nacionalistas cubanos, y más tarde a España con los Estados Unidos. La derrota de 1898 significó la pérdida definitiva, no solo de la isla caribeña, sino también de Puerto Rico y Filipinas.

Resume el origen y evolución del catalanismo, el nacionalismo vasco y el regionalismo gallego


QUINCUAGÉSIMO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

El proyecto de Estado unitario forjado por los liberales españoles durante los primeros dos tercios del XIX, no fue aceptado en todos los territorios. Su rechazo en Cataluña, el País Vasco y Galicia dio origen a los regionalismos periféricos que, con el tiempo, desarrollaron sus propias formas de nacionalismo. A lo largo de las siguientes líneas se pretende abordar cada uno de ellos, prestando especial atención a sus orígenes, fundamentos y desarrollo hasta comienzos del siglo XX.

El nacionalismo catalán decimonónico presentaba, en sus orígenes, un evidente rechazo a la concepción de nación uniforme propia del modelo canovista. Sin embargo, frente a esa idea surgieron dos concepciones que, sin ser del todo antagónicas, se mostraron irreconciliables. De un lado estaba el modelo conservador, que defendía una Cataluña singular dentro de una España plural -sus principales representantes fueron la Unión Catalanista, fundada en 1891, y la Lliga Regionalista, de 1901-, y del otro, el republicanismo federal catalán.

La cuestión foral fue, sin lugar a dudas, el eje fundamental de confrontación entre el Estado liberal y las provincias vascas. Ahora bien, en el origen del ideario nacionalista en ese territorio también desempeñaron un papel clave las guerras carlistas y el proceso de industrialización. De hecho, el principal promotor del Partido Nacionalista Vasco (PNV) fue Sabino Arana, un acérrimo defensor de Carlos VII antes de fundar ese grupo político en 1895.

Al igual que los restantes regionalismos periféricos, el gallego no adquirió importancia hasta los últimos años del XIX. De hecho, aunque la Asociación Regionalista Gallega de Santiago se fundó en 1890, no logró implantarse con fuerza en el territorio hasta los comienzos del siglo XX.

Describe las características esenciales de la Constitución democrática de 1869


CUADRAGÉSIMO SEXTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

El texto aprobado en 1869 contaba con una notable influencia de las constituciones norteamericana y belga, de 1787 y 1831 respectivamente. Estaba compuesto por ciento doce artículos, a los que se ha de añadir un preámbulo en el que se hacía referencia a la soberanía nacional de base popular. Además, su articulado incluía una amplia declaración de derechos, así como la proclamación de la separación de poderes.

La característica más novedosa del texto fue el establecimiento del sufragio universal masculino, uno de los objetivos que se habían marcado los grupos revolucionarios del año anterior. A esto se ha de añadir la regulación de derechos individuales como la libertad de culto, residencia, enseñanza, reunión y asociación, expresión e inviolabilidad del domicilio.

Por su parte, el monarca tenía atribuciones semejantes a las estipuladas en las constituciones anteriores. Ahora bien, en tanto que todos los poderes emanaban de la soberanía nacional, quedaba sujeto a esta.

En último lugar, es necesario señalar que la constitución de 1869 instauró un sistema bicameral. Tanto los representantes del Congreso como los del Senado, se elegían por sufragio universal, si bien solo podían formar parte de esa última cámara los mayores contribuyentes y aquellos que contaban con estudios superiores.

Especifica las características de la nueva sociedad de clases y compárala con la sociedad estamental del Antiguo Régimen


CUADRAGÉSIMO CUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

La sociedad estamental del Antiguo Régimen dio paso a la de clases, en la que la posición dependía fundamentalmente de la riqueza, si bien podía considerarse también el nivel educativo. En la cúspide de la pirámide social estaban las clases altas, una alianza entre la vieja nobleza y la nueva burguesía enriquecida, que tenían el poder político y económico, así como los principales cargos públicos. Por debajo de ellas se situaban las clases medias -un grupo escaso en los primeros decenios del siglo XIX- y una gran masa con poco poder económico. Las clases populares constituían el resto de la población, y su denominación hacía referencia a quienes trabajaban con sus manos: campesinado y clases bajas urbanas. Ahora bien, a lo largo de la segunda mitad del siglo irá apareciendo otro nuevo grupo social: el obrero industrial.

Mientras que la sociedad burguesa del siglo XIX, una vez se implantó el liberalismo, basó su posición en la riqueza económica, la del Antiguo Régimen se dividía en tres estamentos: nobleza, clero y pueblo llano o tercer estado. Cada uno de ellos estaba definido por el nacimiento y la posesión de un determinado régimen jurídico y económico. Esto suponía la existencia de una división social basada en la existencia de privilegios; siendo la nobleza y el clero privilegiados, y el estado llano no privilegiado. Era por tanto una sociedad con importantes barreras entre los distintos grupos y una escasa movilidad social.

Compara las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, y especifica los objetivos de una y otra


CUADRAGÉSIMO TERCER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

La desamortización de Juan Álvarez Mendizábal (1836) coincidía con la llevada a cabo por Pascual Madoz (1855) en varios puntos. El primero de ellos es la filiación política los protagonistas, ambos miembros de partido progresista. Además, tanto los objetivos –analizados más abajo- como las consecuencias socioeconómicas de estos procesos, fueron muy similares. Por último, es necesario destacar que las desamortizaciones favorecieron especialmente a una clase social: la burguesía.

A la hora de establecer diferencias entre estos dos procesos, hay que detenerse primero analizar la situación de la Hacienda Estatal en cada uno de esos momentos. Mientras la desamortización de Mendizábal estuvo espoleada por la urgente necesidad económica de la Primera Guerra Carlistas, la de Madoz se desarrolló sin esos apuros. De esta manera, los ingresos de esta última no se destinaron a un esfuerzo bélico, sino a la industrialización del país y al trazado ferroviario.

En segundo lugar, se ha de hacer referencia a los afectados por estas medidas. Mientras en 1836 se desamortizaron solo bienes del clero, la de 1855 puede considerarse de carácter general, pues se incluyeron propiedades municipales y de la Iglesia.

Podemos resumir los objetivos de ambas desamortizaciones agrupándolos en cuatro grandes grupos:

  • Económicos; ampliar la cantidad de tierra disponible en el mercado.
  • Financieros; mejorar la Hacienda pública a través del dinero recaudado.
  • Políticos; ampliar el número de simpatizantes del liberalismo, creando un sector de propietarios que se sintieran unidos al régimen liberal isabelino, en el caso de la de Mendizábal.
  • Sociales; crear una clase media agraria de campesinos propietarios.