Programando la evaluación del curso II


Después de escribir hace unos días sobre la deconstrucción del examen, mi intención con esta entrada es darle otra vuelca de tuerca a la evaluación para acercarme más a la evaluación continua. Los tres epígrafes de esta entrada siguen la misma filosofía: dar la oportunidad al alumnado de que, una vez realizada una prueba, tenga la posibilidad de mejorar la calificación que ha obtenido. Evidentemente, como se verá a continuación, eso está sujeto a una serie de condiciones. Además, no se aplica a todas las actividades del curso.

Conviene aclarar que, en ningún caso, se tratan de exámenes extraordinarios, sino de “segundas oportunidades” que modifican la nota media de los estudiantes en cualquier momento del curso. La recuperación existe al margen de este planteamiento, y a ella deberán presentarse en junio aquellos que no hayan logrado superar una o más evaluaciones.

Un proceso acumulativo para afianzar conceptos

A lo largo del curso académico, el alumnado ha de enfrentarse a nueve pruebas donde se evalúa su conocimiento de los términos de las distintas unidades didácticas. Previamente, como viene siendo habitual en las asignaturas que imparto, se les facilita la lista de esos conceptos, y se les informa de su valor en la nota: un 12%.

Ahora bien, lo previsto no es examinarse en cada unidad únicamente de los términos que le son propios, sino también de los de temáticas previamente dadas. Es decir, en la segunda prueba del curso también habrá conceptos de la primera, en la tercera de la primera y la segunda, en la cuarta de las tres anteriores y así hasta la novena unidad didáctica.

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Mi objetivo con esta medida es doble: por un lado pretendo afianzar conocimientos básicos y por el otro poner fin a la costumbre de que un contenido dado se olvida después del examen. También es verdad que, entre el profesor y el alumnado, existe un acuerdo para que, al menos, el 40% de los términos sean del último tema explicado.

De cara a la cuestión que pretendo explicar en esta entrada, la acumulación de términos históricos también tiene consecuencias. De hecho, en una prueba de conceptos los estudiantes pueden modificar la nota obtenida en pruebas anteriores. Para que se me entienda bien, quizá lo mejor sea poner un ejemplo:

Imaginemos una persona que ha obtenido una calificación baja en la prueba de una unidad didáctica y que, semanas después, se enfrenta a la de otra. No sé, qué tal si la primera fue del tema tres y esta última del cinco, por ejemplo. Pues bien, si responde bien a un porcentaje alto de los conceptos de la tercera unidad, verá mejorada aquella nota.

Como es lógico, todo esto no se deja al azar, sino que está concretado de la siguiente manera:

  • Si el alumno responde correctamente a todos los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añaden dos puntos a la nota que tenía en la prueba de términos.
  • Si el alumno responde correctamente a dos tercios de los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añade un punto a la nota que tenía en la prueba de términos.
  • Si el alumnos responde correctamente a la mitad de los conceptos propios de una unidad ya explicada, se le añade medio punto a la nota que tenía en la prueba de términos. Ahora bien, para ello ha de tener, al menos, un siete en el examen que está realizando en ese momento.

Exámenes orales: elige tu propia aventura

Al igual que en el caso de los conceptos, los alumnos pueden modificar la nota que han obtenido en las pruebas orales. El sistema en este caso, todo hay que decirlo, es bastante menos complejo.

En el vídeo que elaboré para #AsíFlipeoEn3Minutos comentaba que cada estudiante se enfrenta a un examen oral cada dos semanas. Eso supone que al final de curso van a tener dieciocho oportunidades, mientras que las unidades didácticas, como ya comenté, son únicamente nueve.

 

Es decir, una vez hayan superado todas las pruebas previstas para un momento determinado del curso, podrán aprovechar los días sobrantes para mejorar las calificaciones obtenidas en los anteriores.

Rebobinando las respuestas de EdPuzzle

Aunque la visualización de los vídeos no entra del 80% de la nota que mi departamento marca para los exámenes –se sitúa dentro del otro 20%-, sí que es otro elemento clave en esta extraña evaluación continua que vengo explicando.

Todas y cada una de las explicaciones teóricas que tengo grabadas están subidas a EdPuzzle. De esta manera, gracias a las preguntas que introduzco en esta aplicación, cada vídeo me aporta una nota de todos los estudiantes.

Pues bien, existe la posibilidad de que, en cualquier momento del curso, los alumnos puedan mejorar la calificación que han obtenido en tres de ellos. Únicamente pongo una condición: deben haber hecho la tarea de vídeos dos semanas seguidas. Una vez cumplan eso, escogen tres explicaciones para que yo las desbloquee y ellos puedan volver a contestar.

¿De qué porcentaje de nota estamos hablando?

Este procedimiento con el que pretendo acercarme a la evaluación continua permite que la nota media del alumnado se actualice cada vez que mejoran su calificación en cualquiera de las tres pruebas descritas. Ahora bien, únicamente afecta a estas, por lo que cabe plantearse cuál es su peso real en la nota final.

En la entrada anterior señalé que los exámenes orales constituían el 20%, mientras que las pruebas de conceptos se quedaban un poco por debajo: un 12%. La cuestión de EdPuzzle es más compleja, pues no todas las unidades didácticas tienen la misma cantidad de vídeos. Sin embargo, suele situarse en torno al 3% en las tres evaluaciones.

En definitiva, este sistema de corrección de la nota afectaría a un 35% del total. Una cantidad que, si bien dista de ser decisiva, no es ni mucho menos despreciable.

Programando la evaluación del curso I


Hace unas semanas, @eneko_fc inició un hilo en Twitter que ha generado un sinfín de reacciones y casi una decena de interesantes aportaciones en formato de vídeo. Con el hashtag #AsíFlipeoEn3Minutos, varios docentes nos lanzamos a explicar cómo programamos un curso siguiendo el modelo de aprendizaje inverso.

Aunque esta entrada recoge la lista de reproducción donde pueden consultarse esos vídeos, el verdadero objetivo de las siguientes líneas es profundizar en algunos aspectos mencionados en mi propia explicación sobre 1º de Bachillerato. Y, más en concreto, en la relación existente entre todas esas actividades, así como en su proceso de evaluación.

La deconstrucción del examen

Al término del pasado curso detecté dos problemas que tenían su origen en mi forma de evaluar la asignatura. El primero de ellos tenía que ver con lo poco que aprovechaban los alumnos es tiempo que se les daba para trabajar en el aula. Mientras que el otro guardaba relación con la tendencia a esforzarse únicamente en el estudio de los exámenes.

En su momento escribí una entrada en este blog en la que hablaba de la necesidad de deconstruir el examen. No me detendré a explicarlo de nuevo, pero sí a comentar cómo se ha plasmado esto en mi programación para este curso.

En lugar de realizar exámenes cada dos unidades didácticas, he recurrido a la fórmula de hacer una única prueba al final de cada trimestre. Ahora bien, con el fin de no darle un valor decisivo en la nota de la evaluación, supone únicamente el 26% de la misma.

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A partir de ahí, teniendo en cuenta que el acuerdo de mi departamento establece que el 80% de la nota deben ser exámenes, me las ingenié para distribuir una gran cantidad de pequeñas pruebas a lo largo de cada trimestre. Con esto lo que pretendo alcanzar dos objetivos:

  1. Que el trabajo del alumnado sea continuo y no fruto de la urgencia provocada por un examen puntual.
  2. Hacerles ver que muchas pocas cosas hacen algo muy grande.

Un mini-examen semanal de carácter plural

La idea que tengo en mente es que mis alumnos, en cada unidad didáctica, se enfrentarán a una prueba de conceptos, un kahoot, un test y un pequeño examen oral. Evidentemente, cada uno de esos ejercicios se realiza distanciado varios días del anterior y del posterior. Eso permite que cada semana tengan que demostrar, en una prueba sencilla, sus conocimientos.

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Otra ventaja que destacaría de ese sistema es la variedad de los sistemas que se utilizan. Al fin y al cabo, no es lo mismo enfrentarse a un examen oral que a uno escrito, a una prueba de conceptos que a una tipo test o a una actividad donde basta con acertar que a otra donde cuenta también la competencia.

Al final, ese conjunto de pequeñas pruebas completa el 80% de la nota dedicada a los exámenes de la siguiente manera:

– Cada uno de los tres exámenes de conceptos es un 4%.
– Cada uno de los tres test es un 6%.
– Cada uno de los cuatro kahoots es un 1%.
– Cada uno de los cuatro exámenes orales es un 5%.

Presentación: La revolución industrial

Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato la revolución industrial británica. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

 

Presentación: La Revolución Francesa


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato la Revolución Francesa. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa material. Para consultar la presentación haz click aquí.

Presentación: La independencia de las Trece Colonias


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato la independencia de los Estados Unidos. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

Presentación: las revoluciones inglesas del XVII


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato las revoluciones inglesas del XVII. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

 

Presentación: El Antiguo Régimen


Durante el curso 2016-2017 elaboré este Prezi para explicar en 1º de Bachillerato el Antiguo Régimen. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

 

Presentación: La Gran Guerra


Durante el curso 2015-2016 elaboré este Prezi para explicar en 4º de ESO la Primera Guerra Mundial. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

 

Visual Thinking: las unificaciones de Italia y Alemania


A comienzos del segundo trimestre de este curso mis alumnos desarrollaron su primera experiencia visual thinking. Es cierto que se trató simplemente de una pequeña incursión, una prueba en la que el primero de los novatos era el profesor. Sin embargo, tengo intención de seguir profundizando en ella el año que viene.

El trabajo se desarrolló a lo largo de una semana, en un total de tres sesiones de clase. Previamente los alumnos habían visto los vídeos dedicados a esos dos acontecimientos, de los que habían tomado los apuntes necesarios para desarrollar el esquema visual.

Aunque cada estudiante desarrolló la tarea a su ritmo, se puede establecer una temporalización estándar:

  • La primera sesión se dedicó a la elaboración de un boceto a partir de los apuntes extraídos de los vídeos. Esa labor contó con la corrección y el asesoramiento del profesor, de tal modo que, muchos de ellos, tuvieron que realizar no pocos cambios sobre su idea inicial.
  • Durante la segunda sesión los alumnos elaboraron la versión definitiva del dibujo.
  • Por último, el tercer día dieron color a su esquema y, tras fotografiarlo, lo proyectaron en la pantalla del aula ante sus compañeros. Esto fue acompañado de una breve explicación -apenas dos minutos- por parte de cada uno.

 

Como se puede observar en estos dos ejemplos elaborados por una alumna, limité el número de palabras que podían utilizar. He de aclarar que eso no incluía las fechas y el título de cada uno de los esquemas. A partir de ahí se valoraba tanto la coherencia del trabajo como la dedicación en el aula y la calidad del producto final.

A modo de conclusión me gustaría destacar tres aspectos:

  1. Si bien la mayoría del alumnado prefiere utilizar otro tipo de material, algunos de ellos reconocieron que les había resultado más sencillo estudiar ese apartado del examen con los esquemas visuales.
  2. La modalidad de trabajo visual thinking permitió romper la dinámica habitual de la asignatura, introduciendo un elemento novedoso que tuvo buena aceptación por parte de los estudiantes.
  3. Como docente, esta actividad me ha permitido descubrir aspectos positivos que, hasta entonces, desconocía de mis estudiantes. Me refiero tanto a su capacidad artística como al uso de la imaginación y la facultad para plasmar una idea de forma sencilla y visual.

La Revolución Rusa: recreación epistolar


El centenario de los acontecimientos de 1917 sirvió como excusa para elaborar, a finales del segundo trimestre, una serie de trabajos que pretendían reflejar la correspondencia entre los soldados y sus familiares durante la Primera Guerra Mundial  y la Revolución Rusa.

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En la actividad se implicaron un total de seis alumnos de la asignatura de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Estos, durante tres sesiones de clase y trabajando por parejas, trataron de recrear las cartas que se intercambiaban las personas destinadas en el frente de guerra con sus seres queridos. Para esto era imprescindible que los últimos se situaran en San Petersburgo o Moscú; es decir, en los principales escenarios de la Revolución Rusa.

Si bien tenían libertad a la hora de caracterizar a los personajes, se les insistió que debían respetar la realidad histórica del conflicto bélico y del proceso revolucionario.

 

En el caso de los combatientes, las cartas debían hacer referencia a campañas militares concretas, respetando en todo momento su cronología y espacio geográfico. De igual manera, se valoraba positivamente que supieran reflejar la realidad de la vida de los soldados durante la Primera Guerra Mundial.

Las mismas condiciones debían cumplirse para las personas de la retaguardia: los acontecimientos revolucionarios narrados debían ser verídicos, así como reflejar su espacio y tiempo.

Se trataba, en definitiva, de contar ambos acontecimientos históricos utilizando como medio una correspondencia inventada.

Además de exigirles una labor de investigación relativamente sencilla, pienso que la elaboración del trabajo ha supuesto añadir un granito de arena a una de mis obsesiones del curso: el desarrollo de la competencia lingüística a través de la expresión escrita.