Representa una línea del tiempo desde 711 hasta 1474, situando en ella los principales acontecimientos históricos


NOVENO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

711. Desembarco de Tariq en la Península.
711. Batalla de Guadalete.
714. Musa culmina la conquista de la Península.
714. Abd al-Aziz gobernador de al-Ándalus.
722. Batalla de Covadonga.
722. Fundación del reino Astur.
732. Batalla de Poitiers.
740. Rebelión de los bereberes de al-Ándalus.
778. Derrota de los carolingios en Zaragoza.
756. Abd al-Rahmán I proclama el Emirato Independiente.
785. Los carolingios establecen la Marca Hispánica.
809. Se forma el condado de Aragón.
810. Fundación del reino de Pamplona.
859. Batalla de Albelda.
880. Rebelión de Ibn Hafsun.
900. Los musulmanes conquistan Baleares.
914. Ordoño II traslada la capital a León.
929. Abd al-Rahmán III proclama el Califato en Córdoba.
931. Cambio de denominación a reino de León.
932. Independencia del condado de Castilla.
939. Batalla de Simancas.
981. al-Masur es nombrado visir del califato.
988. Independencia del condado de Barcelona con Borrell II.
1000-1035. Reinado de Sancho III “el Mayor”.
1002. Muerte de al-Mansur.
1002. Inicio de la Fitna.
1029. Sancho III incorpora el condado de Castilla a sus posesiones.
1031. Descomposición del Califato.
1031. Primeros reinos de taifas.
1035. Aragón se convierte en reino con Ramiro I.
1037. Fernando I unifica León y Castilla.
1072. Alfonso VI unifica León y Castilla.
1076. Fuero de Sepúlveda.
1085. Alfonso V conquista Toledo.
1086. Comienzo del dominio almorávide.
1086. Batalla de Sagrajas.
1094. El Cid conquista Valencia.
1099. Los almorávides conquistan Valencia.
1118. Alfonso I “el Batallador” conquista Zaragoza.
1137. Unión dinástica del reino de Aragón y el condado de Barcelona.
1144. Segundos reinos de taifas.
1147. Invasión de los Almohades.
1151. Tratado de Tudilén entre Castilla y Aragón.
1170. Alfonso II de Aragón conquista Teruel.
1179. Tratado de Cazola entre Castilla y Aragón.
1188. Celebración de las primeras Cortes de León.
1195. Batalla de Alarcos.
1212. Batalla de las Navas de Tolosa.
1212. Fundación del Estudio General de Palencia.
1218. Fundación de la Universidad de Salamanca.
1229. Jaime I de Aragón conquista Mallorca.
1230. Fernando III unifica Castilla y León.
1236. Fernando III conquista Córdoba.
1238. La Corona de Aragón conquista Valencia.
1248. Fernando III conquista Sevilla.
1273. Alfonso X funda el Honrado Concejo de la Mesta.
1282. La Corona de Aragón conquista Sicilia.
1283. Pedro III jura el Privilegio General y los Fueros de Aragón.
1340. Batalla del Salado.
1343. Los musulmanes pierden Algeciras.
1348. Ordenamiento de Alcalá.
1356-1369. Guerra de los dos Pedros entre Aragón y Castilla.
1359. Se establece la Diputación General de las Cortes Catalanas.
1366-1369. Guerra Civil Castellana entre Pedro I y Enrique de Trastámara.
1385. Batalla de Aljubarrota.
1402. Jean Bethancourt inicia la conquista de Canarias.
1410. Los castellanos conquistan Antequera.
1412. Compromiso de Caspe.
1431. Primera guerra irmandiña.
1443. Se establece la Real Chanchillería en Valladolid.
1443. La Corona de Aragón conquista Nápoles.
1451. Rebelión Campesina en Mallorca.
1462-1472. Guerra civil catalana.
1467. Segunda guerra irmandiña.
1469. Matrimonio de los Reyes Católicos.
1474. Inicio de la guerra entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja.

Explica el origen y características del régimen señorial y la sociedad estamental en el ámbito cristiano


DECIMOSEXTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Aunque existe una estrecha relación entre el feudalismo y la estructura social de la Edad Media, se analizaran ambas cuestiones por separado. En primer lugar, se presentará, a grandes rasgos, el origen y evolución del régimen señorial en los reinos cristianos peninsulares. Y, en segundo término, se procederá a analizar, de manera sucinta, la base ideológica de la sociedad estamental, así como los principales rasgos de cada uno de los tres grupos que la conformaban.

La feudalización de la sociedad cristiana peninsular fue un proceso que comenzó en los siglos IX y X, si bien no terminó de configurarse hasta el XI y XII. A pesar de la variedad de situaciones, este proceso presentó una serie de rasgos comunes en todos los territorios:

  • Erosión del poder monárquico; el rey no disponía de los instrumentos necesarios para ofrecer seguridad y justicia en todos sus dominios.
  • Fortalecimiento, por tanto, de la nobleza -tanto laica como eclesiástica-, que fue consolidando las concesiones reales hasta lograr que pasaran a ser hereditarias.
  • Ausencia de un poder centralizado del Estado sustentado en una fuerza coercitiva o ejército propio, así como de un código legal público y único.

Ahora bien, a partir del siglo XIII los reyes, apoyándose en las élites urbanas, comenzaron a recuperar poder a costa de la nobleza y el clero. De esta forma el gobierno central se fue reforzando progresivamente hasta la configuración, a finales del siglo XV, del Estado Moderno.

En lo que se refiere a la sociedad estamental, es necesario indicar que su origen se encuentra en la corriente de pensamiento altomedieval que conocemos con el nombre de “agustinismo político”. Este modelo, que se mantuvo en Europa hasta la desaparición del Antiguo Régimen (siglos XVIII y XIX), establecía una división social en tres estamentos: nobleza, clero y estado llano. Los dos primeros grupos contaban con privilegios de tipo fiscal, jurídico y social. Por su parte, el tercero, aunque estaba formado por la inmensa mayoría de la población, carecía de ellos.

Comenta el ámbito territorial y características de cada sistema de repoblación, así como sus causas y consecuencias


DECIMOQUINTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Con el fin de desarrollar con claridad y de forma correcta una cuestión tan compleja como la repoblación peninsular de los territorios reconquistados, se expondrá, en primer lugar, el ámbito territorial de este proceso, así como su cronología. Posteriormente, se procederá al análisis de los distintos modelos existentes, haciendo especial hincapié en sus características, causas y consecuencias.

La primera fase de la repoblación se desarrolló, a lo largo de los siglos IX y X, en el valle del Duero y la Plana de Vic. El sistema utilizado fue la presura, que en territorio catalán recibió el nombre de aprisio. Sin embargo, a la hora de atraer población a los valles del Tajo y del Ebro, los monarcas optaron por el modelo concejil. Este, utilizado fundamentalmente en los siglos XI y XII, consistía en otorgar a una ciudad o un concejo una carta puebla o fuero. Durante los últimos decenios de la Reconquista predominó el repartimiento, empleado por la Corona de Castilla en Extremadura y los valles del Guadiana y del Guadalquivir, y por Aragón en Valencia y Baleares.

Una vez descrito el ámbito territorial y temporal de la repoblación, abordaremos los tres modelos citados en el párrafo anterior. El primero de ellos es la presura o aprisio, llevada a cabo por los campesinos que, contando a en ocasiones con la dirección de la nobleza o del clero, ocupaban libremente las tierras despobladas. Posteriormente, el monarca se encargaba de sancionar la legalidad de ese proceder, pues se reconocía con ello el servicio que hacían al reino al consolidar las conquistas con sus asentamientos. La principal consecuencia de la presura fue el establecimiento de una pequeña y mediana propiedad que, aún hoy, puede observarse en la estructura territorial castellana.

Como se ha señalado anteriormente, con el fin de atraer a la población cristiana a los territorios reconquistados, los reyes concedieron fueros y cartas pueblas a los habitantes de los concejos que se deseaba repoblar. La principal consecuencia fue la aparición de grandes comunidades de villa y tierra integradas por una ciudad que actuaba como capital y su territorio circundante (alfoz) formado por numerosas aldeas y sus términos. La principal consecuencia fue el establecimiento de unos términos municipales amplios en los que los habitantes poseían abundantes derechos.

El sistema del repartimiento fue utilizado por los monarcas para recompensar, con grandes latifundios que se denominaban donadíos, a la nobleza y las órdenes militares por su contribución en las campañas de los siglos finales de la Reconquista. Este proceder condujo a un reparto desigual de la tierra y a la aparición de un reducido grupo de terratenientes y una gran masa de jornaleros sin propiedad.

Compara la organización política de la Corona de Castilla, la Corona de Aragón y el reino de Navarra al final de la Edad Media.


DECIMOCUARTO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

A la hora de analizar las diferencias en la forma de organización política de Castilla, Aragón y el reino de Navarra, se ha de tener en cuenta, como elemento determinante, el poder real de las Cortes en cada uno de esos territorios. Solo a partir de esa clave se entiende en toda su hondura el desarrollo de la monarquía autoritaria en el caso castellano y de tipo pactista en el aragonés. En esta exposición, aunque sean de menor importancia, también se tendrán en cuenta otras cuestiones como el gobierno municipal o la legislación de los reinos.

Como se ha indicado en el párrafo anterior, en la Corona de Castilla se desarrolló un modelo de monarquía autoritaria, caracterizada por la acumulación de gran cantidad de poderes y facultades por parte del rey. Las instituciones tradicionales castellanas, y de manera especial el Consejo Real y las Cortes, vieron reducidas sus funciones a tareas meramente consultivas o de aprobación de los designios reales. De entre ellas cabe destacar la presentación de agravios y el voto de subsidios. En íntima relación con el incremento del poder monárquico en Castilla, se ha de situar la mejora en la recaudación de impuestos y un mayor control sobre los municipios. Estos dos cambios permitieron al rey gobernar sin contar con las Cortes, lo que afectó negativamente a su relevancia política. A su vez, como consecuencia directa de lo anterior, tanto la nobleza como el clero perdieron interés por participar en sus deliberaciones.

Por su parte, en Aragón terminó por implantarse un modelo político diferente, que comúnmente se ha denominado “pactista”. En cada uno de los reinos que componían la Corona contaba con sus propias Cortes, las cuales desempeñaban importantes funciones gracias a la fortaleza de los brazos nobiliar y clerical. De entre ellas destacó la capacidad legislativa, que hacía depender al monarca de ellas para establecer nuevas leyes. Además, en la investidura que daba inicio a su mandato, se comprometía ante las Cortes a respetar los fueros y costumbres de los reinos. Por último, es interesante señalar que, cuando el monarca aragonés precisaba de aportaciones económicas y solicitaba su votación, los representantes podían hacer propuestas legislativas y peticiones a cambio de su concesión. En definitiva, a diferencia de lo que sucedía en Castilla, en la Corona de Aragón el rey se veía obligado a pactar numerosas cuestiones de gobierno con las Cortes.

La situación político-institucional del reino de Navarra presentaba, en las décadas finales de la Edad Media, notables similitudes con el caso aragonés. Se trataba también de una monarquía de tipo “pactista”, en la que las Cortes tenían funciones legislativas. Además, la lucha entre clanes nobiliares por el poder contribuía a debilitar el poder de la Corona.

Medieval Times: gamificando la historia


En los siguientes enlaces puede consultarse la información relativa a la gamificación que he desarrollado para el estudio de la Edad Media en 2º de ESO. Se trata de un juego que, aprovechando los contenidos de la materia y el trabajo e implicación del alumnado, permite recrear una serie de situaciones propias de la época. De entre ellas cabe destacar las construcción de una catedral, el asalto de fortalezas, la resolución de misteriosos enigmas o la colaboración con algunos de los personajes más representativos del medievo.

Medieval Times se desarrolla en dos fases, tal como puede comprobarse consultando los links que hay al final de la página. La primera resulta bastante sencilla y está pensada para los primeros meses de curso. Una vez que el alumnado se acostumbre al sistema «simplificado», podemos poner en marcha la Fase II. Esta resulta más compleja, pero también más entretenida y con un factor de motivación superior a la primera.

En los siguientes enlaces puede consultarse, tanto el trailer del juego como las instrucciones de las dos etapas de Medieval Times a las que se han aludido en el párrafo anterior. Además, se incluyen unas experiencias o consejos para el mejor desarrollo de la gamificación:

Trailer de Medieval Times
Medieval Times: Fase I
Consejos para poner en práctica la Fase I
Medieval Times: Fase II

Explica el origen de las Cortes en los reinos cristianos y sus principales funciones


DECIMOTERCER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Desde finales del siglo XII, fueron surgiendo en la parte occidental de Europa nuevas instituciones como los Estado Generales, las Dietas, los Parlamentos o las Cortes. Hemos de buscar su origen en las reuniones extraordinarias de la corte real -de las que formaban parte representantes del clero y la nobleza-, en las que se integró el grupo o brazo de los comunes. Este último estaba formado por representantes de las ciudades, miembros todos ellos de la oligarquía urbana.

Durante la Edad Media, las Cortes de los distintos reinos cristianos no se reunieron con una periodicidad fija, sino de forma extraordinaria ante situaciones de especial importancia para el devenir del reino. Ahora bien, desde 1362 (1359 en Cataluña) los monarcas aragoneses tuvieron que aceptar la formación de Diputaciones Generales o Generalidades en los territorios que gobernaban. Estos organismos, en tanto que comisiones permanentes de las Cortes, se encargaban de supervisar el cumplimiento de los acuerdos cuando la asamblea no estaba reunida.

Tanto en Castilla como en Aragón, el monarca era el encargado de reunir a las Cortes para que debatieran los temas propuestos. En estas convocatorias sus participantes se agrupaban en función de las tres categorías sociales medievales, los estamentos o brazos: la nobleza, el clero y el estado llano o ciudades. Su principal cometido era discutir y votar las peticiones económicas de tipo fiscal (subsidios) que realizaba el rey. Como contrapartida, este se comprometía a tener en cuenta las peticiones de los distintos brazos que formaban la asamblea.

La aparición y difusión de las Cortes se produjo en los reinos entre los siglos XII y XIII. Las primeras se celebraron en León en 1188, en Cataluña en 1214, en Aragón en 1247 y en Valencia en 1283.

Describe las grandes etapas y las causas generales que conducen al mapa político de la península Ibérica al final de la Edad Media


DECIMOSEGUNDO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

A la hora de abordar el análisis de un marco cronológico tan amplio –desde el año 711 hasta el final del siglo XIII- podemos considerar la existencia de tres grandes etapas: el periodo de formación de los reinos cristianos, su primera expansión y el proceso de Reconquista. A su vez, teniendo en cuenta la existencia de distintas entidades territoriales, nos ha parecido conveniente distinguir los núcleos cantábricos (occidentales) de los pirenaicos (orientales).

La primera etapa se inició cuando, tanto en la cordillera Cantábrica como en los Pirineos, la resistencia de los cristianos logró frenar el avance musulmán. Una vez alcanzado ese objetivo, se formaron los siguientes núcleos de resistencia cristiana:

  • En la parte occidental se formó el reino Astur, constituido tras la victoria del noble visigodo Pelayo en la batalla de Covadonga (722). Esta nueva entidad política, que más tarde dio lugar al reino Asturleonés y al reino de León, reivindicó la herencia del antiguo reino de Toledo.
  • En la zona oriental, entre el Ebro y los Pirineos, el emperador Carlomagno fundó la Marca Hispánica, que será encomendada a diversos condes francos y autóctonos. Posteriormente, durante los siglos IX y X, navarros, aragoneses y catalanes se irán independizando progresivamente de los reyes francos.

Nuestro análisis de la segunda etapa, situada cronológicamente en torno a los siglos X y XI, se centrará en las dos entidades políticas más importantes del territorio cristiano de la época. La primera de ellas es el reino asturleonés, que bajo el monarca Alfonso III inició la expansión hasta el Duero hacia el año 900. Además, en la frontera oriental de este reino apareció el condado de Castilla, que terminaría de alcanzar su independencia bajo el gobierno del conde Fernán González.

La segunda entidad política de interés en este segundo periodo fue el reino de Pamplona. Destacó, sin lugar a dudas, el gobierno del rey Sancho III el mayor, quien logró unificar bajo su mandato los territorios de Castilla, León y Aragón, además de su propio reino.

A partir del siglo XI, coincidiendo con la desintegración del Califato de Córdoba y el advenimiento de los reinos de Taifas, los cristianos iniciaron un rápido proceso de expansión que constituye el núcleo del proceso de Reconquista. Este fue protagonizado, en la parte occidental, por la Corona de Castilla y, en la oriental, por la Corona de Aragón. A continuación resumiremos por separado la expansión de cada una de ellas:

  • A medidos del siglo XI, el rey Fernando I, que había logrado unificar León y Castilla bajo su poder, se hizo con el dominio de toda la cuenca del Duero. Eso permitió a su sucesor, Alfonso VI, tomar Toledo en el año 1085, situándose así la frontera en el río Tajo. Más de un siglo después, en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa (1212), Alfonso VIII derrotó a los almohades, abriendo así la posibilidad de tomar el valle del Guadalquivir. Esta tarea correspondió a Fernando III, quien en 1230 había logrado unificar nuevamente los reinos de León y Castilla. Entre 1236 y 1248 este monarca conquistó Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia, a lo que habría que añadir la consolidación de su dominio sobre Extremadura.
  • La Corona de Aragón también inició su proceso de expansión entre mediados del siglo XI y principios del XII, siendo la conquista de Zaragoza en 1118 el hito más importante de esos años. Ahora bien, las principales campañas militares contra los musulmanes se llevaron a cabo en el siglo XIII, bajo el reinado de Jaime I el Conquistador. Este ocupó las islas Baleares en 1230 y Valencia en 1238. Con estas nuevas conquistas, la Corona pasó a estar integrada por cuatro territorios: Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares.

Resume los cambios económicos, sociales y culturales introducidos por los musulmanes en al-Ándalus


DÉCIMOPRIMER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En paralelo a su evolución política, el territorio peninsular gobernador por los musulmanes experimentó un importante desarrollo en los ámbitos económico, social y cultural entre los siglos VIII y XV. A lo largo de las siguientes líneas se resumirán los puntos más importantes que atañen a cada uno de esos tres ámbitos, haciendo especial hincapié en la pertenencia de al-Ándalus al mundo islámico, así como a su inserción dentro de la historia económica, social y cultural de la Europa Occidental.

En el campo de la economía abordaremos, en primer lugar, la aportación de los musulmanes a la agricultura peninsular. En los territorios andalusíes se introdujeron mejoras en el regadío, que se manifestaron fundamentalmente en la construcción de una importante red de acequias y en la aplicación de instrumentos como la noria, basada en la teoría de los vasos comunicantes. También se generalizaron cultivos como los cítricos, el algodón y el arroz. A su vez, se intensificaron otros como la morera, de especial interés para la cría de los gusanos de seda y la consiguiente producción de tejidos de lujo.

En el ámbito artesanal, tomó especial importancia el trabajo de materiales como el cuero, el pergamino, el papel y el vidrio. También se intensificaron los flujos comerciales, tanto por el desarrollo de las ciudades como por la acuñación del dinar de oro y el dirhem de plata. El intercambio de productos se llevaba a cabo en los mercados o zocos, donde se encontraban los bazares (tiendas especializadas) y las alhóndigas (almacenes). Por último, para comprender ese florecimiento comercial, hay que hacer referencia a la situación estratégica de la Península y a la pujanza económica y amplitud geográfica del Islam medieval.

A la hora de abordar la cuestión social es preciso tener en cuenta que, con la invasión del 711, llegaron al territorio peninsular dos nuevos grupos étnicos. Por un lado estaba la minoría de origen árabe que formaba la élite social; es decir, eran los grandes propietarios de tierras y ocupaban altos cargos en la administración. Y, por el otro, la población de origen bereber, que tenía una posición inferior. De entre estos últimos, muchos eran miembros del ejército y de la administración, si bien la mayoría desempeñaba trabajos artesanales, agrícolas y ganaderos.

Además de estos dos grupos, la sociedad andalusí estaba compuesta por muladíes –cristianos que, tras la invasión, se habían convertido al Islam-, mozárabes –personas que mantenían la fe cristiana a pesar de vivir en territorio musulmán- y judíos. Por último, hemos de hacer referencia al papel secundario al que estaba relegada la mujer en al-Ándalus, pues estaba sujeta a la autoridad del varón y su vida se desarrollaba fundamentalmente dentro de la vivienda familiar.

Como consecuencia del desarrollo económico y una relativa tolerancia intelectual, se introdujeron en al-Ándalus elementos culturales procedentes de todo el mundo musulmán. Este hecho tuvo una especial importancia, pues por aquel entonces el Islam era depositario y transmisor del legado mundo clásico, especialmente de la cultura griega. Esos nuevos elementos se adoptarán siempre con dos principios básicos: el árabe como lengua y el respeto a las creencias islámicas.

De entre las aportaciones andalusíes al conjunto de la cultura islámica, cabe señalar, en primer término, la filosofía de Averroes y, de manera especial, sus comentarios a la obra de Aristóteles. También alcanzaron especial relevancia los escritos en verso del poeta Ibn Hazm y los trabajos de historia de Ibn Jaldun. Ahora bien, al-Ándalus destacó sobre todo en el terreno científico, y más en concreto en matemáticas y medicina. En esta última alcanzó gran fama Abulcasis, autor de una excepcional enciclopedia médica y quirúrgica que posteriormente sería traducida al latín.

Describe la evolución política de al-Ándalus


DÉCIMO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En el año 711, aprovechando la división existente en el seno de la nobleza visigoda, el lugarteniente del territorio de Ifriquiya, Tariq ibn Ziyad, desembarcó en territorio peninsular con siete mil hombres de armas, a los que poco después se unieron otro cinco mil. Con ellos derrotó al ejército visigodo en la batalla de Guadalete, donde perdió la vida el propio rey Rodrigo. Esa victoria musulmana fue seguida de un nuevo desembarco, protagonizado en esta ocasión por Musa ibn Nusayr, y por el avance en dirección a Toledo y posterior hacia Zaragoza.

Una vez consolidadas sus conquistas, Tariq y Musa se trasladaron a Damasco, capital del Califato Omeya, en el 714. Como gobernador del territorio peninsular, conocido en adelante con el nombre de al-Ándalus, dejaron a Abd al-Aziz, quien adoptó el título de emir. A partir de entonces, a pesar de las derrotas de Covadonga (722) y Roncesvalles (732), los musulmanes controlaron la inmensa mayoría de la Península, que se convirtió en un emirato dependiente (provincia) del gran Imperio Islámico.

Sin embargo, tras la rebelión de los abasíes en oriente (750), el omeya Abd al-Rahman logró que sus partidarios le introdujeran en al-Ándalus. Una vez allí, logró hacerse con el control del territorio peninsular e independizarlo del Califato Abasí en el año 756. Se iniciaba entonces un nuevo periodo en la historia de la España musulmana: el Emirato independiente. Esta situación, caracterizada por autonomía política y el reconocimiento de la autoridad religiosa del califa de Bagdag, tocó a su fin en el 929. En esa fecha, el emir Abd al-Rahman III se proclamó califa, por lo que asumía ambos poderes, el político y el religioso.

La desintegración del nuevo califato comenzó a gestarse a finales del siglo X, cuando a Hisham II, nieto de Abd al-Rahman III, no le quedó más remedio que someterse a la dictadura de su visir al-Mansur. La muerte de este caudillo militar en el año 1002 abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa que conocemos con el nombre de Fitna. Finalmente, el Califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031, quedando en su lugar un mosaico de pequeños y débiles reinos, llamados Taifas.

Tras la conquista de Toledo por parte de Alfonso V en el 1085, los reinos de Taifas, conscientes de su debilidad, decidieron solicitar la ayuda de un importante poder que había surgido en el norte de África: los almorávides. Estos desembarcaron en al-Ándalus, unificaron bajo su mando los distintos reinos musulmanes y derrotaron a los cristianos en la batalla de Sagrajas (1086). Pero su poder entró en decadencia a mediados del siglo XII, lo que llevó a la aparición de los segundos reinos de Taifas y, por consiguiente, a la reanudación del avance hacia el sur de los cristianos.

En el último tercio del siglo XII, ante la intensificación del avance de los reinos del norte, los musulmanes de al-Ándalus recurrieron a un nuevo pueblo norteafricano, los almohades. Durante un tiempo estos lograron restablecer el equilibrio militar en la Península, e incluso infringieron una importante derrota a los cristianos en Alarcos (1195). Ahora bien, la batalla de las Navas de Tolosa (1212) cambió el curso de los acontecimientos. La victoria de los reinos del norte llevó a la desintegración del poder almohade y a la aparición de un tercer periodo de reinos de Taifas.

A partir de entonces el avance de Portugal, Castilla y Aragón apenas se detuvo a lo largo del siglo XIII, quedando únicamente el reino Nazarí de Granada como último vestigio del poder musulmán en la Península. Finalmente, como consecuencia de las campañas militares llevadas a cabo por los Reyes Católicos desde 1482, también este territorio cayó en manos cristianas en 1492.

Explica las causas de la invasión musulmana y de su rápida ocupación de la península.


OCTAVO ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

Una explicación de la invasión de la península Ibérica por parte de los musulmanes requiere, en primer lugar, resumir brevemente la evolución del mundo islámico hasta el año 711. A eso se dedicará la primera parte de este texto, que irá seguida de una exposición de los principales motivos que permiten explicar la desintegración del poder visigodo en apenas tres años. El último apartado estará dedicado a los acuerdos entre determinados nobles hispanos y las nuevas autoridades musulmanas.

En las primeras décadas del siglo VII, un comerciante de La Meca comenzó a predicar una nueva confesión monoteísta. Su nombre era Mahoma y, en apenas una década logró convertirla en la principal religión de la península Arábiga. A partir de entonces, gracias en gran medida al impulso de la idea de la yihad o guerra santa, el Islam logró extenderse por todo el norte de África, alcanzando el extremo sur del estrecho de Gibraltar.

Uno de los motivos que permite entender la rapidez de la invasión musulmana del 711 es, sin lugar a dudas, la división existente en el seno de la nobleza visigoda. La disputa entre el rey Rodrigo y los hijos del anterior monarca, Vitiza, favoreció el éxito de las expediciones de conquista comandadas por Tariq ibn Ziyad y Musa ibn Nusayr. El primero de ellos, desembarcó en la Península con siete mil hombres, a los que poco después se unieron otro cinco mil. Con ellos derrotó al ejército visigodo en la batalla de Guadalete, donde perdió la vida el propio rey Rodrigo.

La derrota militar tuvo dos consecuencias funestas para el reino de Toledo. En primer lugar, convenció a Musa, gobernador de Ifriquiya, de la necesidad de cruzar el Estrecho con un nuevo ejército invasor. De esta manera, él mismo penetró en territorio peninsular con otros 12.000 soldados. Y, en segundo término, animó a los musulmanes a proseguir su avance en dirección a Toledo (712) y, una vez tomada la plaza, hacia Zaragoza (714).

En definitiva, el desmoronamiento del poder visigodo, unido al empuje que aportaba la nueva religión surgida en Arabia, hizo posible que, en apenas tres años, la Península pasara a convertirse en parte del Califato Omeya de Damasco. Ahora bien, la rapidez de la conquista se debió también, en gran medida, a los pactos alcanzados por los musulmanes con los nobles visigodos. Estos últimos, temerosos de perder sus territorios y privilegios, decidieron someterse al nuevo poder dominante a cambio de mantener sus posesiones. Por tanto, aunque se dieron episodios violentos, sobre todo en forma de batallas y asedios, buena parte de la invasión se llevó a cabo por la vía del acuerdo.