Economía y sociedad en la España musulmana


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. El objetivo de estos minutos de vídeo es explicar la sociedad y la estructura económica de la España musulmana. Esta información se complementa con un vídeo dedicado a la evolución política y otro donde se explica la cultura de al-Ándalus.

 

 

Resume los cambios económicos, sociales y culturales introducidos por los musulmanes en al-Ándalus


DÉCIMOPRIMER ESTÁNDAR DEL TEMARIO QUE, DE ACUERDO CON LO ESTIPULADO POR LA CONSEJERÍA DE EDUCACIÓN DE CASTILLA Y LEÓN, PODRÁ SER OBJETO DE EXAMEN EN LA EBAU, ANTIGUA SELECTIVIDAD.

En paralelo a su evolución política, el territorio peninsular gobernador por los musulmanes experimentó un importante desarrollo en los ámbitos económico, social y cultural entre los siglos VIII y XV. A lo largo de las siguientes líneas se resumirán los puntos más importantes que atañen a cada uno de esos tres ámbitos, haciendo especial hincapié en la pertenencia de al-Ándalus al mundo islámico, así como a su inserción dentro de la historia económica, social y cultural de la Europa Occidental.

En el campo de la economía abordaremos, en primer lugar, la aportación de los musulmanes a la agricultura peninsular. En los territorios andalusíes se introdujeron mejoras en el regadío, que se manifestaron fundamentalmente en la construcción de una importante red de acequias y en la aplicación de instrumentos como la noria, basada en la teoría de los vasos comunicantes. También se generalizaron cultivos como los cítricos, el algodón y el arroz. A su vez, se intensificaron otros como la morera, de especial interés para la cría de los gusanos de seda y la consiguiente producción de tejidos de lujo.

En el ámbito artesanal, tomó especial importancia el trabajo de materiales como el cuero, el pergamino, el papel y el vidrio. También se intensificaron los flujos comerciales, tanto por el desarrollo de las ciudades como por la acuñación del dinar de oro y el dirhem de plata. El intercambio de productos se llevaba a cabo en los mercados o zocos, donde se encontraban los bazares (tiendas especializadas) y las alhóndigas (almacenes). Por último, para comprender ese florecimiento comercial, hay que hacer referencia a la situación estratégica de la Península y a la pujanza económica y amplitud geográfica del Islam medieval.

A la hora de abordar la cuestión social es preciso tener en cuenta que, con la invasión del 711, llegaron al territorio peninsular dos nuevos grupos étnicos. Por un lado estaba la minoría de origen árabe que formaba la élite social; es decir, eran los grandes propietarios de tierras y ocupaban altos cargos en la administración. Y, por el otro, la población de origen bereber, que tenía una posición inferior. De entre estos últimos, muchos eran miembros del ejército y de la administración, si bien la mayoría desempeñaba trabajos artesanales, agrícolas y ganaderos.

Además de estos dos grupos, la sociedad andalusí estaba compuesta por muladíes –cristianos que, tras la invasión, se habían convertido al Islam-, mozárabes –personas que mantenían la fe cristiana a pesar de vivir en territorio musulmán- y judíos. Por último, hemos de hacer referencia al papel secundario al que estaba relegada la mujer en al-Ándalus, pues estaba sujeta a la autoridad del varón y su vida se desarrollaba fundamentalmente dentro de la vivienda familiar.

Como consecuencia del desarrollo económico y una relativa tolerancia intelectual, se introdujeron en al-Ándalus elementos culturales procedentes de todo el mundo musulmán. Este hecho tuvo una especial importancia, pues por aquel entonces el Islam era depositario y transmisor del legado mundo clásico, especialmente de la cultura griega. Esos nuevos elementos se adoptarán siempre con dos principios básicos: el árabe como lengua y el respeto a las creencias islámicas.

De entre las aportaciones andalusíes al conjunto de la cultura islámica, cabe señalar, en primer término, la filosofía de Averroes y, de manera especial, sus comentarios a la obra de Aristóteles. También alcanzaron especial relevancia los escritos en verso del poeta Ibn Hazm y los trabajos de historia de Ibn Jaldun. Ahora bien, al-Ándalus destacó sobre todo en el terreno científico, y más en concreto en matemáticas y medicina. En esta última alcanzó gran fama Abulcasis, autor de una excepcional enciclopedia médica y quirúrgica que posteriormente sería traducida al latín.

ESTRUCTURA DEL VÍDEO:

  • 0:22. La economía en al-Ándalus.
  • 1:20. La sociedad andalusí.
  • 2:08. La cultura en al-Ándalus.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Historia de España 2 – Editorial Anaya.
  2. Historia de España – Editorial Vicens Vives.
  3. Breve historia de al-Ándalus; Ana Martos Rubio – Nowtilus.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

Unidad 4. La península Ibérica entre los siglos VIII y XI


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL CUARTO TEMA DE 2º DE ESO. EN ESTA UNIDAD DIDÁCTICA SE ABORDA LA INVASIÓN DE LA PENÍNSULA POR PARTE DE LOS MUSULMANES, ASÍ COMO SU POSTERIOR EVOLUCIÓN POLÍTICA, ESTRUCTURA SOCIOECONÓMICA Y DESARROLLO CULTURAL. TAMBIÉN ES OBJETO DE EXPLICACIÓN LA APARICIÓN DE LOS NÚCLEOS DE RESISTENCIA CRISTIANA EN LA CORDILLERA CANTÁBRICA Y LOS PIRINEOS.

Al-Ándalus: nombre utilizado por los musulmanes para referirse al territorio conquistado a los visigodos en el siglo VIII. Comprendía la actual península Ibérica y, con capital en Córdoba, se constituyó primero como provincia dependiente de Damasco para pasar, más tarde, a ser un emirato independiente y un califato.

Amma: masa popular de la sociedad andalusí, formada básicamente por bereberes, muladíes y mozárabes dedicados al trabajo artesanal, al pequeño comercio y al trabajo agrícola.

Bereber: nombre genérico que se aplica a las etnias que habitaban el norte de África y que, tras la conquista árabe del territorio, se convirtieron al Islam.

Dimníes: cristianos y judíos a los que se permitía practicar su religión en territorio musulmán a cambio de unos impuestos especiales.

Emirato independiente: situación política de al-Ándalus tras la rebelión de Abderramán I en el año 756. Suponía no aceptar más que la autoridad religiosa de los califas abasíes.

Jassa: grupo social más elevado de la sociedad andalusí, constituido principalmente por terratenientes y grandes mercaderes.

Mozárabes: cristianos de la península Ibérica que, a pesar de vivir en el territorio dominado por los musulmanes, seguían practicando su fe.

Muladíes: cristianos que, tras la conquista de la Península por parte de los musulmanes, convirtieron al Islam.

Parias: tributos que los taifas debían pagar a los reinos cristianos para mantener la paz.

Presura o aprisio: modo de repoblación por el cual se otorgaban tierras a los campesinos a cambio de que se asentaran en los territorios fronterizos.

Reconquista: proceso de expansión territorial que, a costa del Islam y con afán de recuperar lo perdido por los visigodos, protagonizaron los reinos cristianos entre los siglos VIII y XV.

Reinos de taifas: estructuras políticas de pequeño tamaño y, por lo general, débiles militarmente, que aparecieron en al-Ándalus tras la desintegración del Califato de Córdoba.

Repoblación concejil: procedimiento utilizado para atraer población a los territorios de frontera mediante la concesión de fueros o cartas pueblas que dotaban a sus habitantes de privilegios especiales.

PARA LA CORRECCIÓN DE ESTAS DEFINICIONES SUELO UTILIZAR UN GUIÓN DONDE SE VALORA, SOBRE SIETE, LA PRESENCIA DE UNA SERIE DE CONTENIDOS. LOS TRES PUNTOS RESTANTES SALEN DE UNA LECTURA DELA DEFINICIÓN EN CONJUNTO, DONDE SE HACE HINCAPIÉ TANTO EN LA EXPRESIÓN ESCRITA COMO EN LA COMPRENSIÓN DEL TÉRMINO QUE DEMUESTRA EL ALUMNADO. PUEDE CONSULTARSE ESE GUIÓN EN EL SIGUIENTE ENLACE: GUIÓN DE CONCEPTOS DE LA UNIDAD 4

Unidad 1. Los orígenes de la Edad Media


Definiciones utilizadas en el primer tema de 2º de ESO. En esta unidad didáctica se aborda la caída del Imperio Romano, el desarrollo histórico y cultural de Bizancio, la formación y evolución del Imperio Carolingio, y la aparición y propagación de la fe islámica entre los siglos VII y XIII.

Alcazaba: espacio amurallado de la ciudad musulmana que protegía el alcázar -palacio donde residían las autoridades- y el zoco o mercado.

Arrabal: barrio popular de la ciudad musulmana. En él se concentraban los talleres de artesanos y las alhóndigas (zonas de almacenaje de mercancías).

Basileus: denominación que se daba al emperador, que era la persona que ejercía el poder supremo en Bizancio.

Cadí: funcionarios que, en nombre del califa, desempeñaba las labores judiciales en las principales ciudades del mundo islámico.

Califas: sucesores de Mahoma que ejercieron el poder religioso y político en los territorios musulmanes.

Chiíes: grupo minoritario de fieles dentro del Islam. Defienden que el gobierno del califato corresponde a los sucesores de Mahoma a través de Alí, primo y yerno del profeta.

Cisma de Oriente: ruptura en el seno del cristianismo que llevó a la aparición de una rama independiente en los territorios bizantinos. El cisma se consumó en el 1054, con la aparición de la Iglesia ortodoxa.

Código de Justiniano: recopilación de leyes romanas realizada por el emperador bizantino Justiniano en la primera mitad del siglo VI.

Colono: campesino que explotaba las propiedades del señor a cambio de una parte de la cosecha.

Dinastía: serie de gobernantes emparentados entre sí por lazos familiares.

Dinmíes: cristianos y judíos a los que se permitía practicar su religión en territorio musulmán a cambio de unos impuestos especiales.

Emires: gobernadores de las provincias o emiratos en las que se dividía el califato. Gozaban de amplios poderes políticos, económicos y militares, así como gran autonomía con respecto al poder central.

Encomendados: campesinos que entregaban sus tierras al señor a cambio de protección.

Jarichíes: grupo dentro del mundo musulmán que, por la radicalidad de sus planteamiento, terminó por separarse del chiismo a raíz de la disputa entre Alí y Muawiya.

Kaaba: es el primer lugar santo del Islam, y se sitúa en la mezquita de La Meca. Se trata de un lugar de culto preislámico que Mahoma convirtió en casa de Alá. En su interior está empotrada la Piedra Negra.

Luchas iconoclastas: enfrentamiento político y teológico entre aquellos que defendían el culto a las imágenes religiosas y los partidarios de prohibirlo. Afectó al Imperio Bizantino entre el siglo VIII y el IX.

Madraza: escuelas donde los musulmanes se formaban en el estudio del Corán y de la Sunna, además de en ciencias como astronomía, lógica, lingüística e historia.

Marca: división territorial que, por su carácter fronterizo, cumplía una misión defensiva dentro de un reino o imperio. Para desempeñar esa labor, se le dotaba de un mayor poder y autonomía militar.

Medina: parte central de la ciudad musulmana. En ella se ubicaban los principales edificios administrativos y religiosos.

Mezquita: edificio de culto para los seguidores de la fe islámica, cuyo nombre en árabe significa “lugar para arrodillarse”. La más importante de las mezquitas de una ciudad se denominaba Aljama.

Missi Dominici: inspectores enviados periódicamente por el emperador carolingio para controlar la labor de los condes.

Mozárabes: cristianos que vivían en el territorio musulmán de la península Ibérica.

Muladíes: cristianos que, tras la conquista de la península Ibérica por parte de los musulmanes, se convirtieron a la fe islámica.

Siervo: campesino vinculado a una propiedad agraria que no se desligaba de ella al cambiar de dueño.

Stratego: gobernador militar que dirigía el ejército bizantino.

Suníes: grupo mayoritario de fieles dentro del Islam. Son partidarios del gobierno del califa reinante, sin tener en cuenta su parentesco con Mahoma.

Teodosio: emperador que dividió el Imperio Romano en dos partes en el año 395. La occidental, con capital en Roma, le correspondió a Honorio y la oriental, con capital en Constantinopla, a Arcadio.

Themas: nombre de las provincias en las que se dividía el Imperio Bizantino.

Tratado de Verdún: acuerdo que, en el año 843, sancionó la división del Imperio Carolingio en tres partes: la occidental le correspondió a Carlos el Calvo, la central a Lotario y la oriental a Luis el Germánico.

Visir: personas que, en calidad de ministros, asistían al califa en el gobierno central.

Yihad: en árabe, la palabra significa esfuerzo supremo, y hace referencia al compromiso de los musulmanes por divulgar la fe islámica. Llevado a un extremo, puede generar violencia y se entiende como “guerra santa”.

PARA LA CORRECCIÓN DE ESTAS DEFINICIONES SUELO UTILIZAR UN GUIÓN DONDE SE VALORA, SOBRE SIETE, LA PRESENCIA DE UNA SERIE DE CONTENIDOS. LOS TRES PUNTOS RESTANTES SALEN DE UNA LECTURA DELA DEFINICIÓN EN CONJUNTO, DONDE SE HACE HINCAPIÉ TANTO EN LA EXPRESIÓN ESCRITA COMO EN LA COMPRENSIÓN DEL TÉRMINO QUE DEMUESTRA EL ALUMNADO. PUEDE CONSULTARSE ESE GUIÓN EN EL SIGUIENTE ENLACE: GUIÓN DE CONCEPTOS DE LA UNIDAD 1.

Economía y sociedad en al-Ándalus


Con el fin de sintetizar el temario de 2º de Bachillerato, he elaborado una serie de vídeos breves sobre la historia de España desde Atapuerca hasta la Transición. Por tanto, el objetivo no es abordar los contenidos en su totalidad, sino establecer una serie de pautas que permitan ampliar la información en el aula, ya sea con explicaciones del profesor o trabajo individual y grupal de los alumnos.

Este vídeo pertenece a la segunda unidad didáctica y en él se repasa la economía y la estructura social andalusí. Esta información se complementa con una serie de clases sobre la conquista musulmana y el califato de Córdoba, los reinos de taifas y los pueblos norteafricanos, y la cultura musulmana de ese periodo.

 

Sociedad y cultura en al-Ándalus

Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se aborda la explicación de la sociedad, la cultura y el arte andalusí entre los siglos VIII y XI. Esta información se complementa con un vídeo dedicado a la evolución política y otro donde se explica la economía de la España musulmana.

La Península Ibérica en la Edad Media: al-Ándalus (siglos VIII a XIII)

1. Introducción.

A finales del siglo VII la monarquía visigoda había entrado en crisis. Las grandes familias nobiliarias se disputaban el trono, y los últimos años del reino transcurrieron en medio de conspiraciones y muertes violentas de reyes y miembros de la familia real.

Unos años antes, había surgido en Arabia un nuevo movimiento religioso encabezado por Mahoma: el Islam. La nueva religión se fundamentaba en la existencia de una comunidad de creyentes en un único dios, Alá, que convirtió el vínculo religioso en un vínculo político.

El virtud de lo establecido en El Corán, libro que contiene la revelación de Alá a Mahoma, los musulmanes están obligados a:

– La Profesión de fe («Alá es Dios y Mahoma su profeta»).

– La oración o Salat; con palabras y gestos establecidos que, previa purificación con agua o arena, se repetían cinco veces al día. Además, la oración del viernes tenía lugar en la mezquita bajo la dirección del imán.

– El ayuno o Sawm durante el mes de Ramadán, desde la salida hasta la puesta de sol.

– La limosna o Zakat .

– El Peregrinaje a La Meca.

– La Yihad o guerra santa; era sólo una obligación temporal del creyente cuando es necesario defender la comunidad musulmana. En principio se refiere a una reforma o lucha interior, siendo la lucha contra los enemigos del Islam algo secundario.

Los musulmanes iniciaron una rápida expansión que les llevó, a principios del siglo VIII, a las puertas del reino visigodo.

2. Evolución política: la conquista, los emiratos y el Califato de Córdoba.

Aprovechando las disputas internas entre los visigodos, en el año 711 un ejército musulmán compuesto por bereberes y árabes mandado por Tarik desembarcó en la península y derrotó al rey visigodo Rodrigo en la batalla de Guadalete.

Esta victoria supuso el derrumbe del reino visigodo, por lo que, dirigidos por Muza, los musulmanes tomaron Toledo y en menos de un lustro casi toda la totalidad de la Península. En muchos casos la conquista se realizó de forma pacífica mediante acuerdos o pactos con la nobleza visigoda.

El impulso del Islam llegó más allá de los Pirineos, hasta que los francos, a cuyo frente iba Carlos Martel, los derrotó en Poitiers en el año 732.

La invasión y ocupación de la Hispania visigoda supuso la gradual islamización del territorio y de la población. Tras la conquista, la Península se incorporó a la comunidad política musulmana con el nombre de Al-Ándalus. Los musulmanes fijaron su capital en Córdoba, que pasó a ser el centro político musulmán en la Península y el lugar de residencia del walí. Poco después, se convirtió en un emirato dependiente (714-756) del Imperio islámico que gobernaban los omeyas desde Damasco.

Pese a la rápida conquista pronto surgieron enfrentamientos entre los conquistadores árabes y bereberes. Del mismo modo, la población hispanovisigoda también mostró cierta resistencia al proceso de islamización y arabización. La principal manifestación de esa oposición fue la Batalla de Covadonga, que probablemente tuvo lugar entre el 718 y el 721.

A mediados del siglo VIII, la familia Omeya que gobernaba el Imperio islámico fue aniquilada por la dinastía abasí que la reemplazó en el poder. No obstante, un miembro de los Omeya, Abd al-Rahmán, consiguió escapar y tomar el control de Al-Ándalus.

En el año 756 proclamó el emirato independiente, que suponía la secesión de la provincia del Imperio islámico. Aún así, seguía reconociendo la primacía religiosa del califato abasí.

Este nuevo periodo supuso el apogeo de Al-Ándalus: desde mediados del siglo VIII y durante el siglo IX se produjeron importantes avances económicos y se impulsó de forma decisiva la islamización.

Sin embargo, la etapa no estuvo exenta de rebeliones (Banu-Qasi y Omar ben Hafsún), al tiempo que la presión de los nacientes reinos hispánicos se incrementó. Al respecto, hay que señalar que buena parte de estas rebeliones se debieron a la resistencia local a la islamización, si bien algunas gozaron del apoyo abasí.

Abd al-Rahmán III accedió al emirato en medio de nuevas revueltas internas y del hostigamiento exterior de los cristianos y de otros reinos musulmanes. De este modo, con el fin de reforzar su autoridad, se decidió a proclamar el Califato de Córdoba en el año 929, lo que suponía la ruptura religiosa con Bagdag.

A partir de ese momento puso término a las rebeliones, sometió a los reinos cristianos al pago de tributos y organizó una flota que contuvo a los ejércitos de los estados musulmanes rivales. Además, instituyó marcas fronterizas en el norte de África y procedió a centralizar el poder mediante el nombramiento de walíes.

Abd al-Rahmán III ordenó construir el palacio de Medina-al-Zahra que se convirtió en el centro de cultura y poder del Califato. Inició, por tanto, un importante desarrollo administrativo y burocrático. Esto permitió que, a lo largo de su reinado, Al Andalus alcanzó un significativo desarrollo económico, basado en una próspera agricultura y un floreciente comercio.

Durante la minoría de edad del tercer califa, Hisham II (hijo de Al-Hakem II), a finales del siglo X, destacó la figura de Almanzor, visir y caudillo militar que pasó a convertirse de hecho en el verdadero gobernante de Al-Ándalus. El ejército musulmán dirigido por Almanzor alcanzó continuas victorias, de tal modo que las razzias contra los reinos cristianos fueron constantes y provechosas.

No obstante, tras la muerte de Almanzor se recrudecieron las tensiones entre las distintas etnias y territorios de Al Andalus. De esta manera, a pesar de los esfuerzos de Abdelmelik, hijo de Almanzor, el territorio del califato se disgregó en diversos reinos taifas en el año 1031. La palabra árabe “taifa” significa bandos, de tal modo que sirvió para designar a los pequeños reinos en que se dividió Al-Ándalus hasta en tres ocasiones: 1031 (tras el califato), 1140 (tras los almorávides) y 1212 (tras los almohades).

3. Los reinos taifas y los imperios norteafricanos.

La división del territorio musulmán en taifas supuso su debilidad política y militar frente a los reinos cristianos, a los que debieron pagar tributo para evitar sus ataques. Sin embargo, el avance cristiano no se detuvo y, en el año 1085, Toledo cayó en sus manos.

Esta circunstancia alarmó a los andalusíes que llamaron en su ayuda a los almorávides, una tribu guerrera bereber que había formado un gran imperio en el actual Marruecos. Los almorávides lograron derrotar a los cristianos en Sagrajas (1086) e incorporaron Al-Ándalus a su imperio. No obstante, no consiguieron recuperar Toledo, y fueron derrotados en Valencia por Rodrigo Díaz de Vivar.

A mediados del siglo XII, el imperio de los almorávides sufrió un colapso que hizo resurgir las taifas en Al-Ándalus. Los reinos cristianos aprovecharon la ocasión para ampliar sus territorios a costa del Islam.

De nuevo los andalusíes solicitaron la ayuda del norte de África, donde había surgido un nuevo estado dirigido por los almohades. Estos iniciaron la invasión de la Península en el año 1146, siendo la batalla de Alarcos (1197) la que marque el cenit de su poder.

Sin embargo, los ejércitos cristianos lograron una decisiva victoria en las Navas de Tolosa (1212), que supuso el derrumbe del poder almohade en la Península. De esta manera, la primera mitad del siglo XIII estuvo marcada por las conquistas de Fernando III y Jaime I el Conquistador, que dejaron al reino nazarí de Granada como único representante del Islam en la Península.

4. Organización política y social.

Las instituciones político administrativas.

Una vez realizada la conquista, los musulmanes organizaron el territorio peninsular como una provincia más del Imperio islámico y Al-Ándalus pasó a estar gobernada por un walí, delegado del califa de Damasco.

Con la proclamación del emirato independiente, el emir pasó a ser la máxima autoridad política, aunque mantenía un reconocimiento tácito de la autoridad religiosa del califa. Esta situación se mantuvo hasta el ascenso de Abd al-Rahman III, que se proclamó califa y pasó a ejercer el poder político absoluto y la máxima autoridad espiritual del mundo andalusí.

Por debajo de los emires y califas existía una administración dirigida por el hayib, que actuaba como primer ministro y que tenía amplias atribuciones en materia militar y de hacienda. A sus órdenes estaban los visires, que controlaban las distintas ramas de la administración.

En tiempos del califato la administración central se completaba con la kitaba, una especie de cancillería que se ocupaba de: la correspondencia, los asuntos fronterizos, la ejecución de los decretos y las reclamaciones.

En materia de justicia era el cadí la máxima figura: juzgaba en función de las leyes islámicas y en nombre del califa.

La administración territorial de Al-Ándalus estaba compuesta básicamente por dos demarcaciones. Por un lado estaban las coras o provincias, a cuyo frente estaba un walí que solía residir en la ciudad principal del territorio. Por otro, existían las marcas situadas en las zonas fronterizas. Con respecto a los reinos cristianos estaban la superior (Zaragoza), la media (Toledo) y la inferior (Mérida).

La sociedad en Al-Ándalus.

La sociedad de la España musulmana era heterogénea en cuanto a su composición étnica, cultural y religiosa. La estructura familiar y social eran, por lo general, de carácter patriarcal. Además, como consecuencia del gran desarrollo de la artesanía y el comercio, la mayor parte de la población se concentraba en las ciudades. Los núcleos urbanos era, por tanto, el centro de las actividades económicas, así como de la vida social y administrativa.

En la sociedad musulmana, los árabes ocupaban la mayor parte de los cargos de poder. Constituían una minoría dirigente que se concentraba en el valle del Guadalquivir. Era, a su vez, propietaria de los grandes latifundios del sur peninsular.

La mayor parte del ejército invasor estaba compuesto por bereberes, que fueron reclutados como mercenarios en el norte de África. En un principio se concentraron en la Meseta, donde se dedicaron a la ganadería itinerante.

Por su parte, la población judía era predominantemente urbana, y su dedicación profesional solía estar relacionada con el comercio, la artesanía, la usura y la orfebrería. En contraposición a este grupo aparecerían los esclavos, predominantemente rurales. Si bien, también servían en el ejército y, con el tiempo, en la administración.

Por último, los hispanogodos, grupo mayoritario en la Península, se dividieron en dos grupos dentro del territorio musulmán. Por un lado, aquellos que se convirtieron a la religión islámica, llamados muladíes, y por otro los mozárabes, que se mantuvieron fieles a la fe cristiana.

Las estructuras económicas.

La estructura económica de Al-Ándalus estaba basada, como todas las de su época, en la agricultura. La triada mediterránea (cereal, vid y olivo) siguió siendo el fundamento de la agricultura peninsular, pero los musulmanes mejoraron la producción introduciendo y perfeccionando sistemas de regadío (caso de la noria).

Además, introdujeron nuevos cultivos procedentes de Oriente (cítricos, algodón, etc.) y hubo un gran desarrollo de la ganadería, especialmente ovina.

Sin embargo, fue el desarrollo del comercio y de la artesanía las notas que hicieron singular la economía andalusí. La actividad artesanal, centrada en los tejidos de lana, algodón y seda, recibió un impulso decisivo gracias al comercio desarrollado en las ciudades. También el comercio exterior conoció una etapa de prosperidad, especialmente con Oriente, y los andalusíes contaron con una importante marina mercante.

Además, mientras en el Occidente cristiano apenas circulaban monedas, el dinar de oro y el dirham de plata se convirtieron en monedas de uso más allá del propio territorio de Al-Ándalus.

El legado cultural musulmán.

El arte ha sido uno de los legados más importantes del mundo islámico a la civilización, de tal modo que las mezquitas, los palacios, las alcazabas, etc. forman parte del patrimonio cultural actual. En concreto, en la Península Ibérica se encuentran grandes monumentos:

– La mezquita de Córdoba.

– El palacio de la Aljafería de Zaragoza.

– Las ruinas del palacio de Medina Azahara.

– El alcázar de Sevilla.

– La alcazaba de Málaga.

– El palacio de la Alhambra de Granada.

– La Torre del Oro y la Giralda de Sevilla.

En la cultura islámica florecieron la literatura, la filosofía, la música, el derecho o la medicina, donde destaca la figura de Maimónides. A su vez, se desarrolló de la poesía popular y áulica.

De la obra de Averroes nos interesan dos libros: Discurso decisivo y su comentario a la República de Platón.

Discurso decisivo es un dictamen sobre las relaciones entre la filosofía y la fe en el que se propone establecer, no sólo la armonía entre razón y revelación, sino también la necesidad de incluir la filosofía en los estudios coránicos.

La Exposición de la República de Platón es una lectura pragmática del texto clásico, tratando de extraer de ella consecuencias para la práctica política, y haciendo referencias constantes a circunstancias de su tiempo.

Fue muy importante el desarrollo científico y técnico, los musulmanes difundieron los principios matemáticos de la trigonometría y el álgebra, además del uso del cero. Igualmente fueron importantes los logros en astronomía y la difusión de artículos procedentes de Oriente, como la pólvora o el papel.

5. Conclusiones.

Para finalizar hemos de destacar tres rasgos que, con mayor o menor profundidad en función del periodo, se dieron durante los siglos de dominio musulmán en la Península Ibérica:

– La diversidad social y religiosa existente en Al-Ándalus.

– El hecho de que, precisamente esa diversidad, en los periodos de paz y tolerancia, hizo posible que Al-Ándalus jugase el papel de puente cultural entre dos mundos: el musulmán y el cristiano

– La existencia de periodos de gran esplendor cultural y de etapas de fanatismo y oscurantismo.