La Gran Depresión y sus consecuencias


Las consecuencias más profundas fueron la larga duración de la crisis y su trascendencia universal.

Además, el aumento del paro redujo la demanda, y los efectos negativos de la sobreproducción se dispararon: cierres de empresas, paro, reducción de la demanda… Desde el punto de vista social, el paro acentuó los antagonismos sociales y las acciones reivindicativas de los sindicatos.

Se incrementó la propaganda y el crecimiento de los partidos comunistas y, como reacción, amplios sectores sociales se acercaron a los movimientos fascistas. Las ideas se radicalizaron y se volvió a la desconfianza y a los recelos surgidos a raíz del Tratado de Versalles y las reparaciones de guerra asociadas a él.

 

Se produjo un retorno al proteccionismo, pues cada país intentó resolver sus problemas de sobreproducción mediante la protección de sus mercados internos con altas tasas aduaneras.

El espíritu de reconciliación de posguerra se había roto: cada país optó por su mejor solución individual, aunque fuera armamentística, y se emprendió el camino hacia la guerra.

La crisis de 1929: segunda parte


Cuando los estadounidenses dejaron de comprar, los europeos y los países productores de materias primas se quedaron sin su mejor y casi único cliente. Del mismo modo, los capitales estadounidenses se retiraron de Europa y la reconstrucción de posguerra se vino abajo.

Alemania fue el país más afectado y, en menos medida, también lo sufrieron Austria, Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia.

El hundimiento germano también arrastró a Francia, que no pudo recibir las reparaciones de guerra.

Los países exigieron la transformación en oro de sus divisas en libras esterlinas. El Reino Unido no pudo hacer frente a esta masiva conversión y en 1932 abandonó la paridad libra-oro. El precio de la libra cayó en un 30% y los Estados que conservaban esta moneda como reserva se arruinaron.

De este modo, los “dominios británicos”, los países escandinavos, Portugal, Egipto…, unos treinta en total, se vieron afectados por la crisis. Sin capital y sin mercados, la recesión se extendía por todo el mundo. Sólo Japón logró evitar los efectos catastróficos de la crisis, aunque su producción se estancó.

La URSS, que vivía en una política económica autárquica de planes quinquenales, mantuvo su crecimiento.

La crisis de 1929: primera parte


La superproducción

En Estados Unidos se produjo un espectacular crecimiento de la producción durante los años veinte debido a la renovación técnica y a la racionalización del trabajo (taylorismo).
En consecuencia, la oferta comenzó a ser, de modo alarmante, muy superior a la demanda.

En 1926 los precios se estancaron y, como consecuencia, los beneficios también. Como la producción siguió creciendo y el mercado estaba saturado, se originó un abundante stock de productos no vendidos.

Esto trajo consigo una caída generalizada de los precios, especialmente agrícolas (trigo, algodón, café…) y la ruina de los productores y distribuidores.

La especulación en la Bolsa

A partir de 1926, los beneficios de las empresas dejaron de crecer y las inversiones se dirigieron a la Bolsa. Este aumento de la demanda de acciones produjo una subida artificial de las cotizaciones, con independencia del valor real de las empresas. Incluso se solicitaron créditos a los bancos para comprar más acciones.

Así, el 3 de septiembre de 1929 fue el día de mayor volumen de negocios de la Bolsa de Nueva York.

El crack bursátil y la extensión de la crisis

La crisis de 1929 comenzó con la caída de la Bolsa de Nueva York. Su rapidez y amplitud se entienden porque la especulación se había construido sobre la confianza; cuando esta se convirtió en inseguridad, la catástrofe estuvo servida.

El jueves negro (24 de octubre de 1929) se inició el proceso: al faltar seguridad todos quisieron vender sus acciones para recuperar su dinero, por lo que el precio de este aumentó.

La oferta de valores fue tan grande que las cotizaciones cayeron. Esto ocasionó que todos quisieran vender cuanto antes, unos para evitar pérdidas y otros para disponer de efectivo con el que poder pagar sus préstamos.

Las cotizaciones cayeron todavía más a lo largo de la jornada. Ese día salieron a la venta cerca de 13 millones de acciones, muchas de ellas a precios irrisorios. En los días siguientes aumentó la venta masiva de acciones.

Los bancos más fuertes intentaron comprar las acciones para frenar la quiebra, pero el proceso parecía no tener fin.

De la Bolsa a la banca

Los bancos fueron los primeros afectados, ya que habían concedido créditos para invertir en Bolsa y la ruina de los inversores impidió su devolución. Además, la desconfianza hizo que los clientes quisieran recuperar sus depósitos por temor a las quiebras.

La conjunción de estas fuerzas negativas hizo que 5.000 bancos norteamericanos quebraran entre 1929 y 1932.

De la banca al comercio, a la industria y a la agricultura

Sin bancos no hay créditos para la industria, el comercio y el campo. Sin recursos económicos -o a un precio muy elevado- para invertir o para facilitar los intercambios comerciales, comenzaron a acumularse los productos sin vender, cayendo más los precios y los beneficios. Esto obligó al cierre de empresas e incrementó notablemente el desempleo.

El problema del desempleo se agudizó: en 1932 los parados en los EE.UU. ascendían a 13 millones; en Alemania eran 6 millones y en el Reino Unido más de 3 millones. A estas cifras habría que añadir los agricultores, que no podían ni vender ni comprar nada por el descenso de los precios agrícolas.

El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se explican los principales acontecimientos de la Alemania nazi previos a la Segunda Guerra Mundial. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte).

 

El nacionalsocialismo alemán: primera parte


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resumen la evolución del nacionalsocialismo alemán desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta el nombramiento de Hitler como canciller en 1933. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (segunda parte).

 

El fascismo italiano


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resume la historia de la Italia fascista anterior a la II Guerra Mundial. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, las características del fascismo y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

Las características del fascismo


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resumen los principales rasgos de la ideología fascista. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

El New Deal


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se explica la política económica y social emprendida por el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt para salir de la crisis. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

Debatiendo sobre ideologías


Con el objetivo de que el alumnado conozca mejor las principales ideologías del periodo de entreguerras, suelo desarrollar una actividad de debate. La dinámica se desarrolla en el tercer trimestre y prevé que los estudiantes roten en la defensa de la democracia, el comunismo y el fascismo.

PLANTEAMIENTO DE LA ACTIVIDAD

Una vez se ha explicado a los alumnos la dinámica de los debates y los objetivos que se persigue con esta actividad, es necesario distribuirlos en tres equipos. Para ello utilizo la aplicación Teammates de iDoceo, pues genera los grupos automáticamente y de manera aleatoria.

A partir de ahí hay que decidir qué ideología defenderá cada uno en el primer debate. Una vez más echo mano de la ruleta de iDoceo. De esta manera, el estudiante designado por ese procedimiento aleatorio puede elegir entre democracia, comunismo y fascismo. Ese mismo procedimiento se repite con los dos equipos restantes para dilucidar a quién se le asignan las dos ideologías restantes.

Una vez saben todos qué postulados deben defender en el primer debate, se les comunica que la rotación para las semanas siguientes seguirá siempre el mismo sistema:

  • De democracia se pasa a comunismo.
  • De comunismo a fascismo.
  • De fascismo a democracia.

DESARROLLO DE LOS DEBATES

Los tres debates previstos tienen lugar a lo largo de tres viernes sucesivos. Participan en ellos todos los grupos a la vez y ocupan todo el tiempo de la sesión (50 minutos aproximadamente).

Ahora bien, se les da el tiempo completo de la sesión del miércoles para preparar su intervención y distribuirse los contenidos entre los componentes del grupo. Al respecto, es muy importante recomendarles lo siguiente:

  1. Dedicar un rato en los días previos al miércoles para buscar información que les pueda servir la preparación de su tema. De esta manera, cuando el grupo se siente a trabajar, cada uno tendrá algo que aportar y sobre lo que construir su discurso. Aunque se les da total libertad de búsqueda, es bueno asesorarles un poco sobre los lugares donde pueden encontrar información.
  2. Hay que incidir en que no deben desarrollar un tema al uso sobre su ideología, sino remarcar los puntos fuertes, saber defender sus debilidades y buscar cómo atacar a los dos contrarios.
  3. Con el fin de que todos participen y, por tanto, obtengan buena nota, también se les animará a que distribuyan las tareas. Por ejemplo, dos pueden dedicarse a buscar aspectos positivos de su ideología, otros a la defensa de lo negativo y los dos restantes a atacar a cada uno de los equipos rivales.
  4. Por último, deben saber que el 20% de su nota en esta actividad depende de cómo les vea trabajar en el aula el día de la preparación.

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El viernes, día del debate, se sortea nuevamente con la ruleta de iDoceo. El grupo que seleccionado es el primero en exponer su punto de vista (equipo 1), siendo el segundo el que está a su izquierda (equipo 2) y el tercero el restante (equipo 3). A partir de ahí, la actividad sigue el siguiente orden:

  • Discurso inicial del equipo 1 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Discurso inicial del equipo 2 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Discurso inicial del equipo 3 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Crítica del equipo 2 a la ideología del equipo 1 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 1 a los argumentos del equipo 2 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 3 a la ideología del equipo 1 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 1 a los argumentos del equipo 3 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 1 a la ideología del equipo 2 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 2 a los argumentos del equipo 1 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 3 a la ideología del equipo 2 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 2 a los argumentos del equipo 3 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 1 a la ideología del equipo 3 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 3 a los argumentos del equipo 1 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 2 a la ideología del equipo 3 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 3 a los argumentos del equipo 2 (máximo 1 minuto).
  • Debate abierto con petición de turnos de palabra y moderación por parte del profesor (el tiempo restante).

En definitiva, el debate consta de cuatro grandes bloques: el discurso inicial, la crítica a las otras ideologías, la defensa de los ataques recibidos y el turno de palabra libre.

Teniendo en cuenta que la semana siguiente van a estar «en la piel» de uno de los otros grupos, es recomendable que apunten las ideas de sus contrarios y vean como desbaratar las críticas que ellos han recibido.

LA EVALUACIÓN DEL ALUMNADO

Durante el transcurso de los debates, además de moderar la actividad, el docente debe puntuar sus intervenciones. Para ello debe tener en cuenta, tanto su conocimiento de la ideología que defienden como de los puntos débiles del adversario. También es importante valorar su expresión oral, el respeto del turno de palabra y la agilidad mental.

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Con todos estos aspectos, es posible establecer con cierta objetividad una puntuación final para cada equipo. Es más, recomiendo proyectarla en la pantalla del aula e ir actualizándola. De esta forma, ellos ven cómo van en cada momento y descubren los argumentos que les han servido para puntuar.

El resultado final del equipo es la suma de los tres debates, si bien eso no se corresponde al cien por cien con la nota de cada alumno. Para establecer qué merecen de forma individual, es necesario recurrir, tanto a las notas tomadas por el profesor en los días de la preparación del tema, como a la actitud de cada uno durante los debates.

La expansión de la Gran Depresión


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se explica cómo la crisis surgida en los EE.UU. terminó por afectar a la economía mundial. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).