Felices Años Veinte, Gran Depresión y New Deal | 1924-1933


¿Quieres convertirte en un gran conocedor de la HISTORIA ECONÓMICA mundial de los tres últimos siglos? En este vídeo abordaremos los Felices Años Veinte, la Gran Depresión y el New Deal.

ESTRUCTURA DEL VÍDEO

  • 0:20. Los Felices Años Veinte.
  • 0:59. La prosperidad económica norteamericana.
  • 2:30. Los orígenes de la Gran Depresión.
  • 4:30. La reducción del PNB norteamericano.
  • 5:22. El crack bursátil.
  • 7:17. La Gran Depresión.
  • 8:53. El desempleo de masas.
  • 9:26. La expansión de la Gran Depresión.
  • 11:27. Las respuestas a la Depresión.
  • 12:02. El New Deal.

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BIBLIOGRAFÍA:

  1. Los tiempos cambian; Jordi Palafox – Marcial Pons.
  2. Historia Económica Mundial; Rondo Cameron – Alianza Editorial.
  3. Manual de historia económica mundial; Joaquín Ocampo – Trea Ciencias.

DIAPOSITIVAS DEL VÍDEO:

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El periodo de entreguerras


VÍDEOS OBLIGATORIOS


Introducción al periodo de entreguerras
La crisis económica de postguerra, 1919-1924
La crisis de postguerra: desempleo e inflación
La deuda y las indemnizaciones de guerra, 1919-1924
La crisis de la democracia
El camino hacia la depresión
El crack de 1929
Las consecuencias del crack bursátil
La expansión de la Gran Depresión
Las características del fascismo
El fascismo italiano
El nacionalsocialismo alemán: primera parte
El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


VÍDEOS VOLUNTARIOS


Los felices años veinte
Las relaciones internacionales durante los años veinte
La cultura de masas
El New Deal

Introducción al periodo de entreguerras


El periodo de entreguerras (1919-1939) es una etapa en la que el deseo de regresar a la normalidad previa a la Gran Guerra se vio frustrado por la Gran Depresión, que evidenció que el mundo ya no volvería a ser el mismo. Después del conflicto bélico Europa había quedado en ruinas y endeudada, mientras que los EE.UU. había emergido como potencia mundial.

A una primera fase caracterizada por las dificultades de la posguerra en Europa y las tensiones derivadas de una paz gravosa para los países perdedores siguió otra de búsqueda de la concordia y de un orden mundial que asegurara la paz. Esta fase de recuperación económica se conoce como los «felices años veinte». Sin embargo, dicha etapa de expansión económica terminaría con el Crack de 1929, que se extendió al resto del mundo.

Desde 1929 la crisis y la necesidad de políticas proteccionistas favorecieron la aparición de regímenes totalitarios como el fascismo italiano o el nazismo alemán. Ni la Sociedad de Naciones, creada para mantener la paz, ni las democracias parlamentarias supieron frenar a tiempo los desmanes de la Alemania de Hitler. Este fue incumpliendo los tratados de paz y expandiendo sus fronteras ante la pasividad occidental.

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939 puso fin a este periodo convulso que, en su afán por dejar atrás el horror de la Primera Guerra Mundial, condujo hacia un conflicto aún peor.

La crisis de la República de Weimar


La gran crisis económica de 1929 abrió en Alemania una nueva etapa de dificultades políticas y sociales.

La repatriación masiva de capitales norteamericanos produjo la quiebra de bancos e industrias, un elevado número de parados (6 millones en 1932) y el empobrecimiento de amplias capas de la población.

La República de Weimar perdió a lo largo de esos años el escaso crédito popular que le quedaba, al tiempo que renacían los fantasmas de la posguerra. En las elecciones de 1932, los partidos de la Coalición de Weimar se hundieron, mientras que los nacionalsocialistas y los comunistas (KPD) se convertían en los grupos mayoritarios. En definitiva, los partidos antisistema ocupaban la mayor parte de los escaños del Reichstag.

 

A pesar del gran avance de los nazis, el Presidente de la República, el mariscal Hindenburg, se opuso, en un primer momento, a la designación de Hitler como canciller.
Sin embargo, las presiones de sus consejeros, del ejército, de la gran industria, así como el riesgo de un golpe de Estado acabaron con su oposición, nombrando a Hitler canciller el 30 de enero de 1933.

Este, como Mussolini, formó un gobierno de coalición con sólo dos ministros del NSDAP.
En pocos meses Hitler destruyó las instituciones de la República de Weimar.

Aprovechando el incendio del Reichstag, declaró fuera de la ley al Partido Comunista Alemán (KPD) y a los grupos de izquierda.

Además, aprovechando el artículo 48 de la Constitución de Weimar, obtuvo del Presidente un decreto por el que se declaraba el estado de emergencia. Los derechos y las libertades individuales quedaron suspendidas.

La Gran Depresión y sus consecuencias


Las consecuencias más profundas fueron la larga duración de la crisis y su trascendencia universal.

Además, el aumento del paro redujo la demanda, y los efectos negativos de la sobreproducción se dispararon: cierres de empresas, paro, reducción de la demanda… Desde el punto de vista social, el paro acentuó los antagonismos sociales y las acciones reivindicativas de los sindicatos.

Se incrementó la propaganda y el crecimiento de los partidos comunistas y, como reacción, amplios sectores sociales se acercaron a los movimientos fascistas. Las ideas se radicalizaron y se volvió a la desconfianza y a los recelos surgidos a raíz del Tratado de Versalles y las reparaciones de guerra asociadas a él.

 

Se produjo un retorno al proteccionismo, pues cada país intentó resolver sus problemas de sobreproducción mediante la protección de sus mercados internos con altas tasas aduaneras.

El espíritu de reconciliación de posguerra se había roto: cada país optó por su mejor solución individual, aunque fuera armamentística, y se emprendió el camino hacia la guerra.

La crisis de 1929: primera parte


La superproducción

En Estados Unidos se produjo un espectacular crecimiento de la producción durante los años veinte debido a la renovación técnica y a la racionalización del trabajo (taylorismo).
En consecuencia, la oferta comenzó a ser, de modo alarmante, muy superior a la demanda.

En 1926 los precios se estancaron y, como consecuencia, los beneficios también. Como la producción siguió creciendo y el mercado estaba saturado, se originó un abundante stock de productos no vendidos.

Esto trajo consigo una caída generalizada de los precios, especialmente agrícolas (trigo, algodón, café…) y la ruina de los productores y distribuidores.

La especulación en la Bolsa

A partir de 1926, los beneficios de las empresas dejaron de crecer y las inversiones se dirigieron a la Bolsa. Este aumento de la demanda de acciones produjo una subida artificial de las cotizaciones, con independencia del valor real de las empresas. Incluso se solicitaron créditos a los bancos para comprar más acciones.

Así, el 3 de septiembre de 1929 fue el día de mayor volumen de negocios de la Bolsa de Nueva York.

El crack bursátil y la extensión de la crisis

La crisis de 1929 comenzó con la caída de la Bolsa de Nueva York. Su rapidez y amplitud se entienden porque la especulación se había construido sobre la confianza; cuando esta se convirtió en inseguridad, la catástrofe estuvo servida.

El jueves negro (24 de octubre de 1929) se inició el proceso: al faltar seguridad todos quisieron vender sus acciones para recuperar su dinero, por lo que el precio de este aumentó.

La oferta de valores fue tan grande que las cotizaciones cayeron. Esto ocasionó que todos quisieran vender cuanto antes, unos para evitar pérdidas y otros para disponer de efectivo con el que poder pagar sus préstamos.

Las cotizaciones cayeron todavía más a lo largo de la jornada. Ese día salieron a la venta cerca de 13 millones de acciones, muchas de ellas a precios irrisorios. En los días siguientes aumentó la venta masiva de acciones.

Los bancos más fuertes intentaron comprar las acciones para frenar la quiebra, pero el proceso parecía no tener fin.

De la Bolsa a la banca

Los bancos fueron los primeros afectados, ya que habían concedido créditos para invertir en Bolsa y la ruina de los inversores impidió su devolución. Además, la desconfianza hizo que los clientes quisieran recuperar sus depósitos por temor a las quiebras.

La conjunción de estas fuerzas negativas hizo que 5.000 bancos norteamericanos quebraran entre 1929 y 1932.

De la banca al comercio, a la industria y a la agricultura

Sin bancos no hay créditos para la industria, el comercio y el campo. Sin recursos económicos -o a un precio muy elevado- para invertir o para facilitar los intercambios comerciales, comenzaron a acumularse los productos sin vender, cayendo más los precios y los beneficios. Esto obligó al cierre de empresas e incrementó notablemente el desempleo.

El problema del desempleo se agudizó: en 1932 los parados en los EE.UU. ascendían a 13 millones; en Alemania eran 6 millones y en el Reino Unido más de 3 millones. A estas cifras habría que añadir los agricultores, que no podían ni vender ni comprar nada por el descenso de los precios agrícolas.

El periodo de entreguerras y la crisis de las democracias


VÍDEOS DE CARÁCTER OBLIGATORIO


Introducción al periodo de entreguerras
La crisis económica de postguerra, 1919-1924
La crisis de postguerra: desempleo e inflación
La deuda y las indemnizaciones de guerra, 1919-1924
La crisis de la democracia
Los felices años veinte
Las relaciones internacionales durante los años veinte
La cultura de masas
El camino hacia la depresión
El crack de 1929
Las consecuencias del crack bursátil
La expansión de la Gran Depresión
El New Deal
Las características del fascismo
El fascismo italiano
El nacionalsocialismo alemán: primera parte
El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


MATERIAL PARA AMPLIAR


Introducción al periodo de entreguerras
La evolución política de Francia
La vida política británica
La República de Weimar
La crisis de 1929: primera parte
La crisis de 1929: segunda parte
La Gran Depresión y sus consecuencias
Los esfuerzos por superar la recesión
Las economías planificadas
Historia de Alemania, 1914-1939
El nacionalsocialismo en imágenes
Introducción al fascismo
La crisis del sistema liberal italiano y el ascenso del fascismo
La etapa de consolidación del fascismo italiano (1922-1925)
El estado fascista italiano
La aparición del nacionalsocialismo alemán
La crisis de la República de Weimar
El Estado totalitario nazi: el Tercer Reich