Las victorias del Eje en el frente occidental


La Segunda Guerra Mundial ha sido, hasta la fecha, el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, tanto en términos de vidas humanas como en destrucción material. Una vez en el poder, Adolf Hitler tomó el camino hacia la guerra que, tras estallar en 1939, no tocaría a su fin hasta 1945. Una vez terminada, los vencedores se reunieron en diversas conferencias para preparar la paz y el nuevo orden mundial.

En este vídeo se explican las primeras victorias de la Alemania nazi, mientras que en las restantes clases se aborda la introducción al periodo, el camino hacia la guerra (parte primera y parte segunda), la Conferencia de Múnich, la cuestión polaca y el Pacto Germano-Soviético, la política expansionista de Japón, los bandos de la guerra, el inicio del conflicto, la resistencia británica y el frente mediterráneo, la Operación Barbarroja, la guerra en el Pacífico, el fracaso alemán en la URSS y en el norte de África, la ofensiva aliada en Europael final de la guerra en Europala rendición de Japón, los tratados de paz y la Organización de las Naciones Unidas, las consecuencias del conflicto bélico.

 

El uso de Prezi en Geografía, Historia e Historia del Arte

 


HISTORIA


El Imperio Bizantino
Al-Ándalus
La formación de los reinos cristianos
La expansión de los reinos cristianos
El final de la Edad Media en la península Ibérica
El reinado de los Reyes Católicos
El Imperio de Carlos V
Los orígenes de la Edad Moderna
Las revoluciones inglesas del XVII
El Antiguo Régimen
La independencia de las Trece Colonias
La Revolución Francesa
La revolución industrial
Las grandes ideologías del movimiento obrero
El Imperialismo
La Gran Guerra
La Revolución Rusa


HISTORIA ECONÓMICA Y RELACIONES INTERNACIONALES


Historia de las relaciones internacionales: los tigres asiáticos
Las transformaciones de la agricultura española en el siglo XIX
La industrialización de España en el siglo XIX
Transportes y comunicaciones en la España del XIX
Claves de la economía española en el primer tercio del siglo XX
Las nuevas técnicas de marketing
La economía durante la Gran Guerra
La crisis económica de postguerra (1919-1924)
Los Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial
La recuperación económica de la segunda postguerra
La economía de postguerra y el sistema de Bretton Woods
El proceso de integración europea
La crisis del petróleo

 


HISTORIA DEL ARTE


El arte en el Antiguo Egipto
El arte de Creta
El arte micénico
El arte de la Antigua Grecia
El arte etrusco
El arte en la Antigua Roma
El arte paleocristiano
El arte románico
El arte gótico
La pintura de Giotto
La pintura de Fra Angélico
La pintura de Masaccio
La pintura de Botticelli


GEOGRAFÍA Y ECONOMÍA


La población mundial y de España

Presentación: La Revolución Rusa


Durante el curso 2015-2016 elaboré este Prezi para explicar en 4º de ESO la Revolución Rusa. Posteriormente he realizado algunos ajustes que me han servido para ponerlo de fondo en algunos de los vídeos sobre esa materia. Para consultar la presentación haz click aquí.

Reflexión sobre las herramientas para generar test


Después de dos días escribiendo sobre la utilización de los test en el proceso de evaluación –En defensa de las pruebas tipo test y Evaluando con test: apuntar es acertar-, pretendo ahora analizar el uso de aplicaciones que autocorrigen las pruebas.

No pretendo explicar de forma pormenorizada el uso de Socrative, Grade Scanner, Drive o Moodle. Entre otras cosas porque solo trabajo con una de esas aplicaciones, no con todas. Mi objetivo es otro: reflexionar sobre lo que aporta a la labor docente, así como sus peligros.

Ganando en tiempo y objetividad

Después de publicar mi primera entrada, varias personas comentaron que era una buena opción porque se ganaba tiempo en la corrección. Además, destacaban el carácter objetivo de los test en comparación con otro tipo de preguntas más abiertas a interpretación.

Considero que una buena rúbrica ayuda a alcanzar cierta objetividad en la corrección de cualquier prueba. Pero parece evidente que, aún así, los test mantienen su posición privilegiada en ese aspecto.

En lo que al tiempo se refiere, también debo darles la razón. Aunque es verdad que se tarda mucho más en preparar un cuestionario que en escribir el título de un tema para desarrollar, no es menos cierto que, una vez tienes una base de datos con preguntas de test, ese proceso es bastante sencillo.

A todo esto hemos de añadir el tiempo que nos permiten ahorrar aquellas aplicaciones que corrigen automáticamente los test. Conocer la nota de un alumno escaneando la hoja con el iPad, tal como permite Grade Scanner, es todo un lujo.

¿Ahorrar tiempo para trabajar menos?

No soy enemigo de las aplicaciones auto-correctoras, sino todo lo contrario. Ahora bien, la búsqueda de una fórmula de corrección más rápida puede llevarnos a tener docentes “comodones” e incapaces de detectar las necesidades reales del alumnado.

Una buena fórmula para evitar esos peligros es dedicar al análisis de los resultados el tiempo que nos ahorramos en la corrección. Con esa dedicación, además de evitar convertirnos en profesores aburguesados, adquirimos un conocimiento de las carencias, puntos fuertes y problemas de nuestros estudiantes que difícilmente podríamos tener sin contar con esas herramientas.

Con la información que aporta ese análisis tendremos más posibilidades de saber cómo ayudarles a mejorar.

En resumen, no cabe duda que la tecnología es un gran aliado en nuestra tarea docente. Sin embargo, en la medida que vaya asumiendo cargas que hasta la fecha recaían únicamente en nosotros, hemos de ir abriendo nuevos campos a nuestra actividad. Lo contrario supondría no avanzar en la calidad de la educación: mera sustitución del profesor por la máquina.

Llegaríamos a una situación en la que, salvo la pérdida del elemento humano, no habría cambios reales en el proceso de evaluación. Y eso es una verdadera pena, una gran oportunidad desaprovechada.

En defensa de las pruebas tipo test


Durante el curso 2013-2014 decidí introducir en mis asignaturas un apartado de test en los exámenes, y desde entonces han estado presentes en casi todas las asignaturas que he impartido.

Los motivos que me llevaron a tomar esa decisión fueron múltiples y variados. Por un lado, pretendía descubrir hasta qué punto el alumnado era capaz de afinar en el conocimiento de la materia. Y, por el otro, me pareció lógico acostumbrarle a un modelo de examen con el que, probablemente, se tengan que enfrentar en no pocas ocasiones durante su etapa universitaria.

Sobre este último aspecto es interesante señalar que, aunque todos somos capaces de leer y marcar una casilla, no nacemos sabiendo hacer test. Ese tipo de pruebas, como tantas otras, tienen sus trucos, su “arte”. De ahí la importancia de practicar y aprender a enfrentarse a ellas lo mejor posible a partir de la experiencia.

Enriquecer el proceso de evaluación

Ahora bien, aunque defiendo la necesidad de enseñar a los estudiantes a afrontar los test, no soy partidario de que ese sea el único elemento de los exámenes. Entiendo que las pruebas, al igual que la evaluación global de la asignatura, deben abordar diversas capacidades.

Lo contrario sería caer en el error que, al menos en las Ciencias Sociales, hemos cometido durante décadas: la entronización de la memoria.

Desde mi punto de visto, en une examen el alumnado debe demostrar tanto sus conocimientos -preguntas de desarrollo y test- como su aplicación en forma de prácticas. A esto hemos de añadir el correcto manejo de términos específicos de la materia –conceptos- y la expresión escrita. En definitiva, mantengo a la tan denostada memoria, pero en igualdad con respecto a otras capacidades.

Evidentemente, hablo en todo momento de los exámenes escritos, pues considero que en la evaluación de la materia se deben tener en cuenta otros aspectos importantes como la expresión oral, el trabajo de investigación, la competencia digital, el trabajo en equipo…

La amplia familia de los test

Cualquier docente que haya elaborado alguna vez una pregunta de test sabe perfectamente que existen múltiples variantes. Se trata de una cuestión a la que llevo tiempo dándole vueltas y sobre la que, probablemente, escriba en los próximos días.

Sin embargo, ahora mismo me limitaré a plantear una sencilla clasificación:

  1. Según el número de opciones.
  2. Según el número de respuestas correctas.
  3. Según la penalización por error cometido.
  4. Según el tiempo de respuesta con el que cuenten.

Claustros virtuales: utilidad y gestión


Recientemente he tenido la oportunidad de participar en las Jornadas Virtuales de Colaboración y Formación de Ubicuo y Social: Aprendizaje con TIC (USATIC). Allí presenté una comunicación junto a Jesús Vélez y José Antonio Lucero sobre la utilidad y gestión de los claustros virtuales.

Aunque no descarto dedicar, más adelante, una entrada a explicar con más detalle el contenido de nuestro trabajo, de momento me conformo con dejar el enlace a la presentación, así como algunas imágenes de la misma. Con ese material provisional considero que es sencillo entender qué es un claustro virtual y cómo se administra.

 

Reflexiones sobre el curso: el fracaso final


El pasado 6 de septiembre, cuando quedaba poco más de una semana para que comenzaran las clase, escribí la primera entrada de esta especie de diario del profesor. Han pasado casi nueve meses desde entonces y, teniendo en cuenta que el curso está cercano a su fin, creo que ha llegado el momento de hacer balance.

Con esta publicación inauguro el último apartado de mi bitácora. Una serie de textos dedicados a extraer resultados y enseñanzas para el año que viene. Ahora bien, como buena parte de esa labor ha sido realizada en entradas anteriores, en no pocos casos me remitiré a lo escrito a lo largo de los últimos meses.

De momento vamos a señalar únicamente los tres grandes fracasos de un curso que, a pesar de todo, ha resultado altamente satisfactorio. El hecho de encontrar errores –algunos de bulto-, no quiere decir que no haya habido aspectos muy positivos. Es más, a pesar del título de esta entrada, tengo clarísimo que no daría marcha atrás. No se trata pues de volver a lo anterior, sino de seguir adelante corrigiendo un poco el rumbo.

El fracaso del temario

Cuando me lancé a desarrollar la experiencia flipped en 1º de bachillerato era plenamente consciente de que eso me iba a exigir un intenso trabajo de grabación. A día de hoy puedo asegurar que no me equivocaba, pues en nueve meses he elaborado ciento dos vídeos.

No me voy a detener a echar cuentas de la cantidad de tiempo que eso supone, pero es evidente que no basta con ponerse frente a una cámara y hablar. Hay un trabajo previo de selección de información y confección de un guión, al que se añade la labor final de edición. Sinceramente, dejando de lado la vergüenza que puede dar grabarse a uno mismo, esa es la parte que menos horas y esfuerzo ocupa.

El problema de grabar vídeos según avanza el curso es que, en ocasiones, no da tiempo a llevar al día el temario. En definitiva, ha habido varias semanas en las que mis alumnos, en lugar de visualizar seis vídeos, han tenido disponibles únicamente cuatro. Al final eso nos ha conducido a un retraso acumulado que nos ha impedido estudiar toda la materia.

Se trata de una cuestión fácil de solucionar para el curso que viene. Bastaría con terminar de grabar este verano los vídeos que faltan y distribuirlos de forma equilibrada en las semanas del próximo curso. Sin embargo, mi labor de este curso difícilmente soportaría una evaluación rigurosa de cómo se ha impartido el temario.

El fracaso de los itinerarios libres y abiertos

Una de las claves del curso era aprovechar los intereses o curiosidades del alumnado para que ampliasen materia investigando esos temas que les resultaban más atractivos. Aunque la idea resulta bastante atractiva, al final he terminado por encontrarme con una realidad bastante alejada de la utopía inicial.

El primer problema tiene que ver con los propios alumnos; o, mejor dicho, con la visión utópica que me había forjado de ellos antes de comenzar. Fue un error pensar que, con dieciséis y diecisiete años, la inmensa mayoría de ellos poseen profundas inquietudes culturales. Evidentemente, algunos de ellos sí las tienen, pero no dejan de ser una minoría.

Llegados a este punto quiero dejar claro que esto no es una crítica a mis estudiantes, sino a mi falta de sentido común o visión de la realidad. Ahora entiendo que, aunque tienen inquietudes e intereses, hay que adaptar las pretensiones de la asignatura a su edad y a la cantidad de asignaturas que tienen. Por tanto, no se trata de eliminar esta vía que he abierto, pero si replantearse algunos aspectos de ella.

El fracaso del trabajo en el aula

El último problema que he detectado tiene que ver con su forma de aprovechar el tiempo en clase. Acostumbrados a ser meros objetos pasivos de una explicación y, sobre todo, de que se les evalúe casi exclusivamente en los exámenes, los alumnos desperdician buena parte de las horas que se les da para trabajar en el aula.

Considero que es un problema sistémico: por desgracia vienen así “de fábrica” tras varios años de actitud pasiva en las distintas asignaturas y acostumbrados a que solo cuenta el examen. Sin embargo, también ahí podía haber hecho las cosas de otro modo.

No me voy a detener ahora a explicar cómo pienso solucionar esto para el próximo curso. Es una cuestión a la que aún estoy dándole vueltas y, además, pienso que requerirá una entrada completa.

El surgimiento de la prensa de masas


El nacimiento de la prensa de masas requería en su momento de la existencia de un mercado potencial, ya que sin el hubiera sido imposible su desarrollo.

Teniendo en cuenta ese aspecto vital, podemos destacar tres factores fundamentales para el desarrollo del citado mercado potencias: el crecimiento demográfico, la extensión de la instrucción, y el desarrollo de los núcleos y de las clases urbanas.

No obstante, no hemos de perder de vista que, si para el desarrollo de todo este proceso, se requirió la confluencia de muchos factores, esto implica al mismo tiempo una enorme diversidad regional. Así, hay que afirmar que, en función de las distintas naciones, el desarrollo de la prensa varió enormemente.

A su difusión contribuyó también el acercamiento de la prensa al lector, mediante la introducción de información que pudiera interesar más a la población.

Es decir, suprimiendo la mayor parte de los contenidos abstractos, que fueron sustituidos por los populares.

La instrucción: clave en el desarrollo del periodismo

La generalización de la educación fue, sin lugar a dudas, uno de los puntos fundamentales del programa ilustrado. A su vez, tal como hemos afirmado, fue un elemento clave en el desarrollo de la prensa de masas.

La educación superior se caracterizó por su creciente carácter estatalista, que fue rompiendo la primacía privado-religiosa en este campo, así como por su finalidad: formar minorías selectas.

Además, se potenció la investigación científica por medio de dos vías: la subvención de proyectos más ambiciosos y la conexión entre profesionales de los más diversas naciones.

En lo que se refiere a la primaria, encontramos también una tendencia al monopolio estatal, que no se hizo efectivo hasta finales de siglo. Este tipo de educación, surgida en los países escandinavos, buscaba principalmente luchar contra el analfabetismo, e inculcar a los estudiantes valores moralizantes y nacionales.

La información como empresa

El desarrollo de la prensa a lo largo del siglo XIX llevó un ritmo paralelo a la revolución liberal y la revolución industrial, con las que estuvo íntimamente relacionado. Así fue como, partiendo de las bases de siglos anteriores -almanaques, calendarios, listas de precios, semanarios diversos…- aparecieron los primeras publicaciones informativas con cierta periodicidad.

Ante la demanda de información de la nueva sociedad urbana, fueron surgiendo numerosos diarios.

Estos, fieles al liberalismo imperante, se centraron especialmente en el campo económico y en el político. También fueron apareciendo en esos primeros momentos las primeras leyes gubernamentales para reglamentar el funcionamiento de las publicaciones.

Por último, en lo referente a estos nuevos diarios, podemos destacar la existencia de dos grupos: la prensa ideológica, y prensa de negocio o industrial.

Breve historia de la prensa en el siglo XIX

Distinguimos dos grandes etapas en el proceso de surgimiento y desarrollo de la prensa del XIX.

La primera de ellas está estrechamente ligada al ciclo revolucionario liberal, en el que la prensa solía estar dirigida solo a la minoría que participa en la vida política del país.

La segunda etapa se inció en pleno proceso de democratización. Es en ese momento cuando se puede hablar, al fin, de prensa de masas. Además, ese gran crecimiento de las tiradas de los nuevos medios periodísticos de debió principalmente a los siguientes cambios operados en la tecnología, las comunicaciones y la sociedad:

  • Gran desarrollo del sensacionalismo como medio para atraer lectores.
  • Búsqueda de la primicia, de la última noticia (en relación con esto hemos de situar la aparición de la figura del corresponsal).
  • Avances técnicos en los medios de comunicación y de transmisión de información; lo que permitió que la información viajara más rápido.
  • Desarrollo de las agencias de prensa.
  • Triunfo del sistema democrático, que introducía a grandes masas de población en la vida pública de las naciones.

De esta manera, se fueron sentando las bases de algunos de los medios periodísticos de mayor influencia: The Times, Daily Mail, The New York Journal

Flippeando la Historia

 


La metodología flipped learning me ha permitido «despejar» la explicación teórica del aula para, por medio de vídeos, llevarla a los hogares de mis alumnos. Eso tiene grandes ventajas, de entre las que destacaría la posibilidad de contar con las horas de clase para actividades que antes no habría logrado hacer por falta de tiempo. Desde entonces he podido realizar proyectos, trabajo cooperativo, teatralización de escenas históricas, aprendizaje vivencial, tareas de gamificación…

Todo eso, como es lógico, conlleva un importante trabajo de preparación, así como horas dedicadas a pensar en nuevas actividades. Desde mi punto de vista, el gran reto del profesor en la clase del revés no es plantarse delante de la cámara y hablar, sino llenar el tiempo en el aula que las explicaciones han dejado libre. Aquí dejo algunas de mis experiencias:

Proyecto Explora 2016
Proyecto Explora 2017
#DifundeHistoria: actividades en Twitter
Reporteros de la Historia 2016
Reporteros de la Historia 2017
Experiencia cómic 2017
Experiencia cómic 2018
Blogueros de la historia
El estudio del pasado a través de emoticonos
Competición de kahoots inter-centros
Quizlet: el gran cuestionario de la Historia
Medieval Times: gamificando la historia
Aprendizaje vivencial: las compañías por acciones del siglo XVII
Banqueros y comerciantes: el origen del capitalismo comercial
#RenacimientoWarhol: el arte del mecenazgo
Visual Thinking: las unificaciones de Italia y Alemania
La Revolución Rusa: recreación epistolar
Radio Historia: las revoluciones rusas
Aprendizaje vivencial: el crack de 1929
Debatiendo sobre ideologías

La educación superior en Europa

Del fracaso relativo de las universidades por Internet -hasta el momento, al menos- podemos extraer importantes lecciones. Para las universidades es muy difícil hacerse con una imagen de marca. Los mejores centros universitarios coinciden con los más antiguos. Uno de los motivos es que el talento en las universidades no es un fenómeno individual: depende de que exista una concentración de otros talentos en ellas. La primera pregunta que un académico destacado le preguntará a otro acerca de su departamento es «¿y quién más está allí?» (es decir, qué otros académicos conocidos trabajan en ese departamento). El prestigo entre universidades -tanto en términos nacionales como globales- depende de la investigación que en ellas se realiza, por muchas horas que sus académicos dediquen a la docencia. Y, en última instancia, el prestigio en las listas o las clasificaciones de centros genera un valor de mercado para éstos. Un título por Harvard, la Sorbona o la LSE, por ejemplo, es valorado en todas partes. El valor de mercado de esos títulos depende también de la escasez con la que se conceden.

Anthony Giddens, Europa en la era global,  p. 232.