Las características del fascismo


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resumen los principales rasgos de la ideología fascista. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las relaciones internacionales en ese periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Depresión, el New Deal, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

Debatiendo sobre ideologías


Con el objetivo de que el alumnado conozca mejor las principales ideologías del periodo de entreguerras, suelo desarrollar una actividad de debate. La dinámica se desarrolla en el tercer trimestre y prevé que los estudiantes roten en la defensa de la democracia, el comunismo y el fascismo.

PLANTEAMIENTO DE LA ACTIVIDAD

Una vez se ha explicado a los alumnos la dinámica de los debates y los objetivos que se persigue con esta actividad, es necesario distribuirlos en tres equipos. Para ello utilizo la aplicación Teammates de iDoceo, pues genera los grupos automáticamente y de manera aleatoria.

A partir de ahí hay que decidir qué ideología defenderá cada uno en el primer debate. Una vez más echo mano de la ruleta de iDoceo. De esta manera, el estudiante designado por ese procedimiento aleatorio puede elegir entre democracia, comunismo y fascismo. Ese mismo procedimiento se repite con los dos equipos restantes para dilucidar a quién se le asignan las dos ideologías restantes.

Una vez saben todos qué postulados deben defender en el primer debate, se les comunica que la rotación para las semanas siguientes seguirá siempre el mismo sistema:

  • De democracia se pasa a comunismo.
  • De comunismo a fascismo.
  • De fascismo a democracia.

DESARROLLO DE LOS DEBATES

Los tres debates previstos tienen lugar a lo largo de tres viernes sucesivos. Participan en ellos todos los grupos a la vez y ocupan todo el tiempo de la sesión (50 minutos aproximadamente).

Ahora bien, se les da el tiempo completo de la sesión del miércoles para preparar su intervención y distribuirse los contenidos entre los componentes del grupo. Al respecto, es muy importante recomendarles lo siguiente:

  1. Dedicar un rato en los días previos al miércoles para buscar información que les pueda servir la preparación de su tema. De esta manera, cuando el grupo se siente a trabajar, cada uno tendrá algo que aportar y sobre lo que construir su discurso. Aunque se les da total libertad de búsqueda, es bueno asesorarles un poco sobre los lugares donde pueden encontrar información.
  2. Hay que incidir en que no deben desarrollar un tema al uso sobre su ideología, sino remarcar los puntos fuertes, saber defender sus debilidades y buscar cómo atacar a los dos contrarios.
  3. Con el fin de que todos participen y, por tanto, obtengan buena nota, también se les animará a que distribuyan las tareas. Por ejemplo, dos pueden dedicarse a buscar aspectos positivos de su ideología, otros a la defensa de lo negativo y los dos restantes a atacar a cada uno de los equipos rivales.
  4. Por último, deben saber que el 20% de su nota en esta actividad depende de cómo les vea trabajar en el aula el día de la preparación.

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El viernes, día del debate, se sortea nuevamente con la ruleta de iDoceo. El grupo que seleccionado es el primero en exponer su punto de vista (equipo 1), siendo el segundo el que está a su izquierda (equipo 2) y el tercero el restante (equipo 3). A partir de ahí, la actividad sigue el siguiente orden:

  • Discurso inicial del equipo 1 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Discurso inicial del equipo 2 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Discurso inicial del equipo 3 destacando los aspectos positivos de su ideología (máximo 3 minutos).
  • Crítica del equipo 2 a la ideología del equipo 1 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 1 a los argumentos del equipo 2 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 3 a la ideología del equipo 1 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 1 a los argumentos del equipo 3 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 1 a la ideología del equipo 2 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 2 a los argumentos del equipo 1 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 3 a la ideología del equipo 2 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 2 a los argumentos del equipo 3 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 1 a la ideología del equipo 3 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 3 a los argumentos del equipo 1 (máximo 1 minuto).
  • Crítica del equipo 2 a la ideología del equipo 3 (máximo de 1 minuto).
  • Respuesta del equipo 3 a los argumentos del equipo 2 (máximo 1 minuto).
  • Debate abierto con petición de turnos de palabra y moderación por parte del profesor (el tiempo restante).

En definitiva, el debate consta de cuatro grandes bloques: el discurso inicial, la crítica a las otras ideologías, la defensa de los ataques recibidos y el turno de palabra libre.

Teniendo en cuenta que la semana siguiente van a estar «en la piel» de uno de los otros grupos, es recomendable que apunten las ideas de sus contrarios y vean como desbaratar las críticas que ellos han recibido.

LA EVALUACIÓN DEL ALUMNADO

Durante el transcurso de los debates, además de moderar la actividad, el docente debe puntuar sus intervenciones. Para ello debe tener en cuenta, tanto su conocimiento de la ideología que defienden como de los puntos débiles del adversario. También es importante valorar su expresión oral, el respeto del turno de palabra y la agilidad mental.

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Con todos estos aspectos, es posible establecer con cierta objetividad una puntuación final para cada equipo. Es más, recomiendo proyectarla en la pantalla del aula e ir actualizándola. De esta forma, ellos ven cómo van en cada momento y descubren los argumentos que les han servido para puntuar.

El resultado final del equipo es la suma de los tres debates, si bien eso no se corresponde al cien por cien con la nota de cada alumno. Para establecer qué merecen de forma individual, es necesario recurrir, tanto a las notas tomadas por el profesor en los días de la preparación del tema, como a la actitud de cada uno durante los debates.

Las relaciones internacionales durante el periodo de entreguerras


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se aborda la situación internacional de entreguerras, centrada en aspectos como los acuerdos entre los estados y la Sociedad de Naciones. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, los felices años veinte, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

La vida política británica durante el periodo de entreguerras


El Reino Unido entró, desde los años veinte, en una “dulce decadencia” que se confirmó al finalizar la II Guerra Mundial.

La conflictividad social no fue tan grave como en el continente: ni comunistas ni fascistas tuvieron un desarrollo significativo en el mapa político británico. Sólo se sucedieron cuatro jefes de Gobierno y seis equipos ministeriales, siendo la firma del Estatuto de Westminster (1931), que constituía la Commonwealth, uno de los principales acontecimiento.

Los problemas fundamentales del país eran la política económica y la posición ante el problema irlandés.

La situación económica se complico con los efectos de la “Gran Depresión». El desempleo se disparó a 2,5 millones de parados en 1930. La crisis obligó a constituir un Gobierno de unidad nacional, presidido por MacDonald con liberales y conservadores. En 1935, el Reino Unido había superado ya los efectos más negativos de la crisis económica.

El problema irlandés, donde una mayoría católica deseaba la independencia del Reino Unido, se arrastraba desde el siglo XIX. En 1918 se reconoció el principio de la libre determinación de las nacionalidades, reavivándose los afanes independentistas. El Gobierno británico, sin embargo, se negó a concederla.

Los independentistas se organizaron en un partido, el Sinn Féin (Nosotros Solos), y una milicia, el IRA (Irish Republic Army), cada vez más numerosa y activa. Tras diversas vicisitudes e intentonas armadas independentistas, en 1921 el primer ministro Lloyd George dividió la isla en dos.

En el norte, el Ulster, con mayoría anglicana, se mantenía como parte del Reino Unido. En las provincias del sur se creó un República independiente en calidad de dominio. Posteriormente rompería los lazos con Gran Bretaña y pasó a llamarse República de Irlanda o Eire.

A su vez, declaró que su territorio comprendía toda la isla, aunque sus leyes no podrían aplicarse, de momento, en el Ulster.

Los felices años veinte


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

En este vídeo se resume la situación económica y social de los llamados «felices años veinte». En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, la crisis de la democracia, las claves de las relaciones internacionales durante el periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

La crisis de la democracia


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de “los felices años veinte”. Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

Este vídeo se aborda la crisis del sistema democrático durante esos años. En las siguientes clases se completa esta información con una introducción al periodo y material dedicado la crisis de postguerra en su conjunto, la inflación y el desempleo, las reparaciones de guerra y la deuda, los felices años veinte, las claves de las relaciones internacionales durante el periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

 

Introducción al periodo de entreguerra


Al término de la Primera de Primera Guerra Mundial, las potencias occidentales trataron de retornar a la normalidad anterior a 1914. Sin embargo, las consecuencias del conflicto dieron lugar a la crisis de postguerra, que se prolongó hasta mediados de la siguiente década. Una vez superados, en apariencia, los desequilibrios económicos, los países occidentales vivieron un periodo de crecimiento que conocemos con el nombre de «los felices años veinte». Esa prosperidad tocó a su fin en 1929, con el crack bursátil que desembocó en la Gran Depresión. A partir de entonces el mundo fue, poco a poco, caminando hacia un segundo conflicto general.

Este vídeo es una introducción al periodo de entreguerras. En las siguientes clases se completa esta información con material dedicado a la crisis de postguerra, el desempleo y la inflación, la deuda y las indemnizaciones, la crisis de la democracia, los felices años veinte, las claves de las relaciones internacionales durante el periodo, la cultura de masas, el camino hacia la Depresión, el crack de 1929, las consecuencias del crack bursátil, la expansión de la Gran Depresión, el New Deal, las características del fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán (primera parte y segunda parte).

El periodo de entreguerras y la crisis de las democracias


VÍDEOS DE CARÁCTER OBLIGATORIO


Introducción al periodo de entreguerras
La crisis económica de postguerra, 1919-1924
La crisis de postguerra: desempleo e inflación
La deuda y las indemnizaciones de guerra, 1919-1924
La crisis de la democracia
Los felices años veinte
Las relaciones internacionales durante los años veinte
La cultura de masas
El camino hacia la depresión
El crack de 1929
Las consecuencias del crack bursátil
La expansión de la Gran Depresión
El New Deal
Las características del fascismo
El fascismo italiano
El nacionalsocialismo alemán: primera parte
El nacionalsocialismo alemán: segunda parte


MATERIAL PARA AMPLIAR


Introducción al periodo de entreguerras
La evolución política de Francia
La vida política británica
La República de Weimar
La crisis de 1929: primera parte
La crisis de 1929: segunda parte
La Gran Depresión y sus consecuencias
Los esfuerzos por superar la recesión
Las economías planificadas
Historia de Alemania, 1914-1939
El nacionalsocialismo en imágenes
Introducción al fascismo
La crisis del sistema liberal italiano y el ascenso del fascismo
La etapa de consolidación del fascismo italiano (1922-1925)
El estado fascista italiano
La aparición del nacionalsocialismo alemán
La crisis de la República de Weimar
El Estado totalitario nazi: el Tercer Reich

La política exterior II: nacimiento y muerte del Frente de Stresa


La reacción de las potencias europeas ante estos hechos fue la formación del Frente de Stresa (14 abril 1935), integrado por Francia, Gran Bretaña e Italia. Sin embargó, su condena se mostró ineficaz debido a la escasa fidelidad de sus componentes:

  • Gran Bretaña llegó a un acuerdo naval con Alemania (18 de junio). Este, a pesar de que recalcaba la superioridad británica, suponía un reconocimiento del rearme alemán.
  • El ataque italiano a Abisinia facilitó el acercamiento entre Benito Mussolini y Adolf Hitler, que acabaron por constituir el eje Roma-Berlín (1 de noviembre). Además, este se vio reforzado por la coincidencia de ambas potencias en su política exterior: Guerra Civil Española y tendencia anticomunista, plasmada en el Pacto Anti-Komintern del que también formaba parte Japón.

Bibliografía:

[1] Historia Universal Contemporánea II; Javier Paredes (Coord.) – Barcelona – Ariel – 2004.

[2] Historia de un alemán; Sebastian Haffner – Barcelona – Destino – 2006.

[3] La guerra del mundo: los conflictos del siglo XX y el declive de occidente (1904-1953); Niall Ferguson – Barcelona – Debate – 2007.

[4] El mundo de ayer. Memorias de un europeo; Stefan Zweig – Barcelona – El Acantilado – 2002.

[5] Hitler: una biografía; Joachim Fest – Barcelona – Planeta – 2005.

[6] Historia social del Tercer Reich; Richard Grundberger – Madrid – Ariel – 1999.

El modelo yugoslavo II

La división del país y la ocupación extranjera provocaron el inicio de la resistencia armada en julio de 1941. En Serbia se organizó una guerrilla a las órdenes de un coronel del antiguo ejército yugoslavo, Draza Mihailovic, al tiempo que los comunistas, guiados por Josip Broz «Tito», creaban núcleos de resistencia en Serbia y Montenegro. Aunque al principio ambas fuerzas colaboraron en la causa común contra los invasores y colaboracionistas, con el tiempo los chetniks (nacionalistas monárquicos) de Mihailovic se enfrentaron a los partisanos de Tito e incluso llegaron a aliarse con el enemigo frente al creciente poder comunista. Ello, junto con las represalias perpetradas por los chetniks contra la población croata y musulmana en respuesta a las masacres protagonizadas por los ustaches, debilitó el prestigio de Mihailovic como líder de la resistencia yugoslava contra la ocupación y el fascismo.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 16-17.