Oposiciones Secundaria | Tema 54


¿Quieres ir bien preparado a las oposiciones de Geografía, Historia e Historia del Arte de Secundaria? Si es así, quizá te sirva el material que pongo a tu disposición. El siguiente es uno de los temas que elaboré en su momento y, aunque cada caso es distinto, al menos a mí me ayudó a sacar la plaza.

A continuación dejo como archivo adjunto un pdf con el texto del tema 54. He decidido mantener el formato de puntos que tan buen resultado me ha dado en mi estudio, pero se puede convertir fácilmente en un texto compuesto por párrafos largos. También dejo más abajo la bibliografía utilizada y, en breve, espero hacer un vídeo dedicado a esta cuestión.

DESCARGA EL PDF: Tema54_La construcción de la Comunidad Europea

BIBLIOGRAFÍA:

  1. H. Brugmans, La idea de Europa, 1920-1970.
  2. A. Calonge, La Unión Europea: guiones para su enseñanza.
  3. R. Coudenhove-Kalergi, Paneuropa. Dedicado a la juventud de Europa.
  4. J. Díez Espinosa, Historia del Mundo Actual. Desde 1945 a nuestros días.
  5. P. García Picazo, La idea de Europa: historia, cultura, política.
  6. A. Giddens, Europa ante la era global.
  7. T. Judt, Postguerra: una historia de Europa desde 1945.
  8. R. Lejeune, Robert Schuman. Padre de Europa (1886-1963).
  9. R. Martín y G. Pérez, Historia de la integración europea.
  10. F. Morata, La Unión Europea: procesos, actores y políticas.
  11. J. Ortega y Gasset, Meditación de Europa.
  12. R. Pérez Bustamante, Historia de la Unión Europea.
  13. P. Renouvin, Historia de las Relaciones Internacionales.
  14. A. Truyol y Serra, La integración europea.
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El proceso de integración europea


Durante el curso 2017-2018 elaboré este Prezi para mis clases de grado en la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid. Aunque es probable que con el tiempo vaya introduciendo correcciones, comparto la presentación en su estado actual. Para consultarla haz click aquí.

La Unión Europea


Clase pensada para alumnos de 3º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. Este vídeo está dedicado a la historia, funcionamiento y entramado institucional de la Unión Europea. Esa información se complementa con una serie de clases dedicadas al Estado, los procesos de descentralización del poder, la estructura del Estado español y las relaciones internacionales.

Discurso a los europeos


Discurso a los europeos es un resumen del pensamiento de Robert Schuman acerca del proceso de integración europeo. En estos ocho artículos, donde predomina la cita textual correspondiente a locuciones del «padre de Europa», encontramos cuestiones ya solucionadas, pero también otras a las que los dirigentes y el propio pueblo europeo han de dar respuesta.

Claves de la nueva Europa
Hacer Europa
Una vía nueva
Las raíces cristianas de Europa
La cuestión alemana

¿Una federación de Estados europeos? I
¿Una federación de Estados europeos? II
¿Hasta dónde llega Europa?

Francia ante el fracaso de la CED


El 9 de mayo de 1950 Robert Schuman, ministro de exteriores galo, lanzaba a los Estados europeos una ambiciosa propuesta: la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Un año después seis países –Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo- firmaban este tratado en París, y elegían a otro francés, Jean Monnet, como Alta Autoridad de este organismo. La andadura europea comenzaba, y lo hacía con el impulso de una gran nación: Francia.

Todo esto hubiera sido imposible sin el apoyo de los demás integrantes, pero el protagonismo francés parece claro.

Es más, incluso si nos remontamos a la prehistoria de las Comunidades Europea tenemos que destacar a otro político de ese país, Aristide Briand, como impulsor del proyecto. Europa siempre –incluso actualmente- ha estado mirando a Francia, y su construcción como proceso integrador ha dependido bastante de la actitud de aquel país. Por esa razón, en estos más de cincuenta años, los franceses han tenido tanto la fuerza de dar grandes impulsos a Europa, como la capacidad de frenarla introduciendo en su seno procesos de crisis.

Una de las características más curiosas de los sucesivos rechazos del Estado francés a las directrices marcadas por Europa es que cada vez lo ha hecho de un modo distinto. Hemos visto como lo vetaban en la Asamblea Nacional –Comunidad Europea de Defensa (1954)-, como sus representantes abandonaban los organismos comunitarios –crisis de la “silla vacía” (1966)-, y como el pueblo soberano expresaba su oposición mediante el mecanismo del referéndum –Constitución Europea (2005)-.

La otra característica a tener en cuenta es que, salvo en la crisis de 1966, el gobierno francés, favorable a la profundización en la integración, se encontró con la oposición institucional o popular. Resulta frecuente en todo este periplo histórico encontrarse con una Francia dividida; con un poder ejecutivo que no es respaldado en el momento adecuado por los diputados o el electorado. Las consecuencias de los sucesivos rechazos franceses a los proyectos europeos también han sido de los más dispares:

  • En 1954 perdieron la iniciativa en la construcción comunitaria.
  • En 1966 el general De Gaulle logró reducir las exigencias de la Comisión, retrasando así la aparición del Estado Federal Europeo.
  • En 2005 dejaron a toda la Unión paralizada y a la espera del resultado de las elecciones presidenciales de 2007.
En fin, el peso de Francia en la Unión Europea es, aunque muchos quieran negarlo, enorme.

El primer portazo que Francia dio al proceso de integración fue su rechazo a la Comunidad Europea de Defensa (CED) en 1954. Robert Schuman y Jean Monet, ingenieros de la CECA, presentaron a las naciones europeas un nuevo proyecto que buscaba complementar al primer triunfo comunitario. El objetivo era crear un sistema de defensa común, cuestión que no solo respaldaban los seis gobiernos integrantes, sino también los EE.UU.

Los franceses, pues, lanzaron un nuevo reto a Europa, y esta lo aceptó. Sin embargo, fue la propia Francia la que impidió que la Comunidad de Defensa se hiciera realidad. La, en apariencia, alianza imposible entre guallistas y comunistas, facilitó que la Asamblea Nacional se mostrara contraria al nuevo proyecto europeo.

Con la crisis de 1954 Francia perdió la iniciativa en el proceso de construcción europeo.

Desde ese momento fueron otros los encargados de sacar a Europa del atolladero con un nuevo proyecto comunitario. La Conferencia de Messina (1956) y los posteriores Tratados de Roma (1957) no tuvieron a los franceses como protagonistas. Fue principalmente el genio de Paul Henri Spaak el que sustituyó a Schuman y Monet en esa labor de ingeniería.

Francia ya no era la locomotora ideológica y simbólica de Europa; París dejaba de ser su capital en beneficio de Bruselas. El rechazo de la Asamblea Nacional a la Comunidad de Defensa marcó el inicio de una nueva etapa para el proceso de integración; un periodo en el que, sin dejar de ser importante, Francia abandonaba su posición de predominio.

Inglaterra, Alemania y Francia


Llega el momento en el que Robert Schuman analiza la situación de los que, hoy por hoy, son los tres gigantes de la Unión Europea. En aquellos momentos los británicos aún se mantenían al margen de las Comunidades Europeas; sin embargo, Francia y Alemania ya pertenecían al club de la CECA, la CEE y la Euratom. Acierta al cien por cien con la única frase que dedica en esta recopilación a Inglaterra: sólo ingresaron en las CCEE cuando los acontecimientos les empujaron a hacerlo. También es verdad que estaba en el 10 de Downing Street un primer ministro europeista, y que el veto francés había desaparecido con el relevo de Charles De Gaulle por Georges Pompidou. Al hablar de los otros dos países, Schuman insiste en que sin ellos no podrá construirse Europa. Es más, afirma que Alemania ha de orientar su enorme potencial a la construcción europea; ser motor de este proyecto evitará que retorne su carácter imperialista y belicista.

Inglaterra no aceptará integrarse en Europa, si no la obligan a ello los acontecimientos.

(…)

Alemania nunca ha sido más peligrosa que cuando se aislaba, confiando en sus propias fuerzas y en sus cualidades que son muchas, embriagándose en cierto modo con su superioridad, sobre todo frente a las debilidades de los otros. Por otra parte, Alemania tiene más sentido de la comunidad que cualquiera; en el seno de la Europa unida, podrá desempeñar su papel con plenitud.

(…)

Cuando después de la guerra pusimos los primeros jalones de la política europea, todos los que participaban en ello estaban convencidos de que el entendimiento, la cooperación entre Alemania y Francia era, para Europa, el problema principal, que sin Alemania, igual que sin Francia, sería imposible edificar Europa.

¿Por qué una Europa unificada?


Este escrito pertenece a una serie de artículos que voy a publicar sobre una obra de Robert Schuman. El libro se llama Por Europa, y recoge algunos discursos del fundador de la CECA agrupados por temas. Yo voy a reproducir en esta serie los fragmentos más significativos del mismo. Este primero aborda una cuestión fundamental: se plantea el porqué de una Europa unificada. Las respuestas se las dejo al político francés:

Los pueblos y los continentes dependen más que nunca unos de otros, tanto para la producción de bienes como para abastecimiento, tanto para el intercambio de los resultados de la investigación científica como para el de la mano de obra indispensable y de los medios de producción. La economía política se está transformando en una economía mundial.

Esta dependencia mutua tiene como consecuencia que la suerte feliz o desgracia de un pueblo no puede dejar indiferentes a los demás. Para un europeo que piensa, ya no es posible alegrarse con malicia maquiavélica del infortunio del vecino; todos están unidos para lo mejor y para lo peor en un común destino.

(…)

La Europa contemporánea, y cada uno de los países europeos, debe tener en cierto modo el instinto de esa interdependencia, vivir y trabajar en ese clima nuevo de confianza y de voluntad, en el que cada uno aporta a la comunidad lo máximo de lo que es conforme a su genio propio. Así es como Europa y Occidente podrán salvarse frente a las coaliciones hostiles que amenazan su civilización.

(…)

Después de dos guerras mundiales hemos acabado por reconocer que la mejor garantía para la nación no consiste ya en su espléndido aislamiento, ni en su fuerza propia, cualquiera que sea su poder, sino la solidaridad de las naciones que se sienten guiadas por un mismo espíritu y que aceptan las tareas comunes en un interés común.

Claves de la nueva Europa


Volver sobre los planteamientos del fundador siempre resulta eficaz en los momentos de incertidumbre. Por esa razón, ahora que Europa se nos presenta como un gigante -27 países- con pies de barro, resulta útil recordar las ideas de Robert Schuman. ¿Qué ha de ser Europa? ¿Cuáles son los aspectos que debe reflejar el proyecto constitucional? ¿Qué ha de aportar esa nueva Unión a los ciudadanos y al mundo entero? Esas son algunas de las cuestiones sobre las que pretendo arrojar un poco de luz ¿El modo? dejar hablar a Schuman.

Creo en Europa, pero reconozco que existen muchas ideas de los que ha de ser la Unión, y no todas me agradan. Su “padre fundador” tenía una muy clara cuando el 9 de mayo de 1950 se lanzó a la aventura europea. Yo, por mi parte, la considero acertada: esa es la Europa que me gustaría tener. Por eso pretendo repasar, solo citando textualmente a Schuman, esos planteamientos.

En los próximos artículos, bajo el título de Robert Schuman: Discurso a los europeos, iré publicando fragmentos de discursos de este gran estadista. Mi fuente será su biografía, obra de René Lejeune, editada en 1980. De momento me conformo con enunciar diez proposiciones que están extraídas de su testamento:

1. Europa debe ser dueña de su destino.

2. Europa debe hacerse su alma propia.

3. La integración política debe ser el complemento necesario de la integración económica.

4. Los países políticamente integrados tomarán en común las decisiones de carácter internacional.

5. La unidad política no significa la absorción de la nación.

6. La integración política no significa la omisión de la soberanía nacional.

7. El vínculo europeo no llevará consigo la negación de la patria.

8. Europa es la cuna y la guardiana de la democracia.

9. Europa debe volver a ser una guía para la humanidad.

10. La Europa unida prefigurará la solidaridad universal del futuro

Bibliografía:

[1] La Unión Europea: guiones para su enseñanza; Antonio Calonge Velázquez (Coord.) – Comares – Granada – 2004.

[2] El proceso de integración comunitario en marcha: de la CECA a los Tratados de Roma; Guillermo A. Pérez Sánchez – Comares – Granada – 2007.

[3] Por Europa; Robert Schuman – Encuentro – Madrid – 2006.

[4] Robert Schuman, padre de Europa (1886-1963); René Lejeune – Palabra – Madrid – 2000.