La conferencia de paz


Se escogió París para la conferencia de paz, en la que sólo gozaron de representación los países vencedores.

Los acuerdos fundamentales los tomó el Consejo de los Cuatro: el presidente Wilson (EE.UU.), Georges Clemanceau (Francia), Lloyd George (Reino Unido) y Vittorio Orlando (Italia).

Existían dos posturas sobre Alemania:

  • La más dura era la francesa: la guerra se había librado en su territorio y el noroeste del país había quedado arrasado. Además, Francia había sufrido dos ataques alemanes en menos de cincuenta años, por lo que Clemenceu estaba decidido a acabar con el peligro alemán.
  • Wilson y Lloyd George mantenían otra postura: deseaban sancionar económicamente a Alemania, pero no destruirla. Pensaban que esto reduciría su afán de revancha y facilitaría el pago de las indemnizaciones. También temían la extensión del comunismo –victorioso en Rusia- por Alemania. Además, el Reino Unido no quería una hegemonía francesa en Europa sin contrapeso.

La postura francesa triunfó y el resultado fue especialmente duro para Alemania. La delegación alemana se negó a ratificar el tratado, de tal modo que sólo la amenaza de reanudar las hostilidades logró ese objetivo el 28 de junio de 1919.

Las fases del conflicto: el hundimiento de los Imperios Centrales


La derrota militar.

El 9 de enero de 1918, el presidente T. W. Wilson hizo público un programa de paz sin vencedores ni vencidos. Este incluía, entre otras cosas, el derecho de autodeterminación de las nacionalidades y un proyecto para una organización internacional.

Sin embargo, libres del frente oriental desde marzo, los alemanes hicieron un último esfuerzo bélico en el oeste. Lanzaron cuatro ofensivas sucesivas, pero no lograron triunfar.

A comienzos de agosto, las tropas aliadas –incluidas las norteamericanas- iniciaron su ofensiva. El frente alemán se desmoronó ante la superioridad del enemigo, pero también por la baja moral de las tropas.

La rendición.

Entre septiembre y noviembre se rindieron los aliados de Alemania. Bulgaria en septiembre, el Imperio Otomano en octubre (armisticio de Mudros) y Austria-Hungría en noviembre (armisticio de Villa Giusti).

Cuando la derrota militar era inevitables, el 8 de noviembre estalló en Berlín un movimiento revolucionario. Cayó la monarquía y un nuevo gobierno, encabezado por el socialdemócrata Friedrich Ebert, firmó el armisticio el 11 de noviembre de 1918.

Las fases del conflicto: el año decisivo


La situación en los frente no varió apenas, si bien los franceses sufrieron 100.000 bajas en una ofensiva sin resultados. A esto ha de añadirse la derrota italiana en Caporetto, con el consiguiente retroceso 140 km. del frente hacia el sur.

Sin embargo, el año 1917 fue decisivo por dos acontecimientos: la Revolución Rusa y la entrada en la guerra de los EE.UU.

La retirada de Rusia.

La situación militar y económica de Rusia era desastrosa a comienzos de 1917. Así, en febrero una revolución democrática acabó con el régimen zarista. Más tarde, el 25 de octubre, los bolcheviques tomaron el poder e iniciaron conversaciones de paz.

El 3 de marzo de 1918 se firmó la Paz de Brest-Litovsk entre Rusia y Alemania, con enormes pérdidas territoriales para los rusos. Los alemanes ya podían concentrar sus fuerzas en el frente occidental.

Causas de la entrada de Estados Unidos en la guerra.

EE.UU. se había proclamado neutral, pero autorizó la concesión de préstamos a Francia y Reino Unido para que compraran material de guerra, alimentos y materias primas en su territorio. La victoria alemana hubiera impedido el pago de esas deudas, por lo que los americanos tenían razones de peso para desear lo contrario.

Sin embargo, el factor que decidió la intervención de los EE.UU. no fue ese, sino la guerra submarina desatada por Alemania en respuesta al bloqueo naval británico. Se trataba de hundir cualquier barco que se dirigiera a los puertos británicos. De esta manera se buscaba paralizar la economía británica, lo que le obligaría a firmar la paz.

Pero el hundimiento del buque norteamericano “Lusitania” en mayo de 1915, decidió la entrada de estos en la guerra.

La intervención de los Estados Unidos y sus consecuencias.

El 6 de abril Estados Unidos declaró la guerra a Alemania, poniendo su enorme potencial industrial al servicio de la guerra. Sin embargo, su ejército era reducido, y no existía servicio militar obligatorio.

Tardaron 15 meses en reclutar, entrenar y transportar un ejército a Europa, un tiempo extra para que Alemania intentase alcanzar por última vez la victoria.

Las protestas en el interior de los países beligerantes.

En 1917 se rompieron las retaguardias. Entre los socialistas aumentaron en número aquellos contrarios a la guerra, que empezaron a protagonizar manifestaciones y huelgas. En las ciudades, el empeoramiento del nivel de vida incrementó la conflictividad social.

En abril y mayo los obreros británicos y alemanes de las fábricas de armas fueron a la huelga y se celebraron violentas manifestaciones en Milán.

Las fases del conflicto: la guerra de trincheras


Durante estos años la guerra consistió en lanzar ofensivas contra las líneas enemigas para romper el frente. Los soldados eran detenidos por las alambradas y diezmados por el fuego de ametralladora.

Las batallas ocasionaban cientos de miles de muertos por el empleo de las nuevas armas: tanques, gases asfixiantes, ametralladoras, aviación… No obstante, las posiciones permanecieron inalterables.

Ofensivas y guerra de desgaste.

En 1915, los franceses atacaron a los alemanes en Artois y en la Champaña, pero no consiguieron romper sus líneas. En el frente oriental, y en el mismo año, los austro-alemanes lanzaron tres ofensivas contra los rusos (mayo, julio y agosto), conquistando toda Polonia. De esta manera, a finales de septiembre, las tropas germanas ocuparon un frente desde el mar Báltico hasta el río Dniéster.

Desde febrero hasta junio de 1916 tuvo lugar la batalla de Verdún, que fue planteada como batalla de desgaste. Los alemanes perdieron 240.000 hombres y los franceses 275.000, sin que hubiera alteraciones importantes en el mapa. En julio los franceses atacaron en el Somme, momento que fue aprovechado por Rusia para recuperar parte de Polonia.

En busca de aliados.

Las enormes pérdidas humanas y de material llevaron a los dos bandos a buscar nuevos aliados.

  • En mayo de 1915 Italia se incorporaba a la Entente a cambio de recuperar los territorios irredentos (Triestre, Trentino e Istria) y parte de la costa Dálmata.
  • En septiembre de 1915 fue Bulgaria la que se unió a los imperios centrales.
  • Rumania se unió a la Entente a finales de agosto de 1916, pero fue rápidamente invadida por Alemania.

La Paz Armada


En el verano de 1914 estallaba el que, hasta la Segunda Guerra Mundial, fue el conflicto más importante y destructivo de la historia de la humanidad. Más de treinta naciones de todo el mundo, así como sus imperio coloniales, se enfrentaron en una guerra que se cobró más de diez millones de muertos. Su final, en 1918, dio lugar a un nuevo panorama mundial, marcado por la decadencia de las potencias europeas, el ascenso norteamericano y el comienzo de una era de incertidumbre, crisis y miedo. En esta clase se aborda la Paz Armada, quedando las restantes para cuestiones como la introducción a la Guerra, las tensiones internacionales, el sistema de alianzas, el estallido del conflicto, los contendientes y los principales frentes de la Gran Guerra. También hay apartados dedicados a su evolución (1914, 1915, 1916, 1917 y 1918) y consecuencias. Este repaso finaliza con un vídeo sobre los tratados de paz y otro sobre la fundación de la Sociedad de Naciones.

 

Las fases del conflicto: la Guerra de movimientos


El fracaso del plan alemán: agosto a diciembre de 1914.

El plan alemán preveía un derrota francesa en cuatro o seis semanas: el ataque se realizaría a través del territorio neutral de Bélgica. Posteriormente, el ejército alemán se dirigiría hacia el este para derrotar a los rusos, antes de que estos pudieran desplegar todas sus fuerzas.

Los alemanes penetraron profundamente en Francia hasta que tuvo lugar la batalla del Marne, donde el general Joffre hizo retroceder a los alemanes. El plan alemán de guerra breve –Plan Schlieffen- había fracasado.

Franceses y alemanes cavaron trincheras desde el mar del Norte hasta la frontera suiza. Este frente no se modificaría hasta la primavera de 1918.

La extensión de la guerra.

El fracaso alemán en el oeste se debió en parte a la penetración del ejército ruso en Prusia oriental, lo que provocó que Alemania tuviera que desplazar soldados allí. A pesar de la victoria alemana en Tannenberg, el frente ruso resistió.

El 23 de agosto de 1914 Japón se unió a la Entente para apoderarse de los archipiélagos alemanes del Pacífico. A su vez, el 1 de noviembre de 1914, Turquía se unió a los imperios centrales.

La posición ante la guerra en el interior de los países: la Unión Sagrada.

Los gobiernos europeos intentaron la unión de las fuerzas políticas y sociales para olvidar las discrepancias, apoyar a las tropas y mantener a la población civil con la moral alta. Los socialistas de todos los países, excepto los bolcheviques, aceptaron la guerra. Esta actitud se llamó la Unión Sagrada de los socialistas con la burguesía.

El estallido de la Guerra


El 28 de junio de 1914 un estudiante bosnio asesinó en Sarajevo al heredero de la corona austro-húngara, el archiduque Francisco Fernando, y a su esposa.

Los austríacos acusaron al gobierno serbio de estar detrás del atentado: era la ocasión para atacarlos y liquidarlos militarmente. Austria se aseguró, en primer lugar, el apoyo alemán y posteriormente presentó a Serbia un ultimátum con condiciones difícilmente aceptables para un Estado soberano.

Los serbios buscaron la conciliación, pero el gobierno austríaco declaró la guerra el 28 de julio de 1914. En ese momento entró en funcionamiento el sistema de alianzas:

  • El 1 de agosto Alemania declaró la guerra a Rusia, que a su vez había hecho lo propio antes con Austria.
  • El 3 de agosto era Francia la que, en virtud de sus acuerdos con Rusia, le declaraba la guerra a Alemania.
  • La entrada británica en la guerra se produjo el 4 de agosto, como consecuencia de la invasión de Bélgica por parte de Alemania.
  • Italia, a pesar de ser aliada de Austria y Alemania, se mantuvo neutral al comienzo.

La relación de fuerzas en el inicio de la guerra.

En los primeros días de agosto se enfrentaron los imperios centrales (Alemania y Austria-Hungría) contra la Entente (Francia, Reino Unido y Rusia). Los imperios centrales contaban con 116 millones de habitantes y la Entente con 240 millones.

Alemania era la segunda potencia industrial del mundo, pero Francia y el Reino Unido poseían inmensos imperios coloniales que les abastecían de materias primas, alimentos y hombres.

Efectivos y capacidad militar de acción.

La Entente disponía de ejércitos numerosos, pero el alemán estaba mejor armado. Los imperios centrales estaban agrupados en un bloque territorial unido, lo que facilitaba las comunicaciones y los movimientos de tropas.

La Entente dominaba los mares, ya que la poderosa marina británica bloqueaba la salida al mar de las naves alemanas y austríacas.

Los antecedentes y causas de la Primera Guerra Mundial


Las rivalidades económicas y coloniales.

Al empezar el siglo XX, cada país pretendía asegurarse mercados para elevar el rendimiento de sus capitales y asegurar el crecimiento de su producción industrial. Las colonias cumplían ese fin.

Reino Unido y Francia poseían en ese momento los más importantes imperios coloniales. A su vez, Alemania había superado al Reino Unido como potencia industrial y sus mercancías desplazaban a los productos británicos en Europa. Pero Alemania sólo poseía algunos territorios en África y en el Pacífico.

Los capitalistas alemanes, por tanto, deseaban un nuevo reparto del mundo, pero los británicos no estaban dispuestos a ceder. Las rivalidades entre el imperio británico y el alemán fueron una de las causas de la I Guerra Mundial.

Sistemas de alianzas y crisis internacionales.

En la guerra franco-prusiana de 1870, Francia había sido humillada y además había perdido los territorios de Alsacia y Lorena. Los franceses deseaban recuperarlos, por lo que cualquier pretexto, en caso de contar con aliados poderosos, serviría para intentar recuperarlos.

Los conflictos coloniales.

En 1904 el Reino Unido firmó un acuerdo con Francia, por el que esta última renunciaba a Egipto a cambio de obtener el apoyo británico en lo relativo al protectorado de Marruecos. En 1907 el Reino Unido repartió con Rusia las zonas de influencia en Persia y Afganistán.

El nacionalismo serbio.

Tras las crisis que estallaron en los Balcanes, los austríacos llegaron a la conclusión de que debían anular el nacionalismo serbio. El enfrentamiento no podía afectar sólo a Serbia y a Austria, la primera estaba aliada con Rusia (a su vez aliada a Francia) y Austria con Alemania.

Las crisis diplomáticas previas al conflicto


Entre 1905 y 1914 estallaron diferentes disputas territoriales que consolidaron los dos bloques: Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia) y Triple Entente o aliados (Francia, Rusia y Reino Unido).

La primera crisis fue colonial y se produjo en Marruecos.

En 1905, Alemania se opuso al acuerdo franco-británico del año anterior porque cerraba su posibilidad de establecerse en el norte de África. Para solucionarlo se convocó la Conferencia de Algeciras en 1906, que aceptó el reparto del territorio de Marruecos entre España y Francia.

A su vez, imponía la internacionalización de la economía de la zona. Esto propició que España se comprometiera con Francia y Reino Unido en caso de amenaza, lo que suponía su alejamiento de la órbita alemana. De otro lado, Rusia firmó un acuerdo con Reino Unido en 1907 para resolver sus problemas en Persia y Afganistán.

La segunda crisis se localizó en los Balcanes en 1908, cuando Austria se anexionó Bosnia-Herzegovina a costa del Imperio Otomano.

Ante el apoyo de Alemania, Rusia y Serbia tuvieron que ceder, pero aumentó la enemistad entre estos Estados.

La tercera crisis se originó otra vez en territorio marroquí, en 1911.

Se produjeron rebeliones contra el sultán de Marruecos, que pidió ayuda a Francia. Los franceses ocuparon Fez y, en compensación, los españoles ocuparon Larache y Alcazarquivir. Estas actuaciones vulneraban lo decidido en la Conferencia de Algeciras, por lo que Alemania trasladó el cañonero Panther a Agadir.

La crisis se solucionó con la cesión a Alemania de territorios congoleños y guineanos con el fin de que reconociera la nueva situación marroquí.

La cuarta crisis tuvo lugar de nuevo en los Balcanes.

En 1912, Bulgaria, Serbia y Grecia declararon la guerra al Imperio Otomano para conseguir la liberación de Macedonia. Una vez alcanzado ese objetivo, los tres países se enemistaron, iniciando una nueva guerra entre ellos de la que Serbia saldría triunfadora.

La Paz Armada


La subida al trono del káiser alemán Guillermo II en 1888 cambió el panorama diplomático internacional. En 1890 dimitió Bismarck y, a partir de ese momento Francia empezó a salir de su aislamiento.

Este periodo hasta 1914 se conoce con el nombre de “Paz Armada”. Las grandes potencias evitaron chocar entre sí, pero se fueron armando progresivamente para disuadir al enemigo.

Los políticos pregonaban que las guerras se evitarían con el diálogo. Sin embargo, la imparable carrera de armamentos y las rivalidades económicas y políticas condujeron a una guerra como nunca antes habían existido.

La evolución de las alianzas internacionales.

Guillermo II no renovó el Tratado ruso-alemán de 1887. Optó por apoyar a Austria pensando que un entendimiento entre Francia y Rusia no era posible. Fue su primer error, ya que en 1892 ambas potencias firmaron un tratado de amistad.

Además, Roma precisaba llevarse bien con Francia para conseguir la ocupación de Trípoli y el respaldo financiero francés, por lo que en 1900 firmaron el Tratado franco-italiano. En él reconocían sus aspiraciones en Marruecos y Libia, que fueron confirmadas dos años después con el Tratado de neutralidad.

En 1901, un nuevo rey británico de carácter francófilo, Eduardo VII, impulsó una nueva política internacional. En 1904 se firmó un acuerdo anglo-francés que resolvía sus conflictos coloniales. Francia y el Reino Unido, por tanto, quedaban en la misma órbita.

En definitiva, el sistema elaborado por Bismarck se había derrumbado por la falta de visión diplomática del nuevo káiser, Guillermo II.