Unidad 2. La organización política del mundo


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SEGUNDO TEMA DE 3º DE ESO. ESTA UNIDAD DIDÁCTICA AGRUPA TODOS LOS CONTENIDOS DE GEOGRAFÍA POLÍTICA PROPIOS DE ESE NIVEL: LAS ESTRUCTURA DE LOS ESTADOS, EL FUNCIONAMIENTO POLÍTICO DE ESPAÑA, LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES, LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS Y LA UNIÓN EUROPEA.

C.E.E. (Comunidad Económica Europea): mercado común entre Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania, Italia y Francia, países que en 1957 firmaron el Tratado de Roma. Su objetivo era la plena libertad de circulación de personas, bienes, servicios y capitales.

Comisión Europea: institución de la Unión Europea con sede en Bruselas, formada por comisarios designados por cada uno de los países miembros. Es el órgano ejecutivo de la UE: administra las políticas comunes, elabora el presupuesto y asegurar la ejecución de los acuerdos y tratados.

Comunidad Autónoma: entidad territorial en que se organiza el España desde la Constitución de 1978. Tiene autonomía legislativa y competencias ejecutivas con representantes propios, pero dentro del ordenamiento del Estado.

Consejo Europeo: institución de la Unión Europea compuesta por los Estados miembros. Agrupa a los ministros de los estados miembros de acuerdo con los temas a tratar (Agricultura, Finanzas, Educación…) o a los propios presidentes de los Estados si se abordan cuestiones generales o de gran importancia. Es el organismo decisorio de la UE.

Diputación: institución encargada del gobierno de la provincia. Entre sus funciones destacan el fomento y mantenimiento de las infraestructuras provinciales, como las carreteras, y la atención a los municipios pequeños, dada la incapacidad generalizada de éstos.

Estado: unidad política y administrativa superior que rige un territorio y a cuya autoridad están sometidos todos sus habitantes. Su existencia requiere la presencia de un conjunto de ciudadanos, con derechos y obligaciones reconocidas, así como una delimitación fronteriza dentro de la cual ejerce su poder.

Estatuto de Autonomía: documento que regula las competencias y funcionamiento de una Comunidad Autónoma. Una vez aprobado por las Cortes Autonómicas, es presentado al Parlamento estatal para su aprobación definitiva con el rango de Ley Orgánica.

FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional): es un fondo estructural de la Unión Europea cuyo objetivo primordial ayudar a las regiones europeas más desfavorecidas a través de la aprobación de programas específicos de desarrollo (infraestructuras, reconversión industrial, proyectos económicos, etc.) y la concesión de ayudas económicas.

F.E.O.G.A. (Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria): instrumento de la PAC (Política Agraria Común) y Fondo Estructural de la Unión Europea destinado a mejorar el sector agrícola comunitario a través de subvenciones a las rentas de los agricultores (Garantía) y a la mejora de las estructuras agrícolas (Orientación).

Fondo de Cohesión: partida presupuestaria de la UE creada en el Tratado de Maastricht para apoyar a los países menos prósperos de la UE, que por cumplir los criterios de Maastricht se ven obligados a hacer recortes presupuestarios para controlar el déficit.

Fondos estructurales: fondos de la UE destinados a reducir las diferencias en el desarrollo entre las regiones europeas, apoyando a las más desfavorecidas mediante inversiones en una serie de objetivos: desarrollo de las regiones más atrasadas, reconversión de las regiones más afectadas por la crisis industrial…

F.S.E. (Fondo Social Europeo): fondo estructural de la UE destinado a la mejora del empleo y oportunidades de trabajo de los trabajadores de la UE, especialmente mediante la formación y la reconversión profesional.

Municipio: entidad básica de la organización territorial del Estado. Políticamente, está regido por el Ayuntamiento. La capacidad y las competencias de los municipios están en función del número de habitantes.

ONU (Organización de las Naciones Unidas): organismo internacional que, con el fin de sustituir a la Sociedad de Naciones, fundaron los Aliados en los meses finales de la Segunda Guerra Mundial. Sus principales objetivos son la defensa de los derechos humanos, preservar la paz y trabajar por la cooperación internacional.

P.A.C. (Política Agrícola Común): conjunto de normas comunes que rigen el funcionamiento de la actividad agraria en los estados de la Unión Europea, referentes a los sistemas de cultivos preferentes, cuotas de producción, protección y subvención a las rentas agrarias, relaciones con países extracomunitarios…

Tratado de Maastricht: Acuerdo firmado en 1992, en el que la Comunidad Europea adopta el nombre de Unión Europea y se establecen sus tres pilares básicos: la Unión Económica y Monetaria, la cooperación en los asuntos de justicia e interior y la Política Exterior y de Seguridad Común. También llamado Tratado de la Unión Europea.

Terrorismo: forma de conflicto en la que un Estado se enfrenta a grupos armados que utilizan la violencia indiscriminada contra la población y las instituciones. El fin último de esto es aterrorizar a los ciudadanos y someterlos a su dominio.

Tratado de Roma: tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea (C.E.E.), firmado en 1957 por los estados de la CECA (Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia, República Federal Alemana e Italia). La establecía los principios de la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales entre los países firmantes.

UE (Unión Europea): Denominación que recibe la C.E.E. a partir de 1993, por el tratado de Maastricht. La Unión Europea es una organización supranacional del ámbito europeo dedicada a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación entre sus estados miembros. En la actualidad está constituida por veintisiete Estados.

Proyectos para Europa tras el fin de la URSS

Algunas de las diferencias de opinión y de puntos de vista que existen acerca de lo que la UE es y debería ser están ligadas a los «tres grandes» Estados de la Unión. La línea oficial del Reino Unido ha sido desde hace tiempo el intergubernamentalismo, aunque en los años recientes no sea tan extremo como el que sostuvo Thatcher en su momento. Los políticos y los pensadores alemanes más destacados has tendido a concebir Europa en términos de un modelo federal afín al suyo nacional propio. Los dirigentes franceses se inclinan más por una visión centralizada de la UE en la que, no obstante, cada país seguiría sustentando sus intereses nacionales respectivos. Ellos han identificado tradicionalmente (aunque no tanto en la actualidad) los intereses europeos con los franceses. Algunos países miembros más pequeños se han mostrado partidarios de la opción federal, pero la mayoría son reticentes a su implantación, porque consideran que su propia influencia se vería amenazada y disminuida en esa situación. Los nuevos Estados miembros son intergubernamentalistas acérrimos: tras haberse librado del yugo de la Unión Soviética, no tienen intención alguna de adscribirse a otro superestado. Las divergencias entre estos puntos de vista se antojan tan amplias que podrían parecer incluso imposibles de reconciliar. Pues, bien, es imposible reconciliarlas tal y como están expresadas, en su forma convencional, pero deberíamos aprender a concebirlas y a interpretarlas de un modo diferente.

Anthony Giddens, Europa en la era global, p. 266.

Turquía si, pero más tarde

 Artículo publicado por El Planisferio el 25 de mayo de 2008.


El 1 de mayo de 2004 se producía la mayor ampliación en la historia de la Unión Europea. Este organismo supranacional acogía en su seno a diez estados más: Letonia, Estonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre. Casi tres años después, con la integración de Rumania y Bulgaria, surgía la Europa de los veintisiete. Además, las negociaciones para adhesión de Croacia y Macedonia comenzaron a dar sus primeros frutos a mediados de 2007.

Este cúmulo de acontecimientos, así como la tajante oposición del presidente francés, han hecho resurgir el debate acerca de la conveniencia o inconveniencia de la entrada de Turquía en la Unión. En principio la respuesta es afirmativa, pero parece que Europa no acaba de hacerla efectiva. Esto levanta suspicacias entre los políticos y la población turca, que temen una marcha atrás en el proceso de integración.

Es evidente que el acceso de Turquía a la Unión Europea genera divisiones entre los países miembros.

Estas no son injustificadas, ya que los motivos para apoyar o rechazar la adhesión turca son abundantes. No obstante, todos –los a favor y los en contra- entienden que factores como el tamaño, la localización geográfica, el nivel de desarrollo económico y el carácter de sociedad predominantemente islámica, dificultan la entrada de este país en las instituciones europeas. El problema podría plantearse cuando la actitud esquizofrénica de la Unión acabe desencantando a los propios turcos. Esto nos dejaría una Turquía de espaldas a Europa y, seguramente, a las puertas del fundamentalismo islámico.

La Unión Europea debería respaldar mucho más incondicionalmente la decisión que ya ha tomado: aceptar a Turquía como candidata al ingreso. Muchos europeístas de Turquía, de diversas tendencias del espectro político, se sienten decepcionadas por la poco entusiasta acogida que Europa les ha dispensado. Los turcos son miembros de todas las organizaciones europeas salvo la UE, y pertenece a la OTAN desde su fundación. Además, es miembro del Consejo de Europa desde los primeros años de la posguerra. No hay duda de que existen obstáculos importantes que superar antes de que el ingreso de Turquía pueda hacerse realidad; seguramente pase más de un lustro antes de que los representantes de ese estado se siente con los demás como miembro de pleno derecho.

Sin embargo, si la Unión le diera la espalda a Turquía en ese momento, el resultado podría ser una disminución del ritmo de crecimiento del país, así como una mayor polarización política y una sociedad resentida que tendería a mirar hacia el este antes que hacia el oeste.

Quienes hablan actualmente de poner obstáculos a la entrada de Turquía deberían reflexionar. Si su postura triunfa, tendremos a las puertas de Europa un estado lleno de problemas, dividido y, posiblemente, antagonista. Una Turquía democrática, liberal y próspera como estado miembro de la Unión es una perspectiva mucho más atractiva que una Turquía en quiebra y en actitud introspectiva. Turquía necesita unos años para completar su transformación, y Europa un tiempo para construir una estructura donde quepan los turcos. Sin embargo, eso no nos ha de llevar a decir no a la integración de ese país. La respuesta ha de ser afirmativa, pero sin hacerla realidad hasta que no llegue el momento oportuno para ambos negociadores.

Bibliografía:

[1] El turco. Diez siglos a las puertas de Europa; Francisco Veiga – Barcelona – Debate – 2007.

[2] Europa en la era global; Anthony Giddens – Barcelona – Paidós. Estado y sociedad – 2007.

[3] Turquía, entre Occidente y el Islam: una historia contemporánea; Glòria Rubiol – Barcelona – Viena -2004.

[4] Turquía: el largo camino hacia Europa; Delia Contreras – Madrid – Instituto de Estudios Europeos – 2004.

¿Cuando nació Europa?

Artículo publicado por la web Club Lorem Ipsum el 9 de mayo de 2007.


El 9 de mayo de 1950 Robert Schuman lanzaba a las naciones del Viejo Continente un reto llamado CECA. La primera comunidad europea, la del Carbón y del Acero, marcó el inició del largo camino de integración en el que todavía hoy estamos inmersos. Europa como proyecto hecho realidad surgió en el preciso instante en que el ministro de exteriores francés pronunció su discurso invitando a los demás países a subirse en la barca comunitaria.

Alemania, gobernada por el cristianodemócrata Konrad Adenauer, ya había mostrado con anterioridad su posición favorable hacia el sueño de Schuman y Monet. Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo acompañaron a franceses y alemanes en este primer viaje paneuropeo.

En esa misma década también tuvieron lugar el fallido proyecto de la Comunidad Europea de Defensa, la Conferencia de Messina y los Tratados de Roma. Posteriormente el marco comunitario se fue ampliando, tanto en lo relativo a logros y acuerdos como en lo que a integrantes se refiere. Sin embargo, el primer paso –el fundamental- lo protagonizó Robert Schuman el 9 de mayo de 1950; y por esa razón, en tan señalada fecha, celebramos el Día de Europa.

El pasado 25 de marzo conmemoramos el quincuagésimo aniversario de la Comunidad Económica Europea y la EURATOM. “Cincuenta años -decían muchos titulares periodísticos- no son nada”, pero lo cierto es que a todos nos gusta celebrarlos como se merecen. Los Tratados de Roma sacaron a Europa de un atolladero que podía haber acabado con el sueño de la solidaridad europea. Sin embargo, la ignorancia de muchos informadores y políticos les ha llevado a identificar esta fecha con la del nacimiento de Europa. Nada más lejos de la realidad: esta barca no tiene cincuenta años, sino siete más.

En ese periodo de tiempo el proyecto inicial ha variado mucho, tanto en actores como en medios y siglas. Sin embargo, los principios que hoy mueven la Unión son los mismos que lo hicieron desde los tiempos de Schuman. Por esa razón, no cabe plantearse la existencia de “muchas europas” desde la CECA hasta la presidencia alemana de Angela Merkel. Europa ha sido una, si bien de diversas formas, durante estos cincuenta y siete años. El cambio de ropajes no varía la esencia del sueño paneuropeo.

Después de esta defensa del 9 de mayo como fiesta europea, cabe preguntarse si no existían esos principios antes del discurso de Schuman. Si fuese así, que lo es, Europa como proceso integrador tendría muchos más años. No podemos ignorar a personajes como Coudenhove-Kalergi o Aristide Briand: europeistas convencidos que defendieron la construcción de una Europa unida.

Sin su labor, la CECA, y todo lo que llegó tras ella, hubiera resultado imposible: abrieron las puertas intelectuales y políticas al paneuropeísmo. No obstante, sin desmerecer la fundamental tarea de estos “abuelos de Europa”, conviene recordar que no lograron plasmar con forma institucional su pensamiento y esfuerzos. Con ellos la Unión no era más que un embrión; un sueño que no se haría realidad –nacer, al fin y al cabo- hasta 1950.

Pienso que los europeos tenemos una referencia cronológica clara en lo referente al nacimiento de la Unión: el discurso Schuman del 9 de mayo. Existen otras efemérides que celebrar y otros personajes a los que admirar, a los que reconocer sus méritos. No todo lo que se plasmó en el Tratado de París salió de la chistera del ministro de exteriores francés; ni siquiera de los que colaboraron con él.

Estos hombres eran deudores de las ideas de otros, de siglos de Historia en común que habían labrado una cultura capaz de abrazar esos deseos de integración. Sin embargo, les tocó a ellos plasmar esa herencia y esos sueños en el primero de los numerosos tratados que conforman la actual Europa. Antes de ellos no había más que ideas. Fueron los constructores de la CECA los que transformaron la potencia de estas en algo tangible donde fortalecer la colaboración y solidaridad entre los estados miembros.

La obra posterior –las ampliaciones a otros países y los diversos tratados que han acabado por configurar la actual Unión Europea-, aunque importante e innovadora, sigue básicamente la pauta marcada por los “padres de Europa”; esos personajes que supieron poner el primer ladrillo de este gran edificio.

En fin, todas las piezas del puzzle son importantes, pero por algún punto se empieza. El 9 de mayo de 1950 constituye esa primera pieza. Por eso, sin desmerecer los hitos del resto del proceso integrador, hemos de celebrarlo como el momento más importante del mismo. Sería una pena que en la conciencia de los ciudadanos europeos faltara un referente básico a la hora de forjar nuestra identidad.

Bibliografía:

[1] La Unión Europea: guiones para su enseñanza; Antonio Calonge Velázquez (Coord.) – Comares – Granada – 2004.

[2] El proceso de integración comunitario en marcha: de la CECA a los Tratados de Roma; Guillermo A. Pérez Sánchez – Comares – Granada – 2007.

[3] Por Europa; Robert Schuman – Encuentro – Madrid – 2006.

[4] Robert Schuman, padre de Europa (1886-1963); René Lejeune – Palabra – Madrid – 2000.

[5] Paneuropa: dedicado a la juventud de Europa; Richard Coudenhove Kalergi – Tecnos – Madrid – 2002.