El Imperialismo y la política de finales del siglo XIX

VÍDEOS DE CARÁCTER OBLIGATORIO


Introducción al Imperialismo
Las causas del Imperialismo: primera parte
Las causas del Imperialismo: segunda parte
Las formas de expansión colonial
El reparto de África
Las consecuencias del Imperialismo
Europa a finales del siglo XIX
La Inglaterra victoriana
La Tercera República Francesa
La Alemania de Bismarck
La Rusia de los zares
Austriahungría y el Imperio Otomano a finales del XIX
Los EE.UU. en la segunda mitad del siglo XIX
Extremo Oriente durante el siglo XIX


MATERIAL PARA AMPLIAR


Introducción al Imperialismo
Teorías sobre el Imperialismo
El origen del término «Imperialismo»
Enfoques ideológicos del Imperialismo
Los tipos de colonización
La ocupación de Asia
La expansión imperialista por África
La Conferencia de Berlín y el reparto de África
Panorama general de las potencias imperialistas
El Imperio Británico
La expansión colonial francesa
Las conquistas de la Rusia zarista
Los nuevos estados y el Imperialismo: Italia y Alemania
Los casos de Bélgica, Holanda y Portugal
Las potencias extra-europeas: los EE.UU. y Japón

Vídeo para la International Knowledge Fair 2017


La International Knowledge Fair es un evento educativo a nivel Europeo que se celebra este año en el IES Antonio Calvín del Almagro (Ciudad Real). Con ese motivo, varios alumnos del IES Juan Martín el Empecinado acudirán a presentar algunos de los proyectos que han realizado durante este curso en la asignatura Historia del Mundo Contemporáneo. A continuación dejo un aperitivo: nuestro vídeo promocional.

Experiencia Blog: la construcción del ensayo histórico


Esta semana mis alumnos se han vuelto a enfrentar a un examen con ensayo histórico. Cuestión sobre la que ya he reflexionado en entradas anteriores de esta bitácora:

La gran novedad en este caso es que, con el fin de solventar errores detectados en ensayos anteriores, he decidido valorar su proceso de elaboración a través de los blogs de mis alumnos. A continuación enumeraré las cuestiones que pretendía corregir, al tiempo que trataré de explicar cómo he evaluado esa parte del examen.

El problema de la información

El principal problema que he encontrado hasta la fecha tiene que ver con el uso de las fuentes. En el primer ensayo del curso descubrí que mis alumnos se contentaban con sacar la información de un único lugar en vez de realizar una búsqueda algo más ambiciosa por la red.

La principal consecuencia de eso era que sus textos, si bien presentaban notables diferencias con la página original, tenían una estructura muy similar a esta. Las palabras no coincidían con las de las fuentes, pero la información y la disposición del texto sí.

Como el objetivo no era únicamente realizar un ejercicio de búsqueda de sinónimos, sino aprender a buscar en la red, mezclar distintas fuentes y construir un texto lo más original posible, entendí que debía cambiar algo de cara al segundo ensayo del curso.

Las bitácoras de la asignatura como solución

Hace tres semanas, al comenzar la elaboración de los ensayos, indiqué a mis alumnos que deseaba ver en sus blogs la evolución de su trabajo en, al menos, cinco entradas. Así, de una forma o de otra, la construcción de sus textos quedaría reflejada allí.

En concreto, pedía un primer post en el que expusieran los motivos que les llevaron a elegir esa temática. La segunda entrada debía referirse a las fuentes utilizadas, haciendo hincapié en algún aspecto destacable de cada una de ellas. A estas debían seguir una serie de publicaciones en las que, de algún modo, quedase reflejada la evolución del texto.

Por último, los alumnos dedicarían un post a la versión definitiva de su ensayo, la que, según nuestro sistema de trabajo, debían escribir en el examen.

La evaluación del proceso de trabajo

Todo lo anterior carecería de sentido si no tuviera unas consecuencias palpables en la nota del examen. Por ese motivo, dentro de los cuatro puntos sobre los que valoro el ensayo, uno y medio están dedicados a ese proceso de elaboración del texto que ha quedado reflejado en los blogs.

En concreto, al terminar el examen, visité las bitácoras de cada uno de mis alumnos con el fin de valorar cómo habían ido construyendo sus ensayos a lo largo de las tres semanas anteriores.

Una vez terminada esa evaluación, valoré el grado de coincidencia entre las versiones definitivas publicadas en los blogs y lo escrito en los exámenes. Esta parte, como bien informé a los estudiantes días antes, contaba un punto de los cuatro dedicados al ensayo.

La restante puntuación –punto y medio- se llevó a cabo partiendo de la rúbrica dedicada a la calidad de la información, que publiqué a principio de curso y que puede ser consultada en uno de los enlaces que hay más arriba.

Aclarando dudas sobre los cuestionarios


Después de publicar la entrada sobre los exámenes orales a los que se enfrentan semanalmente mis alumnos -los llamados cuestionarios-, @matiasramon me sometió a un tercer grado enriquecedor, a la par que interesante.

Al terminar la conversación, entendí que quizá no había explicado bien algunas de las claves de esas pruebas. De ahí que ahora pretenda, aprovechando sus certeras preguntas, arrojar un poco de luz sobre el asunto.

A continuación, si bien con algunas modificaciones de estilo necesarias -se trata de una conversación en WhatsApp-, os dejo el contenido de nuestra charla:

  1. ¿Qué sucede cuando los alumnos obtienen menos de un siete en la prueba? Se vuelven a presentar a esa misma parte del temario el siguiente día que dediquemos a los cuestionarios. Así hasta que alcance la nota mínima exigida. Con ese sistema es posible que alguno no llegue al último cuestionario -eso solo el tiempo lo dirá-, pero de entrada hay el doble de días de exámenes orales que partes del temario. Además, así se consigue que profundicen en la materia: no se quedan en el 50% que pedimos habitualmente al exigir un cinco.
  2. ¿Haces varios cuestionarios orales por tema, englobando cada uno varios apartados del mismo? Primero divido los vídeos de la asignatura en grupos de tres o cuatro (15-20 minutos entre todos) y de ahí voy sacando los cuestionarios. Los alumnos, por supuesto, saben qué contenidos entran en cada uno. Después elaboro entre veinte y treinta distintos, porque de lo contrario se sabrían las preguntas en poco tiempo.
  3. ¿Qué hacen mientras los alumnos que no se están examinando? Van haciendo la tarea de aula que les he encomendado para ese día o para la semana. Es cierto que, aunque pregunto en voz bastante baja y algo apartado del grupo, oyen las preguntas. Sin embargo, como el trabajo que tienen entre manos también es parte de la nota, más les vale centrarse en él.
  4. ¿Eliminas el examen escrito? No, la prueba escrita se mantiene. Sin embargo, se supone que después de pasar los cuestionarios llevan mucho mejor la materia. Al fin y al cabo, han tenido que enfrentarse semanalmente a una parte del temario. A todo esto hemos de añadir que, del porcentaje total que suponen los exámenes, la parte oral se lleva un 20%.
  5. Entiendo que tu banco de preguntas no es infinito y tendrán un máximo de oportunidades para aprobar el examen oral ¿verdad? No, pueden volver a hacer un cuestionario las veces que haga falta hasta llegar al siete. Eso sí, cuanto más repitan, más días pierden para hacer las restantes pruebas orales. Es decir, corren el riesgo de no llegar a los últimos, y por cada uno que no hagan tienen un cero.
  6. ¿Tienen un cero en todos los que no llegan al siete? No, únicamente tienen esa nota en aquellos cuestionarios a los que no les de tiempo a presentarse. Si el último día del trimestre sacan un cuatro en uno, por ejemplo, se cuenta esa nota.
En fin, seguramente no este todo bien explicado con las dos entradas que he dedicado a los cuestionarios, pero creo que estas seis preguntas aclaran algunas cosas. Tengo que agradecer a @matiasramon sus preguntas, así como el esfuerzo de hacerme reflexionar sobre mis actividades.

Cuestionarios: exámenes orales y flipped classroom


En mi opinión, una de las principales ventajas de dar la vuelta a la clase es que el docente cuenta con tiempo suficiente en el aula para atender a los alumnos de manera individualizada. Como bien sabemos, eso es posible porque la teoría está en vídeos y textos a los que los estudiantes tienen acceso desde cualquier sitio y en cualquier momento. En definitiva, quedo liberado de la explicación los cincuenta minutos que paso con ellos, y eso me permite centrarme más en sus dudas, problemas, curiosidades…

El modelo flipped classroom me ha llevado a emprender un nuevo proyecto que busca mejorar la expresión oral del alumnado, al tiempo que les ayuda profundizar en los contenidos de la materia.

Dos días a la semana –los martes y los viernes en concreto-, mis alumnos de 1º de Bachillerato se enfrentan a los cuestionarios. Estos evalúan los conocimientos de los alumnos sobre un conjunto de vídeos, y están formados por cuatro preguntas cortas (muy concretas), con un valor de un punto cada una, y dos de relación que se califican sobre los seis restantes.

De esta manera, mientras el conjunto de la clase está realizando distintas actividades, el profesor les va llamando de uno en uno para realizar la prueba. Al margen de lo beneficioso que resulta enfrentarse semanalmente a una experiencia novedosa relacionada con la expresión oral, considero que, además, los cuestionarios les ayudan a trabajar al día.

Un progreso personalizado

Ahora bien, la gran novedad de mis cuestionarios, y sin duda lo que menos ha gustado a mis alumnos –aunque a la postre les beneficia-, es que para aprobarlos no basta un cinco: les exijo un siete.

La idea la saqué de una conferencia TED de Salman Khan en la que abogaba por un aprendizaje centrado en los ritmos de aprendizaje de cada estudiante. En concreto, criticaba que se les permitiera aprobar con un cinco, ya que eso supone que en sus conocimientos hay lagunas que pueden llegar al 50% de la materia.

No pretendo profundizar en el contenido de su ponencia, y mucho menos entrar a valorar si su propuesta es viable cuando uno tiene más de dos docenas de alumnos en un aula. Sin embargo, reconozco que las palabras de Salman Khan me hicieron reflexionar. En concreto, extraje dos conclusiones:

  • Cada cuestionario debe repetirse las veces que haga falta hasta que cada estudiante demuestre tener unos conocimientos amplios de la materia.
  • Para cumplir esa primera premisa es necesario que el número de días dedicados a pruebas orales sea muy superior al de los cuestionarios.
En definitiva, gracias a esas medidas, el temario se adapta al ritmo de cada alumno, y no al contrario.

A su vez, el hecho de que se exija un siete para cerrar una prueba y pasar a la siguiente, evita en gran medida que se generen lagunas en los conocimientos del alumnado.

Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (2)


A finales del primer trimestre inicié una exposición de las dificultades que me había encontrado a la hora de aplicar el modelo flipped en 1º de Bachillerato. En esa primera entrada, que puede leerse aquí, me centré en los límites asociados a mi situación personal y a la novedad que suponía para el alumnado la clase invertida.

Ahora pretendo analizar la aplicación de la metodología flipped learning con itinerario libre y abierto. Es decir, explicar qué problemas intrínsecos a ella me han impedido alcanzar la totalidad de los objetivos que me fijé a finales de agosto. Considero que lo que planteo aquí, a diferencia del contenido de la primera parte de este balance, tiene difícil solución. Eso me ha llevado a reflexionar durante las vacaciones de Navidad y a hacer una serie retoques que serán objeto de futuras entradas de esta bitácora.

Límites del sistema

La mayor parte de los problemas que he encontrado a la hora de desarrollar el itinerario libre y abierto tienen que ver con la curiosidad del alumnado y los ensayos históricos que debían presentar en los exámenes. Para saber más sobre esta última cuestión, se pueden consultar estos dos textos de mi bitácora:

Como comentaba, el primer límite está relacionado con la curiosidad de los estudiantes o, más bien, con su falta de curiosidad. Aunque quizá sería más justo decir que se interesan por cuestiones que no tenía previstas. Es decir, no son “pasotas” ni mucho menos, solo que los itinerarios que yo les abría en los vídeos, aquello que llamaba “elige, tu propia aventura” no les atrae.

Ellos mismos –su curiosidad- han ido abriendo otros caminos al margen de los que yo proponía. En definitiva, mis ampliaciones han terminado resultando inútiles, pero se han abierto otras vías.

El segundo problema, como he comentado, se refiere a los ensayos históricos. La experiencia de estos meses me ha demostrado que no es posible profundizar en un tema complejo. Por tanto, he de replantearme esta cuestión; y ya adelanto que he llegado a una solución doble que comentaré en la próxima entrada.

Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (1)


Estamos a punto de terminar el primer trimestre del curso, y sin duda es un buen momento para hacer balance del proyecto que, a finales del mes de agosto, exponía para inaugurar esta bitácora. El modelo flipped learning, combinado con lo que me dio por llamar itinerario libre y abierto, me resultaba muy atractivo sobre el papel.

Sin embargo, el día a día ha terminado por mostrarme los límites de mi proyecto para la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato.

Si bien es verdad que algunas de esas dificultades son consecuencia de mi situación personal –pluriempleado y con tres horas de conducción diarias-, no es menos cierto que hay otras inherentes al carácter utópico del planteamiento inicial.

Trataré de diferenciar ambas en mí balance, al tiempo que dejaré constancia de las ventajas del modelo a pesar de no colmar de manera completa mis aspiraciones iniciales. En esta primera entrada hablaré de mis dificultades personales, mientras que dedicaré la segunda a tratar los restantes aspectos.

Límites de la situación

En la entrada titulada “Seguimos aprendiendo de Henri Irénée Marrou”, que publiqué a finales del mes de septiembre, dejaba constancia de los problemas que estaba encontrando para desarrollar el modelo flipped learning con itinerario libre y abierto. A día de hoy, esas dificultades siguen estando ahí, si bien en algunos casos han variado en intensidad. Por ese motivo, además de remitir al citado texto, me limitaré a nombrarlas y explicar qué ha cambiado en cada una de ellas.

1. El riesgo a naufragar en la novedad. Mis alumnos, no solo nunca habían trabajado según el sistema de la clase invertida, sino que desconocían buena parte de los medios –ya sea tecnológicos o de otro tipo- que hemos utilizado a lo largo del trimestre. Esto ha dificultado enormemente la tarea de desarrollar mi proyecto, sobre todo en las primeras semanas. Y aunque es cierto que, a partir de finales de octubre, la situación ha ido mejorando sustancialmente, todavía se nota a veces esa falta de experiencia.

2. Itinerario libre versus tiempo libre. Hace meses decía que me estaba resultando muy complicado proporcionar a mis alumnos material opcional para sus itinerarios libres. Los vídeos obligatorios me consumían la mayor parte del tiempo, dejando muy poco para lo demás. Pasados casi tres meses puedo decir que la situación continúa igual. Es más, creo que incluso el número de información optativo que les proporciono es menor.

3. Un nuevo reto en un año complejo. En la línea con el punto anterior hemos de situar la exigencia del trabajo en la Universidad de Valladolid. El tiempo que paso conduciendo, unido a la preparación de las clases en la Facultad de Comercio y mi presencia en las mismas, me limita mucho a la hora de desarrollar el modelo en su totalidad. Esto me ha llevado a una especie de repliegue que, con un poco de suerte, toque a su fin cuando en enero termine con mi asignatura allí.

Reporteros de la Historia 2016


En el primer trimestre del curso 2016-2017, los alumnos de 2º de ESO del IES Juan Martín El Empecinado (Aranda de Duero, Burgos) desarrollaron una actividad de entrevistas a personajes históricos. El trabajo se llevo a cabo en grupos de tres alumnos, de tal forma que un componente encarnaba al reportero y los restantes a protagonistas del pasado.

En la primera sesión los estudiantes seleccionaron la temática de entre las posibilidades ofrecidas por el profesor. En concreto, los personajes que podían encarnar eran: Valente, Teodosio, Alarico, Honoria, Gala Placidia, Atila, Aecio, León Magno, Jusitiniano, Teodora,  Clodoveo, Carlos Martel, Pipino el Breve y Carlomagno. A continuación distribuyeron los papeles entre los miembros del grupo y comenzaron a buscar información en el libro de texto e internet.

La segunda sesión estuvo dedicada a la realización de un guión con preguntas y respuestas a partir del material encontrado el día anterior. Ese texto definitivo fue supervisado y corregido por el propio docente para que, finalmente, procedieran a grabar y montar el podcast. Este último paso fue la única tarea que tuvieron que desarrollar por su cuenta. La inmensa mayoría la llevo a cabo en casa; si bien algunos, por las dificultades que tuvieron para fijar un encuentro, decidieron realizar la grabación en el recreo.

En este proyecto se recomendó utilizar el teléfono móvil como micrófono y Audacity como aplicación para montar el contenido. Además, tal como se ve en la imagen superior, los alumnos tuvieron acceso a la rúbrica de evaluación desde el inicio de la actividad. Es decir, sabían cuáles eran los aspectos más importantes a la hora de calificar su trabajo.

La actividad «Reporteros de la Historia», así como dos de los podcast, fue publicada en la revista digital del IES Juan Martín el Empecinado, Nuestra Voz en la Red, el 30 de noviembre de 2016. A continuación se pueden escuchar las grabaciones de esos grupos:

Kahoot, desarrollando la primera actividad intercentros


La colaboración con estudiantes de otros institutos y colegios ocupa un lugar fundamental dentro del modelo que he planteado para la asignatura de Historia del Mundo Contemporáneo en este curso. Al margen de la cuestión del itinerario libre y abierto o del propio modelo de la clase invertida –o más bien en relación con ambos-, hemos de situar mi empeño por derribar las paredes del aula.

En el mundo de la globalización y de la interconexión, una clase no puede seguir siendo un lugar cerrado y opaco.

Las nuevas tecnologías, y sobre todo la rapidez con la que viaja la información, nos permiten intercambiar impresiones con otros alumnos y docentes. Es más, mi experiencia hasta la fecha es que eso contribuye al enriquecimiento del aprendizaje, tanto en lo relativo a los contenidos como en el ámbito de la motivación.

De ahí que hace unas semanas contactara con otros profesores de secundaria para desarrollar proyectos comunes durante el curso. En algunos casos son profesionales que llevan años haciendo tareas similares. Por tanto, aunque lancé la primera piedra para formar el grupo, más que proponer me he dedicado a aprender de ellos.

Poniendo a prueba nuestros conocimientos

La pasada semana realizamos la primera actividad conjunta, que consistía en desarrollar un cuestionario de veinte preguntas en Kahoot sobre la revoluciones inglesas del siglo XVII. Una vez terminado, se debía enviar a los restantes grupos, que a su vez nos pasarían los suyos para que los contestáramos.

En líneas generales, la actividad salió bastante bien. De entrada hay que tener en cuenta que a los alumnos suele atraerles Kahoot, a lo que añadimos la novedad de participar en uno elaborado por personas de su edad que estudian lo mismo. Sin embargo, para mí el aspecto fundamental es que, esas dos tareas entretenidas para ellos –elaborar un cuestionario y contestar el de otros estudiantes-, les han permitido consolidar los contenidos de ese apartado de la asignatura.

Evidente, no todo ha resultado maravilloso. He detectado ciertos errores a evitar en ocasiones futuras.

El primero de ellos tiene que ver con la temática: quizá por falta de entendimiento entre los profesores, o por dificultades de los alumnos para buscar tantas preguntas en un apartado breve del temario, se acabaron incluyendo aspectos ajenos a las revoluciones inglesas. Se trata de una cuestión fácil de solucionar pues, o bien se hace hincapié en la necesidad de ceñirse a lo acordado, o bien se amplía la temática para que sea más sencillo encontrar preguntas.

 

El segundo problema se dio únicamente en mis dos grupos, no en los de los otros docentes (que yo sepa). Al tratar de centralizar, de hacer pasar por mi supervisión, los cuestionarios realizados por los alumnos, terminé por generar un sistema muy rígido de trabajo. En lugar de eso, tal vez debí haber formado grupos que, por su cuenta, elaboraran sus propios Kahoots. Mi impresión es que ha sido justamente la fase de elaboración la que menos les ha servido para consolidar sus conocimientos.

El tercer y último error tiene que ver con lo que podríamos denominar “empacho de kahoots”. La participación de siete grupos de 1º de bachillerato y 4º de ESO, puso a disposición de cada una de mis dos clases un total de seis cuestionarios (realizaron todos menos el que habían confeccionado ellos mismos, como es lógico). En mi ingenuidad, realicé todos en una única sesión, por lo que, al final, ya respondían por inercia. En definitiva, el exceso llevó a cierto aburrimiento, a la pérdida de la ilusión por algo que se había vuelto rutinario.

Para otra ocasión, la solución a esta última problemática será distribuir los kahoots en varias sesiones. Es más, creo que eso será más eficaz a la hora de repasar los contenidos del tema, pues en lugar de un repaso haremos varios gracias a los distintos cuestionarios.

Para terminar, solo me queda agradecer la participación y buen hacer de los alumnos de @vialap69, @virgicapil, @juanfisicahr y @teachermsisabel (y a los propios docentes, claro está). De igual modo, si alguien se anima a unirse a esta comunidad formada por cinco centros de comunidades autónomas distintas, será bienvenido.

Calentando motores: un balance de las primeras doce clases


Hoy hemos completado la tercera semana de proyecto flipped learning con itinerario libre y abierto en la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Lo cierto es que, teniendo en cuenta las dificultades con las que se ha tenido que lidiar -véase la entrada Seguimos aprendiendo en Henri Irénée Marrou– los resultados son bastante satisfactorios.

En las doce primeras clases del curso, a partir de los vídeos elaborados por el profesor, los alumnos han realizado las siguientes tareas en el aula:
  • Actividad en grupos de cuatro alumnos que tenía como finalidad recordar los contenidos de los vídeos sobre el Antiguo Régimen que, días antes, habían visto.
  • Redacción individual de un texto a partir de las ideas extraídas en las actividad anterior.
  • Trabajo en parejas sobre un tema relacionado con las revoluciones inglesas del siglo XVII y posterior exposición oral ante los compañeros.
  • Elaboración de un Kahoot para compartir con alumnos del Gabriel Miró (Orihuela), Antonio Calvín (Almagro), Sapere Aude (Villanueva del Pardillo) y del Colegio Hispano Inglés (Santa Cruz de Tenerife).

Buena parte de esas tareas se han basado en el contenido de los siete vídeos obligatorios elaborados hasta la fecha. A esto hemos de añadir la posibilidad de consultar los materiales opcionales que el profesor pone a su disposición.

Contra todo pronóstico, a pesar de las múltiples ocupaciones de estos días, he logrado que tengan acceso a seis fragmentos de películas con sus correspondientes comentarios históricos, así como a once textos relacionados con el Antiguo Régimen, las revoluciones inglesas del XVII y la Independencia de los EE.UU. Todo eso puede consultarse aquí.

En definitiva, aunque queda mucho por hacer, ha sido un comienzo bastante satisfactorio y en el que creo que han aprendido más de lo que realmente creen.