Los cambios demográficos del siglo XIX


Desde los últimos años del siglo XVIII hasta los primeros del XX, Europa experimentó un crecimiento demográfico continuo. Esto facilitó que su población pasará de 110 millones de habitantes en 1700, a 423 en 1900. Se trató, por tanto, del mayoría aumento de población en la historia del Viejo Continente.

Ese cambio fue posible gracias a factores como la mejora de la sanidad, la expansión de una cultura más higiénica, y el crecimiento económico experimentado por varios de los países europeos durante ese periodo.

Esto, en palabras de los expertos en demografía, facilitó el tránsito de un ciclo demográfico antiguo a otro moderno.

El paso al ciclo demográfico moderno

La demografía de tipo antiguo se caracterizaba por un crecimiento de población lento e irregular. Esto se debía a la existencia de una alta natalidad (35-40%), una alta mortalidad (30-40%), y la aparición de grandes crisis provocadas por hambres, guerras y epidemias.

A finales del siglo XVIII se inició un periodo de tránsito entre ese modelo y el conocido como ciclo moderno. La demografía de tránsito se caracterizaba por un crecimiento de población rápido y continuo.

Esto se debía al mantenimiento de una natalidad alta, al descenso de la mortalidad, y a la práctica desaparición de grandes crisis.

Con la consolidación del crecimiento económico y el cambio de mentalidad en la sociedad europea, surgieron notables modificaciones con respecto al modelo demográfico anterior. El descenso de la natalidad, y la reducción al mínimo de la mortalidad, acabaron por configurar una demografía de crecimiento lento y tendente al envejecimiento de la población.

Teorías explicativas del tránsito demográfico

Distinguimos dos tipos teóricos que tratan de explicar los cambios demográficos del siglo XIX: los centrados en el factor mortalidad, y aquellos que hacen hincapié en el aumento de la mortalidad.

El primero de estos modelos defiende que el crecimiento demográfico fue, principalmente, consecuencia del descenso de la mortalidad. Esta disminución surgió a causa de las mejoras sanitarias e higiénicas, los avances en la medicina, y la mejora del nivel de vida.

El tipo centrado en la natalidad defiende que, tras una crisis demográfica, como venía siendo habitual durante el medievo y la modernidad, se produjo un aumento de la natalidad; a esto se unió el descenso de la mortalidad. La consecuencia de ambos fenómenos fue un crecimiento demográfico sin precedentes.

Las grandes migraciones y el auge de las ciudades

La enorme movilidad de la población europea durante este periodo se debió principalmente al empuje demográfico, a la mejora del sistema de transportes, y a los cambios económicos que se estaban produciendo, tanto los referentes a los distintos sectores, como los de tipo regional.

De esta forma, se fueron desarrollando las grandes migraciones, tanto regionales como interregionales. Estas, si bien comenzaron a mediados del XVIII, no alcanzaron su cenit hasta el periodo que va desde 1850 a 1930.

Por su parte, el crecimiento de la población urbana estuvo muy ligado al desarrollo del mercado, la especialización económica y la concentración empresarial. Mientras que en el Antiguo Régimen predominaba el poblamiento de tipo rural, desde el siglo XVIII se advierte una inversión de las tendencias a favor del asentamiento urbano.

Así, en el tránsito del XIX al XX, nos encontramos ante un mundo occidental mayoritariamente urbano, en el que existen 135 ciudades con más de 100.000 habitantes.

El desarrollo económico como impulsor de la demografía

El enorme crecimiento demográfico experimentado por los países desarrollados durante este periodo, con el consiguiente incremento de productores y consumidores, trajo consigo importantes consecuencias positivas para la economía y el desarrollo industrial.

Sin embargo, no está de más una matización de esta afirmación, ya que la demografía no deja de ser un factor complejo y, en numerosas ocasiones, contradictorio.

En último término, si bien la revolución demográfica fue un factor fundamental para que se produzca la industrialización, también es verdad que podría haber sido causa de su estrangulación.

Este incremento de población, para que se dé la revolución industrial, ha de llegar en el momento adecuado en cada región, y ha de contar con posibilidades de emigración y de apertura al mercado internacional

El problema del conocimiento en Jürgen Habermas


El planteamiento de Jürgen Habermas se sitúa a medio camino entre la postura de Weber acerca de la legitimación y la de Geertz sobre la ideología como identificación.

Desde su punto de vista, la brecha entre pretensión y creencia sólo puede comprenderse cabalmente al término de un proceso de crítica. A su vez, en la línea de lo que desarrollará después Geertz, sugiere que en el fondo la ideología se refiere a la comunicación y a la mediación simbólica de la acción.

El marco conceptual de Habermas es metacrítico; es decir, somete la crítica del conocimiento a una autorreflexión. Esa idea de filosofía entendida como una crítica tiene su origen en Horkheimer y la Escuela de Frankfurt, si bien Habermas la hace derivar de la tradición kantiana. Precisamente uno de sus retos es encajar en ella el marxismo, al que no considera una ciencia especulativa, sino crítica.

Relación entre Habermas y Marx: sus grandezas

Habermas contrapone el materialismo a las operaciones intelectuales del idealismo hegeliano y, a partir de ahí, reemplaza el yo trascendental como asiento de la síntesis del objeto por la productividad de un sujeto que trabaja y que se materializa en esa labor.

Sin embargo, su interpretación es posmarxista, pues reconoce las realizaciones positivas –sus grandezas-, al tiempo critica sus limitaciones (debilidades). No desarrolla, por tanto, una repetición de Marx sin más, sino que se trata de una repetición crítica.

Para Habermas la grandeza de Marx está en dar con la solución del problema de la síntesis: no es una autoconciencia, sino una actividad; la praxis es lo que da la síntesis. La caracterización de la especie humana concreta como portadora de la síntesis tiene varias ventajas:

  • Al mismo tiempo tenemos una categoría antropológica y otra epistemológica. Al afirmar que el trabajo produce la síntesis del objeto, no solo nos detenemos en la actividad económica humana, sino que también comprendemos la naturaleza de nuestro conocimiento: el modo en que aprehendemos en el mundo.
  • Nos aporta una mejor interpretación del concepto Lebenswelt (mundo de la vida) de Husserl. Entender el trabajo como síntesis evita caer en el error de considerar esa noción como ahistórica. Es más, Habermas resalta que Marx nos enseña que debemos hablar de la humanidad en términos históricos. Y esa historización de los trascendente es posible porque el marxismo vincula la historia con las fuerzas de producción.
  • Asigna a la dimensión económica el papel que el idealismo de Hegel reservaba a la lógica.

Relación entre Hegel y Marx: sus limitaciones

La objeción principal de Habermas es que Marx redujo el concepto de actividad a la producción, reduciendo así el alcance de su descubrimiento en la cuestión de la síntesis. Esto es así porque identifico el trabajo con la mera acción instrumental.

Además, insiste en establecer una distinción entre relaciones y fuerzas de producción, que en Marx se identifican.

Por las primeras entiende el marco institucional del trabajo, el hecho de que este exista dentro de un sistema de libre empresa o dentro del sector público. Este no se limitará únicamente al marco jurídico, sino que es lo que Habermas llama estructura de la acción simbólica y tradición cultural. En definitiva, el término “institucional” ha de entenderse en un sentido más amplio que el meramente jurídico o legal.

Solo dentro de un marco conceptual que distingue entre relaciones y fuerzas de producción donde podemos hablar de ideología, pues está se da en el primer ámbito, no en el segundo. Es precisamente en ese punto donde Habermas entiende que el trabajo humano es más que la mera acción instrumental, pues no podemos trabajar sin aportar nuestras relaciones e interpretación simbólica del mundo. Cuando trabajamos lo hacemos dentro de un sistema de convenciones.

En esa misma línea, Habermas afirma que, en la medida en la que reducimos la praxis a la producción material, a acción instrumental, el modelo es el de las ciencias naturales.

Esa es la conversión que critica en Marx, pues considera que realmente está ante una ciencia social crítica. Es decir, que tiene que ver con el sistema simbólico de la interacción.

La noción de ideología en Clifford Geertz


A diferencia de Marx, que la considera una deformación de la realidad, y de Weber, quien la concibe como legitimación, Clifford Geertz entiende la ideología como integración o conservación de la identidad.

Su actitud se aleja de la sospecha marxista y de la valoración sociológica para adecuarse a la idea de conversación. En definitiva, aborda la cuestión desde su posición de antropólogo.

Por tanto, la actitud de Geertz hacia la ideología es inseparable de un marco conceptual que no se centra en las estructuras o en la motivación, sino que es semiótico. De esta manera, aborda la cuestión de la ideología con los instrumentos de la semiótica. La idea de fondo es que el análisis de la cultura no es “una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones”.

El concepto de acción simbólica

En tanto que entiende la cultura como un proceso semiótico, para Geertz es fundamental la acción simbólica. Para él, a diferencia de los expresado por Kenneth Burke, la acción es simbólica, lo mismo que el lenguaje.

Además, con el fin de establecer la línea divisoria entre modelos que encontramos en la biología y modelos desarrollados en la vida cultural, Geertz emplea también los conceptos de símbolo intrínseco y símbolo extrínseco. Afirma que la flexibilidad biológica no nos da una guía para tratar las diferentes situaciones culturales (carestía, falta de trabajo, persecución política…).

Por ese motivo necesitamos un sistema secundario de símbolos no naturales; es decir, culturales.

Para Geertz pensamos y comprendemos cotejando “los estados y procesos de modelos simbólicos y los estados y procesos del mundo exterior”. La noción de comparar o cotejar es, por tanto, el tema central. De esta manera, las configuraciones culturales serían programas que nos aportan un patrón de la organización de procesos sociales y psicológicos. Es decir, el proceso semiótico nos facilita un molde o plan.

Desarrollo de la noción de ideología entendida como integración

La ideología para Geertz, en tanto que fuerza integradora, tiene una función más amplia que la política. Ahora bien, cuando la integración llega al problema de la función de los modelos de autoridad, la política se convierte en lo central y la cuestión de la identidad se convierte en el marco.

En definitiva, al igual que en el planteamiento de Max Weber, la clave está en la forma en que podemos pasar de la idea general de una relación social a la idea de gobernantes y gobernados.

Otro elemento a tener en cuenta de la ideología entendida como integración es que, en las sociedades, ese fenómeno no se da únicamente en el espacio, sino también en el tiempo. La ideología funciona, por tanto, en la dimensión sincrónica y en la diacrónica.

Al abordar la sociedad, y más en concreto de la idea de nación, Geertz habla de las normas e imágenes que proyectan la identidad de un grupo. Se basa, para ello, en la imagen corporal utilizada por los psicólogos. Afirma que hay una imagen social del grupo y que esta conforma su identidad, al tiempo que es particular para cada uno.

Los tipos de imaginación

En realidad, la noción de integración funciona ideológicamente por obra de dos maneras diferentes que tiene de operar la imaginación:
  • Puede funcionar para preservar el orden, de tal modo que su función consista en poner en escena un proceso de identificación que refleja ese orden. Esta forma de la imaginación recibe el nombre de ideología.
  • Puede tener una función destructora y, también, promover el avance. Se trata, en definitiva, de imaginar algo diferente. En este caso estaríamos hablando de utopía, que no es más que una mirada desde un lugar que no existe.

La pretensión a la legitimidad en Max Weber


Después de abordar la cuestión de la dominación (herrschaft), en donde desarrolló los tres tipos ideales de autoridad –racional, tradicional y carismático-, Max Weber emprendió la tarea de estudiar la pretensión y la creencia en la legitimidad.

Iniciaremos el repaso a sus planteamientos con el proceso de formación de la pretensión de legitimidad. Después entraremos a la compleja cuestión de la creencia, para lo que será necesario acudir de nuevo a los tipos ideales. Esta se cerrará con una referencia al gobierno y a la existencia de las minorías y su relación con la autoridad legítima.

Las fases de desarrollo de la pretensión de legitimidad

En primer lugar, Max Weber señala la existencia de la pretensión que está implícita en el concepto de Ordnung, de un orden en general. Se trata de una ordenación que da forma al grupo; lo configura.

La noción de pretensión adquiere un significado más radical y convincente cuando el Ordnung es sustituido por un orden que implica la diferenciación entre gobernantes y gobernados. En este segundo escalón, estamos avanzando hacia el surgimiento del Estado y también de la imposición (orden impuesto).

El último paso del desarrollo del concepto de pretensión se relaciona con la capacidad para imponer el orden por la fuerza.

Para Weber estaríamos ya ante la aparición del Estado, pues este es el rasgo que lo distingue de las demás instituciones. Solo él tiene capacidad para asegurar que se lleva a término una decisión, utilizando, si eso fuera preciso, la fuerza de manera legítima contra individuos o grupos recalcitrantes.

La creencia en la legitimidad

En el pensamiento de Weber, encontramos un problema al cotejar la pretensión con la creencia en la legitimidad.

En el primer caso, su construcción es coherente, de tal modo que plantea un marco conceptual con más sentido que la teoría marxista. Sin embargo, al referirse a la creencia, su precisión se resquebraja.

Para descubrir el papel que desempeña la creencia en la legitimidad, hemos de acudir a su clasificación de los tipos de autoridad:

  • La autoridad que descansa en la racionalidad de los fines, que guarda una íntima relación con el respeto a la legalidad y el desarrollo burocrático.
  • La autoridad de tipo carismático, basada en el lazo emocional entre el líder y sus seguidores.
  • La autoridad tradicional que, como su nombre indica, hunde sus raíces en las costumbres del pasado.

En un sistema representativo, el gobierno elegido por la mayoría es el gobierno de todos, incluida la minoría que no confía en él. Por tanto, el problema para la minoría es aceptar ese gobierno, encontrar motivos que le lleven a confiar. De igual modo, la mayoría debe entender que no existe unanimidad, sino que un grupo sobre el que debe gobernar no coincide con sus planteamientos.

Es en ese punto donde la ideología desempeña su papel según Weber. La aceptación, que en parte engloba a la creencia, es una forma de reconocimiento mutuo necesaria para que exista una autoridad legitimada.

El principal criterio que permite confirmar eso es que las normas legales, establecidas por acuerdo o/y por imposición, son obedecidas por los miembros de la organización.

Autoridad y dominación en Max Weber


El término Herrschaft hace referencia tanto a la autoridad como a la dominación, aunque quizá lo más adecuado sea traducirlo como la relación entre ambos conceptos. El enfoque de Max Weber al respecto resulta interesante por dos motivos:

  • Propone un modelo de motivación frente al mecanicista del marxismo ortodoxo, que se basaba en la relación entre infraestructura y superestructura.
  • Introduce la noción de legitimidad como apoyo para el sistema de autoridad.

Las motivaciones de la acción humana

Max Weber sostiene que la Sociología puede ofrecer explicaciones causales precisamente porque se basa en una comprensión de tipo interpretativo. Dicho de otro modo, lo que ha de interpretarse no es la acción en sí misma, sino la significación que tiene para el ser humano.

Y esta tiene un sentido para el sujeto (es subjetiva) y guarda relación con los demás (es intersubjetiva).

Ese planteamiento le llevará directamente a preguntarse por los motivos que llevan al ser humano a desarrollar acciones que tienen que ver con la autoridad y la dominación: obedecer, someterse, aceptar la validez de terceras personas… La respuesta la hallará en unas construcciones metodológicas que denominó “tipos ideales”.

Estas estructuras intermedias entre la multiplicidad de la realidad y las estructuras a priori, le permitieron distinguir tres motivaciones relacionadas con la Herrschaft:

  • La autoridad que descansa en la racionalidad de los fines, que guarda una íntima relación con el respeto a la legalidad y el desarrollo burocrático.
  • La autoridad de tipo carismático, basada en el lazo emocional entre el líder y sus seguidores.
  • La autoridad tradicional que, como su nombre indica, hunde sus raíces en las costumbres del pasado.

El concepto de orden legítimo

En el desarrollo de las ideas de Weber es sumamente importante observar que el concepto de poder no es presentado al comienzo, sino al final. Comienza con las motivaciones de la acción humana, ya explicadas, para pasar posteriormente a dos conceptos intermedios entre estas y el poder. Nos estamos refiriendo al orden y la legitimidad.

La presentación del concepto de orden, entendido como la organización de un todo y la relación entre sus partes, es un paso decisivo en su análisis pues le permitirá traer a colación la legitimidad.

Para Weber no se puede hablar de orden impuesto sin más, pues todo orden aspira a ser legítimo. En definitiva, no deja ninguna duda en sus escritos de que la clave central del problema de la autoridad es la legitimidad del orden.

De su obra Economía y sociedad también hay que tener en cuenta otros conceptos menores que citaremos brevemente:

  • El tipo de vínculo social; pertenencia a una comunidad o vínculo contractual.
  • El grado en el que el grupo es cerrado; basado en la importancia de las reglas de afiliación y exclusión en la identidad grupal.
  • La división entre gobernador y gobernantes (organización o verband); unida a las ideas de imposición y legitimación. En esta última, al igual que en el marxismo, Weber concede gran importancia al papel de la ideología y la contrapone a la utopía, centrada en imaginar otra forma de organización del poder.
  • El empleo de la fuerza física; se considera que se ha completado la dominación cuando su uso por parte del poder se considera legítimo (prerrogativa estatal). Esta definición no dista mucho de la de Lenin quien, en Estado y revolución no definió a este por sus metas, sino por su principal medio: la coacción.

El arte románico


Clase pensada para alumnos de 2º de ESO dentro de una experiencia de flipped learning. En este vídeo se explican las principales características del arte románico, así como los elementos arquitectónicos de ese estilo. La información sobre el arte medieval se complementa con un segundo vídeo dedicado al arte gótico.

Marx y la ideología alemana II


Los siguientes párrafos parten de cuatro planteamientos marxistas explicados en artículos anteriores*:
  • La identificación entre lo material y lo real, y su oposición a la ideología.
  • La concepción de la historia como la relación y evolución entre fuerzas y formas de producción.
  • El papel de la ideología como fuente legitimadora de las reglas que rigen el sistema de producción.
  • La noción de clase y su relación con la interacción de las fuentes y formas productivas.

A partir de esos puntos, el marxismo desarrolla el concepto de materialismo histórico, clave para entender los escritos posteriores a La ideología alemana (1845). Estamos ante un término que deriva de la descripción de la serie de condiciones materiales sin las cuales no habría historia. Es decir, Marx desarrolla una forma de interpretar la vida humana sobre la base de sus condiciones materiales.

La división del trabajo

En La ideología alemana no hay mención a la idea de alienación a la que tanta importancia concedió Marx en Manuscritos económicos y filosóficos (1844). Sin embargo, la idea está presente a lo largo del texto, siendo las páginas dedicadas a la división del trabajo la mejor muestra de esa referencia indirecta.

La división del trabajo, que en obras anteriores no era más que un efecto de la alienación, aparece en 1845 como una causa.

Marx entiende que la fragmentación del trabajo lleva a la pérdida del objeto por parte de la persona y, por tanto, al primer tipo de las alienaciones definidas en Manuscritos económicos y filosóficos.

La división del trabajo, en tanto que causa de esa primera alienación, se sitúa en el origen también de los otros tres extrañamientos. Y, de manera especial, en el que se refiere a la humanidad del trabajador.

La sociedad comunista según Marx

Los planteamientos que hemos ido desarrollando en los cuatro artículos dedicados al origen del pensamiento marxista, terminaron por llevar a su autor a la descripción de la sociedad comunista. Es más, en La ideología alemana no solo esboza esa idea, sino que la ve como algo posible.

A pesar de no existir experiencias históricas de ese estilo, el Marx de 1845 no lo ve ya como una utopía. Eso sí, considera que para alcanzar ese objetivo es condición sine qua non superar la división del trabajo.

La noción de sociedad comunista, como el resto de su teoría, se irá desarrollando hasta llegar a su cenit dos décadas después. Sin embargo, La ideología alemana marcó el inicio de la conversión del marxismo en un cuerpo científico, sustituyendo la ciencia a la realidad como contraposición a la ideología.


*Artículos sobre el origen del pensamiento marxista:

[1] El concepto de ideología en Marx y su crítica a Hegel.

[2] La relación entre ideología y alienación en Marx.

[3] Marx y la ideología alemana I.

Marx y la ideología alemana I


En La ideología alemana (1845) nos encontramos con un texto marxista y no premarxista, como era el caso de Crítica de la filosofía del derecho (1843) y Manuscritos económicos y filosóficos (1844). Ahora bien, se aprecian conceptos procedentes de obras anteriores, que son la base de esa transición en sus planteamientos.

En concreto, Marx mantiene la oposición entre lo real y lo imaginario, y a esto añade, en su nueva obra, la identificación del primer concepto con lo material y del segundo con lo ideal.

Se opone a la excesiva abstracción de Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer y Max Stirner, contraponiéndola a los individuos reales y las condiciones materiales. Dos conceptos que sitúa unidos y que, como iremos viendo, son fundamentales en el desarrollo de su pensamiento.

Las fuerzas productivas y las formas de producción

Podemos afirmar que, por un lado, los seres humanos obran para producir sus condiciones materiales y, por otro, dependen de ellas. Es precisamente eso lo que permite entender la importancia que Karl Marx otorga a las fuerzas productivas. De esta manera, la historia no sería otra cosa que la evolución de estas en su interrelación con las formas de producción.

Por tanto, desde esta perspectiva, la única historia de la que cabe hablar es la de la producción humana.

Marx sostiene que no hay historia de la ideología porque, a diferencia de la relacionada con la producción, carece de base antropológica. Volvemos a situarnos, en definitiva, en las coordenadas de lo real y lo imaginario.

Ahora bien, le otorga un papel a las ideas: sirven para justificar un determinado marco jurídico laboral, el sistema de propiedad, los salarios… Es decir, las reglas sociales que rigen el proceso de producción se basan en contenidos abstractos, son ideología, que sirven de respaldo al capital en su dominio sobre el trabajo.

En definitiva, al describir el proceso histórico como la evolución de las fuerzas productivas junto con las formas de producción correspondientes, Marx está esbozando la noción de infraestructura que desarrollará en sus obras posteriores.

De igual modo, puede vislumbrarse el concepto de superestructura en la labor de justificación de las relaciones de producción de la ideología.

La noción de clase y su relación con la producción

En su explicación de un desarrollo histórico basado en la producción, Marx se detiene a definir el concepto de clase. Como no podía ser de otro modo, guarda una íntima relación con la producción.

De esta manera, en La ideología alemana queda definida como el modo de asociación resultante de la interacción entre las fuerzas y las formas de producción.

De nuevo en ese punto Marx vuelve a contraponer la realidad a la ideología. Es así como llega a afirmar que la clase se corresponde con lo que la gente “es”, y no con lo que se “imagina que es”. Se trata, por tanto, de una estructura ontológica, un modo de ser que precede a la manera en que las personas representan su situación.


*Artículos sobre el origen del pensamiento marxista:

[1] El concepto de ideología en Marx y su crítica a Hegel.

[2] La relación entre ideología y alienación en Marx.

[4] Marx y la ideología alemana II.

Experiencias de Google Certified Educator


Después de un tiempo preparándome, hoy por fin he superado la prueba y me he convertido en un docente con certificación del Nivel 1 de Google for Education. Por ese motivo, y pensando que quizá haya compañeros interesados en saber de qué va, me he lanzado a escribir lo que me hubiera gustado leer cuando empecé mi preparación.

El artículo se centra en tres aspectos: cuestiones previas a tener en cuenta, funcionamiento del Training Center y consejos para afrontar el examen. Sin embargo, antes de entrar a eso, me gustaría aclarar algunos aspectos:

  • Google for Education tiene Niveles 1 y 2, así como certificados de Trainer e Innovator. Es cierto que todos, sobre todo el segundo, tienen cosas en común con el que ahora poseo. Sin embargo, para evitar malentendidos, quiero remarcar que me referiré única y exclusivamente a la preparación del certificado que poseo: Nivel 1.
  • Aunque los certificados se centran en Google Classroom y las aplicaciones que facilitan el trabajo en ella, el contenido del curso va mucho más allá. Dicho de otro modo, si alguien piensa que va a aprender únicamente cuestiones relacionadas con esa plataforma educativa, se equivoca.
  • Puede haber personas que, por sus conocimientos informáticos, piensan que no necesitan este tipo de formación. Al menos ese era mi caso. Solo ahora, una vez terminado, me he dado cuenta de lo mucho que he aprendido. Utilizando una analogía con el inglés, se puede decir que yo antes me defendía con el idioma, mientras que ahora lo controlo.

Cuestiones a plantearse antes de comenzar el viaje

En este epígrafe voy a hablar mucho de mí, así que pedir disculpas me parece un buen comienzo. De todos modos ese egocentrismo tiene un motivo, y no creo que haya mejor manera de exponerlo que contando mi experiencia ¿A dónde quiero llegar? Es sencillo: antes de meternos en la aventura de Google for Education debemos plantearnos a dónde queremos llegar y si este camino es el adecuado.

Si entramos por el mero hecho de probar o por colgarnos un medalla más, habremos perdido el tiempo.

Durante el curso 2014-2015 parte de mi labor docente estuvo dedicada al Bachillerato a Distancia. Aunque ya antes había oído hablar de las plataformas educativas, esa fue mi primera experiencia en la materia. Terminé tan satisfecho que no estaba dispuesto a prescindir de ella cuando, al año siguiente, volví a la educación presencial.

Sin embargo, la plataforma oficial de la Consejería de Educación estaba reservada a los cursos de Distancia. Empecé entonces una búsqueda en la que, después de descartar Moodle y la propia Google Classroom, acabé llegando a Schoology. No es el momento de echar flores a esta última, pero tras descubrirla en septiembre de 2015, sigo pensando que es la que mejor se adecúa a mis necesidades.

Puede parecer contradictorio que, en un texto donde se pretende narrar las bondades de Google for Education, reconozca que lo descarté hace doce meses.

Ahora bien, puedo asegurar que no lo es, y para ello solo tengo que remitirme al primer párrafo de este epígrafe. En septiembre de 2015 yo buscaba una plataforma sencilla e intuitiva que me ofreciera una serie de servicios básicos. Y esa, por su complejidad, no era Google Classroom ni ninguna de las aplicaciones que lleva asociadas.

En cambio, un año después, y una vez asegurado eso con Schoology, entendí que era el momento de aprender el funcionamiento de Google. Porque, si algo tengo claro, es que al margen de ese gigante no se puede vivir. Luego puedes usar sus productos o no, pero siempre es bueno conocerlos. En resumen, antes de meternos en este berenjenal quizá debiéramos plantearnos si es realmente lo que necesitamos.

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Bienvenido al Training Center

En la pantalla principal del Training Center está el acceso a los cuatro certificados a los que nos hemos referido anteriormente. Una vez seleccionado el Nivel 1 se plantean tres opciones: «Obtén capacitación», «Obtén práctica» y «Obtén certificación». Teniendo en cuenta que la segunda apenas contiene un mísero folio con ejemplos de preguntas de examen, y que la tercera conduce directamente a iniciar la prueba, vamos a centrarnos en la primera.

Desde mi punto de vista, la obtención de capacitación es lo más interesante que te ofrece Google for Education.

Se trata de un temario dividido en trece unidades con una prueba de evaluación al final de cada una de ellas. Es cierto que un docente con conocimientos informáticos encontrará muy sencillos algunos contenidos, pero no conviene dar por hecho que lo sabemos todo. Cada apartado contiene algún aspecto capaz de sorprendernos.

Por tanto, recomiendo leer todas y cada una de las partes del temario, así como practicar con Google Drive, Gmail, YouTube y demás herramientas lo que vamos aprendiendo con el curso. Sin embargo, esa tarea, que puede llevar en torno a treinta horas, no es suficiente para obtener la capacitación.

Es necesario repetir esa operación al menos una segunda vez –en mi caso fueron tres-, de tal modo que el tiempo dedicado puede terminar situándose entre las sesenta y las noventa horas.

Una vez finalizadas las trece unidades y sus respectivos repasos, la mejoría en el manejo de Google y sus aplicaciones educativas es más que evidente. Puede que aún no tengamos el certificado, pues es necesario pasar el examen, pero sí los conocimientos. Llegados a este punto, podemos decidir quedarnos aquí, pues al fin y al cabo ya hemos aprendido lo que queríamos, o continuar para que Google respalde con su sello nuestras capacidades.

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Cosas que debes saber antes de enfrentarte a la prueba

Reconozco que inicié el curso de capacitación por el mero hecho de aprender a utilizar Google Classroom y sus aplicaciones educativas. Sin embargo, al terminar las trece unidades didácticas empecé a plantearme si merecía la pena hacer el examen. Sabía de sobra que tenía los conocimientos, pero también que solo una certificación demostraría eso a terceras personas. Al final me lancé a ello, y no me arrepiento.

El examen del Nivel 1 cuesta 10$ y, una vez aprobado, tiene una validez de veinticuatro meses. Es decir, pasado ese tiempo hay que renovarlo mediante una nueva prueba.

Para realizarlo hay que ir a la pantalla principal del Training Center, y acceder al apartado “Obtén certificación”. A partir de ahí simplemente debemos seguir los pasos que se indican, rellenar los datos personales y realizar el pago.

Una vez hecho eso, Google envía un correo electrónico con las instrucciones y el enlace para acceder al examen. En teoría se compromete a mandarlo antes de cuarenta y ocho horas, pero la realidad es que suele llegar en menos de cinco. Desde ese momento contamos con siete días para realizar la prueba. Pasado ese periodo el enlace, y por tanto el examen, deja de funcionar.

La prueba tiene dos grandes bloques, y contamos con un límite de tres horas para completarlos.

Una vez que el tiempo empieza a correr, no se puede parar. Por tanto, antes de pinchar en el enlace es fundamental asegurar que no tenemos ninguna tarea pendiente que pueda obligarnos a dejarlo a medias. También hemos de tener en cuenta que, para obtener la certificación, hemos de superar la prueba con un 80% de preguntas correctas.

El primer apartado está formado por veinte preguntas cortas –test, selección múltiple, unir cuadros…- similares a las pruebas de evaluación que se realizan al final de cada una de las trece unidades.

Recomiendo ir con calma en ese punto y, sobre todo, leer muy bien el planteamiento y las posibles respuestas. No pasa nada por consumir cuarenta y cinco minutos en esa parte, aunque lo normal es que con media hora sea suficiente.

El segundo bloque tiene un carácter eminentemente práctico, en donde se nos plantearán once situaciones a resolver con Classroom, Gmail, Calendario, Tareas, YouTube, Sites, Drive, Formularios, Hojas de Cálculo, Documentos, Groups

Esta parte, que puede durar entre hora y media y dos horas, es bastante sencilla si antes hemos practicado con todas esas herramientas.

Una vez terminado el examen, si aún queda tiempo, se nos da la posibilidad de revisarlo y de corregir lo que consideremos oportuno. Podremos volver, por tanto, a esas preguntas cortas en las que dudábamos al principio y revisarlas con más calma.

En definitiva, se trata de una prueba larga –en torno a tres horas- en donde la tranquilidad es un elemento clave. Es fundamental leer atentamente lo que se nos plantea, así como revisar bien nuestras respuestas. Además, aunque tengamos la sensación de que estamos haciéndolo bien, no hemos de confiarnos.

La mayor dificultad del examen de Google for Education no está en las preguntas, sino en el estrecho margen de error que tenemos: solo podemos equivocarnos en un 20% del total.

La relación entre ideología y alienación en Marx


En el artículo anterior se desarrolló la crítica marxista a la filosofía política de Hegel. Un estudio que se basaba en el concepto de ideología y, más en concreto, en sus contraposiciones: la realidad y la praxis. En los siguientes párrafos vamos a tratar de explicar la importancia de este concepto en Los manuscritos económicos y filosóficos (1844).

La ideología como tal no aparece citada en esos textos, sin embargo su presencia implícita es más que evidente.

Karl Marx no solo parte del contraste realidad-abstracción que había utilizado para criticar la postura hegeliana, sino que también recurre al paradigma de la inversión. El último elemento que lleva a sostener la presencia de esa noción en Los manuscritos económicos y filosóficos, es el uso habitual de términos situados en la esfera ideológica: derecho, política, ética, arte y religión.

La alienación económica como punto de partida

Según Marx, los economistas británicos del siglo XVIII acertaban al afirmar que la fuente de riqueza de toda propiedad era el trabajo y no la mera posesión. Sin embargo, encontraba contradicciones en buena parte de sus planteamientos.

En concreto, consideraba un error que la propiedad, a través del salario, tuviera poder sobre el trabajador, como defendían aquellos teóricos de la economía.

El marxismo denomina alienación a ese fenómeno por el cual el ser humano pierde el poder sobre su trabajo. Lo contrapone con la objetivación a la que identifica con la realidad en contraposición con la abstracción de la pérdida del objeto. En definitiva, descubrimos nuevamente analogías al concepto de ideología detrás de estos postulados.

Pero las referencias a la ideología no terminan ahí. Llegados a ese punto, Marx recurre nuevamente al paradigma de la inversión, utilizando la religión como metáfora: así como el creyente pone su vida en Dios, y pasa a así a pertenecerle, el trabajador alienado pone su vida en el objeto.

Las formas de alienación y la cuestión del salario

En Los manuscritos económicos y filosóficos Marx distingue cuatro momentos dentro del concepto de alienación:

  • El primero, que además sirve como base para explicar la noción de alienación en general, guarda relación con el producto del propio trabajo.
  • El segundo es la alienación en el acto de producción; es decir, el trabajo es exterior al ser humano, no voluntario.
  • La tercera forma enunciada por Marx afectaría a la humanidad misma del trabajador, a lo que Feuerbach denominaba Gattungswesen.
  • En último lugar se situaría la alienación intersubjetiva; esto es, del ser humano con respecto a los demás.
Una vez desarrolladas las formas de alienación, Karl Marx se plantea quién se beneficia de esos procesos. Desde su punto de vista la respuesta es sencilla: la propiedad privada.

Esta, por medio del salario, es la que adquiere poder sobre las personas a través de la extrañación del objeto del trabajo.


*Artículos sobre el origen del pensamiento marxista:

[1] El concepto de ideología en Marx y su crítica a Hegel.

[3] La ideologia alemana I.

[4] Marx y la ideología alemana II.