Las oleadas revolucionarias


Después de la derrota de Napoleón en 1815, las potencias absolutistas pretendieron restaurar en Europa el sistema anterior a la Revolución Francesa. El símbolo de esa política fue, sin lugar a dudas, el Congreso de Viena. Ahora bien, tanto los liberales como buena parte de los defensores de la ideología nacionalista se opusieron a esas medidas, protagonizando las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848. Precisamente ese último aspecto es el que se aborda en esta clase. La materia se complementa con otros vídeos dedicados al Congreso de Viena y la Restauración, la ideología liberal y el nacionalismo, el origen del nacionalismo italiano, su proceso de unificación, la situación de Alemania a mediados del  XIX y su constitución como estado. Además, teniendo en cuenta la coincidencia cronológica, se incluyen también varios vídeos sobre la independencia de Hispanoamérica: las causas del proceso, los movimientos precursores, las primeras insurrecciones y la emancipación definitiva.

 

La ideología liberal y el nacionalismo


Después de la derrota de Napoleón en 1815, las potencias absolutistas pretendieron restaurar en Europa el sistema anterior a la Revolución Francesa. El símbolo de esa política fue, sin lugar a dudas, el Congreso de Viena. Ahora bien, tanto los liberales como buena parte de los defensores de la ideología nacionalista se opusieron a esas medidas, protagonizando las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848. En este vídeo se explican los principales rasgos del liberalismo y del nacionalismo. A esa clase hemos de añadir seis más: el Congreso de Viena y la Restauración, las las oleadas revolucionarias, el origen del nacionalismo italiano, su proceso de unificación, la situación de Alemania a mediados del  XIX y su constitución como estado. Además, teniendo en cuenta la coincidencia cronológica, se incluyen también varios vídeos sobre la independencia de Hispanoamérica: las causas del proceso, los movimientos precursores, las primeras insurrecciones y la emancipación definitiva.

 

Trabajando co-evaluación y competencias con #ÉpocaDeRevoluciones


Una vez superada la «resaca» de #ÉpocaDeRevoluciones, creo que es buen momento para analizar con detenimiento algunos de las aspectos fundamentales del proyecto. Quizá dedique varias entradas de esta bitácora a la cuestión, sin embargo hoy me gustaría detenerme en dos aspecto concretos: las notas de los alumnos y la utilidad real de la actividad.

Rúbrica y evaluación entre iguales

Han sido muchos los que, a lo largo de estas dos últimas semanas, me han preguntado cómo qué criterios iba a seguir para calificar a mis alumnos. Pues bien, como primera respuesta, basta con observar la imagen que encabeza este texto para descubrir en ella la rúbrica que he utilizado.

Sin embargo, el método de evaluación no terminaba ahí. Es frecuente que, cuando se divide a los alumnos en grupos para trabajar un tema, hay unos que llevan el peso y otros que se aprovechan de ese esfuerzo para dedicarle menos tiempo a la tarea. Con el fin de ser más justos en ese aspecto, desarrollo desde hace unos años un sistema de co-evaluación que, hasta la fecha, me ha dado muy buenos resultado.

En el fondo consiste en que cada alumno pone nota a todos y cada uno de los miembros del grupo, de tal modo que puede hablarse de una evaluación entre iguales. Los pasos a seguir para llevarlo a cabo son los siguientes:

  1. El profesor pone una nota al grupo (por ejemplo un 7).
  2. La nota se multiplica por el número de miembros (en #ÉpocaDeRevoluciones eran grupos de 3, así que tendríamos 21 puntos: 7×3).
  3. Cada alumno, en privado, distribuye esos 21 puntos entre los miembros del equipo.
  4. Una vez terminada la co-evaluación, el docente hace la media de cada estudiante y la coteja con las anotaciones que él mismo ha realizado en el aula para sacar la nota final.

Del último de esos puntos es importante aclarar una cuestión. Aunque #ÉpocaDeRevoluciones se desarrolló durante tres días de 18:00 a 21:00, parte de la actividad tuvo lugar los días previos en el aula. En ese tiempo los alumnos se distribuyeron las tareas, crearon el perfil del grupo en Twitter, buscaron información, programaron contenidos… todo ante la mirada del profesor, que se dedicó a resolver dudas y a apuntar todas las actitudes que le llamaron la atención. Eso explica que, una vez recibidos los resultados de la evaluación entre iguales, este pueda modificarlos levemente con las notas que ha tomado esos días.

Trabajando las competencias clave

Una de las críticas más comunes a #ÉpocaDeRevoluciones está relacionada con los contenidos. No son pocas las personas que ponen en duda el aprendizaje que se pueda derivar de esta actividad; unas lo dicen y otras, por educación o timidez, solo lo piensan. Es más, a veces son los propios alumnos los que, a pesar de calificar positivamente la actividad, consideran que han aprendido poco sobre la Guerra de Independencia de los EE.UU. y la Revolución Francesa.

Mi respuesta está en las competencias clave, presentes en nuestra actual ley de educación. En concreto, en cinco de ellas. No obstante, con el fin de abrir una reflexión antes de entrar a la forma como se ha trabajado cada una de ellas, cabe plantearse si dos semanas después de un examen de historia los alumnos recuerdan más de un 25% de lo estudiado.

No seré yo quien menosprecie el valor de los contenidos, pero es evidente que la memoria humana tiene sus límites. Por ese motivo, considero que el bagaje histórico-cultural que reciben debe ir acompañado del aprendizaje de unos instrumentos que, a la postre, les permitirán desenvolverse con mayor fluidez en el mundo que les rodea, en sus estudios y en el futuro laboral que les espera.

Dicho esto, vamos a analizar una a una las competencias clave trabajadas en #ÉpocaDeRevoluciones:

  1. Digital; por el entorno en el que se desarrolla el proyecto (Twitter), está fuera de toda duda el trabajo de esta competencia. A esto hemos de añadir la labor previa de búsqueda de información en la red, así como el uso de soportes como ordenadores, tabletas y teléfonos móviles.
  2. Conciencia y expresiones culturales; esta competencia se ha trabajado desde una doble perspectiva. Por una parte la comprensión de la cultura occidental desde el campo de la construcción del sistema político democrático, los derechos humanos y las libertades. Por el otro, a través de las obras de arte que, de un modo u otro, han inmortalizado esos procesos históricos.
  3.  Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor; cada uno de los grupos debía obtener la máxima repercusión en Twitter a través de una cuenta creada ex novo para la actividad. Con el fin de alcanzar objetivo debían poner en marcha todo su ingenio, recursos e imaginación. En definitiva, aspectos que están íntimamente relacionados con esta competencia.
  4. Social y cívica; la búsqueda de colaboradores -seguidores, personas que usen el hashtag o que les mencionen- requería el desarrollo de sus habilidades sociales.
  5. Lingüística; esta competencia se trabajo de dos formas. En primer lugar transformando la información que obtenían hasta construir una frase de 140 caracteres con pleno sentido gramatical. Y, en segundo término, construyendo mensajes privados correctos y sugerentes capaces de convencer a usuarios de Twitter para que les ayudaran.

El Congreso de Viena y la Restauración


Después de la derrota de Napoleón en 1815, las potencias absolutistas pretendieron restaurar en Europa el sistema anterior a la Revolución Francesa. El símbolo de esa política fue, sin lugar a dudas, el Congreso de Viena. Ahora bien, tanto los liberales como buena parte de los defensores de la ideología nacionalista se opusieron a esas medidas, protagonizando las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848. En esta clase se aborda la primera de esas cuestiones -el Congreso de Viena y la Restauración-, mientras que en los siguientes vídeos explicaremos los postulados de liberalismo y nacionalismo, las oleadas revolucionarias, el origen del nacionalismo italiano, su proceso de unificación, la situación de Alemania a mediados del  XIX y su constitución como estado. Además, teniendo en cuenta la coincidencia cronológica, se incluyen también varios vídeos sobre la independencia de Hispanoamérica: las causas del proceso, los movimientos precursores, las primeras insurrecciones y la emancipación definitiva.

La traición de Fouché


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) que recoge la conversación entre el emperador y Fouché tras la derrota de la batalla de Waterloo (1815). La escena ha de situarse en los momentos finales del Imperio de los Cien Días, pues tras ser vencidos en el campo de batalla, a los franceses no les quedaba otra opción que aceptar las exigencias de las potencias coligadas. De todos modos, el que terminó por precipitar la caída de Bonaparte fue el propio Fouché, quien había sido su ministro de la Policía durante el Consulado y el Imperio. Tras Waterloo, este controlaba la Asamblea, a la que va a terminar por poner en contra de Napoleón para asegurarse su porvenir político en la futura monarquía restaurada.

La batalla de Waterloo


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) en donde se escenifica la batalla de Waterloo, que enfrentó, en junio de 1815, a los ejércitos franceses contra los británicos y prusianos. La derrota de Bonaparte puso fin al Imperio de los Cien Días, al tiempo que Francia volvía a estar bajo el gobierno de Luis XVIII. El emperador fue confinado en la isla de Santa Elena, donde moriría en 1821.

El Imperio de los Cien Días


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) que muestra el retorno de Bonaparte a Francia tras su estancia en la isla de Elba. Después de ser destronado el emperador en 1814 y haberse restaurado la monarquía en la persona de Luis XVIII de Borbón, hermano del ejecutado Luis XVI, Napoleón vuelve a hacerse con el poder en 1815. En la escena se observa uno de los muchos encuentros que se produjeron entre los fieles a Bonaparte y las tropas enviadas por el rey. Habitualmente esas situaciones se solucionaron con el paso de las soldados monárquicos al bando del emperador. Tras su llegada a París, de donde había huido Luis XVIII, Napoleón instauró el régimen que se conoce como el Imperio de los Cien Días.

 

El desastre de Napoleón en Rusia


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) que muestra la retirada de Rusia tras el fracaso de la invasión ideada por Napoleón. Semanas antes, tras haber alcanzado Moscú, un incendio en esa ciudad obligó a los franceses a abandonarla. Además, al haber perdido buena parte de sus provisiones en ese acontecimiento, no tuvieron más remedio que huir hacia la frontera con el Gran Ducado de Varsovia. Por el camino, buena parte de los soldados perecerán como consecuencia del frío, así como de las embestidas protagonizadas por los propios rusos. Bonaparte, que había iniciado la invasión con medio millón de hombres, terminaría regresando a Polonia con apenas unos pocos cientos de miles. Este desastre militar selló el destino del Imperio Francés, que dos años después se derrumbaba ante los ataques de la coalición europea.

 

El cese de Talleyrand


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) en donde, tras descubrirse la conspiración contra el emperador, este cesa a su ministro Talleyrand. Sin embargo, Bonaparte no tomó esa decisión únicamente por los acontecimientos inmediatamente posteriores, sino también por la política exterior que venía desarrollando desde 1807.

La conspiración contra Napoleón


Fragmento de la miniserie «Napoleón» (2002) donde se muestra la conspiración contra el emperador de Fouché, Talleyrand y Carolina Bonaparte. Esta se desarrolla en base a tres elementos: la sospecha de que Napoleón puede haber muerto en la guerra contra España, la intranquilidad de los dos ministros ante un retorno de los Borbones que solo puede perjudicarles, y la ambición de Carolina, que desea ver a su marido Murat coronado emperador. Finalmente, como es sabido, Bonaparte regresará de España y pondrá fin a las maquinaciones de estas personas. El gran perjudicado será, sin duda, Talleyrando, pues será relevado de sus labores en política exterior.