Unidad 2. Revoluciones liberales y nacionalismos


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SEGUNDO TEMA DE 4º DE ESO. EN UNIDAD DIDÁCTICA ESTÁ CENTRADA EN LA INDEPENDENCIA DE LOS EE.UU., LA REVOLUCIÓN FRANCESA, EL CONGRESO DE VIENA Y LAS OLEADAS REVOLUCIONARIAS. INCLUYE TAMBIÉN UNA EXPLICACIÓN DEL PENSAMIENTO LIBERAL Y DEL NACIONALISMO.

Carbonarios: organización secreta fundada en Nápoles en 1815 que se difundió posteriormente por Piamonte, Francia, España y Reino Unido. Defendían ideas liberales y sus símbolos recuerdan a los de la masonería. Participaron activamente en las revoluciones de 1820 y 1830. Posteriormente se integraron en el movimiento de la “Joven Italia”.

Carta Otorgada: ley básica del Estado aprobada por el monarca y, por tanto, concedida al pueblo. Establecía una leve separación de poderes, el reconocimiento de algunos derechos civiles y mantenía la soberanía real. Podía ser revocada por el rey sin necesidad de consultar a las Cortes.

Código: conjunto de leyes dispuestas de forma sistemática y ordenada.

Congreso de Viena: reunión de las principales potencias europeas tras la derrota de Napoleón Bonaparte. El objetivo de estos encuentros era reorganizar el mapa continental y restaurar el sistema absolutista abolido por la Revolución Francesa. Tuvo lugar entre octubre de 1814 y junio de 1815, e inauguró la etapa conocida con el nombre de “Restauración”.

Constitución: ley básica del Estado aprobada por los representantes de la nación reunidos en las Cortes. Establecía un sistema político con separación de poderes, reconocía amplios derechos civiles y defendía la soberanía nacional. No podía ser revocada sin el consentimiento de las Cortes.

Convención: asamblea de representantes de un país que asume todos los poderes legislativos y de gobierno. El término hace referencia también a la etapa de la Revolución Francesa que se desarrolló entre septiembre de 1792 y octubre de 1795. En ese periodo, bajo el gobierno de los girondinos primero y de los jacobinos después, se abolió la monarquía, se votó la muerte de Luis XVI y se proclamó la Primer República francesa.

Directorio: terminó que sirve para denominar a la forma de poder ejecutivo que gobernó Francia entre 1795 y 1799, es decir tras la caída de la Convención. La presidencia de este organismo recaía sobre cinco personas que contaban con el asesoramiento de varios consejos y asambleas consultivas. Este régimen político fue derrocado tras el golpe de Estado del 18 de Brumario, promovido por Napoleón Bonaparte.

Estados Generales: asamblea general en la que se reunían excepcionalmente los estamentos de la sociedad francesa del Antiguo Régimen.

Girondinos: grupo político moderado de la Revolución Francesa que controló la primera etapa la Convención. Estaba compuesto por varios diputados procedentes de Gironda, un territorio del suroeste del país.

Jacobinos: nombre que recibieron los miembros del club político situado en el convento de los dominicos de la calle Saint-Jacques de París durante la Revolución Francesa. Se caracterizaron por el radicalismo de sus planteamientos, que lograron imponer durante la segunda etapa de la Convención.

Liberalismo doctrinario: doctrina defendida por Benjamin Constant y Donoso Cortés, en la que se defendía la soberanía compartida entre el rey y el parlamento. De esta manera, la corona participaba del ejecutivo mediante el ejercicio del gobierno y del legislativo por la designación de algunos diputados de la cámara. También sostenían que la nación estaba constituida únicamente por las personas con derecho a voto (ciudadanos activos).

Nación: conjunto de individuos con vínculos determinados y diferenciados, básicamente culturales, lingüísticos, y económicos, con una historia común que da lugar a una diferenciación y a una voluntad de organización autónoma que, en último extremo, les lleva a querer darse instituciones propias hasta construirse un Estado.

Nacionalismo: ideología y movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea durante la época de las revoluciones, a finales del siglo XVIII.

Oleadas revolucionarias: conjunto de procesos revolucionarios que afectaron a la mayor parte de los estados europeos. Se desarrollaron en tres grandes etapas (1820, 1830 y 1848), y en oposición al modelo impuesto por la Restauración.

Parlamento de Francfort: convocatoria que, en el contexto de la oleada de 1848, reunió a representantes de los diversos estados miembros de la Confederación Germánica. Tenía como objetivo exigir la unificación de Alemania y la aprobación de numerosas reformas políticas.

Sans-culottes: clases populares urbanas revolucionarias de Francia. Se les denominaba así porque vestían pantalón largo hasta el tobillo en lugar del calzón atado debajo de la rodilla característico de las clases altas.

Soberanía nacional: principio político acuñado por las revoluciones liberales, opuesto al de la soberanía del príncipe propia del Antiguo Régimen. El poder supremo del Estado corresponde a la nación en su conjunto, que lo ejerce por medio de sus representantes.

Sufragio censitario o capacitario: sistema electoral de voto restringido, en el que solo tenían derechos políticos los ciudadanos incluidos en un censo elaborado a partir de la renta y el nivel educativo.

Sufragio universal: sistema electoral en el que todos los ciudadanos mayores de edad pueden votar sin ningún tipo de discriminación por razón de riqueza o educación. Ahora bien, hasta principios del siglo XX, este sistema no incluía el voto femenino.

Terror: periodo de la Revolución Francesa que tuvo lugar, entre septiembre de 1793 y julio de 1794, en la etapa de la Convención. Se caracterizó por las ejecuciones masivas y severas medidas económicas y políticas decretadas por los dirigentes jacobinos.

Zollverein: unión aduanera establecida en 1834 que vinculó económicamente a varios estados alemanes bajo la dirección de Prusia. Supuso un primer paso para la unificación de Alemania en un único Estado.

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Unidad 2. Las revoluciones atlánticas


DEFINICIONES UTILIZADAS EN EL SEGUNDO TEMA DE 1º DE BACHILLERATO. EN UNIDAD DIDÁCTICA ESTÁ CENTRADA EN LA INDEPENDENCIA DE LOS EE.UU., LA REVOLUCIÓN FRANCESA, EL CONGRESO DE VIENA Y LAS OLEADAS REVOLUCIONARIAS. INCLUYE TAMBIÉN UNA EXPLICACIÓN DEL PENSAMIENTO LIBERAL Y DEL NACIONALISMO.

Carbonarios: organización secreta fundada en Nápoles en 1815 que se difundió posteriormente por Piamonte, Francia, España y Reino Unido. Defendían ideas liberales y sus símbolos recuerdan a los de la masonería. Participaron activamente en las revoluciones de 1820 y 1830. Posteriormente se integraron en el movimiento de la “Joven Italia”.

Carta Otorgada: ley básica del Estado aprobada por el monarca y, por tanto, concedida al pueblo. Establecía una leve separación de poderes, el reconocimiento de algunos derechos civiles y mantenía la soberanía real. Podía ser revocada por el rey sin necesidad de consultar a las Cortes.

Código: conjunto de leyes dispuestas de forma sistemática y ordenada.

Congreso de Viena: reunión de las principales potencias europeas tras la derrota de Napoleón Bonaparte. El objetivo de estos encuentros era reorganizar el mapa continental y restaurar el sistema absolutista abolido por la Revolución Francesa. Tuvo lugar entre octubre de 1814 y junio de 1815, e inauguró la etapa conocida con el nombre de “Restauración”.

Constitución: ley básica del Estado aprobada por los representantes de la nación reunidos en las Cortes. Establecía un sistema político con separación de poderes, reconocía amplios derechos civiles y defendía la soberanía nacional. No podía ser revocada sin el consentimiento de las Cortes.

Convención: asamblea de representantes de un país que asume todos los poderes legislativos y de gobierno. El término hace referencia también a la etapa de la Revolución Francesa que se desarrolló entre septiembre de 1792 y octubre de 1795. En ese periodo, bajo el gobierno de los girondinos primero y de los jacobinos después, se abolió la monarquía, se votó la muerte de Luis XVI y se proclamó la Primer República francesa.

Directorio: terminó que sirve para denominar a la forma de poder ejecutivo que gobernó Francia entre 1795 y 1799, es decir tras la caída de la Convención. La presidencia de este organismo recaía sobre cinco personas que contaban con el asesoramiento de varios consejos y asambleas consultivas. Este régimen político fue derrocado tras el golpe de Estado del 18 de Brumario, promovido por Napoleón Bonaparte.

Estados Generales: asamblea general en la que se reunían excepcionalmente los estamentos de la sociedad francesa del Antiguo Régimen.

Girondinos: grupo político moderado de la Revolución Francesa que controló la primera etapa la Convención. Estaba compuesto por varios diputados procedentes de Gironda, un territorio del suroeste del país.

Jacobinos: nombre que recibieron los miembros del club político situado en el convento de los dominicos de la calle Saint-Jacques de París durante la Revolución Francesa. Se caracterizaron por el radicalismo de sus planteamientos, que lograron imponer durante la segunda etapa de la Convención.

Liberalismo doctrinario: doctrina defendida por Benjamin Constant y Donoso Cortés, en la que se defendía la soberanía compartida entre el rey y el parlamento. De esta manera, la corona participaba del ejecutivo mediante el ejercicio del gobierno y del legislativo por la designación de algunos diputados de la cámara. También sostenían que la nación estaba constituida únicamente por las personas con derecho a voto (ciudadanos activos).

Nación: conjunto de individuos con vínculos determinados y diferenciados, básicamente culturales, lingüísticos, y económicos, con una historia común que da lugar a una diferenciación y a una voluntad de organización autónoma que, en último extremo, les lleva a querer darse instituciones propias hasta construirse un Estado.

Nacionalismo: ideología y movimiento sociopolítico que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea durante la época de las revoluciones, a finales del siglo XVIII.

Oleadas revolucionarias: conjunto de procesos revolucionarios que afectaron a la mayor parte de los estados europeos. Se desarrollaron en tres grandes etapas (1820, 1830 y 1848), y en oposición al modelo impuesto por la Restauración.

Parlamento de Francfort: convocatoria que, en el contexto de la oleada de 1848, reunió a representantes de los diversos estados miembros de la Confederación Germánica. Tenía como objetivo exigir la unificación de Alemania y la aprobación de numerosas reformas políticas.

Sans-culottes: clases populares urbanas revolucionarias de Francia. Se les denominaba así porque vestían pantalón largo hasta el tobillo en lugar del calzón atado debajo de la rodilla característico de las clases altas.

Soberanía nacional: principio político acuñado por las revoluciones liberales, opuesto al de la soberanía del príncipe propia del Antiguo Régimen. El poder supremo del Estado corresponde a la nación en su conjunto, que lo ejerce por medio de sus representantes.

Sufragio censitario o capacitario: sistema electoral de voto restringido, en el que solo tenían derechos políticos los ciudadanos incluidos en un censo elaborado a partir de la renta y el nivel educativo.

Sufragio universal: sistema electoral en el que todos los ciudadanos mayores de edad pueden votar sin ningún tipo de discriminación por razón de riqueza o educación. Ahora bien, hasta principios del siglo XX, este sistema no incluía el voto femenino.

Terror: periodo de la Revolución Francesa que tuvo lugar, entre septiembre de 1793 y julio de 1794, en la etapa de la Convención. Se caracterizó por las ejecuciones masivas y severas medidas económicas y políticas decretadas por los dirigentes jacobinos.

Zollverein: unión aduanera establecida en 1834 que vinculó económicamente a varios estados alemanes bajo la dirección de Prusia. Supuso un primer paso para la unificación de Alemania en un único Estado.

El destino de Luis XVII, en «María Antonieta» de Stefan Zweig


«Por fin -¡pequeño e insuficiente consuelo!- descubre María Antonieta que, por una única ventana de la escalera de la torre, en el tercer piso, puede acecharse aquella parte del patio en la cual juega a veces el delfín. Y allí se está durante horas enteras, innumerables veces y con frecuencia en vano, esta mujer que en otro tiempo fue reina de todo un reino, a la espera de ver si puede descubrir fugazmente en el patio de su prisión, de una manera furtiva, un aspecto de la clara silueta querida. El niño, que no sospecha que desde un ventanuco enrejado sigue cada uno de sus movimientos la mirada, con frecuencia turbia por el llanto, de su madre, juega alegre y despreocupado. El muchacho se va adaptando velozmente, demasiado velozmente, a su ambiente nuevo; ha olvidado, en su alegre abandono, de quién es hijo, qué sangre corre por sus venas y cuál es su nombre. Valiente y en voz alta, sin sospechar su sentido, canta la Carmagnole y el Ça ira, que le ha enseñado Simón y sus compañeros; lleva la gorra roja de los sans-culottes…»

Corrientes historiográficas en torno a la Revolución Francesa


En el presente artículo trataremos de abordar una cuestión compleja que, aún hoy día, genera grandes debates y controversias dentro del gremio de los historiadores. Explicar la realidad de los sucesos revolucionarios que tuvieron lugar en Francia a caballo entre el siglo XVIII y el XIX es, en la actualidad, una tarea compleja. Poco sabemos de algunos de los aspectos fundamentales; y, por si fuera poco, son abundantes las valoraciones contrapuestas de aquellos que conocemos al detalle.

No obstante, la mayor parte de los autores coinciden al afirmar que el proceso histórico abierto el 14 de julio de 1789 fue heredero del pensamiento político del XVIII y, al mismo tiempo, padre del desarrollo del siglo XIX.

Sin lugar a dudas, la Revolución Francesa tuvo consecuencias negativas; fueron abundantes los errores y excesos de sus protagonistas. Sin embargo, una visión global de todos esos acontecimientos nos llevan a concluir que el global de la misma arroja un resultado positivo; gracias a ella la transformación política y social de signo liberal y burgués experimentó un gran impulso.

Tampoco coinciden los autores a la hora de enumerar las causas de la revolución. A mi juicio, además del desarrollo del pensamiento político citado anteriormente, jugaron un papel fundamental el descontento de los privilegiados, el endeudamiento de la hacienda francesa, la derrota en la Guerra de los Siete Años, y las crisis campesionas finiseculares.

Tal vez por influencia de la historiografía marxista suele afirmarse que los acontecimientos revolucionarios franceses evolucionaron desde una situación de prerrevolución aristocrática a una revolución del Tercer Estado. Sea como fuere, la mayor parte de los autores coincide en la triple periodización de estos hechos históricos:

  • El constitucionalismo moderado (1789-1791).
  • La Convención, con el predominio de los girondinos (1791-92) y de los jacobinos (1793-94).
  • El Directorio (1795-1799).

Además, existe un amplio consenso dentro de la comunidad científica a la hora de destacar la importacia histórica de la Revolución Francesa. No obstante, por cuestiones ideológicas o de escuela, este se convierte en disenso al explicar los hechos o establecer valoraciones. A continuación trataremos de explicar este desacuerdo analizando brevemente las principales corrientes historiográficas con sus respectivos autores.

Corrientes historiográficas más destacadas

Sobre la historiografía conservadora del XIX poco diremos. Tan sólo destacar que con autores como Burke, Taine, Gaxotte o Aubrys, se iniciaron los estudios sobre la Revolución Francesa; y que, a consecuencia de la época y de las ideas de estos estudiosos, fue con una visión un tanto negativa hacia esos hechos.

Los historiadores liberales, especialmente Michelet y Aulard, pretendieron elevar a los revolucionarios al situarlos como herederos de la intelectualidad ilustrada.

Por tanto, la historiografía liberal trató por todos los medios de dignificar los acontecimientos franceses. Trataron de explicarlos como una necesidad histórica: un nuevo sistema político que se abría paso a expensas de otro caduco. Por esa razón, sin olvidar aspectos negativos como “el Terror”, hicieron especial hincapié en los textos más importantes -Declaración de Derechos y sucesivas constituciones- y en los hechos más atrayentes para la mentalidad romántica de la época (El pueblo en la calle, la Bastilla el 14 de julio).

Blanc, Jaurès, Mathiez, Labrousse, Rudé, Soboul y Lefebvre son los principales representantes de historiografía socialista en Francia.

El primero de ellos nos deja una visión más positiva de los jacobinos, al tiempo que considera muy negativa la etapa napoleónica. El segundo centra sus estudios en la lucha de clases de la Francia finisecular, prestando especial atención al ascenso de la burguesía.

Otros autores socialistas prefirieron prestar menos atención a la Historia de los grandes acontecimientos para centrarse en aspectos socioeconómicos. Ese fue el caso de Labrousse, volcado en el estudio de los salarios y los precios, y Rudé, especialista en mentalidades y opinión pública.

La mayor parte de los miembros de esta escuela considera que los verdaderos protagonistas de la Revolución Francesa fueron los pequeños productores. Según su visión, la burguesía siempre fue a la zaga de estos personajes, juegando un papel moderador. Así explican su apoyo a la monarquía constitucional y, con la caída de esta, a los girondinos.

Los historiadores marxistas suelen distinguir dos etapas a la hora de estudiar la Revolución Francesa: ascendente (1789-1794) y descendente o de reacción burguesa (desde 1795).

Tanto Mazauric como Markow, principales expertos de esta escuela en la cuestión que nos ocupa, basan sus estudios en los postulados del materialismo histórico. En lo que se refiere a la lucha de clases como motor de la Historia, afirman que, debido a la existencia de varios grupos dentro de la propia revolución, esta estuvo marcada por una constante lucha entre los mismos.

Además, aplican los conceptos de estructura y superestructura al Antiguo Régimen, llegando a afirmar que la caída del mismo fue fruto del desfase de las mismas. Estos autores prestan especial atención en sus estudios a los “sans culottes”, a los que atribuyen un pensamiento proto-comunista. No obstante, reconocen que, en la coincidencia coyuntural de intereses, los burgueses fueron los grandes beneficiados.

La postura revisionista y los principales controversias

Tras haber analizado los planteamientos teóricos de cuatro grandes visiones historiográficas, nos centraremos en el repaso de las Interpretaciones revisionistas.

En primer lugar, los autores revisionistas -grupo complejo en el que encontramos estudiosos que van desde mediados del XIX a mediados del XX- atacan duramente la concepción de la revolución como una crisis exclusivamente política. Algunos de ellos, caso de Tocqueville, Godechot, Fouret y Richet, recalcan la herencia de la Ilustración, y consideran la etapa jacobina como un exceso de la revolución. Además, dan gran valor a los hechos posteriores a 1795.

Finalmente, enumeraremos los que, actualmente, son los núcleos de conflicto en la investigación histórica; las cuestiones que marcan el debate historiográfico.

En primer lugar, la controversia sobre los cambios estructurales que la inician; a lo que hemos de añadir la confrontación sobre la clase social “motor” del proceso. También son importantes aspectos como la cuestión de la refeudalización como causa de la revolución, la teoría de las revoluciones atlánticas, y la polémica jacobina. Los autores tampoco se ponen de acuerdo a la hora de definir los acontecimientos francese como un conjunto de revoluciones o como evolución temporal de la misma.