La International Knowledge Fair es un evento educativo a nivel Europeo que se celebra este año en el IES Antonio Calvín del Almagro (Ciudad Real). Con ese motivo, varios alumnos del IES Juan Martín el Empecinado acudirán a presentar algunos de los proyectos que han realizado durante este curso en la asignatura Historia del Mundo Contemporáneo. A continuación dejo un aperitivo: nuestro vídeo promocional.
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Experiencia Blog: la construcción del ensayo histórico
Esta semana mis alumnos se han vuelto a enfrentar a un examen con ensayo histórico. Cuestión sobre la que ya he reflexionado en entradas anteriores de esta bitácora:
- Las ventajas del itinerario libre y abierto.
- Rúbrica sobre el ensayo histórico.
- Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (2).
La gran novedad en este caso es que, con el fin de solventar errores detectados en ensayos anteriores, he decidido valorar su proceso de elaboración a través de los blogs de mis alumnos. A continuación enumeraré las cuestiones que pretendía corregir, al tiempo que trataré de explicar cómo he evaluado esa parte del examen.
El problema de la información
El principal problema que he encontrado hasta la fecha tiene que ver con el uso de las fuentes. En el primer ensayo del curso descubrí que mis alumnos se contentaban con sacar la información de un único lugar en vez de realizar una búsqueda algo más ambiciosa por la red.
La principal consecuencia de eso era que sus textos, si bien presentaban notables diferencias con la página original, tenían una estructura muy similar a esta. Las palabras no coincidían con las de las fuentes, pero la información y la disposición del texto sí.
Como el objetivo no era únicamente realizar un ejercicio de búsqueda de sinónimos, sino aprender a buscar en la red, mezclar distintas fuentes y construir un texto lo más original posible, entendí que debía cambiar algo de cara al segundo ensayo del curso.
Las bitácoras de la asignatura como solución
Hace tres semanas, al comenzar la elaboración de los ensayos, indiqué a mis alumnos que deseaba ver en sus blogs la evolución de su trabajo en, al menos, cinco entradas. Así, de una forma o de otra, la construcción de sus textos quedaría reflejada allí.
En concreto, pedía un primer post en el que expusieran los motivos que les llevaron a elegir esa temática. La segunda entrada debía referirse a las fuentes utilizadas, haciendo hincapié en algún aspecto destacable de cada una de ellas. A estas debían seguir una serie de publicaciones en las que, de algún modo, quedase reflejada la evolución del texto.
Por último, los alumnos dedicarían un post a la versión definitiva de su ensayo, la que, según nuestro sistema de trabajo, debían escribir en el examen.
La evaluación del proceso de trabajo
Todo lo anterior carecería de sentido si no tuviera unas consecuencias palpables en la nota del examen. Por ese motivo, dentro de los cuatro puntos sobre los que valoro el ensayo, uno y medio están dedicados a ese proceso de elaboración del texto que ha quedado reflejado en los blogs.
En concreto, al terminar el examen, visité las bitácoras de cada uno de mis alumnos con el fin de valorar cómo habían ido construyendo sus ensayos a lo largo de las tres semanas anteriores.
Una vez terminada esa evaluación, valoré el grado de coincidencia entre las versiones definitivas publicadas en los blogs y lo escrito en los exámenes. Esta parte, como bien informé a los estudiantes días antes, contaba un punto de los cuatro dedicados al ensayo.
La restante puntuación –punto y medio- se llevó a cabo partiendo de la rúbrica dedicada a la calidad de la información, que publiqué a principio de curso y que puede ser consultada en uno de los enlaces que hay más arriba.
Aclarando dudas sobre los cuestionarios
Después de publicar la entrada sobre los exámenes orales a los que se enfrentan semanalmente mis alumnos -los llamados cuestionarios-, @matiasramon me sometió a un tercer grado enriquecedor, a la par que interesante.
Al terminar la conversación, entendí que quizá no había explicado bien algunas de las claves de esas pruebas. De ahí que ahora pretenda, aprovechando sus certeras preguntas, arrojar un poco de luz sobre el asunto.
A continuación, si bien con algunas modificaciones de estilo necesarias -se trata de una conversación en WhatsApp-, os dejo el contenido de nuestra charla:
- ¿Qué sucede cuando los alumnos obtienen menos de un siete en la prueba? Se vuelven a presentar a esa misma parte del temario el siguiente día que dediquemos a los cuestionarios. Así hasta que alcance la nota mínima exigida. Con ese sistema es posible que alguno no llegue al último cuestionario -eso solo el tiempo lo dirá-, pero de entrada hay el doble de días de exámenes orales que partes del temario. Además, así se consigue que profundicen en la materia: no se quedan en el 50% que pedimos habitualmente al exigir un cinco.
- ¿Haces varios cuestionarios orales por tema, englobando cada uno varios apartados del mismo? Primero divido los vídeos de la asignatura en grupos de tres o cuatro (15-20 minutos entre todos) y de ahí voy sacando los cuestionarios. Los alumnos, por supuesto, saben qué contenidos entran en cada uno. Después elaboro entre veinte y treinta distintos, porque de lo contrario se sabrían las preguntas en poco tiempo.
- ¿Qué hacen mientras los alumnos que no se están examinando? Van haciendo la tarea de aula que les he encomendado para ese día o para la semana. Es cierto que, aunque pregunto en voz bastante baja y algo apartado del grupo, oyen las preguntas. Sin embargo, como el trabajo que tienen entre manos también es parte de la nota, más les vale centrarse en él.
- ¿Eliminas el examen escrito? No, la prueba escrita se mantiene. Sin embargo, se supone que después de pasar los cuestionarios llevan mucho mejor la materia. Al fin y al cabo, han tenido que enfrentarse semanalmente a una parte del temario. A todo esto hemos de añadir que, del porcentaje total que suponen los exámenes, la parte oral se lleva un 20%.
- Entiendo que tu banco de preguntas no es infinito y tendrán un máximo de oportunidades para aprobar el examen oral ¿verdad? No, pueden volver a hacer un cuestionario las veces que haga falta hasta llegar al siete. Eso sí, cuanto más repitan, más días pierden para hacer las restantes pruebas orales. Es decir, corren el riesgo de no llegar a los últimos, y por cada uno que no hagan tienen un cero.
- ¿Tienen un cero en todos los que no llegan al siete? No, únicamente tienen esa nota en aquellos cuestionarios a los que no les de tiempo a presentarse. Si el último día del trimestre sacan un cuatro en uno, por ejemplo, se cuenta esa nota.
En fin, seguramente no este todo bien explicado con las dos entradas que he dedicado a los cuestionarios, pero creo que estas seis preguntas aclaran algunas cosas. Tengo que agradecer a @matiasramon sus preguntas, así como el esfuerzo de hacerme reflexionar sobre mis actividades.
Cuestionarios: exámenes orales y flipped classroom
En mi opinión, una de las principales ventajas de dar la vuelta a la clase es que el docente cuenta con tiempo suficiente en el aula para atender a los alumnos de manera individualizada. Como bien sabemos, eso es posible porque la teoría está en vídeos y textos a los que los estudiantes tienen acceso desde cualquier sitio y en cualquier momento. En definitiva, quedo liberado de la explicación los cincuenta minutos que paso con ellos, y eso me permite centrarme más en sus dudas, problemas, curiosidades…
El modelo flipped classroom me ha llevado a emprender un nuevo proyecto que busca mejorar la expresión oral del alumnado, al tiempo que les ayuda profundizar en los contenidos de la materia.
Dos días a la semana –los martes y los viernes en concreto-, mis alumnos de 1º de Bachillerato se enfrentan a los cuestionarios. Estos evalúan los conocimientos de los alumnos sobre un conjunto de vídeos, y están formados por cuatro preguntas cortas (muy concretas), con un valor de un punto cada una, y dos de relación que se califican sobre los seis restantes.
De esta manera, mientras el conjunto de la clase está realizando distintas actividades, el profesor les va llamando de uno en uno para realizar la prueba. Al margen de lo beneficioso que resulta enfrentarse semanalmente a una experiencia novedosa relacionada con la expresión oral, considero que, además, los cuestionarios les ayudan a trabajar al día.
Un progreso personalizado
Ahora bien, la gran novedad de mis cuestionarios, y sin duda lo que menos ha gustado a mis alumnos –aunque a la postre les beneficia-, es que para aprobarlos no basta un cinco: les exijo un siete.
La idea la saqué de una conferencia TED de Salman Khan en la que abogaba por un aprendizaje centrado en los ritmos de aprendizaje de cada estudiante. En concreto, criticaba que se les permitiera aprobar con un cinco, ya que eso supone que en sus conocimientos hay lagunas que pueden llegar al 50% de la materia.
No pretendo profundizar en el contenido de su ponencia, y mucho menos entrar a valorar si su propuesta es viable cuando uno tiene más de dos docenas de alumnos en un aula. Sin embargo, reconozco que las palabras de Salman Khan me hicieron reflexionar. En concreto, extraje dos conclusiones:
- Cada cuestionario debe repetirse las veces que haga falta hasta que cada estudiante demuestre tener unos conocimientos amplios de la materia.
- Para cumplir esa primera premisa es necesario que el número de días dedicados a pruebas orales sea muy superior al de los cuestionarios.
En definitiva, gracias a esas medidas, el temario se adapta al ritmo de cada alumno, y no al contrario.
A su vez, el hecho de que se exija un siete para cerrar una prueba y pasar a la siguiente, evita en gran medida que se generen lagunas en los conocimientos del alumnado.
Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (2)
A finales del primer trimestre inicié una exposición de las dificultades que me había encontrado a la hora de aplicar el modelo flipped en 1º de Bachillerato. En esa primera entrada, que puede leerse aquí, me centré en los límites asociados a mi situación personal y a la novedad que suponía para el alumnado la clase invertida.
Ahora pretendo analizar la aplicación de la metodología flipped learning con itinerario libre y abierto. Es decir, explicar qué problemas intrínsecos a ella me han impedido alcanzar la totalidad de los objetivos que me fijé a finales de agosto. Considero que lo que planteo aquí, a diferencia del contenido de la primera parte de este balance, tiene difícil solución. Eso me ha llevado a reflexionar durante las vacaciones de Navidad y a hacer una serie retoques que serán objeto de futuras entradas de esta bitácora.
Límites del sistema
La mayor parte de los problemas que he encontrado a la hora de desarrollar el itinerario libre y abierto tienen que ver con la curiosidad del alumnado y los ensayos históricos que debían presentar en los exámenes. Para saber más sobre esta última cuestión, se pueden consultar estos dos textos de mi bitácora:
Como comentaba, el primer límite está relacionado con la curiosidad de los estudiantes o, más bien, con su falta de curiosidad. Aunque quizá sería más justo decir que se interesan por cuestiones que no tenía previstas. Es decir, no son “pasotas” ni mucho menos, solo que los itinerarios que yo les abría en los vídeos, aquello que llamaba “elige, tu propia aventura” no les atrae.
Ellos mismos –su curiosidad- han ido abriendo otros caminos al margen de los que yo proponía. En definitiva, mis ampliaciones han terminado resultando inútiles, pero se han abierto otras vías.
El segundo problema, como he comentado, se refiere a los ensayos históricos. La experiencia de estos meses me ha demostrado que no es posible profundizar en un tema complejo. Por tanto, he de replantearme esta cuestión; y ya adelanto que he llegado a una solución doble que comentaré en la próxima entrada.
Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (1)
Estamos a punto de terminar el primer trimestre del curso, y sin duda es un buen momento para hacer balance del proyecto que, a finales del mes de agosto, exponía para inaugurar esta bitácora. El modelo flipped learning, combinado con lo que me dio por llamar itinerario libre y abierto, me resultaba muy atractivo sobre el papel.
Sin embargo, el día a día ha terminado por mostrarme los límites de mi proyecto para la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato.
Si bien es verdad que algunas de esas dificultades son consecuencia de mi situación personal –pluriempleado y con tres horas de conducción diarias-, no es menos cierto que hay otras inherentes al carácter utópico del planteamiento inicial.
Trataré de diferenciar ambas en mí balance, al tiempo que dejaré constancia de las ventajas del modelo a pesar de no colmar de manera completa mis aspiraciones iniciales. En esta primera entrada hablaré de mis dificultades personales, mientras que dedicaré la segunda a tratar los restantes aspectos.
Límites de la situación
En la entrada titulada “Seguimos aprendiendo de Henri Irénée Marrou”, que publiqué a finales del mes de septiembre, dejaba constancia de los problemas que estaba encontrando para desarrollar el modelo flipped learning con itinerario libre y abierto. A día de hoy, esas dificultades siguen estando ahí, si bien en algunos casos han variado en intensidad. Por ese motivo, además de remitir al citado texto, me limitaré a nombrarlas y explicar qué ha cambiado en cada una de ellas.
1. El riesgo a naufragar en la novedad. Mis alumnos, no solo nunca habían trabajado según el sistema de la clase invertida, sino que desconocían buena parte de los medios –ya sea tecnológicos o de otro tipo- que hemos utilizado a lo largo del trimestre. Esto ha dificultado enormemente la tarea de desarrollar mi proyecto, sobre todo en las primeras semanas. Y aunque es cierto que, a partir de finales de octubre, la situación ha ido mejorando sustancialmente, todavía se nota a veces esa falta de experiencia.
2. Itinerario libre versus tiempo libre. Hace meses decía que me estaba resultando muy complicado proporcionar a mis alumnos material opcional para sus itinerarios libres. Los vídeos obligatorios me consumían la mayor parte del tiempo, dejando muy poco para lo demás. Pasados casi tres meses puedo decir que la situación continúa igual. Es más, creo que incluso el número de información optativo que les proporciono es menor.
3. Un nuevo reto en un año complejo. En la línea con el punto anterior hemos de situar la exigencia del trabajo en la Universidad de Valladolid. El tiempo que paso conduciendo, unido a la preparación de las clases en la Facultad de Comercio y mi presencia en las mismas, me limita mucho a la hora de desarrollar el modelo en su totalidad. Esto me ha llevado a una especie de repliegue que, con un poco de suerte, toque a su fin cuando en enero termine con mi asignatura allí.
Las características de la revolución industrial
A mediados del siglo XVIII se inició en Gran Bretaña un intenso proceso de industrialización que llevó a la transformación radical de la forma de producir, distribuir y comercializar bienes y servicios. Posteriormente, esos cambios se extendieron al continente europeo, así como a otros territorios fuera del Viejo Mundo, como los EE.UU. o Japón. En esta clase se explican las principales características de la revolución industrial: las nuevas fuentes de energía, las innovaciones tecnológicas, el desarrollo agrario, la aparición de la fábrica y los cambios en el ámbito de los transportes. Los otros vídeos están dedicados al concepto y consecuencias de la industrialización, los inicios de ese proceso en Gran Bretaña, su expansión al Continente, la transición demográfica, la evolución económica occidental hasta 1870, la Larga Depresión de esa década, los planteamientos del liberalismo económico y los cambios económicos de finales del XIX.
La revolución industrial británica: segunda parte
A mediados del siglo XVIII se inició en Gran Bretaña un intenso proceso de industrialización que llevó a la transformación radical de la forma de producir, distribuir y comercializar bienes y servicios. Posteriormente, esos cambios se extendieron al continente europeo, así como a otros territorios fuera del Viejo Mundo, como los EE.UU. o Japón. Esta clase completa la explicación de las causas de la revolución industrial británica iniciada en un vídeo anterior y que cuenta con una tercera parte. Los restantes están dedicados al concepto y consecuencias de la industrialización, sus principales características, los cambios demográficos, la expansión al Continente, la transición demográfica, la evolución económica occidental hasta 1870, la Larga Depresión de esa década, los planteamientos del liberalismo económico y los cambios económicos de finales del XIX.
Blogueros de la Historia: evaluar y acompañar en el proceso de aprendizaje
Esta semana, cada uno de los alumnos de Historia del Mundo Contemporáneo, creó su propio blog en wordpress. La idea es que, de aquí en adelante, ese espacio sirva para que publiquen sus trabajos y reflexiones sobre la asignatura. También podrán añadir noticias, vídeos, imágenes, obras de arte o canciones que guarden relación con la asignatura.
Ahora bien, desde mi punto de vista lo más interesante de esos espacios es que se podrá analizar mejor su proceso de trabajo.
El blog no será únicamente un lugar donde poner el producto final, sino que, en los distintos post, se podrá ver la evolución de sus proyectos. Considero que ese aspecto es clave, pues como docente no pretendo evaluar únicamente los resultados, sino cómo se ha recorrido el camino para llegar a ellos. De igual modo, la lectura de sus bitácoras me permitirá detectar de una forma más rápida y certera sus dificultades y carencias.
Secuencia temporal para trabajar con blogs
Lo cierto es que mi intención era comenzar con los blog en el mes de septiembre. Sin embargo, las dificultades de desarrollar el modelo flipped learning con alumnos nuevos, unidas a la falta de tiempo por mi parte y a la implantación del itinerario libre y abierto, han terminado por retrasarlo todo hasta la segunda quincena de noviembre.
Los pasos a seguir en este proceso son los siguientes:
- Una sesión en informática para crear las cuentas de wordpress y explicar aspectos básicos como el diseño, la publicación y edición de una entrada, la inserción de imágenes y vídeos o el modo de eliminar un post.
- Repetición de esa operación, a modo de tarea, en casa para comprobar si son capaces de crear una entrada varias horas después y sin ayuda del profesor.
- Corrección concienzuda de las publicaciones realizadas en las dos primeras semanas con la intención de ayudarles en sus primeros pasos.
- Publicación de, al menos, una entrada semanal que refleje el trabajo de aula. Al margen de esto podrán incluir noticias, obras de arte, enlaces…
- Una segunda sesión en el aula de informática (probablemente en el mes de enero) para mejorar sus conocimiento sobre wordpress, de tal modo que eso les permita mejorar la apariencia del blog y su trabajo.
- Difusión de algunos de los post más interesantes a través de las redes sociales.
- Recopilación de esas publicaciones en un conjunto de iBooks creados con la aplicación Book Creator.
Aspectos a abordar en futuras entradas
No pretendo agotar en este artículo todos los aspectos relacionados con el proyecto que tenemos entre manos, entre otras cosas porque apenas estamos empezando. Sin embargo, tengo intención de publicar en el futuro varios textos sobre la cuestión.
En concreto, considero que sería necesario explicar la conveniencia de evaluar también el proceso de trabajo, y no únicamente los resultados.
De igual modo, como docente que deja constancia de su trabajo y reflexiones en una bitácora, entiendo que debo indicar qué criterios se siguen para evaluar los blogs de los alumnos. A todo esto hemos de añadir un último texto sobre la valoración final del proyecto. Este, como es lógico, no estará disponible hasta el comienzo del verano.
Primeras impresiones de los ensayos históricos
Una de las claves del itinerario libre y abierto que he planteado este curso para la Historia del Mundo Contemporáneo es, sin lugar a dudas, el ensayo histórico. Este elemento, que supone en torno a un tercio de la nota del examen, permite evaluar al mismo tiempo, tanto la capacidad de los alumnos para desarrollar un texto de manera correcta, como su trabajo de recopilación, selección y estructuración de la información.
Ahora bien, al margen de que permita desarrollar, como mínimo, tres competencias clave -digital, lingüística y aprender a aprender-, el ensayo histórico es, fundamentalmente, la piedra angular del sistema libre y abierto.
En su proceso de elaboración, apoyándose en el material aportado por el docente, los alumnos van configurando de forma autónoma su propio itinerario. Este, posteriormente, queda plasmado en un texto que, en base a una rúbrica previamente conocida, será objeto de evaluación por parte del profesor.
Trimestre I: los límites del ensayo
Desde un punto de vista meramente teórico, al menos a mi juicio, los dos párrafos anteriores suenan muy bien. Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja, la verdad, y más cuando se trata del primer curso en el que sigo el modelo flipped learning con itinerario libre y abierto.
Por ese motivo, me he decidido a escribir este texto, donde expondré algunas de las dificultades que me he encontrado:
- La materia prima con la que he trabajado –mis alumnos- llevan años acostumbrados a realizar los trabajos siguiendo un modelo que, desde mi punto de vista, es totalmente inadecuado. Lo que ha hecho la inmensa mayoría es buscar información en una única página de internet (habitualmente Wikipedia) y, con ese material, reelaborar un texto sin apenas trastocar la estructura previa.
- Mis ocupaciones –fundamentalmente mi trabajo en la universidad- me han impedido poner a disposición de mi alumnado todo el material que me hubiera gustado, ya sea vídeos, textos o imágenes. El modelo “Elige tu propia aventura” aplicado a la educación ha terminado por fracasar porque la persona que tenía que ofrecer alternativas en los itinerarios no lo ha hecho.
- Otros proyectos desarrollados en la asignatura han terminado por quitarle horas a la elaboración del ensayo. De esta manera, en contra de mi intención inicial, los alumnos solo han tenido cuatro horas de clase para desarrollar el trabajo bajo mi supervisión.
- El siguiente aspecto negativo a destacar ha de relacionarse en parte con este último y en parte con el primero: hay estudiantes que son incapaces de aprovechar mínimamente el tiempo en el aula. Acostumbrados a clases de historia mayormente pasivas, continúan con la idea de que se trabaja en casa. Es decir, además de ser pocos los días dedicados a la elaboración del ensayo, hay alumnos que no han aprovechado ni la mitad de ese escaso tiempo que se les dio.
Trimestre II: en busca de soluciones
A pesar de todo lo indicado anteriormente, no considero que el trabajo realizado haya sido malo. Evidentemente, no he sido capaz de llevar a término todo lo que tenía en mente, pero en los ensayos que he leído estos últimos días hay más trabajo y aprendizaje de la historia que en cualquiera de las preguntas de desarrollo sacadas del libro de texto.
Por tanto, no me planteo una vuelta atrás: tanto el itinerario libre y abierto como su evaluación mediante un ensayo, me siguen convenciendo.
Únicamente planteo una serie de correcciones con las que espero solucionar algunos de los problemas expuestos anteriormente:
- Considero que no he sabido explicar bien a mis alumnos qué es lo que buscaba con el ensayo, así como los pasos que debían seguir para evaluarlo. En el futuro haré especial hincapié en la necesidad de consultar varias fuentes, ya sea un texto o material audiovisual, antes de comenzar a poner los cimientos del texto. Evidentemente, para cerciorarme de que están haciendo eso realmente, haré que lean más en clase y preguntaré en los primeros día de dónde piensan sacar la información. De esta manera será más fácil corregir a los “amigos” de la fuente única.
- Aunque tendré tutorías durante el segundo cuatrimestre, mis clases en la universidad terminan el 16 de diciembre. Es decir, en los dos trimestres que quedan de curso tendré más tiempo para ampliar el material a disposición de mis alumnos. Eso permitirá que el número de itinerarios se multiplique.
- Con el fin de que dediquen muchas horas a pulir sus ensayos, me he planteado realizar una única prueba con ensayo al final del trimestre. Hasta ahora la idea era que realizaran uno en cada examen; es decir, cada mes y medio. Pero me he dado cuenta de que eso no es posible: es una locura. Pienso que con este nuevo sistema podremos dedicar más sesiones de aula a ese trabajo.
- Mis alumnos llevan apenas dos meses con el modelo de la clase invertida. Me parece que, teniendo en cuenta eso, es comprensible que sigan actuando a veces con mentalidad de “aula tradicional”. Haré hincapié en la necesidad de cambiar, pero creo que es lógico que pase un tiempo antes de que se den cuenta de cómo funcionan las cosas en este nuevo sistema. Soy consciente de que no puedo pedirles una adaptación completa en tan poco tiempo.
Cualquier buen observador verá reflejados en estos cuatro puntos los problemas a los que hacía referencia en el epígrafe anterior. Sin embargo, hay una quinta medida que afecta a varios a la vez. Me estoy refiriendo al cuaderno de clase, que mis alumnos elaborar en formato blog. La idea es que, a partir de ahora, este sirva como cuaderno de bitácora de sus ensayos. Es decir, ahí deben publicar la información que les llame la atención, sus reflexiones sobre el tema, sus dificultades…
