Lo que piensan los historiadores sobre el cine II

No se puede entender la Edad Contemporánea sin estudiar la producción cinematográfica de cada momento. Es imposible comprender la Alemania de Hitler sin acercarnos a Leni Riefenstahl o a la trayectoria de la URSS sin conocer el cine de Eisenstein. Pero tampoco la América de Roosevelt sin Frank Capra, o si se apura el argumento, la de Bush, sin el cine de Michael Moore. El cine -apunta el propio Sorlin en otro de sus trabajos- coadyuvó a la caída del Imperio soviético. Las películas norteamericanas y europeas fueron distribuidas en los países del Este que rodaban pocas cintas y donde el séptimo arte era muy popular. En los años setenta y ochenta, el cine, especialmente en Polonia, fue un instrumento de reflexión y crítica que contribuyó a minar la hegemonía cultural del partido y del sistema.

José-Vidal Pelaz López, El pasado como espectáculo: reflexiones sobre las relación entre la Historia y el cine, p. 3.

Lo que piensan los historiadores sobre el cine I

Dejando de lado esa prematura iniciativa, el primer autor que planteó la cuestión de las relaciones entre el cine y la historia de manera consistente fue Siegfried Kracauer con sus sugerente y debatido ensayo sobre el cine en la República de Weimar. En él afirmaba que «las películas de una nación reflejan su mentalidad de forma más directa que otros medios artísticos». Por dos razones, la primera «que las películas nunca son el resultado de una obra individual» y la segunda, que «se dirigen e interesan a la multitud anónima» por lo que puede suponerse que «los filmes populares satisfacen deseos reales de las masas». En su obra, Kracauer intentaban demostrar que las películas de los años veinte anunciaban el nazismo y ponían al descubierto el alma alemana: «Más que credos explícitos, lo que las películas reflejan son tendencias psicológicas, los estratos profundos de la mentalidad colectiva que -más o menos- corren por debajo de la dimensión consciente».

José-Vidal Pelaz López, El pasado como espectáculo: reflexiones sobre las relación entre la Historia y el cine, p. 1-2.

Introducción

El cine es un indiscutido protagonista en nuestras sociedades modernas, no sólo como medio de entretenimiento sino también como una útil herramienta para el análisis y la comprensión del pasado. De hecho, todas las películas tienen un valor histórico, convirtiéndose así en documentos de valor excepcional para el investigador, pero también en un desafía profesional. Porque el cine no sólo puede ser entendido por el historiador como fuente o agente histórico, también debe analizarlo desde aspectos técnicos como el lenguaje o la estructura narrativa, u otros de contexto como la crítica, la recepción del público o el sistema político o social que difunde.

José-Vidal Pelaz López, El pasado como espectáculo: reflexiones sobre las relación entre la Historia y el cine, p. 1.