Origen y características del movimiento obrero


Como consecuencia de la revolución industrial y de los cambios políticos acaecidos en los inicios de la sociedad contemporánea, se inició un proceso de transformación que puso fin a los estamentos. Aparecieron en su lugar las clases, grupos sociales organizados en función de la riqueza y el mérito. De entre ellos cabe destacar la burguesía y la clase trabajadora o proletariado, que sería el protagonista del movimientos obrero. Dedicaremos los siguientes minutos a analizar el movimiento obrero en su conjunto. Esto nos servirá de punto de partida para, en posteriores clases, explicar de forma detallada sus distintas variedades a lo largo del XIX. En otros vídeos abordamos cuestiones como la sociedad de clases, la ciudad industrial, ludismo, el origen del sindicalismo, el cartismo, socialismo utópico, marxismo, anarquismo e internacionales obreras.

 

La ciudad industrial del siglo XIX


Como consecuencia de la revolución industrial y de los cambios políticos acaecidos en los inicios de la sociedad contemporánea, se inició un proceso de transformación que puso fin a los estamentos. Aparecieron en su lugar las clases, grupos sociales organizados en función de la riqueza y el mérito. De entre ellos cabe destacar la burguesía y la clase trabajadora o proletariado, que sería el protagonista del movimientos obrero. En los siguientes minutos explicaremos los cambios en la ciudad de la época, centrándonos especialmente en los barrios burgueses y los ensanches. En otros vídeos abordamos cuestiones como la sociedad de clases, las características del movimiento obrero, ludismo, el origen del sindicalismo, el cartismo, socialismo utópico, marxismo, anarquismo e internacionales obreras.

 

La aparición de la sociedad de clases


Como consecuencia de la revolución industrial y de los cambios políticos acaecidos en los inicios de la sociedad contemporánea, se inició un proceso de transformación que puso fin a los estamentos. Aparecieron en su lugar las clases, grupos sociales organizados en función de la riqueza y el mérito. De entre ellos cabe destacar la burguesía y la clase trabajadora o proletariado, que sería el protagonista del movimientos obrero. En este vídeo abordamos el origen de la sociedad de clases, prestando especial atención a esos dos grupos. Posteriormente explicaremos cuestiones como las transformaciones urbanaslas características del movimiento obreroludismo, el origen del sindicalismo, el cartismo, socialismo utópico, marxismo, anarquismo e internacionales obreras.

Los judíos, el estado-nación y el nacimiento del antisemitismo II

La clase media baja, o pequeña burguesía, estaba constituida por los descendientes de los gremios de artesanos y de comerciantes que durante siglos habías estado protegidos contra los azares de la vida por un sistema cerrado que prohibía la competencia y que en última instancia se hallaba bajo la protección del estado. En consecuencia, culparon de su infortunio al sistema de Manchester, que les había expuesto a las asperezas de una sociedad competitiva y privado de toda protección especial y de los privilegios otorgados por las autoridades públicas. Fueron, por eso, los primeros en clamar por el «estado benefactor», del que esperaban no sólo que les protegiera contra la adversidad, sino que les mantuviera en las profesiones y oficios que habían heredado de sus familias. Y dado que el acceso de los judíos a todas las profesiones fue una característica destacada del siglo de la libertad de comercio, era casi corriente considerar a los judíos como «representantes del sistema de Manchester aplicado hasta sus últimos extremos», aunque nada distaba tanto de la verdad.

Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, p. 105.

Heroísmo

Los partidos políticos de hoy apelan a todas las ideas fuertes y a los nobles instintos de que dan fe Trafalgar y las Termópilas: disciplina, obediencia, sacrificio. Pero no les basta ya el vocablo deber. Enarbolan la bandera del heroísmo. «El principio del fascismo es heroísmo; el de la burguesía es egoísmo». Eso decían los carteles electorales que cubrían las paredes en Italia durante la primavera de 1934. Es sencillo y elocuente como una proporción algebraica. Es cosa hecha y artículo de fe.

Johan Huizinga, Entre las sombras del mañana, p. 141