La aparición de la sociedad de clases


Como consecuencia de la revolución industrial y de los cambios políticos acaecidos en los inicios de la sociedad contemporánea, se inició un proceso de transformación que puso fin a los estamentos. Aparecieron en su lugar las clases, grupos sociales organizados en función de la riqueza y el mérito. De entre ellos cabe destacar la burguesía y la clase trabajadora o proletariado, que sería el protagonista del movimientos obrero. En este vídeo abordamos el origen de la sociedad de clases, prestando especial atención a esos dos grupos. Posteriormente explicaremos cuestiones como las transformaciones urbanaslas características del movimiento obreroludismo, el origen del sindicalismo, el cartismo, socialismo utópico, marxismo, anarquismo e internacionales obreras.

Herbert Spencer y los tipos sociales


Herbert Spencer concebía la sociedad como un organismo vivo que, siguiendo las leyes generales de la evolución, está en constante crecimiento. De esta manera, durante ese proceso de transformación, las distintas sociedades van diferenciándose cada vez más unas de otras.

El autor intuía, por consiguiente, la necesidad de establecer unas regularidades científicas que permitieran comprender las sociedades y clasificarlas según sus rasgos. Esta debía ser, a su juicio, la tarea fundamental de la ciencia social.

La doble clasificación de la sociedad

La clasificación que nos ofrece Spencer se basa en dos elementos: la estructura interna de las sociedades y la actividad predominante.

El primero de estos permite establecer una jerarquía a partir del grado de complejidad que ofrecen.

Así, en función del desarrollo de su estructura interna, encontramos sociedades más evolucionadas que otras. Spencer las dividía en simples y complejas, situando también en este último grupo a las sencillas, las doblemente complejas y las triplemente complejas.

El segundo elemento para clasificar las sociedades es el relativo a la actividad predominante dentro de la sociedad.

Spencer situaba en los dos extremos a la sociedad militar y a la de carácter industrial. Sin embargo, dejó claro que ambos son dos extremos ideales que no se dan en la realidad: las sociedades existentes se sitúan dentro del espectro situado entre ellas.

En las sociedades simples no se da esta distinción en función de la actividad predominante. No obstante, en cuanto la situación se vuelve más compleja, se inicia la especialización, que en toda sociedad da lugar a unos órganos encargados de la producción y de la defensa.

Sociedades simples y complejas

Como ya hemos indicado, en función de su estructura, las sociedades se dividen en simples y complejas.

La primera de ellas es aquella en la que no existe especialización, estando todos los componentes de la sociedad dedicados a los mismos fines. Corresponde, por tanto, a los estadios más primitivos del desarrollo social.

Las sociedades son complejas cuando existe una mayor organización interna, que se manifiesta fundamentalmente en un aumento de la división del trabajo y en la aparición de instituciones permanentes.

A partir de ahí, según han ido adquiriendo nuevos rasgos o como consecuencia de la unión de dos o más sociedades complejas, han surgido las naciones y los estados modernos.

Sociedades militares y sociedades industriales

Las sociedades pueden ser de carácter militar o predominantemente industriales en base a la actividad que desempeñan la mayor parte de sus miembros. De esta forma, en el tipo social militar la organización se fundamenta en los modos y costumbres del ejército. Es decir, la agresión se convierte en el principio rector de las acciones de los ciudadanos.

Además, en las de tipo militar, la estructura social se organiza mediante una pirámide jerárquica en cuya cúspide se sitúa al líder del ejército. Éste organiza la labor productiva de tal modo que esté al servicio de las necesidades de la milicia.

En definitiva, prima el todo sobre las partes, hasta el punto de poner en cuestión aspectos tan básicos como la libertad individual.

Por el contrario, la labor productiva goza de una amplia autonomía dentro de las sociedades industriales. Esa libertad constituye el principio básico de las instituciones y la vida dentro de ese modelo social.

Esa autonomía es el principio básico en que se inspiran todas las instituciones de la vida social, al tiempo que se eleva como garantía del pluralismo interno. La ausencia de una voluntad rectora omnipotente y omnipresente permite que en las sociedades industriales se de una amplia división del trabajo.

Así, la organización del cuerpo social abandona los rasgos piramidales de la militar para adoptar formas de mutua dependencia.

Además, las instituciones y los gobernantes son elegidos de forma libre.

Los tipos de sociedad de Saint-Simon


Saint-Simon trató de explicar la crisis de identidad que atravesaba la sociedad de su tiempo.

Esta, como consecuencia de las revoluciones industrial y liberal, había experimentado profundas transformaciones en un periodo de tiempo muy corto: apenas medio siglo.

El autor resumió esa crisis afirmando que en su época se estaba viviendo el tránsito de un sistema feudal y teológico a otro de tipo industrial y científico. Ese proceso de cambio afectaba, por tanto, a la organización política, a la sociedad y al modo de producción.

Según Saint-Simon, la crisis, con todos sus desórdenes y conflictos, debía durar hasta la consolidación del nuevo sistema, dirigido por los industriales, y la desaparición del anterior, bajo la tutela de los guerreros.

Los dos tipos de sociedades: feudal e industrial

En el pensamiento de Saint-Simon, las consecuencias de la Revolución Francesa, así como de cuestiones socioeconómicas como la industrilización, la aparición de los conflictos de clase o el proceso de crecimiento urbano, tienen su origen en la existencia de dos modelos de sociedad.

En la teoría de la sociedad expuesta por este autor, el tipo de social feudal y el industrial son incompatibles. Tan sólo pueden coexistir en esos periodos de transición que, como queda dicho, van unidos a situaciones de crisis y conflictos.

La imposibilidad de coexistencia entre estos dos tipos de sociedades se debe a los fines fundamentales de cada uno: la guerra en el caso del feudal, y el trabajo en el industrial.

El sistema de las ideas en las sociedades antagónicas

La guerra y el trabajo determinan el origen del poder material dentro de los dos tipos de sociedades explicadas.

No obstante, existe también un poder espiritual íntimamente relacionado con ese fin. Es más, ese otro elemento, al generar un sistema de pensamiento, hace posible el establecimiento de un determinado poder material.

De esta forma, mientras en el caso de la sociedad feudal el sistema de las ideas es de carácter teológico, en la industrial predominará la ciencia.

Por tanto, se observa un cambio del dogma religioso o sacerdotal al de los hombres de ciencia, o, lo que es lo mismo, un periodo de conflicto entre ciencia y religión.

La teoría de las minorías dominantes

Saint-Simon deja claro en todo momento que el feudalismo y el predominio religioso eran condiciones necesarias para la posterior aparición de la etapa industrial.

Sin embargo, no oculta el problema que existe a la hora de dar el siguiente paso en la evolución a una sociedad más perfecta: habrá conflicto, pues ningún grupo abandona el poder de manera voluntaria.

Ese tránsito de una élite militar y religiosa a otra de carácter industrial y científico permiten a este autor esbozar su teoría sobre la circulación de las minorías dominantes.

De esta forma, con independencia del modelo de sociedad que se establezca, siempre encontraremos un grupo reducido de personas ostentando el poder.

En definitiva, el poder iría pasando de unos a otros conforme un modelo de sociedad es sustituido por otro. Lógicamente, en ese proceso de tránsito, además de conflicto, es imprescindible un cambio en el sistema de pensamiento.

Al respecto hemos de tener en cuenta que, a la hora de hablar de poder, Saint-Simon distingue entre material –desempeñado por militares en la sociedad feudal y por industriales en la industrial- y espiritual –bajo la tutela de los sacerdotes y teólogos en la sociedad feudal y de los científicos en la industrial.