La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas VII

…tal y como lo recuerda Garde, «hay que admirar la pervivencia de las viejas fronteras culturales. Los comunistas ganaban las elecciones en Serbia, al igual que había sucedido en los demás países balcánicos de tradición oriental: Rumania, Bulgaria, poco después Albania, siempre con la misma oposición entre la ciudad y el campo. Por el contrario, eran barridos en Croacia y en Eslovenia, en una repetición de lo que ocurría en los países centroeuropeos de tradición occidental: Hungría, Checoslovaquia, Polonia».

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 67-68.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas VI

Los tres partidos que alcanzaron mayor apoyo popular decidieron configurar un gobierno conjunto asentado en la idea de la rotación; la presidencia de la república recayó en manos de un miembro del SDA, Alija Izetbegovic, y la del parlamento en un serbio. Un croata se convertía, entre tanto, en primer ministro…

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 65-66.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas V

…se señalaba que Croacia seguiría integrada en Yugoslavia «hasta un nuevo acuerdo de las repúblicas yugoslavas o hasta que el parlamento decida otra cosa». Los dirigentes croatas se adscribían a un proceso paulatino y asentado en las negociaciones -lo que llamaban una «disociación»-, frente a la franca «separación» por la que parecían haber optado los eslovenos.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 64.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas IV

En el referéndum en cuestión, celebrado el 23 de diciembre, tomó parte el 93,5% de la población censada; un 94,6% de los votantes respaldó la opción independentista, circunstancia que parecía abrir un camino claro para el país que, tal y como lo recuerda Garde, presentaba una notable homogeneidad nacional, no tenía contenciosos de fronteras y gozaba de cierta prosperidad económica.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 64.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas III

Paul Garde se ha servido del término «revolución cultural» para dar cuenta del proceso iniciado en Serbia en 1986 de la mano de Slobodan Milosevic. En adelante las tendencias recentralizadoras se manifestaron estrechamente asociadas con el ascenso del nacionalismo serbio. Aunque su influencia real sea objeto de muchas disputas, el Memorándum que en 1986 redactó un grupo de responsables de la Academia de Ciencias de Serbia -y entre ellos el escritor nacionalista Dobrica Cosic, por entonces mentor ideológico de Milosevic- permite seguir las trazas de esa revolución. Aunque el texto que nos ocupa no desdeña la democratización como un factor para sacar al país del estancamiento -la misma terminología empleada en la URSS gorbachiviana-, el acento se depositaba en otras exigencias. Se reclamaba así lo que Milosevic entendía era una «reforma social» desburocratizadora encaminada a luchar contra los privilegios de la nomenklatura, al tiempo que se llamaba la atención sobre la discriminación que, siempre en opinión de los autores, padecían los serbios en la citada provincia autónoma de Kosovo, de mayoría albanesa. Más adelante las reivindicaciones se extendían a otros territorios de la Federación Yugoslava en los que la presencia, mayoritaria o no, de serbios era significativa. El Memorándum recordaba al respecto la reducción en el porcentaje de población serbia presente en determinadas áreas de Croacia que, como Kordun, Banja y Lika, eran las más pobres de esta república. El mismo tipo de argumento se hizo sentir con el tiempo en relación con otras áreas de la Federación Yugoslava: así, mientras Bosnia le había sido arrancada a Serbia para reducir su poder e influencia, lo mismo podía decirse de Macedonia, cuya configuración como república había puesto freno al sueño de una salida al mar Egeo. De acuerdo con una opinión común en los círculos nacionalistas serbios, la propia configuración de Montenegro como república había respondido al propósito de aminorar la importancia de Serbia en el seno de la Federación.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 56-57.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas II

Es el caso, también, de unas fuerzas armadas que exhibían al menos dos singularidades: la presencia masiva de serbios en sus escalafones superiores, lo que creaba un entorno propicio para la «serbianización» del ejército popular, y la existencia de estructuras de defensa territorial en cada una de las repúblicas, circunstancia que otorgaba a éstas cierto margen de maniobra en el ámbito militar.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 55.

La ruptura de la homogeneidad política: nacionalismo serbio y elecciones republicanas I

La especial configuración político-territorial de la Federación Yugoslava guardaba una estrecha relación, por fuerza, con la crisis. Sabrina P. Ramet ha llamado al respecto la atención sobre un fenómeno singular: en el régimen de Tito la «pluralidad ideológica», casi inexistente, se vio relativamente compensada por una «pluralidad regional» que tenía su origen en una notabilísima descentralización administrativa. Con el avance de la crisis del sistema, los conflictos entre las élites de las repúblicas -que no eran en modo alguno nuevos- adquirieron una clara preeminencia dentro de la propia Liga de los Comunistas de Yugoslavia. En este marco, los enfrentamientos ideológicos, de importancia marginal, se vieron visiblemente arrinconados por los enfrentamientos «nacionales».

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 53.

El modelo yugoslavo XIII

Por otra parte, Yugoslavia intentó estrechar los lazos con la Comunidad Económica Europea, con la que renovó los acuerdos comerciales en 1973; es cierto, sin embargo, que la competencia de los demás países mediterráneos del continente obstaculizó el crecimiento de las relaciones económicas. Con todo, la vinculación a la CEE se convirtió en un asunto de máxima importancia para Yugoslavia, tanto por el volumen de intercambios comerciales como por la dependencia del país con respecto a los créditos procedentes de la Comunidad.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 45.

El modelo yugoslavo XII

A comienzos de la década de 1970, el proceso de descentralización económica había ensanchado las diferencias entre las repúblicas al tiempo que aumentaba en todo el país los niveles de paro, la inflación y el déficit comercial. La decepción causada por las reformas económicas emprendidas en 1965, cuyo resultado se entendió en Croacia como un reforzamiento del sistema central de distribución de los recursos por medio de las instituciones financieras, contribuyó en gran medida a despertar el sentimiento nacional, aunque el detonante fue la defensa de la lengua croata frente a lo que se percibía como un proceso de asimilación y uniformización del serbocroata en favor de las formas dialécticas serbias. En 1967, un grupo de lingüistas croatas protestó en contra de un proyecto de publicación de un diccionario unificado en el que, a su juicio, la lengua croata sufría una grave discriminación.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 39.

El modelo yugoslavo XI

En junio de 1968 la revuelta estudiantil de Belgrado dio un nuevo impulso a las posiciones disidentes. Estudiantes, profesores universitarios e intelectuales, influidos por las ideas del mayo francés y por el «socialismo de rostro humano» de la primavera de Praga, manifestaron sus críticas en publicaciones como Praxis, y buscaron en los escritos del joven Marx el fundamento ideológico de la defensa de un modelo de sociedad orientado a satisfacer realmente las necesidades humanas del conjunto de la colectividad, y no los intereses de los grupos privilegiados del aparato del político y la organización económica.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 38.