El cine como agente histórico: su valor propagandístico

La explosión en 1949 de la primera bomba atómica rusa no hizo sino alentar la histeria. Los «cazadores de brujas» se lanzaron entonces sobre la comunidad hollywoodiense ya que no podía permitirse que el cine fuera utilizado como altavoz de las ideas «antiamericanas». Entre 1947 y 1953 Hollywood estuvo bajo sospecha. Las consecuencias fueron, por un lado, la creación de listas negras, donde quedaron englobados centenares de profesionales a los que se negó el trabajo por sus supuestas simpatías prosoviéticas. Por otro, la industria decidía poner en marcha una serie de películas anticomunistas para demostrar su apoyo al sistema. Así, entre 1948 y 1954 (hasta el final de la guerra de Corea), Hollywood produjo del orden de ciento cincuenta películas agresivamente anticomunistas. El fenómeno, aunque se mantuvo toda la década, iría cediendo en intensidad.

José-Vidal Pelaz López, El pasado como espectáculo: reflexiones sobre las relación entre la Historia y el cine, p. 7.

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