El modelo yugoslavo X

En 1964 Yugoslavia ingresó en calidad de observador en el Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAEM), a la vez que mantenía los acuerdos previos con la Comunidad Económica Europea.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 33.

El modelo yugoslavo IX

Miembro del Comité Central del partido desde 1938, fue uno de los principales ideólogos del nuevo régimen, y en 1953 ocupó los cargos de vicepresidente de la república y presidente de la Asamblea Federal. A principios de los años cincuenta Djilas comenzó a formular, desde posiciones marxistas, una crítica del estalinismo, definido como un sistema de capitalismo de estado sustentado por la policía política y la burocracia. Sus ideas, compartidas en principio por los demás dirigentes yugoslavos, comenzaron a resultar incomodas para el partido cuando, a partir de 1953, Djilas aplicó el mismo tipo de crítica a su propio país. En diversos artículos, el vicepresidente cuestionó la necesidad del monopolio del poder y atacó duramente a la nueva casta dirigente. Vilipendiado y aislado por sus antiguos camaradas, Djilas abandonó el partido y sus cargos públicos en marzo de 1954. Después de publicar en 1957 La nueva clase, libro en que se reafirmaba en sus críticas y denunciaba la pervivencia del estalinismo en la configuración política y económica de Yugoslavia, fue juzgado y condenado a prisión.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 29-30.

El modelo yugoslavo VIII

A partir de 1950, la mayor tolerancia ideológica y la diversidad de órganos institucionales diferenciaron claramente al gobierno yugoslavo de los demás gobiernos del Este. Es bien cierto, sin embargo, que algunos de los vicios originales del estalinismo se mantuvieron posteriormente, como el culto a la personalidad, la tendencia a imponer prácticas del «centralismo democrático», el control directo del ejército y la policía política por el aparato partidario y la persecución de todo tipo de oposición.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 27.

El modelo yugoslavo VII

Para eludir los efectos del bloqueo , la diplomacia yugoslava dirigió sus esfuerzos hacia Occidente, y a partir de 1951 comenzaron a llegar importantes ayudas de los EE.UU. y el Reino Unido. Estas ayudas, concedidas en el contexto de guerra fría para evitar el retorno de Yugoslavia al bloque soviético, permitieron que el país reorganizase el comercio exterior, modernizase la agricultura, desarrollase la industria y equipase el ejército con armamento eficaz.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 26.

El modelo yugoslavo VI

Fundado en 1919 con el nombre de Partido Socialista de los Trabajadores de Yugoslavia y conocido entre 1920 y 1952 como Partido Comunista de Yugoslavia, la organización padeció desde su origen el conflicto entre centralistas y federalistas que se deriva de la propia configuración del país. La revolución bolchevique despertó grandes expectativas en algunos sectores de la izquierda yugoslava, y especialmente entre serbios y montenegrinos, lo que propició un fuerte crecimiento del partido en sus primeros momentos. Así, en las elecciones para la Asamblea Constituyente celebradas en noviembre de 1920, los comunistas obtuvieron una importante representación. Sin embargo, en julio del año siguiente, tras el asesinato del ministro del Interior por uno de sus militantes, el partido fue declarado ilegal.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 17.

El modelo yugoslavo IV

Los pueblos conocidos como eslavos del sur llegaron a la zona oriental de la península de los Balcanes a lo largo del siglo VI, VII y VIII. Los serbios, el grupo más numeroso, se establecieron en el este de la actual Yugoslavia e inicialmente cayeron en la órbita de influencia cultural del imperio bizantino. Los croatas, establecidos en el oeste, comenzaron a diferenciarse de los serbios por su acercamiento al mundo latino, aunque durante siglos compartieron con aquéllos una lengua muy similar y una vaga conciencia de origen común. Sin embargo, pronto aparecieron diferencias fundamentales entre ambos pueblos: los serbios adoptaron el alfabeto cirílico, mientras que los croatas utilizaron el alfabeto latino; por otra parte, tras el cisma del año 1054 entre las iglesias de Roma y Constantinopla, los croatas cayeron del lado católico, mientras los serbios optaron por la Iglesia Ortodoxa. Además, los serbios se vieron sometidos a la dominación turca desde finales del siglo XIV hasta mediados del XIX, mientras los croatas estuvieron vinculados a Hungría y al imperio austro-húngaro desde el siglo XII hasta 1918. Unos y otros se adscriben, pues, a tradiciones políticas y culturales nítidamente diferenciadas.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 20.

El modelo yugoslavo III

El monarca, que había conseguido atraerse la enemistad de los liberales serbios y de los nacionalistas croatas, fue asesinado en 1934 en Marsella por un macedonio relacionado con los ustaches, un grupo ultranacionalista croata creado en 1929 por Ante Pavelic.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 16.

El modelo yugoslavo II

La división del país y la ocupación extranjera provocaron el inicio de la resistencia armada en julio de 1941. En Serbia se organizó una guerrilla a las órdenes de un coronel del antiguo ejército yugoslavo, Draza Mihailovic, al tiempo que los comunistas, guiados por Josip Broz «Tito», creaban núcleos de resistencia en Serbia y Montenegro. Aunque al principio ambas fuerzas colaboraron en la causa común contra los invasores y colaboracionistas, con el tiempo los chetniks (nacionalistas monárquicos) de Mihailovic se enfrentaron a los partisanos de Tito e incluso llegaron a aliarse con el enemigo frente al creciente poder comunista. Ello, junto con las represalias perpetradas por los chetniks contra la población croata y musulmana en respuesta a las masacres protagonizadas por los ustaches, debilitó el prestigio de Mihailovic como líder de la resistencia yugoslava contra la ocupación y el fascismo.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 16-17.

El modelo yugoslavo I

La historia reciente de Yugoslavia es la historia de dos fracasos: el de un proyecto de estado multinacional y el de una experiencia socialista singular. La unión política de los eslavos del sur o yugoslavos, propugnada ya en el siglo XVII por Iván Gundulic e impulsada por diversos movimientos paneslavistas antes de la primera guerra mundial, se hizo realidad en 1918.

José Carlos Lechado y Carlos Taibo, Los conflictos yugoslavos, p. 15.

Kosova después de la guerra: el protectorado internacional III

El segundo dato lo aportó cierta tensión reunificadora que, con visible apoyo occidental, se registró en el seno de la oposición serbia y se plasmó, ante todo, en la candidatura de Vojislav Kostunica a la presidencia federal. Como es bien sabido, y al cabo de muchas resistencias del aparato de poder miloseviciano, éste hubo de aceptar el triunfo de Kostunica en las presidenciales yugoslavas celebradas en septiembre de 2000. En diciembre del mismo año, la oposición, de nuevo con franco apoyo occidental, obtuvo un claro triunfo en las legislativas serbias y aupó a Zoran Djindjic al puesto de primer ministro de la república.

Carlos Taibo, Guerra en Kosovo. Un estudio sobre la ingeniería del odio, p. 174.