Experiencia Blog: la construcción del ensayo histórico


Esta semana mis alumnos se han vuelto a enfrentar a un examen con ensayo histórico. Cuestión sobre la que ya he reflexionado en entradas anteriores de esta bitácora:

La gran novedad en este caso es que, con el fin de solventar errores detectados en ensayos anteriores, he decidido valorar su proceso de elaboración a través de los blogs de mis alumnos. A continuación enumeraré las cuestiones que pretendía corregir, al tiempo que trataré de explicar cómo he evaluado esa parte del examen.

El problema de la información

El principal problema que he encontrado hasta la fecha tiene que ver con el uso de las fuentes. En el primer ensayo del curso descubrí que mis alumnos se contentaban con sacar la información de un único lugar en vez de realizar una búsqueda algo más ambiciosa por la red.

La principal consecuencia de eso era que sus textos, si bien presentaban notables diferencias con la página original, tenían una estructura muy similar a esta. Las palabras no coincidían con las de las fuentes, pero la información y la disposición del texto sí.

Como el objetivo no era únicamente realizar un ejercicio de búsqueda de sinónimos, sino aprender a buscar en la red, mezclar distintas fuentes y construir un texto lo más original posible, entendí que debía cambiar algo de cara al segundo ensayo del curso.

Las bitácoras de la asignatura como solución

Hace tres semanas, al comenzar la elaboración de los ensayos, indiqué a mis alumnos que deseaba ver en sus blogs la evolución de su trabajo en, al menos, cinco entradas. Así, de una forma o de otra, la construcción de sus textos quedaría reflejada allí.

En concreto, pedía un primer post en el que expusieran los motivos que les llevaron a elegir esa temática. La segunda entrada debía referirse a las fuentes utilizadas, haciendo hincapié en algún aspecto destacable de cada una de ellas. A estas debían seguir una serie de publicaciones en las que, de algún modo, quedase reflejada la evolución del texto.

Por último, los alumnos dedicarían un post a la versión definitiva de su ensayo, la que, según nuestro sistema de trabajo, debían escribir en el examen.

La evaluación del proceso de trabajo

Todo lo anterior carecería de sentido si no tuviera unas consecuencias palpables en la nota del examen. Por ese motivo, dentro de los cuatro puntos sobre los que valoro el ensayo, uno y medio están dedicados a ese proceso de elaboración del texto que ha quedado reflejado en los blogs.

En concreto, al terminar el examen, visité las bitácoras de cada uno de mis alumnos con el fin de valorar cómo habían ido construyendo sus ensayos a lo largo de las tres semanas anteriores.

Una vez terminada esa evaluación, valoré el grado de coincidencia entre las versiones definitivas publicadas en los blogs y lo escrito en los exámenes. Esta parte, como bien informé a los estudiantes días antes, contaba un punto de los cuatro dedicados al ensayo.

La restante puntuación –punto y medio- se llevó a cabo partiendo de la rúbrica dedicada a la calidad de la información, que publiqué a principio de curso y que puede ser consultada en uno de los enlaces que hay más arriba.

Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (2)


A finales del primer trimestre inicié una exposición de las dificultades que me había encontrado a la hora de aplicar el modelo flipped en 1º de Bachillerato. En esa primera entrada, que puede leerse aquí, me centré en los límites asociados a mi situación personal y a la novedad que suponía para el alumnado la clase invertida.

Ahora pretendo analizar la aplicación de la metodología flipped learning con itinerario libre y abierto. Es decir, explicar qué problemas intrínsecos a ella me han impedido alcanzar la totalidad de los objetivos que me fijé a finales de agosto. Considero que lo que planteo aquí, a diferencia del contenido de la primera parte de este balance, tiene difícil solución. Eso me ha llevado a reflexionar durante las vacaciones de Navidad y a hacer una serie retoques que serán objeto de futuras entradas de esta bitácora.

Límites del sistema

La mayor parte de los problemas que he encontrado a la hora de desarrollar el itinerario libre y abierto tienen que ver con la curiosidad del alumnado y los ensayos históricos que debían presentar en los exámenes. Para saber más sobre esta última cuestión, se pueden consultar estos dos textos de mi bitácora:

Como comentaba, el primer límite está relacionado con la curiosidad de los estudiantes o, más bien, con su falta de curiosidad. Aunque quizá sería más justo decir que se interesan por cuestiones que no tenía previstas. Es decir, no son “pasotas” ni mucho menos, solo que los itinerarios que yo les abría en los vídeos, aquello que llamaba “elige, tu propia aventura” no les atrae.

Ellos mismos –su curiosidad- han ido abriendo otros caminos al margen de los que yo proponía. En definitiva, mis ampliaciones han terminado resultando inútiles, pero se han abierto otras vías.

El segundo problema, como he comentado, se refiere a los ensayos históricos. La experiencia de estos meses me ha demostrado que no es posible profundizar en un tema complejo. Por tanto, he de replantearme esta cuestión; y ya adelanto que he llegado a una solución doble que comentaré en la próxima entrada.

Los límites del itinerario libre y abierto: un breve balance (1)


Estamos a punto de terminar el primer trimestre del curso, y sin duda es un buen momento para hacer balance del proyecto que, a finales del mes de agosto, exponía para inaugurar esta bitácora. El modelo flipped learning, combinado con lo que me dio por llamar itinerario libre y abierto, me resultaba muy atractivo sobre el papel.

Sin embargo, el día a día ha terminado por mostrarme los límites de mi proyecto para la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato.

Si bien es verdad que algunas de esas dificultades son consecuencia de mi situación personal –pluriempleado y con tres horas de conducción diarias-, no es menos cierto que hay otras inherentes al carácter utópico del planteamiento inicial.

Trataré de diferenciar ambas en mí balance, al tiempo que dejaré constancia de las ventajas del modelo a pesar de no colmar de manera completa mis aspiraciones iniciales. En esta primera entrada hablaré de mis dificultades personales, mientras que dedicaré la segunda a tratar los restantes aspectos.

Límites de la situación

En la entrada titulada “Seguimos aprendiendo de Henri Irénée Marrou”, que publiqué a finales del mes de septiembre, dejaba constancia de los problemas que estaba encontrando para desarrollar el modelo flipped learning con itinerario libre y abierto. A día de hoy, esas dificultades siguen estando ahí, si bien en algunos casos han variado en intensidad. Por ese motivo, además de remitir al citado texto, me limitaré a nombrarlas y explicar qué ha cambiado en cada una de ellas.

1. El riesgo a naufragar en la novedad. Mis alumnos, no solo nunca habían trabajado según el sistema de la clase invertida, sino que desconocían buena parte de los medios –ya sea tecnológicos o de otro tipo- que hemos utilizado a lo largo del trimestre. Esto ha dificultado enormemente la tarea de desarrollar mi proyecto, sobre todo en las primeras semanas. Y aunque es cierto que, a partir de finales de octubre, la situación ha ido mejorando sustancialmente, todavía se nota a veces esa falta de experiencia.

2. Itinerario libre versus tiempo libre. Hace meses decía que me estaba resultando muy complicado proporcionar a mis alumnos material opcional para sus itinerarios libres. Los vídeos obligatorios me consumían la mayor parte del tiempo, dejando muy poco para lo demás. Pasados casi tres meses puedo decir que la situación continúa igual. Es más, creo que incluso el número de información optativo que les proporciono es menor.

3. Un nuevo reto en un año complejo. En la línea con el punto anterior hemos de situar la exigencia del trabajo en la Universidad de Valladolid. El tiempo que paso conduciendo, unido a la preparación de las clases en la Facultad de Comercio y mi presencia en las mismas, me limita mucho a la hora de desarrollar el modelo en su totalidad. Esto me ha llevado a una especie de repliegue que, con un poco de suerte, toque a su fin cuando en enero termine con mi asignatura allí.

Blogueros de la Historia: evaluar y acompañar en el proceso de aprendizaje


Esta semana, cada uno de los alumnos de Historia del Mundo Contemporáneo, creó su propio blog en wordpress. La idea es que, de aquí en adelante, ese espacio sirva para que publiquen sus trabajos y reflexiones sobre la asignatura. También podrán añadir noticias, vídeos, imágenes, obras de arte o canciones que guarden relación con la asignatura.

Ahora bien, desde mi punto de vista lo más interesante de esos espacios es que se podrá analizar mejor su proceso de trabajo.

El blog no será únicamente un lugar donde poner el producto final, sino que, en los distintos post, se podrá ver la evolución de sus proyectos. Considero que ese aspecto es clave, pues como docente no pretendo evaluar únicamente los resultados, sino cómo se ha recorrido el camino para llegar a ellos. De igual modo, la lectura de sus bitácoras me permitirá detectar de una forma más rápida y certera sus dificultades y carencias.

Secuencia temporal para trabajar con blogs

Lo cierto es que mi intención era comenzar con los blog en el mes de septiembre. Sin embargo, las dificultades de desarrollar el modelo flipped learning con alumnos nuevos, unidas a la falta de tiempo por mi parte y a la implantación del itinerario libre y abierto, han terminado por retrasarlo todo hasta la segunda quincena de noviembre.

Los pasos a seguir en este proceso son los siguientes:
  1. Una sesión en informática para crear las cuentas de wordpress y explicar aspectos básicos como el diseño, la publicación y edición de una entrada, la inserción de imágenes y vídeos o el modo de eliminar un post.
  2. Repetición de esa operación, a modo de tarea, en casa para comprobar si son capaces de crear una entrada varias horas después y sin ayuda del profesor.
  3. Corrección concienzuda de las publicaciones realizadas en las dos primeras semanas con la intención de ayudarles en sus primeros pasos.
  4. Publicación de, al menos, una entrada semanal que refleje el trabajo de aula. Al margen de esto podrán incluir noticias, obras de arte, enlaces…
  5. Una segunda sesión en el aula de informática (probablemente en el mes de enero) para mejorar sus conocimiento sobre wordpress, de tal modo que eso les permita mejorar la apariencia del blog y su trabajo.
  6. Difusión de algunos de los post más interesantes a través de las redes sociales.
  7. Recopilación de esas publicaciones en un conjunto de iBooks creados con la aplicación Book Creator.

Aspectos a abordar en futuras entradas

No pretendo agotar en este artículo todos los aspectos relacionados con el proyecto que tenemos entre manos, entre otras cosas porque apenas estamos empezando. Sin embargo, tengo intención de publicar en el futuro varios textos sobre la cuestión.

En concreto, considero que sería necesario explicar la conveniencia de evaluar también el proceso de trabajo, y no únicamente los resultados.

De igual modo, como docente que deja constancia de su trabajo y reflexiones en una bitácora, entiendo que debo indicar qué criterios se siguen para evaluar los blogs de los alumnos. A todo esto hemos de añadir un último texto sobre la valoración final del proyecto. Este, como es lógico, no estará disponible hasta el comienzo del verano.

Primeras impresiones de los ensayos históricos


Una de las claves del itinerario libre y abierto que he planteado este curso para la Historia del Mundo Contemporáneo es, sin lugar a dudas, el ensayo histórico. Este elemento, que supone en torno a un tercio de la nota del examen, permite evaluar al mismo tiempo, tanto la capacidad de los alumnos para desarrollar un texto de manera correcta, como su trabajo de recopilación, selección y estructuración de la información.

Ahora bien, al margen de que permita desarrollar, como mínimo, tres competencias clave -digital, lingüística y aprender a aprender-, el ensayo histórico es, fundamentalmente, la piedra angular del sistema libre y abierto.

En su proceso de elaboración, apoyándose en el material aportado por el docente, los alumnos van configurando de forma autónoma su propio itinerario. Este, posteriormente, queda plasmado en un texto que, en base a una rúbrica previamente conocida, será objeto de evaluación por parte del profesor.

Trimestre I: los límites del ensayo

Desde un punto de vista meramente teórico, al menos a mi juicio, los dos párrafos anteriores suenan muy bien. Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja, la verdad, y más cuando se trata del primer curso en el que sigo el modelo flipped learning con itinerario libre y abierto.

Por ese motivo, me he decidido a escribir este texto, donde expondré algunas de las dificultades que me he encontrado:
  1. La materia prima con la que he trabajado –mis alumnos- llevan años acostumbrados a realizar los trabajos siguiendo un modelo que, desde mi punto de vista, es totalmente inadecuado. Lo que ha hecho la inmensa mayoría es buscar información en una única página de internet (habitualmente Wikipedia) y, con ese material, reelaborar un texto sin apenas trastocar la estructura previa.
  2. Mis ocupaciones –fundamentalmente mi trabajo en la universidad- me han impedido poner a disposición de mi alumnado todo el material que me hubiera gustado, ya sea vídeos, textos o imágenes. El modelo “Elige tu propia aventura” aplicado a la educación ha terminado por fracasar porque la persona que tenía que ofrecer alternativas en los itinerarios no lo ha hecho.
  3. Otros proyectos desarrollados en la asignatura han terminado por quitarle horas a la elaboración del ensayo. De esta manera, en contra de mi intención inicial, los alumnos solo han tenido cuatro horas de clase para desarrollar el trabajo bajo mi supervisión.
  4. El siguiente aspecto negativo a destacar ha de relacionarse en parte con este último y en parte con el primero: hay estudiantes que son incapaces de aprovechar mínimamente el tiempo en el aula. Acostumbrados a clases de historia mayormente pasivas, continúan con la idea de que se trabaja en casa. Es decir, además de ser pocos los días dedicados a la elaboración del ensayo, hay alumnos que no han aprovechado ni la mitad de ese escaso tiempo que se les dio.

Trimestre II: en busca de soluciones

A pesar de todo lo indicado anteriormente, no considero que el trabajo realizado haya sido malo. Evidentemente, no he sido capaz de llevar a término todo lo que tenía en mente, pero en los ensayos que he leído estos últimos días hay más trabajo y aprendizaje de la historia que en cualquiera de las preguntas de desarrollo sacadas del libro de texto.

Por tanto, no me planteo una vuelta atrás: tanto el itinerario libre y abierto como su evaluación mediante un ensayo, me siguen convenciendo.

Únicamente planteo una serie de correcciones con las que espero solucionar algunos de los problemas expuestos anteriormente:

  1. Considero que no he sabido explicar bien a mis alumnos qué es lo que buscaba con el ensayo, así como los pasos que debían seguir para evaluarlo. En el futuro haré especial hincapié en la necesidad de consultar varias fuentes, ya sea un texto o material audiovisual, antes de comenzar a poner los cimientos del texto. Evidentemente, para cerciorarme de que están haciendo eso realmente, haré que lean más en clase y preguntaré en los primeros día de dónde piensan sacar la información. De esta manera será más fácil corregir a los “amigos” de la fuente única.
  2. Aunque tendré tutorías durante el segundo cuatrimestre, mis clases en la universidad terminan el 16 de diciembre. Es decir, en los dos trimestres que quedan de curso tendré más tiempo para ampliar el material a disposición de mis alumnos. Eso permitirá que el número de itinerarios se multiplique.
  3. Con el fin de que dediquen muchas horas a pulir sus ensayos, me he planteado realizar una única prueba con ensayo al final del trimestre. Hasta ahora la idea era que realizaran uno en cada examen; es decir, cada mes y medio. Pero me he dado cuenta de que eso no es posible: es una locura. Pienso que con este nuevo sistema podremos dedicar más sesiones de aula a ese trabajo.
  4. Mis alumnos llevan apenas dos meses con el modelo de la clase invertida. Me parece que, teniendo en cuenta eso, es comprensible que sigan actuando a veces con mentalidad de “aula tradicional”. Haré hincapié en la necesidad de cambiar, pero creo que es lógico que pase un tiempo antes de que se den cuenta de cómo funcionan las cosas en este nuevo sistema. Soy consciente de que no puedo pedirles una adaptación completa en tan poco tiempo.

Cualquier buen observador verá reflejados en estos cuatro puntos los problemas a los que hacía referencia en el epígrafe anterior. Sin embargo, hay una quinta medida que afecta a varios a la vez. Me estoy refiriendo al cuaderno de clase, que mis alumnos elaborar en formato blog. La idea es que, a partir de ahora, este sirva como cuaderno de bitácora de sus ensayos. Es decir, ahí deben publicar la información que les llame la atención, sus reflexiones sobre el tema, sus dificultades…

En definitiva, una herramienta muy interesante para profundizar en su trabajo, al tiempo que a mi me aportará información de primera mano para evaluarles y ayudarles.

Rúbrica sobre el ensayo histórico


Como expliqué en las dos primeras entradas de esta bitácora, el desarrollo de mi itinerario libre y abierto se evalúa en gran medida a través de la elaboración de un ensayo histórico en el examen.

Al tiempo que se explica el temario, los alumnos han de ir aprovechando los materiales optativos que el profesor pone a su disposición para trabajar una cuestión específica de la materia que libremente has escogido. También pueden añadir, con la supervisión del docente, la información que consideren oportuna. Se trata de que eso sirva para desarrollar un texto en el examen sobre esa temática. Eso es, al fin y al cabo, lo que he denominado ensayo histórico.

En la imagen de arriba muestro la rúbrica que utilizaré para corregir esos textos. Desde ayer los alumnos tienen acceso a ella en la plataforma educativa Schoology, así saben qué valoro y cómo lo valoro.

Kahoot, desarrollando la primera actividad intercentros


La colaboración con estudiantes de otros institutos y colegios ocupa un lugar fundamental dentro del modelo que he planteado para la asignatura de Historia del Mundo Contemporáneo en este curso. Al margen de la cuestión del itinerario libre y abierto o del propio modelo de la clase invertida –o más bien en relación con ambos-, hemos de situar mi empeño por derribar las paredes del aula.

En el mundo de la globalización y de la interconexión, una clase no puede seguir siendo un lugar cerrado y opaco.

Las nuevas tecnologías, y sobre todo la rapidez con la que viaja la información, nos permiten intercambiar impresiones con otros alumnos y docentes. Es más, mi experiencia hasta la fecha es que eso contribuye al enriquecimiento del aprendizaje, tanto en lo relativo a los contenidos como en el ámbito de la motivación.

De ahí que hace unas semanas contactara con otros profesores de secundaria para desarrollar proyectos comunes durante el curso. En algunos casos son profesionales que llevan años haciendo tareas similares. Por tanto, aunque lancé la primera piedra para formar el grupo, más que proponer me he dedicado a aprender de ellos.

Poniendo a prueba nuestros conocimientos

La pasada semana realizamos la primera actividad conjunta, que consistía en desarrollar un cuestionario de veinte preguntas en Kahoot sobre la revoluciones inglesas del siglo XVII. Una vez terminado, se debía enviar a los restantes grupos, que a su vez nos pasarían los suyos para que los contestáramos.

En líneas generales, la actividad salió bastante bien. De entrada hay que tener en cuenta que a los alumnos suele atraerles Kahoot, a lo que añadimos la novedad de participar en uno elaborado por personas de su edad que estudian lo mismo. Sin embargo, para mí el aspecto fundamental es que, esas dos tareas entretenidas para ellos –elaborar un cuestionario y contestar el de otros estudiantes-, les han permitido consolidar los contenidos de ese apartado de la asignatura.

Evidente, no todo ha resultado maravilloso. He detectado ciertos errores a evitar en ocasiones futuras.

El primero de ellos tiene que ver con la temática: quizá por falta de entendimiento entre los profesores, o por dificultades de los alumnos para buscar tantas preguntas en un apartado breve del temario, se acabaron incluyendo aspectos ajenos a las revoluciones inglesas. Se trata de una cuestión fácil de solucionar pues, o bien se hace hincapié en la necesidad de ceñirse a lo acordado, o bien se amplía la temática para que sea más sencillo encontrar preguntas.

 

El segundo problema se dio únicamente en mis dos grupos, no en los de los otros docentes (que yo sepa). Al tratar de centralizar, de hacer pasar por mi supervisión, los cuestionarios realizados por los alumnos, terminé por generar un sistema muy rígido de trabajo. En lugar de eso, tal vez debí haber formado grupos que, por su cuenta, elaboraran sus propios Kahoots. Mi impresión es que ha sido justamente la fase de elaboración la que menos les ha servido para consolidar sus conocimientos.

El tercer y último error tiene que ver con lo que podríamos denominar “empacho de kahoots”. La participación de siete grupos de 1º de bachillerato y 4º de ESO, puso a disposición de cada una de mis dos clases un total de seis cuestionarios (realizaron todos menos el que habían confeccionado ellos mismos, como es lógico). En mi ingenuidad, realicé todos en una única sesión, por lo que, al final, ya respondían por inercia. En definitiva, el exceso llevó a cierto aburrimiento, a la pérdida de la ilusión por algo que se había vuelto rutinario.

Para otra ocasión, la solución a esta última problemática será distribuir los kahoots en varias sesiones. Es más, creo que eso será más eficaz a la hora de repasar los contenidos del tema, pues en lugar de un repaso haremos varios gracias a los distintos cuestionarios.

Para terminar, solo me queda agradecer la participación y buen hacer de los alumnos de @vialap69, @virgicapil, @juanfisicahr y @teachermsisabel (y a los propios docentes, claro está). De igual modo, si alguien se anima a unirse a esta comunidad formada por cinco centros de comunidades autónomas distintas, será bienvenido.

Calentando motores: un balance de las primeras doce clases


Hoy hemos completado la tercera semana de proyecto flipped learning con itinerario libre y abierto en la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Lo cierto es que, teniendo en cuenta las dificultades con las que se ha tenido que lidiar -véase la entrada Seguimos aprendiendo en Henri Irénée Marrou– los resultados son bastante satisfactorios.

En las doce primeras clases del curso, a partir de los vídeos elaborados por el profesor, los alumnos han realizado las siguientes tareas en el aula:
  • Actividad en grupos de cuatro alumnos que tenía como finalidad recordar los contenidos de los vídeos sobre el Antiguo Régimen que, días antes, habían visto.
  • Redacción individual de un texto a partir de las ideas extraídas en las actividad anterior.
  • Trabajo en parejas sobre un tema relacionado con las revoluciones inglesas del siglo XVII y posterior exposición oral ante los compañeros.
  • Elaboración de un Kahoot para compartir con alumnos del Gabriel Miró (Orihuela), Antonio Calvín (Almagro), Sapere Aude (Villanueva del Pardillo) y del Colegio Hispano Inglés (Santa Cruz de Tenerife).

Buena parte de esas tareas se han basado en el contenido de los siete vídeos obligatorios elaborados hasta la fecha. A esto hemos de añadir la posibilidad de consultar los materiales opcionales que el profesor pone a su disposición.

Contra todo pronóstico, a pesar de las múltiples ocupaciones de estos días, he logrado que tengan acceso a seis fragmentos de películas con sus correspondientes comentarios históricos, así como a once textos relacionados con el Antiguo Régimen, las revoluciones inglesas del XVII y la Independencia de los EE.UU. Todo eso puede consultarse aquí.

En definitiva, aunque queda mucho por hacer, ha sido un comienzo bastante satisfactorio y en el que creo que han aprendido más de lo que realmente creen.

Medidas para limitar un proyecto inabarcable


Hace una semana, en la última entrada de esta bitácora, exponía las dificultades con las que me estaba encontrando para desarrollar un modelo de itinerario libre y abierto en la asignatura.

Fundamentalmente, era una cuestión de falta de tiempo, aunque también hacía referencia a lo fácil que es programar una forma de impartir la asignatura durante las vacaciones. Solo cuando se tiene enfrente un alumnado de carne y hueso -buenos estudiantes, todo hay que decirlo, pero humanos-, se empiezan a manifestar las primeras dificultades.

El objetivo de hoy será explicar qué he corregido de mi plan inicial para hacerlo abarcable, para adecuarlo a mis circunstancias y a las de mis alumnos. Quizá, tras leer lo que viene a continuación, muchos penséis que lo he solucionado todo de una forma sencilla: reduciendo mi carga de trabajo. Sin embargo, y ese es el gran reto de estos párrafos, trataré de demostrar que el camino tomado es un poco más complejo.

Rectificar es de sabios: moviendo el temario

Supongo que con 1º de Bachillerato terminará por suceder lo mismo que me está pasando ahora con 2º de ESO: una vez elaborado el material básico –fundamentalmente los vídeos- todo es más sencillo.

Sin embargo, al tratarse del año I en el desarrollo de la Historia del Mundo Contemporánea según el modelo flipped classroom, voy con la lengua fuera.

Eso me ha obligado a replantearme la temporalización de las unidades didácticas. En un principio, en la primera evaluación iba a dar cuatro bloques: la crisis del Antiguo Régimen y las revoluciones atlánticas, la Restauración y las oleadas revolucionarias, la revolución industrial y el movimiento obrero, y el imperialismo y la política de finales del XIX. Pues bien, he pasado el último de esos apartados al mes de enero.

Tomé esa decisión para darme cierto margen hasta que, en el mes de enero, termine mi asignatura cuatrimestral en la Universidad de Valladolid. Pero también porque son los bloques más densos del temario. No todas las unidades son igual de largas, y me he dado cuenta de que estas, aunque son solo cuatro, realmente son la mitad del temario. En definitiva, esos han sido los dos motivos que me han llevado a desplazar un apartado a la segunda evaluación.

Un itinerario más libre, pero menos abierto

La segunda medida que he adoptado para que mi proyecto sea abarcable ha consistido en reducir la cantidad de material optativo que pongo a disposición de los alumnos. Es decir, mientras los vídeos obligatorios avanzan, son menores las posibilidades de ampliar materia. En ese sentido, puede decirse que el itinerario es menos abierto.

Ahora bien, esa carencia por parte del profesor se suple con una mayor autonomía para que el estudiante busque material donde considere oportuno. De ahí que, en el título del epígrafe, hable de un itinerario más libre.

Es evidente que así tendré menos control sobre sus fuentes de información, pero también es verdad que eso les permitirá desarrollar mejor la competencia digital y el sentido crítico.

De todos modos, mis aportaciones siguen siendo más que suficientes. Hasta la fecha, por cada vídeo obligatorio que hago, genero tres elementos para ampliar. Además, según avancemos hacia la Revolución Francesa esa media se va a ir ampliando. Por tanto, aunque me gustaría hacer más, el material que pongo a su disposición no es despreciable ni mucho menos.

Introducción a la Historia del Mundo Contemporáneo


Iniciamos las clases dedicadas a la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato con una breve explicación de la asignatura. En el siguiente vídeo se explican los contenidos que se abordarán, así como la forma de desarrollar un itinerario libre y abierto.