La Asamblea Nacional, en «María Antonieta» de Stefan Zweig


«Al cabo de pocos días, los dos brazos privilegiados, la nobleza y el clero, están ya en agria hostilidad contra el Tercer Estado; rechazado este, se declara constituido en Asamblea Nacional por su propio poder, y en la sala del Juego de Pelota presta juramento de no disolverse antes de que esté cumplida la voluntad del pueblo y votada la Constitución. La corte se espanta ante ese demonio popular que ella misma ha ido a sacar de su guarida (…) De un día a otro, la muda criatura llamada «pueblo» ha adquirido voz por medio de la libertad de prensa, proclama sus derechos en centenares de folletos, y en inflamados artículos de periódicos descarga su furor revolucionario».

La convocatoria de los Estados Generales, en «María Antonieta» de Stefan Zweig


«…resuelve el rey, en el último momento, después de las habituales vacilaciones, convocar los Estados Generales, que desde hace doscientos años representan realmente a todo el pueblo. Para privar de su supremacía anticipadamente a aquellos en cuyas manos están todavía los derechos y la riqueza, el primero y el segundo Estado, la nobleza y el clero, ha duplicado el rey, por consejo de Necker, el número de representantes del tercer Estado. Así, ambas fuerzas están en equilibrio y el monarca se reserva con ello el poder decidir en última instancia. La convocatoria de la Asamblea Nacional aminorará la responsabilidad del rey y fortalecerá su autoridad: así se piensa en la corte. Pero el pueblo piensa de otro modo; por primera vez se siente convocado, y sabe que sólo por desesperación, y nunca por bondad, llaman los reyes a sus consejos al pueblo. Una tarea inmensa es atribuida con ello a la nación, pero también se da la ocasión que no volverá a presentarse; el pueblo está decidido a aprovecharla. Un arrebato de entusiasmo se desborda por ciudades y aldeas; las elecciones son una fiesta; las reuniones, lugares de mística exaltación nacional. Por fin puede comenzar la obra: el 5 de mayo de 1789, día de la apertura de los Estados Generales, por primera vez es Versalles no sólo residencia de un rey, sino la capital, el cerebro, el corazón y el alma de todo Francia».

Rúbrica sobre el ensayo histórico


Como expliqué en las dos primeras entradas de esta bitácora, el desarrollo de mi itinerario libre y abierto se evalúa en gran medida a través de la elaboración de un ensayo histórico en el examen.

Al tiempo que se explica el temario, los alumnos han de ir aprovechando los materiales optativos que el profesor pone a su disposición para trabajar una cuestión específica de la materia que libremente has escogido. También pueden añadir, con la supervisión del docente, la información que consideren oportuna. Se trata de que eso sirva para desarrollar un texto en el examen sobre esa temática. Eso es, al fin y al cabo, lo que he denominado ensayo histórico.

En la imagen de arriba muestro la rúbrica que utilizaré para corregir esos textos. Desde ayer los alumnos tienen acceso a ella en la plataforma educativa Schoology, así saben qué valoro y cómo lo valoro.