Radio Historia: las revoluciones rusas


Aprovechando el centenario de las revoluciones rusas de 1917, los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Juan Martín el Empecinado (Aranda de Duero, Burgos) realizaron en el curso 2016-2017 una serie de audios para conmemorar esa efeméride. La mayoría de ellos son entrevistas y breves tertulias radiofónicas, si bien llegaron a componer una canción que, si me dan su permiso, publicaré en breve.

El sistema de trabajo es fue muy similar al que habitualmente desarrollan sus compañeros de 2º de ESO para el proyecto «Reporteros de la Historia». Es más, incluso la rúbrica utilizada es la misma, como bien se puede observar en la imagen de cabecera. Al margen de la época histórica tratada, la principal diferencia entre estas dos actividades es el nivel de exigencia, más alto para los de 1º de Bachillerato.

A partir de esta primera experiencia, mi idea es introducir modificaciones en el proyecto hasta generar auténticos programas de radio sobre diversos episodios de la Historia Contemporánea. Es decir, coordinar la actividad del alumnado con el fin de generar un producto único que incluya entrevistas, debates, tertulias, música, noticas… Eso sí, sin perder de vista uno de los elementos claves: salvo la edición del audio, todo se hace en el aula.

Entrevistas a Nicolás II, Trostki y Stalin:

Tertulia periodística con Lenin y Stalin

Cuarto Milenio: grabación a Lenin

 

Programa #DifundeHistoria


A comienzos de esta semana hemos recibido una buena noticia: Difunde Historia -un programa que engloba #RenacimientoCigales, #ÉpocaDeRevoluciones y #ArteMedieval- ha sido una de las tres experiencias educativas de Secundaria y Bachillerato seleccionadas para el III Congreso Europeo de Flipped Classroom.

Es solo el primer paso, pues de los proyectos presentados solo uno resultará premiado. Sin embargo, es un orgullo que el trabajo de mis estudiantes haya superado un proceso selectivo al que se presentaron un centenar de experiencias. Además de su labor, es de agradecer la colaboración de otros docentes y su alumnado, así como de las cientos de personas que nos apoyaron desinteresadamente en Twitter.

En los siguientes enlaces puede consultarse la memoria que presentamos para el Congreso, así como la entrevista en la Cadena SER de Aranda de Duero del 11 de abril y en la Cadena SER de Castilla y León del día 12:

Experiencia Flipped 44: Programa #DifundeHistoria 

Además, El Diario de Burgos publicó información sobre #DifundeHistoria y el III Congreso Europeo de Flipped Classroom en sus ediciones del jueves 13 y el domingo 16 de abril:

Seguimos aprendiendo de Henri Irénée Marrou


Una semana ha sido suficiente para encontrar las primeras dificultades en el desarrollo del modelo flipped con un itinerario libre y abierto. Con estas palabras, no pretendo, ni mucho menos, firmar el acta de defunción de mi proyecto, pero es evidente a todas luces que en julio y agosto las cosas se ven de otra manera.

Por tanto, será necesario hacer un esfuerzo para acomodar –véase simplificar o ralentizar- el plan inicial a las circunstancias reales del curso académico y de un alumnado de carne y hueso.

Lo cierto es que, a lo largo de los últimos días, me he acordado bastante del que fuera uno de mis libros de cabecera al iniciar la tesis doctoral. Me estoy refiriendo a El conocimiento histórico, de Henri Irénée Marrou, y de su empeño por recordar a los recién llegados a la profesión que no son omniscientes ni omnipotentes:

“Si, hijo mío, tú no eres más que un hombre, y esto no es razón para renunciar a llevar a cabo tu tarea, tu tarea del hombre-historiador, humilde, difícil, pero dentro de sus limitaciones, seguramente fecunda”.

Quizá deba recuperar los consejos de ese maestro y replantearme la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato desde el punto de vista de un ser limitado en capacidad y tiempo. El cómo hacerlo será motivo de una futura entrada, pues ahora mi objetivo es mostrar esas dificultades a las que me vengo refiriendo.

El riesgo de naufragar en la novedad

En primer lugar, me gustaría referirme a mi alumnado. Al cambiar de centro educativo, me enfrento a dos grupos de 1º de Bachillerato que no conozco. Eso hace que mi proyecto flipped con itinerario libre y abierto parta en situación de clara desventaja, pues a ningún docente se le escapa que siempre es más fácil comenzar cuando sabes a quién tienes enfrente, con sus defectos y virtudes.

A mi falta de información sobre la “materia prima” de mi trabajo hay que añadir que ellos tampoco me conocen. Nunca han trabajado conmigo ni han utilizado la metodología de la clase invertida.

En definitiva, en apenas una semana he abierto muchas puertas, demasiadas novedades a mi entender, y temo que eso sea contraproducente.

Considero que es necesario ir más despacio, aunque eso vaya en perjuicio del sistema. Habrá tiempo otros años de desarrollar mi idea inicial, pues ahora sería irresponsable pretender llevarla a cabo sin pensar en los alumnos. De nada valdría desarrollar el curso tal y como lo concebí hace mes y medio si, al final, el único que llega a la orilla es el profesor.

Itinerario libre versus tiempo libre

El curso pasado ya comprobé como mi carga laboral se multiplicaba por dos al asumir el modelo de la clase invertida. Cada uno de los vídeos que preparé para mis alumnos de 2º de ESO me llevaba entre cinco y siete horas de trabajo, a lo que hemos de añadir las tareas propias del docente: corrección de trabajos y cuadernos, tutorías con las familias, control de la asistencia, elaboración de programaciones e informes, preparación de exámenes, reuniones de departamento, claustros…

Llegados a este punto, más de uno podría pensar que las horas dedicadas a los vídeos se compensaban con el hecho de no tener que preparar las clases. Sin embargo, esa afirmación es falsa. Por mucho que la explicación pase a YouTube, un profesor que da la vuelta a su clase sigue teniendo que estar en el aula con sus alumnos. Hay que preparar actividades, proyectos, debates, juegos… para que lo aprendido en los vídeos se asiente.

Por tanto, una de las características fundamentales del modelo flipped, además de su eficacia y de la satisfacción que genera, es la cantidad ingente de tiempo que consume.

Si eso es así con un temario lineal, donde un vídeo va después de otro y así sucesivamente ¿cómo será con un itinerario libre y abierto? Tengo la respuesta: es una auténtica locura. Además de las grabaciones obligatorias, el docente tiene que preparar un material opcional -ya sea en texto, imágenes o vídeo- que los alumnos pueden seguir según sus intereses. Hasta la fecha, por cada elemento troncal, he desarrollado otros tres optativos.

Dicho esto, creo que se comprende bien la relativa situación de agobio en la que vivo, así como la necesidad de acomodar mis planes iniciales para no morir en el intento.

Un nuevo reto en un año complejo

El tercer problema al que me enfrento este curso tiene que ver con la cantidad de ocupaciones y compromisos que he adquirido. Además de formar parte del Grupo de Investigación de Historia Reciente (GIHRE), con mi trabajo sobre perfiles del centro político, he sido seleccionado para una plaza de profesor asociado en la Universidad de Valladolid. Es decir, al terminar mis clases en el instituto, voy cuatro tardes a la semana a la Facultad de Comercio para impartir la asignatura de Historia Económica.

Evidentemente, todo esto consume tiempo de preparación de clases, explicaciones en el aula y tutorías en el departamento. Pero, además, contribuye a incrementar mi estancia en el coche: paso tres horas al día al volante recorriendo las carreteras que conectan Palencia, Aranda de Duero y Valladolid.

Por último, está la cuestión de desembarcar en dos puestos de trabajo a la vez. Si ya de por si resulta complicado habituarse a los modos de hacer de un único centro, cualquiera puede imaginarse lo que supone intentarlo en dos. A esto tenemos que añadir la obligación de adaptar la mitad de las programaciones a la LOMCE y revisar las que se hicieron el año anterior.

Ahora bien, me gustaría terminar con algo de optimismo entre tanta queja. Me falta tiempo, eso es evidente, pero poco a poco empiezo a encontrar la forma de cumplir mis objetivos. Eso sí, como ya he dicho, será necesario sacrificar algunos aspectos del proyecto.

Alea iacta est


Con esta entrada inicio el cuaderno de bitácora que, a imitación de otros docentes blogueros, voy a realizar de mi experiencia flipped classroom en la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Por delante esperan nueve meses en los que narraré las peripecias de mis dos grupos del IES Juan Martín el Empecinado de Aranda de Duero (Burgos).

#Flipdebate: buscando ideas entre docentes

Antes de explicar cómo voy a llevar a cabo esa tarea, he de referirme a los contenidos y participantes de los debates que tuvieron lugar en Twitter durante la segunda mitad del mes de agosto. Sin duda, abusando de la amabilidad y la buena disposición de otros profesores, lancé a la red de los 140 caracteres varias preguntas sobre su forma de aplicar el modelo de la clase invertida.

Debo reconocer que, además de aprender bastante con las respuestas, me pareció una forma muy útil de intercambiar experiencias.

Cuestiones como la duración de los vídeos, la forma de compaginar estos con las explicaciones teóricas en el aula, el recurso a aplicaciones educativas o las ventajas de usar plataformas fueron algunos de los temas tratados. De ahí he extraído algunas ideas que tomarán forma en mi asignatura de 1º de Bachillerato. Otras no las he podido incluir, pero es bastante probable que haga uso de ellas en otros cursos.

Sirvan, por tanto, estas líneas para agradecer su colaboración a docentes como @virgicapil, @teachermsisabel, @vialap69, @juanfisicahr, @manueljesusF, @Juanmaprofe74, @cunahalicarnaso, @profesor_jesus, @dchicapardo, @dantethx70, @CuevasAlv, @jlred1978, @acalvoserrano, @carmonamaqueda, @martingvalle, @MPiedadOrozco, @VivesEstefania, @lc_pastor, @caotico27, @SansPatxo, @AlfredoPrietoMa, @eneko_fc, @raulmirandal, @ManelTrenchs, @pailar15, @PatxoPB, @ManoliFM y @jesusvelez84 entre otros.

Un itinerario libre y abierto

¿Recordáis Elige tu propia aventura? Eran libros en los que, al llegar a un punto determinado, la novela se interrumpía y te ofrecía varias alternativas; es decir, te invitaba a asumir un rol activo en la trama. Una vez tomada la decisión, debías ir a la página donde el texto continuaba según lo escogido. Pues bien, ese es el modelo de experiencia flipped que seguiré este curso.

Me explico. Al comenzar un apartado del temario, los alumnos deberán visualizar un vídeo breve –no más de 7 minutos- y de carácter obligatorio. Será este el que les abrirá las puertas a que escojan su propio itinerario de aprendizaje. Es decir, al terminar la explicación les daré la opción de profundizar en las partes del temario que más les atraigan, ya sea a través de nuevos vídeos o textos que publicaré en este mismo blog.

A todo esto hay que añadir la posibilidad de que, por su cuenta, busquen información en la red, libros, novelas, películas…

De esta manera, se enfrentarán a unos contenidos mínimos obligatorios y, al mismo tiempo, podrán diseñar un itinerario acorde a sus preferencias. El objetivo final es que todos tengan esos conocimientos comunes enriquecidos por cierta especialización escogida voluntariamente. En definitiva, el temario tendrá una parte común y otra libre y abierta.

Esta es, a grandes rasgos, la idea de este curso flipped abierto o de libre configuración. Evidentemente, esto tiene una serie de aplicaciones prácticas que, para evitar alargarme en esta entrada, no voy a plasmar aquí. Mi única intención, por ahora, es explicar la filosofía basada en Elige tu propia aventura. Ahora bien, entiendo que hay una cuestión en la que si debo detenerme: la forma de evaluar este modelo.

Cómo evaluar en un itinerario abierto

Una vez expuesta la dinámica de la asignatura, es bastante probable que más de uno se pregunte cómo voy a examinar a unos estudiantes que han seguido distintos itinerarios en su aprendizaje. La actitud, los trabajos, el cuaderno… no parece que presenten grandes problemas a la hora aplicar este modelo. Sin embargo, no sucede lo mismo con las pruebas escritas.

Me consta que algunos docentes han empezado a eliminar los exámenes de sus asignaturas. Es una decisión respetable siempre que esté bien fundamentada, pero en mi caso los tiros van por otro lado. Como indicaba más arriba, el alumnado se enfrenta a unos contenidos comunes y a otros de libre elección. Pues bien, lo lógico es que las pruebas de evaluación vayan en esa línea.

En concreto, mis estudiantes deberán superar una parte del contenido obligatorio que será igual para todos. Si no obtienen un 50% de la nota de ese apartado, de poco les valdrá lo que saquen en el resto del examen: es condición sine qua non aprobar la parte común.

Después elegirán y redactarán un texto relacionado con el itinerario que han seguido. Es decir, la segunda parte del examen la ponen ellos ¿Fácil? Daré dos razones para justificar que no lo es:
  • Teniendo en cuenta que la idea de los itinerarios está pensada para que profundicen en determinados aspectos de la asignatura, los textos no podrán centrarse en cuestiones generales o temas tratados de manera superficial.
  • La libertad que se les ha otorgado a la hora de concretar su aprendizaje, debe plasmarse también en esas redacciones. Se procurará no copiar la estructura de los apuntes, vídeos o material que se pueda encontrar en la red. A su vez, se valorará positivamente la referencia a obras literarias, películas, obras de arte, artículos de actualidad… que guarden relación con la temática escogida. En definitiva, ha de ser un texto propio y, en la medida de lo posible, creativo.

En fin, pienso que por hoy es bastante. En los próximos días, aprovechando que aún no han empezado las clases, trataré de resolver en esta bitácora las dudas u objeciones que otros docentes me transmitan al leer estos párrafos. En el caso de no haberlas, dedicaré una entrada a explicar las ventajas –de momento solo teóricas- que le veo a este modelo.