Las causas del Imperialismo: segunda parte


Si bien se dieron episodios anteriores de gran expansión europea, como fue el caso de la Monarquía Hispánica, la Corona de Portugal o el propio Imperio Británico en América del Norte, a partir de mediados del XIX los estados occidentales se lanzaron a la conquista del globo. Las cancillerías europeas se convirtieron en el escenario donde los territorios de otros continentes -el caso más significativo fue el de África- quedaban repartidos entre las potencias imperialistas. A su vez, la rivalidad por ocupar mayor espacio, por obtener mayores riquezas y, especialmente, por tener mayor prestigio internacional, condujo a una escalada del nacionalismo que, a principios del siglo XX llevaría al estallido de la Primera Guerra Mundial. En este vídeo se repasan algunas de las causas del Imperialismo; más en concreto, las políticas e ideológicas. En las restantes clases se introduce la cuestión, se completan estas causas, se habla de las formas expansión de los imperios coloniales, del reparto de África y de las consecuencias de esto en la política interna de Europa.

 

Las causas del imperialismo: primera parte


Si bien se dieron episodios anteriores de gran expansión europea, como fue el caso de la Monarquía Hispánica, la Corona de Portugal o el propio Imperio Británico en América del Norte, a partir de mediados del XIX los estados occidentales se lanzaron a la conquista del globo. Las cancillerías europeas se convirtieron en el escenario donde los territorios de otros continentes -el caso más significativo fue el de África- quedaban repartidos entre las potencias imperialistas. A su vez, la rivalidad por ocupar mayor espacio, por obtener mayores riquezas y, especialmente, por tener mayor prestigio internacional, condujo a una escalada del nacionalismo que, a principios del siglo XX llevaría al estallido de la Primera Guerra Mundial. En este vídeo se repasan algunas de las causas del Imperialismo; más en concreto, las demográficas, económicas y tecnológicas. En las restantes clases se introduce la cuestión, se completan estas causas, se habla de las formas expansión de los imperios coloniales, del reparto de África y de las consecuencias de esto en la política interna de Europa.

 

Los tipos de colonización


Otra realidad a tener en cuenta es que la colonización se plasmó en realidades tan diferentes como diferentes fueron sus motivaciones. La tipología colonial llegó a ser extremadamente variada, aunque aquí nos vamos a ceñir a las más frecuentes.

  • La colonia en el sentido más estricto del término es aquel territorio en el que se implanta el gobierno y administración de una potencia occidental. Este gobierno actúa sobre la población nativa, a la que somete totalmente (caso de la India).
  • Las bases económicas se establecen en grandes y lejanos países a los que controlan económicamente, pero no políticamente. Los mejores ejemplos al respecto los encontramos en China, con bases como Macao o Hong-Kong.
  • Las colonias de poblamiento son aquellas a las que se trasladan importantes contingentes humanos desde la metrópoli. Estos llevan su lengua, sus instituciones y su forma de vida, por lo que la colonia se convierte en un calco de la patria (caso de Argelia o Canadá).
  • Las bases de carácter estratégico son habitualmente pequeños enclaves destinados al mantenimiento de una guarnición militar. Se basa en la importancia del lugar por sí mismo o por servir de control a las rutas comerciales (caso de Singapur o Gibraltar).
  • El protectorado se da en aquellos países donde existe de antiguo una estructura política y cultural, pero a los que se considera necesitados de ayuda por parte del país colonizador. Este, a cambio, establece un control militar y una explotación económica (caso de Marruecos).

Además de todo eso, la presencia occidental se dejó sentir en otros continentes a través de unas vías de actuación menos visibles, pero de vital importancia:

  • A través del control económico ejercido sobre una nación, sin inmiscuirse en su actividad política y sin desplazar a él ni funcionarios ni militares (casos de China o Persia).
  • O bien mediante fuertes inversiones de capital que llegaron a dominar el panorama y que establecieron un auténtico imperialismo económico (caso de EE.UU. con América Latina).

Más tardíos en el tiempo fueron los mandatos, creados por la Sociedad de Naciones tras la I Guerra Mundial para administrar los territorios que habían pertenecido a las potencias vencidas (caso de los antiguos territorios otomanos).

¿Cuáles son los tipos de colonias en el imperialismo?


[COLONIAS] Y METRÓPOLI

Otra realidad a tener en cuenta es que la colonización se plasmó en realidades tan diferentes como diferentes fueron sus motivaciones. La tipología colonial llegó a ser extremadamente variada, aunque aquí nos vamos a ceñir a las más frecuentes.

  • La colonia en el sentido más estricto del término es aquel territorio en el que se implanta el gobierno y administración de una potencia occidental. Este gobierno actúa sobre la población nativa, a la que somete totalmente (caso de la India).
  • Las bases económicas se establecen en grandes y lejanos países a los que controlan económicamente, pero no políticamente. Los mejores ejemplos al respecto los encontramos en China, con bases como Macao o Hong-Kong.
  • Las colonias de poblamiento son aquellas a las que se trasladan importantes contingentes humanos desde la metrópoli. Estos llevan su lengua, sus instituciones y su forma de vida, por lo que la colonia se convierte en un calco de la patria (caso de Argelia o Canadá).
  • Las bases de carácter estratégico son habitualmente pequeños enclaves destinados al mantenimiento de una guarnición militar. Se basa en la importancia del lugar por sí mismo o por servir de control a las rutas comerciales (caso de Singapur o Gibraltar).
  • El protectorado se da en aquellos países donde existe de antiguo una estructura política y cultural, pero a los que se considera necesitados de ayuda por parte del país colonizador. Este, a cambio, establece un control militar y una explotación económica (caso de Marruecos).

Además de todo eso, la presencia occidental se dejó sentir en otros continentes a través de unas vías de actuación menos visibles, pero de vital importancia:

  • A través del control económico ejercido sobre una nación, sin inmiscuirse en su actividad política y sin desplazar a él ni funcionarios ni militares (casos de China o Persia).
  • O bien mediante fuertes inversiones de capital que llegaron a dominar el panorama y que establecieron un auténtico imperialismo económico (caso de EE.UU. con América Latina).

Más tardíos en el tiempo fueron los mandatos, creados por la Sociedad de Naciones tras la I Guerra Mundial para administrar los territorios que habían pertenecido a las potencias vencidas (caso de los antiguos territorios otomanos).

[VÍDEO] SOBRE LA TEMÁTICA

[APRENDE] AÚN MÁS:

🔴 ¿Qué pasó en la Primera Revolución Industrial?
🔴 ¿Cuáles son las principales características de la segunda revolución industrial?
🔴 ¿Qué características tenía la sociedad de clases?
🔴 ¿Cuáles son las fases del movimiento obrero?
🔴 ¿Qué diferencia hay entre el marxismo y el anarquismo?

¿Cuál es la ideología del imperialismo?


[ENFOQUES] IDEOLÓGICOS DEL IMPERIALISMO

Las características de la guerra Anglo-Bóer (1899-1902) determinaron la primera inflexión crítica hacia una nueva percepción del imperialismo: Imperialism – A Study (1902) de John Hobson. Desplazado al escenario de la contienda, observa los efectos de la política imperialista sobre el terreno y esboza sus primeras reflexiones.

En su búsqueda de los fundamentos que expliquen el imperialismo, adopta una perspectiva que asocia elementos ideológicos –nacionalismo expansionista y patriotero, teorías de la superioridad civilizatoria, mesianismo religioso y humanitario- con otros de índole económica.

Ese conjunto de ideas cristalizó en la denominada “teoría económica del imperialismo”, regida por la idea de que el desarrollo del capitalismo alcanzaría, más tarde o más temprano, una especie de barrera natural insuperable.

Para Hobson la empresa del imperialismo, con sus connotaciones de prestigio nacional y militar a ultranza, es económicamente ruinosa y políticamente peligrosa.

La adquisición de territorios está cargada de simbolismo, en tanto que expresa el deseo de pasar de ser “sólo” una potencia europea a constituirse en gran “potencia mundial”. No se busca tanto el rendimiento de las colonias, ventajas económicas en una concurrencia mundial por mercados y recursos, como la obtención de posiciones estratégicas.

La potencia imperialista proyecta sobre sí misma una adaptación espuria del darwinismo (survival of the fittest dentro de la struggle for life).

Adquiere resonancias filosóficas en la obra de Rudyard Kipling, autor de la visión que considera que el imperialismo es la pesada, heroica y gloriosa “carga del hombre blanco”. O de Friedrich Nietzsche con la consideración de algunos individuos –y pueblos- como “naturalmente” esclavos o señores. Esta idea alcanzó su elaboración más sistemática y radical en la obra de Houston Stewart Chamberlain.

Los escritos, discursos y panfletos de la época están impregnados de este espíritu que todo el mundo considera inocuo y legítimo (Jacob Burckhardt, Max Weber, Friedrich Naumann, Jules Ferry…).

Este clima general presente en buena parte del pensamiento político europeo suscitó fuertes tendencias hacia el irracionalismo, el biologismo y el autoritarismo.

La visión marxista del imperialismo es consecuencia directa del funcionamiento y la evolución del capitalismo. En consecuencia, sus estudios se dirigen a analizar el capitalismo como proceso que, en su desarrollo, engendra sus propias contradicciones.

Una parte de los enfoques marxistas se centran en estudiar las causas del imperialismo; otra se fija más en sus consecuencias, si bien ambas son complementarias. Para un sector del marxismo, la causa corriente del imperialismo se basa en el concepto de “capital financiero”.

La obra más característica del marxismo al respecto es El Imperialismo, etapa superior del Capitalismo. En ella Lenin relaciona el fenómeno colonial con la necesidad ineludible de invertir en los territorios de ultramar los excedentes de capital.

Concluida la Primera Guerra Mundial, surge la obra del austríaco Joseph A. Schumpeter, que emprende una sociología del imperialismo desvinculando por primera vez a este del capitalismo.

En el imperialismo encontramos impulsos que no se corresponden con el espíritu de cálculo racional propio del capitalismo; subyacen en él componentes tan atávicos como el deseo de dominio, el afán de victoria, el instinto bélico… Sostiene que las fuerzas motoras del imperialismo corren a la par con los valores e intereses de la sociedad que lo sustenta.

Define así el imperialismo: “propensión, sin objetivo, por parte de un Estado, a la expansión violenta ilimitada”.

[VÍDEO] SOBRE LA TEMÁTICA

[APRENDE] AÚN MÁS:

🔴 ¿Qué pasó en la Primera Revolución Industrial?
🔴 ¿Cuáles son las principales características de la segunda revolución industrial?
🔴 ¿Qué características tenía la sociedad de clases?
🔴 ¿Cuáles son las fases del movimiento obrero?
🔴 ¿Qué diferencia hay entre el marxismo y el anarquismo?

Enfoques ideológicos del Imperialismo


Las características de la guerra Anglo-Bóer (1899-1902) determinaron la primera inflexión crítica hacia una nueva percepción del imperialismo: Imperialism – A Study (1902) de John Hobson. Desplazado al escenario de la contienda, observa los efectos de la política imperialista sobre el terreno y esboza sus primeras reflexiones.

En su búsqueda de los fundamentos que expliquen el imperialismo, adopta una perspectiva que asocia elementos ideológicos –nacionalismo expansionista y patriotero, teorías de la superioridad civilizatoria, mesianismo religioso y humanitario- con otros de índole económica.

Ese conjunto de ideas cristalizó en la denominada “teoría económica del imperialismo”, regida por la idea de que el desarrollo del capitalismo alcanzaría, más tarde o más temprano, una especie de barrera natural insuperable.

Para Hobson la empresa del imperialismo, con sus connotaciones de prestigio nacional y militar a ultranza, es económicamente ruinosa y políticamente peligrosa.

La adquisición de territorios está cargada de simbolismo, en tanto que expresa el deseo de pasar de ser “sólo” una potencia europea a constituirse en gran “potencia mundial”. No se busca tanto el rendimiento de las colonias, ventajas económicas en una concurrencia mundial por mercados y recursos, como la obtención de posiciones estratégicas.

La potencia imperialista proyecta sobre sí misma una adaptación espuria del darwinismo (survival of the fittest dentro de la struggle for life).

Adquiere resonancias filosóficas en la obra de Rudyard Kipling, autor de la visión que considera que el imperialismo es la pesada, heroica y gloriosa “carga del hombre blanco”. O de Friedrich Nietzsche con la consideración de algunos individuos –y pueblos- como “naturalmente” esclavos o señores. Esta idea alcanzó su elaboración más sistemática y radical en la obra de Houston Stewart Chamberlain.

Los escritos, discursos y panfletos de la época están impregnados de este espíritu que todo el mundo considera inocuo y legítimo (Jacob Burckhardt, Max Weber, Friedrich Naumann, Jules Ferry…).

Este clima general presente en buena parte del pensamiento político europeo suscitó fuertes tendencias hacia el irracionalismo, el biologismo y el autoritarismo.

La visión marxista del imperialismo es consecuencia directa del funcionamiento y la evolución del capitalismo. En consecuencia, sus estudios se dirigen a analizar el capitalismo como proceso que, en su desarrollo, engendra sus propias contradicciones.

Una parte de los enfoques marxistas se centran en estudiar las causas del imperialismo; otra se fija más en sus consecuencias, si bien ambas son complementarias. Para un sector del marxismo, la causa corriente del imperialismo se basa en el concepto de “capital financiero”.

La obra más característica del marxismo al respecto es El Imperialismo, etapa superior del Capitalismo. En ella Lenin relaciona el fenómeno colonial con la necesidad ineludible de invertir en los territorios de ultramar los excedentes de capital.

Concluida la Primera Guerra Mundial, surge la obra del austríaco Joseph A. Schumpeter, que emprende una sociología del imperialismo desvinculando por primera vez a este del capitalismo.

En el imperialismo encontramos impulsos que no se corresponden con el espíritu de cálculo racional propio del capitalismo; subyacen en él componentes tan atávicos como el deseo de dominio, el afán de victoria, el instinto bélico… Sostiene que las fuerzas motoras del imperialismo corren a la par con los valores e intereses de la sociedad que lo sustenta.

Define así el imperialismo: “propensión, sin objetivo, por parte de un Estado, a la expansión violenta ilimitada”.

Introducción al imperialismo


Si bien se dieron episodios anteriores de gran expansión europea, como fue el caso de la Monarquía Hispánica, la Corona de Portugal o el propio Imperio Británico en América del Norte, a partir de mediados del XIX los estados occidentales se lanzaron a la conquista del globo. Las cancillerías europeas se convirtieron en el escenario donde los territorios de otros continentes -el caso más significativo fue el de África- quedaban repartidos entre las potencias imperialistas. A su vez, la rivalidad por ocupar mayor espacio, por obtener mayores riquezas y, especialmente, por tener mayor prestigio internacional, condujo a una escalada del nacionalismo que, a principios del siglo XX llevaría al estallido de la Primera Guerra Mundial. En este vídeo se introduce la cuestión del Imperialismo, haciendo especial hincapié en sus diferencias con el colonialismo y sus principales rasgos. En clases posteriores se abordan las causas de este fenómenolas formas de expansión de los imperios coloniales, el reparto de África y las consecuencias de esto en la política interna de Europa.

 

El origen del término «Imperialismo»


Para la mejor comprensión de este fenómeno, es preciso considerar brevemente el momento histórico de aparición del término “imperialismo”.

La tradición milenaria de “imperio” se ve ampliada a mediados del siglo XIX con nuevas dimensiones. Su primera asociación terminológica se da en Francia con los partidarios del “bonapartismo”; un régimen imperial que se reanuda con el Segundo Imperio de Napoleón III.

Las connotaciones se extienden posteriormente a los defensores del viejo imperio alemán.

La versión más precisa se produce en Gran Bretaña, hacia 1850, donde el imperialismo designa al régimen de Luis Napoleón, fundado en la “gloria nacional” y el prestigio militar.

Pasados veinte años empieza a aplicarse en la propia Gran Bretaña para señalar sus lazos con el imperio de que es titular: William Gladstone, desde el liberalismo, se opone a la política colonial de Disraeli y la descalifica como “imperialista”.

El significado del término evoluciona entre los propios liberales británicos –Salisbury y Chamberlain- y adquiere connotaciones más complejas, entendiendo que el imperio es un marco de difusión de valores superiores ligada a un humanismo genérico que lo convierte en una cosa admirable.

¿Cómo se define el imperialismo en el siglo XIX?


[ORIGEN] DEL TÉRMINO IMPERIALISMO

Para la mejor comprensión de este fenómeno, es preciso considerar brevemente el momento histórico de aparición del término “imperialismo”.

La tradición milenaria de “imperio” se ve ampliada a mediados del siglo XIX con nuevas dimensiones. Su primera asociación terminológica se da en Francia con los partidarios del “bonapartismo”; un régimen imperial que se reanuda con el Segundo Imperio de Napoleón III.

Las connotaciones se extienden posteriormente a los defensores del viejo imperio alemán.

La versión más precisa se produce en Gran Bretaña, hacia 1850, donde el imperialismo designa al régimen de Luis Napoleón, fundado en la “gloria nacional” y el prestigio militar.

Pasados veinte años empieza a aplicarse en la propia Gran Bretaña para señalar sus lazos con el imperio de que es titular: William Gladstone, desde el liberalismo, se opone a la política colonial de Disraeli y la descalifica como “imperialista”.

El significado del término evoluciona entre los propios liberales británicos –Salisbury y Chamberlain- y adquiere connotaciones más complejas, entendiendo que el imperio es un marco de difusión de valores superiores ligada a un humanismo genérico que lo convierte en una cosa admirable.

[VÍDEO] SOBRE LA TEMÁTICA

[INFORMACIÓN] PARA AMPLIAR

El fenómeno colonizador -es decir, el asentamiento de población en un territorio para controlar su política, economía y cultura- no es exclusivo del siglo XIX, sino que se ha dado a lo largo de prácticamente toda la historia de la humanidad. Sin embargo, durante la segunda mitad de esa centuria, este proceso adquirió una nueva dimensión -un nuevo significado- que nos permite hablar de Imperialismo como un concepto distinto a colonialismo. Este vendría definido por una intensificación del control de los países occidentales sobre el resto del mundo.

Precisamente, la primera característica que hay que destacar del imperialismo es que afectó a un cuarto del territorio mundial. Y, de manera especial, a los continentes de África y Asia, donde hasta el momento la presencia de las potencias europeas había sido muy reducida. A esto se ha de añadir la existencia de dos países iniciadores del proceso, Gran Bretaña y Francia, a los que posteriormente se unieron otros, como fue el caso de Alemania, Rusia, los Países Bajos, Bélgica e Italia entre otros. También es preciso señalar la participación en el proceso de dos potencias no europeas, los Estados Unidos y Japón. Por último, la administración de las colonias presento diversas formas en función de los países a los que nos refiramos. De esta manera, se puede hablar de colonias de poblamiento, bases estratégicas, protectorados, mandatos, etc.

[APRENDE] AÚN MÁS:

🔴 ¿Qué pasó en la Primera Revolución Industrial?
🔴 ¿Cuáles son las principales características de la segunda revolución industrial?
🔴 ¿Qué características tenía la sociedad de clases?
🔴 ¿Cuáles son las fases del movimiento obrero?
🔴 ¿Qué diferencia hay entre el marxismo y el anarquismo?

Teorías sobre el imperialismo


En términos generales, las corrientes de análisis sobre el fenómeno imperialista pueden agruparse en torno a cuatro variables.

La primera sitúa el énfasis en los aspectos económicos del imperialismo y comprende tanto la posición liberal como la marxista. Se centra en las consecuencia de la crisis de 1870 -medidas proteccionistas, necesidad de mercados y de materias primas- y en las mejoras tecnológicas y los excedentes de producción propios de la segunda revolución industrial.

Objeción a esta explicación: la expansión colonial no es siempre rentable.

La segunda conecta el imperialismo con un complejo ideológico que vincula lo que supone que son actitudes básicas del ser humano. El afán de dominio y la lucha por la supervivencia sustentados por teorías sobre biología, superioridad racial, valores éticos y normas estéticas.

La tercera se sustenta en consideraciones militares y estratégicas ligadas al conjunto de teorías y prácticas comprendidas bajo la noción de “geopolítica”.

La cuarta es puramente ideológica y cultural, y posee connotaciones de tipo mesiánico fundadas en creencias como el providencialismo político, la superioridad de una determinada civilización, la conversión religiosa…