De Sol a sol. Los siete pecados capitales de la Indignación


Hace más de dos semana que escribí mis dos primeras reflexiones sobre el movimiento del 15M. En ese corto periodo de tiempo han pasado muchas cosas, si bien algunas de ellas venían anunciadas ya en “#15M. El ocaso de la Indignación”. Por esa razón, he creído conveniente escribir este tercer artículo. En él, una vez más, busco denunciar los excesos de Sol, pero también el valor –presente y futuro- de este movimiento.

Pienso que el 15M tiene elementos muy interesantes, y no sólo para el análisis, sino para la praxis política y ciudadana.

Tal como indiqué en “#15M. Los movimientos sociales del siglo XXI”, es un error de bulto pretender ignorar lo que ha sucedido y sigue sucediendo. Ahora bien, la acampada de Sol ha perdido algunos de sus elementos primigenios y, sobre todo, ha perdido buena parte de la popularidad que tenía en los días previos a las elecciones del 22 de mayo.

En los comentarios a los artículos anteriores me han dado la enhorabuena abundantes lectores. Se lo agradezco profundamente. No obstante, y como es lógico en cualquier escrito de opinión, he sido criticado por los enemigos acérrimos del 15M y por los defensores a ultranza del movimiento. No espero nada distinto en este caso, y tampoco voy a cambiar de política en lo que se refiere a libertad de expresión: todo comentario no ofensivo será publicado, entre otras cosas porque es lícito discrepar y bueno debatir.

De la esperanza a la constitución de un movimiento radical

Hace apenas un mes que comenzó a tomar forma el movimiento 15M. Un corto periodo de tiempo en el que, sin embargo, todo ha transcurrido muy deprisa. A ese ritmo desenfrenado que tan difícil nos lo pone a los que tratamos de seguir día a día los acontecimientos y reflexionar sobre la cuestión, hemos de añadir el enorme dinamismo de la protesta que, en constante metamorfosis, invade nuevos ámbitos de la vida política, informativa y social.

En los primeros días, el 15M aparecía ante la mayor parte de los españoles como un movimiento renovador, como una ráfaga de aire fresco que venía a poner solución a algunas deficiencias de nuestro sistema político.

Los promotores de esta plataforma supieron tocar algunas cuestiones claves en las que existía –y existe- un consenso generalizado. Con esta postura, que algunos denominamos moderada, se ganaron el apoyo de la mayoría. La idea romántica de una juventud responsable y trabajadora que, con el apoyo de sus mayores, toma la calle y exige un cambio a unos dirigentes supuestamente corrompidos y apoltronados en sus sillones, atraía a la ciudadanía.

Un mes después las cosas han cambiado. Ahora es la mayoría del pueblo español la que no soporta por más tiempo al 15M; un movimiento que, tomando una deriva radical, se aleja cada día más de ese consenso mayoritario. La protesta, aunque afirma seguir siendo la voz del pueblo, hace tiempo que ha dejado de representarlo. Actualmente es tan sólo un grupo más, con ideas muy respetables, pero ya no nos representa a todos.

Algunos verán esta metamorfosis del 15M como algo positivo, pues ha logrado dar cierta concreción y cohesión a un movimiento excesivamente abierto en los primeros días. No obstante, buena parte de la población piensa que se ha perdido una oportunidad irrepetible de reformar el sistema.

Los siete pecados capitales del 15M

Desde el 15 de mayo hasta el 15 de junio el movimiento de protesta ha seguido en su metamorfosis una única dirección: la que va de la moderación y el consenso a la radicalidad y la ilegalidad como modo de acción. Esta transformación se ha producido día a día, de tal modo que, en la actualidad, cabe distinguir siete causas que explican por qué el 15M ha perdido el apoyo de la mayor parte de la ciudadanía.

El primer pecado de los Indignados fue convertir en foros de debate político unas comisiones que tenía, en principio, la función de organizar la logística de la acampada.

Se pasó así de una protesta que exigía a los dirigentes la reforma del sistema, a una serie de mini-asambleas legislativas que se autoconstituían como voz del pueblo negando, por tanto, el carácter representativo de la clase política.

A partir de ahí, fruto de las discusiones propias de todo debat, se fueron añadiendo a las propuestas iniciales otras que abandonaban senda de la moderación y del consenso. La Puerta del Sol, donde los radicales iban ganando voz día a día, se fue alejando de las exigencias del conjunto de la sociedad para convertirse en altavoz de una serie de grupos antisistema.

Antes incluso de las elecciones del 22 de mayo había tomado forma ya la ciudad de las asambleas; un espacio supuestamente abierto donde, emulando al ágora griega, cada uno podía expresar libremente su opinión. La teoría suena muy bien, pero ¿era así realmente? Lo cierto es que no. Los radicales pusieron en práctica la vieja táctica que tan bien les funciona, por ejemplo, en las asambleas universitarias. En las reuniones se hablaba y se dejaba hablar, incluso se votaba sobre algunas cuestiones. Sin embargo, buena parte de las decisiones importantes se tomaban cuando los moderados se habían ido ya para casa.

Ese es, sin duda, el segundo pecado capital del 15M: la táctica asamblearia de los radicales y la desidia por parte de los moderados.

Cuando todas esas personas que, por responsabilidades familiares o laborales, tenían que marcharse de las largas discusiones del ágora, los “irresponsables” –entiendase por tales los que no tienen hijos ni trabajo- tomaban el control de la situación y decidían. De esta forma, poco a poco, los moderados se sintieron cada vez más alejados del movimiento, por lo que dejaron de acudir al ágora. Esta se convirtió de manera definitiva en un foro dominado por los radicales.

Llegados a este punto, más de uno podría tachar a los moderados de poco comprometidos con la protesta; y, en cierto modo, no le faltaría razón. Sin embargo, para aquellos que trabajan de sol a sol, para los que tienen niños pequeños, familia u otro tipo de responsabilidades, no resulta fácil competir con los revolucionarios profesionales.

Llegamos, al fin, al tercero de los errores del 15M: prolongar las acampadas más días de los necesarios.

El jueves 19 de mayo el efecto-acampada ya había logrado sus objetivos. La opinión pública estaba centrada en la Puerta del Sol, esperando que de allí saliera algo concreto. Pero lo cierto es que no salió nada salvo el deseo de continuar en las tiendas.

El “yes we camp” que esgrimían en sus primeros días los Indignados se convirtió, con el paso del tiempo, en un reclamo para personajes de los más diversos pelajes. Pronto Sol se llenó, ya no de indignados, sino de ocupas, antisistema y profesionales de la protesta. Por tanto, no es que los moderados no estuvieran comprometidos con el 15M.

Lo que sucedió es que llevaron la plataforma a un campo donde los radicales tenían todas las de ganar. Una acampada más corta -de algo menos de una semana, por ejemplo- que hubiera sido capaz de presentar a la ciudadanía y a las Cortes un programa de mínimos, hubiera dado el protagonismo a los moderados.

El cuarto pecado capital del 15M fue no respetar la jornada de reflexión. Dentro de la deriva radical que ha tomado el movimiento, la ruptura con la legalidad juega un papel clave.

Pues bien, la primera acción ilegal de gran calado fue desobedecer a la Junta Electoral y permanecer en la plaza durante el sábado 21 de mayo. Quizás en ese momento muchos moderados no se dieran cuenta –yo si lo hice, y mis compañeros de desayuno de ese mismo día son testigos de ello-, pero se había abierto de la veda de la desobediencia como sistema. Se abandonaron los cauces legales de participación ciudadana y se extendió entre los Indignados el gusto por las acciones ilegales. El origen de todo eso fue, sin duda, la decisión de mantenerse en la Puerta del Sol durante la jornada de reflexión.

Las acciones ilegales, consecuencia de ese cuarto pecado, constituyen lo que he querido denominar como el quinto error del 15M. El más representativo de todos ellos es, sin lugar a dudas, el acoso al Congreso de los Diputados.

Imágenes de personas insultando a políticos que, en la mayoría de los casos, no son corruptos, hicieron que muchos españoles se indignaran precisamente contra los Indignados. Es más, lo ciudadanos han acabado por hartarse de ese movimiento que se creía legitimado para saltarse las leyes.

Sin lugar a dudas, lo que más molestó a la opinión pública fue que el 15M no respetara el mayor símbolo de la representación ciudadana: el Parlamento. Puede que los españoles no estemos del todo de acuerdo con algunas cosas de nuestro sistema político, y puede que critiquemos, con razón, a muchos de nuestros representantes. Ahora bien, no respetar la institución legislativa es no respetar al pueblo que la ha elegido. En definitiva, aquellas reuniones y protestas frente al Congreso no sólo atacaban a los políticos, sino al pueblo que pretendía, a mediados de mayo, representar el 15M.

Para encontrar el sexto pecado capital hemos de retroceder un poco en el tiempo; en concreto, hasta la noche electoral.

El día 22 de mayo los resultados de las elecciones autonómicas y municipales arrojaban un grado de participación algo inferior al de anteriores comicios, pero muy alejado del vuelco que esperaban los promotores del 15M. Ese día Sol inició un proceso de desconexión con la realidad, de enfado con una ciudadanía a la que denominaron “narcotizada”. Se encerraron en sí mismos y convirtieron su causa en algo más cercano al orgullo personal que al deseo de mejorar el sistema. Los Indignados juraron odio eterno a los políticos esa noche, a las mujeres y hombres que les habían ganado la partida del 22 de mayo.

Las consecuencias de la jornada electoral son más que evidentes: el movimiento se radicalizó, reforzó su voluntad de seguir en Sol, cogió de manera definitiva gusto por las acciones ilegales, criminalizó a la clase política, despreció a una ciudadanía que no había sabido entenderles… En definitiva, ese día se profundizó en algunos de los otros pecados capitales y se sentaron las bases para otros. Una vez más, en la base de todo estaba el error.

La equivocación de pensar que el 15M debía tener unas repercusiones inmediatas, que los españoles iban a entenderles en el plazo de una semana y, por tanto, cambiar su voto de toda la vida para apoyarles a ellos. En lugar de plantearse unos resultados a largo plazo, se centraron en obtener un buen resultado en unas elecciones donde poco podían conseguir. La decepción era, en un planteamiento cortoplacista, lo más probable; y fue lo que a la postre sucedió. Llegó la tristeza de haber perdido, y con ella un rencor que todavía exhiben cuando insultan a los políticos por las calles de las principales ciudades de España.

El último pecado capital del 15M ha sido la criminalización de la clase política y de los empresarios y banqueros.

En lugar de centrarse en determinadas acciones de fraude y corrupción tomaron el todo por la parte, simplificando la realidad hasta alcanzar cotas de auténtica puerilidad. El mismo error que cometieron los inmovilistas al denominar el 15M como un movimiento de vagos y “perroflautas”, lo cometieron estos al criminalizar a todos los políticos.

 La verdadera voz del pueblo

Sin embargo, la simplificación y las descalificaciones no terminaron ahí. Quizás porque se sentían acorralados, puede que incomprendidos o, tal vez, dueños de la verdad suprema, muchos Indignados comenzaron a mostrar altas cotas de intolerancia con los ciudadanos que no pensaban como ellos. Se inició, en cierto modo, una persecución contra los reformistas moderados que se mostraban molestos con la deriva radical de la plataforma.

Se acusaba a los moderados de criticar el 15M desde su sillón, de no estar en las asambleas y de ser infiltrados dentro del movimiento. Sin embargo, son precisamente ellos los que, trabajando de sol a sol, hacen posible que este país siga funcionando. Esos a los que se acusa de estar en su sillón son los que se levantan todos los días cuando las calles están todavía cubiertas de oscuridad; son los que trabajan ocho horas para mantener a su familia.

Aquellos a los que se acusa de estar en un sillón mientras el “pueblo” lucha, son los que, al llegar a casa después de una larga jornada laboral, tienen que cambiar pañales, dar de cenar a los niños y convencerles de que se metan en la cama.

Si eso es ser un infiltrado, un traidor o un comodón, yo lo soy. No dudo que haya personas así dentro del 15M. Ahora bien, lo que abunda en ese movimiento hoy por hoy son personas que no tienen más resposabilidad que lanzarse a la protesta o permanecer en una tienda de campaña. Cada uno es libre de hacer lo que quiera, por supuesto, pero no es de recibo faltar al respeto a gente que no está de acuerdo con unas determinadas ideas; y mucho menos mentir diciendo que están en el sillón mientras otros luchan por sus supuestos derechos.

El gran pecado del 15M, el que encierra en sí mismo, a todos los demás es la falta de respeto hacia parte de ese pueblo al que se pretendía representar. Eso es lo que ha llevado a los Indignados a perder el apoyo de la ciudadanía: han pasado de ser la voz del pueblo a ser la de un grupo muy concreto. Desde mi punto de vista, el único futuro que, hoy por hoy, tiene el 15M es representar a una minoría.

20 comentarios en “De Sol a sol. Los siete pecados capitales de la Indignación

  1. Me acabo de quedar impresionada. Es lo mejor que he leído sobre el tema. Muy bien analizado, perfectamente redactado y brillantemente expuesto desde la óptica de quien trata de entender, no de dar su opinión personal o de reproducir la del medio para el que trabaja. Enhorabuena, Carlos. De verdad. Procedo a difundirlo.

    1. Aquí, salvo los comentarios ofensivos, se admite de todo Itziar. Ahora bien, no te voy a engañar: los que más gustan son esos que, como el tuyo, hinchan el ego al que lo escribe. Muchas gracias por tus palabras, intentaré que no se me suban a la cabeza. Desde luego me dan ánimos para seguir escribiendo.

  2. Buen aporte. Estoy de acuerdo que el pecado original es el negarse a respetar la jornada de reflexión. Las leyes hay que cumplirlas, no sólo cuando nos gustan o nos convienen. La deriva posterior hacia el radicalismo me genera una creciente intranquilidad. He vivido 30 años en el País Vasco, y tengo muy presente lo que conlleva un comportamiento laxo con los radicales. Lo del parlamento español, o lo de hoy en Barcelona, debe de ser cortado de raiz.

    No existe la inociencia: detrás de todo movimiento siempre hay alguien que busca algo. Las cosas no se producen por casualidad.

    Saludos.

    1. Si me lo permites, voy a utilizar tu interesante comentario para comentar una cuestión que se me quedó en el tintero. Creo que una pequeña parte de la indignación que la población tiene con los indignados tiene su base, precisamente, en esas facilidades que les han dado para saltarse la ley. El ciudadano medio va a trabajar todos los días, atiende a su familia, cumple las leyes… y resulta que tiene menos derechos que aquellos que no las respetan. No son pocos los que se plantean por qué ellos tienen derecho a tener gratis una oficina de información en Sol y yo no. Eso por no hablar de sucesos tan graves como manifestarse frente a las instituciones representativas. Ellos pueden y yo no ¿Por qué? Creo que no me equivoco si afirmo que estas preguntas pasan por la mente de muchos ciudadanos. Gracias por tu comentario.

  3. Hola Carlos, no se como he llegado a tu escrito pero aquí estoy. Yo soy un padre de familia, con un trabajo que me gusta, de mas de ocho horas, un niño de 5 años y una pareja que me apoya mientras que yo me dejo buena parte de mi tiempo en intentar cambiar el estado de las cosas que aquí tratamos.Tengo amigos , la mayoría, que simpatizan incluso mas que yo con el movimiento, pero no aportan su esfuerzo por diversas razones y yo les animo a que no lo hagan si no están convencidos o no es su prioridad. Como ya imaginaras, estoy en desacuerdo con tu escrito y tu opinión. Podria tratarlo punto por punto, pero no. mejor en general. Que la gente esta narcotizada en los asuntos sociales (colectivos), es obvio y si no lo ves me gustaría que lo revisaras.Pero no es culpa de ellos, el sistema hace que tienes que ser de una pasta muy especial en estos temas sociales o te entregas al individualismo, a mirar para otro lado, a preocuparte solo de lo tuyo, etc. Todos nacemos libres, pero este sistema secuestrado por los lobbies economicos y criminales nos va arrastrando a todos a ser esclavos, desde la escuela, desde el poco tiempo que los padres podemos dedicar a los hijos (una rueda que nos aplasta), con los miedos que el sistema impone, con la mercantilización de todo, con los medios de masas comprados al mejor postor (y quien tiene la pasta?) etc. Evidentemente, lo actual es una forma de vida, una más, pero no genética ni natural, sino impuesta por un sistema dominado por los genocidas economicos y sociales, los cuales ponen a los peleles políticos (peleles en el mejor de los casos, por no decir, corruptos y delincuentes) para montar el gran engaño de lo que se autodenomina democracia pero que no lo es ni de lejos (por supuesto, que podría ser peor, pero también un puñetazo de un hombre a una mujer podría siempre ser peor: palizas generalizas y no por eso deja de ser un hecho atroz, digo el puñetazo). Es decir, llegamos al punto esencial: QUEREMOS DEMOCRACIA REAL, quizás con errores subsanables, pero donde los representantes del pueblo luchen por y para el pueblo y no en contra el pueblo. ahora,, como lo cambiamos?, podemos seguir siendo buenos ciudadanos, respetar al sistema e intentarlo cambiar desde dentro, pero no lo veo, y eso que yo personalmente no tengo prisa. sin embargo, son las herramientas que deja el sistema (con todas) no hay ninguna posibilidad de que el ser humano decente cambie ésto, seria un desastre natural, nuevos liderazgos internacionales (de paises) o cosas así que se escapan del poder de los ciudadanos. por lo tanto, podemos ser pasivos o actuar. yo me he apuntado a actuar. ¿sera posible cambiar las cosas actuando a nivel colectivo (no individual) y en la calle (no metido en una casa con un grupo de amigos)?, creo que si, pero desde la constancia, y la presión = desobediencia civil. cumpliendo la legitimidad y no prestando atención a las leyes impuestas por los genocidas, votada por los peleles y cada cuatro años haciendo que los narcotizados se muevan al colegio electoral a depositar su voto.

    por lo tanto, esta lucha se tiene que convertir en la prioridad de la ciudadanía, hace falta muchas conversaciones en plazas, protestas de baja intensidad, resistencia pacifica, debates, compromiso, deshacerse de las cadenas, relativizar los valores impuestos, cambiar el «es lo que hay» por el es lo que queremos, etc…

    me despido encantado de poder opinar y con la intención que este como cualquier otro debate continúe. disculpa mi forma de escribir, pero todo va muy rapido y no queria dejar de transmitir mi pensamiento (a ti y a todos)

    1. Gracias por tu comentario, Tomás. Efectivamente, aunque no vayas punto por punto, es evidente que no estamos de acuerdo en bastantes cuestiones. Aún así se agradece tu forma de comentar, muy educada en comparación con algunos comentarios que me llegan últimamente. Se puede debatir, eso es sano y deseable; insultar no. Esto lo digo para que algunos que no ven publicados sus comentarios se den por aludidos ¿Hay censura en este blog? Si, pero no a las opiniones, sólo a los insultos.

      Entrando ya en materia, te diré que me parece muy bien que seas padre y que tengas trabajo (es una suerte en estos tiempos, felicidades). Yo nunca he negado que en el movimiento del 15M haya gente como tú. En concreto afirmo los siguiente: «No dudo que haya personas así dentro del 15M. Ahora bien, lo que abunda en ese movimiento hoy por hoy son personas que no tienen más resposabilidad que lanzarse a la protesta o permanecer en una tienda de campaña». En esta protesta hay personas de todo tipo y condición, pero lo que abundan no son las madres y padres de familia que trabajan ocho horas al día. No hay más que ver las fotos y los videos que se cuelgan en internet. Y no hablo de los grandes medios de comunicación, sino de las que se ven en las páginas web de Spainrevolution o democraciarealya. Tampoco es muy distinto el personal que sale en las fotos que postean los twitteros partidarios del 15M. En definitiva, tu caso es loable, pero no creo que sea muy frecuente en este movimiento; y para ver la demostración sólo hace falta ir a las imágenes.

      Estoy de acuerdo contigo en eso de que la sociedad está narcotizada. Sin embargo, creo que hay que distinguir dos cosas: por un lado el deseo de desnarcotizarla, y por otro los medios para hacerlo. Yo, por ejemplo, quiero cambiar las cosas, pero no estoy de acuerdo con muchos de los medios que utiliza y de las propuestas que persigue el 15M ¿Me convierte eso en un complice del sistema? Es posible, aunque quizás prefiera ser complice de este sistema antes que serlo de lo que ofrecen los indignados. Yo no soy un inmovilista, sino un reformista. Es decir, quiero cambiar cosas que no funcionan, pero no soy partidario de una revolución (entre otras cosas porque hay cauces de sobra para cambiar la situación desde la propia legalidad). Lo que no me gusta del 15M es su afán por saltarse la legalidad a la torera.

      Sinceramente, prefiero que me representen esos supuestos corruptos a caer en manos de las personas que han protagonizado los sucesos de los últimos días ¿Te parece normal lo que sucedió ayer en Barcelona? ¿Crees que así se consigue democracia real? No quiero ni pensar a dónde nos llevaría ese nuevo sistema que el 15M propone si surge a partir de actos tan ruines como quitarle, por ejemplo, el perro a un diputado ciego. Los valores, evidentemente, son cambiantes. Sin embargo, hay valores que son incuestionables; y si el 15M se los salta para construir un nuevo sistema, está poniendo cimientos muy endebles. Ayer vi el video del acoso a Gallardón. La verdad, no es santo de mi devoción, pero aquellas imágenes me produjeron nauseas. Aparte de la evidente intimidación (que es violencia aunque la consigna sea «no a la violencia»), me llamó profundamente la atención la intolerancia de los indignados. Para empezar, cada vez que Gallardón trataba de hablar, se le cortaba a gritos. Y no pienses que eran gritos con tintes filosóficos: de cada tres palabras, un taco malsonante. Eso no es el pueblo, ni democracia real, ni reclamar los propios derechos. Eso es una turba, y yo espero que nunca nos gobierne esa turba. Tampoco pretendo mezclarte a ti con todo eso, porque seguro que tú no eres así, pero entiende que hay cosas del 15M que al resto de la población nos indignan.

      En definitiva, creo que, al margen de que el 15M sea un grupo de demonios o la panacea, está claro que a día de hoy no estáis consiguiendo cumplir vuestros objetivos. Teníais con vosotros a la población, y ahora la habéis perdido. Todos desconfiábamos de los políticos, y ahora los apoyamos (nunca pense que diría nada bueno de Ciu o de Gallardón). La inmensa mayoría de la población saben quienes sois, pero no conocen vuestras propuestas y vuestros objetivos. No vais por la senda correcta, eso me parece evidente. Y tampoco ayuda ese afán por simplificar, por etiquetar a colectivos como buenos y malos; las conspiraciones judeo-masónicas son propias de otros personajes y de otros tiempos. Yo conozco alcaldes que no cobran por esa labor, conozco empresarios a los que la crisis va camino de llevarles a la ruina, conozco -por la prensa- banqueros que han ido a la cárcel… En fin, que no todo es blanco y negro. La gente de la calle sufre mucho por culpa de esta crisis, pero no todos los que mandan son unos mangantes.

  4. Carlos, para cuando lo publiques, mira a ver si consigues corregir algunas pequeñas erratas, que facilitarán sin duda más la lectura.
    Un saludo,

  5. Buen artículo, Carlos. Compartiendo total o parcialmente sus argumentos, mi pregunta es ¿hacemos algo?
    ¿Cómo conseguir que ese apoyo popular a favor de medidas de regeneración política los primeros días no degeneren hasta llegar al punto de que prefiramos quedarnos como estamos, por no distinguir entre mensaje y formas?

    Hay iniciativas como ésta que trata de volver a la situación de consenso inicial de los primeros días.
    https://es-es.facebook.com/pages/Consenso-de-M%C3%ADnimos/225761734102166?sk=wall&filter=12

    Me consta que hay muchas páginas más trabajando en la misma dirección, seamos constructivos y aprovechemos lo bueno que está y dejemos de darle publicidad a los violentos, que sólo incita a más acciones así. Demos hueco en los medios en la medida de nuestras posibilidades a las acciones ejemplares.

    1. Gracias por tu comentario y por tener paciencia para leer un artículo que se de sobra que es más largo de lo que se suele estilar en internet. Varias de las preguntas que planteas tendrán respuesta en mi próximo artículo: «#15M: La hora de la moderación». Espero sacarlo como tarde el martes de la próxima semana, y en él daré mi opinión sobre lo que habría que hacer. Lógicamente, daré mi opinión, no un dogma, porque se de sobra que me puedo equivocar (me equivoqué en enero y febrero con Egipto, por ejemplo).

      Conozco algunas de las iniciativas a las que te refieres. Sigo sus debates en foros y blogs siempre que puedo, pero no participo por falta de tiempo. Entrar en una discusión lleva horas, y a mi no me sobran; bastante tengo con mantener vivo mi blog y alimentar los debates que en él se generan (eso al margen de las responsabilidades cotidianas, claro). Ahora bien, aunque no participe en esas discusiones tengo dos ideas claras sobre ellas:

      1. Estoy bastante de acuerdo con las medidas que esas personas quieren tomar. Creo que encarnan el espíritu de los primeros días de la protesta; ese espíritu que se ganó la simpatía del pueblo.

      2. Sin embargo, creo que los radicales han ganado la partida. No sólo tienen mayor repercusión mediática, sino que el pueblo sólo conoce dos posturas: inmovilismo y radicalismo. Los reformistas se han quedado fuera de este juego: nadie o casi nadie sabe de su existencia. Sólo hay sistema actual o sistema radical; ahí se termina todo para la opinión pública. De esta manera, el 15M ha quedado asociado a los radicales y, por tanto, está desprestigiado ante toda la sociedad.

      En fin, habrá que seguir trabajando para buscar una salida real a esta situación. Gracias de nuevo por tu comentario y disculpa que no te responda a algunas cosas, pero es que no quiero adelantarme al próximo artículo.

  6. Parte usted de algunas premisas que son suposiciones particulares suyas, (como que el movimiento esperara ningún vuelco electoral, dándose a conocer solo siete días antes de las elecciones)

    1. Gracias por tu aportación, Mercedes. Puede que tengas razón, entre otras cosas porque en un artículo de opinión a veces se cuelan suposiones, y porque no todos los análisis aciertan. Yo he tratado de aportar mi granito de arena, pero sin duda se me pueden colar errores. Lo que indicas es muy cierto: no tiene sentido esperar un vuelco electoral en siete días. Para mi el éxito del 15M no se mide por los resultados electorales del 22M. De hecho, en mi primer artículo -escrito el 22M por la mañana- dejaba claro que estos no supondrían ni un triunfo ni un fracaso para el movimiento. No obstante, hay personas del 15M -quizás no el 15M como movimiento, pero si personas- que creían en eso. El ambiente de la plaza esa misma noche -ambiente fúnebre- y declaraciones hechas por algunos portavoces, así lo demuestran. En definitiva, quizás haya que revisar mi artículo en ese punto, pero es un hecho que el 22M tuvo un sabor amargo para muchos Indignados.

  7. hola Carlos, he leido tu opinion y la respuesta que le das a TOmás y bueno, cabe decir que estoy mucho más a favor de Tomás y sobre todo decirte que ¿de donde sacas que en el movimiento no estan las madres con los hijos y otros tipos de personas? te aseguro porque he estado en las manifestaciones que habia gente de toda clase y tipos distintos, yo no soy madre y no porque no quiera, si no porque no puedo y no puedo porque no tengo trabajo y mi pareja tampoco lo tiene, no tengo casa propia y se que nunca la tendré porque la politica de vivienda de este pais da pena, vamos que es totalmente inexistente y brilla por su ausencia y si sigo nombrando las carencias de este sistema no acabo .Está claro que el movimiento ha ido tomando vias muy distintas, quizá algunas deseadas y otras no, eso dependerá de a quien le preguntes pero lo que está claro es que no se le puede pedir a un movimiento que no llega a los dos meses de vida que esté igual de bien formado y articulado que los partidos tradicionales, precisamente de ese largo tiempo de articulacion se sirven para realizar muy bien sus actividades. Quiero decirte ademas que desde muchos sitios se ha criticado este movimiento por ser apolitico, no lo creo y no lo creo porque creo que no hay nadie apolitico, si puede haber gente antipoliticos, es decir en contra de los politicos y no de la politica, la politica creo es inherente al ser humano pero no se puede usar esto para pervertir el sistema que ha ido degenerando de forma que ya da igual a quien votes porque al final siempre estarán en la sombra los poderes economicos que van a mover a los politicos como a marionetas y esa, precisamente es la queja, yo no puedo o no debo votar a un partido para que despues actue en contra de mis beneficios y de los de la sociedad y no hablo de ideologias si no del verdadero servicio al pueblo y no a los poderes economicos y para muetra un boton, ¿porque no se explica a la poblacion de la UE que se va a firmar en el pacto del euro? no se hace porque ya le han dado la espalda a esa misma poblacion a la que cada 4 años le ponen muy buena cara para que les voten y despues, hacen con los votos lo que quieran. Esa es la queja, el hartazgo, la sensacion de que nadie nos ampara, de que estamos solos, de que todos los impuestos que pagamos se van por el sumidero de los rescates bancarios y la tristeza de ver que el futuro es muy negro y que quizá ese hijo que no tengo y que espero algun dia tener lo va a pasar muy mal, incluso peor que sus padres.

    1. Gracias por el comentario Ingrid. No obstante, te agradecería que no tergiverses mis palabras, porque están claramente escritas en el artículo y en el comentario de respuesta a Tomás. Yo nunca he dicho como tú pones «que en el movimiento no estan las madres con los hijos y otros tipos de personas». En todo caso he dicho que no es el grupo predominante en las acampadas y en las protestas. Claro que los hay, pero son un grupo infrarrepresentado por razones lógicas: es difícil tener responsabilidades grandes y estar al pie del cañón (y el que lo esté tiene mucho mérito) ¿En qué me baso? Te respondo lo mismo que a Tomás (aunque es de suponer que has leído mi comentario ¿me equivoco?): «En esta protesta hay personas de todo tipo y condición, pero lo que abundan no son las madres y padres de familia que trabajan ocho horas al día. No hay más que ver las fotos y los videos que se cuelgan en internet. Y no hablo de los grandes medios de comunicación, sino de las que se ven en las páginas web de Spainrevolution o democraciarealya. Tampoco es muy distinto el personal que sale en las fotos que postean los twitteros partidarios del 15M» Una imagen, o un conjunto de imagenes valen más que mil palabras. Simplemente míralas y echa cuentas.

      Una vez solventada esta confusión, que, por otro lado, estaba bien clara en mi comentario de respuesta a Tomás (esto no ha sido más que un corta-pega), pasemos al resto de tu comentario. Está claro que el sistema tiene deficiencias importantes, y es evidente que los ciudadanos lo estamos pagando. Sobre eso no voy a discutir, ya que está claro. El 15M, que nació con 4 propuestas muy claras y respaladas por la mayoría de la sociedad (yo entre ellos), ha derivado hacia posturas muy concretas que sólo respalda un grupo, los que yo llamo, sin ser despectivo, radicales. Tienen todo el derecho del mundo a llevar el 15M en esa dirección, pero para mi es una pena que buena parte de la sociedad se haya quedado en la cuneta porque no traga con varias de las medidas de los radicales. Se trataba de buscar un consenso amplio, y se ha llegado a uno de grupo.

      La situación es mala, y hemos de cambiar cosas; hemos de luchar por cambiarlas. Sin embargo, para mi el 15M ha perdido el brillo de los primeros días ¿En qué me baso? En que ha perdido la simpatía de buena parte de la población. De esos que, como yo, quieren la reforma, pero moderada, no radical ¿Lo de ayer puede cambiar las cosas? Quizás… no se, tendría que reflexionar sobre eso. Sin embargo, entiende que mi artículo es anterior al 19J. Al marge de eso, yo no le pido al 15M que se organice; no le doy un plazo. Sólo le pido que mantenga su ideario original (del 15 al 18 de mayo más o menos). Bueno y, aunque suena a cachondeo ¿cuántos de los que estaban ayer protestando conocen en profundidad el pacto del Euro? Yo creo que no es bueno, que nos perjudica, pero tengo la decencia de haber reflexionado sobre él. De los que gritan contra el ¿cuántos saben de qué va?

  8. Hola Carlos, creo que aún somos muchos los que seguimos apoyando el movimiento debido a que creemos que la esencia aún no se ha disuelto, las ideas originales por las que surgió siguen intactas y por supuesto, la situación aún no ha cambiado para andar rindiéndonos. Con respecto a por qué el movimiento 15-M tiene una oficina de información en Sol… quizás tendrá algo que ver su carácter altruista, sin ánimo de lucro y sin finalidad comercial. Se trata de informar, eso es gratis.

    1. Claro que el movimiento está vivo, y por supuesto que hay muchas personas que están de acuerdo con él. Si no fuera así ¿cómo explicaríamos lo que sucedió el 19J? Las ideas originales siguen intactas, en eso también estoy de acuerdo, pero no nos engañemos, se han incluido otras que al comienzo no estaban. Son estas ideas las que han transformado el 15M en un movimiento de un grupo concreto -muy respetable y no carente de partidarios-, en lugar de en un movimiento global. Personalmente, como muchos españoles que apoyeron el 15M durante la primera semana, no me siento identificado con esas «nuevas» ideas. La consecuencia más clara de esto es que el 15M ha dejado de ser el pueblo para pasar a ser una parte del pueblo. Sinceramente, creo que con eso se ha perdido una gran oportunidad ¿Se han abierto otras puertas? Puede ser, no digo que no.

      En lo que respecta a la oficina de información, deberías reconocer, en primer lugar, que la habéis conseguido gratis. Por tanto, es de buen nacidos ser agradecidos, porque ese suelo es de la ciudadanía. Si os lo han dado es para que sirváis a los ciudadanos; espero que eso lo tengáis en cuenta y lo llevéis a cabo, porque si no habréis desaprovechado varios metros cuadrados en pleno centro de Madrid.

  9. Comparto muchos de los comentarios del post, se escucha más a uno chillando que a diez callados, y eso es un poco lo que ha pasado con el 15-M, donde los radicales de izquierdas han impuesto poco a poco su mensaje, hablando de nacionalizaciones de bancos como si fuéramos la Venezuela de Chávez o la antigua URSS. De cualquier manera, la situación se puede reconducir, y creo que hay una mayoría de ciudadanos que piensa que el movimiento ha sido (y es) positivo, pese a algunos errores cometidos. Yo solo tengo una reflexión: si hubo algo bueno en el 15-M, tratemos de recuperarlo, volvamos a la senda de la crítica constructiva, inteligente, práctica y realista que representaba a la mayoría. No podemos descartar ya el 15-M y etiquetarlo depectivamente, entonces los «inmovilistras» habrán ganado y seguiremos igual. Nunca es tarde si la dicha es buena.

  10. Estimado Carlos: excelente artículo. No tengo demasiada conexión así que me leeré el resto cuando vuelva de las vacaciones (en el pueblo, que hay crisis!!) pero sí querría decir algo.
    Artículos como este, para mí, son la clave de la renovación del país.
    El movimiento 15M ya ha triunfado. A nivel histórico, ha sido el momento en el que el Pueblo español se levantó contra su gobierno, y de forma pacífica, despertando así la conciencia crítica en un país demasiado aterrorizado consigo mismo como para chistarle al SISTEMA (siempre nos hemos quejado del gobierno de turno, pero nunca nos habíamos cuestionado en masa la forma de manejarnos en este país, quiza temerosos de que si tocamos lo que tenemos podemos caer de nuevo en la anarquía y la guerra).
    A partir de aquí, supongo que el 15M acabará cayendo o expulsando de su lado a muchos simpatizantes que compartían equis propuestas pero no otras posteriores y más ambiciosas. Entiendo que ahí el 15M patinó, exclusivizándose, pero también entiendo que era su derecho y que era casi casi inevitable. Lo que ocurra no me importa tanto como lo que ya se ha conseguido. Históricamente, las revoluciones y los cambios sociales en crisis tienen que gestarse y madurarse. El cambio ya ha empezado.

    Discrepo contigo respecto a la vulneración de la jornada de reflexión. Tienes razón en que eso abrió la veda a pasarse la legalidad por el forro. Pero desobedecer es fundamental. La Jornada de reflexión es una inutilidad, nadie se vio afectado ni privado de ningún derecho fundamental porque se ocuparan las plazas de toda España, y fue una hermosa forma de decirle al gobierno que nos lo pasábamos por los cojones (ya me perdonarás el lenguaje). En una propuesta que no va contra un partido en concreto, sino contra la forma general de manejar la política, si no sales de los cauces ofrecidos no consigues nada. Y estamos en un punto tan vergonzoso, tan humillante, que la desobediencia y la insumisión es NECESARIA. Claro que eso conlleva riesgos, como que ahora tiendan a ignorar cualquier otra legalidad. Perderán apoyos y habrá enfretamientos. Es un peaje necesario, aunque a la larga signifique la desaparición o el aislamiento del 15M. Insisto en que el 15M en concreto DA IGUAL. No es un santo grial. El 15M ha sido, y aún es, genial porque es una oposición férrea al sistema establecido que nos ha llevado al caos con nuestra ayuda. Pero si muere, vendrá otro, y luego otro, y al final todo cambiará, como cambian todos los sistemas y todas las sociedades. Me tomaría al 15M como tu primer amante, con el que pierdes la virginidad. A veces uno sigue con la misma pareja toda la vida, pero lo normal es despedirte de ese primer amante y encontrar otros. Que te lo harán mejor, o peor. Lo importante es que al final de tu vida, te sientas satisfecho, en general, de tus relaciones, y de cómo has cambiado después de cada una de ellas.

    Tienes muchísima razón en lo de toda la gente que no puede acudir por obligaciones laborales o familiares. Intuyo que se ha llamado a todos los que realmente se quedan en casa tocándose las narices (que los hay, a miles) pero se pueden, nos podemos haber sentido aludidos los que NO PODEMOS hacer más en la calle.
    Pero la calle no es el unico sitio donde pelear. El propio 15M nació en internet. Hay que trabajar aquí, pensar, escribir, publicar libros, o columnas de artículos inteligentes y sensatos como estos aquí reunidos. En realidad es una forma muy normal de reparto del trabajo. Quien no tiene trabajo o dispone de tiempo por los estdios, me parece perfecto que la líen en la calle. Lo aplaudo y apoyo casi siempre, a menos que se les vaya la castaña (lo de pintarle el abrigo a una parlamentaria en Barcelona fue gracioso, pero altamente contraproducente). Los que tenemos hijos, o un curro del que no podemos pasar, o cualquier asunto propio que nos impida movernos… muchos estamos haciendo trabajo en la sombra, en la red, en horas de sueño.
    15M solo son siglas.
    Lo que importa es que hoy hay muchísimos españoles disconformes con lo que hay.
    Y hay que hacerlo saber.

    Gracias por la lectura, ha sido un soplo de aire fresco tras muchas noticias horribles.

    Un saludo

    Javier Traité

    Vivimos años emocionantes, yo me siento más vivo que nunca, y creo que independientemente de lo que ocurra

    1. Gracias a ti por leerlo y por el comentario. Me parece muy interesante lo que comentas en tu tercer párrafo; de hecho digo algo similar (no igual) en uno de mis otros artículos. En definitiva, creo que tu reflexión da en el clavo. Sobre lo demás, sólo discrepo en una minucia: la cuestión de la jornada de reflexión. Es sólo mi opinión, así que puedo estar muy equivocado, pero creo o intentas reformar el sistema por vías legales, o te saltas la ley y haces una revolución. El 15M ahora mismo está en una situación intermedia. Se denomina a si mismo como una revolución, se salta la ley a veces, pero lo que exige es que los que están en el poder hagan unas reformas que eliminen los privilegios que tienen. De ahí que yo, partidario de la reforma y no de la revolución, indique que la ilegalidad es un error. Pero bueno, es mi opinión. Gracias por tu acertado comentario.

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