El mundo griego arcáico I

La postura más antigua y más convincente entre los historiadores es la de que tras la época de los reyes «micénicos» o durante los desórdenes de lo que llamamos la «época oscura» temprana (ca. 1100-900 a. C.) determinadas familias de la Grecia continental se establecieron con grandes posesiones de tierras en los antiguos territorios de los reyes y príncipes. Esas familias quizás fueron poderosas ya en tiempos de los antiguos reyes, o incluso tal vez fueran descendientes de la estirpe real. Los que conservaban su poder apelaban a sus antepasados y a veces hacían remontar su linaje hasta algún dios o héroe. Controlaban también determinados cultos de los dioses en el territorio de su comunidad y se transmitían hereditariamente el cargo de sacerdotes de esas divinidades dentro de la familia. No eran una «casta sagrada»; la posesión de la tierra era su rasgo distintivo fundamental y el sacerdocio constituía simplemente uno más de esos privilegios. Cuando se formaron las poleis o ciudades estado (allí donde se formaron) esas familias superiores se hicieron con su dominio. En ca. 750 a. C. los que poseían la mayor parte de las tierras y ostentaban esos sacerdocios eran llamados los «mejores» o los «buenos» o los de buena cuna (de ahí el nombre «Eupátridas»). En casi todas las comunidades griegas, las familias aristocráticas o genê ocupaban la cúspide de los grupos integrados por sus inferiores desde el punto de vista social, formando pirámides de dependencia…

Robin Lane Fox, El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma, p. 73.

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